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Viaje al cuarto de una madre (2018)

Viaje al cuarto de una madre
Trailer
6.6
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Sinopsis
Leonor (Anna Castillo) quiere marcharse de casa, pero no se atreve a decírselo a su madre. Estrella (Lola Dueñas) no quiere que se vaya, pero tampoco es capaz de retenerla a su lado. Madre e hija tendrán que afrontar esa nueva etapa de la vida en la que su mundo en común se tambalea. (FILMAFFINITY)
Dirección
Reparto
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Año / País:
/ España España
Título original:
Viaje al cuarto de una madre
Duración
91 min.
Estreno
5 de octubre de 2018
Guion
Celia Rico
Fotografía
Santiago Racaj
Productora
Coproducción España-Francia; Amorós Producciones / Arcadia Motion Pictures / Canal Sur Televisión / Noodles Production / Pecado Films / Sisifo Films AIE / Televisión Española (TVE)
Género
Drama Familia
3
Olvidable
En la ópera prima de Celia Rico se encuentran intenciones admirables. La implicación personal de la directora y su carácter en parte claramente autobiográfico supone que su concepción del medio me parezca respetable y, sobre todo -repito- admirable. Me parece incluso necesario que se impregne una obra de esas experiencias vividas por quien la crea, que se plasme su mirada y así se le ceda ese elemento de autoría.

No obstante, el resultado de "Viaje al cuarto de una madre" es decepcionante. Notas esas pretensiones, las comprendes y entiendes los objetivos de la cineasta, pero desgraciadamente todo deriva en una película cuyo aspecto final, ya terminado, contiene muchos más errores que aciertos. Las decisiones consistentes en hacer saber al público determinada información son excesivamente obvias y torpes, cuando no repetitivas e insistentes (primero, el recordar que no se siga usando el plural y, segundo, la conversación telefónica donde directamente se menciona lo que ocurre de manera totalmente explícita).

Lo que en un primer momento puede empezar a seguirse con curiosidad se convierte en algo que solo me produce desinterés. Hay conexión entre los personajes principales, sí, pero el tono tan desabrido de la obra impide que provoque algo en el espectador, lo que sea. Esto da lugar a una película sin alma, en la que somos testigos de una sucesión de situaciones rutinarias, monótonas, que no esconden nada y ante las que el espectador se vuelve pasivo y no activo, donde se limita a mirar lo que ocurre pero no participa.

Seguramente ese tono y esa necesidad de mostrar lo que se muestra forme parte de las intenciones de la directora, sí, pero al final estamos recibiendo esta información carente de magia y de algo que nos remueva. Acaba siendo fatigoso presenciar una película plagada de tantos lugares comunes, en la que por supuesto que nos podemos identificar, pero sin que esto haga que la película nos estimule o consiga gustarnos. Por lo tanto, esa uniformidad a todos los niveles y esas imágenes sin alma hacen que la película me termine pareciendo un producto ante el que muestro una total indiferencia. No tengo ninguna relación mala con esta cinta ni me despierta ningún tipo de odio, simplemente me parece algo tan anodino como olvidable.
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25 de 40 usuarios han encontrado esta crítica útil
8
El síndrome del nido vacío
La sevillana Celia Rico Clavellino no podía tener un mejor debut en la dirección de largometrajes, después del éxito de su corto " Luisa no está en casa (2012) " que ganó el premio Gaudí en 2013 después de presentarse en Venecia y de ser una de las coguionistas de " Quatretondeta (2016) ", ya que con pocos medios y de manera sencilla ha logrado una historia emotiva y muy cercana a la realidad. Esta película es la demostración de que con ingenio y talento se puede sacar adelante una notable historia, con pocos personajes y con dos escenarios, apoyándose en el talento interpretativo de sus dos actrices, Lola Dueñas y Anna Castillo, y el resultado es una de las mejores películas españolas del año, y que probablemente funcionará bastante bien gracias al boca-oreja, y en ese aspecto me recuerda a " María (Y los demás) (2016) ", con la que tiene en común su sencillez y un gran guion y la presentación en la sección Nuevos directores del festival de cine de San Sebastián.

La propuesta cuenta la historia de una madre y una hija, que están en proceso de superación de la muerte del marido de una y padre de la otra (un asunto que afortunadamente no se aborda ni tiene importancia en la trama, pero que está ahí por varios comentarios en la parte inicial), y que viven en una pequeña localidad española, en el caso de Estrella intenta superar el dolor trabajando como costurera, aunque se encuentra de baja, y a esa misma empresa comienza a trabajar su hija Leonor.
Ambas viven juntas en un piso y comparten aficiones, y esa vida en común es lo que hace que la protagonista pueda llevar lo mejor posible la ausencia de su marido, pero un día las cosas cambian cuando la hija decide abandonar el hogar familiar para irse a vivir y trabajar a Londres, y lo que al principio supone una tragedia, ya que Estrella sufre el llamado síndrome del nido vacío, la historia va evolucionando de manera que a protagonista va encontrando nuevos alicientes en la vida después de un difícil periodo de asimilación de la soledad.

La historia surge porque la propia madre de la directora trabajaba como costurera, y ayudó en el proyecto enseñando a coser a Lola Dueñas, y la infancia de Celia la ha pasado rodeada de telas y con el sonido de la máquina de coser.
El guion tiene pocos giros y ese es otro de sus grandes aciertos y logra mantener al espectador atento a la historia, identificándose con ambos personajes, en unos momentos con la madre y en otros con la hija, ya que lo que nos cuentan sucede de manera habitual en muchas familias españolas, y la película mantiene un tono dramático sin excederse y al mismo tiempo introduce unos elementos de humor muy bien insertados, y esa mezcla entre el drama y la comedia funciona muy bien. Pero ese texto tan bien escrito por la directora no funcionaría tan bien sin la presencia de dos actrices en estado de gracia, y que demuestran su talento en esas interpretaciones nada fáciles, ya que lo hacen desde la naturalidad haciendo que sus personajes sean creíbles. Lola Dueñas está excelente como Estrella, esa madre tan sincera y sencilla, y lo mismo podíamos decir de Anna Castillo en el papel de su hija Leonor.

Ambas podrían tener opciones de figurar entre las nominadas a los próximos premios Goya, aunque en el caso de Lola Dueñas lo tiene más difícil al haber mucha competencia en la categoría de interpretación femenina protagonista, pero parece difícil que Celia Rica Clavellino no esté entre los nominados en el apartado de dirección novel y veo bastantes opciones para Anna Castillo en el de actriz de reparto. Hay que tener en cuenta que la propuesta fue junto a la japonesa " Jesus (2018) " la triunfadora de la sección Nuevos directores en el pasado Donostia-Zinemaldia, ya que fue premiada por el jurado joven y recibió una mención especial por los de la sección en la que formaba parte.
El resto del reparto tiene unos pequeños papeles, y el que aparece más tiempo en pantalla es Pedro Casablanc como el dueño de la fábrica en la que trabajan las protagonistas, a diferencia de las apariciones fugaces de Adelfa Calvo (la ganadora del Goya 2018 por su interpretación en " El autor (2017) "), Marisol Membrillo y Susana Abaitua. A destacar la dirección de fotografía de Santiago Racaj, nominado al Goya en la pasada edición por su trabajo en " Verano 1993 (2017) ". Me parece un acierto la ausencia casi total de música.
Una película fácil de recomendar, tanto al público medio como al gran público mayor de 30 años, y a los que disfrutan con historias familiares sencillas con pocos personajes y con un buen reparto.

LO MEJOR: Las actuaciones de Lola Dueñas y Anna Castillo.
LO PEOR: Los personajes secundarios carecen de importancia.

Pueden leer esta crítica con imágenes y contenidos adicionales en: http://www.filmdreams.net
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13 de 20 usuarios han encontrado esta crítica útil