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Gertrud (1964)

Gertrud
Trailer
7.7
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Sinopsis
Gertrud es una mujer madura e idealista que busca el amor absoluto, con mayúsculas, pero sus experiencias sentimentales se ven siempre abocadas al fracaso. Decide separarse de su marido, un eminente político, porque él antepone el trabajo al amor. Se enamora de un joven músico que empieza a cosechar sus primeros éxitos, pero para él, que sólo piensa en sí mismo, Gertrud no es más que una aventura pasajera. Por otra parte, un antiguo novio poeta reaparece en su vida con la pretensión de que reanuden su antigua relación. (FILMAFFINITY)
Dirección
Reparto
Año / País:
/ Dinamarca Dinamarca
Título original:
Gertrud
Duración
116 min.
Guion
Carl Theodor Dreyer (Obra: Hjalmar Soderberg)
Música
Jorgen Jersild
Fotografía
Henning Bendtsen
Productora
Palladium Films
Género
Romance Drama Drama psicológico Drama romántico
9
La amistad es más amarga que el amor
Último de los 14 largos de Dreyer. Escrito y dirigido por él, se inspira en la obra teatral (1906) del sueco Hjalmar Söderberg. Ganó el FIPRESCI de Venecia y el Bodil de la danesa Filmworkers Association.

La acción tiene lugar a lo largo de 2 días de principios del XX, con un epílogo posterior. Narra la historia de Gertrud Kanning (Nina Pens Rode), que vivió un idilio de 3 años con su compañero de estudios Gabriel Lidman (Ebbe Rode), que se casó con un eminente abogado, Gustav Kanning (Bendt Rothe), y que, finalmente, se enamora apasionadamente de un joven músico, Erland Jansson (Baard Owe). Aspira a un amor compartido en plenitud, a un amor completo y absoluto. Las tres experiencias le dicen que su aspiración no es viable: el hombre tiende a situar el amor por debajo o al servicio del trabajo, a usar a la mujer como objeto de deseo, a establecer compromisos para disimular el desamor (como le propone Gustav) y a confundir el amor con aventuras pasajeras. Gertrud, de unos 40 años, quiere amar sin reservas, sin límites, sin componendas, y quiere ser amada de igual manera. Ante la imposibilidad de conseguirlo, y movida por su aversión a las componendas (como el propio Dreyer, del que ella es imagen fiel), toma unas decisiones alejadas de los códigos románticos (el suicidio, el asesinato, etc.). El amor absoluto (Romeo y Julieta) no es imposible, es un ideal. Como dice Gertrud, está hecho de renuncias, sacrificios y dolor. En el fondo, Gertrud se rebela contra una situación social en la que la mujer lo ha de dar todo en el matrimonio a cambio de menos que todo, en un rol de dependencia e inferioridad.

La música suena tenuamente con melodías de una partitura excelente de aires postrománticos. La fotografía ofrece presentaciones frontales, composiciones simétricas y en parejas. La cámara, muy activa, se mueve con delicadeza. Construye planos/secuencia de gran duración. Las imágenes se presentan estilizadas, depuradas y casi espiritualizadas. Los personajes son iconos de movimientos parsimoniosos y de acusado estatismo, que dejan fluir su conciencia, como los personajes de Joyce. Las luces y el vestuario dan a Gertrud la apariencia de escultura de una divinidad pagana (la Venus del parque). Los cuadros de la casa son el contrapunto de la estética visual de la obra. El guión se basa en diálogos de gran belleza verbal. La interpretación, difícil y compleja, se ajusta con precisión a las concepciones del autor. La dirección construye una obra de gran belleza de formas y de fondo, depurada y esencialmente clasicista, que topa con los prejuicios románticos que han poblado y pueblan las mentes del gran público.

Resumen de casi 50 años de trabajo de un cineasta genial. Magnífica e imprescindible.
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69 de 73 usuarios han encontrado esta crítica útil
10
Un trozo de eternidad
Decía Miguel Ángel que él no esculpía la piedra: se limitaba a eliminar de ella lo que sobraba. Así, "Gertrud"; si Gertrud sueña que le persigue una jauría, Dreyer convierte la pesadilla en un tapiz de Boticelli que no irrumpe en la escena: la observa tristemente desde el fondo. Si Gertrud comprende que el hombre al que ama le ha traicionado, se frustrará su interpretación del "Himno al amor" de Richard Strauss: la persona y la artista no pueden separarse. Si, al final, Gertrud resume su existencia con la lectura de un poema que escribió cuando tenía dieciséis años, la cámara de Dreyer traza un círculo sobre su eje: con el movimiento y la vida nada ha cambiado.
La cadencia de esta película es pictórica y su fotografía es musical; Dreyer no hace avanzar la película sobre estas contradicciones: las funde. Y consigue eliminar por completo lo que le sobra al lenguaje cinematográfico.
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59 de 70 usuarios han encontrado esta crítica útil