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Un sueño americano (1944)

6.9
90
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Sinopsis
Stefan Dubechek (Brian Dennehy) es un campesino checo que emigra a los EEUU, donde un primo le consigue trabajo en una mina... pero, las aspiraciones de Stephen Dangos -como comenzará a llamarse en la tierra del tío Sam- son ilimitadas y con una fuerte voluntad se puede llegar muy lejos. (FILMAFFINITY)
Dirección
Reparto
Año / País:
/ Estados Unidos Estados Unidos
Título original:
An American Romance
Duración
121 min.
Guion
Herbert Dalmas, William Ludwig
Música
Louis Gruenberg
Fotografía
Harold Rosson
Productora
Metro-Goldwyn-Mayer (MGM)
Género
Drama Inmigración
8
“Paz en la tierra a los hombres de buena voluntad”
Con grandes esperanzas en el american dream, el campesino checo Stefan Dubechek, consigue arribar en barco a la ciudad de New York y, desde la misma aduana, va a encontrar un trato esperanzado que alentará su fe en los Estados Unidos de Norteamérica. Esto le servirá de acicate para caminar mil millas hasta Minnesota……………. ¡pufff! y lo que nos va a demostrar después, es que un inmigrante cuando tiene dignidad y un espíritu emprendedor, puede, para sorpresa de todos, ser más útil a un país que un millón de sus nativos.

¿Qué hizo?, ¿Cómo lo logró? ¿Quiénes lo apoyaron? Esto tienen que verlo, porque, es una gran lección de emprendimiento la que nos legará Stephen Dangos (así lo bautizaron los estadounidenses para descomplicarse) al tiempo que apreciaremos, aquí, el rostro más amable que hayamos podido ver de la que también era la tierra del tío Tom, y éste, tenía fuertes razones, para no ver las cosas de igual manera. Pero, la aquí plasmada, era la realidad del director -la historia le pertenece-, tan subjetiva como cualquiera otra y omitiendo las muchas cosas que él -de hecho- no veía o porque, agradecido, no quería que se empañara su mensaje primordial; pero, hecha esta salvedad, el fuerte espíritu de su personaje resulta difícil de olvidar y, hoy más que nunca, reclama de un nuevo entendimiento del valor de LAS PUERTAS ABIERTAS. ¡Para la eterna memoria, lo hecho recientemente en Francia por el inmigrante de Malí, Mamoudou Gassama, al trepar por la fachada de un edificio para rescatar a un niño!

Para ocultar que se trata de su punto de vista, Vidor se sirve de uno de los hijos de Dangos, Teddy, como narrador, y con él, recorreremos la vida de su encantadora familia, desde 1899, fecha del matrimonio de Stephen con la muy especial maestra, Anna O’Rourke, hasta la entrada de los EEUU en la II Guerra Mundial, en el año 1941.

Para el director King Vidor, “UN SUEÑO AMERICANO”, era el último segmento de su trilogía Guerra-Trigo-Acero que comenzara con “The Big Parade” (1925) y continuara con “The Wedding Night” (1934). También, esta película, era su gran oportunidad de experimentar con los nuevos colores que ahora ofrecía el cine… y además, se hizo a la idea de que podría contar con un valioso reparto que incluía a Spencer Tracy, Ingrid Bergman y Joseph Cotten… pero, La Metro-Goldwyn-Mayer le hizo pistola, y en cambio, puso a su disposición a un grupo de actores secundarios que, aunque muy calificados (Brian Donlevy, Ann Richards, Walter Abel…) no gozaban del favoritismo del público.

Con todo, Vidor se sintió a gusto al terminar un fresco que duraba cerca de las tres horas, pero, de inmediato, la MGM se interpuso para exigirle que la editara con mayor rigor… y él, a disgusto, cortó entonces un gran trozo de las escenas iniciales; pero, descontentos aún con la duración del filme, los productores cortaron cerca de media hora más, y así, se cercenaron situaciones -para Vidor- cruciales y también las actuaciones de grandes actores del cine silente a los que quiso rescatar de su largo olvido… por esto, ¡jamás volvería a caer en las fauces del león!

Sin embargo, lo que ha quedado es un filme de gran significado, y personalmente, creo que sus protagonistas han estado bastante satisfactorios. Además, ha quedado firmemente plantada una idea en la que siempre he creído: Asegúrenles a los inmigrantes una vida digna, ofrézcanles oportunidades de salir adelante con sus familias… y pronto tendrán, en la mayoría de ellos, a los ciudadanos más leales del mundo, y seguramente, algunos van a ser el germen de grandes y muy bellas historias.

Título para Latinoamérica: TIERRA DE ESPERANZA
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1 de 1 usuarios han encontrado esta crítica útil