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Críticas de Quim Casals
Críticas ordenadas por:
Narciso Negro
Narciso Negro (1947)
  • 7,5
    2.099
  • Reino Unido Michael Powell, Emeric Pressburger
  • Deborah Kerr, Sabu, David Farrar, Flora Robson, ...
8
Flores de otro mundo
Me recuerda esta película a otras como "Único testigo" y "Chicago años 30". Siendo tan distintas todas comparten una original —y, a mi juicio, lograda— yuxtaposición genérica. "Único testigo" es a la vez un "thriller", un drama romántico y una mirada antropológica a la vida de los "amish" y al choque de culturas, mientras que la película de Ray combina el cine negro con el melodrama e incluso el musical.
"Narciso negro" va más allá y, según el minuto en que la contemplemos, podrá parecernos un drama realista, una exótica aventura con personajes que parecen sacados de "El ladrón de Bagdad", una historia de dinámica grupal del estilo de "Siete mujeres" o "La calle de la vergüenza", un estudio de profundización psicológica sobre la represión sexual y hasta una película de terror.
Tantos ingredientes podrían dar lugar a un caldo indigesto, pero para mi gusto los arqueros Powell y Pressburger consiguen que la mezcla resulte extrañamente atractiva. Y, rizando el rizo, en un ejercicio de modernidad totalmente inusual para la época, anticipatoria del Rosellini de "Te querré siempre", prescinden de la narratividad clásica basada en un conflicto central que hace avanzar la acción.
No se puede dejar de lado el inmenso trabajo en la fotografía de Jack Cardiff y de dirección artística de Hein Heckroth. Esa vertiginosa campana al borde de un precipicio insondable es ya una de las imágenes míticas de la historia del cine.
En fin, "Narciso negro" supone para mí el máximo logro de Powell Y Pressburger, al lado de "Las zapatillas rojas", sin olvidar la desbordante imaginación visual de "Los cuentos de Hoffmann" y una pequeña maravilla llamada "The Small Back Room", donde está la mejor desactivación de una bomba que yo haya visto en el cine, lejos, muy lejos, de los clichés habituales en este tipo de escenas.
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54 de 58 usuarios han encontrado esta crítica útil
Su hermano
Su hermano (2002)
  • 6,6
    445
  • Francia Patrice Chéreau
  • Bruno Todeschini, Eric Caravaca, Nathalie Boutefeu, Catherine Ferran, ...
8
El dolor de nuestros hermanos
Que Patrice Chéreau realizara “Su hermano” después de “Intimidad”, pudo hacer pensar a algunos que se había instalado en una cómoda estrategia promocional basada en el “escándalo” o la “provocación”: así, la explicitud sexual en un caso, y la mostración detallada de la degradación corporal a causa de la enfermedad, en el otro.

Sin embargo, pienso que nada más lejos de la realidad. Por lo que respecta a “Su hermano” es, en efecto, una obra descarnada, que se aproxima a la agonía y a la muerte sin tapujos. Temática ésta, sin duda tabú en la sociedad actual. Evidentemente, todas aquellas personas que no son capaces de estar ante un cadáver en un velatorio (donde, recordemos, los cuerpos ya están “presentables”), encontrarán esta película insoportable y repugnante, truculenta y excesiva. Pero, podemos preguntarnos, ¿lo es? ¿Acaso exagera Chéreau? ¿Nos muestra algo que sólo es fruto de una imaginación enfermiza, que no podría ser real? Creo, sinceramente, que cualquier persona que haya vivido el derrumbe físico o cognitivo de algún ser querido podrá garantizar que en absoluto es así.

Entonces, que un artista opte por representar una situación dura en clave hiperrealista, ¿es menos válido que si lo hace en clave elíptica o metafórica? Pienso que todas las opciones son legítimas, y serán pertinentes según lo que se quiere transmitir. Así me lo parece en el caso de “Su hermano”, y justamente a causa de uno de sus puntos fundamentales (y también más criticados) como es la falta de asideros emocionales con los cuales sublimar lo que contemplamos. En “La pasión de Cristo”, por ejemplo, al menos el público cristiano puede pensar que todo el horror que inunda la pantalla se convierte en un gesto redentor de contenido salvífico. En cambio, Chéreau se limita a mostrarnos una situación y la reacción ante ella de unos personajes, pero no nos dice nada más. Ni aplaude ni condena las decisiones de los protagonistas. Simplemente las muestra. No hay alivio. No hay una fácil invitación a la catarsis.

Este “vacío” ha llevado a algunos a hablar de nihilismo y gratuidad, en tanto que perciben que en la película hay dolor y nada más. Sin embargo, la apuesta de Chéreau, tal como yo la entiendo, es otra. Nos expone unos hechos —que aunque queramos hacer ver que no existen, son reales—, nos obliga a presenciarlos sin trampa ni cartón, ni dulcificaciones de ningún tipo —de ahí la justificación y hasta la exigencia del puntilloso realismo— y, cuando ha conseguido desgarrarnos las entrañas y hacernos sentir una empatía casi fisiológica con el dolorido, nos “deja tirados”. Entonces, ya no es la película, somos nosotros, los espectadores, quienes nos vemos interpelados a dotar de un sentido lo que hemos visto.

En la medida que esta película nos incita a enfrentarnos con el significado de la enfermedad, del dolor, de la muerte, reconozco que es una auténtica provocación.
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20 de 24 usuarios han encontrado esta crítica útil
La doble vida de Verónica
La doble vida de Verónica (1991)
  • 7,4
    6.573
  • Francia Krzysztof Kieslowski
  • Irène Jacob, Halina Gryglaszewska, Kalina Jedrusik, Aleksander Bardini, ...
9
La mujer ambarina
Para mí, junto con Rojo, la obra maestra de Kieslowski; curiosamente —o quizá no— protagonizadas ambas por la gran Irène Jacob. Una actriz, dos películas y tres personajes.
Antes de llegar a las franjas de la bandera francesa, Kieslowski impregnó a la manera impresionista, hecha de retales, la pantalla del ocre de la soledad, el misterio, la búsqueda, el reencuentro. A menudo he pensado que la luz de esta película debe parecerse a la que Huston concibió originariamente para “Reflejos en un ojo dorado”, un film también donde lo más importante se dice con miradas y silencios.
Aquí, con una expresividad siempre sutil, de la medida de una pelotita de goma o el lazo de una carpeta, Weronika y Verónica miran el mundo, se miran entre ellas y a sí mismas. El rostro de Irène Jacob, como si fuera una versión adulta de los ojos de Ana Torrent en “El espíritu de la colmena”, lo dice todo sin tener que pronunciar demasiadas palabras.
También Kieslowski habla únicamente con el lenguaje de la cámara. Como diría Godard en sus años mozos, esto no podría ser una novela o una obra de teatro, sólo puede existir como forma puramente cinematográfica.
Kieslowski trasciende —en el mejor sentido de la palabra— la excusa argumental para ofrecernos un cúmulo de sensaciones tan imborrable como la majestuosa banda sonora de Zbigniew Preisner. Por eso creo que la mejor definición de esta película la dio su propio autor cuando afirmó que es un film “sobre las emociones, hecho sólo de emociones”.
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57 de 68 usuarios han encontrado esta crítica útil
Paisaje en la niebla
Paisaje en la niebla (1988)
  • 7,6
    2.364
  • Grecia Theodoros Angelopoulos
  • Tania Palaiologou, Michalis Zeke, Stratos Tzortzoglou, Vasilis Kolovos, ...
9
Niebla en el alma
Angelopoulos es uno de esos directores que, por alguna extraña razón, tienden a provocar reacciones extremas: por un lado los que le consideran un indiscutible maestro del cine europeo y, por otro, quienes piensan que es un aburrido pedante al servicio de la pseudointelectualidad.
Aunque personalmente creo que Paisaje en la niebla es una obra maestra, no extiendo esta consideración al conjunto de su producción. La mirada de Ulises, por ejemplo, me parece una estupenda película con secuencias realmente magistrales; sin embargo justo es reconocer que su excesivo metraje alberga también momentos de morosidad autocomplaciente y algo pretenciosa. Lo mismo podría decirse de La eternidad y un día, aunque para mi gusto es mucho más lograda que la anterior.
Así, pues, no me sitúo ni en el grupo de los defensores acérrimos ni en el de los detractores que hacen una “enmienda a la totalidad”. Para mí, Angelopoulos es un gran director al que de vez en cuando se le va la mano, por lo que teniendo capacidad para hacer obras redondas, le acaban saliendo ovaladas. Ello no quita, reitero, que sigan siendo magníficas, superiores en todo caso a la media.
La excepción es Paisaje en la niebla, la única suya donde percibo que nada sobra, que todo está en su sitio, que la cámara se mueve como el poeta escribe y que la lectura simbólica no es un guiño para iniciados sino una profunda, bella, introspectiva reflexión sobre la condición humana.
Por último, si de Charada suele decirse que es uno de los mejores Hitchcock, yo añadiría que el último plano de Paisaje en la niebla es la más alta escena de Tarkovski.
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67 de 74 usuarios han encontrado esta crítica útil
Una partida de campo
Una partida de campo (1936)
  • 7,8
    3.018
  • Francia Jean Renoir
  • Sylvia Bataille, Georges Darnoux, Jane Marken, André Gabriello, ...
10
Renoir, el impresionista
Poco divulgada y frecuentemente infravalorada por considerarla un proyecto inconcluso, Una partida de campo es, para mí, una de las mejores, si no la mejor, obra de su autor y una de las más hermosas y tristemente poéticas de la historia.
Tal vez se trata de la película impresionista por antonomasia, no tanto por las localizaciones y encuadres, que remiten de manera muy directa a los cuadros de Renoir padre, como por conseguir atrapar el gran sueño de los impresionistas: la captación de la fugacidad del tiempo, o de la vida.
Al verla nos instalamos en un idílico presente, cargado de latente sensualidad, que cristaliza en un pasaje sublime de pasión arrebatadora; pero si Kubrick con un hueso trazó la elipsis más larga del cine, Renoir con la lluvia nos trae la más desoladora, y de pronto comprendemos que todo queda, irrecuperablemente, atrás. Pero con Una partida de campo se nos ha dado la gracia de contemplar, de vivir el instante y, como en Dublineses, como en Los puentes de Madison, sentimos que un instante puede valer por toda una vida.
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122 de 130 usuarios han encontrado esta crítica útil
Primavera tardía
Primavera tardía (1949)
  • 8,1
    2.992
  • Japón Yasujiro Ozu
  • Setsuko Hara, Chishu Ryu, Hohi Aoki, Masao Mishima, ...
9
El comienzo de la primavera de Ozu
Con esta bellísima película Ozu inaugura el ciclo que definitivamente le consagra como uno de los más grandes cineastas de la historia.
Son trece admirables películas —la mayoría, obras maestras—, trece eslabones que avanzan inexorablemente hacia la depuración temática y estilística que identifica el llamado “sistema Ozu”: pequeños dramas domésticos narrados con planos fijos a la altura de un hombre sentado.
El actor y la actriz fetiches de Ozu, Chishu Ryu y Setsuko Hara, son padre e hija en esta Primavera tardía, donde no hay más trama argumental —como sucederá con frecuencia— que la boda de la hija y la consiguiente soledad del progenitor.
Conozco pocas películas que sean capaces de transmitir una intensa emoción desde su inicio mismo, cuando todavía no sabemos nada de los personajes ni la acción propiamente ha arrancado. Me sucede con el prólogo de El hombre que mató a Liberty Valance y también con Primavera tardía; los encuadres, su cadencia rítmica y la música transforman la escena inicial de la ceremonia del té en un mágico instante de profunda emotividad.
Todo se transforma en esta película: un jarrón o una fruta mondada se convierten en algo más de lo que aparentan. Ozu extrae poesía de los detalles más nimios; un trayecto en tren de padre e hija, una excursión en bicicleta de ella con un amigo —moviendo, esta vez sí, la cámara con más elegancia que nunca—, los avatares durante una representación de teatro Nô o el postrero viaje a Kioto de los protagonistas son, entre muchos otros, momentos privilegiados de una obra hermosa y sentida como pocas.
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66 de 68 usuarios han encontrado esta crítica útil
Western
Western (1997)
  • 6,5
    381
  • Francia Manuel Poirier
  • Sergi López, Sacha Bourdo, Elisabeth Vitali, Marie Matheron, ...
8
Caminante no hay camino...
Excelente película de carretera sobre dos seres desarraigados que, como mandan los cánones, encontrándose entre ellos se acaban encontrando a sí mismos.
En este hermoso elogio de la amistad y la tolerancia, hay humor sin caricatura, ternura sin ternurismo, crítica social sin acritud y una suave melancolía.
Poirier deja que la camara registre sin interferencias las reacciones, muchas veces espontáneas, de los actores. Dado que Sergi López nunca se dobla a sí mismo, resulta imprescindible escucharle en versión original (con su francés "acatalanado") para poder admirar plenamente su naturalidad sin parangón.
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9 de 11 usuarios han encontrado esta crítica útil
El desprecio
El desprecio (1963)
  • 7,5
    5.245
  • Francia Jean-Luc Godard
  • Brigitte Bardot, Michel Piccoli, Jack Palance, Georgia Moll, ...
10
Más allá de las olas
Aparentemente, no es El desprecio el prototipo de película de Godard, en tanto que apenas se hallan en ella sus rasgos estilísticos más reconocibles: el montaje entrecortado, los cambios bruscos de tono y de género, el ritmo sincopado, el uso de carteles, el humor grotesco, etc. Bien al contrario, se trata de una estilizada historia contada básicamente a través de elegantes planos-secuencia de brillante y hermosa textura fotográfica, asemejándose a la estética del cine clásico "convencional".
Pertenece también a la primera etapa de su obra, que podríamos denominar "narrativa", en el sentido que todavía "cuenta una historia" con una linealidad argumental definida que el espectador puede seguir sin ningún problema.
Pero, precisamente porqué Godard no filma una película "de Godard" —como ya había hecho en más de una ocasión limitándose, en el fondo, a dar lo que ya se esperaba de él— se muestra más valiente y audaz que nunca.
En mi opinión, asistimos a su primera obra de auténtica madurez, donde se muestra menos interesado en llamar la atención sobre sí mismo que en adecuar, de manera magistral, lo que cuenta con la manera de contarlo. De ahí que el impecable discurso fílmico nos lleve inexorablemente al discurso de fondo más genuino y, probablemente, más complejo de este autor: la disección de los problemas de comunicación en la pareja, el pesimismo existencial, los sentimientos contradictorios respecto del cine y de la industria del cine... se muestran en El desprecio de manera más desnuda y menos artificiosa que nunca, libre también de los momentos pedantescos que de vez en cuando lastran algunas de sus obras. E incluso consigue que una actriz tan limitada como B.B. nos parezca insustituible en su rol.
Mención especial merece la partitura de Georges Delerue, a mi juicio una de las más hermosas de la historia y que consigue que cualquier evocación de El desprecio —como ocurre con El tercer hombre o Solo ante el peligro— no pueda llevarse a cabo sin rememorar a su vez la maravillosa música que la acompaña.
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115 de 139 usuarios han encontrado esta crítica útil
Siete ocasiones
Siete ocasiones (1925)
  • 8,1
    3.659
  • Estados Unidos Buster Keaton
  • Buster Keaton, Ruth Dwyer, T. Roy Barnes, Snitz Edwards, ...
9
La risa es bella
Pocas cosas hay más subjetivas que la risa. Por eso únicamente puedo decir que Siete ocasiones, aunque no goce de la fama y el prestigio de El maquinista de la General o El moderno Sherlock Holmes, me parece la más hilarante película de Buster Keaton.
Creo que el secreto radica en el hecho que contiene todos los registros de su humor. La película se estructura claramente en dos partes. En la primera, de un tempo reposado, asistimos a un humor sutil, hecho de pequeños gestos, que nos invita mayoritariamente a la sonrisa. De la filmografía del propio Keaton puede recordarnos la poética surrealista de El rey de los cowboys o determinados pasajes de El navegante; si buscamos otras analogías, el gusto por el detalle humorístico en el interior del encuadre puede evocar también a Tati.
La segunda parte, en cambio, es quizás el fragmento cómico más frenético de su cine y nos lleva directamente a sus más delirantes cortometrajes, como Cops. Certifico, como rata de Filmoteca, que pocas veces he oído —y compartido— tantas carcajadas en una sala.
Y lo mejor es que, a través de la risa y casi sin darnos cuenta, asistimos a una inigualable lección cinematográfica de puesta en escena y sentido del ritmo.
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53 de 58 usuarios han encontrado esta crítica útil
Los comulgantes
Los comulgantes (1963)
  • 7,9
    3.754
  • Suecia Ingmar Bergman
  • Ingrid Thulin, Max von Sydow, Gunnar Björnstrand, Gunnel Lindblom, ...
10
La palabra del artista
Dos de los grandes ejes temáticos de la filmografía de Bergman, la duda metafísica (El séptimo sello, Como en un espejo...) y el análisis introspectivo de las relaciones íntimas (Secretos de un matrimonio, Un verano con Mónica...) se funden magistralmente en esta película, formando una unidad indisociable donde ningún motivo se supedita al otro.
Si en Fanny y Alexander está “todo Bergman” por expansión de personajes y situaciones, aquí lo está por reducción a sus rasgos esenciales. De esta manera, la puesta en escena deviene una de las más concisas, depuradas y austeras de su autor.
La desnudez formal se traduce en un rigor compositivo donde los primeros planos alcanzan un significado de tal magnitud que se convierten en dignos herederos de los de La pasión de Juana de Arco. La analogía con Dreyer nos podría llevar también a Gertrud, en cuanto al meditado uso de los fondos en conexión con las emociones de los personajes.
A mi juicio, Gunnar Björnstrand realiza el mejor trabajo de su carrera e Ingrid Thulin está, como siempre, inconmensurable. La implacable fotografía en blanco y negro de Sven Nykvist probablemente sólo tiene parangón con la de Persona, otra de las obras capitales del dúo creador.
En fin, aunque algunos todavía consideren Los comulgantes esclava de su época y, por tanto, caduca o pasada de moda, para mí siendo una obra de arte absolutamente intemporal, cumbre de Ingmar Bergman y un hito que demuestra, una vez más, que la auténtica complejidad se alcanza a través de la más absoluta sencillez.
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99 de 108 usuarios han encontrado esta crítica útil