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Los hombres que inventaron las películas: Alfred Hitchcock (TV)
Los hombres que inventaron las películas: Alfred Hitchcock (TV) (1973)
  • 7,0
    36
  • Estados Unidos Richard Schickel
  • Documentary, Alfred Hitchcock, Cliff Robertson
8
Los razonamientos de Hitch
Los hombres que inventaron las películas: Alfred Hitchcock. Documental dirigido y guionizado por Richard Schickel en1973. Las diferentes propuestas sobre la obra de un director de cine, se presenta como una excelente ocasión para conocer en este caso las interioridades de su obra y los diferentes razonamientos que Alfred Hitchcock nos ofrece con total transparencia explicado algunos de sus secretos cinematográficos sobre sus películas generado innumerables posicionamientos a lo largo de su obra.

Tras la interesante introducción en la que Hitch comenta con acierto las diferentes reacciones que produce sobre la gente al conocerle, hace además alguna referencia a los controvertidos comentarios de algunas actrices por el uso que Hitch hace del suspense. En su filmografía podemos apreciar aflicción, inquietud, ansiedad o intranquilidad convirtiéndose así en el creador de los miedos que provocan pesadillas de todo tipo convertido en suspense, sobre lo que da buena cuenta a partir de sus propias experiencias emocionales vividas relacionándolas con diferentes secuencias de su producción.

Una parte interesante del documental nos revela como Hitchcock maneja algunas iconografías por medio del gesto y los símbolos, especialmente en sus primeras películas mudas, además, nos habla sobre la contradicción como elemento perverso alcanzando así cualquier estadio emocional: amor, comprensión, orden, debilidad, fortaleza…, aplicado a cualquier ambiente social; los razonamientos de Hitch son constatados indistintamente en infinidad de escenas. Para dominar estos estadios emocionales afirma: “La situación nunca debe ser abordada con angustia, con intriga, todo debe ir encadenado”.

Hitchcock reflexiona sobre la relación de una historia escrita y su interpretación cinematográfica, haciendo especial hincapié se en el montaje como algo muy importante en la edición de todo el proceso, a lo que comenta: “Para mí, que en cuestión de cine soy considerado un purista, es más impactante un enfoque subjetivo de la secuencia (desde el punto de vista del individuo) combinando primer plano del individuo con el plano subjetivo (lo que ve)”, resultado que siempre debería darse en un buen montaje.

Sobre los proyectos y como los afronta, Hitch nos ofrece sendas pistas sobre su modo de trabajar: “Tengo un sentido de la visión muy desarrollado, mientras examino un proyecto imagino a la vez todo su aspecto visual de forma que cuando se termina el guión y dialogo se de memoria cada ángulo y cada plano, de forma que en rodaje me comporto como director de orquesta sin partitura delante”.

El documental está plagado de interesantísimos fragmentos de sus películas que acompañan los comentarios junto a manifestaciones hechas sobre el cine, la realización, la simbología, y, como no podía ser de otra forma sobre las filias y las fobias que como pocos, Alfred Hitchcock refleja en toda su carrera cinematográfica. Se trata pues de una buena oportunidad para conocer mejor las interioridades en el proceso creativo del “maestro del suspense”.
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Por la gracia de Luis
Por la gracia de Luis (2009)
  • 5,1
    164
  • España José Luis García Sánchez
  • Documentary, Luis García Berlanga, Violeta Cela, Jaime Chávarri, ...
6
Plano secuencia
Lejos queda El circo (1949-50), el trabajo de un alumno en prácticas del I.I.E.C; un cortometraje en el que mostraría las primeras y premonitorias pinceladas de su futura cinematografía. Medio siglo más tarde de haberse estrenado Bienvenido Mr. Marshall (1953), un extra que aparecía corriendo en La Vaquilla (1985) junto a otros chavales apareciendo y desapareciendo como un relámpago, decidió algunas décadas después rodar Por la gracia de Luis (2009), un entrañable documental del director José Luis García Sánchez en el que consigue aglutinar a un considerable elenco berlangiano que vivió a través de sus respectivas interpretaciones momentos de total creatividad, propósito que tuvo como ingrediente aglutinador el fenomenal plano secuencia que tanto identifica al homenajeado.

“Todo empieza en la estación de Chamartín”, y un destino muy ligado a la vida de Berlanga. Concha Velasco, nos pone en situación mediante una propuesta con la que el maestro homenajeado y el director de esta aventura, no podían estar más de acuerdo. Son muchos más, muchísimos más los actores y las actrices (secundarios anónimos incluidos que tan importantes fueron en las escenas de masas con grandes planos generales); una muestra de ese importantísimo recurso en el cine de Berlanga lo podemos apreciar en Plácido (1961). Se trata pues, de un documental que nos acerca a interesantes entrevistas en las que salen a la luz algunos de los innumerables detalles que rodearon a Bienvenido Mr. Marshall contados por, entre otros, el productor Francisco Canet, Ricardo Muñoz Suarez o Juan Antonio Barden.

En el momento del rodaje eran muchos los presentes, quedando para la memoria los queridos ausentes. Entre los actores y las actrices que se ofrecieron generosamente a este interesante viaje berlanguiano están Sol Carnicero, Violeta Cela, Juan Luis Galiardo, Antonio Gamero, José Lifante, Antonio Ozores, Andrés Pajares o Monica Randall, que junto a más de una veintena de interpretes, dejan constancia sobre sus experiencias artísticas junto al maestro en los múltiples sets de rodaje.

Según Barden, Bienvenido debía de cumplir tres condiciones básicas para hacer realidad sus objetivos, condiciones desmenuzadas minuciosamente desde la fiabilidad absoluta de quien formara parte del esplendido guión, a lo que Berlanga aporta algunas incidencias que pudo superar sin problemas con la insistencia creadora activada en todo momento ante la duda de su jovencísima experiencia. Igualmente asistimos a la interesante visión que Jesús Franco tiene sobre su amigo Berlanga y la opinión que le merece su aportación frente a otros directores.

El documental nos descubre algunos posicionamientos de Berlanga frente a lo inesperado, el juego del doble
sentido o, el rechazo de la cursilería, cuidando en todo momento el ritmo dentro del plano que tanto le caracterizaba, ofreciendo al elenco momentos interpretativos libres y únicos en los que mostrar sus dotes creativas en función de la secuencia. Por la gracia de Luis, nos tiene reservados muchos momentos memorables con las opiniones que sobre el maestro vierten con notable cariño un elenco donde se fusiona veteranía actoral con nuevos veteranos encuadrados en el plano secuencia que tanto le caracteriza al maestro Berlanga…por cierto, sobre el Imperio Austrohúngaro alguna cosa hay.
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El hermano más listo de Sherlock Holmes
El hermano más listo de Sherlock Holmes (1975)
  • 5,2
    775
  • Estados Unidos Gene Wilder
  • Gene Wilder, Madeline Kahn, Marty Feldman, Dom DeLuise, ...
7
El gran Gambetti
Referencia imprescindible en el mundo de la ficción desde que lo creara Arthur Conan Doyle, el carismático detective Sherlock Holmes, nos ha ofrecido multitud de versiones cinematográficas de sus andanzas, un personaje similar al también irreductible investigador Auguste Dupin creado anteriormente por Edgar Allan Poe. En ambos casos, la investigación elevada a ciencia dejó para la posteridad impagables páginas de misterio llevados por el sigilo, la observación, la lógica, y la deducción, consiguiendo siempre los resultados deseados; lo mismo que en el caso que nos ocupa, brindándonos momentos disparatados de verdadera locura interpretativa.

Lo cariñosamente absurdo en tan singulares personajes: Sigerson Holmes (Gene Wilder), Jenny Hill (Madeline Kahn) y Orville Sacker (Marty Feldman), es que adquieren la entidad suficiente como para ser creíbles en sus apariciones, convirtiéndolo en solvencia, y total entrega interpretativa en esta estupenda comedia con numerosas referencias al absurdo llevando esta realización a cotas interesantes de aceptación que en algunos momentos podría pasar por puro musical sin concesión alguna. Gene Wilder consigue fusionar dos películas en una: la comedia de situación detectivesca y el musical al más puro estilo de Broadway.

En El hermano más listo de Sherlock Holmes (1975) Wilder no solo logra enlazar una buena historia sino que además se rodea de un elenco absolutamente disparatado y perfecto en cada uno de sus roles, entre los cuales: el ambicioso Moriarty (Leo McKern) y su fiel Asistente (Roy Kinneck); un comedido Sherlock Holmes (Douglas Wilmer) y su inseparable amigo doctor Watson (Thorley Walters) y, desde luego el carismático, egocéntrico, torpe sensible y temeroso de todos: el gran Gambetti (Dom DeLuise) entorno al cual se desarrollan escenas de alto contenido...artístico.

Completado por un alocado elenco que hace del absurdo un aceptable momento cinematográfico, hubiese podido tomar otro cariz mucho más interesante si, dado el éxito que traían acumulado del rodaje anterior, Gene Wilder hubiese dado continuidad al blanco y negro encuadrando a tan singulares personajes. Una buena realización que podría haber conseguido cotas de máxima locura cinematográfica si Wilder hubiese absorbido (como sucede con el barrido inicial a la manera de El jovencito Frankenstein) algunas de las ideas que tanto éxito tuvo junto al maestro Mel Brooks.

Si en el Jovencito Frankenstein el color hubiese rebajado mucho los enteros del merecido resultado final, en la película que nos ocupa, el blanco y negro lo podría haber elevado a una categoría superior. Quizás, y llevados por la proximidad en el tiempo, Frankenstein y Sherlock de la mano de Brooks y Wilder, se enfrentan en un desnivelado combate gigantesco llevados por dos grandes de la ficción literaria, en la que Arthur Conan Doyle y Mary Shelley sin ningún género de duda son los ganadores junto a sus entrañables personajes con los que el maravilloso mundo del cine nos continuará ofreciendo nuevas reinterpretaciones por siempre jamás.
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Historias para no dormir (Serie de TV)
Historias para no dormir (Serie de TV) (1966)
  • 7,4
    3.600
  • España Narciso Ibáñez Serrador (Creator), Narciso Ibáñez Serrador
  • Narciso Ibáñez Menta, Narciso Ibáñez Serrador, Estanis González, Lola Lemos, ...
8
Querido Chicho
Querido Chicho: ¡gracias! por habernos hecho sentir miedo, por tardar en conciliar el sueño, por descubrir nuevos espacios en la penumbra del comedor teniendo como única iluminación los estremecedores rayos catódicos que penetraban hasta lo más profundo de nuestros terrores. En Historias para no dormir nos dio los primeros sustos en un cumpleaños, las aficiones de un niño con los cultivos, el escanciado vino de un tonel, las inoportunas visitas de gentes de malvivir, o el acercamiento al futuro cibernético, son algunos de los temas con los que nos entretuvo durante las primeras narraciones.

En sus historias, además, no podían faltar los pactos, las cabañas aisladas, muñecos con vida propia, aventuras en el espacio exterior, suegros, marcianos, preocupantes alarmas alertándonos de invasiones exteriores, radiaciones, extrañas celebraciones en aldeas, pesadas bromas que rozan el límite de lo permisible, penosos urbanitas ignorados y hundidos en sus propios problemas, videntes, lejanas aldeas rodeadas de espantosas muertes, deseos, regresos siempre queridos y autores siempre recordados, sobrinas sin apenas vida social, herencias, o trasplantes necesarios que ampliaron el mapa de sus estupendas historias.

El señor Narciso Ibáñez Serrador, como no podía ser de otra forma dio protagonismo al televisor dispuesto generalmente en un lugar preferente en torno al cual, la audiencia asistía a los problemas de un sufrido protagonista luchando por sus aspiraciones, los codiciosos experimentos de un arriesgado doctor, de una compañía de variedades, recreando nuevas versiones o, constatando la difícil subsistencia de algún desheredado matrimonio; temas que durante largos y generosos años de terror inundaron de inquietud tantos hogares llevados por un fabuloso elenco que junto al amplísimo plantel de técnicos, tramoyistas, eléctricos, maquillaje, vestuario, y muchos más profesionales que tan acertadamente dieron forma a las Historias para no dormir bajo su sólida batuta.
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Little White Frock
Little White Frock (1958)
  • Estados Unidos Herschel Daugherty
  • Alfred Hitchcock, Herbert Marshall, Julie Adams, Tom Helmore, ...
8
La sorprendente invitación de un eximio
Alfred Hitchcock presenta: Little White frock (El vestido blanco), temporada 3, episodio 39 y último de la tercera temporada, dirigido por Herschel Daugherty en 1958. Un señor bigotudo, de aspecto sospechoso y decidido, se encuentra realizando una acción en el lugar que debería ocupar nuestro querido Hitch; por lo que dice, se encuentra indispuesto, lo que hace despertar todo tipo de sospechas, pero unas notas escritas por el señor Hitchcock leídas a la audiencia por el personaje del mostacho (anunciando el episodio de hoy) tranquiliza a la audiencia… en parte, manteniendo la duda sobre la situación real de nuestro anfitrión.

En las interioridades de un teatro se están produciendo audiciones para encontrar el elenco necesario compatible con los personajes a representar bajo la supervisión de Adam Longsworth (Tom Helmore) y el señor Robinson (Bartlett Robinson). Acabadas las pruebas del día, deciden tomarse un descanso acompañado de alguna estimulante bebida que les aclaren las ideas a nuestros responsables de selección, un buen momento para que el veterano y olvidado actor Colin Bragner (Herbert Marshall) se ofrezca como posible pretendiente para el codiciado papel, recibiendo como respuesta excusas, devaneos, salidas de diálogo… todo, para sacarse de encima a un actor que en tiempos pretéritos fue estrella indiscutible de las escena teatral.

Para sorpresa del señor Adam Longsworth, recibe la noticia de su esposa la señora Carol Longsworth (Julie Adams) la sorprendente invitación de un eximio: el señor Colin Bragner para una cena en el hogar del experimentado actor. Receloso por ver oportunismo en la invitación, deciden aceptarla. Las noticia que reciben del renombrado actor del pasado, les deja perplejos. El estremecimiento que se cierne sobre los Adams les deja absolutamente descolocados, pidiéndole reconsiderar una nueva prueba a nuestro ínclito actor, perplejidad aumentada tras una consulta de la doncella Marie (Kitty Kelly) al gran Colin Bragner.

Pescamos a nuestro sospechoso personaje invitándonos a disfrutar de algo que es del agrado de Hitch intentando contener la fuerza bruta que parece emerger del lugar donde se encuentra; un oportuno fundido y el recurrente flashback, añaden el misterio necesario a la situación creada, donde (finalmente) Hitch nos aclara con todo lujo de detalles lo que fue del bigotudo oportunista, el mismo que tiempo atrás trató de convencernos suplantando al verdadero Alfred Hitchcock aunque eso en apariencia, parece poco probable.
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The Impromptu Murder
The Impromptu Murder (1958)
  • Estados Unidos Paul Henreid
  • Alfred Hitchcock, Hume Cronyn, Robert Douglas, Valerie Cossart, ...
6
Torpe descripción
Alfred Hitchcock presenta: The impromptu Murder (Asesinato improvisado), temporada 3, episodio 38, dirigido por Paul Henreid en 1958. Con actitud grave y sin sacar las manos de los bolsillos, nuestro anfitrión anuncia urgentemente un problema de invasión exterior, de la que nos da las pistas suficientes que dan fe de sus aseveraciones, entre las cuales algunas pruebas físicas más allá del asombro con altas descripciones que no dejan de especular sobre los peligros que entrañan. Hitch, fiel a su cita, nada le impide cumplir con el habitual protocolo en la presentación del episodio que hoy nos ocupa a pesar de la preocupante situación.

Henry Daw (Hume Cronyn) es un abogado responsable, ordenado y muy eficiente con sus clientes. El correo le da la sorprendente noticia sobre una visita no esperada de la mano de la señora Wilkinson (Doris Lloyd) para tratar un asunto de familia que afecta al capital y los negocios llevado tan eficientemente hasta ahora por el abogado de quien necesita sus consejos para tomar una decisión delicada que le ayudará a disimular la realidad que quiere ocultar a toda costa.

Un idílico escenario exterior, es el escogido para que nuestro preocupado abogado decida dejar una prueba que ha de ocultar si no se quiere ver envuelto en problemas arrastrados desde hace algún tiempo junto a la señorita Marjorie Daw (Valerie Cossart), situación que provoca la visita del inspector Charles Tarrant (Robert Douglas) frente al inquietante estado de ánimo del abogado, al ser considerado posible sospechoso en la desaparición de la señora Wilkinson. Solo la casualidad y el poder variable de la naturaleza, pondrá al descubierto la pesada conciencia de alguien que pudo resistir hasta límites insospechados tanta presión, mostrando total sinceridad ante los acontecimientos debido a una torpe descripción.

Convencido del resumen en el caso que nos ha entretenido durante algunos minutos, Hitch lo da por finalizado, anunciando una breve escapada durante el fundido para recabar alguna información añadida sobre el tema que le preocupa, pero que al parecer, no le sale como esperaba, siendo amablemente invitado a opinar finalmente sobre el problema que generó la situación creada desde el minuto uno; despidiéndose, ahora sí, con el tiempo suficiente para convocarnos hasta un próximo encuentro.
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The Canary Sedan
The Canary Sedan (1958)
  • Estados Unidos Robert Stevens
  • Alfred Hitchcock, Jessica Tandy, Murray Matheson, Gavin Muir, ...
7
Una cita inaplazable
Alfred Hitchcock presenta: The canary sedan (El sedan amarillo), temporada 3, episodio 37, dirigido por Robert Stevens en 1958. Desde una imagen algo borrosa Hitchcock interrumpe la presentación para advertir a la audiencia sobre un problema de visionado de fácil solución, lo que hace inmediatamente pero, durante tan generosa acción tiene un percance con un extra de asombroso parecido interrumpiéndolo para hacerle una proposición que, después de mucho dudar, cree adivinar las intenciones, completando así la presentación de hoy.

Un grupo de pasajeros inmersos en una larga travesía, están entretenidos en un visionario juego de mesa, la señora Laura Bowlby (Jessica Tandy) es una de las participantes que, asombrada con los resultados descubre que algo paranormal le está sucediendo, hecho que el Barman (Barry Bernard) no tarda en comentarlo con un responsable de la travesía. En el reencuentro con su marido el señor James St. George Bernard Bowlby (Murray Matheson), no tiene ocasión de comentárselo debido a una cita inaplazable de este, cosa que a nuestra protagonista la descoloca en su peor reencuentro.

En ausencia de su esposo, el señor Thompson (Gavin Muir) procura las veces de anfitrión proporcionándole lo necesario a la recién llegada para poder moverse por la ciudad: un espectacular automóvil es el preferido para sus movimientos por la urbe, elección que no deja de sorprender al vendedor el señor Nixon (Patrick Wetwood) por razones de muy difícil explicación. Decidida a disfrutar de su visita turística hasta el definitivo reencuentro con su esposo, anunciado en sus tarjetas de visita como Mr. J. St. G.B. Bowlby, nuestra viajera protagonista decide conocer mejor la ciudad, enfrentándose inesperadamente a un problema de psicofonías inquietándola en extremo; tras lo cual, acontecimientos posteriores basados en información verídica, dará a la señora Bowlby la visión real del lugar en el que se encuentra contemplado algo imprevisible, inquietante, ¡sorprendente!

En su insistencia y tozudez, Hitch consigue lo que quiere, aunque por lo que parece no se le hace demasiado caso dada su actitud que, tras un discreto fundido, ve cumplido su deseo definitivamente de forma que, sin más recursos para alargar este encantado epílogo, nos deja las pistas suficientes para conseguir cosas y poder acceder como él a lo que queramos, eso sí ¡habrá que frotar muy fuerte!
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The Safe Place
The Safe Place (1958)
  • Estados Unidos James Neilson
  • Alfred Hitchcock, Robert H. Harris, Joanne Linville, Phillip Pine, ...
5
Suficiente solvencia
Alfred Hitchcock presenta: The safe place (Lugar seguro), temporada 3, episodio 36, dirigido por James Neilson en 1958. Como si de un programa educativo se tratase, Hitch nos da la bienvenida con el debido boato que requiere la ocasión entre preocupantes vestimentas, un preocupante elenco y una preocupada señorita aunque, destacando eso sí, la labor pedagógica del medio en el que se mueve nuestro anfitrión, dejándonos, referido al episodio, un final abierto cuyo resultado se nos mostrará durante los minutos finales según transcurra la actuación del elenco participante.

Nuestro protagonista George C. Piper (Robert H. Harris) es un cajero responsable desde hace algunos años, viendo pasar por sus manos ingentes cantidades de dinero provenientes de diversos clientes, entre los cuales el señor Victor Manett (Phillip Pine) quien no tiene ningún reparo en explicar el secreto de su éxito para estar rodeado en todo momento de la suficiente solvencia económica como para no sentirse preocupado. Además de su dedicación laboral, el señor Piper intenta seducir a la señorita Millie Manners (Joanne Linville) junto a un problema intergeneracional.

Fred Piper (Jerry Paris) hermano de nuestro cajero es todo lo contrario además de ser un avezado hombre de negocios, quien ve la oportunidad mediante una transacción económica, solucionando así el futuro de los dos. George, queriendo seguir siendo fiel a su destino sin caer en ningún tipo de atajo que le solucionaría el problema económico requiriendo la ayuda de una fuerte inversión que Fred no posee se encuentra inundado por la duda; pero el destino (como siempre) se presenta sin llamar en ventanilla, ofreciéndole la posibilidad de poder cambiar sus probabilidades mediante una experimentada argucia.

Con la muestra de lo conseguido para Hitch y la amable secundaria, esta, manifiesta a nuestro epiloguista (tras un breve fundido) algún desacuerdo con el resultado obtenido, debiendo cambiar la forma de desenvolverse en el futuro; una decisión que el señor Hitchcock comprende, lo que no le impide (dada la situación) anunciar un próximo encuentro con la querida audiencia, con tanto respeto que su excepcional genuflexión en la despedida casi llega los 90 grados.
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Alfred Hitchcock presenta: Un chapuzón en el mar (TV)
Alfred Hitchcock presenta: Un chapuzón en el mar (TV) (1958)
  • 6,7
    136
  • Estados Unidos Alfred Hitchcock
  • Keenan Wynn, Fay Wray, Philip Bourneuf, Louise Platt, ...
8
¡Una gran idea!
Alfred Hitchcock presenta: Dip in the pool (Un chapuzón en el mar), temporada 3, episodio 35, dirigido por Alfred Hitchcock en 1958. El aire salado rodea el descanso del señor Hitchcock sumido en un leve, casi imperceptible balanceo, interrumpiendo su interesante lectura sobre un autor conocido, para situarnos en el lugar desde donde nos informa sobre las dificultades excepcionales que han permitido la retransmisión de las imágenes dada su personal ubicación; momento que aprovecha para hacer notar cierta incomodidad en su entorno, referenciándonos sin más dilación la historia de hoy que va sobre pujas, retomando así su interesante lectura.

Aparentar lo que no se tiene es un peligro significativo para el señor William Botibol (Keenan Wynn) y su insaciable deseo de aferrarse a una realidad muy alejada de sus verdaderas posibilidades sociales y… económicas; lo contrario de la señora Ethel Botibol (Louise Platt) interesada en otros asuntos menos volátiles y mucho, mucho más realistas que son alimento para el alma. Apostador irrefrenable, el señor Botibol no tarda en sondear una singular subasta dejándose aconsejar por el señor Renshaw (Philip Bourneuf) que algo sabe sobre ese frágil y arriesgado mundo. En lo que no acierta nuestro protagonista es en sus hábitos sociales muy lejos de los que habitualmente utilizan Renshaw y su estirada esposa la señora Renshaw (Fay Wray).

Un entorno algo hostil por lo que al juego se refiere, parece retener los deseos de nuestro protagonista que, tras su primera experiencia a bordo nada afortunada, no ve salida a su incontrolable deseo. Tras recibir sabios consejos del señor Renshaw, se le ocurre ¡una gran idea! que le podría hacer ganar el premio gordo de la subasta maquinando una acción que le podría salir perfecta: Preparado el campo de acción y protagonizado el necesario encuentro con Emily (Doreen Lang), una extraña pasajera, no duda en poner en práctica su plan desde el convencimiento que le hará ganar el sustancioso montante en juego disfrutándolo posteriormente según los cálculos, no del todo fiables, de nuestro apostador impenitente.

Pasado un tiempo prudencial, encontramos a nuestro epiloguista medio dormido, haciendo el gran esfuerzo por ofrecernos una síntesis sobre algunos personajes, sus destinos y algún que otro beneficiado, aunque no en el caso de Hitch, obligado a tomar una determinación debido a un problema de escorado.
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The Crocodile Case
The Crocodile Case (1958)
  • Estados Unidos Don Taylor
  • Alfred Hitchcock, Denholm Elliott, Hazel Court, John Alderson, ...
7
El entrometido Jack Lyons
Alfred Hitchcock presenta: The crocodile case (El neceser de piel de cocodrilo), temporada 3, episodio 34, dirigido por Don Taylor en 1958. Con un gran dominio de las emociones, el señor Hitchcock saluda a la impaciente audiencia que solo espera el momento para ver la nueva entrega tan educadamente presentada por nuestro anfitrión, aprovechando la situación para colarnos una arenga sobre las diferentes formas de ver cine pensando en el bienestar de los espectadores, para lo que Hitch sugiere amablemente (como siempre) otra forma de verlo cambiando su perspectiva, pero antes de la proyección actual, pide ayuda exterior para solucionar un problemilla.

El regreso a casa del señor Arthur Chaundry (Arthur Gould-Porter), no hubiese pasado de la rutina, si no se hubiese topado en el camino con un inconveniente que alteraría de inmediato su futuro, influyendo además en el destino de otros personajes, entre los cuales el entrometido Jack Lyons (Denholm Elliott), con el que tuvo el accidentado inconveniente, acabando con cualquier plan de futuro, tras lo cual, después de un cambio de escena, nuestro advenedizo protagonista se reúne con la enamoradiza y caprichosa señora Phyllis Chaundry (Hazel Court) y su estirada y desconfiada hermana Aileen (Patricia Hitchcock) ambas preocupadas por la tardanza de Arthur.

Liberados de Aileen, la preocupada esposa y Jack Lyons tiene un asunto pendiente que, tras recibir la visita del Inspector Karsiak (John Alderson) y del sargento Rason (Dan Sheridan), se convierte en verdadera preocupación para los dos. Barajando algunas teorías en la investigación, y, dejando en el aire la inquietante impaciencia de la señora Chaundry por su marido y por el neceser que sentimentalmente tanto aprecia, crea una situación que el inspector (tras varias indagaciones) consigue dar con las respuestas adecuadas al preocupado elenco junto a una sorpresa añadida, del todo inesperada.

Antes de aclarar algunos cabos sueltos de la historia terminada de ver, Hitchcock recrimina a un grupo de jóvenes espectadores algunas acciones reprobables, tras lo cual, nuestro epiloguista nos pone al corriente sobre el destino de algunos protagonistas. Un ligero fundido y algunas observaciones más referidas a la actitud de un sector del público, pone el fin a la intervención de Hitch, despidiéndose con promesas de mejora para el sufrido espectador.
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Post Mortem
Post Mortem (1958)
  • Estados Unidos Arthur Hiller
  • Alfred Hitchcock, Steve Forrest, Joanna Moore, James Gregory, ...
6
Pretensiones
Alfred Hitchcock presenta: Post Mortem (Post Mortem), temporada 3, episodio 33, dirigido por Arthur Hiller en 1958. En su afán por defender la jardinería rodeado de un entorno saludable, Hitch (nuestro jardinero ocasional) ofrece algunas sugerencias a la audiencia sobre el mejor cuidado de la horticultura en horas no solares donde los avanzados recursos tecnológicos, pueden acelerar además, el proceso de crecimiento de la flora aplicado también a otros usos, algo parecido a lo que el anfitrión se refiere para el relato que hoy nos presenta.

Las pretensiones de la señora Judy Archer (Joanna Moore), no van más allá de los pequeños placeres que su posición social le permite; lo contrario del señor Steve Archer (Steve Forrest), cuya ambición máxima se rodea de un idílico poder económico, especulando en todo momento sobre cómo conseguirlo de la manera más eficaz. La tranquilidad y el sosiego del hogar que rodea la cotidiana vida de los Archer, se ve abruptamente alterada por los medios queriendo conocer a la sorprendida afortunada (antes señora Mead), por la noticia que cambiará el futuro de su actual matrimonio si se encuentra la prueba ligada a su anterior marido: el difunto Harry Mead.

El señor Wescott (James Gregory), interesado impenitente metomentodo, se cruza en el camino de la señora Archer para facilitarle la labor en la búsqueda de una prueba ganadora junto a una serie de coincidencias ligadas a su anterior matrimonio y al futuro inmediato del actual, debiendo superar antes algún pequeño escollo para empezar a disfrutar holgadamente de lo que les espera tras la confirmación del señor Wescott sobre algunos datos relacionados con el extinto Harry Mead y el señor Archer, así como el modo poco ortodoxo de este por conseguir a cualquier precio lo que en realidad solo le pertenece por derecho a la señora Judy Archer para quien un pequeño descuido, podría suponer lo contrario.

Sorprendido por los efectos tecnológicos sobre el crecimiento de las plantas y otros elementos de jardinería fuera de hora, Hitch cree que llegó el momento de prescindir esos recursos, dada la preocupación generada por el efecto causado. Sin apenas dudarlo nuestro querido epiloguista se quita de en medio, no fuera que también acabara afectado de igual manera, acción que no duda en aplicar tras un acelerado fundido.
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Listen, Listen.....!
Listen, Listen.....! (1958)
  • Estados Unidos Don Taylor
  • Alfred Hitchcock, Edgar Stehli, Adam Williams, Dayton Lummis, ...
6
El extraño gesto de la señora Johnson
Alfred Hitchcock presenta: Listen, listen…..! (¡Escucha, escucha…!), temporada 3, episodio 32, dirigido por Don Taylor en 1958. Utilizando la nueva tecnología, nuestro anfitrión delega amablemente su habitual presentación a una acción mecánica, que no ofrece todas las garantías necesarias de funcionamiento; tras varios intentos por normalizar el correcto funcionamiento del aparato en cuestión, Hitchcock decide completar la presentación con voz queda y algo de telepatía gestual elocuente, convencido que la audiencia alcanzará a entenderle, dando paso así al relato de hoy mediante un gesto que Hitch relaciona con el contenido de lo que en esta ocasión se narra.

Herbert Johnson (Edgar Stehli) mostrándose seguro de su teoría, está decidido a exponer sus deducciones sobre un caso de asesinato (el tercero) atribuido a un oscuro personaje confeso y condenado por asesinatos anteriores con el mismo procedimiento; tras ser escuchado por el sargento Oliver (Dayton Lummis) primer, y por el teniente King (Adam Williams) después, no obtiene el resultado deseado: que alguien le crea, albergando alguna posibilidad en el periodista Beekman (Robert Herrman).

La desesperanza que ha de soportar lo lleva hasta el Padre Rafferty (Rusty Lane) confiado en que será escuchado finalmente, cosechando un nuevo fracaso sobre su arriesgada teoría, teniendo además, algún conocimiento añadido sobre la víctima y su ejecutor, teoría escuchada a medias que el Padre Rafferty atribuye a su imaginación dado que en los anteriores intentos no creyeron sus palabras. Completamente desmoralizado, comenta brevemente con la señora Johnson (Edith Evanson) los pasos dados sin éxito. Un estremecedor plano detalle junto a un primerísimo primer plano que el realizador proyecta sobre el extraño gesto de la señora Johnson, nos acerca desde la perplejidad más absoluta, a la realidad soportada en silencio por el señor Herbert Johnson.

En sus conclusiones el señor Hitchcock admite la dificultad de ser escuchado y lo difícil que resulta cuando no se dan las condiciones, achacando esa misma conducta a alguien relacionado con el episodio de hoy. Tras un breve fundido, tratando de aportar más información sobre la situación por la que Hitch está pasando, no le queda otro recurso que hacer uso de un recurrente lenguaje para despedir el episodio de hoy.
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The Festive Season
The Festive Season (1958)
  • Estados Unidos Arthur Hiller
  • Alfred Hitchcock, Carmen Mathews, Edmon Ryan, Richard Waring, ...
8
Resentimiento
Alfred Hitchcock presenta: The festive season (Las Navidades), temporada 3, episodio 31, dirigido por Arthur Hiller en 1958. Desde la comodidad que proporciona un salón de estar, el señor Hitchcock sigue por televisión (con intención crítica) la vanidosa actitud de un locutor al que cree cargado de excesivo ego, alegando además que, la parte del programa que presencia (restándole interés) no requiere demasiada atención. Antes de dar paso a la historia de hoy, nuestro anfitrión nos deja un inquietante dato al respecto.

Con la mirada perdida en el horizonte y el ronroneo de un motor en mitad de un clima gélido, el abogado John (Edmon Ryan) se dirige a la casa de los hermanos Boerum, donde es recibido por la señorita Celia Boerum (Carmen Mathews) en un clima preocupantemente relajado no exento de tensión. La intención del abogado es visitar al señor Charlie Boerum (Richard Waring), pero antes, la importante charla con Celia sobre un grave tema familiar arrastrado desde hace largo tiempo, roza lo insostenible, haciéndose necesario más que nunca el encuentro previsto.

Durante la conversación Charlie plantea al abogado, cual obsesiva fijación, diferentes aspectos ligados a los acontecimientos que le llevaron hasta su viudedad relacionándolos con la sospecha, siempre sostenida, sobre unos hechos que derivaron en la situación actual. El resentimiento imperante entre hermanos, provoca (una vez más) la ineludible determinación de Charlie para abandonar el hogar de tan ingratos recuerdos, dado que la convivencia con su congénere se ha convertido en insostenible al considerarla participe de la situación, lo contrario de un veredicto de absolución aplicado en su día. La relación de amor y odio apenas ha variado desde entonces. A pesar de los reiterados intentos, poco más puede hacer el abogado para diluir el deseo de venganza del viudo frente a la receptiva y paciente actitud conciliadora de su hermana.

Hitch, en el límite del aguante con el espectáculo de vanidad ofrecido por el criticado conductor televisivo, considera que lo visto no deja ser “una encantadora farsa”, tras lo cual, pretende poner fin al pretencioso presentador de una forma nada ortodoxa; así las cosas, los límites de la paciencia han superado los del egocéntrico personaje, a lo que un decidido Hitch pone definitivamente solución por medio de un artilugio adquirido a una encantadora señora.
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Death Sentence
Death Sentence (1958)
  • Estados Unidos Paul Henreid
  • Alfred Hitchcock, James Best, Katharine Bard, Steve Brodie, ...
6
Asunto no resuelto
Alfred Hitchcock presenta: Death sentence (Sentencia de muerte), temporada 3, episodio 30, dirigido por Paul Henreid en 1958. ¡Nada como refrescarse para sentirse aireado y animoso de cara a lo que le espera al señor Hitchcock! Desde donde se encuentra (con el encuadre apropiado), deja clara su situación para despejar dudas y subidas de tono entre la susceptible audiencia. Pero antes de hacer los últimos preparativos para su personal compromiso, Hitch cree aconsejable ocuparse de una situación añadida en el episodio que hoy nos presenta.

En la intimidad que proporciona el dormitorio de los Frayne: Norman (James Best) y Paula Frayne (Katharine Bard), se generan algunas dudas sobre la tensa situación creada: imposible conciliar el sueño, las dudas y la preguntas no tardan en aflorar por un tema familiar que, junto un mal momento profesional de Norman, no le deja vivir en paz consigo mismo ni con su pasado; su conciliadora esposa trata de hacerle ver que su matrimonio es por amor y no el capricho de un familiar.

Por si no fuera suficiente, cuando un tiempo lejano se presenta sin llamar, siempre genera duda y desconfianza. Durante una visita sorpresa, Al Revnel (Steve Brodie), refresca la memoria a Norman Frayne sobre un pasado en común que les arrastra hasta la necesidad de solucionar un asunto no resuelto por la ausencia forzada de uno de ellos. Conocida la situación social de ambos, Al propone (sin negativa posible) una solución imposible de eludir. La proverbial visita del policía jefe Walt Haney (Frank Gerstle) a Norman, les hace actuar con torpeza y la indisimulada precaución de ambos. La creciente acumulación de problemas en las relaciones entre el matrimonio y Al, obliga a Norman a cometer una acción con la que cree zanjará el insostenible reencuentro.

Sin haber variado demasiado su ubicación, Hitchcock encuentra un mensaje que podría estar relacionado con el relato de hoy pero, por lo que parece, algo más le inquieta: una oferta de trabajo en un país lejano donde buscan desesperadamente un doble de parecido razonable con el personaje propuesto... pero, lo que realmente desea Hitch, es acabar a tiempo su nuevo compromiso para llegar al próximo encuentro con la audiencia, lo cual, le parece más seguro que cualquier dudosa e inesperada oferta laboral.
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Fatal Figures
Fatal Figures (1958)
  • Estados Unidos Don Taylor
  • Alfred Hitchcock, John McGiver, Vivian Nathan, Ward Wood, ...
8
El metódico señor Harold George Goanes
Alfred Hitchcock presenta: Fatal figures (Cifras mortales), temporada 3, episodio 29, dirigido por Don Taylor en 1958. Con el protocolo que requiere la ocasión, el circunspecto señor Hitchcock da la bienvenida a los “televidentes” para hablarles (con inestimable ayuda en plató), sobre un problema de cifras planteado a un artilugio de última generación. Tras un descuido técnico, el aparato sugiere a nuestro anfitrión “pensar” sobre el problema planteado, haciéndole dudar sobre la funcionalidad del armatoste al mismo tiempo que invita a la audiencia a ver entre números y razonamientos lógicos el ordenado y calculado episodio de hoy.

El metódico señor Harold George Goames (John McGiver), comparte vivienda con su hermana Margaret Goames (Vivian Nathan) desde hace mucho tiempo. Como cada mañana, la inercia le acompaña en los habituales pasos que para él, no dejan de ser pura estadística rutinaria, acciones que les sirven a nuestro ordenado protagonista para repetir rituales costumbristas, entre los cuales: saludar al florista (esta vez sin recibir respuesta); un Tendero (Nesdon Booth) de la zona, le pone al corriente sobre la inquietante situación del floricultor, completando su habitual jornada laboral con el oloroso imprevisto no calculado.

Afectado por la sospechosa alteración, comparte con su querida hermana pensamientos sobre la precariedad de la vida, del anonimato y sus razonamientos, asuntos reflejados en estadísticas y números híper acumulados que tanto le preocupa. En su afán por romper normas, se salta (ante la sorprendida Margaret) hábitos hogareños habituales, (algunos de ellos altamente reprobables) además de otras tantas acciones metódicas no compartidas; hechos acumulativos que derivan en la intervención del sargento McBaine (Ward Wood). Tras razonar con el detective encargado del caso, el señor Goames pretende cambiar una estadística más de entre las que tan meticulosamente maneja.

Sin apenas ahondar en los hermanos Goames, Hitchcock, enfrascado con la dichosa maquinita, le da otra oportunidad para demostrar su utilidad, previniendo a la audiencia para que no caiga en la tentación de ‘soplarle’ la solución. Por lo que parece, para Hitch no reviste demasiada dificultad; tras lo cual y de forma concisa, se despide hasta una nueva ocasión con la tranquilidad que da el haber solucionado un problema que no solo la máquina podía resolver.
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Alfred Hitchcock presenta: Cordero para la cena (TV)
Alfred Hitchcock presenta: Cordero para la cena (TV) (1958)
  • 7,2
    359
  • Estados Unidos Alfred Hitchcock
  • Barbara Bel Geddes, Harold J. Stone, Allan Lane, Ken Clark, ...
7
Preparando la cena
Alfred Hitchcock presenta: Lamb to the Slaughter (Cordero para la cena), temporada 3, episodio 28, dirigido por Alfred Hitchcock en 1958. Serio, callado y algo compungido, Hitch acepta sin rechistar la consecuencia de su situación; nuestro anfitrión ha sido apercibido por su descuidada actitud en un lugar donde la autoridad es muy severa al respecto, tras lo cual, por deferencia a los responsables del lugar y, antes de dar paso al episodio de hoy, Hitch accede a una petición.

Mary Maloney (Barbara Bel Geddes) es una mujer feliz, ocupada en sus quehaceres cotidianos, ordenando aquí, reubicando allá, deseando el feliz momento del reencuentro diario con Patrick Maloney (Allan Lane) su querido esposo, una acción que no por repetida no deja de proporcionarle plena satisfacción emocional. En esta ocasión parece que algún tipo de novedad viene acompañando el preocupado gesto del señor Maloney por un problema que no pierde tiempo en plantearle a su esposa. La sorprendente reacción de la señora Maloney sin perder la calma en ningún momento es determinante, lo que no le impide desatender las explicaciones de la situación mientras se encuentra preparando la cena de todos los días, comprobando que le falta algún complemento para su sabroso cocinado.

Algo terrible ha sucedido en el hogar de los Maloney para que el teniente Jack Nooman (Harold J. Stone), sea el encargado en la investigación del sorprendente hallazgo caótico al que se enfrenta la señora Maloney tras haber regresado de la compra. El médico Forense (Robert C. Ross), en sus primeras conclusiones sobre el terreno, avanza algunas hipótesis sobre cómo y con qué tipo de herramienta se pudo poner fin a la vida del difunto Patrick Maloney que, junto a las pesquisas del teniente Nooman, parecen encontrar respuesta a los hechos que provocaron la defunción, devolviendo así la calma y la suficiente estabilidad emocional a la señora Maloney para seguir... adelante.

Con cierta resignación por lo presenciado, Hitch aclara cómo, posteriormente, la justicia y la casualidad arrojaron luz en el caso de los Maloney. Interrumpido por insoportables ruidos, nuestro epiloguista se despide de la audiencia con la premura necesaria, no vaya a ser que la autoridad se vuelva a fijar en él por su distraída precaución, recordándonos a toda prisa que tenemos pendiente un próximo encuentro.
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Disappearing Trick
Disappearing Trick (1958)
  • Estados Unidos Arthur Hiller
  • Alfred Hitchcock, Robert Horton, Betsy von Furstenberg, Perry Lopez, ...
6
Un pequeño detalle
Alfred Hitchcock presenta: Disappearing trick (Truco para desaparecer), temporada 3, episodio 27, dirigido por Arthur Hiller en 1958. Mediante la controlada emoción ante lo que Hitch presenta, da la bienvenida a un grupo de personas esforzadas por la superación personal en un mundo donde la competencia y el esfuerzo van de la mano, recompensados (no siempre) por las numerosas muestras que sirven como atrezzo a nuestro anfitrión. En su afán por ayudar al espectáculo y, antes de comenzar el episodio de hoy, Hitchcock señala algunos aspectos mejorables sobre la actividad a la que se refiere quitándole algo de dramatismo.

Una casa de apuestas no se puede permitir el lujo de perder a Herbert Gild (Raymond Bailey) uno de sus mejores clientes, situación que obliga a husmear en su vida privada; para ello, el deportista y gigoló Walter Richmond (Robert Horton) es enviado para interesarse por la situación de tan preciado cliente. Con la brevedad que tiene abrir una puerta, Walter se ve atrapado en el juego de las presentaciones con la señora Laura Gild (Betsy von Furstenberg) quien, le pone al corriente sobre la delicada situación de su esposo.

Alguna imprecisión quedó flotando en el ambiente sobre el paradero del señor Herbert con datos que no estaban suficientemente contrastados como para asegurar su desconocida situación. Comentadas las informaciones disponibles con su jefe, el señor Reis (Frank Albertson), decide volver a la vivienda de los Gild para intentar aclarar algunos puntos oscuros donde afloran intereses ocultos y posibles pistas que podría confirmar el estado real de los hechos. Un pequeño detalle en los complementos de Walter ayudará a solucionar el caso donde la suerte para los personajes es diversa, especialmente para uno de ellos.

Tirando de filosofía, el señor Hitchcock señala la historia vista como una alegoría donde se han enfrentado la juventud con el amor no correspondido y el oportunismo. Aclarando alguna cosa más sobre el asunto tratado, se dirige a la audiencia del futuro para pedirles algo concreto. Deseando que todo se cumpla, nuestro epiloguista nos deja rebosante de seriedad y distanciamiento emocional aparente, hasta una próxima ocasión.
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Bull in a China Shop
Bull in a China Shop (1958)
  • Estados Unidos James Neilson
  • Alfred Hitchcock, Dennis Morgan, Estelle Winwood, Elizabeth Patterson, ...
7
El caso de una amiga
Alfred Hitchcock presenta: Bull in a China Shop (Un toro en una cacharrería), temporada 3, episodio 26, dirigido por James Neilson en 1958. Hierático, altivo y desafiante, así se muestra Hitch, saludando especialmente a los “aficionados”, haciendo un giño a sus seguidores, pero antes de continuar soluciona un pequeño problema habiendo de rechazar (por una cuestión de imagen) la vestimenta adecuada para tal ocasión; tras lo cual y, con el protocolo necesario, presenta el episodio de hoy remarcando la similitud de lo que presenta con la televisión: momentos críticos en lo que ambos medios se deben enfrentar a sus respectivas audiencias.

Basándose en la obra de Sarett Rudley son varios los guionistas (entre los cuales Julius J. Epstein) que intervienen en esta interesante historia. Mrs. Hildy- Lou (Estelle Winwood), es una amable señora que regenta una casa de huéspedes donde convive con sus viejas conocidas Mrs. Birdie (Ida Moore), Mrs. Bessie (Elizabeth Patterson) y Mrs. Samantha (Ellen Corby), un exquisito grupo de cuatro amables señoras que muestran una impaciencia desorbitada al invitar a su casa al detective Dennis O’Finn (Dennis Morgan), por un motivo que no acaban de aclararle hasta su llegada creyendo que todo se reduciría a una visita de cortesía vecinal, las encantadoras señoras muestran al detective la verdadera causa de la invitación: informarle sobre el caso de una amiga.

La situación, agravada con un nuevo caso hace que el detective Dennis, se muestre determinado a esclarecer el asunto tras haber encontrado algunas pistas inculpatorias, creyendo estar en el camino de la solución ante tan extraño caso. Un suceso posterior demostrará que las habitantes de la casa, no querían ser menos, decidiendo cambiar definitivamente el futuro de la vivienda donde durante tantos años han convivido las señoras Hildy-Lou, Birdie, Bessie y Samantha.

El mayor deseo del señor Hitchcock es que en el episodio de hoy, la no aparición del atrezzo específico no haya minimizado el interés de la audiencia, haciendo además una breve aunque sentida referencia a una de nuestras protagonistas. Finalmente, su exquisitez en el epilogo no es suficiente para convencer de algo muy específico a un oculto responsable en la emisión del episodio.
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Flight to the East
Flight to the East (1958)
  • Estados Unidos Arthur Hiller
  • Alfred Hitchcock, Gary Merrill, Patricia Cutts, Konstantin Shayne, ...
6
El desconocido Arthur Smith
Alfred Hitchcock presenta: Flight to the east (Vuelo hacia oriente), temporada 3, episodio 25, dirigido por Arthur Hiller en 1958. Desde una mágica situación nos saludad el señor Hitchcock aconsejando a las señoras qué hacer con el elemento de decoración que ahora está utilizando en su frágil y aérea presentación, pronosticando para el futuro la utilidad de tal elemento ayudado además por una fuerza impulsora común. Con poco más que decir antes del inicio de la historia de hoy, Hitch llama la atención sobre algo que su aguda mirada ha podido ver desde gran distancia.

Sobre la obra de Joel Murcett, Bevil Charles escribe una historia de contrastes basada en un cruce amplio de intereses donde lo emocional en diferentes grados, y lo material se enfrentan entre sí. Un aeropuerto, un transbordo, nuevos pasajeros; la normalidad domina las primeras escenas del vuelo, donde el destino ha querido que un corresponsal de guerra Ted Franklin (Gary Merrill) conozca a la enfermera Barbara Denim (Patricia Cutts), ahora institutriz. Una situación anterior le hace recordar al corresponsal el juico donde casualmente la señorita Denim tenía alguna cosa que ver; mediante el flashback el realizador nos pone en situación a lo largo del relato.

Sasha Ismael (Anthony George) juzgado y condenado es el tema de conversación que por diferentes motivos unen a la institutriz y al periodista quien, pone en antecedentes a la institutriz y la postura del fiscal en la condena a Sasha que, Abdul Ismael (Konstantin Shayne) su padre, se toma muy en serio, pidiendo al corresponsal Ted Franklin que hable con su hijo estando convencido de su inocencia. Un personaje, el desconocido Arthur Smith de quien al parecer, solo Ted tiene la certeza que es el culpable en la sombra sobre la acusación a Sasha anda suelto. Las evidencias demuestran la interpretación que en pleno vuelo hace a Barbara Denim, quien tiene su propia versión sobre los hechos que condenaron al acusado.

Desempolvándose de su volátil aventura y algo desilusionado, Hitch promete no caer en la misma situación (por lo visto algo no salió como esperaba), haciendo observar a demás como otros personajes han visto lo ocurrido y como el elemento de decoración que tanto le sirvió en la presentación, ahora se ha distorsionado en pequeños elementos decorativos, en tantos, que no podrían ser utilizados de la misma manera que antes, despidiéndose con el boato "geofísico" que requiere la ocasión.
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The Foghorn
The Foghorn (1958)
  • Estados Unidos Robert Stevens
  • Alfred Hitchcock, Barbara Bel Geddes, Michael Rennie, Bartlett Robinson, ...
8
En algún paraje lejano
Alfred Hitchcock presenta: The foghorn (Sirena en la niebla), temporada 3, episodio 24, dirigido por Robert Stevens en 1958. Embelesado en la aventura de las tierras profundas por medio de muy concretos elementos de atrezzo utilizando además la onomatopeya, Hitch aclara las excelencias del elemento que lo mantiene fuera del agua y lo romántico que resulta si es usado adecuadamente, así como el peligro que representa con su manejo equivocado haciendo, para finalizar su presentación (como pocas veces), una espectacular demostración de escapismo por medio del fundido.

De la oscuridad emerge una voz temblorosa, cargada de inquietud y temor a lo desconocido sobre lo que no encuentra explicación la joven Lucía Clay (Barbara Bel Geddes) que duda de todo, incluso de su propia identidad. Los sigilosos barridos de cámara mediante un gran protagonismo de los claroscuros, aumenta la sensación de miedo aferrado a la duda sobre su situación en plena madrugada al desvelarse, situación que la lleva a recordar el momento en el que pudo conocer a Allen Bliss (Michael Rennie) al ritmo de un precioso vals. Lo imprevisible puede hacer girar el destino de cualquier situación mostrado mediante uno de los numerosos flashback del nebuloso relato que nos ocupa. John St. Rogers (Bartlett Robinson) su prometido, pudo presentarle a Allen durante el transcurso de una brillante fiesta de sociedad.

La mutua atracción entre ambos no hizo más que dar rienda suelta a sus irrefrenables emociones: Lucia y Allen deciden, contra toda previsibilidad tomar una decisión. Desde su lugar de encuentro en un discreto restaurante regentado por el señor Wong (William Yip) planearon finalmente lo establecido con todas las consecuencias, encontrando su propia felicidad en algún paraje lejano a cualquier precio, tanto, que la espesa niebla no les dejaba ver el horizonte mientras disfrutaban de uno más de sus inolvidables paseos entre la espesura del mar. Durante el último flashback Lucia recuerda finalmente qué pudo suceder con las veladas imágenes cada vez más claras que le devolvió a la realidad después de un largo, largo y prolongado sueño.

Dada la expectación que hay para iniciar un nuevo pase al impaciente público que espera fuera de campo, Hitch ruega encarecidamente el desalojo de la audiencia que acaba de vivir la exótica aventura. Es tanta la premura como suceden las cosas que antes de finalizar la emisión de hoy, el señor Hitchcock nos permite asistir brevemente al siguiente pase de la interesante aventura en las tierras profundas.
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