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Crítica de Ivovip
criticoenserio.blogspot.com, España
7
La bella y la bestia
La bella y la bestia (2017)
  • 6,4
    22.125
  • Estados Unidos Bill Condon
  • Emma Watson, Dan Stevens, Luke Evans, Kevin Kline, ...

Érase otra vez

1 de 1 usuarios han encontrado esta crítica útil
Érase una vez, una gran casa de sueños apostaba por hacer clásicos para toda la familia y adaptar cuentos a la magia del cine con moraleja y con un sentido del mimo y el cariño que se ganó los corazones del mundo entero, pasando a la historia con sus diseños, personajes e historias. Sus relatos fueron tratados con delicadeza y al cabo de los años estrenaban sus preciadas gemas antes de devolverlas a las estanterías. Revivían su gusto y respetaban su paso del tiempo.

Con los años, ante la codicia de un preciado vil metal empezaron a idear la manera de seguir rentabilizando esos personajes e historias. Vinieron versiones para Broadway, secuelas de nula calidad directas al mercado doméstico y series de animación colaterales. Y entonces, un día decidieron adaptar a “acción real” el cuento de Alicia en el país de las maravillas superando el billón de dólares de la mano de un director famoso y lo demás es historia.

Érase otra vez El libro de la selva, Oz, Maléfica, La cenicienta, Pete y el dragón… Así que era cuestión de tiempo que el clásico más immortal de todos pasara por su filtro, y es que “La Bella y la Bestia” (1991, Gary Trousdale y Kirk Wise) no solo ha envejecido perfectamente en la memoria colectiva sino que fue la primera cinta de animación de Disney en superar los 100 millones de dólares de recaudación americana y en conseguir seis nominaciones a los Oscar incluido el de, por primera vez en la historia para una cinta de animación, mejor película.

Y esa cuestión de tiempo se nos presenta en esta adaptación bajo la batuta de Bill Condon que ya había demostrado mano de artesano (más que de autor) con las últimas películas de la saga de crepúsculo, sentido del exceso musical en Dreamgirls y viene de un par de fracasos autorales (Mr. Holmes y El quinto poder). Bill Condon se sabe mover entre excesos tanto visuales como de efectos visuales y de él lo que nos queda de su visión es la potencia de sus imágenes recargadas de un diseño de producción de oro rococó y momentos de brillantina y recargo visual, que no empalagan y ayudan a la historia.

Una historia que sigue las andanzas de Bella, una joven marginada en su pueblo por ser diferente y por querer buscar siempre algo más de lo que el mundo le ofrece y que se ve atrapada en un castillo mágico cuando decide cambiar de lugar por su prisionero padre.

A partir de ahí crece el romance, y en este caso en todas las formas y motivos. Creo que ese ha sido el gran acierto de esta revisión, ya no solo por la inclusión del ya cacareado elemento homosexual, sino la celebración del amor que hace más natural el que Bella se pueda enamorar de una bestia sin que nos quedemos con cara de zoofilia. Tenemos el maternal, mucho más acentuado aquí por la gran interpretación de Emma Watson como Mrs. Potts, tenemos el del candelabro Lumiere y la doncella, el del armario y el piano (nuevo personaje que representa un amor ausente), el fraternal entre Lumiere y Ding Dong, el paternal de Bella y su progenitor y el del recuerdo entre muchos de ellos que tienen a sus enamorados en el pueblo y como están bajo el hechizo no pueden ser recordados (otro añadido acertado de la cinta).

¿Y el momento gay? Pues se limita a un simple cambio de parejas en el baile que únicamente subraya y naturaliza la relación entre Olaf y Gaston (Luke Evans de la chica del tren) y otorga un sentido más contemporáneo y fácil de entender. Un acierto la naturalidad de representarlo para una audiencia infantil que lo verá muy normalizado (como debe ser) sin ser una propuesta de intenciones o algo agresivo al público.

Y este pequeño acento y los nuevos valores subyacentes bajo la trama que todos recordamos son los que me han hecho valorar la cinta positivamente. Si olvido lo aburrido que me resulta ver todo otra vez, que el ritmo y la duración no es tan perfecto como el de la cinta de animación, la incorporación de algunas canciones como relleno absoluto (algo que ya sentí en la adaptación teatral), la de tramas argumentales (las madres ausentes y ese viaje a Paris tan prescindible) y que Emma Watson pese a tener cierto encanto me resulta muy pequeña en pantalla; si quito eso puedo ver que las nuevas líneas apuntan a un mensaje feminista, a una oda contra el bullying y a la integración del amor universal como solución a los problemas. Y esos tres mensajes son lo suficientemente poderosos para valorar esta cinta positivamente.

Los números musicales están inteligentemente rediseñados y me gustan más cuanto más se acercan al espíritu original (ya de por sí un homenaje constante a grandes musicales como Sonrisas y Lágrimas o cualquier obra de la edad dorada) que cuando se influencian de nuevas hornadas como Los Miserables o West Side Story.

De las interpretaciones ya he mencionado que Emma Watson no me termina de convencer pese a un buen arranque con la canción de Belle, pero en cuanto llega al castillo se ve tragada por todo lo que sucede alrededor y por los pesos pesados de Ewan McGregor, Ian McKellen y Emma Thompson que se roban completamente la función.

En resumen, esta adaptación viene a mostrar que “si algo funciona, no lo toques” y tenía todo para caer en el lado de “si algo funciona, no lo hagas de nuevo en remake”. Sin embargo, un casting con diversidad racial, un mensaje poderoso de amor libre y elementos resonantes del poder femenino y la independencia de las masas hacen que esta versión, pese a lo rutinario de la copia exacta, tenga autonomía y valor propio. Así que si quieres un entretenimiento familiar, bueno… ¡Qué festín!
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