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Críticas de Eduargil
Críticas ordenadas por:
La comunidad de los corazones rotos
La comunidad de los corazones rotos (2015)
  • 6,7
    801
  • Francia Samuel Benchetrit
  • Isabelle Huppert, Gustave Kervern, Michael Pitt, Valeria Bruni Tedeschi, ...
7
Seis seres solitarios
La Comunidad de los Corazones Rotos del director Samuel Benchetrit, comedia surrealista sobre 6 seres solitarios unidos por un gran sentimiento de ternura, respeto y compasión.

Sobre tres extrañas parejas y seis personajes insólitos gira la inverosímil e ingeniosa historia que nos cuenta La Comunidad de los Corazones Rotos. La acción se desarrolla en un suburbio a las afueras de París, con viviendas en mal estado y personas viviendo al margen de la sociedad. El director Samuel Benchetrit adapta aquí dos de sus cuentos de Crónicas del Asfalto (Anagrama, 2017), escritos en 2005, y añade uno nuevo, el de una actriz alcohólica (Isabelle Huppert) que acaba de instalarse a un lúgubre edificio cuyo adolescente vecino (Jules Benchetrit) queda fascinado por ella.

Las otras disparatadas parejas son: un perdedor en una silla de ruedas (Gustave Kervern) que flirtea con una afligida enfermera (Valeria Bruni Tedeschi) por las noches en un hospital, y la tercera, la más rocambolesca y surrealista de todas, un astronauta de la NASA (Michael Pitt), cuyo fallido aterrizaje en el interior de una cápsula espacial acaba en la azotea de un viejo edificio, donde será cuidado durante varios días por una solitaria señora argelina (Tassadit Mandi), a la espera de que le vayan a recoger.

La Comunidad de los Corazones Rotos nos recuerda irremediablemente tanto al cine del sueco Roy Andersson (en concreto, a Una paloma se posó en una rama a reflexionar sobre la existencia, del 2014), como al del finlandés Aki Kaurismäki, autor de Un hombre sin pasado (2002), debido a las situaciones absurdas planteadas y a los pintorescos personajes que las protagonizan, muy característico en la filmografía de ambos directores, combinado con un toque de fantasía del primero y una gran dosis humanista del segundo.

Tres pequeñas historias relatadas con ingenio, ironía y mucho humanismo, donde aparecen situaciones surrealistas extraídas de la vida cotidiana, tratadas con mucha ternura y sensibilidad, cuyo tema central es la soledad y el paso imparable del tiempo.

CINEMAGAVIA
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15 de 18 usuarios han encontrado esta crítica útil
Doña Clara
Doña Clara (2016)
  • 6,8
    2.276
  • Brasil Kleber Mendonça Filho
  • Sonia Braga, Irandhir Santos, Maeve Jinkings, Julia Bernat, ...
8
Doña Sonia Braga
La película brasileña Doña Clara, dirigida por Kleber Mendonça Filho, llega a las salas españolas el viernes 10 de marzo, tras cosechar, de forma casi unánime, excelentes críticas de la prensa internacional, y de ser una de las películas más aclamadas en el pasado Festival de Cannes. La presencia de la mítica actriz Sonia Braga es el principal foco de atención de Doña Clara por su excelente actuación en el papel de Clara, una mujer fuerte y luchadora que se enfrenta a la voracidad especulativa de una promotora inmobiliaria. En España, ya pudimos ver esta magnífica película en la pasada Semana Internacional de Valladolid, Seminci 2016.

En Doña Clara se nos cuenta la historia de Clara, interpretada por una magistral Sonia Braga que tras sobrevivir a un cáncer de mama logró el éxito como escritora gracias a la publicación de un libro sobre esa experiencia. Clara es la única ocupante de un edificio de apartamentos, Aquarius, de clase media, donde vive desde hace mucho tiempo. Es presionada por una constructora que ha comprado el resto de viviendas para que venda la suya y construir un nuevo edificio, Nuevo Aquarius.

La vida para Clara es una lucha constante reflejada a lo largo de tres capítulos, cuyo inicio nos sitúa con un prólogo en los años 80, en una fiesta familiar para celebrar el cumpleaños de la tía Lucía (una mujer peculiar en sus tiempos, muy luchadora, que acabó en la cárcel en los años 60). En esta fiesta cada generación se mezcla de forma natural y nos enteramos de que Clara, la sobrina de Lucía, recientemente ha ganado la batalla a una enfermedad muy grave, lo que explica su pelo corto y el título del primer capítulo, “El cabello de Clara”. A continuación le sigue una elipsis espectacular, estamos de vuelta en el mismo lugar, pero a día de hoy, y con 65 años de Clara.

En la actualidad, Clara vive en el apartamento sola con su criada, que le hace compañía solamente durante el día. Su marido ha fallecido y sus tres hijos raramente la visitan. Cuando lo hacen, es para empujarla a vender el apartamento a la empresa que ya ha vaciado el resto del edificio y que está impaciente para que ella siga su ejemplo. El conflicto que se produce es un proceso lento, y a través de una acumulación de detalles observados cuidadosamente, Mendonça lo utiliza para construir un complejo retrato de capas, de una sociedad marcada por la corrupción y la desigualdad. La globalización y un aumento considerable de la clase media en los últimos años en Brasil prometen traer prosperidad, pero también provocan la avaricia, la especulación inmobiliaria y los desalojos.

Doña Clara es el segundo largometraje de Kleber Mendonça Filho. Al igual que en su debut, Sonidos de Barrio (2012), la película se desarrolla en su ciudad natal de Recife. La película hace una ingeniosa reflexión sobre el crecimiento económico y la brutal liberalización del sector de la construcción en Recife, pero en vez de hacer un discurso meramente político se centra más en lo psicológico, sobre el drama originado por los conflictos y las batallas de los individuos por conservar sus hogares.

Clara quiere demostrar que la propiedad de un objeto es algo más que una posesión material, se trata de algo con un valor emocional muy importante para las personas, debido al peso de su historia escrita a base de recuerdos. Mendonça Filho nos da un toque de atención, por la gran indiferencia y permisibilidad de la mayoría de la población brasileña, que no ha hecho nada por impedir la demolición de muchos edificios con tanta historia y que son un referente para mucha gente. Muchas ciudades han sido completamente remodeladas basadas únicamente en intereses comerciales, donde se ha promovido la idea de renovación eliminando lo antiguo.

En este paisaje de contienda Clara es la heroína y el centro constante de la película, del mismo modo que lo es Sonia Braga por su señorial actuación, merecedora de grandes elogios. A pesar de los años conserva una fuerza arrolladora, una envidiable frescura y vitalidad que la hacen ser única, y con esta espectacular interpretación se come literalmente la pantalla. Doña Clara es una historia sobre la fuerza de los vínculos familiares, el poder de las emociones y los sentimientos aferrados a los objetos, y en particular, los transmitidos a través de generaciones.

CINEMAGAVIA
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5 de 6 usuarios han encontrado esta crítica útil
Kubo y las dos cuerdas mágicas
Kubo y las dos cuerdas mágicas (2016)
  • 7,2
    14.138
  • Estados Unidos Travis Knight
  • Animation
8
La aventuras de Kubo
Estamos ante una película para toda la familia, y de la mejor de las cuatro realizadas por los estudios Laika tras Los Mundos de Coraline (2009), El Alucinante Mundo de Norman (2012), y los Boxtrolls (2014) con una historia visualmente deslumbrante donde un niño llamado Kubo de un solo ojo atiende por las noches a su madre enferma que pierde lentamente su memoria, y visita los mercados de una ciudad costera por el día para ganar dinero relatando cuentos fantásticos. Un día su tranquila vida cambia cuando invoca por accidente a un espíritu del pasado que lo embarca en una aventura cuyo objetivo será salvar a su familia y para ello debe encontrar una armadura mágica que perteneció a su padre, un gran guerrero samurái. Kubo está acompañado en su misión por un mono (Voz de Charlize Theron) y un escarabajo guerrero (Matthew McConaughey, la primera vez que participa en una película de animación). Durante su búsqueda son perseguidos por unos dioses y monstruos.

Realizada con de la técnica stop motion en combinación con la vanguardista CGI da como resultado una rica variedad de efectos visuales que podemos disfrutar en innumerables escenas como por ejemplo en las que aparecen los dioses y monstruos ingeniosamente diseñados que nos traen a la mente las películas de la pionera empresa en stop motion de Ray Harryhausen.

Magnífica producción estadounidense que establece una visión fantástica del Japón medieval donde se recrea una rica historia de aventuras como resultado de la combinación de la cultura occidental con las tradiciones literarias y teatrales japonesas, quizás con el fin de mirar y entrelazar ambas culturas de nuevo como cuando Akira Kurosawa adaptaba las obras de Shakespeare al Japón del medievo y moderno y a su vez, ciertos realizadores occidentales se inspiraban en películas japonesas para el western. En Yojimbo (1961) tenemos un claro ejemplo lo que significó para Sergio Leone y el Spaghetti Western, e inclusive para el western clásico americano, donde el personaje que interpreta Mifune está lleno de similitudes con el interpretado por John Wayne en Centauros del Desierto (1956). Siguiendo con este paralelismo, Kubo y las dos cuerdas Mágicas utiliza un entorno japonés para mostrar al público occidental una manera diferente de concebir la muerte, el luto y la memoria, como también, la idea del ojo robado podría considerarse como un guiño a la mitología griega.

Basado en una concepción metafísica de la otra vida inspirado en las teorías de Shinto y en las tradiciones budistas donde las personas tras la muerte se convierten en un espíritu-deidad y protegen siempre a sus descendientes, la película ofrece una poderosa metáfora sobre la manera que llevamos en la memoria a nuestros difuntos como parte de nosotros mismos, que complementa y ofrece una alternativa atractiva a las creencias judeocristiana sobre el tema.

Como dato anecdótico, es la segunda vez que los estudios Laika contratan actores de la serie juego de tronos para utilizar su voz en algún papel principal, primero fue Isaac Hempstead (Bran Stark, el hijo paralítico de Eddard Stark) en el film Los Boxtrolls para dar vida a Eggs, y ahora Art Parkinson ( El hijo menor de Eddard Stark) en el papel de Kubo.

El resultado final es una historia maravillosa, emocionante y sofisticada narración, que divertirá tanto a pequeños como a mayores.

CINEMAGAVIA
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3 de 4 usuarios han encontrado esta crítica útil
El Principito
El Principito (2015)
  • 7,1
    5.310
  • Francia Mark Osborne
  • Animation
8
Lo esencial es invisible a los ojos
El Principito es la historia de una niña (voz de Mackenzie Foy), cuya exigente madre (voz de Rachel McAdams) prepara para vivir en el mundo de los adultos, motivo por el que desea conseguir que su hija entre en la reputada Academia Werth. Para ello, la madre idea un minucioso “plan de vida” para la pequeña que consiste en mudarse a una casa situada en un vecindario cercano a la Academia y elaborar un estricto y organizado programa de estudio durante las vacaciones escolares estivales donde no se deja nada al azar. Debido a la curiosidad de la niña, conoce a su excéntrico vecino (voz de Jeff Bridges), un bondadoso y rebelde anciano aviador que alterará los planes trazados por la madre porque mostrará a la niña, ayudado por unas hojas con dibujos y escritos suyos, un extraordinario mundo donde todo es posible.

Se trata de un mágico mundo que el propio aviador conoció hace mucho tiempo, a través del Principito, en un accidente aéreo en el desierto del Sáhara. La pequeña a través de su imaginación entrará en el universo del Principito para descubrir las rarezas de los adultos, redescubrir la importancia de su infancia y darse cuenta de la transcendencia del contacto humano y el amor en los planes de vida. Lo verdaderamente importante en la vida nunca desaparece y solo se ve con el corazón: “Lo esencial es invisible a los ojos”. El olvido es uno de los mayores riesgos que existen cuando comienza el camino a la edad adulta, se olvida lo maravilloso que era un sueño en medio de una puesta de sol, una flor en medio de un jardín, una rosa en medio de un pequeño planeta, una risa en medio del desierto, una reluciente estrella por la noche. Eso es lo que descubre la niña en su regreso a su propia infancia.

Para los aficionados a las curiosidades, la Academia Werth en la película lleva el nombre del escritor León Werth, a quien está dedicado el libro Principito (“Para Léon Werth, cuando era un niño pequeño”) y la placa de la matrícula del destartalado coche del aviador es STEX43, claramente una referencia al autor del libro: Antoine de Saint-Exupéry (de STEX), y el 43, el año en que el libro fue publicado por primera vez (1943). Oliver d’Agay, director de la Sucesión Antoine Saint-Exupéry, que gestiona todos los derechos de la obra del escritor y aviador francés, escribió en un mail a Los Ángeles Times en enero de 2016 que la película es un fiel reflejo del libro, “mostrando que la magia y el poder del libro sigue funcionando hoy en día” debido a que las dos historias están perfectamente ensambladas.

Aunque esta maravillosa película sea una historia sobre niños, pienso que el destino principal son los adultos con la intención de volver a despertar en ellos los recuerdos de su infancia y lo que significaba. Muchas de las ideas y conceptos que se desarrollan a lo largo de la cinta resultan demasiado complejos para ser asimilados en su totalidad por los espectadores mas jóvenes aunque, como soy una “rara” especie adulta, puede que subestime inconcientemente la capacidad comprensora de los niños.

Mark Osborne saca el máximo partido a la narración gracias a la libertad creativa que le da la prodigiosa combinación en el film de dos técnicas de animación distintas. Con el fin de diferenciar los dos relatos que se complementan en la película como si fueran una historia enmarcada dentro de otra historia, utiliza la animación generada por ordenador (CGI) para describir el presente, la vida y aventuras de la pequeña princesa y el anciano, mientras que la historia de El Principito es contada a través de animación stop-motion, creada enteramente en papel, un tributo de Osborne para respetar el trazado original de los dibujos de las páginas del libro de Saint-Exupéry. Hay que destacar que la fábula del principito se relata en la película como un recuerdo, no como una ficción. Esto es crucial para los propósitos narrativos de la película basados en el fresco recuerdo del anciano rememorado de forma intensa como lo haría cualquier niño.

CINEMAGAVIA
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2 de 3 usuarios han encontrado esta crítica útil
Masaan
Masaan (2015)
  • 6,2
    651
  • India Neeraj Ghaywan
  • Richa Chadda, Sanjay Mishra, Vicky Kaushal, Shweta Tripathi, ...
8
Crematorio
La ciudad sagrada del Ganges, Benarés, será el centro sobre el que gira Masaan, drama sobre dos familias castigadas cruelmente por jugar con las tradiciones morales. La primera historia cuenta como una joven universitaria experta en informática llamada Devi, tras un trágico encuentro sexual con su amante en una habitación de hotel es arrestada por la policía. El jefe de la comisaria que lleva el caso procede a extorsionar a su padre para enterrar el escándalo. El anciano, exprofesor universitario que ahora regenta un pequeña tienda de baratijas en los ghats, pierde el sentido moral al utilizar a Jhonta, un niño solitario en busca de una familia, para saldar la deuda con el policía. En la segunda, Deepak, estudiante de ingeniería y perteneciente a la casta baja cuya familia incinera cadáveres en los ghats, se enamora de Shaalu, una chica de casta superior. Ambas historias tienen un nexo de unión basado en el amor y el dolor de una pérdida.

Los protagonistas de ambas historias representan a una generación mas joven, moderna y abierta, conocedores de las redes sociales y la tecnología, constreñidos por las barreras sociales de género y casta que rigen todavía en la sociedad india y que están dispuestos a romper en la búsqueda de su felicidad. Devi es una joven de carácter fuerte, sin miedo, no piensa que deba pedir disculpas por sus acciones, tan solo se siente mal en su interior por el destino de su amante. Shaalu, al tiempo que revela que sus padres nunca permitirán una boda con Deepak, le asegura que ella va a fugarse con él si para ello se esfuerza en sus estudios y consigue encontrar un trabajo. Deepak está buscando la manera de escapar de su linaje y de una vida marcada por apalear cadáveres. La película nos presenta dos historias paralelas cuyos contenidos tratados de forma lírica y desgarradora convergen en un precioso y culminante punto donde dará comienzo un nuevo viaje que partirá de Sangam.

La muerte ocupa un lugar preponderante en este film de Neeraj Ghaywan cuyo título traducido al castellano significa ‘Crematorio’ por las famosas escaleras de piedra de Benarés que descienden al río, los ghats, en donde se realizan decenas de crematorios todos los días con las piras de fuego apenas separadas entre sí por unos pocos metros. Solo una determinada casta tiene el privilegio de poder ser incinerado allí para que sus cenizas puedan mezclarse con las aguas sagradas del Ganges. También se trata de un lugar de peregrinación donde acuden muchos enfermos a morir y así dar fin a su ciclo de reencarnaciones según las costumbres hindúes, o para darse baños purificadores.

Un preciso y matizado guion de Varun Grover y una buena realización de Neeraj Ghaywan establecen una realidad mas precisa y auténtica de la ciudad sagrada de Benarés, alejada de las típicas versiones edulcoradas bollywoodienses, de colores brillantes, con múltiples escenas de bailes y canciones destinadas preferentemente a un amplio público en busca de entretenimiento y evasión a sus problemas cotidianos. Aquí se nos presenta un convincente mundo donde la modernidad y la tradición están en un continuo enfrentamiento, un choque de trenes originado por los conflictos que se le plantean a la juventud india en el debate entre la herencia de las tradiciones y las exigencias de un estilo de vida occidentalizado. Un motivo brillante y original a destacar en el guión parte del hecho que Devi no justifica su cita sexual con una historia de amor emocional, sino que accede a tener relaciones íntimas con alguien que apenas conoce solo por curiosidad e incluso, eso es exactamente lo que declara a la policía.

A pesar de algunos giros que dan la sensación de ser forzados, la trama cumple con todas las expectativas creadas ofreciendo una visión crítica de la sociedad actual india. Sin utilizar escenas de miseria, la película revela las contradicciones del sistema de castas que nos obliga a pensar y no juzgar. Nos invita a plantear muchas preguntas sobre la represión sexual, el patriarcado, las desigualdades de género y de casta, el arrepentimiento y la redención. Todo ello enmarcado con una espectacular fotografía de Avinash Arun Dhaware captada en los maravillosos amaneceres, la disparidad de luz y color que se reflejan en las aguas del rio, los tonos tristes, grisáceos y oscuros durante las piras de fuego que contrastan con la alegría, el colorido y el bullicio de sus calles.

CINEMAGAVIA
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6 de 7 usuarios han encontrado esta crítica útil
Suburra
Suburra (2015)
  • 7,0
    3.908
  • Italia Stefano Sollima
  • Pierfrancesco Favino, Elio Germano, Claudio Amendola, Alessandro Borghi, ...
8
Mafia made in Italy
La trama de Suburra se desarrolla en la localidad de Ostia, cercana a Roma. Aquí confluirán una maraña de corruptos intereses orquestados y organizados por varias familias de la Mafia, el Estado con parlamentarios y ministros implicados, y el beneplácito del Vaticano. La finalidad es conseguir la aprobación de un megalómano proyecto para permitir la construcción de un complejo que convierta la zona en una especie de EuroVegas. A partir de un trágico acontecimiento durante una noche de desenfreno sexual en la habitación de un hotel de lujo, con las drogas, prostitutas y un político corrupto como protagonistas iniciales de la historia, se forzará toda una espiral de acontecimientos, con la aparición de un variado elenco de personajes (jefes del crimen organizado, matones de poca monta, usureros…..) atrapados en un fuego cruzado y movidos por la sed de venganza que amenaza con dar al traste el megaproyecto.

El guión realizado por el propio Stefano Sollima junto a Sandro Petraglia, guionista de la excelente miniserie, La Mejor Juventud (Marco Tullio Giordana, 2003), y del largometraje Cuando naces… ya no puedes esconderte (Marco Tullio Giordana, 2005), es una adaptación de una novela de Carlo Bonini y Giancarlo De Cataldo que toma como título un peligroso barrio de la Antigua Roma, lugar de residencia de delincuentes y sicarios que se reunían en secreto con personajes poderosos e influyentes del mundo de la política para realizar oscuros negocios. Estamos ante un nuevo Suburra donde la conexión entre el mundo criminal y el político sigue las mismas pautas de antaño.

De la misma manera que Jonathan Holland en su crítica en The Hollywood Reporter sobre Tarde para la Ira (Raúl Arévalo, 2016) define un modelo de thriller español con unas características propias que lo hacen único y diferente, alejado de los esquemas de las grandes producciones americanas, ahora con Suburra estaríamos ante una película sobre Mafia “Made in Italy”, que formaria parte de un nutrido grupo de títulos, entre los que destaca Gomorra (Matteo Garrone, 2008) o Romanzo Criminale (Michele Placido, 2005), donde también se establece un claro distanciamiento con las glamurosas y sofisticadas películas Hollywoodienses de Coppola o Scorsese por poner dos ejemplos, debido a un lenguaje y estilo propios: seco, realista y sin adornos.

Stefano Sollima es para la mayoría de los seriéfilos un director de gran prestigio por la realización de dos series de culto que si tiene la oportunidad de verlas no desaproveche la ocasión, Roma Criminal (2008-2010), inspirada en las andaduras en Roma de la banda de la Magliana dedicada al control de los juego de azar, la prostitución y el tráfico de drogas y Gomorra (2014-Actualidad), sobre la Camorra napolitana. Ambas series fueron una extensión, tras el éxito en los cines, de los largometrajes Romanzo Criminale (Michele Placido, 2005) y Gomorra (Matteo Garrone, 2008).

La autenticidad del relato, el ritmo narrativo y la fascinante atmosfera creada en Suburra se debe en parte al profundo conocimiento de Sollima sobre el crimen organizado y la Mafia italiana adquirido de sus extraordinarias adaptaciones para las series. Además, debemos añadir la inteligencia y la sensibilidad con la que dirige a sus actores, la habilidad que tiene para sacar lo mejor de cada actor y eso se revela en Suburra con el gran nivel interpretativo exhibido por unos actores semidesconocidos que no forman parte del Star System italiano, bien caracterizados, con unas brillantes y soberbias actuaciones.

A pesar de que Sollima no ha tenido tiempo en profundizar sicológicamente en cada uno de los variados personajes que aparecen en la cinta durante las dos horas y pico de metraje, como lo hace de forma habitual y magistral en sus series, no ha pasado desapercibido en la Meca del cine y no han dejado pasar la oportunidad de contar con los servicios del realizador italiano para que pueda completar y desarrollar su trabajo en Suburra, a través de Netflix con el lanzamiento de una serie de diez capítulos en 2017, y de la productora Lionsgate eligiéndolo para dirigir El Soldado, cuyo estreno previsto para el año que viene es una secuela del Sicario (2015, Denis Villeneuve) protagonizada por Josh Brolin y Benicio del Toro.

CINEMAGAVIA
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3 de 4 usuarios han encontrado esta crítica útil
La chica desconocida
La chica desconocida (2016)
  • 6,0
    2.249
  • Bélgica Jean-Pierre Dardenne, Luc Dardenne
  • Adèle Haenel, Jérémie Rénier, Olivier Bonnaud, Olivier Gourmet, ...
7
La culpa y la concienciación social de la doctora Jenny
Los hermanos Jean-Pierre y Luc Dardenne volvieron con La Chica Desconocida a la sección oficial del pasado Festival de Cannes, dos años después de Dos días, una Noche (2014). Ambas películas fueron concebidas más o menos en la misma época, y la estrella de esta última, Marion Cotillard, también fue la elegida en un principio para protagonizar La Chica Desconocida; pero conflictos de programación y agenda impidieron su participación, por lo que optaron por contratar a Adèle Haenel con una actuación más que convincente, perfecta para el papel de la eficiente y apasionada doctora Jenny, como de pertinaz detective. Aquí reside la novedad en relación a sus anteriores films, al mezclar el drama social con la intriga policiaca.

La estricta profesionalidad y la rectitud moral de Jenni Davin tienen bastantes semblanzas, todas ellas basadas en la búsqueda obsesiva por encontrar respuestas, y por ello toma la iniciativa de descubrir la identidad de la joven muerta después de negarle el acceso a la consulta médica. Esa mezcla de culpa y de concienciación social hace que la joven doctora abandone sus planes de ingresar en una prestigiosa clínica privada, para seguir como médico de familia en una modesta consulta de barrio, en concreto, en una zona desfavorecida de la antigua ciudad industrial, minera y siderúrgica de Seraing, cerca de la frontera de Alemania, (ubicación favorita de los hermanos Dardenne, donde pasaron su infancia).

Aunque subyace un mensaje crítico al actual clima político de la Unión Europea sobre las fronteras, debido al desamparo y al temor a la deportación de los inmigrantes ilegales (el cual les impide muchas veces acudir a la justicia cuando son vulnerados sus derechos, o cuando están enfermos o heridos llegando a poner su vida en peligro en vez de acudir a un hospital), es tratado de manera muy superficial, como muy de pasada dentro de la trama principal de la historia.

En relación al punto de vista técnico, en La Chica Desconocida reconocemos rápidamente el sello de los hermanos Dardenne con la aparición de elementos muy comunes en su filmografía, desde su conocido método de cámara al hombro, colocada tan cerca de los personajes que da la sensación de perseguirlos constantemente, hasta la puesta en escena austera y despojada de artificios, sin partitura musical y la utilización de luz natural.

Los hermanos Dardenne, famosos por contar historias relacionadas con temas universales ambientadas en ciudades pequeñas, en La Chica Desconocida mezclan con gran maestría elementos del Realismo Social tan característicos de su cine, como la pertenencia, la marginalidad, o los problemas de la inmigración clandestina, con otros basados en dilemas éticos y morales, como la culpa, la expiación o la redención. Todo ello, envuelto en una intrigante trama de novela policiaca.

CINEMAGAVIA
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12 de 14 usuarios han encontrado esta crítica útil
Sing Street
Sing Street (2016)
  • 7,2
    12.163
  • Irlanda John Carney
  • Ferdia Walsh-Peelo, Lucy Boynton, Jack Reynor, Aidan Gillen, ...
8
Rememorando la movida de los años 80
La historia de Sing Street se sitúa en Dublín, en la década de los años 80, una ciudad envuelta en una profunda crisis económica como el resto del país que provocará la necesidad de una gran parte de la población a buscarse la vida fuera de sus fronteras y más concretamente hacia el Reino Unido. En este contexto comienza la película cuando su protagonista de quince años, Connor (Ferdia Walsh-Peelo), se ve obligado por sus padres a cambiarse a un colegio más económico para reducir gastos. Este hecho será el detonante para que Connor ponga rumbo a la rebelión cuando su nuevo instituto religioso le recibe con maestros crueles, reglas innecesarias, matones, al tiempo que el día a día en su casa está acompañado de constantes discusiones entre sus padres. A partir de ahora buscará un significado a su vida y para ello intentará huir de su hogar.

La primera escena de la película vemos a Connor en la cama de su habitación tocando una guitarra acústica al tiempo que escucha los gritos e insultos de sus padres a través de la pared y como de forma natural e instantánea los transforma en letras para sus canciones. Esta reacción de Connor nos indica que está acostumbrado a ese tipo de situaciones incomodas en su casa y de forma instintiva le sirve para evadirse. En un principio no es consciente de su potencial artístico hasta que un día aparece su musa, Raphina (Lucy Boynton), en unas escaleras al otro lado de la calle del colegio. Ella será la causante principal por la que Connor forme una banda de música con sus amigos debido a que la ofrece ser la protagonista de un videoclip con el objetivo de conquistarla y también, poder cumplir su sueño de participar en un programa musical que ve siempre en la televisión con su hermano mayor, Brendan (Jack Reynor).

Esta hermosa película nos tele transporta a los años 80 y muchos volverán a recordar y sentir con nostalgia aquellos maravillosos años de la llamada “movida madrileña” cuando eran adolescentes al igual que los protagonistas del film, una década de oro irrepetible en el plano musical. Alrededor de la música, como se hace referencia en la película, nacieron numerosas tribus urbanas con una moda e imagen transgresora que rompía los cánones establecidos de la época como una forma de expresión artística y rebeldía. Los continuos cambios de estilo de música (New Wave, New Romantic y After-Punk) que los miembros de la banda realizan a lo largo del metraje compasados al mismo ritmo que varían de vestimenta y estètica, y que se originan por la inspiración de su líder a través de su musa y por los consejos de su protector hermano a la vez gurú espiritual, servirán para presentarnos y disfrutar de una excelente banda sonora con canciones de A-Ha, Culture Club, David Bowie, Depeche Mode, Duran Duran, Hall & Oates, Spandau Ballet, The Cure, The Clash, The Jam……., junto a las maravillosas canciones originales que interpreta la banda de Connor escritas por el propio John Carney con la colaboración de Bono, cantante del grupo U2, y del guitarrista Dave Howell Evans, conocido como The Edge.

Todos los constantes cambios en la banda tienen como objetivo la busca de una identidad propia que les de un sentido a sus vidas. En la escuela tienen que soportar humillaciones e insultos (les llaman “maricas”) y enfrentarse a los sacerdotes (poder eclesiástico), encargados de que se cumplan las férreas normas que rigen la educación y la enseñanza. Este conservadurismo católico imperante en la sociedad irlandesa queda reflejado en la película en una conversación donde Brendan informa a su hermano como sus padres no se casaron por amor sino por diversión de adolescentes ya que el matrimonio era la única forma existente en aquella época para poder permitir tener relaciones sexuales, porque recordemos que hasta 1985 en Irlanda para poder comprar preservativos había que ir a la farmacia con receta médica. He aquí el motivo de las continuas discusiones de un matrimonio condenado a estar juntos porque el divorcio estaba prohibido (Hasta 1995 no se legalizó). El escritor y director John Carney antes de entrar en el mundo del cine fue bajista en una banda de rock muy conocida en Irlanda, The Frames, lo que explica el papel vital de la música en sus películas, como lo demuestran sus dos trabajos anteriores, Una Vez (2006), en la que un guitarrista callejero y una cantante se conocen en las calles de Dublín y deciden grabar una maqueta juntos. Aquí la canción principal consiguió en el año 2007 el Oscar a la Mejor canción original y fue un éxito inesperado en el Festival de Sundance donde obtuvo el Premio del Público que lo catapultaría a la fama, y Begin Again (2013) nos traslada a la ciudad de New York donde se conocen en un club nocturno un productor de aspecto desaseado venido a menos y una joven cantante con talento que deciden colaborar juntos en la elaboración de un álbum. Este ha sido su primer trabajo en Estados Unidos.

Una película deliciosa, romántica sin ser excesivamente melosa, envuelta en un drama musical combinado con un humor sencillo y cálido donde el amor y la música fluyen de forma armónica a lo largo del relato hasta llegar al corazón de muchos espectadores, que a través del amor sincero e inocente de la pareja protagonista, de la nostalgia de las canciones y de esa maravillosa ambientación de la “movida dublinesa” rememorarán aquellos años de las cintas de casette, los discos de vinilo, el primer beso, los cambios de look y en los que inexplicablemente no existía el móvil para comunicarnos. Recomendada para todo tipo de público tanto para aquellos que buscan pasar un buen rato entretenido, divertido y disfrutar de la música como para aquel otro más exigente y cinéfilo. Si tenemos la oportunidad de verla en versión original mucho mejor.
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6 de 8 usuarios han encontrado esta crítica útil
Fences
Fences (2016)
  • 6,3
    7.623
  • Estados Unidos Denzel Washington
  • Denzel Washington, Viola Davis, Stephen Henderson, Jovan Adepo, ...
7
Denzel and Viola magnífico duelo interpretativo
La historia de Fences, ambientada en la década de 1950 en Pittsburg, gira en torno a una antigua estrella del béisbol americano llamada Troy (Denzel Washington) que, por circunstancias, ahora se ve obligado a trabajar recogiendo basura para sacar adelante a su familia. Troy es un hombre muy trabajador, rudo, rígido, y constantemente se enorgullece de cómo ha ganado todo en su vida luchando y trabajando duro. Su fiel esposa, Rose (Viola Davis), se ha entregado a él en cuerpo y alma durante más de 18 años de matrimonio, muy enamorada de su marido al que apoya siempre. Ambos tienen dos hijos, uno de una aventura anterior de él en su época de joven, Lyons (Russell Hornsby), un músico cuyo deseo es que su padre vaya a verlo tocar al club. El otro hijo, Cory (Jovan Adepo), es constantemente maltratado física y verbalmente por su padre.

La mayor parte de la película se desarrolla en el interior de la casa de Troy o en un patio trasero, salvo la escena de apertura que nos muestra a Troy y su mejor amigo Bono (Stephen Henderson) montados en un camión de basura. Esta reducida estructura es debido a que estamos ante una adaptación teatral de una exitosa obra del mismo nombre, escrita por August Wilson en 1983. Denzel Washington que, además de protagonizar la película se encarga de dirigirla, y su compañera de reparto, Viola Davis, conocen perfectamente sus respectivos papeles porque ya los interpretaron en 2010 en Broadway, por los cuales recibieron ambos el Premio Tony. La complicidad, sintonía y compenetración existente entre ambos actores raya la perfección, química especial que comprobamos tanto en sus intercambios dialécticos y de miradas, como en sus sincronizados movimientos.

Durante el transcurso de la narración a través de la interacción de los personajes nos enteramos que Troy tuvo un padre abusivo que lo obligó a abandonar su casa siendo aun adolescente, estuvo en la cárcel y fue un prometedor jugador de béisbol. Descubrimos cierta frustración en Troy porque nunca tuvo la posibilidad de acceder a las Ligas Mayores de Béisbol, hito que rompío Jackie Robinson en 1947 como el primer jugador afroamericano en conseguirlo. Ese hecho histórico rompió barreras para los jugadores de color, que hasta ese momento tuvieron las puertas cerradas por el racismo imperante de la época, como recuerda constantemente Troy. La película ofrece al público una visión de la vida de la clase trabajadora afroamericana durante la década de 1950, y cómo su existencia está marcada y moldeada por el racismo, justo antes de que llegara el movimiento por los derechos civiles.

Estamos a finales de los años 50, hay muy pocos jugadores negros profesionales, y esa obsesión de Troy con el racismo que le ha perseguido a lo largo de toda su vida, es lo que le impide dar la autorización para que su hijo pequeño, Cory, continúe jugando al Béisbol, a pesar de que hay un ojeador que se ha fijado en él. Queda del todo claro, que Troy utiliza sus propios fracasos como una excusa para frenar las ambiciones de sus hijos, nunca parece tener remordimientos por las decisiones que toma por muy poco consistentes que sean a veces, y siempre la culpa es de otra persona. Aun así, como espectador uno siente lástima por el magnífico personaje interpretado por Denzel Washington, simplemente por compasión. Es un hombre terriblemente frustrado y afligido que ha construido su propia cárcel.

Fences es una película fundamentalmente de actores, con muchos diálogos y monólogos, y un escaparate ideal para el lucimiento personal de sus protagonistas con sus excelentes y brillantes interpretaciones, destacando por encima de todos, la soberbia actuación de Viola Davis. Hay muchas escenas memorables a lo largo de la película entre Denzel y Davis, pero, hay una en particular, por la que se me puso un nudo en la garganta, un momento desgarrador y cruel, cargado de una cruda emoción, y capturado por la cámara de forma intensa y muy real, donde Troy y Rose tienen una acalorada discusión en su patio trasero. A través de primerísimos planos y contraplanos consigue que no se escape ni un solo detalle de cada gesto de ambos, en su descomunal duelo interpretativo, de tal forma que es imposible mantenerse impasible e indiferente ante los sentimientos mostrados por Viola Davis tras recibir una terrible noticia. La vemos llorando mientras grita a Denzel Washington, con los ojos empañados en lágrimas, gotas recorriendo sus mejillas y la cara llena de mocos, una escena tan natural y auténtica que me hizo sentir como si estuviera ante una pareja en la vida real atrapada en la pantalla. Una escena que conmueve, emociona y no olvidarás al finalizar la película.

En resumen, una poderosa historia sobre la familia, el amor, la responsabilidad, y las expectativas de la sociedad, con portentosas interpretaciones tanto de Denzel como de Viola, perfectamente acompañados por un magnífico elenco de actores secundarios. Este año el Oscar a la Mejor Actriz de Reparto va a estar muy reñido, entre dos grandes actrices con personajes muy sufridos, Viola Davis por su papel aquí de obediente esposa y mediadora madre, y Nicole Kidman por el de madre con mucha paciencia, cariñosa y comprensiva, en Lion. Cualquiera de las dos es merecedora del preciado galardón y es una lástima que una de ellas se quede sin él.

CINEMAGAVIA
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12 de 13 usuarios han encontrado esta crítica útil
Hedi, un viento de libertad
Hedi, un viento de libertad (2016)
  • 6,1
    459
  • Túnez Mohamed Ben Attia
  • Majd Mastoura, Rym Ben Messaoud, Sabah Bouzouita, Hakim Boumessoudi, ...
7
Los Vientos de Esperanza de la Primavera Árabe
Fantástica película que tuve la oportunidad de ver en la pasada Semana Internacional de Cine de Valladolid o Seminci 2016 con la destacada interpretación de Majd Mastoura en el papel de Hedi, que según la sinopsis oficial proporcionada por la distribuidora Golem, es un chico sencillo que no habla mucho, no tiene mucho carácter y no espera demasiado de una vida que ya tiene trazada. Indiferente ante todo lo que le rodea, acepta las cosas como se presentan: deja que su madre, autoritaria y avasalladora, organice su casamiento con Khedija; que su jefe le mande a Mahdia la semana de su boda; y que su hermano mayor Ahmed, que ha venido de Francia para el enlace, le diga cómo debe comportarse. En Mahdia conoce a Rym, una animadora de un hotel de playa en el que cada vez hay menos turistas. Hedi se sentirá atraído por su despreocupación y libertad, y acabarán teniendo una apasionada aventura. Pero los preparativos para la boda siguen su curso, y Hedi deberá elegir.

Se nota la presencia de los hermanos Dardenne con su participación en la producción de Hedi, un Viento de Libertad, por la puesta en escena en forma de drama social y por ese deseo de adoptar siempre el punto de vista del héroe, sin caer en el patetismo y la demostración de fuerza, cuyo protagonista sueña con una existencia distinta a la suya, y además, vemos cómo lentamente se va liberando de una vida que quieren imponerle desde su familia para tomar las riendas y así poder elegir la que desea para él.

A pesar de que la historia no es muy original, y de la simplicidad del guión, Mohamed Ben Attia, realiza una hábil metáfora de un país, Túnez, donde resoplan vientos de libertad gracias a la “Primavera Árabe”, y al mismo tiempo, sigue obstaculizada por importantes trabas económicas y sociales, además de seguir dominada por la tradición. Hedi es una maravillosa película sobre el estado de ánimo de todo un país que, visto desde fuera, sigue oscilando entre el optimismo por el auge y el triunfo de la revolución, y el pesimismo por el desencanto y las extinguidas esperanzas de un futuro mejor.

También se transmite la imagen de una Europa idílica, con las puertas abiertas para recibir a todos aquellos que anhelan un futuro mejor donde poder hacer realidad sus sueños, cuando en la actualidad, paradójicamente, uno de los principales argumentos utilizados que han contribuido al ascenso de Marine Le Pen en Francia, de los partidos ultranacionalistas en Austria y Alemania, del Brexit… es evitar la entrada masiva de emigrantes, y en especial de musulmanes. Este tipo de mensajes, cuando Europa está en horas bajas, con un aumento de la xenofobia, una falta de identidad, un Estado del Bienestar que se desmorona, y en donde cada vez se cuestiona más su unidad y existencia, resulta cuanto menos curioso.

Hedi es la figura central de la historia, representa el reflejo de las perspectivas de la mayoría de la población joven tunecina, dividido y contrariado por la tradición y excitado por el descubrimiento de la libertad y la renovación, encarnada por Rym, un personaje femenino que representa la nueva cara de la sociedad tunecina. Hedi, un viento de libertad bajo una aparente y simple historia de amor a primera vista, en realidad estamos ante una obra con un trasfondo más profundo que plasma en precisas imágenes, un estilo de vida representativo de toda una generación de jóvenes tunecinos marcados a la vez por muchas expectativas y decepciones, a través de una revolución que hizo aparentemente posible todo en un brevísimo espacio de tiempo, pero que, en cambio, muchas de las restrictivas tradiciones persisten aún hoy en día.

CINEMAGAVIA
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6 de 7 usuarios han encontrado esta crítica útil
Jackie
Jackie (2016)
  • 6,0
    7.406
  • Estados Unidos Pablo Larraín
  • Natalie Portman, Peter Sarsgaard, Billy Crudup, John Hurt, ...
7
La Reina de Camelot
La película sobre Jackie Kennedy se centra en los días posteriores al horrible asesinato de su marido, el Presidente John F. Kennedy, durante una visita a Dallas, Texas, y en concreto, en el encuentro con un periodista invitado a su casa de Hyannis Port, Massachusetts, una semana después del atentado, para realizarle una entrevista con el objetivo de hacer una crónica de la vida de la viuda afligida, y poder contar a la nación lo que pasó desde la perspectiva de Jackie.

De 1960 a 1963, Jacqueline Bouvier Kennedy fue Primera Dama del Presidente John F. Kennedy. Siempre será recordada tanto por su estilo de vestir y su glamour, convertida en icono de la moda, como por hacerse cargo de la restauración histórica de la Casa Blanca. Jackie vive en un mundo fantástico, una especie de cuento de hadas en un país imaginario que se desvaneció cuando murió su marido. De hecho, a la etapa que estuvo el matrimonio Kennedy en la Casa Blanca se la conoce como la época de Camelot, no solo por el país fantástico del rey Arturo, sino también por el musical que, según confesó Jackie en la entrevista, era la pieza musical favorita de su difunto marido.

Al igual que Sully, se trata de una historia de hora y media que gira en torno a unos pocos instantes fatales. Sin embargo, el guionista Noah Oppenheim encuentra una manera ingeniosa de mantener una intensa narración, utilizando precisos flashbacks para que observemos instantáneas de lo que sucedió antes y después del fatídico momento, a través de la entrevista realizada el 29 noviembre de 1963 a Jackie por un periodista de su confianza, sin nombre en la película, pero que rápidamente identificamos porque se realizó en la vida real.

En este juego narrativo utilizado por Larraín y el escritor Noah Oppenheim, de tejer la historia hacia adelante y hacia atrás durante la entrevista post-funeral donde vemos cómo Jackie controla la narración y le dice al periodista lo que debe y no debe publicar, contemplamos cómo ella, que conoce muy bien cómo funcionan los medios de comunicación y lo que la gente espera de ella, regresa a su famosa gira televisada de la Casa Blanca en 1961, donde habla de convertirla en la casa del pueblo, con la idea de transformar el frío edificio en un lugar más transcendental y con mayor sentido de la historia, y para ello la importancia de traer mobiliario de presidentes anteriores. Una gira televisada bien medida para captar el interés del público y mostrar que no se está derrochando el dinero.

También conocemos, a través de la entrevista, cómo Jackie procesa su dolor por la terrible pérdida, tomando la iniciativa en la planificación del mayor funeral estatal desde Lincoln, en un último suspiro para hacer que el legado de su marido signifique algo, una prueba agotadora que tuvo que llevar a cabo con dos niños pequeños, y una situación complicada por el hecho de que todo el mundo temía nuevos intentos de asesinato en la capital de la nación, por lo que las medidas de seguridad eran extremas. Ella asume en la entrevista la desoladora misión de recordar los confusos acontecimientos de aquel 22 de noviembre, donde iba sentada envuelta en sangre en una limusina con el techo abierto camino del hospital, y con la cabeza abierta del marido en su regazo.

El centro de la película es, como bien indica su título, la ex-Primera Dama, a la que da vida una intensa y magistral Natalie Portman, más que merecedora de todas las nominaciones recibidas el año pasado por este papel. Muy bien acompañada por un magnífico elenco de actores secundarios, entre los que destaca Billy Crudup como Theodore H. White, un articulista de la revista Life entrevistando a Jackie una semana después de la muerte de su marido, y el recién fallecido John Hurt, como sacerdote. Portman, además de imitar casi a la perfección el acento de Jackie, encarna de forma brillante la elegancia, el glamour y la belleza por las que era famosa la Primera Dama, como también transmite maravillosamente la vulnerabilidad y la angustia que Jackie debió sentir tras la pérdida de su marido de una manera tan horrible. Una asombrosa y poderosa actuación que pasará a los anales de la historia del cine.

CINEMAGAVIA
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20 de 27 usuarios han encontrado esta crítica útil
El nacimiento de una nación
El nacimiento de una nación (2016)
  • 6,2
    2.301
  • Estados Unidos Nate Parker
  • Nate Parker, Armie Hammer, Jackie Earle Haley, Gabrielle Union, ...
7
La orden divina de Nat Turner
Una de las películas más famosas de la historia del cine mudo, dirigida por el director D.W. Griffith, en el año 1915, lleva el mismo título, pero, mientras este clásico, es un vehículo propagandístico, debido a los miedos raciales existentes en su momento, para presentar al Ku Klux Klan como una organización heroica, cuya intención es ayudar y proteger a los blancos de las supuestas amenazas del hombre negro, la película escrita, dirigida, y protagonizada por Nate Parker, no rehace ni es una secuela de la de Griffith, pero si presenta una historia, aunque diferente, de racismo y atrocidades que tuvieron lugar en la época de la esclavitud, a través de la trágica historia, basada en hechos reales, de Nat Turner y su corta rebelión que tuvo lugar en 1831.

Basada en una historia real, la película narra la vida del esclavo Nat Turner (Nate Parker) desde la infancia hasta sus días de predicador adulto. A pesar de que no se sabe mucho de su vida, Parker crea un completo y convincente retrato del personaje utilizando los pocos datos disponibles. Sabemos que de niño aprende a leer y escribir y dedica gran parte de su tiempo al estudio de la biblia, a menudo veía visiones religiosas, y también de adulto se convierte en predicador para la comunidad de esclavos del condado de Southampton. En la película, el amigo de la infancia de Nat, Samuel Turner (Armie Hammer), ahora de adulto convertido en su amo, comienza a sufrir dificultades económicas y persuadido por otros propietarios de plantaciones, vende los servicios de Nat como predicador para mantener a otros esclavos indisciplinados bajo control. Ser testigo en sus viajes, de innumerables atrocidades y humillaciones, a las que son sometidos los hombres negros, además de sufrir personalmente un terrible suceso cometido a su mujer, provocará la reacción de Turner para liderar una rebelión cuyo objetivo es conseguir la libertad de su pueblo.

Aunque apenas existe información de la rebelión que lideró Turner, lo que ha fomentado la imaginación de mucha gente desde entonces, se pueden sacar algunas conclusiones por escritos encontrados de la época, en los que el propio protagonista narraba lo ocurrido sobre aquellos dos días que duró la revuelta mientras permanecía en la cárcel a la espera de ser ejecutado. Según los historiadores, la revuelta se basa en la orden divina que sintió el propio Turner, para realizar una cruzada con la que exterminar a todas las personas de raza blanca de la región. Esa rebelión se utilizó posteriormente, para justificar una serie de nuevas leyes, incluso más duras, dirigidas contra los negros.

Este episodio histórico ha inspirado en Estados Unidos numerosas obras de arte, música, cine y literatura, como la intensa y polémica novela de 1967 de William Styron, Las Confesiones de Nat Turner, que obtuvo el Premio Pulitzer en 1968, editado en España por Belacqua, o el encantador documental, Nat Turner: A Troublesome Property (2003), del director Charles Burnett donde se nos cuenta las diferentes maneras en la que la rebelión de Turner ha sido retratada e interpretada a través de los años.

Tras su éxito en el Festival de Sundance, con el mérito de poner de acuerdo tanto a crítica especializada como a público al obtener ambos premios, el Premio de Mejor Película y del Público, El Nacimiento de una Nación consiguió un contrato de distribución de 17,5 millones de dólares con Fox Searchlight, algo insólito en el mundo del cine independiente. Al tiempo que la película ha estado envuelta en polémica durante su distribución, debido a unos graves hechos ocurridos hace 17 años en la vida privada de Nate Parker que vuelven a salir ahora a flote: unas acusaciones de violación por las que fue absuelto en su día por un tribunal. La historia ya se conocía pero vuelve a ser de actualidad, por un dato nuevo publicado en la revista Variety, en donde se informa del suicidio de la víctima hace más de 4 años, hechos que el director ha manifestado no conocer. Algunos medios y sectores de la sociedad americana han hecho algún tipo de paralelismos, entre este suceso ocurrido en el terreno privado con escenas de contenido fuerte y violento filmadas a lo largo de la película. En mi opinión, un grave error para aquellos que no saben distinguir o diferenciar la esfera creativa de la personal.

Controversias aparte, Nat Parker está magnífico en su interpretación de Nat Turner, se nota que se ha preparado y estudiado al milímetro su papel, dotándolo de una gran fuerza y pasión. Parker pinta un retrato muy diferente de uno de los personajes más incomprendidos de la historia de Estados Unidos. El personaje está muy bien desarrollado, vemos toda su evolución desde la infancia hasta la edad adulta y como las experiencias en la última fase de su vida le obligan a rebelarse, sin embargo considero que la película se centra demasiado en Turner, hasta el punto que las cosas y circunstancias de su alrededor se describen de forma bastante difusa y como de pasada, siendo tan o más importantes. Por tal motivo, por ejemplo, no sabemos con exactitud las circunstancias que están causando la rebelión.

A mi juicio pasa demasiado tiempo hasta llegar a la rebelión, entiendo la necesidad de Parker en explicar el proceso previo al levantamiento, pero creo, que existe un exceso de momentos repletos de primeros planos y monólogos, perfectamente evitables, que rompen el ritmo de la película antes de llegar al clímax de la batalla final. La rebelión de los esclavos en la que se basa la película, duró dos días, sin embargo cuando llega el esperado momento, apenas dura casi nada en pantalla, tan solo el último cuarto de la película. El desenlace no deja tiempo para el encarcelamiento de Parker o las secuelas causadas por sus acciones. Pese al punto vanidoso de su director, estamos ante una gran película, con imágenes muy poderosas, impactantes, inquietantes y visualmente precisas que a muchos les dejará huella.

Cinemagavia
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18 de 21 usuarios han encontrado esta crítica útil
Felices sueños
Felices sueños (2016)
  • 6,1
    776
  • Italia Marco Bellocchio
  • Valerio Mastandrea, Bérénice Bejo, Fabrizio Gifuni, Guido Caprino, ...
7
Sufrimiento y dolor por la pérdida de una madre
Gran parte de la acción tiene lugar en Turín, en el piso de la familia Gramellini, situado muy cerca del Estadio Olímpico Grand Torino. Inicialmente es un lugar idílico de amor y deleite para Massimo (Valerio Mastandrea), pero, a la edad de 9 años, la muerte de su inestable madre (Barbara Ronchi) de forma misteriosa, truncará su felicidad. Este trágico acontecimiento persigue a Massimo desde su infancia hasta sus años de adulto. Se convierte en un habilidoso periodista, y tras cubrir la guerra en Sarajevo en 1993 empieza a sufrir ataques de pánico. Mientras, se prepara para vender el apartamento familiar, convertido en una ruina polvorienta y medio abandonado, que le forzará a traer recuerdos del pasado y rememorar la pérdida de su madre. Aparecerá la figura de Elisa (Bérénice Bejo), una compasiva doctora, que intentará ayudar al atormentado Massimo a enfrentarse a las heridas de su pasado.

El amor mutuo y la complicidad entre madre e hijo es total, pasan mucho tiempo juntos, juegan, hacen álbumes de recortes, bailan y ven la televisión. Uno de los momentos que marcará la vida de Massimo llega cuando, una noche en el sofá, se agarra fuertemente a los brazos de su madre para protegerse por el miedo causado viendo en la televisión un capítulo de la serie Belfagor. Este espectro fantasmal aparecerá de forma constante en la mente del niño, como un efecto del trastorno por estrés postraumático en forma de amigo imaginario, tras la muerte abrupta de su madre. A pesar de que su padre le explica que la causa de la muerte fue debida a un ataque cardiaco repentino, a Massimo nunca le convenció esa explicación, y eso provocará que su vida se convierta en una larga búsqueda de la verdad y al mismo tiempo, el miedo a descubrirla.

Con saltos temporales ágiles, la historia va y viene entre los años 60 y 90, entre la infancia y la madurez, donde ha convertido su afición y el amor por el fútbol, en una seña de identidad propia para su importante carrera periodística escribiendo crónicas deportivas. Posteriormente, vemos a Massimo, lejos de las páginas deportivas, como reportero de guerra en Sarajevo, plácidamente y desensibilizado, sacando su cámara de fotos de forma natural para plasmar un momento trágico que ha sido manipulado deliberadamente por su fotógrafo para ayudar al artículo. Esta pérdida descuidada de ética profesional es como consecuencia de su dura adaptación a la vida, que le han convertido en alguien sombrío, frío y vacío, con necesidad de estar en constante lucha por sobrevivir.

El vacío existente y las carencias emocionales de Massimo por la falta de su madre intenta cubrirlas a lo largo de su vida con mujeres que pasan de forma fugaz, primero con la niñera que contrata su padre, luego con la madre de un amigo rico, más tarde, de adulto, una relación con una mujer moderna y de espíritu libre también se desvanece. El sufrimiento y dolor por la pérdida de su madre está interfiriendo en su capacidad de amar. Además, las circunstancias complejas que experimenta, unidas a aleatorias relaciones casuales, no consiguen romper la armadura que se ha creado; hasta que, después de Sarajevo, se enfrenta a las raíces de su dolor, a través de una carta abierta escrita en su periódico dirigida a un lector, en donde vemos a Massimo hacer frente a la memoria y los recuerdos con la importancia de amar a su madre. A partir de aquí empieza un principio de cambio que coincide cuando conoce a la doctora Elisa, con la que rápidamente entablará un vínculo romántico.

Felices Sueños está basada en uno de los mayores éxitos de la literatura italiana de los últimos años, la novela autobiográfica Fai bei sognio de Massimo Gramellini, conocido corresponsal de guerra del diario Stampa. Su director, Marco Bellocchio no hizo esta adaptación porque fuera un best-seller, sino porque los temas tratados y las situaciones dramáticas sobre un hombre que lucha con el pasado coinciden con los suyos planteados a lo largo de su dilatada filmografía, que empezó en los años 60, como la figura materna, la ausencia o la carga de la religión en la cultura italiana. Este último tema lo vemos claramente reflejado cuando a Massimo niño le tratan de convencer que su madre se ha convertido en un ángel y se ha ido al cielo. CALIFICACIÓN 60/100

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12 de 16 usuarios han encontrado esta crítica útil
Moonlight
Moonlight (2016)
  • 6,8
    25.806
  • Estados Unidos Barry Jenkins
  • Trevante Rhodes, Naomie Harris, Mahershala Ali, Ashton Sanders, ...
9
Retrato hipnotizante repleto de momentos mágicos y memorables
Moonlight, basada en una historia de Tarrell Alvin McCraney, escrita y dirigida por Barry Jenkins, nos narra la difícil vida de Chiron, un joven afroamericano tranquilo, tímido y sensible que crece en los suburbios de Miami, desde su infancia, hasta la edad adulta. De niño no encaja con el entorno agresivo y conflictivo de su barrio, sus únicos amigos son Kevin, el traficante cubano de crack del barrio, Juan (Mahershala Ali) y su novia, Teresa (Janelle Monae). A medida que Chiron crece, el acoso escolar es más violento y la adicción al crack de su madre (Naomie Harris) va en aumento. Cuando llega a la adolescencia su mundo se vuelve aún más conflictivo, además de confuso acerca de sus sentimientos y su lugar en el mundo.

Tres actores interpretan al fascinante personaje principal, en cada una de las tres partes en las que está estructurada la película, correspondientes a diferentes etapas de su vida. La versión infantil por el debutante Alex R. Hibbert, con una soberbia y maravillosa actuación llena de naturalidad, como un niño flacucho, repleto de dudas sobre sí mismo, al que sus compañeros llaman Little, y eligen sin piedad como centro de sus ataques. Posteriormente, como adolescente, más flaco y larguirucho, se le conoce por su verdadero nombre, Chiron, interpretado por Ashton Sanders. Ahora la vida se le hace más difícil y complicada, y cuando por fin descubre su identidad, su corazón queda sumido en el dolor, además de aprender que no existe otra forma de sobrevivir en ese mundo hostil. Y por último, Trevante Rhodes, como el adulto Chiron que pasa a llamarse Black, irreconocible tanto físicamente (muy musculado) como mentalmente, respetado, amenazante, duro y distante; pero también consigue reflejar de forma moderada y con una brillante sutileza esa sensibilidad del personaje.

Chiron parece destinado a estar siempre fuera: en un país donde se protege a los blancos y se venera la riqueza, es negro y pobre. En un entorno social donde se valora ser duro y exige una masculinidad a veces casi caricaturesca, es sensible y gay. Tiene que aprender a salir adelante prácticamente por sí mismo ante la falta de padre y con una madre drogadicta que no está siempre cuando la necesita. La falta de figura paterna es cubierta con el narcotraficante Juan, que le enseñará a nadar (las escenas entre el joven Quirón y Juan, cuando este último lo lleva a la playa, tienen una belleza poética tan maravillosa, tan llena de sensibilidad que realmente es muy conmovedora) y le anima a ser él mismo sin importar lo que el resto de la gente exija que sea: “en algún momento tienes que decidir por ti mismo quién vas a ser. Y que nadie tome esa decisión por ti”. Sin embargo, Juan es también quien suministra las drogas que están destruyendo a la madre de Chiron.

Es una película de enorme fuerza y muy personal, que fácilmente puede hacerte llorar al tiempo que te hace reflexionar. La base de la historia es fruto de vivencias personales tanto del dramaturgo Tarrell Alvin McCraney como del propio director Barry Jenkins. En las notas de producción se recoge que ambos crecieron en el mismo barrio tosco de Liberty City, donde se desarrolla gran parte de Moonlight, y aunque no se conocieron cuando eran niños, sus años de formación fueron similares. Casualmente, los dos crecieron en hogares en los que sus madres se enfrentaban a una severa adicción a las drogas. La madre de Jenkins sobrevivió a su batalla y lleva siendo seropositiva 24 años, mientras que la madre de McCraney finalmente sucumbió al SIDA. Para la realización de Moonlight, Jenkins fusionó sus recuerdos de infancia y la dificultad de ser adulto en el barrio de Miami de Liberty City con la historia de McCraney. El resultado es un retrato hipnotizante y auténtico de los desafíos a los que se enfrenta un hombre negro, especialmente gay, y cuán limitadas son sus opciones.

Moonlight se adhiere a ti desde el primer momento, desde la brillante primera escena hasta la poderosa y conmovedora última toma. La película está repleta de momentos mágicos y memorables, a lo largo de las dos horas de metraje. Además de la mencionada escena en la playa donde Juan enseña a nadar a Chiron, aparecen otras tan fascinantes como el intenso y romántico momento íntimo de su primera experiencia sexual o la de su hermoso y vibrante encuentro en un restaurante con alguien muy especial en su vida (no quiero hacer spoiler ni dar muchos más detalles), ambas rodadas con una gran sensibilidad y delicadeza.

Barry Jenkins, además de ser el cuarto cineasta negro en ser nominado como mejor director a los Oscar, fácilmente podría convertirse este año en el primero en ganar la preciada estatuilla. Personalmente, habiendo visto todas las películas nominadas, para mí Moonlight es la favorita a Mejor Director e inclusive a Mejor Película, a pesar del excelente nivel de las otras películas candidatas. Es una película sensual y provocativa, con un enfoque tierno y contemplativo tanto de la masculinidad como de la sexualidad que no depende de imágenes explícitas para contar una poderosa historia, e intenta demostrar que la auténtica masculinidad viene a través de la honestidad emocional, y de no tener temor a expresar los verdaderos sentimientos. CALIFICACIÓN 90/100

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8 de 12 usuarios han encontrado esta crítica útil
El día más feliz en la vida de Olli Mäki
El día más feliz en la vida de Olli Mäki (2016)
  • 6,6
    659
  • Finlandia Juho Kuosmanen
  • Jarkko Lahti, Eero Milonoff, Oona Airola, Joonas Saartamo, ...
8
El compromiso de amor de Olli y Raija
La película está basada en la historia real de Olli Mäki, uno de los mejores boxeadores finlandenses de todos los tiempos, muy venerado en su país hasta casi ser considerado un heroe nacional. La trama se centra en el verano de 1962, en el inicio de su carrera, cuando el "panadero de Kokkola" (apodo de Olli) tiene la oportunidad de disputar el título de campeón del mundo de boxeo en la categoría de peso pluma al campeón estadounidense Davey Moore. El combate se va a convertir en todo un espectáculo al más puro estilo américano en el estadio de Helsinki, todo está preparado para su fortuna y gloria. Lo único que debe hacer es perder peso y concentrarse. Pero hay un problema: se ha enamorado de Raija.

Olli, el panadero Comunista de la pequeña ciudad de Kokkola, es un hombre muy introvertido, tímido y taciturno, que se siente incómodo e infeliz cuando se presenta con su traje elegante a las ruedas de prensa llenas de fotógrafos, y en realidad desea que lo dejen solo para seguir siendo él mismo y poder dedicar más tiempo al amor de su vida, Raija. Por el contrario su manager, Elis Ask (Eero Milonoff), es ambicioso y frío, preocupado por conseguir un gran interés mediático por el combate en todo el país, siempre insatisfecho con el boxeador, centrado únicamente en la manera de mejorar su negocio y adquirir mas patrocinadores, y que ve en Raija una amenaza constante a sus intereses. Juho Kuosmanen intenta reflejar con la participación de Olli en el combate, un choque de dos visiones del mundo, la sencillez de un comunista de una localidad pequeña de Finlandia frente a la magnificencia y opulencia de los que ven a Olli como una gran estrella de la industría del espectáculo norteamericana.

El prototipo de boxeador macho alfa repleto de testosterona, todo fuerza y músculo, en un mundo muy competitivo donde para alcanzar el éxito hay que ser el mejor, a base de mucho esfuerzo y sacrificio, se rompe con la figura de Olli, un ser pequeño, sensible y delicado que rehuye de todo eso para luchar fuera del cuadrilátero por su amada, además, se decía que en la vida real era un chico demasiado amable y nada ambicioso que nunca quiso noquear a sus oponentes porque pensaba que no había razón para ello si el combate ya parecía ganado. En El día más feliz en la vida de Olli Mäki, conceptos como el éxito, la voluntad incondicional, el entrenamiento duro o la confianza en sí mismo, muy típicos en películas sobre boxeo, no son ensalzados ni ocupan el centro de la historia. Juho Kuosmanen quiere mostrar el boxeo como una parte de la vida diaria y no elevarlo a algo simbólico o superior a las demás escenas, y centrar la atención en el retrato de su personaje principal, al que intentan convertir en héroe nacional, y en la relación de éste con su gran amor: Raija.

La película rodada en 16 mm y en blanco y negro reversible logra sin esfuerzo un efecto retro muy sutil, que permite evocar de forma clara y nítida, la atmósfera de la Finlandia de principios de los años 60, con una presentación visual muy realista, gracias a la textura conseguida por la película fotográfica de alta sensibilidad Kodak Tri-X, elegida tras probar durante dos meses con diferentes materiales. Esas imágenes filmadas magistralmente con cámara en hombro en blanco y negro, casi en forma de documental logran acercar la acción y los personajes al espectador.

El día más feliz en la vida de Olli Mäki se aleja del esquema narrativo clásico propio de películas del género pugilístico como Rocky (1976) donde se relata la lucha de un humilde y oprimido contra un oponente superior, cuyo único camino para conseguir la oportunidad en su vida, el éxito, la salvación, la felicidad y la solución a todos los problemas es lograr la victoria en el combate final, y además, el film de Juho Kuosmanen carece de esa típica protesta desafiante contra la falta de oportunidades en la vida. Desde un principio queda claro, que la salida de Olli al cuadrilatero no tiene gran importancia, no se trata de ganar o perder el combate ante un rival insuperable, ni incluso de conseguir solo que triunfe el amor, sino que la mejor manera de encontrar el camino a la felicidad es a través de la humildad y el conocimiento de sí mismo con independencia de las expectativas generadas del exterior. Para Olli simplemente se trata de una pelea, "vamos a ver cómo va y si se pierde, no sería al menos contra un mal boxeador", declara en una rueda de prensa ante el asombro de Elis por su poca rotundidad.

Aquel día de agosto de 1962, cuando se celebró el combate de boxeo con el título de campeon de mundo de pesos pluma en juego, fue el día más feliz de Olli Mäki, como afirmó públicamente más adelante. Ese día compró los anillos de compromiso con Raija. Un compromiso de amor que perdura a día de hoy como podemos comprobar en la última escena de la película con un delicioso y hermoso cameo de los verdaderos Olli y Raija paseando por el puerto. Como muestra de ese fino y tranquilo humor finlandés, ambos se cruzan con sus personajes de ficción en la película interpretados por Jarkko Lahti y Oona Airola, y esta se pregunta, tras el paso de la pareja de ancianos, si llegarán a ser igual que ellos de felices. Una maravillosa película dotada de una gran sensibilidad y delicadeza.
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6 de 9 usuarios han encontrado esta crítica útil
Lion
Lion (2016)
  • 7,3
    16.811
  • Australia Garth Davis
  • Dev Patel, Sunny Pawar, Nicole Kidman, Rooney Mara, ...
8
Un largo camino a casa
El pequeño Saroo (Sunny Pawar), de cinco años, pasa la mayor parte del día con su hermano mayor Guddu consiguiendo dinero extra, en acciones que chocan con la legalidad, para colaborar con su madre, y cuidar de su hermana pequeña Shekila. Un día, en una expedición nocturna en ferrocarril a otra ciudad, Saroo acompaña a su hermano, a pesar de las reticencias y protestas iniciales de éste. El pequeño está tan cansado que se duerme en un banco de la estación, mientras Guddu se va a un negocio no especificado y le pide a su hermano no moverse de allí hasta su regreso. Cuando Saroo despierta está tan colérico y asustado, que busca a su hermano, entra en un tren vacío y se queda dormido de nuevo, al día siguiente despierta en un vehículo fuera de servicio que se detiene en Calcuta, a miles de kilómetros, lejos de su casa y familia. Saroo aprende a vivir solo en una ciudad que habla bengalí y no entiende el hindi, tras una serie de peripecias entra en un orfanato más parecido a una cárcel, y será aquí, donde la buena fortuna entra en su vida a través de la adopción de una pareja australiana, Sue Brierley (Nicole Kidman) y John Brierley (David Wenham).

La segunda hora de la película, nos traslada veinticinco años después, un adulto Saroo (Dev Patel) en Australia, con sus estudios recién terminados en una Escuela de Administración Hotelera, parece llevar una vida idílica en una casa junto al mar, visitando ocasionalmente a sus padres, preocupado de su hermano adoptado Mantosh (Divin Ladwa) y con una relación estable al lado de su novia Lucy (Rooney Mara), sin embargo, cuando descubre las posibilidades de Google Earth, la obsesión por encontrar a su madre biológica y hermanos se apodera de su vida, y decide buscarlos contando tan sólo con sus recuerdos y una determinación inquebrantable.

La acción de la película se desarrolla entre la India y Australia, atraviesa los continentes, y nos permite conocer las diferentes formas de vida que hay en cada uno de ellos. Después de la aridez y el tumulto de la India pasamos a los paisajes abiertos de Australia dominados por grandes extensiones de agua. Todo es tan diferente como el televisor y el frigorífico del nuevo hogar de Saroo. La presencia natural y la extraordinaria interpretación de Sunny Pawar como el pequeño Saroo en la primera parte, es verdaderamente adorable y cautivadora, transmite una maravillosa y silenciosa mirada mientras descubre y aprende todo, y, lo más importante, consigue emocionarnos profundamente en esta increíble historia.

El guión de Lukes Davies (nominado al Oscar) proporciona una fabulosa conexión con la comida para que Saroo la asocie a sus recuerdos de infancia y orígenes. De pequeño en la India comía con los dedos, y parte de su férrea preparación formativa en Calcuta para su salida al extranjero implicaba aprender maneras en la mesa tanto de comportamiento como de aprendizaje para el buen uso de los cubiertos. En la Universidad de Melbourne donde estudia tiene algunos compañeros indios, y en una ocasión le invitan a comer. Curiosamente, ahora con sus nuevos amigos indios, una vez más es inducido a comer con los dedos. Asimismo, en una incursión a la cocina ve unos dulces indios colorados y brillantes, que activarán su memoria como un resorte con recuerdos del pasado, con imágenes de aquel exquisito y deseado manjar de niñez en compañía de su hermano.

Dev Patel logra de forma brillante y convincente transmitir con una gran sensibilidad y delicadeza, esa sensación de frustración, confusión, y dolorosa pérdida de alguien separado de su familia sin previo aviso, además, realiza una interpretación tan magnífica, intensa y emotiva que consigue introducirnos con suma facilidad en el interior de su personaje, y hacernos sentir en primera persona la angustia asfixiante y el profundo sufrimiento de Saroo por buscar y encontrar sus verdaderos orígenes e identidad, mientras que Nicole Kidman, con este papel podríamos estar ante un verdadero rejuvenecimiento profesional de la actriz, con el retrato de un personaje perfectamente matizado, de una madre cariñosa, comprensiva y con mucha paciencia. Una portentosa actuación de Kidman merecedora de algo más que una nominación al Oscar.

El director Garth Davis y su responsable de fotografía, Greig Fraser (nominado al Oscar) nos deleitan con amplios y hermosos paisajes, presentados a través de largas tomas aéreas panorámicas, sobre todo, de las impresionantes llanuras secas de la India Central. Garth Davis encuentra una fantástica solución usando el ojo del mundo que todo lo ve, de la herramienta Google Earth, como inspiración para el encuadre de Greig Fraser. De ahí vemos como las grúas y cámaras vienen a imitar la experiencia de desplazarse por Google Earth con lo que visualmente resulta bastante sorprendente. La nominación al Oscar a la Mejor Fotografía está mas que justificada.

Lion plantea diferentes cuestiones de peso a lo largo de los 120 minutos que dura la cinta como la pobreza, la adopción, la explotación y la más poderosa, la identidad. La película reúne todos los ingredientes para ser un auténtico éxito de taquilla, posee un toque edulcorado para suavizar el duro trasfondo del tema, tratada con mucha delicadeza y tacto para atraer al mayor número de espectadores posibles, y lleva el sello inconfundible que tanto gusta a las grandes producciones de Hollywood: "Basado en Hechos Reales", para dar mayor autenticidad, fuerza y emotividad a la narración. A pesar de saber todo eso, inevitablemente a la salida del cine, te dejará la sensación de haber visto una grandiosa, conmovedora y hermosa película que te llegará a lo más hondo de tú corazón. Y, por favor, no te levantes de la butaca tan rápido durante los créditos finales, porque te perderás el emocionante encuentro de los verdaderos personajes en la vida real.
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73 de 94 usuarios han encontrado esta crítica útil
Somnia. Dentro de tus sueños
Somnia. Dentro de tus sueños (2016)
  • 5,3
    2.472
  • Estados Unidos Mike Flanagan
  • Kate Bosworth, Thomas Jane, Jacob Tremblay, Annabeth Gish, ...
5
Terror sicológico sobre los sueños y miedos de la infancia
Después de perder a su hijo en un trágico accidente, Jessie (Kate Bosworth) y Mark (Thomas Jane) están sumidos en un profundo dolor que pone en peligro su matrimonio, por tal motivo deciden adoptar a Cody (Jacob Trembley), un niño de 8 años de edad, muy especial, tímido y sensible. A Cody le aterroriza ir a dormir, inicialmente sus padres adoptivos piensan que es fruto de una experiencia traumática del pequeño en su pasado. Sin embargo pronto se tendrán que enfrentar con una terrible verdad: los sueños de Cody se manifiestan en la realidad. Algunas veces son fascinantes sueños de amor con efectos inofensivos, cuando piensa en cosas buenas y bellas, en cambio otras, son terribles y letales cuando tiene pesadillas. Para salvar a su familia, Jessie y Mark deberán descubrir qué se encierra bajo los sueños del pequeño.

El talento del joven Jacob Trembley quedó demostrado sobradamente con su angelical y tierna interpretación, que conmovió el corazón de millones de espectadores en todo el mundo en la premiada La Habitación (2015), del director Lenny Abrahamson, película que obtuvo el Oscar a la Mejor Actriz, y cuatro nominaciones incluyendo el de Mejor Película en la última Gala de los Oscar, donde se narra una relación madre-hijo en condiciones inhumanas. Este niño de tan solo diez años, con un futuro más que prometedor en Hollywood, y a la espera del estreno en junio de este año en Estados Unidos de The Book of Henry, donde aparece Trembley en el papel de un niño superdotado acompañando a Naomi Watts como su madre soltera, es de lejos el mejor de todo el reparto, a bastante distancia de la bella Kate Bosworth, cuyas expresiones faciales son incapaces de transmitir las diferentes emociones que requiere su personaje, quedando evidente su carente variedad de registros interpretativos.

Seguramente por su escaso presupuesto, los efectos especiales son bastante limitados y esto hace bastante mella al conjunto de la película, con unos efectos por CGI (Imágenes generadas por ordenador) de triste resolución para ofrecernos unas mariposas de gran colorido que escenifican los sueños hermosos del niño y, por otro lado, el ridículo diseño del monstruo de las pesadillas que invita más a reír que a sentir miedo.

Muchos de los conceptos expuestos en Somnia. Dentro de tus Sueños a lo largo del metraje no son nuevos dentro del género, la línea divisoria existente entre la vigilia y el sueño es tan fina en el cine de terror, crea tanta confusión y es tan difícil de distinguir que puede traer consigo consecuencias fatales en forma de pesadillas. La idea inicial de ¡no dormir, peligro de muerte! de la que parte el guión de Mike Flanagan y Jeff Howard está claramente en conexión con el inquietante clásico de 1984 dirigido por Wes Craven con el título Pesadilla en Elm Street.

Lejos de la potente e innovadora cinta del maestro Craven, podemos decir que estamos ante una película a ratos entretenida, con sustos fáciles y predecibles ayudados por la música, evita la sangre fácil, persigue jugar con la mente y nuestra imaginación, e intenta introducirnos por un camino más sicológico. Aquí es donde debemos valorar el esfuerzo de su director Mike Flanagan por querer realizar un producto diferente a través de una idea básica atractiva, cuya finalidad sirve para preparar el escenario de un drama familiar conmovedor. Sin embargo, no consigue desarrollar toda la psicología, los conflictos de los padres solo se insinúan, y en la parte final, la historia cae en picado por su cursi y edulcorado desenlace
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8 de 12 usuarios han encontrado esta crítica útil
La luz entre los océanos
La luz entre los océanos (2016)
  • 6,3
    3.202
  • Estados Unidos Derek Cianfrance
  • Michael Fassbender, Alicia Vikander, Rachel Weisz, Bryan Brown, ...
7
Intensa historia de amor con dilemas éticos
La actriz sueca de 26 años Alicia Vikander está de moda en Hollywood, por el éxito cosechado en títulos fundamentales de la gran pantalla durante los dos últimos años, y por la impresionante versatilidad que ha demostrado a la hora de interpretar de forma magistral tan variados personajes. En Operación U.N.C.L.E de Guy Ritchie es una mecánico y doble agente que conduce de forma temeraria, en La Chica Danesa de Tom Hooper consigue el Oscar como Mejor Actriz de Reparto por encarnar a la pintora Gerda Wegener, la leal esposa de un transexual, en Ex Machina de Alex Garland nos sorprende como un robot fascinante y manipulador de cuerpo transparente, y por último, es pieza fundamental en Jason Bourne de Paul Greengrass como agente de la CIA en la renovada saga. Para el futuro ha sido elegida la nueva Lara Croft en el reinicio de Tomb Raider, cuyo estreno está previsto para el año 2018.

En La Luz entre los Océanos la actriz sueca nos muestra otra nueva faceta interpretativa, esta vez como una mujer llamada Isabel Graysmark, que su deseo desesperado por ser madre va mucho más allá de los alcances de la moralidad. Basada en la novela homónima de M.L. Stedman, galardonada con el primer premio One Book One Lincoln de 2014, nos cuenta la historia de Tom Sherbourne (Michael Fassbender), un veterano de la primera guerra mundial, lastrado por su persistente sentimiento de culpa como superviviente, que tras la contienda decide llevar una vida en soledad. Para ello, firmará un contrato para trabajar en un faro situado en una isla frente a la costa de Australia Occidental, pero al poco tiempo conoce a Isabel, surge un flechazo entre ambos, se enamoran y deciden casarse para poder vivir juntos en el faro a orillas del acantilado.

Los primeros meses en la isla son idílicos para la joven pareja, de mucha felicidad y complicidad, pero tras dos intentos fallidos para tener un bebé, Isabel queda sumida en una profunda depresión, y Tom, afligido y abatido por ser incapaz de ayudar a su mujer. Ambos se aman profundamente, pero les falta alguien con quien compartir su amor para conseguir la plena felicidad. Un día, sus vidas cambian radicalmente cuando una pequeña embarcación encalla en la orilla de la playa, y en su interior yace un hombre muerto con un bebé sano que llora con desesperación. A pesar del sentido del deber de Tom por su formación militar para informar a las autoridades de lo acontecido, es convencido por Isabel para no avisar, enterrar al hombre muerto, y adoptar a la niña como propia con el nombre de Lucy. La historia se complica cuando en el día del bautizo de la niña, Tom, tras escuchar a una mujer (Rachel Weisz) llorar delante de una lápida, descubre que la madre biológica de Lucy está viva. Ese intenso amor entre Tom e Isabel en la ficción se trasladaría a la vida real, al enamorarse Alicia Vikander y Michael Fassbender durante el mes de rodaje en el interior del faro. En la actualidad, ambos son pareja, lo que da una dimensión extra al romance.

A partir de la aparición de Hannah Roennfeldt, el personaje de Rachel Weisz, la película toma un giro bien distinto, el melodrama se convierte en un problemático enredo de dilemas éticos que hacen casi imposible tener una fácil comprensión de a dónde se dirige las verdaderas intenciones de la historia, e incluso de poder establecer una valoración o juicio justo por las decisiones tomadas por la pareja creando más angustia y confusión. Se nos habla del amor y de lo que uno es capaz de hacer por amor, pero, ¿realmente sería posible conseguir la plena felicidad y paz interior si tuviéramos que sobrepasar algunas líneas morales para lograrlo? ¿Las actuaciones tomadas por cada uno de los tres adultos protagonistas de la historia son realmente por el bien de la niña o por interés propio? Éstas son algunas de las preguntas que nos podemos plantear a lo largo de la película, de difícil respuesta y mucho debate. Para ambas mujeres, la niña es la oportunidad de llenar un vacío existente en sus vidas, para Isabel, tras la pérdida de dos bebés, y para Hannah, tras la pérdida de su marido y su hija en una embarcación.

Este drama romántico está dirigido por Derek Cianfrance, un realizador con una considerable experiencia en el género tras dirigir de forma notable Blue Valentine (2010) y Cruce de Caminos (2012). Curiosamente, en esta última también iniciaron un romance en la vida real sus dos protagonistas, Ryan Gosling y Eva Mendes, y en la actualidad son un feliz matrimonio con dos niñas.

La acción de La Luz entre los Océanos desarrollada en el período de entreguerras, con una sociedad en aquellos momentos poco propensa a la comprensión y misericordia, da un toque más exuberante y pintoresco a esta hermosa tragedia romántica. La trama en sí, es sencilla debido a que está centrada en los personajes y su entorno, y en donde su director da espacio a los actores para trabajar. Esto está perfectamente aprovechado por el trío protagonista, de ahí que el peso de la película esté sustentado fundamentalmente por sus sólidas interpretaciones. La química y complicidad de Alicia Vikander y Michael Fassbender es evidente y palpable en cada una de sus miradas, con unas más que brillantes interpretaciones de ambos, redondeada con la magistral presencia de Rachel Weisz, como una mujer profundamente dolida por las acciones de la pareja.

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15 de 17 usuarios han encontrado esta crítica útil
Toni Erdmann
Toni Erdmann (2016)
  • 6,4
    7.302
  • Alemania Maren Ade
  • Peter Simonischek, Sandra Hüller, Lucy Russell, Trystan Pütter, ...
9
Un padre y una hija separados por una gran brecha generacional
Maren Ade, con tres películas en su haber se ha convertido, además de en una directora con un brillante futuro, en una de las grandes sociólogas del panorama cinematográfico actual, con un estilo intelectual cuyo objetivo se basa en la búsqueda de lo esencial eliminando lo superfluo, al mismo tiempo intimista, que explora diferentes matices del autoconocimiento, la amistad y de la solidaridad. En su debut, con Los árboles no dejan ver el bosque (2003), cuenta la historia de una profesora desesperadamente sola que en sus intentos de hacer amigos siempre está presente el rechazo. Seis años después, en 2009 con Entre nosotros, relata la crónica de la disolución y descomposición de una joven pareja treintañera, la cual cada vez van teniendo menos complicidad y capacidad de sorprender el uno al otro, y en cambio, más diferencias entre sí, en un claro homenaje al John Cassavetes de Faces (1968). Y ahora, con Toni Erdmann, consigue introducirnos en un relato aparentemente simple pero lleno de conflictos muchos más profundos, el complicado rol que debe ejercer la familia cuando vivimos en una sociedad dominada por la competición y la búsqueda del éxito, en cierta forma promovido por las leyes del neoliberalismo y la globalización.

Inès Conradi (Sandra Hüller), que trabaja como ejecutiva en una consultora para una multinacional petrolera en Bucarest, recibe la visita inesperada de su padre, Winfried (Peter Simonischek). Ambos han estado distanciados durante mucho tiempo, en parte por la excéntrica personalidad de Winfried. Triste y afligido por la muerte de su único compañero, su viejo perro, y aprovechando el cumpleaños de Inés decide marchar a Bucarest para estar con ella en ese día especial y conseguir estrechar y suavizar los vínculos parentales. Ella apenas tiene tiempo para estar con su padre, y éste enseguida aprecia como la ambición, la ética profesional y el ritmo frenético de trabajo de Inés, frena la entrada de felicidad en su vida. Parece que Inés ha perdido el sentido del humor, por lo que Winfried tratará de liberarla de su caparazón a través de sus dientes postizos y de su repertorio de bromas que ella tolera a regañadientes.

Él es un bromista incorregible, le encanta ponerse dientes postizos, horribles pelucas y pintura en la cara, además de hacer imitaciones y transformarse en otros personajes como el que da nombre al título de la película, Toni Erdmann. Winfried es un divorciado anciano, profesor de piano a tiempo parcial a punto de jubilarse que trabaja para vivir. Ella, en cambio no podía ser más diferente, es una mujer de negocios cuyos potenciales clientes requieren de sus servicios para que trace calculados planes cuyo objetivo final sea conseguir la reducción de costes en dichas empresas, y al mismo tiempo, asumir el peso de la culpa de los despidos que conllevan esas acciones. Inés, es una mujer cuya vida está totalmente entregada al trabajo, todo el día colgada al teléfono móvil, sin apenas tiempo para disfrutar fuera de su entorno laboral que vive para trabajar.

Winfred, para liberar a su hija, se infiltrará en la esfera profesional de ella poniéndose una ridícula y despeinada peluca acompañado de sus inseparables y horribles dientes postizos para pasar a ser otro padre, un life coach o entrenador de vida, cuyo nombre es Toni Erdmann. Aparece disfrazado de Erdmann por sorpresa en un bar, ante el gesto atónito de Inés, para coquetear y vacilar a sus amigas con una disparatada historia sobre un entierro de tortugas, en otra ocasión se sienta cerca de Inés y su jefe con un cojín tirapedos para interrumpir la conversación, o emplea la típica gracia de utilizar unas esposas con su hija sin saber que ha perdido las llaves. Por su supuesto, todas estas situaciones no provocan ninguna gracia a Inés.

Muchas de estas escenas pueden resultar disparatadas y alocadas, pero ofrecen un sutil y mordaz reflejo, aunque a veces llevado a extremos, de una realidad latente en la sociedad actual sobre el conflicto en las relaciones paternofiliales, originado por las obligaciones naturales de cada uno con sus padres, y la dificultad de cumplirlas cuando somos adultos y llevamos una vida independiente. Toni Erdmann cuenta la historia de dos inadaptados, tanto en sus respectivos ámbitos como cuando están en compañía el uno del otro. En dos de las escenas más destacadas y aplaudidas por los espectadores a lo largo de la película, observamos claramente el sufrimiento y la lucha interior de Inés, tanto en la brutal interpretación de Sandra Hüller cantando The Greatest Love of All de Whitney Houston como en la de una espontánea fiesta de cumpleaños desnuda.

Estamos ante una seria crítica social en tono de divertida e hilarante comedia, sobre la codicia de las grandes empresas multinacionales y de la política corporativa de Europa, sobre todo después de la caída del muro de Berlín. Winfried piensa que su hija es una mujer sería, pero no se da cuenta que en el mundo corporativo las mujeres tienen que ser así, e inclusive ser un poco masculinas (Inés va casi siempre con el pelo recogido y con ropa muy oscura) y apenas mostrar sentimientos para abrirse camino y que las tomen en serio. Por lo tanto, también Maren Ade pone el dedo en la llaga sobre otro aspecto importante en el mundo de las empresas, el sexismo en el lugar del trabajo. El distanciamiento familiar entre el padre y la hija en parte es debido a esa separación generacional existente entre ellos, con dos maneras distintas de ver la realidad y con escalas de valores diferentes.

Si quieres enterarte de todo el contenido de la rueda de prensa de Maren Ade que se celebró el 17 de enero en los cines Golem de Madrid para presentar Toni Erdmann entra en el link de mi artículo de TimeJust: http://timejust.es/actualidad/estrenos-y-criticas-de-cine-toni-erdmann-y-rueda-de-prensa-de-maren-ade/


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12 de 18 usuarios han encontrado esta crítica útil
La autopsia de Jane Doe
La autopsia de Jane Doe (2016)
  • 6,2
    10.419
  • Reino Unido André Øvredal
  • Emile Hirsch, Brian Cox, Ophelia Lovibond, Michael McElhatton, ...
6
La misteriosa muerte de Jane Doe
En La autopsia de Jane Doe, los actores Emile Hirsch y Brian Cox interpretan a Austin y Tommy Tilden, padre e hijo que forman un equipo de médicos forenses encargados de realizar autopsias regularmente en Grantham, Virginia. Tommy ha sido el forense local durante muchos años, y su hijo Austin debería ser su sucesor natural después de aprender el oficio a su lado; sin embargo, aspira a algo diferente. A pesar de la amplia experiencia de Tommy examinando cadáveres, no estará lo suficientemente preparado ante la fatídica llegada, una noche, a su mesa de trabajo, de Jane Doe, víctima de un misterioso crimen. Austin, aunque tiene planes para esa noche con su novia Emma (Ophelia Lovibond), decide ayudar a su padre y aplazar por unas horas la salida con ella, pensando que no le llevará mucho tiempo. Ambos, padre e hijo, no se hubieran podido imaginar nunca las sorpresas y oscuros misterios que les depararía la autopsia de la bella joven, cuya identidad es tan misteriosa como su muerte.

A partir de un guión de Ian B. Goldberg (Terminator: las crónicas de Sarah Connor, FlashForward, Dead of Summer) y de Richard Naing (Dead of Summer), cuyas únicas experiencias hasta ahora se basaban en trabajar para series de televisión, el director noruego André Øvredal pasa de espacios abiertos y luminosos cubiertos de nieves en el Polo Norte con Troll Hunter (2010) a interiores oscuros, pequeños espacios, a veces demasiado diminutos y claustrofóbicos, como la escena en el ascensor, estrechos pasillos, y a destacar que la mayor parte de la acción se desarrolla en una pequeña sala donde se lleva a cabo la autopsia. Éste es el mayor mérito de Øvredal, de cómo, con tan poco, se puede hacer tanto, con apenas una localización y seis actores, incluyendo al cadáver, consigue mantener nuestra constante atención. Aunque el peso emocional y dramático de la narración se sustenta fundamentalmente en la magnífica actuación de dos actores, Emile Hirsch y Brian Cox, también debemos mencionar a la actriz irlandesa Olwen Kelly, que para preparar su peculiar actuación como cadáver recibió clases de yoga y meditación para ayudarla a conseguir mantenerse quieta durante horas.

La incursión de André Øvredal a la lengua inglesa con La autopsia de Jane Doe es mucho más simplista en cuanto a enfoque y más convencional en cuanto a la narración que su anterior Troll Hunter. Ahora se centra exclusivamente en una morgue, donde la instructiva disección del cadáver a modo de juguete Clementoni sobre el cuerpo humano nos trae muchos secretos por descubrir. Aparecen huesos rotos, cicatrices internas, tatuajes misteriosos en el interior de su piel, una cintura excesivamente pequeña, pulmones quemados que no encajan con su aspecto exterior impoluto, y complican cada vez más encontrar alguna pista válida, que sirva para averiguar cuál fue el verdadero motivo del fallecimiento de Jane Doe. Se plantean muchos interrogantes: ¿fue algún tipo de tortura, un sacrificio humano o un ritual satánico? A medida que avanza la investigación, las luces de la sala empiezan a parpadear, las radios se encienden y se apagan con misteriosas canciones, e inclusive los otros cadáveres se mueven o se escapan de los cajones refrigerados. Poco a poco las explicaciones científicas se van diluyendo para dar paso a otras paranormales, como hechizos o brujerías. André Øvredal pasa de los monstruos basados en la mitología nórdica a las historias americanas de la brujería.

La narración, a partir de la segunda mitad de la película, pierde fuelle y decae, para volverse más convencional y previsible; si miras por un agujero a través de la puerta no hace falta que cuente lo que va a pasar, si escuchas un ruido por los conductos del aire también será evidente, y todo ello, siempre con la música como protagonista, que se dispara en esos momentos tensos para hacernos saltar de la butaca. La primera mitad con la exploración del cadáver, las respectivas valoraciones y deducciones tanto del padre como del hijo en un magnífico y descomunal duelo interpretativo de Brian Cox y Emile Hirsch, y por esa labor de investigación, casi policial de ambos, llena de intensidad, tensión y misterio como si estuviéramos ante un emocionante episodio de la serie CSI, es de largo lo mejor de la película. A pesar de que estamos ante dos películas en una, La autopsia de Jane Doe es una cinta de terror previsible pero sólida que hará las delicias de los aficionados al cine de terror, y al resto le quedará un cierto sabor amargo por ese bajón de la segunda parte.

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11 de 14 usuarios han encontrado esta crítica útil