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Crítica de Quim Casals
Barcelona, España
7
Fear and desire (Miedo y deseo)
Fear and desire (Miedo y deseo) (1953)
  • 5,6
    1.508
  • Estados Unidos Stanley Kubrick
  • Frank Silvera, Kenneth Harp, Paul Mazursky, Steve Coit, ...

Los fríos ojos del miedo

13 de 16 usuarios han encontrado esta crítica útil
Nunca he sido un kubrickiano. Quizás ello explique que mi película suya preferida sea “Eyes Wide Shut”, de la que comparto la consideración que Eugenio Trías, en su muy recomendable libro póstumo “De cine” hace de ella como la mayor película rodada nunca sobre el sexo, pero que muchos de sus grandes admiradores no suelen citar al hablar de sus cimas artísticas, igual que ocurre con muchos fans de David Lynch respecto a “Una historia verdadera”, que de nuevo es la que considero obra magna del segundo.

También “El resplandor”, a pesar de contener el peor doblaje nunca realizado en España (y que demuestra los peligros del perfeccionismo desmesurado) o “Senderos de gloria” me cautivan de lleno, y desde luego obvia decir que en términos objetivos no puedo sino considerar a Kubrick como uno de los más geniales creadores de formas que ha dado el séptimo arte.

No obstante, no es general su obra la que me llevaría a una isla desierta, allá donde no se viaja solo con lo que se admira sino ante todo con lo que se ama: en Kubrick hallo continuamente el trazo perfecto de la ejecución cinematográfica, pero a menudo echo en falta la belleza imperfecta de lo humano. La comparación entre “Atraco perfecto” y “La jungla de asfalto” puede resultar esclarecedora. En la película de Huston veo seres humanos, llenos de debilidades y flaquezas, con los que desearía congeniar y cuya suerte me conmueve profundamente. En la de Kubrick los personajes se me antojan meras piezas de un tablero de ajedrez en una partida magistralmente jugada por el director-demiurgo, auténtico protagonista de la cinta, y tan férreamente calculada que ningún detalle escapa a su control, ni siquiera el azar.

Desde esa consideración nada enfática me dispuse a completar el visionado de su obra con “Fear and Desire”, y debo decir que me parece un muy digno e interesantísimo debut, de un valor muchísimo más alto del que le dio el propio Kubrick, al tratar en vida de hacerla desaparecer. Dicha actitud generó una cierta mítica, que si bien no encubre ninguna gran joya olvidada, en absoluto merece, como decía, ese desprecio por parte de su autor.

Se nota, sí, la falta de medios y la poca brillantez del reparto, junto a una puesta en escena aún balbuceante. Hay algunos momentos, como una escena de lucha donde se quiere dar la impresión que se golpea la cámara para proseguir con el contraplano del personaje que cae, que incluso están montados de forma torpe, y no me extrañaría nada que la repetición del mismo recurso ya con resultados del todo conseguidos en una escena de boxeo de “El beso del asesino”, se deba precisamente al puntillismo del cineasta para demostrar(se) que podía hacerlo mejor.

Sin embargo, hay momentos también donde aflora un talento ya peculiar que sí consigue crear una angustiosa, fantasmagórica y alucinatoria atmósfera, muy parecida a ciertas imágenes de “Apocalypse Now”. Pero quizás lo que más me gusta es la forma de agrupar/aislar a los personajes a través de composiciones de grupo que de repente ofrecen planos aislados de algunos de los personajes —y fotografiados, ahí se nota su pericia en ese ámbito, de manera que los rostros son nítidos y el paisaje de fondo aparece difuminado—, aislamiento que no responde la mayor parte de las veces a razones dramatúrgicas, como que el personaje pronuncie una réplica en ese momento, sino que sirven para trasladar con una gran fuerza la sensación de inquietud y soledad existencial que les atenaza en medio del conflicto bélico.

En resumen, una obra apreciable por el conjunto y su conseguida extrañeza, y no exenta de detalles donde el genio empieza descubrir sus cartas.
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