arrow

Vidas al limite (1999)

Vidas al limite
Trailer
6.3
8,754
Votar
Plugin no soportado
Añadir a listas
Sinopsis
Frank Pierce (Nicolas Cage), un empleado del servicio nocturno de ambulancias de Nueva York, está quemado por el estrés, la soledad y la dureza de su trabajo, pues se pasa las noches recogiendo todo tipo de enfermos, accidentados y moribundos. Como consecuencia de ello empieza a sufrir alucinaciones en las que se le aparecen las personas a las que no pudo salvar. Intentando redimirse, Frank se obsesiona con la idea de salvar aunque sólo sea una vida. (FILMAFFINITY)
Dirección
Reparto
  Ver reparto completo
Año / País:
/ Estados Unidos Estados Unidos
Título original:
Bringing Out the Dead
Duración
121 min.
Guion
Paul Schrader (Novela: Joe Connelly)
Música
Elmer Bernstein
Fotografía
Robert Richardson
Productora
Touchstone Pictures / Paramount Pictures / De Fina-Cappa
Género
Drama Drama psicológico Medicina
9
Contundente
Una excelente y delirante puesta en escena es el escenario que escoge Scorsese para adentrarnos en los bajos fondos neoyorquinos. En mi opinión es una vuelta de tuerca a su genial Jo, que noche! (After Hours) sin llegar a los extremos más superficiales que componen la reciente Sutter Island. No se me haría nada extraño leer por ahí que Michael Mann inspirase parte de su trabajo en ella cuando elaboraba la gran Collateral.

La banda sonora es perfecta. Posee ritmo, ganas, mala leche, melodía, y encaja a la perfección en todas las escenas. Es una puta broma. Además Nicolas está bien, ya que le ceden un papel en el que poder consumir sustancias y a la vez poder actuar, ironía que le viene al pelo al actor de Leaving Las Vegas. Supongo que Scorsese supo lo que hacía en este caso.

Las postales callejeras que vemos son una patada en las pelotas del gran sueño americano. Dejando a un lado el universal humor que desprende la cinta no deja de ser un señuelo para revelarnos, no sin cierta sorna, las miserias sociales que se esconden entre los barrios más pobres, los rincones y la noche. Al límite atesora la increíble virtud de presentarnos el oficio de conductor de ambulancias como el number one de los currelos chungos, ocurrencia que ha de ser siempre respaldada por un gran guión o una realización solvente. Y aquí disfruta de las dos, amén del peso que ejercen los secundarios e incluso terciarios (el jefe de Nicolas y la enfermera jefe son de traca) en inflar la enrarecida atmósfera hasta límites insospechados.

Frank, como las ocas, cambia de pareja en un baile que no termina, una danza de tintes macabros que a ratos se convierte en un lisérgico carrusel cargado de mala hostia y de buenas y no tan buenas intenciones. Si eres fan de Scorsese, quizá te decepcione la película. A mí, como a las ocas, me encantó. Muy recomendable.
[Leer más +]
38 de 45 usuarios han encontrado esta crítica útil
8
Una noche al límite
Te sientas en la ambuláncia, tiemblas, todo se mueve alrededor tuyo, huyes de tu propia sombra, temes lo que puedes encontrar en una gran ciudad por la noche: yonquis con sobredosis, mujeres maltratadas, tienes miedo de volver a mirar a la muerte a los ojos como en cada noche de trabajo. La ciudad se hace gigante alrededor tuyo riéndose de ti mientras escuchas las gilipolleces de tú compañero. Tienes ganas de romperle la radio en la cara. Todo lo que ves a través de la ventana no es más que un montón de luces borrosas, ves el miedo en la cara de la gente, ves a los drogadictos pincharse, piensas que esas personas pueden estar en tu ambuláncia en menos de media hora. Miras el reloj, aun faltan cinco horas para que acabe tu turno, se te cierran los ojos, necesitas un café, no aguantas a tú compañero, no puedes más. La ciudad se mueve en torno tuyo, ves a un mafioso con un rifle corriendo contra el viento, tras él un hombre grita mientras arde, sabe que va a morir y está sufriendo sus putos últimos segundos de vida. Miras al cielo, la luna se ríe de ti mientras de la radio suena una estúpida voz reclamándote en un lugar, el yonqui de antes ha sufrido una sobredosis y se está descomponiendo literalmente en una esquina.
Miras al cielo, a ese lugar en donde se supone está Dios, sonríes con aire de superioridad y te frenas de golpe hacieno volcar la ambuláncia, sonríes mientras tú compañero no para de blasfemar y llora como un bebé.
Bienvenidos a mi mundo.
[Leer más +]
25 de 31 usuarios han encontrado esta crítica útil