arrow
Críticas de Mogwai
Críticas ordenadas por:
Magical Girl
Magical Girl (2014)
  • 7,1
    22.651
  • España Carlos Vermut
  • Luis Bermejo, Bárbara Lennie, José Sacristán, Israel Elejalde, ...
8
Sombras en el paraíso
Leía hace poco en la crítica de cierta película mítica de Ingmar Bergman que hay cineastas que cuentan y cineastas que dicen. Algo tan simple y evidente y aun así tan desconocido por buena parte del público. La dictadura de la literatura, lo llamo yo (esta vez sin copiarle el término a nadie). Hay gente que lo primero que hace al plantarse delante de un cuadro es preguntarse “qué significa” antes de mirarlo, o que no disfruta de determinada música (no olvidemos, la disciplina artística abstracta por excelencia) porque no la “entiende”. Y claro, “una buena película es la que cuenta una buena historia”. Ese axioma que automáticamente obvia cualquier otro tipo de cine cuya ambición no sea contar una historia. De forma linear, clara y cerrada, por supuesto, como un buen best-seller. Que es lo primero que se le pasa a uno por la cabeza cuando lee a alguien evidencia los puntos negativos de Magical Girl basándose en la falta de verosimilitud, en la poca lógica de algunas situaciones y en la falta de claridad y de coherencia (i.e. falta de escena final en la que el prota mira a cámara mientras empiezan a repetirse escenas clave de la película desde otro punto de vista para explicarnos de forma pedagógica e inequívoca la trama y el sentido de todo). Cuando uno busca en una obra algo que no hay y no lo encuentra acaba considerando que es la obra, y no su punto de vista, lo que falla.

Mundo. Demonio. Carne. Los tres enemigos del alma. Aquellos que acechan al hombre para atraerle al lado tenebroso y separarle de dios. Quizás los títulos de los tres capítulos traigan algo más de luz sobre el sentido (que no significado) de esta película realmente insólita y un tanto incomprendida. Vermut brilla en su representación de un mundo sórdido y desesperado, fruto de un modelo de sociedad en quiebra en que los individuos acaban perdiendo su sentido de la realidad y de la consecuencia de sus actos. En tres capítulos, con tres historias paralelas, logra transmitir esa sensación de podredumbre, de egoísmo (ni la pobre niña parece salvarse de un entorno en que todo el mundo quiere algo), de desesperación ante la falta de respuestas fáciles para poder seguir adelante. También de desorientación, de ese miedo que nos bloquea al vernos en situaciones excepcionales ante las cuales realmente no sabemos qué hacer, que nos lleva a reacciones extremas, pero también incomprensibles, inesperadas y absurdas.

Mundo. Demonio. Carne. Que por supuesto es también el título de un disco de Los Brincos. Reconozco que se me escapó la risa al ver el segundo rótulo a mitad de película y, en mi condición de desconocimiento ateo del concepto del párrafo anterior, lo identifiqué automáticamente con el grupo de pop cañí más brillante de los 60. Porque sí, hay mucho humor en Magical Girl, detalle que también parece escaparse de la mayoría de las críticas. Eso sí, humor negro, negrísimo, lacónico y absurdo. Sí que aciertan los que ven aquí un cierto paralelismo con las películas de Aki Kaurismäki; como nuestro rockabilly finlandés favorito, Vermut no está interesado tanto en representar la realidad como en crear una propia, absurda y grotesca pero profundamente coherente con sus principios (a las películas no hay que exigirlas verosimilitud por defecto, hay que exigirles coherencia interna) como forma para transmitir sus impresiones vitales.

Aunque si hay una comparación a coladero es sin duda con Luis Buñuel, especialmente en su etapa mejicana, esa en la que los dramas se le volvían cómicos y las comedias acababan estremeciendo. No es casualidad que Diamond Flash, el primer largo de Vermut, tuviese la etiqueta “surrealismo” al final de la ristra de géneros en que la clasificaban. Magical Girl ha perdido la etiqueta pero sólo aparentemente; aunque tampoco hay nada aquí que puede denominarse estrictamente surrealista, Vermut usa sus principios: sugerir y transmitir en lugar de contar. Y lo que sugiere y transmite Magical Girl es la visión de Vermut sobre esta sociedad, una sociedad extraña y turbia, atormentada y sádica, atada por lazos de sometimiento interno que poco a poco van socavando nuestra alma hasta convertirnos en peones sin conciencia. Y, por supuesto, profundamente absurda. Y lo hace de una forma poderosa, apabullante a veces en su sencillez y con un perfecto manejo de los recursos cinematográficos. Magical Girl no es una buena historia; es mejor. Una obra realmente insólita, incomprendida y absorbente. Si, al final, dos más dos siguen siendo cuatro.
[Leer más +]
Sé el primero en valorar esta crítica
La vida de bohemia
La vida de bohemia (1992)
  • 7,6
    2.319
  • Finlandia Aki Kaurismäki
  • Matti Pellonpää, Evelyne Didi, André Wilms, Kari Väänänen, ...
9
Soñadores
Decía Oscar Wilde que los verdaderos artistas escriben sobre la vida que no pueden tener. Y luego estamos los que ni podemos tener la vida que queremos ni tenemos ningún talento para escribir, o componer, o pintar. Los artistas sin arte, que diría Burt Lancaster en “Los profesionales” (película para reivindicar, enmarcar, adorar y conservar como una auténtica joya, por cierto). Y no nos queda más que vivir a través del arte que crean otros. Sentarnos delante de la tele, poner el dividí y olvidarnos durante 100 minutos de toda la mugre que hay fuera de esa pantalla.
Por ejemplo, los 100 minutos de “La vida de bohemia”, obra clave en la carrera de Aki Kaurismäki y primera peli que veo del afamado finlandés. Ese cuento sobre desheredados, románticos e idealistas, que se convierte en una cápsula repleta de humanidad, de amor, de ternura, de tristeza. De vida. En perfecto blanco y negro, sembrado de esas gotas de humor lacónico, ese ritmo pausado y esa afición a los fundidos en negro que parecen la forma en que Kaurismäki le devuelve a Jarmusch el guiño que le hizo en la última historia de “Noche en la tierra”. Tres extraños en un paraíso de buhardillas destartaladas y vino barato. Louis Malle haciendo de gentleman. Samuel Füller con sus malas pulgas habituales. Jean-Pierre Léaud haciendo nada excepto recordarnos al inmortal Antoine Doiniel. Esa gloriosa coña sobre la música contemporánea. Un lugar en el que refugiarse y disfrutar, antes de que las luces se enciendan y nos devuelvan a la realidad más mundana. La magia del cine. Una película preciosa.
[Leer más +]
8 de 8 usuarios han encontrado esta crítica útil
Hasta el último aliento
Hasta el último aliento (1966)
  • 7,6
    753
  • Francia Jean-Pierre Melville
  • Lino Ventura, Paul Meurisse, Raymond Pellegrin, Christine Fabréga, ...
8
Todos los hombres nacen inocentes, pero les dura poco
Melville se despidió del blanco y negro con una obra salvaje, desmesurada y negra como el tizón. La historia de un criminal fugado persiguiendo un futuro que sabe que no podrá tener se vuelve a convertir en la eterna reflexión melvilliniana sobre la ética, el honor y la lealtad, aunque en esta ocasión la amoralidad vira hacia unos extremos despiadados poco habituales en la obra de Melville. Choca mucho ver a Lino Ventura convertido en ese frío asesino carente de compasión ante aquellos chacales que están haciéndose con el reino del crimen organizado desterrando a reliquias como él, “acabadas” en ese nuevo mundo que unos jóvenes carentes de toda noción de honor y elevados por su tendencia al gatillo fácil están creando.

“Hasta el último aliento” es una de las obras más largas y complejas de Melville. Durante la primera hora es probable que la mayoría de espectadores anden un poco perdidos, con el desarrollo paralelo de tres tramas (la fuga de Gu, el golpe de Ricci y la investigación de Blot) aparentemente inconexas, pero poco a poco el puzzle se va completando y la trama se convierte en una gloriosa sinfonía, acompañada siempre de la ominosa y brillante fotografía en blanco y negro y la dirección siempre elegantísima de Melville. La escena del robo al furgón es una de las cosas mejores rodadas que he visto en mucho tiempo. La imagen de esos cuatro hombres de negro, con gabardina y sombrero, al borde del acantilado, expresa perfectamente la esencia de un estilo de cine, y de una negrura, de la que han bebido muchos de los mejores autores del cine contemporáneo

Es curioso comprobar cómo aparentemente estamos ante una obra “menor” de Melville. Desde luego, si todas las obras menores fuesen así el mundo, al menos para los cinéfilos, sería un lugar mejor.
[Leer más +]
24 de 25 usuarios han encontrado esta crítica útil
Nashville
Nashville (1975)
  • 7,2
    1.320
  • Estados Unidos Robert Altman
  • Ronee Blakley, Geraldine Chaplin, Barbara Harris, Keith Carradine, ...
8
Esto no es Dallas. ¡Es Nashville!
La mayoría de películas americanas suelen localizarse en la cosmopolita Nueva York, en la glamourosa California, en la pegajosa Florida. Sin embargo, existe en el corazón de Estados Unidos una enorme zona semidesierta, aislada, demasiado aburrida y paleta como para aparecer en el celuloide. Son esas personas las que deciden las elecciones, las que se dedican a perpetuar el retrógrado carácter del sur americano, su conservadurismo, su fanatismo religioso. Tienen sus propios iconos: lejos de modas y vanguardias, en el corazón de EEUU hay cantantes de country de los que no hemos oído hablar en la vida que venden más que Springsteen y los Stones juntos. El country es solo la punta de lanza de una sociedad desconocida, una minoría de cien millones de personas.

El objetivo de Robert Altman en Nashville fue crear un retrato certero de esta sociedad, de su cultura, de sus ambiciones, de sus obsesiones. Aprovechando la libertad que se vivía en Hollywood en aquellos años, Altman logró reunir suficiente presupuesto como para poder llevar a cabo un film descomunal, enorme, vasto, cuyo tamaño y su multitud de personajes e historias entrecruzadas por momentos hace que nos descolguemos de la trama pero que finalmente acaba consiguiendo su objetivo: olvidar los personajes y las historias individuales para crear un fresco colectivo de una sociedad y un momento donde estaban pasando tantas cosas que era difícil enterarse de todo. Nashville es una de las películas icónicas del cine americano de los setenta, un documento social impagable, una película que desarrolló un lenguaje innovador que, por suerte o por desgracia, ha sido copiado hasta la saciedad después, en esos dramas corales a veces brillantes (Magnolia, su propia Short Cuts) y a veces pretenciosos y sensibleros (¿alguien se ofende si cito Crash, y no me refiero a la de Cronnenberg?). Imprescindible para todo aquel interesado en la filmografía de Altman o en el cine de la auténtica era dorada de Hollywood.
[Leer más +]
30 de 33 usuarios han encontrado esta crítica útil
Gosford Park
Gosford Park (2001)
  • 6,7
    13.671
  • Reino Unido Robert Altman
  • Kelly MacDonald, Emily Watson, Maggie Smith, Alan Bates, ...
8
La muerte y la doncella
La última gran película de Robert Altman, Gosford Park es un drama coral disfrazado de intriga de cámara. Usando como punto de partida la tópica historia del misterioso crimen en una apartada mansión aristocrática, de la que se rie durante todo el metraje, Altman teje su característico crisol de historias paralelas y multitud de personajes pululando por la escena, sin tener un claro protagonista, aunque quizá enfantice más en la joven Mary, criada primeriza en esto de las fiestas de casa de campo, y cuya inexperiencia usa como pretexto para introducirnos a nosotros en ese submundo de pasillos laberínticos durante el cuál presenta a los actores de la historia y el lugar que sirve de fondo y nos deja caer algunos detalles importantes para la trama a desarrollar posteriormente. Son sin duda esos primeros minutos de la película los más lentos, necesarios para entender la compleja historia pero en los que parece que no pasa nada.

Sin embargo, pasados esos primeros minutos la película entra en vereda en cuanto las interrelaciones entre el enorme número de personajes empiezan a definirse y se produce en la mansión un crimen que da un vuelco a la historia destapando las miserias que todos los personajes, criados y siervos, ocultan. Porque, a pesar de sus constantes toques de humor negro diseminados por toda la cinta, Gosford Park es básicamente un drama, mucho más profundo de lo que aparenta, tratado de una forma tan sutil y precisa, como no podía ser menos tratándose la historia en un entorno aristocrático, que corre el riesgo de perderse entre la trama. Sin grandes lágrimas, sin efectismos, sin música épica, valiéndose especialmente del impresionante reparto (donde destaca, cómo no, la gran Helen Miren) logra hablarnos de pérdida, de decadencia, de arrepentimiento, de odio, todo ello enmascarado en una gran broma de suspense ambientado en una casa de campo. Lo importante aquí no es lo que pasa en primer plano, sino todo lo que sucede simultáneamente detrás de este, todo eso que a veces se nos escapa a la vista. Gosford Park es un film soberbio y bello, aunque también injustamente incomprendido debido básicamente a su complejidad. Muy recomendable para todo aquel que quiera saborear un buen drama de uno de los más olvidados maestros del cine americano.
[Leer más +]
5 de 5 usuarios han encontrado esta crítica útil
Lluvia negra
Lluvia negra (1989)
  • 7,8
    1.507
  • Japón Shôhei Imamura
  • Yoshiko Tanaka, Kazuo Kitamura, Etsuko Ichihara, Shoichi Ozawa, ...
9
Relámpagos que matan
El 6 de Agosto de 1945 una bomba atómica lanzada por el ejército estadounidense sobre Hiroshima mató a 150.000 personas antes de que cayese la noche, y se estima que el balance final de víctimas asciende a medio millón, incluyendo todas aquellas víctimas inconscientes de la exposición a la radiación. Y de esas víctimas habla precisamente Black Rain. Con una suntuosa fotografía en blanco y negro y una elegante dirección, Shohei Imamura (una de las perlas del cine japonés) convierte en imágenes las memorias de un grupo de supervivientes de aquella tragedia (está basada en la adaptación del diario del propio personaje protagonista, Shigematsu Shizuma). Confrontando la crudeza de los días posteriores a la explosión con la aparentemente vida tranquila, años después, de unos supervivientes incapaces de escapar de las consecuencias de aquella, el film se convierte en un documento certero y descarnado de los horrores de una guerra, de todas las guerras, y del dolor de sus siempre inocentes víctimas.

Dicen que la memoria de nuestro pasado es indispensable para que la humanidad no vuelva a cometer los mismos errores una y otra vez. El cine, como todo arte, siempre ha tenido una responsabilidad importante para recordarnos esos hechos brutales. La primera película que viene a la cabeza es La lista de Schindler, una maravilla legada a las siguientes generaciones sobre la barbarie humana. Pero aquella no fue, por desgracia, la única barbaridad perpetrada durante la Segunda Guerra Mundial. Hay muchas más, muchas de las que algunos prefieron no acordarse por la parte que les toca. Y Black Rain resulta ser una obra poderosa e indispensable para ello, uno de esos filmes que duelen, que se sufren, pero que en el camino hacen todo lo posible por hacer del mundo un lugar más justo.
[Leer más +]
29 de 34 usuarios han encontrado esta crítica útil
Neil Young: Heart of Gold
Neil Young: Heart of Gold (2006)
  • 7,4
    711
  • Estados Unidos Jonathan Demme
  • Documentary, Neil Young
8
El último show
Neil Young, recuperado de su reciente aneurisma cerebral, tenía nuevo disco (Prairie Wind) listo para presentar en directo en el Auditorio Ryman de Nashville, la capital del country, de lo que anda sobrado ese álbum. Así que Heart of Gold es poco más que la película de aquel concierto, en que Young interpreta al completo su nuevo disco. La verdad, el álbum es un poco irregular, pero en directo suena inmejorable, acompañado por una banda de músicos casi ancianos vestidos a lo vaquero e interpretando su country-rock como si la música no hubiese cambiado desde 1973. Sé que asusta un poco, pero es una auténtica joya. No es sólo la música lo que brilla, sino la aproximación a ella que realiza Demme. Es uno de los conciertos mejor rodados que he visto, un alarde de belleza y sobriedad visual que huye del efectismo y la espectacularidad que no dejan de vendernos hoy en los productos de este tipo. La cámara suele permanecer quieta, acercándose al rostro de los protagonistas en lugar de a sus instrumentos, dejándose expresar a través de sus ojos: de la complicidad entre Young y su esposa Pegi, también en el escenario; de cómo se iluminan cuando Young habla de su padre... Cuando acaba una canción la pantalla funde en negro para retornar con la imagen de Neil Young sobre el escenario, con un impecable traje blanco, su sombrero y su vieja guitarra (la misma con la que Hank Williams actuó por última vez en Nashville, la misma con que compuso Heart of Gold u Old Man), o se sienta al piano sobre un fondo compuesto por los violinistas que le acompañan, siempre inundado en tonos amarillentos, áridos y melancólicos como la propia música. Es una película que consigue emocionar sin apenas diálogos, aunque las pocas veces que hacen acto de presencia suelen reclamar su protagonismo; y, en su parte final, es casi una celebración. Acabados los temas del citado Prairie Wind, el escenario se llena de clasicazos como I Am a Child, The Needle & the Damage Done o Heart of Gold (¿cuantas veces ha aparecido ya?) y finalmente el film se completa y adquiere todo su significado.
[sigo en spoiler]
[Leer más +]
6 de 6 usuarios han encontrado esta crítica útil
Zoo
Zoo (1985)
  • 6,9
    557
  • Reino Unido Peter Greenaway
  • Andréa Ferréol, Brian Deacon, Eric Deacon, Frances Barber, ...
8
Evolución
Esta “A Zed & Two Noughts” (en España simplificando, como siempre) es probablemente la película menos conocida de la primera etapa del pintor metido a cineasta Peter Greenaway, uno de esos tipos raros, raros. De hecho, hasta hace poco la película ni siquiera tenía ficha por aquí. Y es curioso, porque tiene todos los elementos por los que las primeras películas de Greenaway son tan amadas (y odiadas): un argumento truculento, las tendencias hacia la no-narración y la destrucción de la trama tan del gusto del director británico, su obsesión por la pintura (en este caso el objeto de deseo es Vermeer), sexualidad grotesca, cuerpos en descomposición..., aunque en un formato realmente más accesible de lo que acostumbra, quizá básicamente por el humor negro que destila constantemente.

En este caso la trama involucra a dos biólogos gemelos desconcertados por la muerte en un accidente de coche, cisne incluido, de sus mujeres, accidente en el que una tercera mujer perdió una pierna. Mientras se dedican a tragarse los 8 episodios de una serie sobre la evolución de la BBC, intentando encontrar en ella el significado de su situación (“...desde que hace 400 millones de años apareció la vida en la tierra hasta que mi mujer murió intentando esquivar un cisne...”) los gemelos empiezan a cultivar una fijación malsana por la descomposición de los organismos, se enamoran simultáneamente de la mujer amputada y empiezan a liberar animales del macabro zoo en el que trabajan. Un panorama desasosegante y enfermizo que una vez más contrasta con el impecable apartado técnico en que envuelve el film, planeando cada encuadre como si fuese un cuadro y reservando sus gloriosos movimientos de cámara para las escenas clave, todo ello inmerso en la soberbia fotografía del gran Sacha Vierny y el excelente score (uno más) de Michael Nyman. Todo esto hacen de “A Zed & Two Noughts” una propuesta tan radical y extraña como el resto de la filmografía de Greenaway, pero también una de sus películas más sorprendentes y divertidas y, por qué no, un buen punto de iniciación para todo aquel curioso por saber de qué va la filmografía de este peculiar galés.
[Leer más +]
4 de 5 usuarios han encontrado esta crítica útil
El asesinato de Jesse James por el cobarde Robert Ford
El asesinato de Jesse James por el cobarde Robert Ford (2007)
  • 6,5
    24.019
  • Estados Unidos Andrew Dominik
  • Brad Pitt, Casey Affleck, Sam Rockwell, Paul Schneider, ...
9
El último viaje a Kansas City
Conseguir mantener a un espectador pegado a la pantalla dos horas y media no es fácil. De hecho, este western revisitacional y desmitificador no es un film nada fácil. Y nada habitual en estos tiempos. Entre tanto ruido, prisa y brusquedad que ofrece la mayoría del cine actual, el neozelandés Andrew Dominik ha realizado una película calmada, contemplativa, reflexiva, una obra que recompensa al espectador paciente y cinéfilo que disfruta perdiéndose entre los paisajes devastados del film. Pero también una película con fuerza narrativa y mucha tensión. Y con algo que contar.

Este asesinato de Jesse James juega en contra de la mayoría de los elementos del western clásico. Aquí los tipos duros no son tan duros, ni tan mugrientos, ni tan hábiles. Y los buenos tampoco son tan buenos, ni los mitos tan mitos. Al principio tenemos a ese Jesse James radiante, afable, tendiendo la mano a un joven y entregado Robert Ford. Roban trenes, se reparten el botín, se despiden. Pero las cosas empiezan a cambiar. Y mientras la cámara flota por los devastados paisajes por que transcurren estos forajidos terminales la tensión crece, acompañada por la música creada por Nick Cave y su violinista Warren Ellis. Y va siendo más palpable la decadencia de un oeste devorado por su propia naturaleza. Y ya nada pinta tan bonito. El idealizado Jesse James se va mostrando poco a poco como poco más que un criminal violento y cruel, alguien que no duda en disparar por la espalda a sus compañeros para salvaguardarse a sí mismo. Alguien que trae inquietud a todo lugar donde esté, alguien temido y ya nada afable, una persona que poco a poco va dándose cuenta de la degradación de la vida que ha elegido y de sus actos, y que se ve consumido al ser consciente de su forma de ser y deseando huir de sí mismo constantemente. Y en el entusiasta Robert Ford se abre una brecha que le mete en la espiral de degradación moral de todo lo que rodea, perfectamente trazado por la gran interpretación de ese frágil y nervioso Casey Affleck, que este año se ha revelado como algo más que el hermano de aquel. Dos personajes que se complementan y guían una película intensa y perfectamente dirigida por un tipo mayoritariamente desconocido que se ha sacado de la manga un estupendo western crepuscular y casi onírico.

"El asesinato de Jesse James por el cobarde Robert Ford" es lo más cercano a lo que saldría si Terrence Malick hiciese un western. Y, como en toda película de Terrence Malick, tenemos esa voz en off que nos guía a través de esta lenta y calmada, que no aburrida, experiencia preciosista por el último oeste, soberbiamente captado e iluminado por Roger Deakins. Y es tan bella, tan intensa y tan visceral como cualquier obra de Malick. Y, por supuesto, es un film estupendo. Un film para degustar.
[Leer más +]
8 de 9 usuarios han encontrado esta crítica útil
Paranoid Park
Paranoid Park (2007)
  • 6,8
    7.218
  • Estados Unidos Gus Van Sant
  • Gabe Nevins, Taylor Momsen, Jake Miller, Dan Liu, ...
7
Angeles
Hay que reconocer que Gus Van Sant es un buen director. Como prueba tenemos sus primeros films, y como prueba tenemos el virtuoso dominio de la técnica que luce en los últimos. Como diferencia entre ambas etapas está la intención. "Gerry", por ejemplo, es un increíble ejercicio de estilo que flojea por la total ausencia de chicha narrativa o capacidad para emocionar más allá de la fascinación de su técnica. En "Elephant", sin embargo, consigue aplicar esas técnicas para inquietar y estremecer. Este "Paranoid Park" cae más o menos entre medias: el hecho de estar basada en una novela hace que, por primera vez en mucho tiempo, el director americano tenga una historia que contar, una historia muy potente que sabe desarrollar para llegar a algunos puntos realmente preciosos. La estructura temporal desordenada y que gira constantemente sobre sí misma, los estilizados movimientos a cámara lenta y los largos planos secuencia siguiendo al protagonista se convierten aquí en un elemento realmente efectivo a la hora de hipnotizar al espectador y sumergir al personaje en la mente y las visceras del torturado protagonista, un imberbe skater que accidentalmente mata a un guardia de seguridad que le descubre haciendo trastadas en las vías del tren, un extrañamente profundo y reflexivo adolescente al que el autor logra tomar el pulso y usarlo para retratar de forma excelente parte de la naturaleza de los jóvenes de la Norteamérica actual.

El problema es que entonces Van Sant se acuerda de que es Van Sant, adalid del nuevo cine intelectuoloide, genio del vacío narrativo, y sencillamente se excede en su faceta más experimental, que funciona en pequeñas dosis pero que aquí se repite lo suficiente como para llegar a eclipsar la fuerza narrativa y entrar por momentos en el terreno vacuo y tedioso que caracterizó, por ejemplo, la bastante indigerible "Last Days". Y es realmente una pena, porque durante buena parte del metraje Van Sant parece haber encontrado el camino de sus mejores obras, logrando emocionar y penetrar en el espectador como pocos saben.

Epígrafe aparte para el (soberbio) apartado técnico. Brillan aquí el exquisito uso de la cámara lenta y los citados planos secuencia; la fotografía de Christopher Doyle es fabulosa, los fragmentos en super 8 de los skaters, sin añadir realmente nada a la trama, se convierten en estupendos complementos de la historia. Y, además, recupera en la música al malogrado Elliott Smith y recicla la música del gran Nino Rotta, usando bastantes fragmentos de su música para "Giulietta de los espíritus".
[Leer más +]
15 de 18 usuarios han encontrado esta crítica útil
I'm Not There
I'm Not There (2007)
  • 6,4
    7.444
  • Estados Unidos Todd Haynes
  • Cate Blanchett, Heath Ledger, Christian Bale, Richard Gere, ...
8
I'm not there (I'm gone)
Todd Haynes es una de las perlas del cine americano actual, y ya demostró en “Velvet Goldmine” que era capaz de afrontar el cine desde una lógica más musical que narrativa. Y lo hace en esta obra, inspirada en “la música y las múltiples vidas de Bob Dylan”, como confiesa al principio, a través de seis personajes distintos, interpretados por tantos actores, que cubren las personalidades y épocas más representativas del genio de Minnesota. Es, como dicen por ahí, un lienzo, pero puramente abstracto, en el que Haynes vierte todas sus influencias experimentales para contar la historia de una forma desordenada, sin linealidad temporal, con cambios a veces bruscos entre personajes y tonos, narrando hechos reales pero también leyendas y fragmentos inventados sobre Dylan para dar forma no sólo a su historia, sino para reflexionar sobre el arte y el propio artista, palabra para la que el señor Zimmerman es probablemente el mejor representante del siglo XX. Haynes juega a despersonalizar a la persona, a universalizarla, a mostrar el conflicto y el compromiso del artista con su gente, que muchas veces se acaba oponiendo a la propia innovación artística a la vez que compromete su vida personal.

Pero no pretendo asustar con lo anterior. Con todo el caos narrativo, “I’m Not There” no es una película difícil. Es divertida, emocional y brillante en estilo, con una dirección sobria y elegante, y una fotografía adaptada a cada capítulo aportando un contraste entre sus diferentes vidas que lleva al principal problema del film, su irregularidad. Abarcando tanto es obvio que haya pasajes algo menos interesantes y que palidecen al lado de los mejores, sobre lo que hay que destacar obviamente el de Cate Blanchett, por su enorme interpretación y sobre todo porque se centra en la época más fascinante, creativa y polémica de Dylan, la segunda mitad de los sesenta; aunque personalmente también me ha cautivado el Dylan “forajido” de Richard Gere, sin duda el capítulo más extraño y abstracto pero también encantador y mágico de la obra, con el actor americano encontrando el punto exacto al tono del fragmento con su interpretación lacónica y la imaginativa dirección artística.

Puede que esta película no sea el biopic que los fans de Dylan esperaban, pero eso no quita el mérito a un film al que hay que alabar su ansia de innovación y su innegable calidad artística. Ahora le doy un 8, pero probablemente acabe subiendo su nota, porque es una de esas películas que ganará mucho con el tiempo. Haynes lo ha vuelto a conseguir
[Leer más +]
23 de 26 usuarios han encontrado esta crítica útil
Control
Control (2007)
  • 7,3
    10.439
  • Reino Unido Anton Corbijn
  • Sam Riley, Samantha Morton, Craig Parkinson, Alexandra Maria Lara, ...
9
Touching from the distance
Aunque venga etiquetada como tal, Control no es un biopic. Empieza narrando la temprana juventud de Ian Curtis, mostrando hechos conocidos de ella (donde dibuja un importante parecido argumental con "24 Hour Party People", la estupenda (y muy diferente) película de Winterbottom), pero cuando realmente empieza a brillar es cuando deja atrás esos datos para hablar del alma y de los sentimientos de una persona tan confusa, sombría y lúcidamente trágica como Ian Curtis, el cantante de los aún hoy inimitables Joy Division. Sabemos la historia (para los que no la sepan están precisamente esos primeros minutos más "objetivos"), pero lo que no se espera es un relato tan profundo y emocional sobre la vida como el que realiza Anton Corbijn. Ian es casi sólo un pretexto para introducirse en la mente de una persona atormentada por sus actos pasados, atrapado en una vida insatisfecha e incapaz de satisfacer las exigencias espirituales que implican las expectativas de su banda y su familia. Un retrato crudo y oscuro sobre un alma que no necesariamente eligió el camino correcto y que desde luego anda bastante lejos de lo que suelen trazar los típicos biopics heroizadores hollywoodienses, lo cual de por sí sólo ya sería algo positivo pero que aquí realmente funciona porque Corbijn sí que logra transmitir todas las emociones, toda la tristeza y toda la poesía que pretende la historia.

Mención aparte para el apartado técnico. El tratamiento visual es realmente impresionante. Está la fotografía en blanco y negro, brillante y decadente como la música que hace la banda del protagonista, pero aún mejor es la forma en que compone la imagen, sus encuadres y el ritmo que imprime. Y, por supuesto, la música, tan buena como siempre pero con el aliciente de esas muestras de las actuaciones en directo de la banda, rodadas de forma totalmente fiel a cómo nos han llegado los escasos documentos de Joy Division en directo, e imitando el sonido ruidoso y agresivo que gastaban en el directo, lo cual tiene aún más valor teniendo en cuenta que realmente son los actores que interpretan a los cuatro integrantes de la banda quienes están tocando. Y Sam Riley, que por momentos no interpreta a Ian Curtis, es Ian Curtis. Es un film espléndido y uno de los mejores del 2007, sin duda.
[Leer más +]
97 de 107 usuarios han encontrado esta crítica útil
Redacted
Redacted (2007)
  • 6,1
    3.141
  • Estados Unidos Brian De Palma
  • Patrick Carroll, Rob Devaney, Izzy Diaz, Mike Figueroa, ...
7
¿Sabéis quién será la primera baja de este conflicto? Será la verdad
Lo mejor de esta película es sin duda el mero hecho de que exista. De Palma le ha echado mucho valor al crear un film que intenta huir de la crítica fácil a la administración Bush y la guerra de Irak para centrarse en la condena de la guerra en sí y de las atrocidades que cometen todos los que participan en ella. El problema es que la película simplemente no funciona como debería. El estilo de falso documental y el montaje con retales de vídeos provenientes de distintos medios es una buena idea que no se explota todo lo bien que se debiera, ya que al final no logra crear la crítica que pretendía contra la labor complaciente de los medios en este conflicto, y la dramatización de la aberración que da pie al guión (la violación y asesinato de una niña de 15 años y el resto de su familia por soldados americanos) es demasiado pueril y desdibujada en muchos momentos, en muy buena parte por esos actores no tan correctos como deberían y los personajes algo desdibujados a los que interpretan.

Parece que, dada la naturaleza tan horrible de lo que cuenta, ha decidido aligerar tanto la narración que al final le ha faltado garra para crear lo que podría haber sido una película excelente. Aún así, tiene momentos realmente buenos (y aterradores) que hacen que su visionado valga la pena. Es tan fallida como necesaria.
[Leer más +]
3 de 4 usuarios han encontrado esta crítica útil
Velvet Goldmine
Velvet Goldmine (1998)
  • 6,6
    4.775
  • Estados Unidos Todd Haynes
  • Jonathan Rhys Meyers, Ewan McGregor, Toni Collette, Christian Bale, ...
8
For Your Pleasure
¿Se puede hacer una película sin guión? Haynes casi lo logra aquí. Una historia mínima sobre la vida oculta de una antigua vieja gloria del glam se convierte en manos del director estadounidense en un pretexto para crear una de las películas más estetas, singulares y hedonistas de los últimos años. Usando como guión la biografía de Bowie, oculto bajo el nombre de Brian Slade y tocando canciones de Roxy Music y Brian Eno por temas de derechos, Haynes da un bonito repaso al género de la brillantina que marcó la música británica de la primera mitad de los setenta, trazando su origen y sus influencias cabareteras (el personaje de Jack Fairy, muy probablemente identificado en el propio Brian Eno) y salvajistas (ese Iggy Pop mimetizado por Ewan McGregor bajo el nombre de Kurt Wilde) y toda su evolución y señas de identidad, incluida la ambigüedad sexual y el cinismo que mejor le representaba. Lo hace mediante viñetas inconexas, trozos de supuestos videoclips y actuaciones y recuerdos aleatorios de sus personajes, que acaban creando el mosaico que conforma la película. Una película que decepcionará a aquellos que pretendan encontrar un significado o intención del director en ella y que fascinará a quien se meta en ella sin prejuicios ni restricciones, con la misma actitud liberal y hedonista que sus protagonistas.
[Leer más +]
30 de 33 usuarios han encontrado esta crítica útil
Academia Rushmore
Academia Rushmore (1998)
  • 6,8
    11.647
  • Estados Unidos Wes Anderson
  • Jason Schwartzman, Bill Murray, Olivia Williams, Seymour Cassel, ...
9
Ooh La La!
Rushmore gira en torno a tres personajes. Max Fischer (Jason Schwartzman, sobrino de Coppola, en su debut en el cine), un quinceañero de familia humilde estudiante de la prestigiosa Academia Rushmore, colegio de gente privilegiada al que accedió con una beca y donde disfruta de una posición notable gracias a su pasión por las actividades extraescolares. Una cita de Jacques Cousteau escrita en un libro de la biblioteca le lleva a conocer a la señorita Cross (Olivia Williams), profesora de Rushmore de la que se enamora, sin querer aceptar la imposibilidad de su relación por la diferencia de edad. El último en discordia es Herman Blume (Murray, un magnate industrial padre de dos alumnos de Rushmore que vive en crisis totalmente desencantado con su vida y su familia, y que encuentra en Max un amigo con quien compartir miserias y, poco después, el amor por la misma mujer.

Bajo esa apariencia de comedia romántica de instituto, el guión (del propio Anderson y el actor Owen Wilson) desarrolla una profundidad y emocionalidad enorme gracias básicamente al desarrollo de esos tres personajes, y sobre todo de sus respectivos intérpretes, destacando a un enorme Bill Murray, que consigue llevar toda la desesperación y angustia de un hombre atrapado en su vida a su rostro; y Olivia Williams, con un personaje absorbente y frágil cuyo encanto detona la relación entre los protagonistas. En medio Max Fischer, viendo cómo su mundo (su “Rushmore”) se desmorona y se obligado a pasar a la madurez a base de palos, olvidando sus sueños y grandes aspiraciones y aprendiendo que a veces hay que conformarse con lo que tenemos. Todo envuelto en un estilo soberbio que hace de la película un festín visual lleno de preciosos movimientos de cámara, el uso magistral de la cámara lenta (¿por qué se usa tan poco en la actualidad?) y una banda sonora llena de temazos de la British Un ejemplo de comunión entre diversión, belleza, profundidad e inteligencia que sólo unos pocos elegidos logran.
[Leer más +]
18 de 20 usuarios han encontrado esta crítica útil
Rompiendo las olas
Rompiendo las olas (1996)
  • 7,5
    22.432
  • Dinamarca Lars von Trier
  • Emily Watson, Stellan Skarsgard, Katrin Cartlidge, Jean-Marc Barr, ...
10
Rompiendo corazones
La discutible voluntad de un marido, la devoción total de su mujer y la opresiva sociedad que la rodea llevan a la pobre buena de Bess a una auténtica espiral destructiva con la que el genio danés intenta mostrarnos lo más bajo y más admirable del ser humano, con la infinita bondad de la joven intentando derrotar a la decrepitud del mundo en que vive. “Rompiendo las Olas” es una de las grandes películas europeas de los 90, mostrando una de las mayores historias de amor vistas en la pantalla (también una de las más duras) llena de fe y esperanza, y teorizando una forma nueva de hacer cine cuya influencia se sigue dejando notar en algunas de las grandes películas recientes. También es cierto que no es una película fácil (sus dos horas y media de duración no ayudan en este aspecto) ni agradable (Von Trier siempre ha sido un poco sádico haciendo sufrir a sus personajes), pero si estás harto de tanto cine prefabricado del que nos viene del otro lado del charco y deseas algo realmente desafiante, esta es tu película. Grandiosa en todos los aspectos.
[Leer más +]
4 de 7 usuarios han encontrado esta crítica útil
Paris, Texas
Paris, Texas (1984)
  • 7,8
    31.355
  • Alemania del Oeste (RFA) Wim Wenders
  • Harry Dean Stanton, Nastassja Kinski, Dean Stockwell, Aurore Clément, ...
10
I Knew These People...
Hay lugares donde las cosas que hiciste en el pasado parecen no importar, donde puedes volver a olvidar todo y empezar de nuevo. No son lugares mundanos, parecen pedacitos de otro mundo que por error han llegado al nuestro para reconfortar a los pocos afortunados capaz de buscarlos con suficiente dedicación como para encontrarlos, escondidos en medio de un desierto al que pocos se atreven a enfrentarse. Paris, Texas es uno de esos lugares. La gran obra maestra de Wim Wenders, aquella con la que se alzó con la Palma de Oro en el festival de Cannes de 1984, es para empezar todo un prodigio de la técnica cinematográfico, el perfecto ejemplo de cine como arte dirigido a los sentidos. La maestría de Wenders moviendo la cámara, la fotografía como siempre maravillosa pero nunca tan excepcional de Robby Müller y la música de Ry Cooder, tres genios reunidos y en perfecta conjunción, hacen de esta una película tan bella plásticamente que a veces parece escapar de las convenciones del propio cine. Nadie pinta paisajes como Müller, que hace aquí uso de una fotografía hiperrealista y sobria para traernos el colorido del desierto, de las luces nocturnas de las autopistas, de las puestas de sol y demás espectáculos de la naturaleza con una paleta donde el verde y el rojo parecen querer expresar tantos sentimientos como los propios actores, ofreciendo uno de los mejores trabajos de cinematografía que se han visto probablemente nunca en el cine. Por supuesto, nadie filma road movies como Wenders, el único capaz de transmitir con perfección la soledad y libertad que otorga la autopista con esos planos tan sutiles y elegantes que ya aprendía a usar en su gran obra temprana, "Alicia en las Ciudades". Y Cooder, claro, y su solitaria guitarra tañendo como lamentos salidos del alma del pobre protagonista.
[Leer más +]
29 de 32 usuarios han encontrado esta crítica útil
Magnolia
Magnolia (1999)
  • 7,6
    44.460
  • Estados Unidos Paul Thomas Anderson
  • Tom Cruise, John C. Reilly, Philip Baker Hall, William H. Macy, ...
9
Save Me
Con un mosaico de vidas cruzadas, Paul Thomas Anderson vuelve a maravillar en una película compleja, deslumbrante y demoledora sobre la naturaleza de los sentimientos humanos más profundos. Siguiendo el camino que ya marcó con la película que le dio a conocer (Boogie Nights, 1997), Magnolia es una película épica e intensa a lo largo de sus tres horas de duración, pero también divertida y sorprendente. A pesar de su largo metraje, en ningún momento se torna aburrida, gracias a esa estructura de varias historias que hace que no se centre nunca mucho tiempo seguido en ninguna de ellas, y gracias a su dirección dinámica y espectacular, con sus largos planos secuencia y su buen uso de la música, que por otra parte es también muy notable, con un bonito score orquestal del siempre sólido Jon Brion y una serie de canciones “pop” compuesta e interpretadas para la ocasión por Aimee Mann. Por supuesto, las actuaciones son soberbias. Usando básicamente el mismo reparto de "Boggie Nights" (esto es Julianne Moore, John C. Reilly, Philip Seymour Hoffman, Philip Baker Hall, William H. Macy y Luis Guzmán), y añadiendo a Tom Cruise, Jason Robards y Melora Walters, el resultado es realmente impresionante, con los más consagrados (Robards, Moore, Baker Hall, Macy) tan soberbios como acostumbran, y los menos duchos demostrando que también saben actuar (Cruise ofrece su mejor interpretación... bueno, quizá su única interpretación, Jerry Maguire aparte...). En definitiva, aunque quizá no sea tan sorprendente como su anterior obra, y aún siendo quizá incómodamente larga, Magnolia es una gran película, y la confirmación de Paul Thomas Anderson como uno de los talentos más brillantes del nuevo Hollywood.
[Leer más +]
1 de 1 usuarios han encontrado esta crítica útil
La vida de los otros
La vida de los otros (2006)
  • 8,0
    73.203
  • Alemania Florian Henckel von Donnersmarck
  • Ulrich Mühe, Martina Gedeck, Sebastian Koch, Ulrich Tukur, ...
9
La dignidad del artista
"La vida de los otros" funciona en dos planos bien diferenciados. Por un lado está el obvio mensaje político, el estudio (nada subjetivo ni panfletario, y ahí está uno de sus logros) del sistema autoritario de la RDA y de las posibles causas de su fracaso social; por otro, y es éste el más profundo, es un viaje a la mente de un hombre gris y obediente que comienza a plantearse si entregar su vida a un sistema y a unas ideas políticas es algo válido, si la vida es quizá algo más importante que eso, si, como le “cuentan” los dos artistas a los que observa, la única razón lícita para entregar tu vida sea sólo el amor, ni siquiera el arte, algo cuyo significado nunca ha conocido pero que irá aprendiendo poco a poco, en las conversaciones de los otros, en los libros que cuidadosamente coge de la casa de los observados o en el momento en que decide tomar partido. En este plano, la película se transforma de un film interesante a una obra hermosa y emotiva, a lo que ayuda mucho el precioso estilo formal, con una factura técnica soberbia. Con algún parecido a la obra del primer Wim Wenders, la película progresa lentamente, con sutiles movimientos de cámara, una elegante música de corte clásico y un montaje que intenta fundir en uno las vidas del agente y del artista. Es lenta, pero no pesada: sus dos horas y cuarto de duración pasan rápido, gracias al poder de absorción de la historia y de algunas ligeras gotas de humor que ayudan a relajar un poco la angustia de la historia. Y, aunque no pueda hablar más de ello ahora, el final es precioso, una especie de epílogo a la obra que la completa y la hace casi perfecta. Una gran película, en definitiva.
[Leer más +]
8 de 9 usuarios han encontrado esta crítica útil
Desayuno en Plutón
Desayuno en Plutón (2005)
  • 6,8
    6.314
  • Irlanda Neil Jordan
  • Cillian Murphy, Liam Neeson, Ruth Negga, Laurence Kinlan, ...
8
Os he dicho que por mi lado bueno, queridos...
[Extracto de la conversación entre dos petirrojos]

-¿Por qué Neil Jordan siempre divide opiniones con sus películas? A mi esta me ha encantado, realmente.

-Bueno, tiene uno de los estilos más personales que hay. Lo suyo son más cuentos que historias. Convierte la imaginación de los personajes en imágenes, llena la pantalla de colorido y sin embargo lo hace contando historias que en el fondo son muy duras. Esta va de un personaje que lo pasa mal durante toda su vida pero logra superar esa frustración y encontrar siempre el lado bueno de las cosas.

-Sí, cierto. Es que me recuerda a otra peli suya...

-“The Butcher Boy”, de 1997. Ambas están basadas en novelas del escritor Patrick McCabe, y cuentan la historia de un personaje criado en la dura Irlanda rural de finales de los 60. Pero aquella era un cuento durísimo sobre la influencia que tienen sobre una persona los malos tratos, físicos y emocionales, en la infancia, y esta trata más bien de la forma en que un chaval afronta un mundo hostil con él por cómo es, y cómo nunca desiste en intentar alcanzar sus sueños...

-Y, otra vez, lo hace retratando de fondo el conflicto irlandés, claro, omnipresente en su obra. Desde “Juego de lágrimas” es un tema que ha tratado con mucha fortuna, y ayuda a crear un tamiz secundario a la historia del prota y a meter algunos de los momentos más dramáticos, con los que rompe constantemente el tono onírico que mantiene el resto de la peli.

-Claro. Y salen Liam Neeson y Stephen Rea, y Cillian Murphy está absolutamente impresionante, y la dirección artística y la fotografía son excelentes, y encima suenan un par de temas estupendos de Van Morrison. Una película espléndida, en definitiva, muy recomendable.

-Sip....oye, acaba de venir el lechero. Vamos a picotear la nata...
[Leer más +]
8 de 8 usuarios han encontrado esta crítica útil