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Críticas de Eduargil
Críticas ordenadas por:
American Pastoral (Pastoral americana)
American Pastoral (Pastoral americana) (2016)
  • 5,5
    1.732
  • Estados Unidos Ewan McGregor
  • Ewan McGregor, Jennifer Connelly, Dakota Fanning, Peter Riegert, ...
6
La caída del sueño americano en el matrimonio Levov
American Pastoral basada en la novela homónima del mismo nombre de Philip Roth, ganadora en 1997 del Premio Pulitzer, supone el debut como director de Ewan McGregor. Esta película sobre la historia de una familia americana cuya existencia se derrumbará por la agitación social y política del momento, se presentó en la Sección Oficial del pasado Festival de Cine de San Sebastián. Estreno el 9 de Junio.

American Pastoral nos sitúa en los convulsos años sesenta (acrecentados por una impopular guerra del Vietnam) en una reunión de antiguos alumnos de secundaria. Allí se produce un encuentro entre Nathan Zuckerman (David Strathairn) con un antiguo compañero de clase, Jerry Levov (Rupert Evans), cuyo hermano mayor Seymour (Ewan McGregor) era famoso en el instituto tanto por sus grandes dotes para el deporte como por su atractivo físico y al que todo el mundo vaticinaba un brillante futuro. Un acto organizado al día siguiente, es motivo para que ambos rememoren la aparente vida perfecta de Seymour Levov.

Seymour Levov, apodado “el Sueco” por sus apuestos rasgos nórdicos, se casa con la reina de belleza Dawn (Jennifer Connelly) y hereda una fábrica de guantes multimillonaria. Poco después, la pareja compra una idílica casa de campo en un tranquilo y adinerado barrio de Old Rimrock de Nueva Jersey donde crían a su querida hija Merry (Dakota Fanning). Seymour reúne todos los ideales del sueño americano, es admirado por ser un próspero hombre de negocios además de ser un jefe generoso y un ejemplar padre de familia.

El matrimonio Levov es una pareja respetada y envidiada, aparentemente perfecta, son felices y se quieren. Él fue un héroe como deportista en la época del Instituto y ahora se ha convertido en un exitoso hombre de negocios y ella es una ex reina de la belleza. Sin embargo, la hija da la sensación de estar como poseída por un demonio, y desde un principio se convertirá en la cruz de la familia, en una especie de niña del exorcista sumergida en el lado oscuro. Ella se siente excluida de la familia y aborrece el perfecto y feliz sistema de vida que lleva, de este modo, cuando entra en contacto con otras personas enojadas con la sociedad parece haber encontrado su sitio en este mundo.

La ruptura de Merry con sus padres es total. La desaparición de la adolescente coincide con la explosión en una estafeta de correos donde muere un trabajador local. Por tal motivo, la familia se somete a interrogatorios y registros policiales en su casa. A pesar de que la hija no da señales de vida y de las evidencias de los hechos, los padres no admiten la participación de ella en el ataque. El sufrimiento del matrimonio se va acrecentando con el paso del tiempo atormentada por el sentimiento de culpabilidad y vemos, como poco a poco la vida perfecta construida por el matrimonio Levov se desmorona.

La historia de American Pastoral sobre el conflicto y sufrimiento, en los años sesenta, de unos padres que ven con impotencia e incredulidad como su hija se aparta de la sociedad, a pesar de haber sido educada con unos valores modélicos acordes a su época y en el seno de una familia acomodada, son de gran actualidad. Un claro ejemplo, lo tenemos con los numerosos atentados terroristas sufridos en Europa y cometidos por una generación en su mayoría nacida y educada en la Sociedad del Bienestar. La idea de Philip Roth de relatar la trama de una familia estadounidense en la que su idílica existencia se fractura por la agitación social y política de los años sesenta que afectará a la cultura americana, en la película de Ewan McGregor apenas nos enteramos, porque la mayoría de la acción está focalizada en las complicadas relaciones familiares y no en las agitaciones políticas. Esto dará lugar a una historia intemporal.

El guion John Romano se centra demasiado en la búsqueda de la hija desaparecida y en los esfuerzos inútiles de su padre por localizarla. La radicalización de Merry parece sorprendente y poco natural ya que apenas profundiza en sus causas, además, la función de la terapeuta que contratan los padres es tratada de forma escueta y meramente decorativa. Todo ello provoca que hayan muchos cabos sueltos debido a las muchas preguntas que deja sin respuesta.

En general, American Pastoral me ha parecido bastante insulsa con un ritmo de la narración lento. La historia, a pesar de tener muchos ingredientes dramáticos apenas resulta conmovedora y emotiva. Quizás Ewan McGregor no sea la opción ideal como actor para interpretar el papel de “el Sueco”, entre otras cosas porque su apariencia física difiere bastante de la descrita en la novela, además no logra transmitir la tragedia de un hombre cuya vida se derrumba sin poder hacer nada por evitarlo y, se le siente algo restringido en su interpretación.

Asimismo el personaje de “el Sueco” no parece un individuo de carne y hueso sino algo demasiado perfecto que no tiene debilidades, no cae en tentaciones (en la novela no es exactamente así), no es racista y su mayor error es que ama demasiado a su hija. American Pastoral carece de reflexión social, no conmociona, y lo que es para mí más importante, la falta de empatía con la obra de Philip Roth. Lo mejor, las interpretaciones del elenco de actores que rodea a Ewan McGregor destacando a Jennifer Connelly, Dakota Fanning y el toque de humor de Peter Riegert.

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3 de 5 usuarios han encontrado esta crítica útil
Testigo
Testigo (2016)
  • 5,9
    1.548
  • Francia Thomas Kruithof
  • François Cluzet, Alba Rohrwacher, Simon Abkarian, Sami Bouajila, ...
7
Un ciudadano corriente contra el sistema
Thomas Kruithof debuta como director con Testigo, un thriller político y algo kafkiano, donde un hombre solitario y corriente se ve envuelto en un poderoso complot. Testigo se hace eco de importantes producciones de espías de la historia del cine como La Vida de los Otros (2006) de Florian Henckel von Donnersmarck o La Conversación (1974) de Francis Ford Coppola. Estreno 9 de Junio

Testigo es la historia de Duval (François Cluzet), un exoficinista y exalcohólico sin ocupación durante bastante tiempo. Un día recibe una peculiar oferta de trabajo muy bien remunerada, con un horario de 9 a 18 horas, que le permite recuperar la reconfortante vida rutinaria de una persona activa, por lo que obedece sin cuestionar las reglas ni hacer ningún tipo de preguntas.

Las funciones de Duval consisten en transcribir conversaciones telefónicas grabadas en casetes previamente numerados, a una máquina de escribir sin el conocimiento de sus interlocutores. Su lugar de trabajo, un modesto y semivacío apartamento del que no se le permite salir en horario de oficina, además, no puede fumar en el interior a pesar de que está solo, ni decir a nadie en donde y en que trabaja, es decir estará sometido a unas normas de seguridad cercanas al absurdo. Al mismo tiempo asiste a sus reuniones periódicas de Alcohólicos Anónimos donde conoce a una mujer (Alba Rohrwacher) con la que entabla una tierna relación de amistad. La vida parece sonreír de nuevo a Duval, hasta que un día escucha unas sospechosas y comprometidas conversaciones en un casete, que le harán plantearse su continuidad en el trabajo, pero ya resultará demasiado tarde y su vida corre peligro.

Duval se da cuenta rápidamente que está metido en un entramado de confabulaciones y conspiraciones en el que están implicados políticos conocidos, entre ellos el futuro presidente. La situación se complica más aún, cuando aparece la figura de Gerfault (Simon Abkarian), un hombre que afirma ser su superior, un eslabón intermedio entre él y Clément (Denis Podalydès), la persona que le contrató. Duval es un hombre que está acostumbrado a controlar las situaciones, de hecho ha podido mantenerse alejado del alcohol, por lo que no le será muy complicado comprender y adaptarse a la nuevas reglas de juego en las que está inmerso, y sobre todo a aprender a desobedecer. Todo ello para defenderse y salvar su vida.

Estamos ante un intenso thriller político cuyo telón de fondo está inspirado en varias conspiraciones que han tenido lugar en Francia en los últimos treinta años, desde la crisis de los rehenes del Líbano en los años ochenta, hasta el escándalo de los cuadernos de notas de Takieddine, que publicó el diario Liberation para informar de que el régimen de Gadafi pudo financiar la campaña de Sarkozy. Y en general como ha reconocido el propio Thomas Kruithof en una entrevista, en la constante sospecha de la instrumentalización de los servicios secretos con fines políticos.

A partir de ahora, Testigo entra en una inquietante y tensa espiral de momentos angustiosos y claustrofóbicos en la que no sabemos realmente quien es quien y lo más desconcertante, no se puede saber en quien confiar. El personaje de François Cluzet se introduce de manera involuntaria en una complicada red de engaños muy al estilo de Hitchcock donde un hombre corriente y sencillo se ve atrapado en un poderoso complot para convertirse en un agente de inteligencia y posteriormente en un agente doble. Un solitario ciudadano de a pie contra el sistema.

Uno de los aspectos más interesantes de Testigo es la forma de gestionar las escuchas teléfonicas. En una sociedad de grandes avances tecnológicos, Thomas Kruithof y su guionista Yann Gozlan tienen la brillante idea de retornar al mundo analógico, no se utiliza ni internet ni sofisticados ordenadores sino una máquina de escribir y cintas de casete. Una eficaz forma de evitar el robo de información relevante por hackers informáticos tan en boga en las portadas de los periódicos de todo el planeta, sobre todo, tras las Elecciones a la Presidencia de Estados Unidos y Francia.

Testigo recoge el guante de importantes producciones sobre espías como La Conversación (1974) de Francis Ford Coppola o La Vida de los Otros (2006) de Florian Henckel von Donnersmarck. Todas tienen como denominador común tratar el tema del seguimiento externo y de la violación de la privacidad, sin embargo, Thomas Kruithof añade una tono y un brillo especial que la hace ser diferente. En la trama de Testigo, tanto las condiciones laborales y los medios arcaicos que utiliza Duval como el desarrollo de los acontecimientos contribuyen a crear una atmósfera típicamente kafkiana donde se nos aparece un mundo complejo, en el que Thomas Kruithof mezcla de forma brillante la intriga con multitud de situaciones angustiosas y absurdas que rozan a veces lo surrealista.

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19 de 23 usuarios han encontrado esta crítica útil
Norman, el hombre que lo conseguía todo
Norman, el hombre que lo conseguía todo (2016)
  • 5,0
    971
  • Estados Unidos Joseph Cedar
  • Richard Gere, Lior Ashkenazi, Michael Sheen, Charlotte Gainsbourg, ...
7
Un Judío de la Corte en Nueva York
La película, Norman, el Hombre que lo conseguía Todo, tras su presentación en septiembre del pasado año, en los Festivales de Cine de Telluride y Toronto, inauguró recientemente el Festival Internacional de Cine de Barcelona-Sant Jordi con la presencia tanto de su director Joseph Cedar como de su actor protagonista, Richard Gere. El actor americano presentó también, el miércoles 31 de diciembre, la premiere benéfica en Madrid a favor de las fundaciones Juegaterapia y Save Tibet. Se trata de una espléndida sátira política ambientada en Nueva York cuyo estreno en las salas de cine españolas será el 2 de Junio.

Norman es como una personificación moderna del judío de la Corte, una figura esencial de las monarquías de antaño y que la literatura ha retratado magníficamente en numerosas obras a lo largo de la historia. Personajes como Shylock en el Mercader de Venecia de William Shakespeare, Fagin en Oliver Twist de Charles Dickens o Leopoldo Bloom en Ulysses de James Joyce son solo algunos ejemplos. Se tratan de personas muy cercanas al Rey que consiguen la confianza del monarca en gran parte por su experiencia en el mundo financiero y por su gran capacidad y habilidad para mover grandes sumas de dinero. En realidad, la banca era la única profesión posible que les quedaba a los judíos en siglos pasados para subsistir. Sin embargo, este trato especial de los Reyes hacía la población judía desencadenó mucha desconfianza y resentimiento del resto de la comunidad que unido al fuerte antisemitismo existente provocó irremediablemente su caída.

El director Joseph Cedar basándose en la figura del judío de la Corte crea el oficio de “arreglador” para el personaje de Richard Gere. Se trata de alguien que realiza encargos y ayudas normalmente a personas poderosas, para que éstas consigan aquellas cosas que desean y que no se atreven a hacerlas por ellas mismas, es decir el trabajo sucio. En el caso de Norman Oppenheimer, sería organizar reuniones y encuentros entre él que necesita algo y él que puede ofrecer favores. Para Norman la gente es su mercancía y el trabajo en red es su profesión y, además, todas las personas que interactúan a través de él se utilizan entre sí.

La estrella y el centro de la película es indiscutíblemente Richard Gere, que ha sabido retratar de manera magistral a un personaje solitario, vulnerable y, a veces patético. Pasa los días y las noches recorriendo la ciudad de Nueva York estrechando manos, repartiendo tarjetas de visita, siempre omnipresente persiguiendo, como si de una sombra se tratara, a algún posible cliente a quien poder ayudar. Utiliza siempre a su exmujer e hija como argumento inicial y una forma de ofrecer algo para empatizar con su presa y empezar a ganarse la confianza, pero en realidad no conocemos nada de él, no sabemos si realmente tiene familia. En definitiva, considera que la única manera de tener amigos consiste en canjear algo, en ofrecer siempre algo más que una simple compañía. Sin embargo, aunque la mayoría de las veces no tiene nada que ofrecer consigue ganarse cierto respeto de la comunidad judía.

El aspecto físico de Richard Gere no es para nada el de macho alfa, maduro interesante y ni mucho menos de conquistador al que nos tiene acostumbrados, sino más bien, todo lo contrario, estamos ante un personaje timorato, aparentemente descuidado, encorbado, torpe y asustadizo que Gere se encarga de caracterizar de forma magistral. En esa deformidad de su cuerpo el propio actor aporta su granito de arena, como reconoce en una entrevista, haciendo algo en sus orejas para que sobresalgan más de la cuenta. Vemos a Norman siempre a lo largo de toda la película con un móvil y un maletín en sus manos, y provisto de un mismo vestuario formado por un abrigo, bufanda, sombrero y auriculares.

No es muy normal que más de la mitad de una crítica lo dedique a hablar de un actor pero es que, Norman, el hombre que lo conseguía Todo, es lo mismo que pronunciar el nombre de Richard Gere. Aunque, también es importante y justo resaltar al plantel de lujo que acompaña al veterano actor, cuyas espléndidas interpretaciones han contribuido decisívamente a aupar a Gere, a una de sus mejores, por no decir la mejor actuación de toda su carrera. Hay que resaltar la fantástica interpretación de Lior Ashkenazi en el papel del agradable y carismático primer ministro israelí, que hará cualquier cosa para mantenerse en la cima, además de contar con la participación de Michael Sheen, Charlotte Gainsbourg, Dan Stevens, Steve Buscemi y Harris Yulin.

Norman, el hombre que lo conseguía Todo ayuda a reflexionar sobre la atracción y el encanto suscitado por el poder, al tiempo que nos muestra toda su crueldad cuando te enfrentas a él. Joseph Cedar da un toque teatral, hacía el tramo final de la película, al utilizar hábilmente el recurso cinematográfico de invisibles pantallas, para separar y dividir a Norman del resto de personajes, a los que acecha y con los que habla enérgicamente a través de su teléfono móvil. Todos están en diferentes partes de la ciudad o del mundo, en cambio, parecen ocupar el mismo espacio.

Richard Gere ha pasado la mayor parte de su carrera artística realizando papeles románticos y de galán, cuyo éxito tras la pantallas ha sido más por su sonrisa seductora que por sus dotes interpretativos, siempre me ha parecido muy limitado como artista por su poca variedad de gestos, sin embargo, ahora con un personaje tan atípico para él, debo confesar que me ha seducido como actor. El dicho de que el vino cuanto más viejo mejor, viene como anillo al dedo para su papel en Norman. Resulta estimulante ver a Richard Gere con casi 68 años dispuesto a desafiarse a si mismo, en un papel tan diferente al que nos tiene acostumbrados y, además, hacerlo tan magníficamente bien y sobre todo, con una sorprendente facilidad. Con esta película me rindo a sus pies.

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10 de 18 usuarios han encontrado esta crítica útil
Clash
Clash (2016)
  • 6,9
    681
  • Egipto Mohamed Diab
  • Nelly Karim, Hany Adel, El Sebaii Mohamed, Ahmed Abdelhamid Hefny, ...
8
La Sociedad egipcia reunida en un furgón
Este fin de semana nos llega otro estreno proyectado en la sección oficial de la pasada Seminci de Valladolid, Clash, del realizador Mohamed Diab. Además, este segundo largometraje de Diab tras el Cairo, 678 (2010), abrió la prestigiosa sección Una Cierta Mirada del Festival de cine de Cannes 2016. El director egipcio, pasa del acoso sexual del primer film, a los sucesos ocurridos en El Cairo a principios de julio del 2013 después de ser derrocado el presidente islamista Mohamed Morsi, con las calles llenas de gente para celebrar o protestar lo ocurrido. Estreno el 2 de Junio

Cuando Hosni Mubarak es derrocado, se realizan unas elecciones democráticas en Egipto, en las que es elegido como presidente, Mohamed Morsi, líder del partido de los Hermanos Musulmanes. Tras un año en el poder, sin conseguir llevar a cabo muchas de sus promesas electorales y con una fuerte crisis económica generada en gran parte por la caída del turismo y la inversión extrajera (unido al temor de una parte importante de la población al avance del islam, a las preocupaciones de una minoría cristiana y al enfado del ejército por la purga sufrida), el malestar y la desconfianza van en aumento en la sociedad egipcia hasta que la población estalla y sale a la calle. El presidente egipcio lejos de conciliar a todas las partes y apaciguar los ánimos, reacciona blindando sus poderes ante la justicia, lo que acrecienta aún más las reacciones en la calle y las protestas de la oposición que lo tildan de “nuevo faraón”.

El tamaño de la protesta es enorme, más de 14 millones de personas, de los cuales más de doscientas mil se manifiestan en El Cairo. Estamos ante una sociedad al borde de la guerra civil. Las personas que hasta hace poco lucharon juntas para derrocar a Hosni Mubarak ahora están divididas y enfrentadas, llenas de odio y dispuestas a matarse entre sí. En este ambiente alborotado y convulso se sitúa la historia de Clash, rodada prácticamente en su totalidad en el interior de un furgón policial de poco más de ocho metros cuadrados, con una serie de personajes de lo más variopintos detenidos por la policía durante una manifestación. El caos y la locura del exterior se traslada al interior del minúsculo espacio, originando entre los detenidos continuas desavenencias, tensiones y fricciones, lo que conllevará a una serie de agobiantes y claustrofóbicas situaciones a lo largo de todo el recorrido de la furgoneta.

Dentro de la destartalada camioneta policial se encuentran retenidos un grupo diverso de personas formado por periodistas, revolucionarios, partidarios de los Hermanos Musulmanes, defensores del ejército, transeúntes, mujeres y niños sin hogar, uno católico, otros que teóricamente son neutrales, es decir, representan a todo el espectro de la sociedad egipcia y se verán obligados a convivir y ayudarse entre ellos, en condiciones extremas de sed, calor y falta de oxígeno durante muchas horas. Este confinamiento es una poderosa metáfora sobre la polarización beligerante existente en la sociedad contemporánea actual y, en la egipcia en particular, promovida en parte por una inepta e ineficaz clase política que hace oídos sordos a los verdaderos problemas de los ciudadanos . Llevados en un principio por el odio y el rencor, poco a poco se van dando cuenta de que todos son víctimas por igual allí y que, sobre todo, son personas humanas.

El director Mohamed Diab no toma partido por ningún bando e intenta mostrar el lado humano de los personajes atrapados en el furgón, para de esta manera, comprender mejor la ideología y las motivaciones de cada uno de los bandos. La situación originada en el interior del vehículo está llena de ironía, ya que los detenidos en un principio se pelean entre sí para poder salir de allí, y posteriormente se ayudan mutuamente para mantenerse dentro. El viaje se vuelve cada vez más peligroso, aparecen atrapados en plena zona de combate envueltos por gases lacrimógenos, posteriormente se encuentran en linea de fuego por los disparos de un francotirador situado en un edificio próximo, para terminar arrollados por una multitud encolerizada bajo los disparos de punteros láser verdes que atraviesan las ventanas del furgón para convertir una realidad oscura y claustrofóbica en otra de terror apocalíptico.

Muy pocas veces en Clash vemos el exterior del vehículo y el hecho de que no tengamos una imagen clara de lo que está pasando acrecienta la sensación de caos. La perspectiva de la cámara nos introduce en el interior como si fuéramos un detenido más del grupo y consigue transmitir con éxito la claustrofobia experimentada por los personajes. Las únicas imágenes que obtenemos del exterior están restringidas por diminutas ventanas con barrotes. El manejo de cámara en mano de Ahmed Gabr es extraordinario, más si tenemos en cuenta, las dificultades técnicas del rodaje con las que contó provocadas por las limitaciones de espacio y la luz. Los movimientos temblorosos de la cámara y el uso de sonidos ambientales durante la filmación aumenta la sensación de realismo y autenticidad.

El terror, la violencia omnipresente, el miedo a la muerte convierten a Clash en una película extremadamente intensa.
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13 de 14 usuarios han encontrado esta crítica útil
Paula
Paula (2016)
  • 6,0
    435
  • Alemania Christian Schwochow
  • Carla Juri, Albrecht Schuch, Roxane Duran, Joel Basman, ...
8
Retrato de una emancipación artística y personal.
La historia real de Paula Becker ,una artista extraordinaria adelantada a su tiempo que soñó con la libertad y el éxito en una sociedad de principios del siglo XX encorsetada a unas normas muy rudimentarias sobre la emancipación, da el nombre a la película alemana, Paula, dirigida por Christian Schwochow. En los pasados Premios del Cine Alemán obtuvo el de Mejor Diseño de Producción. Estreno el 26 de Mayo.

A principios del siglo XX, fundamentalmente en la Alemania rural, “las mujeres no pueden llegar a ser nunca pintoras”, según aduce el padre de Paula al inicio de la película, considerando una pérdida de tiempo y dinero, el deseo de su hija por dedicarse a tal disciplina, a la que no ve ningún futuro, no obstante, ante el empeño de Paula, accede a que estudie en una colonia de artistas de Worpswede bajo la dirección de Fritz Mackensen (Nicki von Tempelhoff). Una vez allí, la joven pintora se enfrenta a una comunidad artística que menosprecia e infravalora los dotes creativos de las mujeres. Parece ser que tener hijos era el único don para crear que se le reconocía a la mujer de provincias en la Alemania de aquella época y cuyo único papel en la vida era ser madre y esposa.

En una época donde la sociedad tiene una percepción muy rudimentaria de la emancipación, Paula rompe con los moldes establecidos y supera todas las barreras para mantenerse independiente a las normas y reglamentos. Frente a la percepción de los hombres por la representación veraz de la realidad y seguir fielmente los cánones artísticos del momento aparece la visión original, fresca y moderna de Paula. Una mujer fascinada con la imperfección que pinta lo que siente. Ese espíritu conservador de Worpswede fue defendido de forma firme y contundente por Fritz Mackensen, que más tarde se unió al partido nazi y fue considerado un artista respetado por los nazis.

En aquella comunidad artística situada en mitad del campo, Paula desarrolla una estrecha amistad con el matrimonio formado por el poeta Rainer Maria Rilke (Joel Basman), que quiere escribir un libro sobre la colonia, y la escultora Clara Westhoff (Roxane Duran). Los tres comparten unas mismas inquietudes artísticas diametralmente opuestas a las de la cerrada comunidad que el poeta considera mediocres. Al mismo tiempo Paula conocerá al que será su marido, el pintor paisajista Otto Modersohn, el cual sentirá cierta atracción y admiración por los cuadros de ella. Cinco años mas tarde, tras la frustración de Paula en su matrimonio, tanto como artista como mujer, se marchará a París donde vivirá en un pequeño apartamento y asistirá a clases en una academia. Allí descubrirá que no es un bicho raro por su forma de concebir la pintura al conocer la obra de Paul Cézanne.

Una mujer adelantada a su tiempo que, a pesar de que tomó un camino difícil, siempre creyó en si misma y en sus posibilidades, y tuvo que luchar no solo contra una forma de ver y concebir el arte sino demostrar su valía por el solo hecho de ser mujer. Con catorce años de creatividad artística, Paula Becker dejó una obra de 750 pinturas y unos mil dibujos. La obra y genialidad de esta excelente artista fue reconocida de forma póstuma y no solo es una figura clave cuando se estudia la transición del impresionismo al expresionismo en Alemania, sino que también fue el primer pintor al que se le dedicó un museo. Una pintora que impuso su propio lenguaje pictórico, con retratos aparentemente sencillos e infantiles, en busca de captar la personalidad de sus modelos con figuras grotescas para los ojos de sus contemporáneos.

Una historia tan increíble y maravillosa que lo primero que hace uno cuando sale del cine es visitar el buscador google para ver si los hechos contados en la película fueron tal y como se describen. Una vez comprobado que realmente sucedió todo tal y como se cuenta en el film, la sensación es de fascinación por una mujer cuyo sueño fue conseguir la libertad y el triunfo. Para ello sacrificó su matrimonio, a pesar del amor de su marido, y decidió exiliarse a la ciudad de los artistas, París.

Indagando y leyendo más sobre Paula Becker descubro que ella fue más independiente y resuelta en su vida real que lo reflejado en el guión de Stefan Kolditz y Stephan Suschke. En la película Paula parece muy egoísta porque abandona a su marido y a la hija de éste para liberarse de ellos e irse a París, cuando lo cierto es que ella era una mujer muy viajera y ya había estado en la capital francesa anteriormente en un par de ocasiones con su amiga Clara como también lo había hecho para visitar Londres. Esto también significa que a Cezanne lo descubrió mucho antes y no bajo la compañía de su amigo francés. En cambio, si es cierto y se da la paradoja, que gracias a la ayuda del dinero aportado por su marido por la venta de sus cuadros paisajistas, sufragó parte de su estancia en París y de su formación expresionista.

Paula desde el punto de vista técnico, es una película muy visual y magníficamente fotografiada por Frank Lamm, sobre todo la parte de la trama desarrollada en la comunidad alemana de Worpswede con sus bellos paisajes inspirados en sus cuadros, y desde el punto de vista narrativo, una historia de amor muy romántica y emotiva, más sabiendo que fue real. A destacar, la sensacional interpretación de la actriz suiza Carla Juri que refleja de forma muy natural ese carácter rebelde y de espíritu libre de Paula Becker. El resultado final es un emocionante retrato de una emancipación artística y personal.

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10 de 13 usuarios han encontrado esta crítica útil
El rey de los belgas
El rey de los belgas (2016)
  • 5,3
    384
  • Bélgica Peter Brosens, Jessica Woodworth
  • Peter Van den Begin, Lucie Debay, Titus De Voogdt, Bruno Georis, ...
7
El Viaje Espiritual del Rey
El punto final de la tercera jornada de la Seminci de Valladolid 2016 lo puso El Rey de los Belgas, dirigida por el matrimonio Meter Brossen y Jessica Woodwirth. Se trata de una divertida comedia donde se narra la historia del rey de Bélgica durante una visita oficial a Turquía en la que se ve obligado a volver a su país tras la declaración de independencia por parte de Valonia bajo el slogan “Estamos hartos”. Estreno el 26 de Mayo.

La progresiva degradación de la naturaleza y el mal uso de esta por el ser humano, dio origen a la anterior filmografía de Meter Brossen y Jessica Woodwirth, con la trilogía formada por Khadak (2006), Altiplano (2009) y La Quinta Estación (2012). Esta última obtuvo el Premio Especial del Jurado, Premio Fipresci, en la Seminci de ese año. Ahora con el El Rey de los Belgas han decidido hacer un cambio, abandonar ciertas ambiciones intelectuales y un cierto trabajo existencialista para pasar de la tragedia absurda al humor surrealista.

El Taciturno Rey Nicolás III y su equipo, formado por su ayudante Carlos ( Titus De Voogdt), el responsable de protocolo Ludovic (Bruno Georis) y la jefa de prensa Louise (Lucie Debay), están en misión diplomática realizando un recorrido a lo largo del Bósforo ante la inminente entrada en la Unión Europea de Turquía. Al grupo se une el director británico Duncan Lloyd (Pieter van der Houwen), un exfotógrafo de guerra, exalcohólico, contratado por la reina para hacer un documental y ofrecer el lado más humano del monarca. Un suceso imprevisto altera el viaje, Valonia declara la independencia por lo que Nicolás siente el deber de regresar a su país, pero una tormenta solar ocasionada por la erupción de un Volcán en Islandia dificulta la visibilidad aérea, y por consiguiente, todos los vuelos a Bélgica quedan suspendidos. La única posibilidad es volver por tierra, aunque el jefe de Seguridad de Turquía desaconseja e intentará impedir al monarca, por todos los medios posibles, su viaje de vuelta.

Así comenzará un hilarante viaje por carretera a través de algunas de las zonas más desfavorecidas de Europa: Bulgaria, Serbia, Montenegro y Albania, que darán lugar a situaciones de lo más rocambolescas y surrealistas. El Rey y su equipo se meterán en un autobús con un coro de cantantes búlgaros disfrazados con sus mismos trajes para pasar desapercibidos de la policía turca que los persigue, tendrán un surrealista encuentro con un francotirador serbio que se pregunta como puede Bélgica ser el centro de Europa si ni siquiera ellos pueden estar unidos siendo un país tan pequeño, y estarán presentes en un concurso para elegir el mejor yogurt de la zona.

A través de las múltiples peripecias del Rey, de las que somos testigos, como trasladarse en los más variopintos medios de transporte, obligado a disfrazarse y hacerse pasar por una mujer, comer kebaps y saborear la comida búlgara o improvisar como presentador de televisión, conseguirá estar en contacto con la gente común de la calle a través de su hospitalidad, generosidad y ayuda. La verdadera odisea en El Rey de los Belgas, no son los paisajes inhóspitos de los Balcanes sino el viaje espiritual del Rey hacia su interior para conocerse a si mismo, una travesía que cambiará al hombre que hay detrás de la corona y lo ayudará a resolver su profunda crisis de identidad.

El Rey de los Belgas desde un principio deja muy claro que está rodada en forma de falso documental bajo la atenta mirada detrás de la cámara de Duncan Loyd. Observamos la mayor parte de la película a través de la visión de Duncan, con imágenes filmadas cámara en mano que provocarán continuos movimientos bruscos y, a veces, la salida del encuadre o la pérdida de foco. También hay muchos otros momentos en los que vemos a los personajes dirigirse directamente a la cámara para hablar con ella. La decisión de rodar como si se tratara de un documental se debe en parte a que tanto Jessica como Meter provienen de ese mundo.

Aunque los directores comenzaron a escribir la historia allá sobre el año 2011 inspirados por la inestabilidad política y económica existente en Bélgica, la cual estuvo casi un año sin gobierno, y por la erupción del volcán Eyjafjallajökull en 2010, que obligó a cerrar el espacio aéreo durante varios días en la mayor parte del norte de Europa, su intención era mostrar algún tipo de fatalidad en el seno de Europa. Por ese motivo, el viaje del Rey de los Belgas se presta a una metáfora muy actual por todos los acontecimientos ocurridos en los últimos años en el viejo continente acentuados por el auge de los nacionalismos y populismos, el brexit británico y el descontento de algunos países miembros. La idea de disolución está muy presente en una Europa que ha perdido sentido para mucha gente y necesita reinventarse, se mueve a velocidades diferentes, trata de preservar las tradiciones culturales de cada país al mismo tiempo que intenta construir una nueva y más moderna Europa.

El Rey de los Belgas es una divertida y profunda comedia que reflexiona sobre la política de la Unión Europea, las señas de identidad, la integración, el problema de los refugiados y la ética periodística.

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4 de 6 usuarios han encontrado esta crítica útil
Las confesiones
Las confesiones (2016)
  • 5,7
    534
  • Italia Roberto Andò
  • Toni Servillo, Connie Nielsen, Pierfrancesco Favino, Marie-Josée Croze, ...
6
Mordaz parábola que cuestiona a la clase política y la economía global
El thriller político Las Confesiones del director Roberto Andò sobre una reunión del G8 que tiene lugar en un hotel de lujo de la costa alemana, es un pretexto para cuestionar a nuestros representantes políticos y para plantear una serie de interrogantes sobre la vida, la muerte y el poder. Estreno el 26 de Mayo.

La trama se sitúa en una conferencia de emergencia del G8 en un lujoso hotel de Alemania junto a un lago. Además de los ministros, han sido invitados por el director del FMI Daniel Roché (Daniel Auteuil), un enigmático monje italiano, Robert Salus (Toni Servillo), una afamada novelista de cuentos infantiles J.K. Rowling (Connie Nielsen) y una extravagante estrella del rock (Johan Heldenbergh). La noche antes de que comience la reunión secreta, Robert Salus escucha la confesión de Daniel Roché, el cual parece está a punto de anunciar un duro plan de ajustes que traerá consecuencias desastrosas sobre todo para los países más pobres. A la mañana siguiente, Roché se encuentra en su habitación con una bolsa de plástico sobre la cabeza, en un aparente suicidio.

Después de Viva la Libertad (2013) el director Roberto Andò vuelve a tocar el tema de la política y a utilizar al mismo actor protagonista, Toni Servillo. Ahora con Las Confesiones, bajo un formato de thriller suave, utiliza la muerte del director del FMI de forma simbólica, para establecer un debate de como se gestiona la Institución y los ocultos fines que se esconden tras ella a la hora de tomar decisiones que afectan a todo el planeta. Un simbolismo que ha hecho posible la coexistencia de un monje obligado a no revelar ningún tipo de información amparado por el derecho al secreto de confesión, junto a un grupo de economistas que estando bajo el mismo juramento de no revelar ningún tipo de conversación secreta, intentan a toda costa presionar e intimidar a Robert Salus para que rompa sus reglas e informe de lo que habló la noche anterior con Daniel Roché antes de su muerte.

En ese universo de hombres y mujeres pertenecientes a una burguesía aséptica que maneja las finanzas y los flujos de las economías y el comercio, aparecen tres invitados por Daniel Roche que amenazan romper el equilibrio de su ecosistema financiero. Claramente vemos dos mundos opuestos tanto en la forma de pensar como de sentir. El trío, a través de conversaciones y de sus respectivas apariciones parece ser un recordatorio de que detrás de los planes financieros hay seres humanos. Las Confesiones está estructurada básicamente por conversaciones privadas y por flashbacks intercalados con breves fragmentos de la fatídica confesión de Daniel Roché. Al mismo tiempo el personal del hotel investiga al monje e intenta encontrar una grabadora que se cree ha sido utilizada durante la confesión.

Las Confesiones es una mordaz parábola donde se combina y entrelaza con fina sutileza la vida real con la irreal para cuestionar el enfoque ético y moral de la economía global que se rige por unos parámetros difíciles de descifrar para el ciudadano de a pie. La película plantea la gran distancia existente entre los economistas y políticos, cuyas decisiones sostienen los destinos del mundo, con la gran masa que sufrirá de manera inevitable la carga de dichas decisiones, además de los secretos y las mentiras del poder. Los políticos y economistas parecen mas ejecutivos de grandes cuentas que funcionarios al servicio de los ciudadanos.

La película de Roberto Andò tiene muchos parecidos tanto estéticos como en la forma de estar filmada con La Juventud (2015) de Paolo Sorrentino por su colorido, la aparición de un hotel de lujo, sus peculiares huéspedes, los fuertes contrastes y las bellas composiciones artificiales. Las Confesiones tiene un matiz algo surrealista donde se abordan de forma profunda temas como la humanidad, la distribución de la riqueza, la pronunciada brecha existente entre la política y la población, las peligrosas pretensiones de la economía global y la salvación de las almas en su enfoque religioso. A pesar de estar llena de buenas ideas y pretensiones, se queda a medio camino de hacer algo mas grande.

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6 de 8 usuarios han encontrado esta crítica útil
Dancer
Dancer (2016)
  • 7,2
    564
  • Reino Unido Steven Cantor
  • Documentary, Sergei Polunin
8
El chico malo que cambió la forma de concebir el ballet
Dancer es el fascinante documental sobre la vida de uno de los bailarines con más talento de la historia, Sergei Polunin. El director Steven Cantor, ganador del Emmy y nominado al Oscar, sigue toda su vida hasta la actualidad con 27 años, a través de entrevistas e imágenes de archivo junto a otras más recientes que nos servirán para conocer más sobre su pasión por la danza. Dancer explora no solo la vida del propio artista, sino también la de su entorno. Estreno el 19 de Mayo

En Dancer descubrimos como Sergei Polunin desde muy pequeño siempre le gusto el deporte, en concreto la gimnasia, y como en el proceso de selección de su escuela de Ucrania para optar entre la gimnasia y el ballet apareció su primera encrucijada, la cual quedó solventada a favor de la segunda opción, puesto que su madre desde un principio reconoció cualidades innatas en él para el ballet. Con tan solo 11 años Sergei ya sabe lo que es la presión, debido a que toda su familia se volcó con el niño para que fuera un gran bailarín y tuvo que realizar grandes sacrificios para hacer realidad un sueño. El padre marchó a Portugal a trabajar en la construcción para poder costear los gastos del colegio de su hijo, y el peaje que pagó fue no poder verlo en muchos años. Además, la abuela tuvo que salir también fuera del país, rumbo a Grecia, para colaborar en la educación de su nieto trabajando para una familia.

Toda la familia aportó su granito de arena en la carrera de Sergei Polunin. De esta manera consiguieron que Sergei entrara en la prestigiosa escuela de Kiev, y estando allí la madre se entera de una oportunidad para realizar una audición en la Royal Ballet de Londres. Como era de esperar fue seleccionado, y con tan solo trece años y sin saber hablar nada de inglés, “la diversión terminó” para Sergei, según sus propias palabras, para embarcarse en una aventura de sufrimiento y sacrificio. La visa de su madre es denegada por lo que se verá obligada a marchar del Reino Unido y dejar solo a su hijo.

El peso que siente por la gran responsabilidad con su familia y las muchas restricciones impuestas a su vida por la Royal Ballet provocan el comportamiento rebelde de Sergei. Como confiesa en el documental, las abundantes horas de ensayo en estos primeros años están encaminadas a conseguir la perfección, y a la postre el éxito, para así, de esta manera, poder reunir a toda su familia de nuevo. A pesar de estar dotado de un talento único e inigualable, Sergei sentía este talento más como una carga que como un don especial.

Las numerosas dificultades con las que se tuvo que enfrentar debido a la rigurosa disciplina del Ballet, y el peso de la fama, llevaron al joven al borde de la autodestrucción. A lo largo del documental vemos una lucha constante entre su amor por la danza y su aversión a las reglas y restricciones impuestas por las instituciones. Una lucha reflejada a veces de forma literal, como la que observamos a través de bellas imágenes filmadas de la pieza Espartaco donde contemplamos como Sergei Polunin es atacado y vencido por las lanzas.

A través de imágenes de archivo desde la edad de 6 años, hasta su época como gimnasta aparecen multitud de entrevistas a familiares, amigos, compañeros de ballet y a él mismo. El director Steven Cantor, ganador del Emmy y nominado al Oscar, nos muestra un emocionante retrato de la vida de Sergei Polunin a través de íntimas imágenes donde presenciamos el ritual de su preparación antes de las actuaciones, profundas y sinceras entrevistas a su familia y compañeros bailarines (Valentino Zucchetti con el que compartió habitación y muy especialmente su mejor amigo Jade Hale-Christofi), que nos ayudarán a una mejor comprensión de la situación en la que se encuentra Sergei en la actualidad y a saber como llegó a estar así, además de transportarnos a ese mundo único de la danza en el que él habita.

Dancer es una mirada penetrante en la vida de la compleja personalidad de Sergei Polunin, que hizo viral el ballet en internet, mediante una coreografía rodada en Hawai por el fotógrafo y director David LaChapelle (afamado realizador de vídeos musicales para las grandes estrellas) y realizada por su amigo bailarín Jade Hale-Christofi, donde vemos a Sergei bailando sobre la canción Take Me to Church del compositor y cantante irlandés Hozier. En tan solo dos meses, generó más de diez millones de visitas en YouTube (Video anterior a este párrafo). La otra importante pieza audiovisual con la que podemos disfrutar en el documental es una irrepetible coreografía rodada en el Sadler’s Wells Theatre de Londres como parte del proyecto Polunin, el cual es revelado por primera vez en el film.

Sergei Polunin revolucionario en su manera de bailar, con una imagen subversiva llena de tatuajes por todo el cuerpo, su baile de chico malo cambió la forma de concebir el ballet que se tenía hasta el momento. No hace falta ser un experto en la materia para disfrutar con cada movimiento, pirueta y equilibrio del bailarín. Un brillante documental que fascinará tanto a aficionados de la danza como a neófitos y profanos en la materia.

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3 de 4 usuarios han encontrado esta crítica útil
El caso Sloane
El caso Sloane (2016)
  • 7,0
    10.180
  • Estados Unidos John Madden
  • Jessica Chastain, Mark Strong, Gugu Mbatha-Raw, Alison Pill, ...
7
David contra Goliat o el Lobby de las armas
El trepidante thriller político, El Caso Sloane, dirigido por John Madden ( Shakespeare in Love, El Exótico Hotel Marigold o La Deuda) ofrece una profunda reflexión sobre el mundo de los grupos de presión o Lobbys , y como afecta su actividad en las políticas de los gobiernos, en este caso concreto, en la política de los Estados Unidos sobre la legislación relacionada con el control de armas. Protagonizada por Jessica Chastain, una feroz lobbista que se enfrentará al todo poderoso Lobby de las armas. Estreno el 19 de Mayo.

El Caso Sloane ofrece una profunda reflexión sobre el mundo de los grupos de presión o Lobbys y cómo afecta su actividad a la política del gobierno norteamericano y en concreto a la legislación relacionada sobre el control de armas. Este es uno de los temas más polémicos en los Estados Unidos, gracias a los derechos consagrados en la Segunda Enmienda. El estreno de este thriller político de John Madden sobre una feroz y ambiciosa lobbista atrincherada en una brutal batalla contra la poderosa industria de fabricación de armas dominada por hombres resulta de lo más oportuno en un año donde en Estados Unidos se han celebrado unas polémicas elecciones presidenciales en las que una candidata femenina experimentada perdió ante un oponente masculino novato y en teoría, poco cualificado.

La película contiene una historia sólidamente escrita y magníficamente construida de una lobbista calculadora, fría, amoral y que nada la detendrá con tal de conseguir ganar. Aunque no es fácil seguir el argumento de la película por el ritmo rápido de la narración y por sus abundantes diálogos, con mucha información técnica, nos presenta a Elizabeth Sloane (Jessica Chastain) una agresiva y feroz lobbista de una poderosa firma de Washington, a la que le importan muy poco las reglas y menos aún las personas para lograr sus objetivos, que arriesga su reputación y su carrera para enfrentarse al grupo de presión más poderoso del país. Para ello, se verá obligada a cambiarse a una firma mas modesta y con menos recursos pero defensora de una ley en el Senado para el control de armas. A partir de ahora su mundo y su vida estarán muy seriamente amenazados.

La versátil actriz Jessica Chastain es la pieza central del film con una actuación mas que sobresaliente, nominada por este excelente trabajo en los pasados Globos de Oro a la Mejor Actriz en película dramática y simplemente por ello merece la pena ir al cine a verla. Su maravillosa actuación se verá reforzada por el apoyo de un elenco de magníficos actores a su alrededor, entre los que destacan, Sam Waterston en el papel del malvado George Dupont como cabeza visible de la primera y poderosa firma donde trabajó Sloane, John Lithgow como el congresista coaccionado y obligado a tomar una dura decisión y Mark Strong en la piel de Rodolfo Schmidt como el jefe honesto y con principios de la nueva y modesta firma. También hay que hacer una mención especial a Gugu Mbatha-Rawuna como Esme Manucharian, componente esencial del grupo de trabajo de Sloane con un pasado traumático.

La historia de El Caso Sloane se puede perfectamente extrapolar a otros países occidentales, como por ejemplo, el nuestro, y poner los pelos de punta del espectador si se para a pensar por un momento, en la posibilidad de que alguna vez se hayan podido aprobar leyes en los Ayuntamientos, Comunidades o en el mismo Parlamento gracias al apoyo de ciertos grupos de presión, bajo la sombra de la corrupción y con unos intereses cuya finalidad no es precisamente mejorar nuestra sociedad. El ingenioso guion de la película puede realizar un buen trabajo en nuestra mente para alimentar esa exasperación.

Esta detestable ética es el telón de fondo de El Caso Sloane donde vemos a dos grupos de presión luchando entre sí por obtener votos de los senadores utilizando todo tipo de artimañas para conseguir unos que el proyecto de ley sea aprobado y otros para detenerlo. A simple vista parece una lucha bastante desigual, David contra Goliat, donde el poderoso grupo defensor de las armas estará más preocupado en todo momento en destruir a Sloane que en la negociación política, utilizando todas sus influencias y dinero. Mientras que, las armas de Elizabeth Sloane son su astucia y un slogan repetido constantemente por ella que llevará siempre a la práctica: anticiparse siempre a su contrario.

El magnífico engranaje del guión de Jonathan Perera no termina nunca de dejar claro, intencionadamente, de cuales son los verdaderos motivos de la decisión de Sloane para defender esta Ley y enfrentarse al poderoso Lobby, ¿ Por principios, o por un reto personal?. Claramente busca crear una incertidumbre más, a las muchas existentes a lo largo de toda película para confundir al espectador, avivar la tensión y la intriga, y así, de esta manera, mantener todo nuestro interés hasta el final.

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5 de 6 usuarios han encontrado esta crítica útil
Los demonios
Los demonios (2015)
  • 6,2
    486
  • Canadá Philippe Lesage
  • Édouard Tremblay-Grenier, Yannick Gobeil-Dugas, Vassili Schneider, Sarah Mottet, ...
7
Los miedos de Félix
Los Demonios es el primer largometraje dirigido por Philippe Lesage, tras haber realizado anteriormente cuatro documentales. En el año 2015 fue seleccionada para la Sección Oficial del Festival de San Sebastian y obtuvo ese mismo año el Premio a la Mejor Película en el Festival de Budapest y el de la Crítica de Montreal. La película esta basada en hechos reales de la propia vida del director durante su infancia. Se estrena el 5 de Mayo en las salas españolas.

En la primera parte de Los Demonios, la cámara de Philippe Lesage se desliza examinando cuidadosamente las rutinas diarias de los niños como si se tratara de un mundo aparentemente corriente, aunque algo incierto para la mirada de Félix, un niño de diez años. Observamos sus actividades escolares, las tardes de piscina, los primeros desamores, y el acoso escolar sufrido por los alumnos más débiles. El origen de la ansiedad de Félix puede estar promovida por varios motivos: Por ser testigo de una terrible disputa entre sus padres, porque es elegido de los últimos para formar parte de un equipo en una clase de educación física, por el encierro de un niño más joven en la taquilla del vestuario o por las infructuosas cartas de amor a su profesora de gimnasia.

Una complicada edad en donde los miedos, las inseguridades y la sexualidad emergente provoca muchas angustias y demonios. Félix es consciente del interés suscitado por la “demoníaca” madre de un amigo hacia su intranquilo padre, lo que aviva más sus preocupaciones ante un posible divorcio de sus padres, además, el “demonio” del Sida le persigue a la salida del colegio después de ser tratado este tema en clase, debido a unos confusos y crueles experimentos con otro amigo suyo. Ademas, hay noticias de misteriosas desapariciones de niños y se rumorea que un asesino anda suelto por la zona. Una sensación de vulnerabilidad y desprotección provocada por fuerzas invisibles se apodera de Félix. Algunos demonios son reales, en cambio, otros se imaginan, de tal manera que en la película se traza una delgada linea entre la nostalgia de la infancia y la amenaza.

El ritmo de la película resultará excesivamente lento para muchos espectadores, sin embargo, a Philippe Lesage le sirve para captar con suma precisión y detenimiento el mundo visto desde la perspectiva de los niños como si casi de un documental se tratara. Descripción de pequeños detalles y situaciones esenciales para la narración de Los Demonios, a los que normalmente no se les suele prestar mucha atención y se pasan por alto en la mayoría de las películas donde se trata el tema de la infancia, y que aquí serán vitales para el dramático desenlace de la segunda parte.

Los Demonios juega con la incertidumbre y la incomprensión de las cosas que suceden, ya que el espectador tan solo puede ver hasta el límite marcado por la perspectiva y la imaginación de Félix. La larga y confusa primera parte que enervará y eclipsará a más de un espectador, en cambio, servirá para que el clímax sea mucho más eficaz en el posterior giro dramático, cercano al Thriller, de la parte final.

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2 de 3 usuarios han encontrado esta crítica útil
Guardián y verdugo
Guardián y verdugo (2016)
  • 6,1
    654
  • Sudáfrica Oliver Schmitz
  • Steve Coogan, Garion Dowds, Andrea Riseborough, Robert Hobbs, ...
7
Cautivador e ingenioso drama judicial
La película Guardián y Verdugo es un drama judicial escrito y dirigido por Oliver Schmitz, basada en la novela homónima inspirada en hechos reales de Chris Marnewick, abogado defensor de condenados a muerte en Sudáfrica. La película está protagonizada por Steve Coogan (Viaje a Italia, 2014), Andrea Riseborough y Garion Dowds. Guardián y Verdugo fue presentada en la sección Panorama del Festival de Berlín, donde se hizo con el Premio del Público. Estreno el 12 de Mayo.

El actor Steve Coogan es identificado por la mayoría de los espectadores con papeles cómicos, como los realizados en la saga del director Michael Winterbottom, The Trip (2010), The Trip to Italy (Viaje a Italia, 2014), o la próxima The Trip to Spain (Viaje a España) que se ha estrenado el mes pasado en el Tribeca Film Festival, a la espera de que llegue a nuestras salas. También le recordamos en la maravillosa comedia dramática Philomena (2013), donde además de ser el protagonista colabora en el guion, que obtuvo numerosos premios y nominaciones en ese año ( Nominaciones a los Oscar incluyendo a la Mejor Película, Mejor guion en el Festival de Venecia, finalista al Premio del Público en el Festival de Toronto…..).

Ahora, en Guardián y Verdugo, un drama judicial escrito y dirigido por Oliver Schmitz, cambia totalmente de registro para interpretar a John Weber, un famoso abogado defensor de los derechos humanos y muy reconocido internacionalmente como fiel opositor de la pena de muerte. En esta ocasión, ante la evidencia de los hechos, John Weber tiene la difícil misión de defender a un joven guardia de prisión, León Labuschagne (Garion Dowds), acusado de asesinar siete hombres negros por disparos de bala. Se enfrenta en el juicio a la fiscal Kathleen Murray (Andrea Riseborough) que pide la pena de Muerte para León.

En ese año, 1987, cuando se sitúan los hechos de Guardián y Verdugo, en Pretoria se estableció un récord de ejecuciones, 164 personas fueron ahorcadas. Un castigo cada vez más cuestionado en Sudáfrica en aquella época, por lo que después de la última ejecución en la Prisión Central de Pretoria en noviembre de 1989 se declaró una moratoria a la pena de muerte, siendo abolida 6 años después, en junio de 1995, con Nelson Mandela en la Presidencia.

El brillante abogado John Weber está convencido de que el duro castigo emocional y psicológico, y las situaciones límite de Leon en su trabajo diario ha provocado algún tipo de trastorno de estrés postraumático que ha actuado como resorte para cometer inconscientemente los asesinatos. Utilizará el caso para golpear contra la pena de muerte. Para ello tendrá que conseguir penetrar en el interior de la mente bloqueada de Leon, y de esta forma, lograr que relate toda su experiencia traumática al tribunal. Oliver Schmitz utiliza los flashbacks de forma eficaz y poderosa en el interrogatorio a León para describir su terrible historia de lo ocurrido en el interior de la prisión y de esta manera, dar una respuesta y un razonamiento a los crueles asesinatos llevados a cabo después.

El relato de las escenas de los presos a la espera de ejecución, los instantes del trayecto que los lleva al lugar donde van a ser ahorcados acompañados por sus guardianes, y el momento final, justo antes de abrirse la trampilla son estremecedoras, escalofriantes, de mucha tensión y no dejarán indiferentes a ningún espectador. Toda la secuencia está realizada con una excelente fotografía en tonos oscuros y sombríos que contribuye a crear una atmósfera fúnebre y claustrofóbica.

Aunque la estrella en el reparto por nombre es Steve Coogan y de su excelente actuación, el foco principal de la película es Garion Dowds, en cuyo personaje recae todo el peso de la historia. Una formidable interpretación y una agradable sorpresa de un actor casi desconocido, del que la única referencia que tengo sobre él, es su participación en el film televisivo The Gamechangers (2015). Transmite de manera magistral y convincente el estado de shock en el que se encuentra sumergido un joven después de cometer los asesinatos y roto por sus experiencias vividas en el trabajo.

La película Guardián y Verdugo es una convincente crítica contra la pena de muerte, además de un cautivador e ingenioso drama judicial magníficamente relatado. Consigue mantener el interés del espectador hasta el final a la espera impacientemente de descubrir la causa que desencadenó la reacción del joven guardia en el tiroteo.

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12 de 13 usuarios han encontrado esta crítica útil
Bajo el sol
Bajo el sol (2015)
  • 6,6
    748
  • Croacia Dalibor Matanic
  • Tihana Lazovic, Goran Markovic, Nives Ivankovic, Mira Banjac, ...
7
El Amor siempre gana
Bajo el Sol trata sobre tres diferentes historias de amor ambientadas en verano, en la misma zona rural fronteriza de Croacia, tres parejas de enamorados, él croata y ella serbia, que tienen la peculiaridad de estar protagonizadas por los mismos actores, y como telón de fondo el conflicto de la Guerra de Yugoslavia. Dalibor Matanic a través de hermosas capturas del paisaje y el entorno de un pueblo construye su tesis sobre la imposibilidad de que puedan existir relaciones afectivas, sobre todo en estas zonas rurales, debido a la coyuntura histórica en la que se encuentra sumida el país por el conflicto bélico.

Una película repleta de simbología, cuyas tres historias están ubicadas en luminosos y alegres días de verano para, de esta forma, conseguir un pronunciado contraste visual con las oscuras subtramas existentes entre los personajes, llenas de tensión e intolerancia. La primera historia comienza un poco antes del inicio de la guerra (1991), en medio de la creciente sospecha y el miedo, en donde la pareja de enamorados como si de Romeo y Julieta se tratara, tendrán que luchar contra la incomprensión, la ira y la intolerancia de sus respectivas familias y vecinos. El sorprendente final anuncia el fin de la paz.

La segunda historia, con el conflicto finalizado, 10 años mas tarde en 2001, presenta a la pareja traumatizada y asolada por la guerra. Una madre y una hija regresan a su antiguo hogar devastado con la intención de reconstruirlo, y volver a empezar. La hija no puede abandonar los recuerdos, cargados de rencor, odio y venganza, provocados por la muerte de su hermano en combate. Por tal motivo, su encuentro con un joven croata que las ayudará a restaurar la casa tiene pocas posibilidades de acabar en romance.

En la última historia, 10 años después, en 2011, en el mismo lugar, parece que una atmósfera de fiesta recubre todo el país, pero tan solo es apariencia porque a pesar de los años transcurridos, las heridas de la guerra todavía no han cicatrizado. En el reencuentro de una pareja parece que puede haber un rayo de esperanza para el futuro y conseguir superar los fantasmas del pasado.

En las tres historias, el agua funciona, no por casualidad, como un símbolo de expiación. Dalibor Matanic realiza una especie de ceremonia de purificación para limpiar el cuerpo y el alma de los jóvenes cada vez que se bañan en las aguas del lago.

En Bajo el Sol hay que hacer una mención especial al fabuloso trabajo de fotografía realizado por Marko Brdar gracias a las maravillosas tomas panorámicas de los paisajes, a sus elaboradas y hermosas fotos donde captura todo tipo de detalles y contrastes, a la precisa y cuidada iluminación de los interiores y a una serie de capturas sumamente visuales como las bellas escenas en suspensión bajo el agua.

Dalibor Matanic intenta transmitir con Bajo el Sol un concepto demasiado romántico para los tiempos tan convulsos que corren, el amor debe prevalecer sobre el odio y los perjuicios interétnicos. Un mensaje de esperanza donde la política y el nacionalismo extremo nunca gana, sino que gana siempre el amor. Haz el amor y no la guerra. Una preciosa película con una soberbia interpretación de Tihana Lazovic.

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10 de 11 usuarios han encontrado esta crítica útil
Déjame salir
Déjame salir (2017)
  • 6,7
    37.269
  • Estados Unidos Jordan Peele
  • Daniel Kaluuya, Allison Williams, Catherine Keener, Bradley Whitford, ...
8
Divertida y aterradora sátira
La escalofriante película de terror, Déjame Salir, supone el prometedor debut en la dirección de Jordan Peele. Sus anteriores trabajos están relacionados con el mundo de la televisión, tanto en la serie cómica Key & Peele donde formaba pareja artística con el actor Keegan-Michael Key, como en el programa de humor MADtv donde era parte del elenco con sus divertidos sketches. La historia de un joven afroamericano (Daniel Kaluuya) invitado a la casa de su novia (Allison Williams), que descubre como todo se debe a un motivo muy siniestro, es una divertida y aterradora sátira con momentos muy graciosos a partes iguales con otros verdaderamente terroríficos. Estreno el 19 de Mayo.

En un principio pudiera parecer extraño que alguien proveniente del mundo de la comedia realice su debut como realizador en un género aparentemente tan diferente como el del terror. Sin embargo, no nos debería resultar extraño, si tuviéramos en cuenta que la fuerza de ambos géneros, ha sido utilizada a lo largo de la historia del cine como un ingenioso vehículo para realizar alguna reivindicación o crítica social y, si además, conocemos que los anteriores trabajos de Jordan Peele, están basados en su original y peculiar sentido del humor satírico, muy críticos con la sociedad americana, referidos fundamentalmente a las relaciones raciales en Estados Unidos. En Déjame Salir se aferra a ese misma estructura, sólo que esta vez, en lugar de crear risas incómodas, el racismo se convierte en el principal protagonista, centro de atención y en una patata caliente que siempre se ha intentado evitar en Estados Unidos.

Es obvio que Jordan Peele es un aficionado al cine de terror y por ello la película está repleta de homenajes a clásicos del género. La espeluznante escena inicial, con un joven negro (Lakeith Stanfield) perdido en un barrio suburbano por la noche y acosado por un coche blanco que lo sigue nos recuerda a la amenaza constante del coche de Michael Myers en La Noche de Halloween de John Carpenter. Este prólogo resulta curioso, rompe con ciertos estereotipos y nos dará pistas de lo que vendrá después, porque donde deambula intimidado, desorientado y atemorizado este joven de color, se aleja del concepto de barrio peligroso tipo Harlem o el Bronx tan visto en las películas y que tenemos todos en la mente, ya que se trata de un acomodado barrio de mayoría blanca.

Otra películas que nos viene a propósito y de manera irremediable a la cabeza por el ambiente y la atmósfera generada es La semilla del diablo (1968) de Roman Polanski. También, existen claras alusiones a dos clásicos del género como son La Invasión de los Ladrones de Cuerpos (1956) de Don Siegel y a Las Esposas de Stepford (1975) de Bryan Forbes, en donde el personaje principal se siente intimidado al notar como poco a poco las personas de su alrededor empiezan a sufrir una ligera transformación. En la primera, las personas se replican en forma de vainas alienígenas, y en la segunda las mujeres de una pequeña comunidad se convierten en amas de casa dóciles y serviles. Ambas películas mostraron el terror por determinados hechos producidos en sus respectivas épocas. La Invasión de los Ladrones de Cuerpos reflejó el miedo existente en la sociedad a una posible invasión del comunismo en el mundo y por contrapartida, mostró la angustia y el temor provocado por el Marcartismo con la caza de brujas. Y, en Las Esposas de Stepford se respondía a los temores de una sociedad patriarcal por la llegada a principios de los años 70 del feminismo y a un movimiento de la mujer muy lejos de los roles tradicionales.

Ahora en Déjame Salir, la temática resulta muy familiar en su configuración porque utiliza los elementos de aquellos clásicos del género del terror, como asesinos sin rostro, un hogar remoto y aislado, personas que actúan como si fueran autómatas, una familia desconcertante, etc..Los miedos y temores expresados en todas estas películas de antaño estaban dirigidas y enfocadas principalmente a una sociedad blanca, dejando de lado a una parte minoritaria de la sociedad que cada vez ha ido teniendo un mayor protagonismo (La presidencia de Barack Obama es un claro ejemplo). Jordan Peele de alguna forma lo que ha conseguido es apropiarse de la estructura y el modelo de estas narraciones “blancas”, para contar los temores reales e inherentes a la experiencia negra en la sociedad estadounidense moderna, acentuado por el actual clima político con la llegada a la presidencia de Donald Trump.

Desde un inicio Déjame Salir establece una atmósfera misteriosa en un tono ligero y aterrador al mismo tiempo. Consigue equilibrar de forma inteligente sus tonos para proporcionar a los espectadores una divertida y aterradora sátira, donde aparecen momentos muy graciosos (Destaco el sketch cuando el amigo de Chris, protagonizado por LilRel Howery, denuncia su desaparición en comisaria) a partes iguales con otros verdaderamente terroríficos. Una magnífica película de terror muy bien elaborada.

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8 de 13 usuarios han encontrado esta crítica útil
Una historia de locos
Una historia de locos (2015)
  • 6,2
    470
  • Francia Robert Guédiguian
  • Ariane Ascaride, Syrus Shahidi, Grégoire Leprince-Ringuet, Simon Abkarian, ...
7
Entender antes que juzgar
La última película del director Robert Guédiguian, estrenada en el Festival de Cannes del año 2015, y que participó en la Sección Oficial del Festival Internacional de Valladolid o Seminci de ese mismo año, Una Historia de Locos, llega a las pantallas españolas con dos años de retraso. La película se basa en la historia real del periodista español José Gurriarán, que fue víctima, en el año 1981 en Madrid, de un atentado perpetrado por el Ejército Secreto Armenio para la Liberación de Armenia. Estreno el próximo viernes 24 de marzo.

En Una Historia de Locos aparece como telón de fondo el considerado primer genocidio de la era moderna, el realizado entre los años 1915 a 1923, con la deportación forzosa y exterminio de casi dos millones de armenios por el Imperio Otomano, aunque el gobierno turco nunca lo ha reconocido como tal. La película arranca a través de una fotografía en blanco y negro, con un hecho histórico acaecido en el año 1921: el asesinato del activista armenio Soghomon Thelirian contra Talat Pashá (el que fuera Ministro de Interior turco-otomano en 1915 y máximo responsable del genocidio) en plena calle de Berlín, y su posterior juicio por el que fue declarado inocente. Tras este largo prólogo, la acción de la película se traslada, con una fotografía ahora en color para diferenciar ambas épocas, tres generaciones armenias después, a los años 80 en Marsella.

Robert Guédiguian, de ascendencia armenia, vuelve a tocar el tema armenio diez años después, desde Le voyage en Arménie (2006), un poco obligado con la causa, y con Una Historia de Locos cumple en cierta forma con su responsabilidad, al tiempo que hace justicia con sus antepasados. El director ha declarado que, desde el rodaje en 2006 de aquella película, y a medida que se acercaba el centenario del terrible acontecimiento, rondaba por su cabeza contar la historia de la memoria de ese genocidio; conocer a José Gurriarán fue lo que le impulsó definitivamente para realizar este proyecto. Le fascinó la historia de alguien que quiso entender antes que juzgar.

La historia de Aram (Syrus Shahidi), un joven marsellés de origen armenio perteneciente a la tercera generación, que hace explotar el coche del embajador de Turquía en París, y en la que Gilles Tessier (Grégoire Leprince-Ringuet) queda gravemente herido tras pasar en ese momento por allí con su bicicleta, está basada en la historia real vivida por el periodista español José Gurriarán, y contada en su libro La bomba. Gurriarán fue víctima en 1981 de un atentado en Madrid perpetrado por el Ejército Secreto Armenio para la Liberación de Armenia, ASALA, y en el que quedó medio paralítico. Gilles Tessier, al igual que José Gurriarán no sabe nada del conflicto y las reivindicaciones armenias, por lo que, para superar su situación, intenta entenderlas, leyendo y documentándose sobre el genocidio en un principio, para posteriormente intentar conocer al responsable del atentado.

El joven Aram, como parte de una tercera generación que empieza a interrogarse y a hacerse preguntas sobre sus orígenes, además de querer reivindicar su identidad, se une a un grupo que practica ataques armados por toda Europa con el fin de conseguir captar la atención internacional sobre el genocidio armenio. Guédiguian, en un tono humanista, realiza una serie de planteamientos y dilemas morales que resuenan con bastante fuerza en el revuelto y actual panorama político internacional, debido a la escalada de ataques terroristas realizados de forma indiscriminada en el continente europeo.

Una Historia de Locos nos hace reflexionar hasta qué punto se puede defender una causa política que justifica el asesinato de personas inocentes. En este planteamiento radica la evolución del personaje de Aram, exiliado en una milicia sin estado en el Líbano para luchar en una guerra que no tiene ninguna esperanza de éxito, y con el peso en su conciencia de haber destrozado la vida de una persona inocente. Por tal motivo, Aram, a pesar de la oposición de sus compañeros, decide ir a conocer a su víctima. Observamos un pueblo armenio en constante lucha, que no encuentra una solución válida a través de las armas para recuperar sus ansiadas tierras, y vemos cómo, encima, está dividido en facciones por sus diferentes formas de ver la contienda.

Guédiguian intenta situarse en un punto de neutralidad, y para ello se centra más en la relación de Aram con su madre (una espléndida Ariane Ascaride), la cual, a pesar del amor ciego por su hijo, pide perdón a la víctima (Gilles) y busca en todo momento el encuentro entre ambos. En cambio, pasa un poco de largo en la relación con su padre (Simon Abkarian), que no siente rencor, ni odio, sino simplemente desaliento y aflicción; ha aprendido a adaptarse a las nuevas circunstancias, y a ser agradecido con el país que le ha acogido.

La película nos ayuda a meditar sobre una serie de nociones relacionadas con la memoria histórica, la venganza, el amor, el remordimiento y el perdón. El dolor de una madre y de un pueblo sirve para hacer una reflexión sobre el bien y el mal, además de hacernos pensar sobre el concepto de causa justa. Lo que para unos es una causa justa, para otros, en cambio, no lo es. La principal enseñanza extraída en Una Historia de Locos es que la voluntad de entender siempre debería prevalecer sobre la venganza.

CINEMAGAVIA
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4 de 6 usuarios han encontrado esta crítica útil
Redención
Redención (2015)
  • 6,5
    9.603
  • Estados Unidos Antoine Fuqua
  • Jake Gyllenhaal, Forest Whitaker, Rachel McAdams, Oona Laurence, ...
7
Rocky Balboa + Jake la Motta = Billy Hope
Con algo de retraso, llega a nuestras pantallas este fin de semana la película, Redención, donde su director Antoine Fuqua, entra en el mundo del boxeo a través de un cuento de redención moderno. El guion de Kurt Sutter, creador de la serie los Hijos de la Anarquía, trata sobre la emocionante historia de un boxeador que deberá luchar tanto fuera como dentro del ring para conseguir encauzar su vida y la de su familia, interpretado por una magistral actuación de Jake Gyllenhaal. Además la película cuenta con temas musicales del famoso rapero y actor Eminem. Estreno el próximo viernes 24 de marzo.

En Redención, Billy Hope (Jake Gyllenhaal), un boxeador arrogante y agresivo en defensa de su récord invicto como campeón del mundo de los pesos semipesados de boxeo, sufre una tragedia en pleno apogeo de su carrera que lo arrastra a una espiral de depresión y desesperación, de la que tiene que salir si quiere recuperar la confianza de los que ama. El boxeo se convierte en el medio a través del cual Hope puede redimirse a sí mismo, y para ello, acude a un pequeño gimnasio propiedad de Tick Wills (Forest Whitaker), un ex boxeador con aversión a entrenar a púgiles profesionales. Billy lo pierde todo, y pasa de vivir en una mansión de lujo, a verse obligado a volver a sus raíces y empezar de nuevo.

Por un lado, la trama suena al personaje interpretado por Sylvester Stallone, en concreto a la versión de 1990, Rocky V, donde Rocky Balboa se queda arruinado económicamente por una mala gestión de su cuñado. Por otra parte, la figura y estética de Billy Hope, nos recuerda a Jake la Motta en Toro Salvaje (1980), interpretado por Robert de Niro. Aquí encontramos el primer obstáculo al que tiene que hacer frente, Redención, la sensación de haber visto antes la película. Sin embargo, el guionista Kurt Sutter, creador de la serie los Hijos de la Anarquía, toma elementos de ambas películas ( el espíritu de Rocky y la sicología de Toro Salvaje) para dotar a su historia con una personalidad propia.

Además, la tragedia extrema y el tormento sufrido por Hope en la cúspide de su carrera, aunque las circunstancias en las que se produce son poco convincentes, es el punto más fuerte y diferenciador con respecto al resto de películas dedicadas al boxeo. Esa tragedia es la causa por la que el boxeador toque fondo y la que propicie, al mismo tiempo, una vuelta y ascenso mucho más potente y emocionante para el espectador.

Las escenas de los combates son realmente fantásticas, muy bien conseguidas, los golpes se ven, se sienten y parecen reales. No son escenas excesivamente crueles y sangrientas, y a pesar de la dureza de algunas imágenes no resultan desagradables. El resultado final tendrá al espectador totalmente sumergido hasta el punto de que olvidará que todo está perfectamente planificado y coreografiado. De todas formas, el tiempo dedicado a a las peleas en el ring no es muy amplio, tan solo al principio para defender el trono de campeón del mundo, y el combate final, tan típico en este tipo de películas. El verdadero combate de Billy Hope, lo tendrá fuera del ring, además de ser la parte más interesante del film.

Jake Gyllenhaal está sensacional, una vez más demostrando que es uno de los mejores y más versátiles actores de su generación. En la sensacional Nightcrawler (2014), con un personaje inquietante que requirió de la drástica pérdida de peso, ya dio todo un recital interpretativo en una compleja historia sobre la pornografía de la noticia en un mundo donde las audiencias juegan un papel importante, y ahora en Redención, con su espectacular transformación física, en una trama no demasiado imaginativa, pero con una fórmula efectiva, su personaje dotado de una gran fuerza y autenticidad consigue transmitir una desgarradora y emocionante historia, a pesar de que la película tiene un argumento repleto de clichés.

Parece increíble que el protagonista inicial de la película fuera Eminem, y a raíz de abandonar el músico el proyecto a última hora para dedicarse a su siguiente disco, el director, Antoine Fuqua, y el guionista, Kurt Sutter, pensaran en Jake Gyllenhaal como mejor alternativa. Sinceramente, pienso que este imprevisto, fue lo mejor que le pudo pasar a la película porque sin la magistral actuación de Gyllenhaal, es muy probable que simplemente estuviéramos hablando de otro película sobre boxeo. De todas formas, Eminem sigue conectado con el film y su single Phenomenal es la primera canción de la banda sonora oficial.

Aunque se trate de una historia predecible desde un inicio, Redención es mucho más que otra película de boxeo, en última instancia, es un explosivo y emocional drama sobre el amor y la familia, con una magnífica fotografía a cargo de Mauro Fiore donde los colores nítidos y sombríos utilizados ayudan a esa aureola de autenticidad que recorre toda la cinta. Todo ello redondeado, y no me canso de decirlo, con una más que sobresaliente actuación de Jake Gyllenhaal, y aunque solo sea por esto, merece la pena ir a ver la película.

CINEMAGAVIA
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4 de 5 usuarios han encontrado esta crítica útil
Locas de alegría
Locas de alegría (2016)
  • 6,5
    3.156
  • Italia Paolo Virzì
  • Valeria Bruni Tedeschi, Micaela Ramazzotti, Anna Galiena, Valentina Carnelutti, ...
8
Thelma Donatella & Louise Beatriz
La gran triunfadora de la pasada edición de la Semana Internacional de Cine de Valladolid, Seminci 2016, estaba en el último pase de la Sección Oficial del Festival, con la proyección de Locas de Alegría del director italiano Paolo Virzì, al llevarse La Espiga de Oro a la Mejor Película concedido por el jurado internacional a la vez que se hizo con el Premio del Público. Este éxito se completó con el Premio a la Mejor Actriz para las dos protagonistas del film, Valeria Bruni Tedeschi y Micaela Ramazzotti por sus excelentes interpretaciones en esta disparatada comedia sobre dos mujeres con problemas mentales, caracteres muy diferentes, que se complementan y se necesitan la una a la otra. Estreno el próximo viernes 17 de marzo.

El triunfo de Locas de Alegría vino precedido por la sorpresa y el asombro, ya que no aparecía en ninguna quiniela con opciones a ser la ganadora de la Espiga de Oro y mucho menos a llevarse también el Premio del Público. De hecho, el desconcierto generado en las votaciones fue tal, que el propio director de la Seminci, Javier Angulo, momentos antes de que se entregase dicho Premio del Público, se dirigió a los asistentes a la gala de clausura para pedir disculpas por el error cometido, porque “nos adelantamos anoche al comunicar a la distribuidora de El Ciudadano Ilustre que era la ganadora…A las doce iba ganando pero a la una le superó Locas de Alegría”. A pesar de la polémica debemos reconocer lo difícil que resulta ver en un festival como jurado y público se ponen de acuerdo a la hora de elegir a la mejor película, y eso es mérito absoluto de Locas de Alegría, que redondeó su triunfo al llevarse también el Premio a la Mejor Actriz compartido por las dos protagonistas del film Valeria Bruni Tedeschi y Micaela Ramazzotti

También fue una absoluta sorpresa para la crítica especializada asistente al Festival incluido un servidor. En mi caso, no lo fue porque no sea una gran película, todo lo contrario, se trata de una excelente comedia agridulce bien resuelta, con oficio, entretenida, divertida y con magníficas interpretaciones de sus dos actrices protagonistas, Valeria Bruni Tedeschi y Micaela Ramazzotti, sino más bien porque no era el prototipo de película ganadora del Festival, y no tiene la consistencia y la fuerza de películas como El Viajante, del director iraní Asghar Farhadi, recién ganadora del Oscar a la Mejor Película de Habla no Inglesa, o la argentina El Ciudadano Ilustre de los directores Mariano Cohn y Gastón Duprat.

Las protagonistas de Locas de Alegría, Donatella (Micaela Ramazzotti) y Beatriz (Valeria Bruni Tedeschi) son dos mujeres encerradas en una peculiar institución psiquiátrica en la Toscana llamada Villa Biondi, muy diferentes, con caracteres totalmente opuestos que se complementan formando una perfecta simbiosis donde la una cuida de la otra. Beatriz es una mujer refinada, la gusta vestir bien, con una gran capacidad para salir airosa de situaciones complicadas en el día a día gracias a su linaje aristocrático y a su facilidad para inventar mentiras de una manera convincente. Otra cualidad a resaltar de Beatriz es su asombrosa capacidad de transformación para conseguir pasar por una persona cuerda. En cambio, Donatella es una mujer que llega a la Villa llena de magulladuras, muy delgada, desaseada, con absoluta falta de autoestima, llena de tatuajes por todo el cuerpo, muy dolida por dentro y por fuera ante la imposibilidad de no poder ver su a hijo al que intentó matar en una ocasión y que supuso la pérdida de su custodia.

Un día las dos consiguen escaparse de la Villa en un autobús y entrar en contacto con el mundo exterior. A partir de ahora se sucederán una serie situaciones rocambolescas, divertidas y a veces surrealistas donde entran en escena un centro comercial, un elegante restaurante, la discoteca donde trabaja el padre del hijo de Donatella o la mansión de la playa del ex de Beatriz. Una road movie donde ambas mujeres emprenderán una huida constante para disfrutar de la vida, perseguidas por los empleados del psiquiátrico, que nos recuerda intencionadamente por alguna escena de ellas montadas en el coche, a Thelma & Louise (1991) de Ridley Scott.

El verdadero drama habita dentro de la Villa que representa un microcosmos separado de la vida real en la que viven una serie de mujeres con trastornos mentales recluidas y olvidadas allí. Se trata de una pura comedia italiana, con diálogos incisivos y divertidos, de ritmo rápido en donde se juega muy bien con la ironía para tratar cuestiones sociales y políticas.

CINEMAGAVIA
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6 de 7 usuarios han encontrado esta crítica útil
Los Hollar
Los Hollar (2016)
  • 5,9
    1.125
  • Estados Unidos John Krasinski
  • John Krasinski, Anna Kendrick, Margo Martindale, Sharlto Copley, ...
6
La familia Hollar
Este viernes 17 de marzo se estrena en las salas españolas, a través de la distribuidora Sony Pictures Releasing de España, la película Los Hollar, dirigida y protagonizada por John Krasinski. Se trata de un drama familiar en tono de comedia sobre la familia, el amor y la amistad, con unos parámetros muy característicos del cine independiente americano. El reparto se completa con Margo Martindale, Richard Jenkins, Anna Kendrick, Sharlto Copley y Charlie Day.

John Hollar (John Krasinski), un aspirante a artista, se ve obligado a abandonar su cómoda vida en Nueva York y regresar a su pueblo natal, tras recibir la inesperada visita al trabajo de su novia Becca (Anna Kendrick) con la terrible noticia de que su madre necesita una cirugía cerebral. Su madre, Sally (Margo Martindale) tuvo un desmayo esa misma mañana y se le ha detectado un tumor que ha estado creciendo durante más de diez años. La repentina reunión familiar que llega en plena crisis existencial para John Hollar, servirá finalmente para encontrar un sentido a su vida.

A pesar de que la premisa suena a típica sitcom y transmite la sensación de ser una historia con personajes y lugares ya vistos anteriormente: reunión inesperada de familia disfuncional muy utilizada en el cine independiente (Algo en común, Captain Fantastic, Pequeña Miss Sunshine, Nebraska....), y de que, además, es una trama predecible en gran parte de su metraje, se trata de una película perspicaz y encantadora, escrita de forma entretenida, alegre y angustiosa por el guionista James C. Strouse, y que camina por la delgada línea que separa el humor de la tragedia con una sutileza e ingenio ligeramente agridulce.

Los personajes masculinos en Los Hollar se caracterizan por ser inseguros e inestables, además, dependen y necesitan el apoyo de sus mujeres, más fuertes que ellos mentalmente, para sentirse bien. John tiene miedo de tener un bebé con Becca, y por consiguiente, a ser padre y asumir nuevas responsabilidades, por lo que no quiere casarse. El Padre de la familia, Don (Richard Jenkins), se siente indefenso y necesitado ante la posibilidad de perder a su esposa, y su hermano Ron (Sharlto Copley) vive en casa de sus padres porque decidió divorciarse, pero se da cuenta que cometió un error y quiere volver con ella.

Los Hollar empieza con bastante fuerza y consigue durante la mayor parte del relato dar una intensa y honesta mirada sobre la familia, el amor y la amistad, sin embargo, decae en el tramo final por su tono excesivamente convencional, poco creíble, y demasiado cursi que no consiguió conmoverme a pesar de las espléndidas interpretaciones del buen elenco de actores que conforman el reparto, y de la sensacional banda sonora a cargo Josh Ritter, con su música entusiasta y positiva, y sus interesantes letras sobre la lucha y el dolor perfectamente integradas en la trama de la película.

Hay que destacar la poderosa actuación de Margo Martindale, como Sally, la matriarca de la familia, una mujer fuerte de mente que, de repente, se enfrenta a su propia muerte. Ella es el centro de la película y el corazón de la familia, y nos ofrece un magnífico y poderoso momento interpretativo poco antes de entrar al quirófano al sufrir un inevitable ataque de pánico. Y, resaltar también, la notable presencia de Richard Jenkins, como Don, muy emocionado por la dolencia de su mujer que no concibe la vida sin ella.

Este segundo largometraje de John Krasinski como director, tras Entrevistas breves con hombres repulsivos (2009), que tuvo la dificil misión de adaptar una colección de cuentos de David Foster Wallace a una narración coherente, se nos presenta como una película sin muchas pretensiones, encantadora y terriblemente conmovedora acerca de una familia que se une ante una crisis repentina, pero que se va diluyendo poco a poco como un azucarillo dando la sensación de que la historia podía haber dado más juego.

CINEMAGAVIA
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8 de 10 usuarios han encontrado esta crítica útil
El fundador
El fundador (2016)
  • 6,5
    8.508
  • Estados Unidos John Lee Hancock
  • Michael Keaton, Nick Offerman, John Carroll Lynch, Laura Dern, ...
7
El capitalismo salvaje y despiadado en forma de hamburguesa
La historia real de Ray Kroc, un vendedor ambulante que tomó un restaurante de gestión familiar para convertirlo en un conocido y multimillonario imperio de comida rápida, llamado McDonalds, es la trama en la que se basa El Fundador, dirigida por John Lee Hancock (Al encuentro de Mr. Banks), con guión de Robert Siegel (El Luchador) y protagonizada por un espléndido Michael Keaton (Spotlight, Birdman). Estreno el próximo viernes 10 de Marzo.

El Fundador se trata de un drama autobiográfico sobre Ray Kroc (1902-1984), conocido por ser el hombre que “fundó” McDonald’s. Se nos cuenta la fascinante historia de un vendedor ambulante de Oakpark, Illinois, que se ha pasado la mayor parte de su vida comerciando infinidad de productos, de los más variopintos, a propietarios de negocios, pero con ninguno ha llegado a nada transcendental e importante. En pleno boom económico tras la guerra, Ray Kroc, de 52 años, es vendedor ambulante de Multimixer, una batidora de restaurantes de carretera muy popular en los EE.UU. de posguerra. El encargo de seis unidades para un restaurante de San Bernardino (California) capta tanto su atención que se dirige allí para conocerlo. Cuando llega, ve un restaurante y un negocio, diferente a cualquier otro visto antes. Esta visita marcará el resto de su vida.

Ray Kroc se queda sorprendido con aquel local regentado por los hermanos Dick y Mac McDonald. Se trata de un nuevo tipo de restaurante de comida rápida donde cualquiera puede pedir una hamburguesa que estará lista para comer en menos de 30 segundos. En aquella transcendental visita, los hermanos relatan a Kroc toda la historia y el proceso de su negocio. Al principio fue un restaurante de hamburguesas y barbacoas, pero al darse cuenta de que el servicio era demasiado lento, inventan un ingenioso sistema (inspirado en el funcionamiento de las cadenas de producción ideadas por Henry Ford) para hacer y entregar a los clientes hamburguesas en cuestión de segundos.

El concepto de los hermanos McDonald era hacer comida de buena calidad, de forma rápida y que las familias pudieran pagar. Para ello crean un menú reducido, una cocina especialmente diseñada, la eliminación del servicio de mesa y de los camareros, y una envoltura de papel desechable. Ellos describen su método a Ray Kroc como una “sinfonía de eficiencia”, al que llaman Speedee System. Kroc enseguida reconoce un potente modelo de negocio, la oportunidad de su vida, que no puede dejar escapar, y, aprovechando sus dotes comerciales y su visión global del negocio, les propone crear franquicias para convertir a McDonald’s en un fenómeno nacional.

Cuando Kroc visita por primera vez el restaurante de los hermanos McDonald, con sus arcos de oro iluminados de McDonald’s, automáticamente recorre por sus pensamientos farolas adornando los tejados de las ciudades, al igual que los campanarios en las iglesias o las banderas americanas en los ayuntamientos. Los hermanos McDonald tuvieron una gran idea, pero Kroc, envolviéndose en la bandera del sueño americano fue más allá, con una visión mas global, con el objetivo de convertir aquellos aros dorados en “una nueva iglesia americana”, pero lamentablemente utilizando prácticas comerciales despiadadas y con la firme voluntad de acabar con cualquiera que se interpusiera en su camino. Dos formas, dos conceptos diferentes de modelo de negocio, cuyos enfrentamientos y distancias son cada vez mayores e insalvables.

El director John Lee Hancock y el guionista Robert Siegel parecen querer celebrar las antiguas virtudes americanas de la autosuficiencia, la ambición y el trabajo duro bajo el prisma de dos formas diferentes de llevarlas a cabo. Por un lado, los hermanos McDonald, que nunca estuvieron desinteresados en hacer franquicias, de hecho hicieron varias intentonas que acabaron en fracaso, eran unos emprendedores idealistas interesados en una forma de capitalismo (el productor Don Handfield lo ha denominado “capitalismo sostenible”), en busca de un control de calidad exhaustivo sobre el producto y el servicio, el cuidado de sus empleados, y un compromiso con los valores familiares donde podrían obtener un beneficio saludable, y vivir cómodamente sin tratar de superar a su competencia. Por otro lado, el capitalismo salvaje, la globalización masiva de la cultura estadounidense y el progreso de Kroc como una forma de llegar a lo más alto, donde no existen principios éticos, todo vale para conseguir el éxito y se trata de triunfar cueste lo que cueste.

Se describe a Ray como un personaje complejo cuyas motivaciones son controladas por la desesperación y el miedo al fracaso, y Michael Keaton refleja perfectamente todas esas complejidades con su magnífica interpretación. Tras ver esta película es difícil imaginar a otro actor para este papel. Laura Dern, como Ethel Kroc, la esposa de Ray Kroc, interpreta de forma estoica y convincente a una mujer desesperanzada, antes de que se convierta en una de las numerosas víctimas del delirio de grandeza floreciente de su marido. Una historia real, cuyo título suena a ironía, cuando nos enteramos de que el hombre que “fundó” el imperio McDonald’s se apropió de la idea de dos emprendedores idealistas y perfectos desconocidos para una gran parte de la población americana.

CINEMAGAVIA
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42 de 57 usuarios han encontrado esta crítica útil
Land of Mine (Bajo la arena)
Land of Mine (Bajo la arena) (2015)
  • 7,1
    5.910
  • Dinamarca Martin Zandvliet
  • Roland Møller, Louis Hofmann, Mikkel Boe Følsgaard, Laura Bro, ...
9
Tensión constante sobre la arena
Al finalizar la Segunda Guerra Mundial, tuvo lugar un terrible episodio del que se habla poco en los libros de historia: la utilización de prisioneros de guerra alemanes para desactivar más de dos millones de minas repartidas por toda la costa danesa, sin apenas recibir preparación y sin contar con medios adecuados para ello. Esta tarea, que se convirtió en una tensa ruleta rusa, es la historia relatada en Land of Mine (Bajo la Arena) del director y guionista danés Martin Zandvliet. La película fue una de las cinco seleccionadas en la Gala de los Oscar para el Premio a la Mejor Película de Habla no Inglesa, además de conseguir el Premio del Público en el pasado Festival de Cine de Gijón. Estreno el próximo viernes 10 de Marzo.

Coproducida por dos países que estuvieron en lados opuestos durante la Segunda Guerra Mundial, centra su atención sobre las miles de minas terrestres que fueron colocadas por los alemanes entre 1942 y 1944, a lo largo de la costa oeste de Dinamarca, como parte del llamado Muro Atlántico, en previsión de una invasión aliada desde Gran Bretaña, para decidir posteriormente que los prisioneros de guerra del lado derrotado tuvieran la arriesgada y suicida tarea de retirar cada una de esas minas de manera individual (el único modo de desactivar una mina terrestre) antes de que se les permitiera regresar a su patria. Estamos ante una película que nos ofrece una visión poco habitual en el género bélico, presentarnos a los soldados alemanes como víctimas de la guerra, con sentimientos y muy humanizados.

Muchos de los soldados alemanes a los que se les ordenó desactivar más de dos millones de minas repartidas por toda la costa danesa eran meros muchachos entre quince y dieciocho años de edad, sin instrucción y sin equipación para esa labor, y la mayoría pertenecían a la llamada Volkssturm, una milicia nacional creada por Hitler hacia finales de la guerra para reclutar a aquellos que todavía no servían en las filas del ejército alemán. A todo esto hay que añadir la hostilidad de la población danesa hacia los prisioneros, consecuencia de los cincos años de ocupación nazi, con alojamientos que no reúnen las condiciones adecuadas para ser habitados y con escasos alimentos.

El director y guionista Martin Zandvliet muestra con Land of Mine cómo las guerras a menudo provocan odio entre la gente, además de una enemistad que continúa incluso después de que un conflicto oficialmente haya terminado. Se trata de terribles episodios acaecidos al finalizar la Segunda Guerra Mundial, olvidados y desconocidos por la mayoría de los daneses y de los que se habla poco en los libros de historia. Es una película, en palabras de su director, sobre “venganza y perdón, acerca de un grupo de muchachos obligados a pagar en nombre de toda una nación.”

Aquí seguimos a un grupo muy joven de soldados conducidos por un duro sargento danés, Carl Rasmussen (Roland Møller), mientras vigila a sus prisioneros. Como es habitual en las películas sobre explosivos (Tierra Hostil de Kathryn Bigelow o Volar por los aires de Stephen Hopkins), hay una tensión inherente a lo largo de toda la trama. A resaltar las escenas donde se desactivan las minas manualmente, que son extremadamente tensas debido al constante peligro de una explosión mortal; sin embargo, la fuerza de la historia se basa principalmente en las relaciones emocionales creadas entre los soldados y su sargento.

Rasmussen se nos presenta en un primer momento como un hombre poco compasivo y brutal, quedando claramente reflejado en una violenta escena inicial sobre un soldado alemán que desfila vigilado por el ejército danés. Este sentimiento de odio hacia los prisioneros paulatinamente se va transformando en comprensión durante la convivencia, y se da cuenta de que los soldados bajo su mando son poco más que niños, temerosos de sus vidas y sin hogar. Un guión muy bien construido, con una elaboración inteligente de los diferentes personajes, magníficamente desarrollados, los cuales tienen distintos enfoques para hacer frente a las situaciones que se presentan.

La fotografía, a cargo de Camilla Hjelm Knudsen (esposa de Martin Zandvliet), es impresionante, con preciosas vistas de la costa danesa, hermosas e idílicas playas de arena fina, pero de lo que los espectadores somos conscientes siempre, y no se nos olvida nunca, es el amenazante peligro que se encuentra debajo. Una impactante y tensa historia que seguramente al salir del cine te dejará la sensación de haber visto una magnífica película. Muy recomendable.

CINEMAGAVIA
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11 de 12 usuarios han encontrado esta crítica útil
Yo no soy Madame Bovary
Yo no soy Madame Bovary (2016)
  • 6,1
    719
  • China Feng Xiaogang
  • Fan Bingbing, Dong Chengpeng, Fan Wei, Guo Tao, ...
7
Yo no soy Pan Jinlian
La esperada ganadora de la Concha de Oro a la Mejor Película en el pasado Festival de San Sebastián, Yo no soy Madame Bovary, llega a las salas de cine españolas el próximo viernes 10 de Marzo. La película, dirigida por Feng Xiaogang, asimismo consiguió la Concha de Oro a la Mejor Actriz gracias a la excelente interpretación de Fan Bingbing. Esta sátira sobre la burocracia china es una adaptación de la novela escrita en 2012 por el propio guionista, Liu Zhenyun, basada en un cuento clásico de la literatura china del siglo XVII. Por último, hay que destacar el prestigioso Premio Fipresci conseguido en el pasado Festival de Toronto.

Yo no soy Madame Bovary está basada en un cuento de la literatura china del siglo XVII, en la que una esposa infiel, llamada Pan Jinlian, conspira con su amante para matar a su marido. Este es el origen del nombre “Pan Jinlian”, utilizado en China para descalificar a las “malas” mujeres y esposas. En la película se cuenta la historia satírica de Li Xuelian, una mujer sencilla de pueblo que es acusada de adúltera por su marido. Ella niega la acusación pública hecha por su esposo de ser una mujer “Pan Jinlian”, nombre que coincide con el título original del film, Yo no soy Pan Jinlian; pero en su distribución internacional se ha cambiado por Yo no soy Madame Bovary, en clara referencia al famoso personaje de Gustave Flaubert, porque, al parecer, Madame Bovary, tiene las mismas connotaciones para el público occidental que Pan Jinlian para el público chino, de mujer promiscua.

Feng Xiaogang, director muy famoso en China en los últimos años por sus blockbusters If You Are the One (2008), Aftershock (2010) y Back to 1942 (2012), es también muy conocido por su capacidad para realizar películas en las que mezcla con gran maestría los dramas sociales con un toque de humor, como lo demuestran las sátiras de sus inicios, El Funeral del Jefe (2001) o Cell Phone (2003). Esta última fue todo un éxito en su país, tanto de taquilla como de crítica, al conseguir los prestigiosos premios Chinese Hundred Flowers, con una oscura y cínica sátira sobre los clichés culturales de la sociedad china contemporánea. Esa devoción por la sátira ha sido retomada con su anterior película, Personal Tailor(2013), deliciosa parodia sobre la avaricia y la modernidad económica china, y continuada ahora con Yo no soy Madame Bovary, donde se nos muestra una sátira sobre la burocracia china a través de su protagonista Li Xuelian, una campesina emocionalmente perturbada que se pasa más de diez años luchando en los tribunales de justicia para demostrar su falso divorcio.

Li Xuelian y su marido Qin Yuhe organizan un falso divorcio para conseguir un segundo piso que el gobierno otorga a las personas solteras; sin embargo, seis meses más tarde, Qin se vuelve a casar, según el plan acordado, pero con otra mujer. A partir de ahora, Li Xuelian comienza un largo y duro viaje legal, con su maleta llena de quejas para los tribunales locales, las apelaciones al alcalde, para finalizar el trayecto en Beijing, presentando su caso a los funcionarios del partido. Ella demanda a cada persona que se niega ayudarla, es un dolor y una pesadilla constante para los jefes de distrito, jueces, gobernadores y alcaldes, a los que persigue con carteles reivindicando su lucha, corta el paso de sus coches oficiales obligándolos a salir, espera sentada en la calle delante de sus despachos bajo la atenta mirada de la gente, y aparece de forma puntual en sus conferencias de Beijing.

Feng Xiaogang y su director de fotografía Luo Pan plasman de manera experimental y original este cuento clásico de la literatura china a la gran pantalla, a través de un marco circular que aparece en gran parte del metraje, a lo largo de todas las escenas provinciales y rurales, con la idea de evocar las pinturas de Literati que durante la Dinastía Song eran a menudo paisajes representados en rollos. Cuando la acción se traslada a Beijing, el aspecto de la pantalla cambia a un marco cuadrado. El motivo de encuadrar cada escena en un círculo, según su director, era porque así podía eliminar muchos elementos no deseados de cada escena, y hacer que el público se centrase en los personajes. En un principio, el escritor y guionista Liu Zhenyun estuvo en contra de esta idea porque consideraba que su historia era lo suficientemente potente, para no tener que recurrir a ese tipo de innovaciones visuales. Al final se llegó a un acuerdo, y de ahí la alternancia de las dos maneras, la circular y la cuadrada.

Un aspecto curioso a destacar es la utilización de tambores tipo taiko en algunas escenas, con un sonido solemne y atronador que ayuda a dar más fuerza y consistencia a las imágenes. Estamos ante una interesante película, muy visual, de gran colorido, y con una fabulosa actuación de Fan Bingbing. Se trata de una de las actrices más conocidas del continente asiático, ya ha sido tentada por Hollywood, con apariciones en Iron Man 3 (2013) de Shane Black y X-Men: Días del futuro pasado (2014) de Bryan Singer, y pronto la veremos en el drama fantástico The King´s Daughter (2017) de Sean McNamara. En tono de comedia, Xiaogang hace una crítica social sobre la incompetencia, mediocridad y dejadez de los funcionarios del gobierno, más preocupados en conservar sus puestos de trabajo y sus estatus que en interesarse por los problemas de los ciudadanos a los que representan. Por poner un pero, quizás, sus casi dos horas y cuarto.

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12 de 14 usuarios han encontrado esta crítica útil