arrow

Juegos divertidos (1997)

Juegos divertidos
Trailer
7.4
39,138
Votar
Plugin no soportado
Añadir a listas
Sinopsis
Anna, Georg y su hijo Georgie van a pasar las vacaciones a su bonita casa a orillas de un lago. Sus vecinos Fred y Eva han llegado antes que ellos. Las dos parejas quedan para jugar al golf al día siguiente. Mientras padre e hijo preparan el velero, Anna prepara la cena. De repente, Peter, un joven muy educado que se aloja en casa de los vecinos, se presenta para pedir que le presten algunos huevos porque a Eva no le queda ninguno. De repente, Anna se pregunta cómo ha podido entrar en la casa. El joven le explica que Fred le ha enseñado un agujero que hay en la cerca. (FILMAFFINITY)
Dirección
Reparto
Año / País:
/ Austria Austria
Título original:
Funny Games
Duración
108 min.
Guion
Michael Haneke
Música
Varios
Fotografía
Jürgen Jürges
Productora
Wega-Film
Género
Thriller Thriller psicológico Secuestros / Desapariciones Asesinos en serie Película de culto
"Me desasosiega, me da miedo y me repugna. Posee talento, como casi siempre en Michael Haneke, pero es un talento especialmente dotado para lo enfermizo, para describir con complacencia patologías que me ponen malo."
[Diario El Mundo]
10
Psicópatas austriacos que le amargarán la tarde
1997 será recordado como el año en que Michael Haneke rodó su obra magna, un thriller que se puede considerar a) la película de suspense definitiva, b) una de las más crudas patadas al estómago que se le han dado nunca al espectador, y c) la primera parodia que en lugar de hacer gracia te amarga la tarde...

El caso es que un par de psicópatas austriacos se ponen a joder la vida a una família de veraneantes de clase alta... pero bien bien jodida, eh, no se piensen que se limitan a rallarles el audi como haría cualquier persona sensata.
Y puede parecer que la cosa no va en serio, pues los guionistas se dedican a usar absolutamente todos y cada uno de los tópicos y clichés del género, y además los personajes a veces hablan con el espectador para recordarnos que lo que estamos viendo sólo es una película (un juego, quizá) y hacen alguna broma tonta digna de un gag del Terrat...
Pero luego cuando se cargan a alguien consiguen que no lo veamos como un inofensivo charco de salsa de tomate y una pieza de ajedrez menos, sinó que los muy cabrones son capaces de hacernos sufrir emocionalmente... y casi también físicamente cuando nos someten a un eterno plano secuencia (dura sólo diez minutos pero parece más largo) que da tiempo de sobras para meditar sobre a) la fascinación que produce la violencia en el espectador medio, b) lo estrictamente estereotipados que son la mayoría de productos de entretenimiento y c) lo insensibilizados que solemos estar ante la muerte de personajes de ficción o incluso de carne y hueso.

Así que si todavía no han visto Funny Games, vale la pena que lo hagan.
Lo pasarán fatal, pero les aseguro que luego podrán ver cualquier otra peli de psicópatas y partirse el culo.

Nota: matrícula de honor.
[Leer más +]
299 de 368 usuarios han encontrado esta crítica útil
7
Cooperadores necesarios.
La ficción no es real. Es ficción. Eso dicen siempre, como dando por zanjado el término.

Haneke nos guiña el ojo y rebobina nuestras ideas preconcebidas, parodiándolas. Nos indica que, aunque la obscenidad que vemos está en una pantalla y no tiene tacto, ha sido imaginada, ha sido pensada, ha sido cocinada. Quizás exista.

Que quizás el simple hecho de que la mente humana sea capaz de inventar algo así ya sea una realidad insoportable en sí misma. Y que en el mero disfrute de estos juegos, aunque sólo sea a través de una ficción subrayada de forma socarrona, hay algo de patológico en el director que inventa, como bien afirma Servadac, pero también en el espectador… ¿Qué hay por tanto del espectador que se recrea? ¿Somos cómplices? ¿No guiñamos acaso el ojo a los asesinos también? ¿No somos los que rebobinamos la cinta?

Lo que está claro es que no somos los que apagamos la tele ni nos salimos del cine. Nos quedamos hasta el final. Intrigados, subyugados. Entretenidos.

Y Haneke, con su provocadora, distanciada y macabra realización (también demasiado autocomplaciente y didáctica, como siempre), nos traslada al horror del ser humano y nos aleja de lo que vemos para, paradójicamente, acercárnoslo. Para hacernos partícipes de la tortura a través de nuestro disfrute. Él se lava las manos subrayando la ficción (a través de una fría y nada enfática realización y de esos guiños que nos separan de la película en cuanto película), y nos pasa la pelota acentuando de esa forma nuestra propia responsabilidad para con lo que estamos viendo. La ficción no afecta al terreno de los hechos y los actos materiales contra los que no podemos oponernos, sino que se ciñe a aquello que imaginamos en nuestras cabezas, a aquello que recibimos, procesamos y... decidimos. Nos incrimina a nosotros al ser ya nuestra responsabilidad.

Hay algo perverso en disfrutar de esta película, eso es lo que digo; porque Haneke, al subrayar el carácter de film, de invención, nos indica que no hay en esta ocasión lugar a la falsa coartada de que los malos son los actores, porque esta vez, claramente, los actores sólo son actores. La película claramente sólo es una película. Y si en todo esto hay algo amoral no es sino la mirada del que, desde fuera, ve y saca conclusiones. Se viene abajo la eterna excusa... "creí que la película era real". Ya está bien de que el espectador se vaya de rositas cuando disfruta de pelis así. Aquí no hay personajes con apariencia de realidad a los que cargar el mochuelo para liberar nuestras conciencias.

Esta cinta, por tanto, no creo que trate sobre el sinsentido de las acciones humanas (ajenas), sino sobre el sinsentido de los pensamientos (propios). Y ahí quizás seamos más culpables que los dos aborrecibles protagonistas. Para ellos, como actores, esta representación de la tortura fue un trabajo.

¿Qué fue para ti?

Un entretenimiento quizás. Y lo decimos así, tan tranquilos.
[Leer más +]
135 de 164 usuarios han encontrado esta crítica útil
Relaciones 1