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Golpes del destino (2004)

Golpes del destino
Trailer
8.0
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Sinopsis
Después de haber entrenado y representado a los mejores púgiles, Frankie Dunn (Eastwood) regenta un gimnasio con la ayuda de Scrap (Freeman), un ex-boxeador que es además su único amigo. Frankie es un hombre solitario y adusto que se refugia desde hace años en la religión buscando una redención que no llega. Un día, entra en su gimnasio Maggie Fitzgerald (Hilary Swank), una voluntariosa chica que quiere boxear y que está dispuesta a luchar denodadamente para conseguirlo. Pero lo que más desea y necesita es que alguien crea en ella. Frankie la rechaza alegando que él no entrena chicas y que, además, es demasiado mayor. Pero Maggie no se rinde y se machaca cada día en el gimnasio, con el único apoyo de Scrap. Finalmente, convencido de la inquebrantable determinación de Maggie, Frankie decide entrenarla. (FILMAFFINITY)
Dirección
Reparto
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Año / País:
/ Estados Unidos Estados Unidos
Título original:
Million Dollar Baby
Duración
132 min.
Guion
Paul Haggis (Historia: F.X. O'Toole)
Música
Clint Eastwood
Fotografía
Tom Stern
Productora
Warner Bros. / Laskeshore Entertainment / Malpaso Productions
Género
Drama Deporte Boxeo
10
CUADRILÁTEROS DEL ALMA
Si hay un artista en la actualidad que ha sido capaz de abandonar su rol de icono como actor y sustituirlo por una carrera estelar como director, ése es Clint Eastwood. Atrás quedan sus primeros pinitos, los spaghetti-western de Sergio Leone, y atrás, las violentas entregas del personaje que más éxito le reportó, el fascistoide Harry, aquel símbolo machista de la era nixoniana que profería lindezas del tipo… disparar sobre los que hay que disparar está muy bien, si alguien está contra el sistema ése soy yo, pero mientras no se encuentre algo mejor, lo defenderé. Con 74 años de edad, tal vez Clint Eastwood lo haya dicho casi todo como intérprete, pero gracias a Million Dollar Baby, su carrera como director atraviesa por un momento esplendoroso.

Todavía recuperándonos de las convulsas aguas de un río, nos adentramos ahora en las cuerdas de un cuadrilátero que, en vez de captar y atraer nuestras miradas hacia el deporte, lo hacen sobre la vida de dos perdedores en fases terminales diferentes: uno rehecho, Scrap (un nuevo y excelente secundario para Morgan Freeman), y otro, Frankie, en busca de redención. Una familia, pupilo y entrenador, símbolo de la lealtad entre amigos, que ve en Maggie Fitzgerald (Hillary Swank camino de su segundo Oscar) la luz necesaria para rellenar y ampliar el cuadrilátero de sus almas. Lo que empieza siendo una simbiosis entre Karate Kid y Rocky se irá convirtiendo en la obra trascendente que John Huston no pudo (o no supo) alcanzar con Fat City (1982).

Una toalla que no fue lanzada sobre la lona a tiempo, un ojo a la virulé, un sacerdote que arenga a su fiel durante más de dos décadas, un entrenador de boxeo que cultiva su tiempo libre leyendo a Yeats, la magia de una palabra de orígenes irlandeses, el vacío que deja la ruptura con una hija, las ilusiones provocadas por la irrupción de una luchadora, de una nueva candidata a la derrota, de un patito feo. Los detalles son los que hacen grande a un artista, y la última obra maestra de Eastwood (tras Sin Perdón y Los puentes de Madison) los tiene a patadas. Posee la narración omnipresente del cine clásico, ésa que colocaba al espectador en el punto de vista óptimo de cada plano. Con cada película, Eastwood se siente más capacitado, más autor. Su puesta en escena, la composición y el montaje, se combinan plácidamente en un viaje que terminará siendo, inevitablemente comparado, con Mar adentro. A diferencia de Amenábar, Eastwood construye su fábula moral sobre cimientos de elevada solidez, de vasta sinceridad y humanidad que no le impiden hacer gala de un irónico humor, eso sí, elevándose sobre el género y dotando a su estilo de una madura sencillez cercana a los clásicos Walsh y Capra. En este caso, el individualismo heroico se enfrenta a las circunstancias ajenas que lo conciernen, y el resultado no se lo concedo más que a ustedes.
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188 de 217 usuarios han encontrado esta crítica útil
9
Extraordinario drama clásico sobre el amor paternofilial de dos personajes solitarios
Protagonizada y dirigida por Clint Eastwood, es la 58 película que protagoniza y la 27 que dirige. Se basa en una novela corta de F. X. Toole, adaptada por Paul Haggis. Se rodó en LA, Las Vegas y en los Burbank Studios, con un presupuesto estimado de 30 M dólares. Nominada a 7 Oscar, ganó 4 (película, director, actriz y secundario). Obtuvo 2 Globos de oro y otros premios. Se estrenó en cines el 28-I-2005.

La acción principal tiene lugar en LA, a lo largo de unos 2 años, en torno a 2004, pese a claras intenciones de intemporalidad. Narra la historia de Frankie Dunn (Eastwood), de unos 70 años, antiguo entrenador de grandes púgiles, de origen irlandés, católico, anticuado, lacónico y solitario. Vive encerrado entre las paredes del gimnasio "Tip Hit", que comparte con Eddie Scrap (Morgan Freeman), antiguo pupilo y viejo amigo. Frankie vive atormentado por la separación de su hija, de la que no tiene noticias (le devuelven todas las cartas que le envía) y por sentimientos de culpa derivados de hechos pasados no explicados. Un día se presenta en el gimnasio Maggie Fitzgerald (Hilary Swank), camarera, de 31 años, empeñada en que Frankie la entrene, a lo que éste se niega.

La película es una obra de dos personajes profundamente humanos, maltratados por la vida, solitarios y rudos, que se convierten en protagonistas de una relación de intenso amor paternofilial. Gracias a éste, Frankie se encuentra a si mismo y Maggie logra su propósito de ser estimada y triunfar. Eddie Scrag, narrador de los hechos, los explica con pasión y socarronería. De su mano el film se adentra en el mundo de los sentimientos humanos (amor, devoción filial, compasión, amistad, fuerza de voluntad, espíritu de lucha, escrúpulos, búsqueda del perdón, etc.). No es una obra superficial: es compleja porque explora el alma del ser humano. El realizador busca una elevada calidad formal (sonido, imagen y palabra), en el contexto de una gran sobriedad. Realismo, descripción de personajes, exploración de sentimientos, sobriedad de formas, equilibrio entre fondo y forma, intemporalidad de los hechos y otras características hacen de la película una obra de inequívoca concepción clásica, alejada de eclecticismos y barroquismos posrománticos.

La música, de Eastwood, aporta excelentes composiciones de violín y solos de guitarra y de piano, que se hacen presentes con intensidad moderada. La fotografía presenta encuadres de magnífica composición y gran belleza. Predominan los ambientes interiores, de escasa luz, a tono con la melancolía del relato. El guión combina un aire general desesperanzado y triste, con momentos irónicos (discusiones de Frankie y Scrap y de aquél con el cura). Las interpetaciones se acercan a la perfección. La dirección deja en manos de la espontaneidad gran parte del rodaje, realizado con numerosas tomas únicas.

Película de concepción clásica, profunda, realista y sobria, que invita a la reflexión.
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121 de 155 usuarios han encontrado esta crítica útil