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Crítica de keizz
Madrid, España
6
La mujer del chatarrero
La mujer del chatarrero (2013)
  • 6,5
    625
  • Bosnia y Herzegovina Danis Tanovic
  • Nazif Mujic, Senada Alimanovic, Semsa Mujic, Sandra Mujic

Documental disfrazado

8 de 11 usuarios han encontrado esta crítica útil
“La mujer del chatarrero” es una película prácticamente casera. Cuando terminé de verla pensé que casi cualquiera podríamos hacer una película así. Y es cierto. No creo que exista una película con menos pretensiones que ésta. Es un film austero, pequeño, incluso en el metraje (75 minutos), minimalista, tanto en la historia como en el desarrollo de la misma. Lo que vemos en la pantalla durante todo ese tiempo es el día a día de esta familia, y, por extensión, de las demás familias que viven en ese barrio, en los arrabales de Tuzla, un lugar incómodo, agreste, frío, donde la vida es una lucha cotidiana. Así, asistimos a escenas largas sobre cómo Nazif va a buscar leña para calentar la casa, o como desguaza un coche abandonado con un hacha. Escenas aparentemente intrascendentes pero vitales para ellos. Esos actos suponen seguir viviendo.

Tanovic se basa en la trama que surge a partir de la enfermedad de Senada para hacer una crónica desnuda y tajante de la situación que vive el colectivo gitano en Bosnia. Una situación angustiosa que Tanovic retrata desde el punto de vista de aquel que quiere otra cosa para su pais. No obstante, a cualquier espectador de casi cualquier parte del mundo no le cuesta ningún trabajo imaginar esa misma precariedad social en cualquier otro pais. Y aquí en España, por supuesto que es muy fácil identificarse con lo que ves en la pantalla. Si extrapolamos lo que ocurre en la película a cualquier suburbio de una ciudad española, nos podría salir una película muy parecida.

Estamos ante una película que es prácticamente un documental. Para mí, de hecho, lo es. Un documental disfrazado de largometraje de ficción. Y es que la historia es real, lo que cuenta Tanovic sucedió realmente. Pero no se conforma con contar una historia que sucedió realmente, Tanovic va más allá, cuenta la historia utilizando como actores a las personas a quienes les sucedió la historia en la vida real. Nazif Mujic interpreta a Nazif Mujic, Senada Alimanovic hace el papel de Senada Alimanovic, y sus hijas hacen el papel de sus hijas. Y el resto de personajes de la película los interpretan las personas a quienes representan. El hermano de Nazif es su hermano real, la suegra también… todos. La película está interpretada por las personas reales a quienes se representa en la pantalla. Solamente los médicos, por razones obvias, no son los médicos reales que se negaron a operar a Senada. Teniendo en cuenta todo esto, yo creo que la obra está más cerca de ser un documental que un largometraje de ficción, aunque formalmente sea esto último.

Vemos la historia tal como ocurrió, puesto que Nazif y Senana lo que hacen es recrear los hechos. Volver a vivir lo mismo que vivieron, pero esta vez con una cámara delante (o detrás, casi siempre). Para ello, usan sus nombres reales, no utilizan decorados sino que son los escenarios reales (su casa verdadera, su barrio, su bosque…), actúan interpretándose a sí mismos, y lo hacen bastante bien dadas las circunstancias. Lo que logra Tanovic con esta familia es, para mí, prodigioso, ya que, además, parece ser que todo se rodó en una semana, o sea que la mayoría de las tomas no se repitieron, o se repitieron muy pocas veces.

Por lo tanto, la película no puede ser más realista, ya digo que es un documental encubierto. Cine de denuncia social llevando la credibilidad del mismo hasta las últimas consecuencias. Hay una escena en la que la cámara se da un golpe con la escalera, y se aprecia perfectamente. Pues bien, Tanovic no ha eliminado esa escena en el montaje, supongo que para añadir un gramo más al realismo del film.

Y siguiendo con el mismo tema, la sensación de “cinema verité” se incrementa también con la ausencia total de música. No hay. Lo más parecido a música que se escucha en la película son los hachazos de Nazif al partir la leña o al desguazar los coches. O el alboroto continuo de las dos niñas. Pero nada más, no hay envoltorio musical.

Incidiendo en el tema de partir la leña, al empezar la película Senada le pide a Nazif que traiga leña, y hay una larga secuencia en la que Nazif va al bosque, tala un árbol con una sierra, parte la leña y la trae a casa. La película termina de la misma manera, Nazif otra vez tiene que ponerse a partir leña en medio del paisaje nevado. No se si el hecho de que empiece y termine así es una especie de simbolismo de que cada día hay que volver a empezar para esta familia, pero así me lo pareció. La historia acaba pero al día siguiente volverá a empezar.

A pesar de la terrible situación, de la penuria cotidiana, no se diría que Nazif y Tamara se sienten muy infelices. Viven en las afueras, en una casa pequeña, la tele se ve fatal, Senada tiene que lavar la ropa a mano en la bañera, a menudo se quedan sin luz en la casa, el invierno es terrible con grandes nevadas, si quieren estar calientes en casa tienen que salir a partir leña, etc. y sin embargo ríen a menudo, no se quejan, se lo pasan bien juntos, se toman su café, comparten un cigarro, no se dejan vencer por la vida. Tienen poco o nada de cosas materiales pero de lo demás van sobrados.

“La mujer del chatarrero” es una película pequeña. No es una gran película. No cuenta una gran historia. Es breve, nos enseña una realidad que no conocíamos y nos hace pensar. No es agradable de ver, pero me gustó. Sus pequeños fallos (entendiendo por fallos aquello que a mí no me gusta) son consecuencia del excesivo afán por hacer la película al estilo vídeo casero. La cámara al hombro persiguiendo a los personajes se emplea de un modo abusivo, pero esto no empaña el gran trabajo de Tanovic y su loable intención.

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