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Crítica de Miquel
Palma (Mallorca), España
8
Réquiem por un sueño
Réquiem por un sueño (2000)
  • 7,8
    119.057
  • Estados Unidos Darren Aronofsky
  • Jared Leto, Jennifer Connelly, Ellen Burstyn, Marlon Wayans, ...

Camino de perdición

24 de 27 usuarios han encontrado esta crítica útil
Segundo largometraje del realizador neoyorquino Darren Aronofsky (Brooklyn, NY, 1969) (“Cisne negro”, 2010). Adapta la novela “Réquiem for a Dream” (1978), de Hubert Selby (1928-2004), según guión escrito por el mismo Selby y por Aronofsky. Se rueda en escenarios reales de Coney Island (Brooklyn) y en estudio, con un presupuesto estimado (IMDb) de solo 4,5 millones de USD. Obtiene sendas nominaciones a los Oscar (actriz) y Globos de oro (actriz). Nominado a 5 Independent Spirit Awards, gana 2 (fotografía y actriz). Producido por Eric Watson y Palmer West, se proyecta por primera vez en público el 14-V-2000 en el Festival de Cannes (Francia).

La acción dramática tiene lugar en Coney Island (Brooklyn y camino de Florida, en un momento pretendidamente indeterminado, a lo largo de unos dos años. La acción se centra en cuatro personajes principales: Sara Goldfarb (Burstyn), que hace el papel de madre, el hijo Harry Goldfarb (Leto), su pareja Marion Silver (Connelly) y su amigo de siempre Tyron C. Love (Wayans). El personaje de la madre, viuda, solitaria, atormentada y adicta a la TV, es el que se presenta mejor trabajado. Marion es una chica de familia acomodada, retraída, indolente e inadaptada, que se deja llevar. Harry carece de formación y de oficio, es ambicioso e idealista y arrastra un gravoso pasado de carencias afectivas. Tyron, afroamericano, acostumbrado a encontrar apoyo y cariño en los brazos protectores de la madre, carece de habilidades para abrirse camino en la vida y se siente cómodo a la sombra del liderazgo de Harry. La interpretación de Ellen Burstyn es magnífica y constituye uno de los grandes valores del film. Los otros tres protagonistas entregan trabajos meritorios y dignos.

El guión es sencillo y asequible. Narra una historia más bien conocida, que divide en dos líneas argumentales, que avanzan en paralelo y se potencian mutuamente mediante contrastes, contraposiciones y suma de efectos complementarios. La narración es intensa, cruda, rotunda y perturbadora. Contiene pasajes sobrecogedores, dispuestos en un crescendo que en la última parte del film alcanza una intensidad y fuerza demoledoras. La descripción del descenso al infierno de la droga, la autodestrucción y la desesperación, compone un cuadro terrible y escalofriante.

El relato se construye desde el punto de vista subjetivo de los personajes, dejando de lado estudios objetivos y análisis empíricos. Lo que interesa al autor es la experiencia subjetiva del consumo de drogas en situaciones avanzadas de descontrol. Expone con trazos amargos la escasa, nula o negativa, capacidad de respuesta del sistema sanitario ante enfermos drogodependientes. Lo ilustra con el uso del electroshock, abandonado en los años 70. Añade referencias a las relaciones entre consumo abusivo de drogas, sexo, exhibicionismo y prostitución. La cinta incorpora numerosas citas cinéfilas y guiños de simpatía que el realizador dedica a Kubrick, Coppola, Dany Boyle, Spike Lee y otros.

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SPOILER: El resto de la crítica puede desvelar partes de la trama.

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