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Mi adorado Juan (1950)

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Sinopsis
La extraña desaparición de los perros de sus vecinos, lleva a Juan a investigar el caso por su cuenta. Acaba averiguando que la autora de los robos es una tal Eloísa, la engreída hija de un científico que usa a los perros para crear un antídoto contra el sueño. Juan y Eloísa se enamoran, pero él le pedirá que abandone su lujosa mansión para vivir sólo con su sueldo. (FILMAFFINITY)
Dirección
Reparto
Año / País:
/ España España
Título original:
Mi adorado Juan
Duración
115 min.
Guion
Miguel Mihura
Música
Ramón Ferrés
Fotografía
Jules Kruger (B&W)
Productora
Emisora Films
Género
Comedia Drama
8
Una de las mejores comedias del cine español de su tiempo
"Mi adorado Juan", con dirección de Jerónimo Mihura y guión de su hermano Miguel Mihura, es de esas películas con las que a veces te sorprende el cine español del franquismo, tales y tantas son sus virtudes, y tan pocos son sus defectos. Alejada totalmente de cualquier envaramiento (el del cine histórico o el del cine religioso de esos años, finales de los 40 y principios de los 50), es una estupenda comedia llena de naturalidad, sobre una serie de personajes de Barcelona que deciden vivir de una manera diferente a la habitual, despreocupándose por la fama y la riqueza. Se cuestionan, dentro de lo que se podía cuestionar en el cine de entonces, determinadas convenciones sociales, y se valoran la alegría de vivir y la libertad personal.

Se puede advertir una cierta influencia de la "screwball comedy" del cine de Hollywood de los años 30. Conrado San Martín y Conchita Montes forman una pareja con bastante química, y bordan sus respectivos papeles. Alberto Romea y Juan de Landa están muy bien en sus respectivos papeles secundarios. José Isbert y Julia Lajos también colaboran en pequeños papeles.

Posteriormente a este film, Miguel Mihura estrenó una obra de teatro con el mismo título, en 1956.
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10 de 13 usuarios han encontrado esta crítica útil
7
Vive como quieras
El secreto de vivir, Juan Nadie, Qué bello es vivir, son títulos de películas de Frank Capra y su guionista habitual Robert Riskin que seguramente influyó en Miguel Mihura cuando escribió esta historia, no en vano su protagonista se llama Juan, que trata sobre un hombre coherente con sus principios, que desprecia el lujo y el dinero, pero en cambio goza de cantidad de amigos a los que siempre está dispuesto a ayudar. La historia de un tipo bueno y noble, llano y sencillo que no acepta los convencionalismos sociales. Mihura trazó junto a la dirección de su hermano Jerónimo, una fábula moral en el más puro estilo capriano pero desde la perspectiva hispana en el marco de aquella sociedad de los años cincuenta. Un cuento fantástico e idealista en el que se rechaza la arrogancia, la vanidad, el lujo y la opulencia. Donde de desprecia la hipocresía, las falsas apariencias, la ambición y el arribismo social y profesional.

Para deleitarnos con esta trama tan simpática, Mihura se sirve de un pretexto o “Macguffin” que diría Hitchcock, descabellado pero que funciona en tono de comedia costumbrista en el humor del absurdo: los avanzados estudios de un científico (Alberto Romea) en conseguir un gran descubrimiento que beneficie a la humanidad, o quizás, en el fondo, no sea tan beneficioso. El caso es que repentinamente han desaparecido unos cuantos perros en la ciudad, precisamente de dueños y amigos de Juan que se sienten tristes y desolados. Es por eso que le piden al esmerado benefactor que investigue el extraño caso, teniendo ocasión de descubrir el mundo de la clase acomodada encarnada por la distinguida y altiva hija (Conchita Montes) del científico. Todo el mundo conoce a Juan (Conrado San Martín), como todo el mundo conocía a Juan Nadie (Gary Cooper) como un hombre del pueblo o a George Bailey (James Stewart) como el amigo de los micro créditos para su ciudad.

Soy de los que opina, que las diatribas más agudas y complejas se abordan mejor desde el humor que las vuelve nada pretenciosas ni trascendentes. Y es que nuestro científico junto a su hija, van a descubrir un puñado de locos maravillosos que no imaginaban, tras conocer a Juan y sus amigos se sentirán obligados a reflexionar sobre la efímera existencia. Después de pasar un rato divertido con este cuento surrealista en cierto modo, unos secundarios de lujo, que adoran a nuestro amigo Juan que hace lo le apetece y lleva una vida algo bohemia, lo que subyace y nos obliga a pensar, es si verdaderamente estamos contentos con nuestra forma de vida, si no ambicionamos más de lo que verdaderamente necesitamos para sentirnos felices. No recuerdo al sabio que escribió ésto, pero tenía mucha razón: “vive como piensas, si no quieres pensar cómo vives”.
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9 de 11 usuarios han encontrado esta crítica útil