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Críticas de Xiclotró de partícules
Críticas ordenadas por:
We the Animals
We the Animals (2018)
  • 7,1
    82
  • Estados Unidos Jeremiah Zagar
  • Evan Rosado, Josiah Gabriel, Isaiah Kristian, Sheila Vand, ...
9
Esbozos de una infancia traumática: pintando los anhelos
Coger una hoja, un Post-it, un trozo de papel, da igual, y rayarlo compulsivamente. Llenarlo de centenares de miles de garabatos aparentemente inconexos hasta que acaben formando un dibujo. El subconsciente tomando posesión de nuestra mano.

Esta es una acción levemente forzada o involuntariamente habitual en los niños. Un gesto o una práctica que, muy sutilmente, en “We the Animals” es usada como un valioso recurso narrativo, una línea argumental (a ratos paralela, a ratos principal) indispensable no solo para entender, sino para vivir en primera persona las dudas, miedos y sueños de Jonah.

Jonah es los ojos de esta película. Él, el menor, y sus dos hermanos, Manny y Joel, son los desatendidos hijos de una madre inestable y un padre irascible, el fruto de una relación tóxica. Tres niños que viven salvajemente entre el descontrol, el maltrato y la miseria.

Pero este no es únicamente otro retrato sobre la dureza de la infancia en barrios desfavorecidos y familias desestructuradas. La sorprendente ópera prima de Jeremiah Zagar es mucho más que eso, es sobre todo una historia de crecimiento.

Zagar, hasta ahora documentalista, busca meternos vívidamente en la mente de este niño de nueve años. La pérdida de la inocencia, el autodescubrimiento, las nuevas motivaciones, las nuevas frustraciones… Como en los primeros actos de “Moonlight” (Barry Jenkins, 2016) o en “Boyhood” (RichardLinklater, 2014), se parte del niño con el fin de entender al futuro adulto.

Pero, como señalaba al principio, la novedad viene en forma de trazos gruesos hechos con lápices de colores: donde no llegan las cámaras, los diálogos o hasta los silencios, llega el tesoro más preciado de Jonah, sus dibujos. La sutileza con que estos se fusionan con los fotogramas amplía el abanico argumental y abre progresiva y minuciosamente la puerta hacia el mundo interior del protagonista. Una nueva capa que se suma a la ya de por sí profunda narración.

Por simple que pueda ser el resultado, pintar o dibujar es un acto liberador. Propuestas cinéfilas como esta, claramente también.

www.cqn.cat
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3 de 3 usuarios han encontrado esta crítica útil
Un héroe singular
Un héroe singular (2017)
  • 6,4
    125
  • Francia Hubert Charuel
  • Swann Arlaud, Sara Giraudeau, Isabelle Candelier, Bouli Lanners, ...
8
Campesinado y supervivencia
Pequeño campesinado, vacas de mirada curiosa, vecinos cotillas, padres protectores… Este es el contexto de una de las sorpresas que nos depara la cartelera cinematográfica menos visible de esta semana.
Aunque no se sitúe en una naturaleza tan salvaje como la descrita por Thoreau, “Un héroe singular” también rehúye un mundo rural idealizado como entorno bucólico. La radiografía que la película muestra del campesino es la de un ser individualista encerrado en sus rutinas y sus animales. Un modus vivendi que ocupa todo su tiempo, labrándole el carácter y alejándolo de una sociedad con un estilo de vida, unos tempos y unas necesidades muy distintos.
Una dura vida rural que se ve trastornada con la llegada de una epidemia que se propaga rápida y misteriosamente matando a las vacas infectadas y obligando a sacrificar las demás con tal de frenar el contagio. Una clara alusión a la epidemia de las vacas locas que en la década de los noventa asoló y atemorizó a los ganaderos bovinos de toda Europa.
Como ocurría en “Estiu 1993”, Hubert Charuel graba la granja de sus padres, donde se crio, un retrato intimista basado en las experiencias que recuerda que vivieron él y su familia en su niñez. Eso sí, a diferencia de la película de Carla Simón, en este caso el director no entra en el elemento nostálgico y narra la historia situándola en la actualidad y cambiando el punto de vista de un niño por la preocupación de un joven ganadero dispuesto a cualquier cosa para salvar a sus animales.
Un drama rural sin artificios, pausado en la narración, que dedica más tiempo de metraje a dibujar el contexto, a reflejar las emociones o a limar detalles antes que a la acción de la trama principal. De ese modo evita hacer juicios de valor y se limita a sumergir, de forma directa y a ratos incómoda, al espectador en este ambiente.
Una película que os atrapará tanto como la inquieta mirada de su protagonista.

Tiene un aire de…
Babe, el cerdito valiente (1995) + Contagio (2011) + Los lunes al sol (2002)

www.cinequanon.cat
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6 de 6 usuarios han encontrado esta crítica útil
Libre et assoupi
Libre et assoupi (2014)
  • 6,3
    137
  • Francia Benjamin Guedj
  • Baptiste Lecaplain, Charlotte Le Bon, Félix Moati, Isabelle Candelier, ...
8
Libre y amodorrado: Haciendo cultura del letargo
La traducción de «assoupi» es «somnoliento» o «letárgico».

Esta es quizá la mejor descripción del protagonista de «Libre et assoupi». No se trata de un nini en el sentido más televisivo de personaje que ni hace ni deja hacer nada. Él solamente dirige todos sus esfuerzos (pese a la contradicción) a quedarse medio letárgico, apalancado perpetuamente leyendo o mirando pelis. Este estado es para él la vida más fácil, más plena, y, por lo tanto, su máxima aspiración.

Es un personaje simpático, entre complejo y sencillo, genialmente interpretado por Baptiste Lecaplain, la magia del cual radica en el hecho de que todos podemos vernos reflejados en él en algún momento.
Es cierto que el director y guionista Benjamin Guedj a veces cae en una cierta pedantería citando a Rousseau o Epicuro (de hecho, la misma cinta hace autocrítica de ello, comentando la imbecilidad de los que hablan usando citas célebres). Y también es cierto que a veces se fuerza a buscar moralejas un pelín difusas. Pero las pequeñas metáforas visuales, la originalidad de algunas situaciones, y la sencillez de algunos diálogos directos y cotidianos que dan una sensación de proximidad con el espectador, hacen de «Libre et assoupi» una cinta muy recomendable.

En resumen, es una comedia que tiene la condición de «ligera» (no llega ni a «gamberra» ni a «romántica», que parecen los dos grandes subgéneros de las comedias del siglo XXI) y que, con cierta originalidad y con un tono actual, esconde (para quienes las quieran buscar) reflexiones algo más profundas.

Un buen objetivo vital a corto plazo, vamos.

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4 de 6 usuarios han encontrado esta crítica útil
Take Shelter
Take Shelter (2011)
  • 6,7
    16.569
  • Estados Unidos Jeff Nichols
  • Michael Shannon, Jessica Chastain, Shea Whigham, Katy Mixon, ...
8
"Parece que va a llover" y otras inquietudes de ascensor
¡Bendito septiembre! Como se han acabado las vacaciones y la gente al fin puede abandonar las sonrisas constantes y la falaz felicidad producida por la sensación malvendida de una libertad ficticia, me apetece comentar un drama sobre los miedos y los temores. Ni que sea para rebajar toda esta euforia y contribuir un poco en una sociedad más gris y productiva.

Miedos reales o imaginarios. El peligro que es tangible puede ser poderoso y devastador, pero el imaginario, el que crea nuestra mente, es el que realmente puede llegar a deformar nuestra visión del mundo. Una persona con el pánico instalado constantemente en su cabeza, se rompe, se deforma por dentro. Puede transmutar de una persona afable, conocida y cercana, a una especie de monstruo perdido en sus temores, arisco, desconfiado y peligroso.

El peligro en este film es una tormenta, pero el director Jeff Nichols juega hábilmente para que esta trascienda lo ficticio y lo palpable. El protagonista lo percibe como real, pero no es exactamente así para los demás. Asimismo, esta tormenta no le deja ver los peligros que le rodean y se los acentúa. Peligros mucho más habituales y mundanos, como las enfermedades, los problemas económicos o las relaciones de pareja.

Entonces, no se trata del típico cine de acción de catástrofes, sino más bien de un drama humano contenido, bien ambientado y de ritmo pausado, que en todo momento mantiene una atmósfera quizá austera, pero tensa. Una historia realista sobre el temor y su superación.

La pareja protagonista, el obsesivo Michael Shannon y una sufridora Jessica Chastain, se ven rodeados por tormentas reales e imaginarias a las que irremediablemente deben enfrentarse.

Desgraciadamente para mi gusto, los minutos finales del metraje, con un giro un poquito demasiado efectista, lastran un poco el final. Pero aún así el film resultante es más que satisfactorio.

Una cinta recomendable para un día de otoño, o bien... una noche de tormenta.


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7 de 8 usuarios han encontrado esta crítica útil
The King of Kong: A Fistful of Quarters
The King of Kong: A Fistful of Quarters (2007)
  • 7,4
    1.669
  • Estados Unidos Seth Gordon
  • Documentary, Steve Wiebe, Billy Mitchell
10
Cuando el gorila cazaba princesas
El sueño americano en su máxima expresión: pasar del más absoluto anonimato a ser el nombre que se encuentra por delante de todos en la lista de máximas puntuaciones de una máquina recreativa. Esta es la máxima aspiración de los gamers. Es el Santo Grial que todos ansían. Y es lo que representa “The King of Kong: A Fistful of Quarters”. Seth Gordon nos trae un documental con el nombre de lo que podría ser una canción buenista de Manu Chao, pero que esconde una cruenta guerra.

Hoy en día los friquis de videojuegos pueden ser vistos como prehípsters guais o incluso ser sinónimo de éxito. Hay torneos y hasta jugadores profesionales que ganan mucho dinero. Pero la historia que se documenta en King of Kong empieza en las décadas de los 80 y 90, cuando, pese al boom que vivían las máquinas recreativas, los jugadores adultos de videojuegos eran vistos como unos parias de la sociedad. Unos losers.

Supongo que eso es lo que hace interesantes a los personajes de este documental. Son gente genuina que se ha sobrepuesto a todos esos prejuicios y que ha seguido adelante con la incomprensión de sus propias familias y de sus amigos (si es que los han tenido alguna vez). Han ido superando todas las adversidades y triunfado entre simios gigantes, naves espaciales o fantasmas acosadores.

Por encima de todos ellos, sobresalen dos nombres como auténticos mesías de los píxeles, dos personajes shakespearianos que captan todas las atenciones y que luchan por un éxito eterno en el más difícil de todos los retos, el Donkey Kong.

Por un lado tenemos al narcisista Billy Mitchel, un magnate del mundo de las salsas que es el rival a batir por todos y que a su vez dispone de su propio grupo de devotos acólitos. Es pretencioso y altivo, y siempre se guarda un as en la manga (un poco como el personaje de Hill Murria en “Kingpin”).

Y por otro lado tenemos a Steve Wiebe, que se presenta como el eterno perdedor. Un padre de familia que ha probado suerte en distintos ámbitos con todo su empeño, pero a quien nunca la sale bien la jugada. Un Ulises moderno que intenta llegar a Ítaca y que se encuentra con todos los obstáculos posibles y más.

David vs. Goliat, Barça vs. Madrid, Ali vs. Foreman, Holmes vs. Moriarty. Nos encontramos ante un duelo de los que hacen historia. Una batalla entre dos personajes épicos e irrepetibles. El resultado tendréis que comprobarlo vosotros mismos, pero lo que sí puedo deciros es que este es un gran documental con una realidad capaz de competir con cualquier film de los Coen.


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7 de 7 usuarios han encontrado esta crítica útil
El perfecto anfitrión
El perfecto anfitrión (2010)
  • 6,2
    7.479
  • Estados Unidos Nick Tomnay
  • David Hyde Pierce, Clayne Crawford, Nathaniel Parker, Helen Reddy, ...
6
Perfecto anfitrión para una fiesta con resacón
Grupos extremadamente cerrados: filólogos antropófagos, grupies heavyatas, acólitos dadaístas, yonkis de la gasolina… Todos nos hemos encontrado, en algún momento u otro, en una fiesta, cena o pseudoevento social en el cual tenemos la sensación de estar completamente fuera de lugar. Desubicados, sin ningún tipo de capacidad (y a veces de voluntad) para poder empatizar con el resto de asistentes.

Chistes sin gracia, conversaciones ininteligibles, comportamientos peculiares, ambientes fríos o hasta hostiles… Son momentos incómodos en los que nunca se sabe muy bien qué hacer ni qué decir. Casos en los que puede resultar vital la aparición de una figura integradora, alguien a medio camino entre tú y ese mundo surrealista. Esta es la figura que magistralmente adopta David Hyde Prierce (el eterno hermano de Frasier) en “El perfecto anfitrión”.

La trama gira entorno a un criminal herido y buscado por la policía que decide refugiarse en una casa donde el anfitrión está preparando una fiesta muy especial que depara más de una sorpresa.

Se trata de una peli con personajes bien elaborados en la que el foco y la atención se centran en la figura de ese gran anfitrión que, con sus tics y sus ocurrencias, va dando cuerpo a una cena de lo más original.

La virtud del film es el desarrollo de ese encuentro: una celebración con atmósfera in crescendo que, partiendo de un formalismo contenido, acaba virando hacia una fiesta cada vez más surrealista y salvaje.

Todo sería más satisfactorio si no fuera porque, cuando la fiesta se acaba, la originalidad y la buena ambientación derivan hacia una resaca difícil de digerir. Podría decirse que a partir de entonces empieza una nueva película en la que el australiano Nick Tomnay (director y guionista) busca sorprender constantemente al espectador rellenando el argumento de giros cada vez más estrambóticos y desacertados que por momentos parecen olvidarse de tener coherencia con lo que hemos visto antes. Al final, pues, todo se convierte en un juego de espías en el que la reiteración del «eso no te lo esperabas» lastra la buena propuesta planteada inicialmente y crea importantes lagunas en un argumento que hasta entonces era bastante convincente.

El desenlace, con un punto irónico, al menos deja un sabor de boca más agradable, pero no logra disipar la sensación de desaprovechamiento de unas ideas y un planteamiento que podrían haber dado mucho más de sí.

Entonces, a falta de un gran anfitrión como el de la peli, si alguna vez os encontráis con actos sociales de ese tipo, podéis optar por varias opciones: desinhibiros con alguna copa de más, quedaros tan inmóviles como podáis, llevar siempre la contraria desde el más absoluto desconocimiento… Todo vale y nada funciona, más o menos como pasa en el último tramo del film.


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8 de 8 usuarios han encontrado esta crítica útil
Colossal
Colossal (2016)
  • 6,0
    10.737
  • Canadá Nacho Vigalondo
  • Anne Hathaway, Jason Sudeikis, Dan Stevens, Austin Stowell, ...
9
Un monstruo viene a vernos
De niños, todos hemos jugado con muñecos. Robots, dinosaurios, monstruos… Nuestra imaginación creaba un mundo con luchas épicas y aventuras espectaculares que solo nosotros éramos capaces de ver.

Pues bien, Nacho Vigalondo, en el que seguramente es su mejor largometraje, nos transporta de nuevo a la infancia y nos rememora aquellos combates, pero esta vez desde el punto de vista de unos adultos con traumas no resueltos y con ciertos problemas de alcoholismo.

Aunque por el argumento pueda parecer la típica peli de acción alocada, la cinta se aparta completamente de este género y centra su trama principal en la relación entre dos viejos amigos de infancia que se reencuentran después de varios años, ahora convertidos en una entrañable ni-ni (Anne Hathaway) y el regente de un bar (Jason Sudeikis). A partir de los problemas personales que ambos tienen, vamos adentrándonos poco a poco en un mundo histriónico y surrealista con el sello inconfundible de Vigalondo.

Actores entregados, guion fresco y original, monstruos espectaculares… El film, que se presentaba en el Festival de Sitges 2016 como sesión especial, no solo ha cumplido las expectativas creadas, sino que las ha superado ampliamente, demostrando por enésima vez la imaginación y espontaneidad de su director.

Os recomiendo, pues, que todos liberéis al monstruo que lleváis dentro y no dudéis en ir a verla tan pronto como llegue a las salas de cine. Vais a tener una experiencia, sin lugar a dudas, colosal.

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37 de 67 usuarios han encontrado esta crítica útil
Juegos sucios
Juegos sucios (2013)
  • 6,6
    5.719
  • Estados Unidos E.L. Katz
  • Pat Healy, Ethan Embry, Sara Paxton, David Koechner, ...
8
Todo está en venta
Unos días atrás me encontré con un amigo que vende seguros (sí, por increíble que parezca, incluso los vendedores de seguros tienen amigos). Él caminaba nervioso y estresado, es decir, un poco como siempre. En verme, después de saludarme alocadamente, aprovechó el encuentro para desahogarse: que si la competencia es feroz, que si todos son como buitres esperando una presa, que si tienen que pelearse con su propia compañía para atender a sus propios asegurados…

Todo lo que me decía me recordaba, en cierto modo, a la crispación latente en el film “Cheap Thrills” (E. L. Katz, 2013). Se trata de una comedia negra, pero esconde un drama humano moralista. Un par de viejos conocidos, con ciertas dificultades económicas, se encuentran en un bar y conocen a una misteriosa pareja que les propone una serie de retos, cada vez más subidos de tono, a cambio de cada vez más dinero.

Katz se presenta con una primera película que gira en torno del reverso oscuro del dinero y de cómo este puede transformar a las personas. Se trata de un juego bastante verosímil que desencadena toda una serie de situaciones surrealistas. Una especie de “Funny Games” con toques de Gran Hermano.

Dejando de lado la atmósfera cada vez más asfixiante, la otra gran baza de la película son las actuaciones de la pareja protagonista: Pat Healy hace un papel sublime aun pasándose más de media película con la cara desfigurada, y Ethan Embry borda el papel de compañero de desventuras (o antagonista).

Los secundarios ya son más estereotipados: David Koechner hace su habitual papel de putero (¿qué podemos esperar del gerente del “parque acuático - prostíbulo” de “Piraña 3DD” o del irreverente Todd Packer de “The Office”?) y Sara Paxton hace de su sensual y a la vez fría femme fatale.

El clímax de toda esa tensión desemboca en un final quizá previsible, pero a la vez icónico y con un último fotograma totalmente impactante, que muestra una clara y genial crítica a la sociedad capitalista.

En fin; como os decía, mi amigo, visiblemente descargado, me acabó diciendo en tono irónico: «Bueno, es lo que toca para poder poner el plato en la mesa. Si no, siempre puedo venderme un riñón o un brazo, que de todos modos siempre me quedará otro».

Te ofrezco 100 euros por…


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9 de 9 usuarios han encontrado esta crítica útil
Castaway on the Moon
Castaway on the Moon (2009)
  • 7,8
    7.733
  • Corea del Sur Lee Hey-jun
  • Jung Jae-young, Jeong Ryeo-won, Yang Mi-Kyeong, Park Yeong-Seo, ...
9
La soledad en compañía sabe mejor
¿Os habéis quedado alguna vez encerrados fuera de casa?

Es una de mis especialidades. A veces por salir sin llaves y otras por cerrar y dejármelas puestas al otro lado de la cerradura. ¡Soy un desastre! He acabado pensando que cuando me pasa es porque mi subconsciente me obliga a pararme un momento, a hacer un break al estrés del día a día, aunque solo sea el momento de que dispongo hasta que mi pareja vuelva a casa o, en los casos más extremos, a que llegue el cerrajero. Es un momento curioso de extraña soledad, ya que realmente en la calle hay más gente.

Esta sensación es muy parecida a la que transmiten los personajes de la peli Castaway to the Moon, una producción surcoreana que narra la historia de dos protagonistas que viven dos realidades distintas pero a la vez paralelas. Uno es un náufrago en una isla desierta que, cuando acepta su condición, no quiere ser encontrado, y el otro es una agorafóbica que se crea todo un modus vivendi sin salir jamás de su habitación. Ambos tienen como nexo común que viven estas situaciones de aislamiento en medio de una gran metrópoli.

Se trata de un film cargado de simbolismo que salta del drama a la comedia y de la comedia al drama con mucha facilidad y cautiva constantemente al espectador con giros argumentales muy conseguidos.

El director y guionista Hey-Jun Lee nos invita, con una estética muy bien cuidada, a dejar el vacío y los artificios del consumismo de una sociedad a veces muy hostil e iniciar un viaje interior de descubrimiento de las necesidades reales de uno mismo.

Seguramente se trata de la peli coreana menos violenta y sanguinaria que he visto; pese a ello, demuestra una gran originalidad. Y, de hecho, quizá esa originalidad extrema en algunos momentos concretos pude llegar a parecer excesiva (algo bastante habitual en el cine asiático), pero creo que la calidad argumental y la estética general son sencillamente brillantes.

Seguramente, sin desmerecer ni a Tom Hanks en Cast Away ni a Matt Damon en The Martian, creo que el impronunciable Jung Jae-Young es, sin la menor duda, el náufrago más entrañable que he visto jamás.

Volviendo al tema de encontrarse encerrado fuera de casa, me han aconsejado más de una vez que esconda una copia de la llave cerca de la puerta. No les falta razón, pero entonces ¿cuándo encontraría un momento para autoaislarme?


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7 de 7 usuarios han encontrado esta crítica útil
31
31 (2016)
  • 4,8
    1.351
  • Estados Unidos Rob Zombie
  • Elizabeth Daily, Malcolm McDowell, Torsten Voges, Daniel Roebuck, ...
4
Mr Zombie pierde jugando a ganar
Vaya por delante que me gustan el gore y la serie B. También soy consciente de que de un director que se hace llamar Rob Zombie no pueden esperarse pelis del estilo de Woody Allen (incluso creo que Seagal es demasiado “soft” para él). Pero su última peli no me gustó.

A riesgo de ser linchado por sus incondicionales, voy a explayarme un poquitín más. La cinta realmente da lo que promete: payasos, motosierras, un enano hispano vestido de nazi… y sangre, mucha sangre.

Rob Zombie vuelve a sus inicios y abandona la experimentación hecha con “Lords of Salem” (2012) para retomar un tono más cercano a los slashers clásicos y a la serie B. Dicho de otro modo, el film mira de ser como “La casa de los 1000 cadáveres” (2003) o su secuela “Los renegados del diablo” (2005). Ahora bien, aunque esas primeras cintas tenían un guion lleno de clichés del género (creo que les llaman «homenajes»), te metían en una ambientación enfermiza, con un incremento de tensión y un humor negro muy adecuados, que las hacía muy disfrutables.

En el caso que nos ocupa, la ambientación enfermiza y la estética se mantienen…, pero todo lo demás falla. La cada vez más esquelética señora Zombie (Sheri Moon, la esposa del director) pulula con sus compañeros en un juego macabro y no demasiado entendible, perseguidos por psicópatas igual de tristes y desaprovechados, sin despertar interés de ningún tipo ni aportar nada de nuevo al género. Hasta el humor negro brilla por su ausencia.

Podría decirse que el film no tiene alma. Es un producto más que sus fans comprarán igualmente. Así lo demuestra, por ejemplo, su desenlace, que mira de ser tan salvaje como el de “Los renegados del diablo” y que finalmente parece más una mala parodia de esta.

Pese a mantener su estética e incluso una buena banda sonora, como es habitual en él, Rob Zombie se ha vuelto un mal imitador de sí mismo. Supongo que un mal día lo puede tener cualquiera.

Como pasaba en el Imperio Romano, mientras haya sangre, en Sitges gustará igualmente.

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11 de 11 usuarios han encontrado esta crítica útil