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Críticas de eurofan93
Críticas ordenadas por:
Mi mejor amigo
Mi mejor amigo (2017)
  • 6,7
    95
  • Argentina Martín Deus
  • Angelo Mutti Spinetta, Lautaro Rodríguez, Mariana Anghileri, Guillermo Pfening, ...
8
Adolescencia en la Patagonia
'Mi mejor amigo', película dirigida por Martín Deus, es un coming-of-age que sigue el viaje emocional de dos adolescentes durante unas semanas en la Patagonia. Caíto (Lautaro Rodríguez) hijo de un viejo amigo de los padres de Lorenzo (Angelo Mutti Spinetta) va a vivir durante un tiempo con ellos por problemas que está teniendo en su casa. En esta convivencia entre el conflictivo Caíto y el introvertido Lorenzo surgirán roces que los llevará a cuestionarse diversos aspectos de su vida.

Se podría leer la película desde dos perspectivas, la de cada uno de los dos protagonistas. En el caso de Caíto, la historia que narra 'Mi mejor amigo' es la válvula de escape de un entorno donde la falta de amor, los reproches, las drogas y la violencia han viciado el día a día. Además de escapar de todo eso, Caíto busca la forma de huir de un episodio violento que ha protagonizado, y que más tarde descubriremos que no terminó demasiado bien. Para Caíto, su vida en la Patagonia le permitirá conocer aquello que le faltaba en su vida anterior, encontrará un amigo, una gente que le quiere y le apoya, un entorno donde se preocupan de él.

Si miramos la película desde el punto de vista de Lorenzo, tenemos el viaje emocional de un adolescente que se cuestiona su propia sexualidad y su lugar en el colegio y con sus amigos. Lorenzo no encaja en el equipo de fútbol, ni con las chicas, ni los chicos, se encuentra en un limbo del que es complicado salir en una edad donde la "manada", el grupo, dicta la forma de vivir. Lorenzo encuentra en Caíto la persona que no lo juzga por su forma de ser, encuentra solución a sus inquietudes y dudas.

Ninguno de los dos termina la película en el mismo punto en el que empezó, lo que engrandece más a 'Mi mejor amigo'. El viaje, aunque no termine con final feliz, termina en un punto distinto, lo que siempre merece la pena cinematográficamente hablando. Ambos personajes, aunque evolucionen, a mejor, siguen siendo todavía presa de sus propios tormentos, lo que les impide dar pasos más valientes cuando más necesarios son esos pasos.

Martín Deus nos conquista con una bellísima fotografía, una banda sonora interesante pero no protagonista y un guion sencillo a la par que emotivo. Las decisiones artísticas que toman funcionan a tenor de la respuesta del espectador al final de la cinta, algo complicado porque en la mayoría de ocasiones no verbalizan lo que se mueve en su interior. El regusto amargo final es brillante, pero porque es la vida misma, 'Mi mejor amigo', es la vida misma, la misma que no siempre te da lo que quieres de ella. No he podido no acordarme de la película vasca 'A escondidas', con la que guarda más semejanzas en muchos momentos.
En el aspecto negativo está algo que reprocho en muchas ocasiones a películas de contenido LGTB (aunque no sé si esta se puede encuadrar en este grupo, bueno, me tomo esta licencia), y es un final más positivo. Sé que este final es necesario y encaja con la historia, pero escasean tanto las películas LGTB con final positivo. La falta de medios se nota también en muchos casos, aunque el aprovechamiento de los escasos recursos es más que notable. Lo mismo ocurre con la poca experiencia de los actores, que se deja notar en ciertos momentos, aunque en líneas generales hagan una más que notable interpretación.

En definitiva, una película amena de ver, con una historia que engancha y con la que cualquiera puede identificar sus años de adolescencia. Una cinta para seguir conociendo más del maravilloso cine argentino que se está haciendo últimamente.

Lo mejor: La capacidad que tiene de decir sin decir. Maravilloso tratamiento de personajes que, afortunadamente, evolucionan, y mucho.

Lo peor: Se nota la falta de medios y ciertos clichés, pero no lastran el conjunto general.

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2 de 2 usuarios han encontrado esta crítica útil
Animales fantásticos: Los crímenes de Grindelwald
Animales fantásticos: Los crímenes de Grindelwald (2018)
  • 5,9
    9.788
  • Reino Unido David Yates
  • Eddie Redmayne, Jude Law, Katherine Waterston, Johnny Depp, ...
7
Momento de sentar las bases para lo que viene
Partamos de los problemas principales que tiene esta nueva pentalogía. No se basa en un material ampliamente conocido. El público no está familiarizado con ningún personaje en concreto, y aquí se nota que han hecho concesiones a los fans para volver a engancharlos. Volvemos a ver a Dumbledore (Jude Law) y Grindelwald (Johnny Depp), y rescatamos a dos personajes en polémicas decisiones que abordaré más adelante: Nagini (Claudia Kim) y McGonagall (Fiona Glascott). Todo esto, además de recuperar Hogwarts, para que el fan de la original también se sienta integrado.

La historia de la primera 'Animales fantásticos', como aventura independiente de Newt Scamander (Eddie Redmayne) en Nueva York estaba bien, pero lo verdaderamente interesante era el giro final que nos descubría a Grindelwald. Para quien no haya leído la saga original, leído, porque en las películas se pasan este momento en dos segunditos, decir que Grindelwald fue el Voldemort de principios del siglo XIX, un mago tenebroso que buscaba la superioridad de los sangre pura y hacerse con las reliquias de la muerte (posee la varita de saúco). Pero lo interesante de este personaje es la relación que mantuvo con Dumbledore, insinuándose romántica -en la película no lo ocultan-, o al menos por parte del antiguo director de Hogwarts. Esta nueva saga va, claramente, encaminada a mostrarnos esta historia previa a Lord Voldemort, culminando, posiblemente, en el duelo entre Dumbledore y Grindelwald.

El principal problema es que la primera película era una buena introducción, pero no sentó las bases de lo que estaría por venir, que es el auténtico jugo de la historia. Así, Rowling, ha tenido que recurrir al segundo capítulo para presentarnos al villano, sus motivaciones y dibujar el mapa de dónde está cada personaje, sus alianzas, relaciones y motivaciones. Ahora sabemos hacia dónde se encamina la historia, y la excusa de los animales fantásticos la podemos dejar a un lado, como anecdotilla puntual.

Aciertan en esta película en centrar el conflicto directamente en lo importante: Grindelwald-Dumbledore y Credence (Ezra Miller). Así, 'Los crímenes de Grindelwald' se vuelve una película de espías. Todo centrado en las calles de París, que luce especialmente bonita, tal vez más de lo que lo hizo Nueva York en la primera parte.

Los efectos especiales vuelven a estar al nivel, de hecho serán los mejores de toda la franquicia. Alejados de la oscuridad de las últimas de 'Harry Potter', aquí el tratamiento de la fotografía mejora hasta el nivel de no hacérsenos pesada de ver. Aunque hay escenas, como la casa de la sirvienta o la batalla final, que de tanto elemento digital que se añade nos sentimos un poco perdidos.

Pero vamos con los aspectos negativos de verdad. Mientras la película funciona como un tiro con las escenas de Jude Law y Johnny Depp, sí, no es lo peor de la película, las partes de Redmayne se terminan haciendo realmente pesadas. Es un protagonista sin carisma, entrañable sí, pero no consigue introducirnos en su mundo de ninguna manera.

Si la historia principal es la de Dumbledore y Grindelwald, ¿por qué perder tanto tiempo en personajes y tramas secundarias? Centrémonos en lo que hay que centrarse, limpiemos de paja la historia, vayamos al grano. Gran parte de la cinta se hace pesada por el hecho de de ir añadiendo personajes, subtramas y cosas que, más que sumar, lastran. Precisamente, los momentos de Dumbledore son tan disfrutables porque están muy condensados, en cuatro momentos que sale tenemos un mejor material que en las innumerables escenas de Newt.

Otro aspecto, y este ya como fan de la franquicia, desagradable son las decisiones que rompen con el canon de la historia. Hay personajes que no pueden estar ahí (McGonagall), hay detalles que rompen con lo que se sabía de los personajes (Dumbledore enseñando Defensa contra las artes oscuras) o historias extrañas que salen de la nada (Nagini). No todos son igual de molestos, pero sí que chirrían a un fan. El menos dañino es Dumbledore no enseñando Transformaciones, y la verdad que incluso podemos pasarlo por alto, pero los otros dos aspectos duelen un poco más.

De acuerdo, Rowling ha justificado bastante bien lo de Nagini. Ella dice que lo tenía pensado desde que empezó a escribir la saga, pero me parece muy raro que no empleara este giro asombroso de la famosa serpiente de Voldemort antes. No cuela. Pero la película resuelve bien esta papeleta. No ocurre lo mismo con McGonagall. Se trata de un personaje que pasa de fondo en una secuencia de auténtica vergüenza ajena. Si atendemos al canon de la historia, McGonagall ni había nacido en los años 30. Aunque la interpretara Maggie Smith, era una mujer en sus 40 o 50 cuando ocurrían los sucesos de 'Harry Potter', por lo que no podía estar a principios de los 30 impartiendo clases en Hogwarts. Y la actitud del personaje no corresponde para nada con el que conocimos después. Mal Rowling.

En líneas generales se trata de una película de transición, de asentar las bases y dar un tono más acorde a la historia que abordará con mayor profundidad esta nueva saga. Con los personajes presentados en la primera, toca ahora asentar la historia, y, esperemos, a partir de la próxima explotar todas las posibilidades que tiene. Esperemos que se libren de la enorme mochila que supone manejar tantos personajes -ninguno desarrollado especialmente bien, excepto Dumbledore- y respeten más el canon de la saga. Una película para fans, con licencias, y correcta. Mejor que la anterior.

Lo mejor: El duelo en la distancia entre Dumbledore y Grindelwald, auténtico pilar que sostiene la cinta, y cuya tensión se palpa aunque en ningún momento se cruzan.

Lo peor: Exceso de personajes, protagonista poco interesante y decisiones dudosas que rompen con lo que conocíamos de la historia, los guiños si están bien hechos sí funcionan.
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4 de 9 usuarios han encontrado esta crítica útil
Malos tiempos en El Royale
Malos tiempos en El Royale (2018)
  • 6,5
    5.297
  • Estados Unidos Drew Goddard
  • Jeff Bridges, Cynthia Erivo, Dakota Johnson, Chris Hemsworth, ...
8
El lugar donde expiar tus culpas
'Malos tiempos en El Royale' es un torbellino de personajes y situaciones y en una de las películas más entretenidas e interesantes de este 2018. Con un grandísimo reparto, un diseño excepcional, con una elección de la música exquisita y un desarrollo sorpresivo.

El cine actual es muy espectacular en lo visual, pero pierde en su narración, en su trasfondo y en un diseño global de la cinta. En 'Malos tiempos en El Royale' estos aspectos brillan porque están cuidados. El equipo detrás de la película se ha molestado por dotar al conjunto de un peso suficiente, y no relegar todo el potencial en un desarrollo diferente, aquí el envoltorio importa.

Con estos mimbres nos planteamos en una película que se va descubriendo poco o a poco, cocinándose a un fuego lento, tal vez demasiado, que nos regala algún que otro susto. Las dos o tres sorpresas con las que la película se salpica consiguen despertar a los pocos espectadores que se hayan podido quedar dormidos antes unas secuencias más pausadas. Todo ello para culminar en un arco final más caótico, pero igualmente lógico con el desarrollo global de la propia cinta, sabemos que terminaremos así.

'Malos tiempos en El Royale' es una historia de situaciones, sí, pero especialmente de personajes. El buen trabajo de guion y de planificación se nota en que ningún personaje nos chirría con lo que hace. Desde un Jon Hamm misógino que nos sorprende con un giro inesperado para su personaje en el primer arco, a un Chris Hemsworth que consigue levantar el final con más presencia física que interpretativa.

Todo el reparto lo hace bien y nos sumerge en esta historia decadente de personajes perdidos y sin rumbo, sin opción de redención y con demasiadas cuentas pendientes. Jeff Bridges y Cynthia Erivo llevan el peso principal de la historia, ambos excelentes como el cura y la cantante. La veteranía es un grado. Todo lo contrario que en el caso de Dakota Johnson, de la que no soy especial fan, que pese a su juventud logra construir un personaje secundario más que interesante. También tenemos a Cailee Spaeny, como su hermana, mucho más reducida en el diálogo, pero siendo un auténtico bombón, un regalo, para cualquier actriz que tenga en sus manos un personaje así de pasado de rosca. Y sin olvidar al joven Lewis Pullman, que no puedo evitar que me despierte ternura con esa carita que tiene, siendo también el último cartucho que se reserva la cinta.

Su estructura, dividida en capítulos, nos va descubriendo poco a poco los personajes, destapando las sorpresas una a una. Aunque se ha utilizado hasta la extenuación este recurso, no deja de ser interesante el modo y la cadencia con la que Drew Goddard decide destaparnos los capítulos, o las distintas habitaciones de este hotel delirante. Aparecen exactamente cuando necesitamos más información del personaje, nunca antes, nunca fuera de tiempo. Se nos da la información justa y necesaria, sin necesitad de sobrecargar la trama con añadidos inútiles.

También hay errores, no todo serán aciertos. La película es larga, mucho, 140 minutos para una película que podría haber contado con 30 minutos menos fácilmente. Se toma demasiado tiempo en algunos pasajes, estirando en exceso el personaje de Jon Hamm y en darle un epílogo que no aporta absolutamente nada. El final de los dos personajes, no diré cuáles, saliendo del hotel hubiese sido lo mejor. El añadido final únicamente está para satisfacer al público más ñoño, algo que no entiendo porque la película en ningún momento peca de ñoña.

Es valiente en describir personajes absolutamente deleznables, todos ellos lo son, no se libra ninguno, pero no lo hace cayendo en absurdos clichés, bueno, alguno que otro sí. Tenemos identidades falsas, personajes que se destapan como algo que no esperábamos, hombres despreciables y valientes, mujeres con un par de ovarios y las que viven pendientes de un hombre. Ninguno es un modelo de conducta, y para todos, la noche que pasan en el hotel es una penitencia que tienen que pagar para absolver sus pecados, si la superan, serán libres. 'Malos tiempos en El Royale' no deja de ser eso, un modo que tienen todos por expiar su culpa, por librarse de ella, pero al mismo tiempo de intentar afianzarse en su yo interno.

Si buscas un entretenimiento en cine que se aleje a lo típico que vemos actualmente, esta es tu película. Si buscas algún que otro sobresalto, pero elegido en el momento adecuado, esta es tu película. Si buscas buenas interpretaciones, esta es tu película.

Lo mejor: El diseño global de la película es brillante.

Lo peor: Dura mucho, le sobran 20-30 minutos.

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7 de 13 usuarios han encontrado esta crítica útil
Beautiful Boy. Siempre serás mi hijo
Beautiful Boy. Siempre serás mi hijo (2018)
  • 6,0
    890
  • Estados Unidos Felix Van Groeningen
  • Steve Carell, Timothée Chalamet, Maura Tierney, Amy Ryan, ...
5
Cuando las interpretaciones superan a la película
Se lleva hablando mucho de 'Beautiful Boy' desde hace meses. Se comenta que puede ser una de las candidatas a los premios Oscar. Pero rara vez se habla de ella como una gran película, se mencionan las actuaciones y poco más. Con razón.

Vamos a ver, no es que 'Beautiful Boy' sea una mala película. Es una película correcta, bien hecha, se deja ver y no aburre. Afronta su problemática de forma adecuada, tiene un guion solvente y una escenografía interesante. Pero no termina de despuntar por ningún aspecto técnico.

El trabajo de Felix Van Groeningen tras la cámara queda oculto porque se ha dedicado a rodar una película que bien podría ser un telefilme muy bueno, pero es una película de circuito comercial muy de cumplir con el expediente. No llega a la altura del otro gran melodrama de Amazon Studios, 'Manchester frente al mar'. La película, excepto unos pequeños destellos finales, no consigue emocionar. Aleja al espectador del fondo, relegado a una forma poco gustosa.

Pero sí hay algo por el que 'Beautiful Boy' destaca, y lo hace con razón: las actuaciones. Su trío protagonista, descarto a los demás personajes por ser meramente secundarios que pasaban por ahí, da una lección de interpretación. El trabajo de actuación en esta película es uno de los pocos disfrutes con los que nos quedamos.

De los tres la menos protagonista es Maura Tierney. Tiene poco diálogo, pero el silencio en ella habla y mucho. Tiene una escena potentísima en el tramo final y consigue desde su posición secundaria darle el punto emotivo lacrimógeno del que carecen en gran medida los personajes de sus dos contrapartes.

El joven Timothée Chalamet, no lo pienso definir como una promesa, ya es una realidad, vuelve a brillar con luz propia. Si bien su papel no es tan disfrutable y redondo como el de 'Call me by your name', sí que consigue despertar el sentimiento de lástima, de desesperación y angustia. El torbellino emocional de su personaje, canalizado en las drogas, encuentra aquí su cénit. Especialmente bien en la parte final, flojea en un inicio más dubitativo donde su padre en la ficción le gana la partida.

Ese padre ficticio es Steve Carell, el auténtico protagonista de la cinta. Sí que exploramos el dolor del hijo, pero la cinta se centra mucho más en cómo la caída en desgracia de un hijo cambia radicalmente la vida de unos padres. Carell, que ya viene desde hace años demostrando su enorme potencial como actor, aquí se termina de reivindicar. Lo hace, además, al lado de dos grandes de la interpretación como Tierney y Chalamet, que si bien lo hacen de nota, no alcanzan a Steve Carell.

¿Es suficiente el apartado actoral para que la película sea considerada como interesante de ver? Pues depende. Olvidándonos de lo olvidable que resulta todo lo demás y de la tibieza a la hora de afrontar el tema de las drogas, las actuaciones quedan como una gran opción para hacer la película disfrutable.

No digo que sea mala, pero tampoco es una obra maestra. Es una película más, que podríamos ver un domingo por la tarde y que sobresale por sus actores, auténticos artífices de salvar una función que sin ellos sería todavía más pasable.

Lo mejor: Las interpretaciones, de lo mejor que hemos podido ver este último año.

Lo peor: La película, aunque no sea aburrida, no tiene nada memorable y pasará sin pena ni gloria por la mente de los espectadores.

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9 de 9 usuarios han encontrado esta crítica útil
The Disaster Artist
The Disaster Artist (2017)
  • 6,9
    15.652
  • Estados Unidos James Franco
  • James Franco, Dave Franco, Seth Rogen, Alison Brie, ...
9
Genialidad absoluta de James Franco
Al igual que hiciera Tim Burton con ‘Ed Wood’, James Franco se atreve a llevar al cine el proceso de rodaje de ‘The Room’, la que está considerada como peor película de la historia. El mayor de los Franco se toma muy en serio este proyecto, así que no te esperes que caiga en parodias o en ridiculizar a ningún personaje. Lo mejor de la comedia de ‘The Disaster Artist’ es ese respeto y cierta admiración que muestran los hermanos Franco por estos personajes tan peculiares que decidieron hacer carrera en Hollywood.

La película narra el proceso caótico de rodaje de ‘The Room’. Desde el mismísimo histrionismo de los personajes, vamos viendo paso a paso lo que tuvo que ser un proceso de rodaje infernal para cualquiera. Un delirio de una mente que creía que valía para un industria tan complicada como la del cine y que intentó contar su vida de forma seria, provocando finalmente el estallido en carcajadas de los espectadores. Eso sí, esa película hoy le ha convertido en una estrella, en el director, actor, productor, guionista… de la peor película de la historia del cine.

Al igual que ocurrió con ‘Ed Wood’, la película que contó la vida del “peor director de la historia”, aquí encontramos un puñado enorme de lo más granado de Hollywood. Además de James Franco y Dave Franco, tenemos a Josh Hutcherson, Seth Rogen, Zac Efron, Sharon Stone, Bryan Cranston… La meca del cine se ha peleado realmente por salir en este delirio sobre un delirio.

Podríamos decir que es una de las mejores comedias del año y, definitivamente, la mejor película dirigida por James Franco. Se ha tomado el papel de director y actor totalmente en serio. Para los que no hemos visto ‘The Room‘, ya tengo tarea pendiente, puede parecer que la actuación de los Franco está exagerada para provocar la risa fácil, que los personajes se llevan hasta el extremo… pero no. Muy hábil, el actor y director nos regala una comparación entre la original y el homenaje, porque esto no deja de ser un homenaje, entre Tommy Wiseau y James Franco.

Y, ojo, que esta interpretación de “lo peor” puede hacer que James Franco pelee muy fuerte por llevarse alguna que otra estatuilla en la temporada de premios. Su actuación es genial, cada plano, cada escena, cada secuencia, lo borda. Está tan metido en el papel que puede llegar a dudar el espectador si realmente está actuando o es así. Venga, va, me voy a arriesgar, además de ser su mejor película como director, esta es su mejor actuación.

Como apunte final, la ovación que recibieron los hermanos Franco en el Kursaal fue estruendoso y prolongado. Todos los títulos de crédito estuvieron acompañados de aplausos y vítores por parte de un público entregado a esta peculiar historia. El público del Festival de San Sebastián es educado, educadísimo diría yo, pero cuando algo le gusta lo demuestra, y cuando no, también. Donostia se ha rendido a ‘The Disaster Artist’. Ah, y que nadie salga de la sala hasta que terminen los créditos finales.

Lo mejor: Es absolutamente genuina, y extremadamente respetuosa.

Lo peor: Podrían haber incluido más escenas del rodaje de ‘The Room’.

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27 de 33 usuarios han encontrado esta crítica útil
La llamada
La llamada (2017)
  • 5,8
    18.798
  • España Javier Ambrossi, Javier Calvo, ...
  • Macarena García, Anna Castillo, Belén Cuesta, Gracia Olayo, ...
9
Los Javis son la luz que ilumina al nuevo cine español
Soy parte de ese pequeño grupo de personas que todavía no han podido ver sobre las tablas del teatro la obra ‘La llamada’, pero a pesar de ello las ganas que tenía de ir al cine y ver la primera película de “los Javis” eran enormes. Digamos que el hype estaba muy alto, las expectativas quizá podían jugar en contra de la propia opinión sobre la película. Pero nada más lejos de la realidad. Las expectativas se cumplen y la película llena los corazones.

Con un argumento muy muy simple, con muy poquitos elementos, pero con muchísimas ganas e ilusión se construye la primera película dirigida por Javier Calvo y Javier Ambrossi, conocidos ya como “los Javis”. Ellos dos, creadores de la propia obra de teatro, los nombres detrás del fenómeno social de ‘Paquita Salas’, futuros productores de la serie de Soy una Pringada y parte del claustro de profesores de la próxima edición de OT, nos vuelven a enganchar con una historia magnética.

Con un innegable aire costumbrista, ya habitual en ellos, con grandes dosis de humor y drama, y con un elenco femenino inigualable, han llegado a la cartelera para marcar un antes y un después en el cine español. Ellos, los Javis, son la luz que ilumina al nuevo cine español. Espero no equivocarme en mi predicción, pero están llamados a ser los que marquen la impronta de una nueva forma de hacer cine en España que empieza a mostrarse poco a poco. Beben de Almodóvar, es evidente, incluso lo han dicho ellos mismos, pero lo hacen sin renunciarse a un estilo personal que es su principal baza.

En ‘La llamada’ encontramos los principales elementos de su producto, su carta de presentación. Tenemos por un lado un elenco formado principalmente por mujeres (Richard Collins-Moore, Secun de la Rosa y Víctor Elías, son las excepciones). Las cuatro chicas (Macarena García, Anna Castillo, Belén Cuesta y Gracia Olayo) están que se salen. Se nota que el producto les gusta, lo han presentado cientos de veces en el teatro y que se lo conocen al dedillo. Se lo pasan bomba en pantalla y nos lo hacen pasar bomba. ¿Se puede pedir más? Por cierto, Belén Cuesta, qué grande eres, lo tuyo es espectacular.

Segundo elemento característico de los Javis, que ya nos ha enamorado a miles, es su enorme don para mezclar la cultura pop millennial en esos guiones que mezclan a la perfección comedia y drama. Siempre con un tono melancólico por delante, pero salpicándolo todo de un punto ácido y divertido. La chispa de cada diálogo está en la enorme naturalidad de lo que Ambrossi y Calvo han escrito. Son frases que ellos mismos dicen, no hay nada impostado. De esa naturalidad absoluta con la que escriben salen estas series, obras y películas que conectan directamente con mayores, niños y jóvenes.

Han hecho de los cameos una seña de identidad. La serie ‘Paquita Salas’ está salpicada de innumerables cameos de su extenso grupo de amigos. Aquí están más contenidos, pero podemos nombrar a Llum Barrera, Víctor Elías, Secun de la Rosa, Esti Quesada “Soy una Pringada” o Loli, una espectadora que ha ido al teatro más de 200 veces a ver ‘La llamada’, entre los cameos de la película. La mayoría no pasa de un par de frases, pero son suficientes para despertar una sonrisa en el rostro de los espectadores y, al mismo tiempo, dotar de credibilidad a la cinta.

La música es parte fundamental de la película. Bien, aquí está justificado por ser un musical, pero en ‘Paquita Salas’ ya vimos que la parte musical tiene mucha importancia. La música es casi un personaje más. Lo que no ponen en palabras, lo compensa una selección musical elegida cuidadosamente. Una mezcla ecléctica que incluye electrolatino, Whitney Houston, canciones de misa y hasta el exquisito tema principal de Leiva. Original o versión, da lo mismo, la prueba está en que cada canción se acompaña involuntariamente por un movimiento de pies incontrolable en la butaca del cine.

Finalmente, el respeto. Creo fundamental subrayar este punto. Tocan temas delicados y que podrían haber levantado ampollas. La iglesia, la homosexualidad, las drogas, la fe, los sueños por cumplir… en este cóctel caben muchos temas, pero todos ellos están tratados con sumo cuidado. Ellos no se posicionan sobre ninguno de los asuntos tratados, ni falta que hace, muestran y que el espectador se haga su propia reflexión. No juzgan, no señalan, no ridiculizan y no ensalzan nada, porque no es necesario. Son un espejo que muestra la diversidad en la que vivimos y la que algunos quieren ignorar, pero que está ahí latente. Al final ‘La llamada’ es un fiel reflejo de una generación y su visión del mundo.

Con todos estos mimbres, los Javis vienen pisando fuerte y acumulando fans entre la prensa, espectadores y llamaders, como se hacen llamar los fans de la obra. Su legión de seguidores aumenta e invita al optimismo a una industria del cine que hacía tiempo que no conectaba tanto con una generación de jóvenes a los que las salas de cine no les resultan atractivas. Esperemos que se cumplan los pronósticos y ‘La llamada’ se convierta en la auténtica revelación de la temporada, una revelación a la que no le deberían faltar premios en los próximos meses. Y, por favor, que sigan llevando su lema “lo hacemos y ya vemos” hasta el final.

Lo mejor: Es brillante en todos los aspectos.

Lo peor: Le cuesta un poco entrar en harina en los primeros 10-15 minutos, aunque después va rodado.

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25 de 47 usuarios han encontrado esta crítica útil
Call Me by Your Name
Call Me by Your Name (2017)
  • 7,4
    18.140
  • Italia Luca Guadagnino
  • Timothée Chalamet, Armie Hammer, Michael Stuhlbarg, Amira Casar, ...
10
Sutil, emotiva, sensual... la mejor película del año
Cuando toda la crítica y el público se rinden en elogios hacia una película, a mí me echa atrás. Este año que por diversas cuestiones no puedo disfrutar del Festival de San Sebastián tanto como en años anteriores he sido muy cuidadoso en elegir dos películas, las únicas que veré. Una de ellas, tenía que ser la que para la gran mayoría de críticos y afortunados que la han visto en diversos festivales está siendo la película del año: ‘Call Me By Your Name’.

La película cuenta la historia de amor entre Oliver, un joven estudiante que pasa un verano junto a una familia italiana, y Elio, el hijo de esta familia. De una forma totalmente sutil, con miradas, pequeños gestos y un guion al servicio de un amor que traspasa la pantalla, el espectador se enamora junto a ellos de esta relación sobre la que habla ya todo el mundo. Ha pasado por Melbourne, Sundance, Berlín, Toronto… y ahora San Sebastián. Trata de buscar una crítica negativa, ya llegarán por los tristes de siempre, y no encontrarás ninguna.

Como película no encontraremos novedades en ningún lado. Seamos sinceros, hay miles de películas con más derroche técnico, planos más originales y que aportan una revolución mayor al mundo del cine. Lo que hace diferente a ‘Call Me By Your Name’ no es su forma de estar rodada, la película consigue crear uno de esos amores que no se quedan en la pantalla, inundan el corazón del espectador y se van con él una vez que ha abandonado la sala. Es una de esas películas eternas, y eso que todavía no se ha estrenado en salas de cine.

Comienza de forma muy muy pequeñita pero no para de crecer en ningún momento. La evolución es continua, pero lógica y totalmente coherente, se cocina a fuego lento, como los mejores guisos. Llega hasta tal punto ese crecimiento que como espectadores nos caemos rendidos al final igual que los propios personajes. Es sensual, emotiva, especial, inocente, vulnerable, potente, poderosa, brillante… No podría escatimar en elogios hacia esta película que ya es un clásico sin haberse estrenado y que está llamada a ser una película de culto.

Como gran virtud, ‘Call Me By Your Name’, la película, consigue redondear de forma mucho más eficaz que el libro la historia de amor. En la novela de André Aciman falta concreción, sobran elementos y faltan otros que nos sitúen realmente en el tiempo y el lugar que narra la cinta. El guion de Luca Guadagnino (director también), James Ivory y Walter Fasano, elimina toda la paja, hace crecer la historia con pequeñas pinceladas que nos transportan al momento histórico y le aporta la vivacidad y rapidez de la que carece en ciertas ocasiones la obra de Aciman.

Es de agradecer también que el guion no haya omitido los grandes momentos de la novela. Especialmente interesante es el tercio final, muy diferente a la novela, pero que sigue manteniendo los momentos álgidos de la misma. La charla final que mantiene el personaje de Timothée Chalamet con su padre, Michael Stuhlbarg, es absolutamente impresionante. Me podría arriesgar y decir que es la mejor escena de toda la película.

En el plano actoral, Armie Hammer aporta la parte sensual a la cinta, y su actuación enamora. Pero si hay alguien que se destapa como toda una revelación, se come la pantalla y al resto del reparto es el joven Timothée Chalamet. El joven actor resiste sobre sus hombros todo el peso emotivo de la película. No haré spoiler, pero el plano fijo de los títulos de crédito bien merece un Óscar. El juego de miradas y gestos entre los dos es una delicia difícil de rechazar.

Es tan veraz la cinta que uno no puede resistirse a querer verla una vez más. En el pase al que pude asistir en el Zinemaldia escuché a varios espectadores que comentaban que ya habían visto la película y que estaban allí repitiendo experiencia, y pagando su correspondiente entrada. Tras verla, uno entiende cómo la cinta sobrevive en uno mismo, tanto que no pude dejar de pensar en sus paseos en bicicleta, sus paisajes, sus diálogos, sus melocotones, su sencillez y su vivacidad durante horas. Simplemente, brillante, apabullante, imprescindible.

Me voy a repetir, pero para concluir no puedo hacerlo de otra manera. Si todo el mundo habla de ‘Call Me By Your Name’ es por algo, es por derecho la mejor película del año. La cinta que ha recibido el aplauso más estruendoso y duradero de todas aquellas películas que he visto estos últimos tres años en el Zinemaldia. Es una obra maestra, y sin haberse estrenado todavía es ya un clásico y una película de culto.

Lo mejor: Consigue traspasar la pantalla, es uno de esos amores de película que durarán generaciones y generaciones.

Lo peor: Que habrá que esperar a febrero para volver a verla cuando se estrene en cines.

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144 de 208 usuarios han encontrado esta crítica útil