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Frente de Madrid (1939)

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Sinopsis
Carmen y Javier tenían pensado casarse el 18 de julio de 1936, pero el estallido de la Guerra Civil frustró su enlace. Al no poder volver a la ciudad dominada por el bando republicano, Javier tiene la oportunidad de cruzar el frente para entregar un mensaje a un jefe de la resistencia y además aprovechar para visitar a su novia Carmen, que vive en la calle Serrano bajo la protección del padre de su doncella, un republicano contrario a las purgas. Los dirigentes republicanos saben que un espía ha cruzado las líneas y saben de la existencia de quintacolumnistas. (FILMAFFINITY)
Dirección
Reparto
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Año / País:
/ Italia Italia
Título original:
Carmen fra i rossi
Duración
96 min.
Guion
Edgar Neville, Conchita Montes (Novela: Edgar Neville)
Música
Enzio Carabella
Fotografía
Jan Stallich, Francesco Izzarelli (B&W)
Productora
Film Bassoli
Género
Bélico Guerra Civil Española
6
La revolución de los jorobados
Después de jugar algunos años al progresismo azañista, a Edgar Neville le brotaron sus anticuerpos de clase en cuanto los sindicatos salieron a la calle tras la sublevación franquista y vio en peligro su estatus de aristócrata “bon vivant”, pasándose en cuerpo y alma a la fachenda en armas. Así lo demostraron sus actos y sus obras cinematográficas. Una de ellas fue este “Frente de Madrid”, la cual contiene algunos planos e iconografías que luego rimarían en su posterior y más interesante “La torre de los siete jorobados”. Y de jorobados va la cosa, porque para Neville, siguiendo en esto las teorías raciales, tanto germánicas como hispánicas, los revolucionarios son feos, malformados y antipáticos. No así los fascistas: limpios, altos, cultos, educados, guapos y simpáticos. Y a eso algunos críticos lo llaman sutileza. El mismo tipo de caracterización aparece en “El judío Suss” o en “Los Rothschild” y para esos mismos críticos no es más que puro nazismo (y lo era). En fin, en el país de los ciegos, el tuerto es el rey y Neville en España ha jugado este último papel; eso sí, fue un tuerto con mucha vista, pues dirigió un puñado de buenas películas; si bien hizo otras no tan estimables, como esta “Frente de Madrid”, que aunque, cierto es, muestra un desenlace que sube algunos puntos la calificación de la obra (y que iría en contra de las directrices ideológicas del posterior “cine de cruzada”); y una realización que no puede desdeñarse, no alcanza el nivel de las obras posteriores que le darían nombradía (El último caballo, La torre de los siete jorobados o El crimen de la calle Bordadores). Aun así se puede ver, y si nos ponemos en plan arqueológico o historiográfico, se debe ver.
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9 de 9 usuarios han encontrado esta crítica útil
5
¿Por qué no gustó en España?
Extraño largometraje hispano-italiano que para dejar contentos a ambos países finalmente se hicieron dos versiones, una con Fosco Giachetti como el protagonista y la otra con Rafael Rivelles. Desgraciadamente esta última, la española, no se conserva de tal modo que lo que han hecho ha sido doblar al castellano la italiana, que por otro lado tampoco fue fácil rescatar. Incluso hay unos créditos en alemán que ya no sé muy bien por qué. En cualquier caso, cuentan que "Frente de Madrid" gustó a nuestros vecinos, incluso a Mussolini, pero que en nuestro país tuvo una acogida tirando a mala. Se especula que es por esa visión de Edgar Neville que quiere avanzar algo en el hermanamiento de ambos bandos en liza, nacionales y republicanos, pero mi opinión es otra. La cuento en el SPOILER.

Sea como fuere tenemos una película que relata el inicio de la Guerra Civil y en concreto, las acciones de la quinta columna en el Madrid controlado por el Frente Popular o también, según se mire, los intentos de un militar de la Falange de infiltrarse en la zona roja para ver a su prometida. Entre idas y vueltas la cosa no avanza aunque por el camino tenemos algunos retazos de cierto glamur, con el café Shanghai y esa moda de finales de los 30, que no está nada mal, por ejemplo la criada con esas medias con la raya por detrás y esos zapatos negros de tacón. Pero bueno, volvamos a la política. ¿Qué le pasa al comunista que no quiere emplear la violencia? Pues que no ha comprendido la praxis revolucionaria. El terror no es una anomalía en el marxismo o la izquierda genérica sino su esencia.
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4 de 4 usuarios han encontrado esta crítica útil