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El desencanto (1976)

El desencanto
Trailer
8.0
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Sinopsis
Leopoldo Panero, poeta, murió en Astorga, donde había nacido, en el año 1962. Catorce años más tarde, las personas que más íntimamente estuvieron ligadas a él, Felicidad Blanc, su viuda, y sus tres hijos, recuerdan aquel caluroso día de agosto. El recuerdo queda sometido a algo más que aquella fecha. Surgen otras vivencias. Y a través de la palabra y del recorrido por habitaciones, objetos, calles y lugares perdidos, se desvela la historia de unos años y de unas personas unidas por vínculos familiares que en ningún momento huyen de la expresión de sus diferencias y de sus identidades. (FILMAFFINITY)
Dirección
Reparto
Año / País:
/ España España
Título original:
El desencanto
Duración
97 min.
Guion
Jaime Chávarri
Música
Franz Schubert
Fotografía
Teo Escamilla (B&W)
Productora
Elías Querejeta P.C
Género
Documental Familia Biográfico Película de culto
9
In gafapastum, veritas
Aviso a navegantes: 97 minutos de diálogos. Música de Schubert. Blanco y Negro. Años 70. Gafas de pasta. Quien avisa no es traidor.

Si alguien supone que estoy haciendo una referencia implícita al tedio, se equivoca. Con una familia como los Panero-Blanc, resulta imposible. Tres hijos paranoide-esquizofrénicos, alcohólicos y con una vasta cultura. Digo "y", no "aunque". Porque oyéndoles hablar, uno se plantea qué es la cordura. Lucidez que proviene también de la bella madre, especialmente a la hora de relatar los recuerdos, sobretodo los más trágicos, de forma tan poética y libre de sentimentalismos idiotas.
No he visto un retrato tan honesto sobre la vida de una familia en el cine. Tomando al objetivo de la cámara como bisturí, los Panero analizan cartesianamente su vida, sin esconderse, asumiendo que sus errores y personalidades han destruido al resto, y lo hacen criticándose abiertamente. La familia bien idílica y feliz aquí no ha lugar.

La película posee el epitafio más bello que servidor ha contemplado en pantalla. Y una metáfora malsana presente en el cartel promocional de la película: La amistad (Luis Rosales) es la flor del desencanto.
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132 de 142 usuarios han encontrado esta crítica útil
9
Enajenación altiva…
… o la desintegración de una familia del Régimen.

Una familia que se diluye en un jarrón de Bohemia ajado, dentro de una vitrina polvorienta, en una torre de marfil, que se cae a pedazos. Así lo plasma Jaime Chávarri en esta radiografía de la familia Panero y por extensión del tardofranquismo. Una película biográfica, que no un biopic, un pseudocumental que cuenta como protagonistas con la mujer del poeta, Felicidad Blanca y sus tres hijos, Juan Luis, Leopoldo Mª y Michi. Un retrato que se extiende durante casi dos años de filmación y en el que los miembros vivos de este clan destilan sus recuerdos, miserias, rencillas y excentricidades.

Una fotografía familiar que pone de manifiesto: cómo la lucidez suele ser antagónica a la felicidad, cómo las mentes brillantes suelen bordear la locura sino franquearla, cómo el patriarcado casi tiránico en torno a la figura de Leopoldo Panero, condicionó y determinó a unos vástagos engolados, elevados, cultos y en cierto modo, enajenados, descendientes del poeta ajenos a la cordura; de lastimera existencia y admirable verbo.

Un intercambio de reproches, traumas y dardos fraternales, y también hacia una madre de sangre azul, que en su limbo recibe estoica, las andanadas fieras de su hijo Leopoldo. Que como en el mejor de los relatos donde un personaje desprende un magnetismo tan cautivador que hipnotiza y perdura en el imaginario del lector, así ocurre en “El Desencanto”, porque así es Leopoldo Mª Panero. Poeta maldito, obtuso, rebelde, alcoholizado, deslumbrante y decadente. En un principio se mostró reticente a participar en la película, de hecho no aparece hasta ya mediado el metraje.

Sus hermanos Juan Luis y Michi, también elocuentes y disfrazados con una pose quizá un tanto frívola, algo más postiza que el aura que envuelve a Leopoldo Mª, que rezuma paseos por el infierno terrenal e intelectual en cada una de sus intervenciones, ya había pasado por la cárcel y algún manicomio (psiquiátrico, si lo prefieren).

Los tres tienen por denominador común un verbo ampuloso, con fraseos referenciales en otros idiomas. Y a pesar del ingenio y artificio de los Panero, a cada aparición en escena del hermano del medio, hay una sacudida en la conciencia de los espectadores

En conclusión, una magnífica composición coral para describir la desintegración de un familia modélica del régimen franquista, cuya descendencia tal vez ya no trascienda más allá de las palabras impresas, los poemarios, las entrevistas televisivas o este documento audiovisual (que tuvo su segunda parte… "Después de tantos años", a cargo de Ricardo Franco).

Una demostración de buen hacer por parte de Chávarri en la dirección, Escamilla en la fotografía y Salcedo en el montaje; dejando constancia del desencanto de la lucidez a través de la familia Panero. Una creación que cala hondo, que no deja tibio y que sacude la cotidianeidad de los espectadores desde 1976. Enajenación altiva en poesía cinematográfica.
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47 de 51 usuarios han encontrado esta crítica útil
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