arrow
Críticas de Elcinederamon
Críticas ordenadas por:
Ladykillers
Ladykillers (2004)
  • 5,9
    21.704
  • Estados Unidos Joel Coen, Ethan Coen
  • Tom Hanks, Marlon Wayans, Ryan Hurst, Irma P. Hall, ...
6
Un film bastante infravalorado
Ladykillers de los hermanos Coen es una comedia negra y un drama basado en un grupo de atracadores que alquilan el sótano de una mujer mayor, haciéndose pasar por músicos en sus ensayos cuando en realidad lo que pretenden es robar un casino cercano. Dirigida con un ritmo activo y con el estilo habitual de los Coen en su humor negro y afilado, es una obra divertida y cumplidora que hace bien lo que se propone y entretiene de forma eficaz todo el film, aunque comete el error de tener prisas al final, concluyendo con ello una buena película que sin ser de los más deslumbrantes de los cineastas de Minnesota, cumple bien con lo que se proponen y hacen pasar un buen rato no solo a sus incondicionales, sino al público en general.
La fotografía es lumínica y está repleta de detalles estéticamente bien logrados para aumentar la jocosidad del film, logrando una labor estimulante y divertida. La música, al comienzo de la película, recuerda a la inolvidable "El gran Lebowski", acompañando el resto del film sutilmente la historia con sus melodías. Los planos y movimientos de cámara consuman una lograda labor técnica a través del uso de los plano-contraplanos, subjetivos, seguimiento, generales, detalles, cámara en mano, avanti, retroceso y tercera persona que exprimen lo mejor de las interpretaciones y sus insólitas decisiones. Cabe señalar también, el montaje lineal y seguido que es original en su exposición de los hechos para completar un puzzle de presentación y enlace de los personajes.
Las actuaciones son genuinas y auténticas del primeros al último. Cuenta con la sorprendente actuación de Tom Hanks alto alejado de su registro interpretativo más habitual, siendo también convincentes las colaboraciones de Marlon Wayans, Ryan Hurst, Irma P. Hall, J.K. Simmons, Tzi Ma y Diane Delano entre otros. La dirección artística emplea para estos unos vestuarios e interpretaciones variados y sugerentes del personaje según su profesión, condición social o edad, en una buena labor que junto con los trabajados decorados te transportan in situ.
El guion, escrito por los directores junto con Max D. Adams, es hilarante y ameno en sus divertidas e insólitas actuaciones que serán las risas no solo de los seguidores de los Coen, sino del público en general, concluyendo un film cumplidor que no es de las mejores obras de los directores pero si cumple bien con su cometido. Esto se lleva a cabo con una narrativa variada según su personaje que pasa de impoluta y educada a ordinaria y disparatada y contiene unos diálogos satíricos y mordaces que sacarán las risas del espectador en las escenas oportunas.
En definitiva, la considero un film de un humor más sencillo pero sin olvidar el toque de comedia negra de los Coen, que tiene detalles originales y gran diversión al construir una cinta remake inspirada de una comedia británica, logrando satisfacer a toda clase de públicos aunque sin dejar una gran sensación tras su visionado, ya que lo ofrece es bueno pero sin exagerar ni ser digno de elogio o recuerdo. Recomendable por su dirección, actuaciones, fotografía, música, montaje, planos, movimientos de cámara, vestuarios, caracterizaciones y narrativa que hacen de Ladykillers, un film jocoso y con momentos destacables pero que tampoco es una de las obras imprescindibles de tan aclamados directores.
[Leer más +]
Sé el primero en valorar esta crítica
¡Ave, César!
¡Ave, César! (2016)
  • 5,4
    15.733
  • Estados Unidos Joel Coen, Ethan Coen
  • Josh Brolin, George Clooney, Alden Ehrenreich, Tilda Swinton, ...
6
Un título con buenos momentos, pero no imprescindible en la filmografía de los Coen
¡Ave, César! de los hermanos Coen, es una comedia de cine dentro de cine basada en las producciones de Hollywood de los años 50 y sus excesos. Con esto, los Coen muestran nostalgia y cariño por lo que verdaderamente aman, el cine. Y además, lo hacen como era de esperar, con su acostumbrado sentido del humor que es bastante negro y ácido para deleite no solo de sus seguidores, sino del público en general. Aunque en esta ocasión, solo cumplen a medias con lo que se proponen y su humor no abarca gran parte del film, sino tan solo algunos momentos puntuales que eso sí, sacarán las carcajadas de todos aquellos que se aventuren a descubrirla.
Técnicamente, la película está bien construida. Su fotografía lumínica te transporta eficazmente a la época dorada del cine norteamericano y sus grandes estudios en una labor bien repleta de detalles evocadores. La música, es variada según el momento del film con sus melodías que estimulan al espectador e incluso con algún que otro musical que dejará al público perplejo al ver al modelo Channing Tatum bailando claqué. Los planos y movimientos de cámara, están al nivel de los mejores Coen al ofrecer estupendos detalles técnicos de seguimiento, steadycam, travellings, grúas, panorámicos, subjetivos y planos-contraplanos que exprimen lo mejor de las actuaciones y sus acciones. Merece la pena también destacar, su montaje lineal y seguido que marca un ritmo dinámico y hace que la cinta no se haga pesada en absoluto.
No escatiman en esta ocasión los geniales cineastas de Minnesota con el gran elenco actoral que sacan a la palestra. Destaca por encima de todos un estupendo Josh Brolin que se echa no solo el film a las espaldas, sino todos los problemas que acarrean unos excéntricos y problemáticos actores y realizadores de un Hollywood que se recuerda por sus grandes superproducciones. Pero no es el único que brilla, también George Clooney marca notablemente otra comedia con los Coen y sorprenden las colaboraciones de Alden Ehrenreich, Tilda Swinton, Scarlett Johansson, Channing Tatum, Ralph Fiennes y Jonah Hill, añadiendo cada uno su nota de humor al film. Todos estos ataviados con unos vestuarios bien trabajados en ropas de rodajes de películas y sugestivos de la época en cuestión en el resto de trabajadores.
En cuanto al guion, considero que en esta ocasión fallan. Abren demasiado el abanico de historias a contar y el espectador se descentra innecesariamente, ya que se supone que la verdadera columna vertebral del film son los problemas que arregla el protagonista Eddie Mannix, que es interpretado por un lúcido Josh Brolin, y sin embargo, se entretienen infructuosamente en mostrar los ademanes del resto de personajes. Aunque no es de despreciar que la película tenga algunas escenas hilarantes y dignas de elogio que serán recordadas por los espectadores, aunque luego cae en picado y el público va perdiendo interés irremediablemente. Todo esto por supuesto, como era de esperar, narrado de forma impecable y con unas conversaciones asombrosas que solo los Coen son capaces de maquinar para mantener al público absorto.
Para finalizar, dejar claro que ¡Ave, César!, funciona como entretenimiento y comedia aunque el alto nivel que ofrece en algunas escenas no lo mantiene todo el film. También destacar que satiriza con los problemas y obsesiones de la época como el comunismo y la guerra fría para llegar al espectador, aunque comete el error de abrir demasiado su trama en demasiados personajes en lugar de centrarse más en el protagonista principal Eddie Mannix. Aunque es de admirar una vez más, que haga lo que hagan los Coen, sea bueno o malo, siempre tienen un estilo propio muy reconocible que les ha dado fama y que les permite una vez más, tallar una obra que aunque no brille, se recuerda por varios detalles de humor y unas interpretaciones geniales de unas caras conocidas que fabrican humor muy lejos de sus registros interpretativos más habituales.
[Leer más +]
Sé el primero en valorar esta crítica
El aura
El aura (2005)
  • 6,5
    8.761
  • Argentina Fabián Bielinsky
  • Ricardo Darín, Dolores Fonzi, Alejandro Awada, Pablo Cedrón, ...
7
Hipnótica, extraña y atrayente como pocas
Con El Aura, Fabian Bielinsky consigue construir un film hipnótico, extraño y atrayente como pocos, de esos que no consigues desenmascarar del todo hasta el final del film, e incluso así, hay cosas que te pueden quedar en el aire. Su trama, es oscura y turbia para desconcertar al espectador y apasiona al cinéfilo más exigente que no le importe los ritmos lentos y las historias magnéticas que te atrapan y te inquietan con su estilo asfixiante, logrando con ello sacar brillo a una cinta que curiosamente se queda en tu memoria y volverá en repetidas ocasiones pidiendo más explicaciones, pidiendo más de ella, por lo que sin duda alguna, aunque no sea una película deslumbrante, si encandilará al cinéfilo ávido de un cine distinto y poco convencional.
En cuanto a su parte técnica, la película también tiene personalidad propia. Sus planos y movimientos de cámara aumentan la atracción y el estímulo por el film gracias al inteligente uso de los primeros y primerísimos planos, reconocimiento, subjetivos, grúas y circulares que se centran en aumentar el enigma y exprimir lo mejor de las interpretaciones y su entorno. La fotografía, hace un gran uso de los claroscuros y crea una atmósfera oscura e impredecible que es sugestiva y desde luego estéticamente sombría. La música, es clásica en su mayoría gracias a melodías intrigantes y nostálgicas, aunque también se usan sonidos estimulantes y profundos que añaden zozobra al film. Destaca también el montaje lineal y seguido que aunque no se toma la más mínima prisa y marca un ritmo paulatino al ir desarrollando la trama, tiene la habilidad de mantener al público absorto y pegado al asiento.
Con Ricardo Darín al frente, se sabe que las interpretaciones tendrán un punto extra. Además, se sale un poco de su estilo más habitual y borda un papel con oscuridad psicológica. Pero en esta ocasión, no solo él brilla, sino todo el reparto cada uno en su estilo y propósito. Dolores Fonzi, por ejemplo, cumple notablemente en una labor convincente e irreprochable. Sobresalen también, Alejandro Awada, Pablo Cedrón, Walter Reyno, Jorge D´Elía y Nahuel Pérez Biscayart. Con el trabajo de todos estos, el film aumenta en profundidad y trama para conseguir un producto distinto y con intenciones poco convencionales que atrapan la total atención del espectador.
El guion, escrito por el director, es posiblemente lo mejor del film, aunque también lo más difícil de comprender ya que este es inaudito y bastante confuso en su absorbente historia, que es sin duda en ocasiones, impenetrable e inquieta de principio a fin a un público descolocado y perdido con lo que se le va ofreciendo, manteniendo eso sí, la extraña habilidad de tenerte interesado a la vez que te preguntas ¿qué es lo que exactamente está ocurriendo?. Destaca también la narrativa, que es más bien escasa, sobre todo en el caso del protagonista Ricardo Darín en el que hablan más sus gestos y sus silencios, siendo en el resto insidiosa y conspiradora para añadir contubernio y lograr con ello una equilibrada tarea que es de lo más sugerente.
En definitiva, la considero una obra imperecedera y esencial en el género. Construida por un director que rehúye de un cine más acostumbrado y se aventura a mostrarnos una cinta extrañamente hipnótica e inquietante, que será del agrado del cinéfilo paciente y apetente de un cine valiente y sin complejos que se queda para siempre en la retina del espectador. Es por tanto, un film recomendable para los cinéfilos y espectadores exigentes y amantes de los ritmos lentos y las tramas turbias, que se van resolviendo sorbo a sorbo dentro del ritmo que marca un realizador cuya intención es mantener al público concentrado y pensativo no solo sobre el desarrollo del interesante film, sino también de su impredecible desenlace.
[Leer más +]
Sé el primero en valorar esta crítica
El gran salto
El gran salto (1994)
  • 6,6
    11.663
  • Estados Unidos Joel Coen
  • Tim Robbins, Jennifer Jason Leigh, Paul Newman, Charles Durning, ...
6
En su estilo de comedia, los Coen no terminaban de arrancar
El gran salto de los hermanos Coen, es un intento no superado de llegar a la mejor comedia negra afilada de su estilo más habitual. Película con algunos momentos singulares cuyo fuerte son las situaciones insólitas y poco creíbles que serán las risas de todos los seguidores del género y de los afilados directores. Algunos momentos son acertados y transcurren en un momento histórico de lo más oportuno que abre la oportunidad de llegar a más absurdas situaciones, aunque comete el fallo de ir de más a menos hasta caer en lo repetido, dejando pasar la oportunidad de pulir un film mejor y más trabajado en humor y en su trama.
El guion, escrito por los directores junto con Sam Raimi, es curioso y deja entrever un periodo de transición hacia un cine mejor y más punzante que tiene algunos detalles recordables, pero que tras su visionado te deja la sensación de ser una trama jocosa en ocasiones pero nada del otro mundo, y menos aún tratándose de unos directores capaces de ofrecer comedias negras de primera categoría, de esas que dejan grata sensación a toda clase de espectadores y en especial a los más exigentes. Por lo que el film, se puede considerar como un paso hacia un cine superior y con un humor que se recuerda por el gran talento fílmico y narrativo de los directores.
Técnicamente, la película no carece ni de estilo ni de calidad. La fotografía es algo oscura y crea una atmósfera turbia que desconcierta algo al espectador en su visionado. La música es alusiva y estimulante en sus variadas melodías que añaden diversión, emotividad o tristeza según es requerido por la trama. Los planos y movimientos de cámara son de lo más dinámicos y vuelven a sacar a relucir la cámara en mano y los subjetivos para transportar al público y dar su toque particular al film. Con lo que visual y sonoramente, se logra una película competente y con los detalles acostumbrados de tan aclamados directores.
De nuevo, la narrativa y los diálogos vuelven a ser la parte más destacable del film, al igual que en anteriores y posteriores cintas de los Coen. Estos son profundos y algo extraños en sus atrayentes y afilados comentarios que son irónicos para sacar las risas del espectador y en ocasiones reluce también la voz en off del protagonista. También su montaje es original al ser lineal y seguido pero con algunos flash-backs recordatorios para poner al público en situación de la insólita historia de una empresa de lo más rara y sorprendente.
También merece la pena destacar los vestuarios y caracterizaciones elegantes e impolutos por un lado y más carentes y de obreros por otro para transportarte al momento y lugar en cuestión, junto con unos decorados y exteriores de lo más lúgubres y singulares. Sin embargo, las interpretaciones no son todas destacables y Jennifer Jason Leigh es la que se echa el film a las espaldas junto con un estupendo Paul Newman, ya que la interpretación de Tim Robbins es algo forzada y no pasa de ser meramente aceptable. Por lo tanto, la película es recomendable por algunos aspectos técnicos y narrativos pero no en su totalidad de detalles fílmicos, ya que los directores estaban en pleno proceso de mejora de un género, que poco después dominarían a la perfección para ser un auténtico referente de la comedia negra más afilada.
[Leer más +]
Sé el primero en valorar esta crítica
Quemar después de leer
Quemar después de leer (2008)
  • 6,5
    50.665
  • Estados Unidos Joel Coen, Ethan Coen
  • George Clooney, Frances McDormand, Brad Pitt, John Malkovich, ...
6
Buen intento que no llega a cuajar
Es curioso ver como algunos directores tienen un estilo propio y muy reconocible, como por ejemplo los hermanos Coen, cuyos films pueden que sean brillantes o no, pero desde luego son inconfundibles. Esto pasa para no variar con Quemar después de leer, que tiene todos los componentes habituales del cine de los hermanos Coen, con momentos hilarantes y un humor negro y afilado que gustará a todos sus seguidores, aunque lo que intentan en este film solo lo consiguen a ratos, y dejan que el espectador pierda interés a lo largo de la película, con lo que concluyen un discreto título que no defrauda tras su visionado pero tampoco recomiendas a nadie.
Tal como he comentado, su humor aunque efectivo en ocasiones no dura todo el rato, y cuando intentan sacarlo a relucir es en ocasiones algo forzado, y se nota. El espectador habitual de los Coen nota como estos intentan compeler en ocasiones su descarado humor, que en esta ocasión tiene unos protagonistas eso sí, de élite. Cuenta con la cómica interpretación de George Clooney, que está en la misma línea de humor que en O Brother!, su habitual Frances McDormand está genial en un papel que tiene similitudes con el que bordó en Fargo, Brad Pitt también tiene partes que recuerdan a su interpretación en 12 monos y John Malkovich está irascible en su tarea para rematar unas actuaciones que si cumplen bien con lo que se esperan de ellas.
Técnicamente, la película sigue con los habituales detalles técnicos usados por los Coen en sus anteriores films, con planos y movimientos de cámara que dan dinamismo y profesionalidad estética a la película. La fotografía de Emmanuel Lubezki logra un trabajo visual notable y lumínico que gusta ver. La música está llena de ritmos estimulantes y variados que sirven para intrigar o añadir enigma al film según es requerido y el montaje de la película es lineal y seguido que aunque se haga algo lento en ocasiones, tiene una corta duración que hace que su visionado pase en un santiamén.
De nuevo, su narrativa y diálogos son un punto fuerte en la cinta, al ser de lo más característico en sus sugerentes y conspiradoras conversaciones que van más allá de lo habitual, ya que un grupo de personas con más bien pocos sesos y demasiadas ambiciones juegan con la temática de espías para coaccionar, tocando con ello las teclas equivocadas al ser pocas y muy limitadas sus capacidades para lograrlo. Con ello, los directores logran a través de un ritmo alterno y un estilo afilado, dejar buena dosis de intriga con una obra quizás demasiado enrevesada y codiciosa que tiene buena dosis de acierto en humor, pero que sin embargo no es capaz de alcanzar el nivel exigido del público para unos directores capaces de hacer comedia a la altura de "El gran Lebosky", o incluso de "El hombre que nunca estuvo allí".
El guion, escrito por los directores y basado en la novela de Stansfield Turner, es entretenido y con buenas notas de humor al más puro estilo de los directores y consigue en ocasiones una alocada comedia que tiene momentos hilarantes y ácidos que satisfacen eso sí, más a sus seguidores incondicionales que al público en general. Por todo esto, el film es recomendable, si, pero no en toda su amplitud y solo en ocasiones consigue tener al espectador totalmente entregado, concluyendo con ello una película que se recuerda más bien por sus buenas interpretaciones y su punzante humor negro que dejará en alguna que otra escena al público bastante descolocado, pero poco más, ya que esta cinta no entra en la selecta colección de mejores películas de Joel y Ethan Coen.
[Leer más +]
Sé el primero en valorar esta crítica
El nido
El nido (1980)
  • 7,3
    1.959
  • España Jaime de Armiñán
  • Héctor Alterio, Ana Torrent, Luis Politti, Patricia Adriani, ...
7
Un drama de lo más incitador y profundo
Con la cinta El nido, Jaime de Armiñán consigue hilar un film bello pero algo pernicioso a la vez para un momento en el que España estaba en plena transición, ya que su historia de amor entre un hombre mayor y una adolescente, es mal vista por todos excepto por ellos, que lo ven con naturalidad y sin la más mínima maldad. Con esta historia por bandera pocos años después de concluir la dictadora en España, esta película chocaba mucho con lo que estaba acostumbrado a ver la población en general, siendo por tanto un film incitador que va de menos a más hasta alcanzar un buen final que se queda eficazmente en la retina del espectador, sobre todo para el más exigente ávido de buen cine español.
Técnicamente, la película está bien construida y tiene detalles bastante personales que ayudan a aumentar el dramatismo de la trama. Por ejemplo, la cámara en mano continua y los subjetivos colocan al espectador como primera y tercera persona dentro de la inusitada historia de amor. La música, usa en su mayoría sonidos clásicos de ópera que dan cierta emotividad y belleza al film. La fotografía, exalta la naturalidad de sus parajes y juega bien con los claroscuros y los vestuarios son comunes del momento y lugar para transportar junto con los exteriores al espectador a parajes y zonas rurales.
Cabe destacar del film, además de la desacostumbrada historia de amor de Don Alejandro y Goyita, la amistad existente entre el cura de la localidad y el protagonista, ya que el párroco añade la nota de realismo y cordura a una relación mal vista y desaprobada por todos, aconsejando a su manera a un hombre perdido y ensimismado en sus propios sentimientos. Con todo esto se logra crear en la cinta una atmósfera de un extraño amor platónico en el que los enamorados están cada vez más y más lejos de la realidad y de las opiniones de los demás, que asisten con asombro a una relación vista con malos ojos no solo por la gran diferencia de años, sino además porque ella es una menor de edad.
Pero, sin lugar a dudas, lo que más llama la atención de la película es la manipulación a la que Goyita somete a Don Alejandro cuanto este está totalmente enamorado de ella, manejando la adolescente a su antojo a un hombre ya mayor que en principio se presenta como alguien huraño y encerrado en sí mismo, y que sin embargo, con el roce con la joven va cambiando radicalmente hacia una personalidad más extrovertida y sobre todo más infantil. Queda esto totalmente claro cuando le confiesa a su amigo párroco, "ahora estoy empezando a vivir como nunca lo había hecho antes".
Concluyendo, la considero un notable film cuya historia va de menos a más y en la que el director y guionista juega con la frase "más sabe el diablo por viejo que por diablo", ya que la joven Goyita a base de seducción platónica consigue manipular a su antojo al ya mayor Don Alejandro para incitar al público, son por tanto también las interpretaciones de Héctor Alterio y Ana Torrent algo más que cumplidoras para satisfacer a un público buscador de buen cine español. Por lo que sin duda alguna, es un film totalmente recomendable de ver que no defraudará a nadie tras su visionado y que además deja buen poso a todo aquel que busque en el cine algo más que un simple entretenimiento visual.
[Leer más +]
1 de 1 usuarios han encontrado esta crítica útil
Arizona Baby
Arizona Baby (1987)
  • 6,6
    17.931
  • Estados Unidos Joel Coen
  • Nicolas Cage, Holly Hunter, Trey Wilson, John Goodman, ...
6
Una comedia negra aún sin madurar de los Coen
Arizona Baby de los hermanos Coen es una comedia negra basada en un delincuente y una agente de policía que se conocen y se casan, y cuando descubren que no pueden tener hijos, deciden secuestrar uno de una familia rica que ha tenido quintillizos. Dirigida con un ritmo activo y con el estilo particular de los Coen aunque aun sin pulir por ser su primera comedia negra, es una obra entretenida y con buenos detalles de humor negro que gustará a todos sus seguidores pero que sin embargo no mantiene un alto nivel de interés todo el rato, dejando en ocasiones al espectador que se relaje y pierda algo la motivación de ver su desarrollo y desenlace, pero en líneas generales cumple bien con su cometido y no decepciona aúnque aún está bastante verde en lo que eran capaces de ofrecer los hermanos Coen.
La fotografía es lumínica y alusiva al estar repleta de detalles que te transportan al momento y lugar en cuestión, logrando una labor visualmente divertida y original en ciertos aspectos de innovación. La música es evocadora en sus ritmos alegres para acompañar sutilmente el film según es requerido, aunque en ocasiones los sonidos son algo redundantes. Los planos y movimientos de cámara consuman una estupenda y original labor técnica a través del uso continuado de la cámara en mano y los subjetivos para dar destellos de los buenos directores que son, usando también la tercera persona, los generales, el seguimiento, panorámicos y reconocimiento para exprimir lo mejor de la acción del film.
Las actuaciones son competentes aunque no lúcidas en ninguno de ellos. Como protagonistas cuenta con Nicolas Cage que está aceptable y con ciertas notas de humor y Holly Hunter trabaja con eficacia en su papel, siendo decentes también los acompañamientos de Trey Wilson, John Goodman, William Forsythe, Sam McMurray y Frances McDormand entre otros. Emplea para estos la dirección artística unos vestuarios y caracterizaciones sugestivos de cada personaje según su profesión y condición ya sean policías, delincuentes, motoristas o ex convictos en una notable labor en la que junto con los exteriores te transportan in situ.
El guion, escrito por los hermanos Coen, es alocado en su historia cuyo fuerte es el humor negro dentro de los sucesos esperados e inesperados que le suceden a un matrimonio de lo más insólito formado por un delincuente habitual y la agente de policía que siempre lo ficha, surgiendo a través de ellos y de su empeño en secuestrar al hijo de una familia rica cantidad de situaciones descabelladas, ya que consideran injusto que alguien pueda tener quintillizos y ellos no puedan concebir hijos, siendo esta cuestión y muchas más las razones para hacer reír a todo aquel que se proponga verla, aunque no llega al nivel habitual capaz de alcanzar tan respetados directores. Esto se lleva a cabo con una narrativa con voz en off expresiva que acompaña todo el film y también unos diálogos ocurrentes y afilados para aumentar las risas en su visionado. Cabe destacar también, el montaje seguido y acompasado con algunas entrevistas que añaden originalidad al film y que pasa en un santiamén por su ritmo y duración.
Concluyendo, la considero una obra entretenida y merecedora de ser vista por todos los seguidores de la comedia negra y del cine de los hermanos Coen, ya que ameniza el rato y da lugar a ver unas cuantas escenas que serán recordadas por lo insólito que es lo que ofrecen y en el modo en el que lo ofrecen. Recomendable por su dirección, guion, actuaciones, fotografía, música, montaje, planos, movimientos de cámara y narrativa que hacen de Arizona Baby, un digno film para ver de los Coen pero que no entra dentro de sus mejores largometrajes si es lo que esperas ver de la cinta.
[Leer más +]
Sé el primero en valorar esta crítica
Valor de ley
Valor de ley (2010)
  • 7,1
    52.937
  • Estados Unidos Joel Coen, Ethan Coen
  • Jeff Bridges, Hailee Steinfeld, Matt Damon, Josh Brolin, ...
7
El remake que iguala o incluso supera al original
Cuando la última frase de un film reza "El tiempo se nos escapa", te deja la profunda sensación de que has visto como poco una buena película. Eso es lo que es, una buena película. A los Coen poco se les escapa, incluso aunque la cinta no tenga en exceso sus habituales detalles ácidos y de humor negro que tanto les caracteriza. Por esta razón, es bien comentada por muchos como la película menos Coen de todas ya que, aunque por supuesto mantiene intacto su estilo, calidad técnica y narrativa, es muy posible que alguien que empiece a verla cuando ya hayan pasado sus créditos, se le escape que es una obra de tan aclamados directores.
Valor de ley se perfila como un remake que bien podría ser de más calidad que su original, o al menos de la misma. Solo que la mitificada figura de John Wayne en esta ocasión es bordada por un superior Jeff Bridges acompañado de una niña de 14 años que aparenta 50 e interpreta la envidiable Hailee Steinfeld, que además tiene una forma de hablar de lo más confiada y altiva.
Es curioso, y no solo en esta cinta sino en otras también machacadas por la historia de los oscar, que de 10 nominaciones a la preciada estatuilla no consiguiera ninguna, al ser un film tan llamativo tanto técnica y visualmente, como en narrativa e interpretación. Tal vez el título en sí ya esté algo gafado, ya que la obra original dirigida por Henry Hathaway tuvo la mala suerte de ser estrenada poco antes de la inigualable Grupo Salvaje, ensombreciendo está en su estreno la nada despreciable Valor de Ley (1969) que eso sí, hizo justicia al conseguir el merecido oscar que hacía tiempo venía buscando John Wayne y que obtuvo más por su carrera que por su interpretación en dicha obra.
Técnicamente, como ya he mencionado, el film no carece de estilo y visualmente resulta muy atractivo, aunque es posible que el género western al que pertenece sea más bien la excusa de la historia, ya que poco tiene de western. Tan solo los parajes y las vestimentas de los protagonistas son los que nos transportan a ese característico lugar y época norteamericana. Las interpretaciones, también son merecedoras de elogio y no solo por el trío protagonista formado por Jeff Bridges, Hailee Steinfeld y Matt Damon, sino también por los estupendos acompañamientos de caras conocidas como Josh Brolin, Barry Pepper, Paul Rae, Ed Corbin y Domhnall Gleeson.
Por lo tanto y con todo lo mencionado, más el incuestionable talento de los Coen, se logra filmar una obra notable y merecedora de ser vista por toda clase de espectadores, en especial por los más exigentes y amantes de los buenos remakes que intentan (y en ocasiones logran) superar a su original. Ya que el film va de menos a más hasta alcanzar un final emotivo y recordable que está repleto de nostalgia y belleza sin la más mínima añadidura artificial, y obtuvo con ello justamente el premio del público, ya que los de la academia pasaron de largo y se quedaron en otras casas.
[Leer más +]
Sé el primero en valorar esta crítica
Lenny
Lenny (1974)
  • 7,4
    3.167
  • Estados Unidos Bob Fosse
  • Dustin Hoffman, Valerie Perrine, Jan Miner, Stanley Beck, ...
8
Un drama real que marca la subida y la caída de un cómico de lo más afilado
Pocos fueron los largometrajes que dirigió el desaparecido Bob Fosse, pero de esos pocos fueron varias las joyas que lanzó al séptimo arte este cineasta encasillado más bien en los musicales. Lenny, por ejemplo, fue la cinta que realizó el director justo después del enorme éxito musical Cabaret, que contó con la genuina Liza Minnelli y Joel Grey encima del escenario y que obtuvo la friolera de 8 merecidos oscars, entre ellos el de mejor director. Por esta razón, el listón del siguiente film se había colocado, lo quisiera el director o no, bastante alto.
Con Lenny, Bob Fosse cambió de registro y por primera vez se aventuró a filmar un drama biográfico basado en hechos reales, y lo hace además sin complejos, contando con una estupenda fotografía el blanco y negro que da más autenticidad al film así como más profundidad y dramatismo. Además, sacó jugo a la cinta al aprovecharse de la desaparición del código Hays y filmar así varios desnudos y escenas subidas de tono que resultan algo chocantes para el espectador por el momento en que se rodaron.
Este film, sin lugar a dudas, muestra con pesimismo y tristeza la subida y caída del peculiar cómico monologuista Lenny Bruce. Que tuvo en la misma acidez y provocación de sus palabras su éxito y su posterior veto en las salas donde actuaba, con detenciones incluidas por blasfemar y mencionar nombres inapropiados en una sociedad estadounidense de los años 60, que poco o nada tenían de libres más allá de la mascarada que ofrecían al mundo. Razón por la cual, Lenny Bruce pagó los platos rotos con su extrema sinceridad y afilados comentarios que no dejaban a nadie indiferente y menos aún a policías, políticos y jueces.
No tuvo el mismo éxito en la Academia ni el reconocimiento en crítica y público que tuvo su anterior film Cabaret, ya que de las 6 nominaciones a los oscar que tuvo Lenny, incluyendo mejor película, no obtuvo ninguno. Y eso que las interpretaciones de Dustin Hoffman y Valerie Perrine son sencillamente soberbias y muy dramáticas. Pero el año en el que los oscar fueron abducidos por la segunda parte de El Padrino, poco de ellos se podría conseguir. Y aunque el film no ha tenido con el tiempo el justo reconocimiento por parte del público y no es tan conocido, es sin duda una obra a tener en cuenta por todos aquellos amantes de los buenos dramas basados en historias reales y desgarradoras.
Es curioso mencionar también para finalizar, como el utilizar la historia de un cómico que cayó en picado por mantenerse firme en sus convicciones, sirve para hilar un gran film capaz de arrebatarte el corazón y quedarse para siempre dentro de ti sin caer en ningún momento en lo lastimoso, sino tan solo usando detalles personales técnicos y visuales para la cinta y unas interpretaciones espléndidas que brillan con luz propia y dejan agotado al espectador en su espiral autodestructiva tras su visionado. Por lo que, no me queda más que decir, es una película digna de elogio y necesaria de ver por lo que ofrece, y porque muestra al espectador una historia llena de excesos y desesperanza que calará en especial en aquellos cinéfilos clásicos que exigen algo más que entretenimiento en una película.
[Leer más +]
Sé el primero en valorar esta crítica
Valor de ley
Valor de ley (1969)
  • 7,1
    4.950
  • Estados Unidos Henry Hathaway
  • John Wayne, Glen Campbell, Kim Darby, Jeremy Slate, ...
7
Un western que ha sabido sobrevivir y dar pie a un remake de igual calidad
Valor de ley de Henry Hathaway es un western que se basa en una joven que tras el asesinato de su padre contrata a un agente de la ley con problemas con la bebida para que de caza y se haga justicia con su padre. Dirigida con un ritmo tranquilo y con el estilo habitual de western en sus detalles técnicos y visuales, es una obra confortante por llevar a cabo una trama sustanciosa basada en la venganza y la justicia para los amantes del género que estén bien trabajados e interpretados por varias caras conocidas que hacen notables papeles, concluyendo un impetuoso film que cumple bien con su cometido y se recuerdo eficazmente tras su visionado.
La fotografía es lumínica y alusiva del western al estar repleta de detalles agraciados y estimulantes que logran una labor de lo más portentosa y estéticamente bien lograda. La música de Elmer Bernstein es melódica y evocadora del género en sus majestuosas y arrolladoras canciones que son de lo más inspiradoras e inquietan en las escenas oportunas para acompañar sutilmente la trama. Los planos y movimientos de cámara consuman una estupenda labor técnica mediante el uso de los plano-contraplanos, generales, panorámicos, avanti, retroceso, reconocimiento, detalles y seguimiento que exprimen lo mejor de las interpretaciones y la acción.
Las actuaciones son remarcables e intachables. Como protagonistas John Wayne está convincente como hombre tosco y borracho, papel por el que ganó el oscar, Glen Campbell está oportuno y acertado en su labor y Kim Darby interpreta estupendamente a la niña que busca justicia por el asesinato de su padre, siendo buenos los acompañamientos de Jeremy Slate, Jeff Corey, Robert Duvall, Denis Hopper y Strother Martin. La dirección artística emplea para estos unos vestuarios y caracterizaciones sugestivos del género y bien cuidados según el personaje y su condición en una lograda labor que junto con los decorados y los exteriores te transportan in situ.
El guion, escrito por Marguerite Roberts y basado en la novela de Charles Portis, es sustancioso en su historia por basarse en la venganza y en la justicia que busca una niña por el asesinato de su padre, surgiendo entre esta y los dos acompañantes que lleva unos lazos de amistad y respeto que son el verdadero fuerte del film, más que la historia en sí, logrando con ello cautivar a todos los amantes del western. Esto se lleva a cabo con una narrativa clásica y variada según el personaje que pasa de brusca y tosca, además de expresiva y directa a afable y equilibrada según quien la emplee. Cabe señalar también, el montaje lineal y seguido que se toma su tiempo en ir exponiendo su trama pero que no se hace pesado en absoluto.
En definitiva, la considero una obra inmortal e indispensable en su género que además tiene un remake de los hermanos Coen, siendo por tanto una cinta con momentos emocionantes que entretiene y llega al final al corazón del espectador, concluyendo un notable western que se queda merecidamente en la retina del espectador. Recomendable por su dirección, guion, actuaciones, fotografía, música, montaje, planos, movimientos de cámara, vestuarios y narrativa que convierten a Valor de ley, en un film notable y bien construido por el que el paso del tiempo no ha hecho mella.
[Leer más +]
Sé el primero en valorar esta crítica
Un día en Nueva York
Un día en Nueva York (1949)
  • 7,2
    9.336
  • Estados Unidos Stanley Donen, Gene Kelly
  • Gene Kelly, Frank Sinatra, Betty Garrett, Ann Miller, ...
8
Otro magnífico e inolvidable musical de Gene Kelly
Un día en Nueva York de Stanley Donen y Gene Kelly es una comedia musical basado en 3 marineros que aprovechan al máximo un día de permiso para conocer la ciudad de Nueva York. Dirigida con un ritmo desenfrenado y con el estilo habitual y movido de los musicales de los directores, es una obra arrolladora en sus ritmos y coreografías bien trabajadas por no decir excepcionales que se quedan para siempre en la retina del espectador, al igual que el resto de musicales en los que participe Gene Kelly, concluyendo un hermoso y sorprendente film que deja al público boquiabierto todo el rato con sus bailes, canciones y simpáticas interpretaciones de unos actores míticos y muy respetados en el panorama musical.
La fotografía en color está repleta de detalles inspiradores y coloridos y tiene la particularidad de ser la primera rodada en exteriores, siendo por tanto una labor vistosa y espléndida que encantará al público. La música es de lo mejor del film gracias a sus sonidos rítmicos y espectaculares que llaman la atención del público con sus arrolladoras canciones que agradan y emocionan según el momento del film, logrando una irresistible tarea para deleite del espectador. Los planos y movimientos de cámara consuman una brillante labor técnica muy dinámica a través del uso del avanti, retroceso, grúas, ascendentes, descendentes, seguimiento, travellings, reconocimiento, generales y cámara en mano que exprimen lo mejor de las actuaciones y las coreografías.
Las actuaciones son auténticas y genuinas en el trío protagonista. Como principales Gene Kelly está genuino y simpático como era habitual en él y Frank Sinatra está irreprochable en sus canciones, siendo magníficos también los acompañamientos de Betty Garrett, Ann Miller, Jules Munshin, Vera Ellen y Florence Bates entre otros. Para estos emplea la dirección artística unos vestuarios y caracterizaciones sugestivos del personaje según su profesión de marineros, taxistas, policías y trabajadores en una soberbia labor que junto con los decorados de interiores y sobre todo de exteriores te transportan a Nueva York.
El guion, escrito por Adolph Green y Betty Comden, es agradable de ver, divertido y entretenido en sus innumerables canciones y coreografías protagonizadas por los 6 protagonistas, 3 hombres y 3 mujeres que a lo largo de un día completo pasan cantidad de vivencias y emocionantes situaciones al dar rienda suelta a sus deseos y pasiones y hacer así pasar al espectador un rato inolvidable, finalizando con ello lo que sin duda es uno de los musicales más respetables y recordados en la historia del séptimo arte. Esto se lleva a cabo con una narrativa en su mayoría cantada y rítmica, siendo también expresiva y efusiva en una dinámica tarea. Cabe destacar también, el montaje seguido y acompasado que marca un ritmo vigoroso al film y pasa en un santiamén.
En conclusión, la considero una obra inmortal e insustituible en el género musical que atrapa de principio a fin al espectador con sus melodías y bailes coreografiados que entretienen y amenizan el rato del público por su calidad y atractivo visual que además tiene el aliciente de ser el primero rodado en exteriores, finalizando con ello uno de los mejores musicales del séptimo arte. Recomendable por su dirección, guion, actuaciones, fotografía, música, montaje, planos, movimientos de cámara, vestuarios y narrativa que vuelven a Un día en Nueva York, un film remarcable y digno de elogio por el que sin duda alguna no pasan los años.
[Leer más +]
1 de 1 usuarios han encontrado esta crítica útil
El gatopardo
El gatopardo (1963)
  • 7,8
    15.470
  • Italia Luchino Visconti
  • Burt Lancaster, Claudia Cardinale, Alain Delon, Paolo Stoppa, ...
7
Gran título, gran metraje
El gatopardo de Luchino Visconti es un drama histórico basado en la Italia del siglo XIX que plasma la unificación del país Y los cambios bruscos que sufrió en esos tumultuosos años. Dirigida con un ritmo lento que no se da la más mínima prisa en exponer su historia y el desarrollo de sus personajes, es una obra hermosa y bien trabajada en detalles técnicos, visuales, musicales e interpretativos que sin embargo se excede demasiado innecesariamente en el paso de los años y los cambios que va sufriendo Italia en sus guerras y políticas, concluyendo con ello un notable film que es de visión obligada al menos una vez para los cinéfilos ávidos de dramas clásicos y románticos de época.
La fotografía es lumínica y evocadora del lugar y época plasmados, logrando una labor inspiradora y repleta de detalles que hacen gran uso de los claroscuros y que dan belleza al film por ser estéticamente llamativos y confortantes. La música de Nino Rota es melódica e inspiradora en sus tonos clásicos y dulces que dan encanto al film con sus románticas notas que añaden confort a este conocido melodrama. Los planos y movimientos de cámara consuman un deslumbrante trabajo técnico mediante el uso de los subjetivos, tercera persona, reconocimiento, grúas, rotación, circulares, generales, plano-contraplanos, panorámicos, seguimiento, detalles, avanti y retroceso que exprimen lo mejor de la acción y las interpretaciones.
Las actuaciones son lúcidas y admirables del primero al último. Como protagonistas Burt Lancaster está reluciente en un papel con personalidad y profundidad psicológica, Alain Delon está seductor e íntegro en su labor y Claudia Cardinale está sensual y convincente en su tarea, siendo creíbles también los acompañamientos de Paolo Stoppa, Rina Morelli, Romolo Valli y Terence Hill entre otros. Emplea para estos la dirección artística unos vestuarios y caracterizaciones clásicos y elegantes en un impoluto trabajo que hace distinguido el film y sugestivos de militares y sus distintas clases sociales en un magnífico trabajo que junto con los ostentosos y bien trabajados decorados te transportan in situ.
El guion, escrito por el director junto con Suso Cecchi d'Amico, Pasquale Festa Campanile, Massimo Franciosa y Enrico Medioli y basado en la novela homónima de Giuseppe Tomasi di Lampedusa, es hermoso y atractivo en su historia de época aunque tiene el fallo de ser algo lento e interminable, alargando innecesariamente una historia que se salva notablemente por su narrativa, interpretaciones, fotografía, música y dirección para deleite de los amantes de las cintas épicas y bien trabajadas, finalizando con ello un bello film que hubiera sido mejor si fuera más corto y su ritmo más activo. Esto se lleva a cabo con una narrativa clásica e intachable que es enérgica y académica en sus sugerentes diálogos que llenan el film de expresividad e incluso de efusividad en un profundo trabajo que agrada escuchar y mantiene atento al espectador. Cabe señalar también, el montaje lineal y seguido que se toma su tiempo en ir exponiendo su trama y desarrollando sus personajes.
Concluyendo, la considero una obra inolvidable e imprescindible de ver por los cinéfilos clásicos seguidores de dramas de época que busquen films bien trabajados técnica y estéticamente, ya que lo que ofrece es agradable de ver y escuchar pero le sobra bastante metraje. Recomendable por su dirección, actuaciones, fotografía, música, vestuarios, caracterizaciones, planos, movimientos de cámara y narrativa que hacen de El gatopardo, un film épico y bien trabajado para los que no les importe los ritmos lentos y los metrajes largos siempre y cuando se les de buenos detalles visuales e interpretativos.
[Leer más +]
1 de 1 usuarios han encontrado esta crítica útil
Raíces profundas
Raíces profundas (1953)
  • 7,7
    10.514
  • Estados Unidos George Stevens
  • Alan Ladd, Jean Arthur, Van Heflin, Brandon De Wilde, ...
8
Uno de los mejores western que se recuerdan
"Nunca es mucho tiempo", apunta Shane hacia el final del film con cara de galán inexpresivo para inmortalizar un film que brilla con intensidad dentro de los mejores western del séptimo arte. El desaparecido Alan Ladd que fue tachado por muchos como un galán de corta estatura pero que clavaba sus papeles de galán dramático, hila una estupenda interpretación que se queda en la retina del espectador por su profundidad y porque en todo momento insinúa con sus movimientos que es un gran tirador con un turbio pasado al que no se quiere volver a enfrentar, razón por la cual decide ayudar a una familia que quiere echar de sus tierras un poderoso ganadero.
La parte técnica de la película cumple estupendamente para atraer la atención del espectador. La fotografía en color es de lo más vistosa y evocadora, la música añade confort al film con sus deleitosas melodías que acompañan sutilmente la acción según es necesitado y los planos y movimientos de cámara son como eran de esperar en el género, con mucho uso de panorámicos, planos americanos, detalles y plano-contraplanos para atrapar la total atención del espectador. Sin menospreciar por supuesto, el resto de interpretaciones de Jean Arthur, Van Heflin, Brandon De Wilde, Jack Palance y Ben Johnson que son un perfecto acompañamiento del principal.
Dentro del género western hay varios títulos que sin lugar a dudas por algunos detalles han sabido sobrevivir el paso del tiempo, y sin duda alguna Raíces profundas es uno de ellos. Todo en el film se va cociendo poco a poco hasta alcanzar un final algo predecible pero igualmente apasionante para los seguidores del género. Ya que todo lo que pone en el asador el director brilla en la justa medida para ser recordado como una gran obra en la que aunque destaque un poco por encima de todo la brillante interpretación de Ladd, son muchos más las cuestiones que hacen de este film algo profundo y recordable.
No se toma prisas además el director en ir exponiendo su estupendo desarrollo hasta llegar a su imaginable final, que como era de esperar, deja mensajes de justicia, dignidad, amistad, unión y un oscuro pasado del protagonista que tan solo deja entrever al final. Aunque eso sí, la forma de ir poco a poco creando tensión es de lo mejor del film, junto con una lúcida fotografía en color que obtuvo merecidamente el oscar por transportar eficazmente al público a esa más que conocida época norteamericana en la que además de buenas intenciones, era necesario disponer de unos buenos puños y un arma en el cinto para en un momento dado, defenderse de los que no estaban por la labor de dejarte vivir digna y tranquilamente.
Para finalizar, mencionar que es un western que deja una grata sensación tras su visionado y el recuerdo de haber vivido una agradable experiencia fílmica con los atractivos paisajes del oeste americano y unos vestuarios y caracterizaciones que te transportan eficazmente al momento y lugar en cuestión. Concluyendo sin duda, un notable film que es de lo más recomendable no solo para los seguidores e incondicionales del género, sino para todos aquellos que quieran aventurarse y descubrir por qué el género western ha cautivado y sigue cautivando a tantas generaciones de cinéfilos.
[Leer más +]
1 de 1 usuarios han encontrado esta crítica útil
Un tipo serio
Un tipo serio (2009)
  • 6,1
    22.213
  • Estados Unidos Joel Coen, Ethan Coen
  • Michael Stuhlbarg, Richard Kind, Fred Melamed, Sari Lennick, ...
7
Otra comedia dramática particular y necesaria de los Coen
Un tipo serio de los hermanos Coen es una comedia dramática de cine negro basada en los años 60 en los que un pusilánime profesor de física es objeto de una serie de aprovechamientos por parte de su mujer, familia y allegados hasta límites insospechados. Dirigida con un ritmo paulatino y con el estilo característico y habitual afilado de los Coen, es una obra curiosa en la cantidad de abusos personales que le ocurren al protagonista para entretener y divertir al público seguidor de los hermanos Coen, ya que sus afiladas situaciones serán las risas y la indignación de todos, finalizando un soberbio film con la marca personal de los hermanos directores que se queda eficazmente en la retina del espectador.
La fotografía es lumínica y hace gran uso de los claroscuros en un alusivo trabajo repleto de detalles estéticamente bien trabajados, logrando una labor afilada y espléndida que reconforta ver. La música es rítmica y estimulante por un lado y triste e hipnótica por otro, añadiendo algo de misterio al film con sus melodías enigmáticas para hacer un sutil acompañamiento musical. Los planos y movimientos de cámara consuman una estupenda labor técnica mediante el uso del avanti, retroceso, detalles, reconocimiento, primeros, primerísimos, subjetivos, generales, steadycam, plano-contraplanos y circulares que exprimen lo mejor de las interpretaciones y su entorno.
Las actuaciones son auténticas y convincentes. Como protagonista principal Michael Stuhlbarg está destacable como hombre pusilánime y de poco espíritu que sufre el abuso de todos, siendo buenos los acompañamientos de Richard Kind, Fred Melamed, Sari Lennick, Adam Arkin y Aaron Wolff entre otros. La dirección artística emplea para estos unos vestuarios y caracterizaciones sugestivos del lugar y el personaje, al igual que los trabajados decorados en una correcta labor que te transporta al momento y lugar en cuestión.
El guion, escrito por los directores, es de lo más inaudito y se centra en las desgracias y situaciones insólitas que vive el protagonista en su día a día por parte de su familia y gentes que le rodean, haciendo sentir al público en todo momento la indignación y desconcierto a través de un hombre con una rabia contenida que es inexplicable para cualquier persona seria, finalizando un notable film que es destacable dentro de la filmografía de los Coen. Esto se lleva a cabo con una narrativa sugerente del lugar que es expresiva por momentos con voz en off del personaje, además el resto es típico de los Coen en su tono curioso y pesimista. Cabe destacar también, el montaje lineal y seguido que no se da prisas en ir exponiendo su trama y desarrollando a sus personajes.
En definitiva, la considero una obra con las extrañezas habituales y la acidez en su entramado que habla a voces de los Coen, creando y jugando en su universo habitual para satisfacción de todos sus seguidores, ya que su pusilánime personaje, irrita hasta el extremo al espectador con su forma de ser políticamente correcta en cada situación. Recomendable por su dirección, guion, actuaciones, fotografía, música, montaje, planos, movimientos de cámara, vestuarios y narrativa que vuelven a Un tipo serio, un film desconcertante e incitador que además tiene todos los componentes habituales de los Coen.
[Leer más +]
Sé el primero en valorar esta crítica
Sangre fácil
Sangre fácil (1984)
  • 7,3
    20.823
  • Estados Unidos Joel Coen
  • John Getz, Frances McDormand, Dan Hedaya, Samm-Art Williams, ...
8
Uno de los mejores films de los Coen
Sangre fácil de los hermanos Coen es un thriller de cine negro y una película de culto en el cine independiente norteamericano basada en una mujer que le es infiel a su marido con un empleado suyo y este contrata a un detective privado para que los pille, tomando entonces la decisión de asesinar a ambos. Dirigida con un ritmo más bien lento y con un estilo insidioso y turbador típico de cine negro que crea una atmósfera turbia, es una gran opera prima que deja destellos de un cine particular y con toques propios de la futura obra de los Coen para deleite de todos sus incondicionales, ya que su desconcertante historia absorbe y cala en el público seguidor del mejor drama de cine negro con sus interpretaciones e historia oscura y llena de conspiraciones.
La fotografía es lúgubre y está repleta de detalles humildes pero bien cuidados estéticamente, logrando una labor portentosa y desconcertante por su violencia que se queda en la retina del espectador. La música es hipnótica y turbadora en sus sonidos estimulantes que llenan el film de inquietud, añadiendo intriga con sus melodías de piano y sus recordables canciones que acompañan el film. Los planos y movimientos de cámara consuman una estupenda y propia labor técnica a través del uso de la tercera persona, generales, plano-contraplanos, detalles, primeros, primerísimos planos, cámara en mano, seguimiento, grúas, americanos, subjetivos y cenitales que exprimen lo mejor de las interpretaciones y su entorno. Cabe señalar también, los efectos visuales que enardecen la sangre y la violencia en determinadas escenas.
Las actuaciones son creíbles y profundas. Como protagonistas John Getz está aceptable en su labor y Frances McDormand está irreprochable y convincente en su tarea, siendo buenos los acompañamientos de Dan Hedaya, Samm-Art Williams, M. Emmet Walsh y Deborah Newmann. Para estos emplea la dirección artística unos vestuarios y caracterizaciones comunes y sugerentes del personaje en una correcta labor que junto con los decorados y exteriores te transportan in situ.
El guion, escrito por los hermanos Coen, va creando poco a poco una atmósfera turbia y de asuntos sucios como infidelidades, traiciones, venganzas y asesinatos todo en uno para mantener al público absorto con su trama, ya que esta ópera prima de los Coen logra cautivar a todos aquellos seguidores del director y del mejor cine negro, ya que aun siendo la primera de sus obras, deja ya patente su habilidad fílmica y su estilo personal en todo lo que se proponen. Esto se lleva a cabo con una narrativa con voz en off enigmática y extraña en sus ironías características del estilo de los hermanos Coen, siendo el resto predominantemente irascible en las continuas disputas de los protagonistas. Cabe señalar también, el montaje lineal y seguido que va exponiendo su trama sin prisa pero sin pausa.
En conclusión, la considero una obra inolvidable e indispensable de los Coen que aún siendo su ópera prima atrapa sin remisión al espectador amante del cine negro y del estilo particular de los Coen, ya que el film dentro de su humildad y limitaciones lógicas brilla con luz propia y se consolida como una de las mejores películas de los conocidos hermanos directores. Recomendable por su dirección, guion, actuaciones, fotografía, música, montaje, efectos, planos, movimientos de cámara, narrativa y diálogos que convierten a Sangre fácil, en un magnífico film difícil de olvidar tras su particular visionado.
[Leer más +]
Sé el primero en valorar esta crítica
Rocco y sus hermanos
Rocco y sus hermanos (1960)
  • 8,2
    9.590
  • Italia Luchino Visconti
  • Alain Delon, Renato Salvatori, Annie Girardot, Katina Paxinou, ...
9
Excelente melodrama de Luchino Visconti
Rocco y sus hermanos de Luchino Visconti es un melodrama basado en una mujer que abandona su tierra junto con sus cuatro hijos para dirigirse a Milán, donde buscan un futuro laboral mejor. Dirigida con un ritmo activo y dinámico en la historia y más pausado en el desarrollo de sus personajes, es una obra clamorosa y muy completa que examina uno a uno a todos los hermanos, en especial a dos para mostrar sus defectos y virtudes y crear así un drama familiar soberbio y de lo más recordable, ya que su particular y sencilla historia mantiene atento al espectador durante todo el film con mucho oficio y maestría, concluyendo un gran film que es una obra a tener en cuenta en la mejor filmografía europea.
La fotografía en blanco y negro es inspiradora y sensacional en resultado, ya que su evocador trabajo es estéticamente personal y confortante y logra una labor visual magistral. La música es alusiva al momento y lugar y usa también una gran variedad de sonidos tristes, nostálgicos, rítmicos, agradables, insinuantes y dulces en un sutil acompañamiento musical que también añade notas insidiosas e inquietantes de la mano del gran Nino Rota. Los planos y movimientos de cámara consuman un trabajo muy personal que exprime lo mejor de las interpretaciones y su entorno mediante el uso de los generales, reconocimiento, detalles, avanti, retroceso, grúas, cámara en mano, primeros planos, plano-contraplanos, travellings, panorámicos, rotación y circulares.
Las actuaciones son profundas y remarcables del primero al último. Como protagonistas Alain Delon está natural y fulgente en su interpretación, Renato Salvatori está contundente e intachable en su tarea y Annie Girardot está sensual y provocativa en una convincente labor, siendo notables los acompañamientos de Katina Paxinau, Claudia Cardinale, Spiros Focas, Max Cartier, Rocco Vidolazzi, Roger Hanin, Paolo Stoppa y Suzy Delair. Emplea para estos la dirección artística unos vestuarios y caracterizaciones elegantes y clásicos que son sugerentes de cada personaje en una notable labor que junto con los decorados y los exteriores te transportan in situ.
El guion, escrito por Suso Cecchi d'Amico, Pasquale Festa Campanile, Massimo Franciosa y Enrico Medioli y basado en el relato de Giovanni Testori, es profundo en su modo de ir desnudando a sus complejos personajes que son hermanos y sus relaciones entre ellos y con terceras personas, siendo ese desarrollo el principal atractivo del film por dejar al público absorto con su entramado pesimista que va plasmando la desesperanza y la autodestrucción de sus personajes, finalizando un inspirador film que deja mella con mucho oficio en el espectador. Esto se lleva a cabo con una narrativa profunda y expresiva que es en ocasiones también efusiva e insinuante, dando en todo momento un toque familiar y sugestivo que es de lo mejor del film junto con las interpretaciones. Cabe señalar también, el montaje dividido en capítulos por cada hermano para ir explicando su situación personal y desarrollo en un trabajo lineal y seguido que no se toma la más mínima prisa en hacerlo.
Concluyendo, la considero una obra imperecedera e indispensable en su género y en la filmografía del director que cautivará a todos los cinéfilos exigentes ávidos del mejor cine dramático, de ese que por su profunda y arrebatadora trama se queda para siempre en la mente del espectador, ya que sus personajes y desmoralizadora historia atrapa sin remisión a todos los públicos. Recomendable por su dirección, guion, actuaciones, fotografía, música, montaje, planos, movimientos de cámara, vestuarios y narrativa que hacen de Rocco y sus hermanos, un magnífico film de visión obligada para el público buscador de grandes obras europeas del séptimo arte.
[Leer más +]
2 de 2 usuarios han encontrado esta crítica útil
Serpico
Serpico (1973)
  • 7,4
    14.505
  • Estados Unidos Sidney Lumet
  • Al Pacino, John Randolph, Jack Kehoe, Tony Roberts, ...
8
Un drama real de lo más absorbente
Serpico de Sidney Lumet es un drama basado en hechos reales sobre un agente de policía honrado y con principios que se da cuenta de cómo no encaja con el resto de sus sobornables y corruptos compañeros. Dirigida con un ritmo activo y con un estilo directo y sin añadiduras que mantiene al público absorto, es una obra admirable y bien trabajada al crear una atmósfera turbia y de corrupción en la policía, dejando en medio al protagonista Serpico que se crea muchos enemigos dentro del cuerpo de la policía, tallando así un film arrollador e impetuoso que de forma portentosa deja al público atento a su desenlace, concluyendo un notable film que muestra al mejor Al Pacino.
La fotografía hace gran uso de los claroscuros, logrando un trabajo evocador y desconcertante que estimula al público con sus oscuras y estéticamente sombrías imágenes que muestra. La música es melódica en sus canciones que pasan de ser festivas a nostálgicas y confortantes según el momento de la trama, siendo un buen acompañamiento para el film. Los planos y movimientos de cámara consuman una estupenda labor técnica mediante el uso de la cámara en mano, seguimiento, detalles, primeros y primerísimos planos, reconocimiento, plano-contraplanos, travellings, avanti y circulares que sacan lo mejor de la acción y las interpretaciones en su entorno.
Las actuaciones son auténticas y señaladas. Como protagonista absoluto Al Pacino está convincente y remarcable en uno de sus mejores papeles, contando también con las certeras interpretaciones de John Randolph, Jack Kehoe, Tony Roberts, Biff McGuire y Cornelia Sharpe entre otros. La dirección artística emplea para estos unos vestuarios y caracterizaciones humildes y comunes en una labor informal y sugestiva de cada personaje según profesión y condición social en una correcta tarea que junto con los exteriores te transportan in situ.
El guion, escrito por Waldo Salt y Norman Wexler y basado en la novela de Peter Maas, es biográfico y basado en hechos reales y va poco a poco creando un entramado sustancioso por exponer como la policía aceptaba dinero para evitar redadas dentro de la mafia, logrando con ello tener al público pegado al asiento con un cine vistoso y conspirador que marca claramente la identidad y personalidad del protagonista. Esto se lleva a cabo con una narrativa expresiva que es en ocasiones efusiva y que con tono clásico y académico es en ocasiones irascible o desesperanzada según el momento personal del personaje. Cabe destacar también, el montaje lineal y seguido con saltos temporales y con un principio que muestra el final para después ir mostrando la vida de este desde que entra en la policía hasta que todo se complica por su honrada personalidad.
Para finalizar, la considero una obra necesaria e insustituible en el género que atrapa sin remisión al cinéfilo más exigente con su turbia trama llena de corrupción y agresividad para dar así entretenimiento con una historia arrolladora que se recuerda y deja grata sensación tras su visionado. Recomendable por su dirección, guion, actuaciones, fotografía, música, montaje, planos, efectos, movimientos de cámara, vestuarios y narrativa que vuelven a Serpico, un film corrosivo y excepcional en todo lo que se propone serlo.
[Leer más +]
Sé el primero en valorar esta crítica
Carol
Carol (2015)
  • 7,0
    18.135
  • Reino Unido Todd Haynes
  • Cate Blanchett, Rooney Mara, Sarah Paulson, Kyle Chandler, ...
7
Un drama bien construido
Carol de Todd Haynes es un drama romántico basado en el amor que surge entre una joven soltera y una mujer casada que no es feliz con su marido. Dirigida con un ritmo tranquilo y con un estilo natural y elegante que hace disfrutar, es una obra hermosa en detalles visuales e interpretativos que cautiva al público con belleza y sencillez en su incitadora trama al transportar al espectador a una época de poca o ninguna comprensión con el tema de la homosexualidad para absorber a este con lo que se le ofrece, concluyendo un notable film que tiene todo lo necesario para gustar y ser recordado.
La fotografía es evocadora de la época y el lugar, además hace gran uso de los claroscuros en una sensacional labor que es confortante y soberbia en detalles estéticamente decorativos. La música es melódica e inspiradora al plasmar sonidos insidiosos y enigmáticos y otros emotivos e hipnóticos para estimular al público con sus canciones clásicas y tranquilizadoras que acompañan sutilmente la historia. Los planos y movimientos de cámara consuman una magnífica labor visual mediante el uso de las grúas, reconocimiento, generales, avanti, circulares, cenitales, nadir, primeros y primerísimos planos, subjetivos, plano-contraplanos, tercera persona, detalles, cámara en mano y steadycam que exprimen lo mejor de las interpretaciones.
Las actuaciones son profundas y con calado psicológico. Como protagonistas Cate Blanchett está deslumbrante en un enorme papel intachable y Rooney Mara está sensible y encantadora en su labor, siendo notables también los acompañamientos de Sarah Paulson, Kyle Chandler, Jake Lacy y Cory Michael Smith entre otros. Para estos emplea la dirección artística unos vestuarios y caracterizaciones sugestivos de la época, siendo por tanto elegantes e impolutos en una distinguida labor bien trabajada y que junto con los espléndidos decorados y exteriores te transporta a la época y lugar en cuestión.
El guion, escrito por Phyllis Nagy y basado en la novela de Patricia Highsmith, es hermoso y muy natural en la exposición de unos hechos provocadores para una época en la que la homosexualidad era un tema tabú y nada comprendido, logrando con ello tallar un enorme film que se toma muy en serio su trama e interpretaciones para deleite del cinéfilo exigente que busque dramas emotivos y sin añadiduras artificiales e innecesarias. Esto se lleva a cabo con una narrativa insinuante e impoluta en su naturalidad, destacando por encima de todo la sensualidad que derrochan las protagonistas y la expresividad clásica que es de lo más sugerente. Cabe señalar también, el montaje lineal y seguido que se toma su tiempo en ir exponiendo su trama sin la menor prisa y con mucha elegancia.
En definitiva, la considero una obra indeleble e indispensable en el género por lo que narra y como lo moldea con naturalidad y acierto para satisfacer a toda clase de espectadores, sobre todo a los más exigentes ávidos de un gran drama y profundas interpretaciones de unas actrices que bordan sus respectivos papeles. Recomendable por su dirección, guion, actuaciones, fotografía, música, montaje, planos, movimientos de cámara, vestuarios, caracterizaciones, narrativa y diálogos que convierten a Carol, en un film digno de elogio y de ser visto por los amantes de las buenas historias bien talladas.
[Leer más +]
1 de 1 usuarios han encontrado esta crítica útil
El club
El club (2015)
  • 7,1
    9.188
  • Chile Pablo Larraín
  • Roberto Farias, Antonia Zegers, Alfredo Castro, Alejandro Goic, ...
8
Una película turbadora y de lo más desconcertante
El Club de Pablo Larraín es un drama basado en los abusos sexuales y en la religión en el que un grupo de cuatro sacerdotes se retiran a una casa a un pueblo costero para purgar sus pecados mientras un quinto intenta que estos cuenten toda la verdad. Dirigida con un ritmo asfixiante y con un estilo atrevido por marcar los fallos terrenales de algunos componentes de la iglesia, es una obra turbadora y desconcertante que descoloca al público con lo que ofrece y por la frialdad y naturalidad con la que se lo expone al público para mantenerlo atento todo el rato, ya que su provocadora trama absorbe y machaca al espectador, concluyendo un peculiar film que de forma implacable se queda en la memoria del espectador.
La fotografía es alusiva y bella al hacer gran uso de los claroscuros y la luz tenue en una humilde y sugestiva tarea que crea confusión y da una extraña sensación claustrofóbica mental que es en definitiva sombría y desde luego impenetrable. La música es intrigante y perturbadora en sus inquietantes melodías hipnóticas e insidiosas que estimulan al público y añaden enigma al film con un tono clásico y recóndito. Los planos y movimientos de cámara consuman una gran tarea técnica personal mediante el uso del seguimiento, primeros y primerísimos planos, avanti, retroceso, generales, plano-contraplanos, tercera persona, reconocimiento, travellings, steadycam y subjetivos que exprimen lo mejor de las interpretaciones y su entorno. Cabe señalar también, los efectos visuales enardecedores de la sangre y la violencia en determinada escena.
Las actuaciones son verosímiles y con calado y oscuridad psicológica del primero al último en un admirable trabajo interpretativo. Cuenta con las convincentes interpretaciones de Roberto Farias, Antonio Zegers, Alfredo Castro, Alejandro Goic, Alejandro Sieveking, Jaime Vadell y Marcelo Alonso entre otros. Emplea para estos la dirección artística unos vestuarios y caracterizaciones humildes, carentes y comunes en un formal y decente trabajo que no busca destacar, sino más bien lo contrario y que además junto con los exteriores te transporta in situ.
El guion, escrito por el director junto con Guillermo Calderón y Daniel Villalobos, es confuso y extraño pero atrayente en su intrincada trama que deja evidencias de varios ex-sacerdotes que limpian sus pecados en una casa junto al mar mientras otro les observa y los entrevista para estudiar si debe o no debe cerrar la casa, finalizando un soberbio e incitador film que penetran en el público con su perniciosa historia. Esto se lleva a cabo con una narrativa con voz en off misteriosa y profunda que añade intriga y enigma al film con su tono de arrepentimiento y sus insólitas entrevistas. Cabe destacar también, el montaje lineal y seguido que se toma su tiempo en ir descubriendo su extraña y turbia trama.
En conclusión, la considero una obra inolvidable y esencial dentro de su género que absorbe al público y lo machaca con una historia turbia y desconcertante que descoloca al público con su inaudito entramado que deja en mal lugar a la iglesia y a los sacerdotes que abusan de su poder con los más débiles, dejando tras de sí la sensación de haber visto un film provocador e inesperadamente enfermizo por el desequilibrio de sus personajes. Recomendable por su dirección, guion, actuaciones, fotografía, muisca, montaje, planos, movimientos de cámara y narrativa que hacen de El Club, un film incitador y malsano que se queda para siempre en la mente del espectador.
[Leer más +]
2 de 2 usuarios han encontrado esta crítica útil
La chica danesa
La chica danesa (2015)
  • 6,8
    25.334
  • Reino Unido Tom Hooper
  • Eddie Redmayne, Alicia Vikander, Matthias Schoenaerts, Amber Heard, ...
7
Un drama biográfico interesante para conocer
La chica danesa de Tom Hooper es un drama romántico biográfico basado en la transexualidad en los años 20 sobre la vida de Einar Weneger y su cambio a través de ir tomando una apariencia femenina. Dirigida con un ritmo tranquilo y con un estilo intimista que busca dar belleza y lirismo a los hechos reales, es una obra bella que gusta ver por sus detalles visuales e interpretativos que acaparan y descolocan algo al espectador con una historia real muy provocadora para su momento, haciendo con este film un justo homenaje a la libertad de expresión corporal de una persona que vivía en el cuerpo equivocado, concluyendo un buen film que no brilla pero si queda con efectividad en la mente del espectador.
La fotografía es alusiva en sus lumínicas imágenes inspiradoras que están repletas de matices espléndidos y hermosos que confortan al espectador, ya que está estéticamente cuidada al más mínimo detalle sugestivo que hace además gran uso de la luz. La música es melódica y estimulante en sus intrigantes sonidos que son sugerentes, pasando de enigmáticos a emotivos e incluso insidiosos para conmover o inquietar y acompañar sutilmente la acción. Los planos y movimientos de cámara consuman una estupenda labor técnica mediante el uso de los generales, steadycam, cámara en mano, seguimiento, reconocimiento, nadir, cenitales, subjetivos, primeros y primerísimos planos y plano-contraplanos que exprimen lo mejor de las interpretaciones y su entorno.
Las actuaciones son profundas y remarcables. Como protagonistas Eddie Redmayne está convincente en un excepcional papel que clava a la perfección y Alicia Vikander está irreprochable en una sincera labor, siendo también notables lo acompañamientos de Matthias Schoenaerts, Amber Heard, Ben Whishaw, Sebastian Koch y Victoria Emslie entre otros. La dirección artística emplea para estos unos vestuarios y caracterizaciones sugestivos de la época y el personaje de clases altas, elegantes, estilosos e impolutos en un trabajo con mucho oficio que junto con los soberbios decorados y exteriores te transporta in situ.
El guion, escrito por Lucinda Coxon y basado en la novela de David Ebershoff, está basado en hechos reales y sirve como eficaz documento gráfico para conocer a la primera persona que se sometió a un cambio de sexo, logrando con ello cautivar al público con elegancia y dando un toque estéticamente bello y bien cuidado en detalles visuales de la historia, finalizando con ello un notable film que no es deslumbrante pero cumple ampliamente a un ritmo eso sí, bastante pausado. Esto se lleva a cabo con una narrativa profunda y expresiva que con tono insinuante y desesperanzado deja claro en todo momento la situación personal y anímica de cada persona gracias un trabajo clásico y natural. Cabe destacar también, el montaje lineal y seguido que va poco a poco mostrando su trama y el verdadero yo de los personajes.
Concluyendo, la considero una obra inolvidable e inusitada por la historia real incitadora que ofrece que es impecable en su trama y gusta ver aunque su ritmo sea lento, ya que sus personajes hilan unas enormes interpretaciones y además el film sirve para descubrir los comienzos de las operaciones de sexo con todas las complicaciones que conllevaron la difícil transformación. Recomendable por su dirección, guion, actuaciones, fotografía, música, montaje, planos, movimientos de cámara, vestuarios, caracterizaciones, decorados y narrativa que vuelven a La chica danesa, en un film provocador e intachable en su exposición de los hechos.
[Leer más +]
1 de 1 usuarios han encontrado esta crítica útil