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Crítica de Miquel
Palma (Mallorca), España
7
Piel de serpiente
Piel de serpiente (1960)
  • 6,7
    991
  • Estados Unidos Sidney Lumet
  • Marlon Brando, Anna Magnani, Joanne Woodward, Maureen Stapleton, ...

Fugitivo

20 de 23 usuarios han encontrado esta crítica útil
Cuarto largometraje de Sydney Lumet (Filadelfia, 1924). El guión, de Tennessee Williams y Meade Roberts, adapta la obra de teatro “Orpheus descending” (1957), de Tennessee Williams, reelaboración de su anterior “Battle of Angels” (1940). Se rueda en escenarios exteriores de Milton (NY) y en estudio (NY). Gana la concha de plata (Lumet) y el premio Zulueta (Woodward, actriz de reparto) del Festival de San Sebastián. Producido por Martin Jurow y Richard Shepherd para United Artists, se proyecta por primera vez en público en sesión de preestreno el 1-XII-1959 (EEUU).

La acción dramática tiene lugar en New Orleans (prólogo) y en la pequeña localidad de Two Rivers (Mississippi), a lo largo de unas cuatro semanas. Valentine “Piel de serpiente” Xavier (Brando), de 30 años, ha abandonado New Orleans y su vida desordenada de animador de un club nocturno. Se instala en una tranquila y apartada localidad, donde se relaciona con Lady Turrance (Magnani), esposa del propietario del almacén general del lugar, con Carol Cutrere (Woodward), una muchacha de vida alegre, y con Vee Talbott (Stapleton), esposa del sheriff (Armstrong). Valentine, o Val, es apuesto, inconformista, cae bien a las mujeres, tiene un pasado oscuro y es aficionado a la guitarra. Ella es sensual, frágil y necesita sentirse apreciada y amada. Jabe M. Turrance (Jory), su marido, está gravemente enfermo y es autoritario y opresivo. Carol, de unos 19 años, es rubia, guapa, atractiva e inexperta. El sheriff es celoso y vengativo.

El film suma drama, romance y crítica social. En el marco de una comunidad pequeña y cerrada del profundo sur, desarrolla una historia de pasiones que tienden a desbordarse al topar con los prejuicios y la intransigencia de las gentes del lugar. Se producen situaciones de gran dramatismo, que permiten el lucimiento de actores y actrices. Los personajes se enfrentan por pasiones de amor, odio, celos, rencor, rabia contenida durante años, envidia y venganza; prejuicios machistas, misóginos y racistas; enfermedades físicas y psíquicas (histeria, psicopatías, sadismo...); adicciones (alcoholismo...); y por el socorrido recurso al uso de la violencia.

El marco rígido de una sociedad anclada en el pasado, afectada por la pulsación de contravalores como la intolerancia, la intransigencia y el dogmatismo, y sin hábitos de solución civilizada de conflictos, amplía la fuerza del drama y lo eleva a extremos que llevan la zozobra al ánimo del espectador. La presencia oculta de las amenazas y su origen impersonal contribuyen a incrementar la tensión dramática. Pese a la intensidad de la obra y a su notable calidad, ésta no alcanza los niveles de fascinación y seducción de “Un tranvía llamado deseo” (Kazan, 1951), “La gata sobre el tejado de zinc” (Brooks, 1958), “¿Quién teme a Virginia Woolf?” (Nichols, 1966) y otros dramas teatrales llevados al cine en los años 50 y 60 del siglo pasado. Con todo, se trata de un film entretenido, interesante y absorbente.

SPOILER: El resto de la crítica puede desvelar partes de la trama.

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