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Críticas de keizz
Críticas ordenadas por:
Sólo los amantes sobreviven
Sólo los amantes sobreviven (2013)
  • 6,5
    9.310
  • Reino Unido Jim Jarmusch
  • Tilda Swinton, Tom Hiddleston, Mia Wasikowska, John Hurt, ...
7
Vampiros ilustrados
La última película de Jim Jarmusch cuenta una historia de vampiros poco convencional. Es más bien una mirada nostálgica a los tiempos del amor, a la literatura, a la música, al arte. Una mirada nostálgica a la vida de antes en general, reflejada en el placer que siente el protagonista por los discos, por los instrumentos musicales antiguos (especialmente las guitarras eléctricas), y por los aparatos que están en desuso.

La película arranca con un plano cenital de un disco girando, que se funde con otro plano cenital de cada uno de los dos vampiros tumbados boca arriba. Esta composición inicial tan característica suya nos ratifica que estamos asistiendo al inicio de una película de Jim Jarmusch. El resto del film, pues mitad y mitad. Algunas partes sí (casi toda la parte estética, lo formal, lo visual, lo musical) y otras no (la película nos cuenta muy poco o nada).

Adam vive en una casa oscura, repleta de discos, de libros, de antigüedades, de cosas artísticas. Tanto él como Eve son unos vampiros diferentes a los que estamos acostumbrados a ver en el cine. Son vampiros que no dan miedo. Personajes inadaptados, extraídos de otros tiempos, que están fuera de lugar, nostálgicos del pasado, melancólicos, que inspiran mucha más ternura que miedo. Típicos personajes de Jim Jarmusch encarnados esta vez en vampiros.

La historia es francamente pobre. Jarmusch tiene mucho talento para narrar pero es muy difícil narrar la nada. Especialmente difícil de digerir es la parte desde que ella llega a Detroit hasta que aparece la hermana. Esa parte (media hora, o más) es realmente soporífera, o así me lo pareció a mi. Luego mejora, y de ahí hasta el final va creciendo, pero nunca llega a ser una historia interesante, jamás alcanza a sorprender, siempre queda a kilómetros del alma del espectador.

Por el contrario, la banda sonora es excelente. Casi sólo por las canciones ya vale la pena la película, aunque algunas suenan demasiado poco para mi gusto (“Can’t hardly stand” la corta en seguida, nos deja con la miel en los labios…). Y es que la música está muy presente en el film, no sólo por la banda sonora sino por las conversaciones que hay, por las guitarras, etc.

No sólo se hace apología de la música, también del arte en general. Se habla de literatura y de ciencia, se critica lo moderno y se enaltece el conocimiento y el arte, con multitud de referencias. Esto, que podría estar bien dentro de una historia con cierto sentido, en esta ocasión chirría un poco, da la impresión de ser la razón de ser de la película, por lo que queda un tanto pretencioso.

Los actores están bien. Bueno, Tim Huddleston solamente regular, Con un aspecto mezcla de Antonio Vega con Mario Vaquerizo, sy hieratismo no resulta tan convincente y magnético como supongo que se pretendía. Tilda Swinton bastante bien, como de costumbre, interpretando una vampira madura enamorada desde hace siglos de su pareja, mujer culta y serena que siempre ayuda a sentirse mejor a su depresivo novio. Además tenemos el privilegio de poder deleitarnos un ratito con John Hurt, uno que nunca falla.

Algo me dice que debería ver esta película de nuevo, y que tal vez me guste más a medida que pase el tiempo, pero a día de hoy me parece una película fallida por parte de Jarmusch. Y no creo que sea porque espere demasiado de él, ya que a mí me tiene ganado eternamente haga lo que haga. Es que me parece que está por debajo de la mayoría de sus películas anteriores, a pesar de que en el aspecto formal la película es intachable y digna de verse.

Me quedo con la imagen de Eve haciendo la maleta y metiendo en ella solamente libros y más libros, y también con los polos de sangre. Pero sobre todo con los retratos que tiene en la pared de su casa Adam. Dice varias veces que él no tiene héroes, pero en su pared hay retratos de Edgard Allan Poe, Baudelaire, Buster Keaton, Iggy Pop, etc. Supongo que en realidad son los héroes de Jim Jarmusch.

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2 de 2 usuarios han encontrado esta crítica útil
Amanece en Edimburgo
Amanece en Edimburgo (2013)
  • 5,7
    2.534
  • Reino Unido Dexter Fletcher
  • Peter Mullan, George MacKay, Antonia Thomas, Jason Flemyng, ...
6
Canta y se feliz
Dexter Fletcher dirige “Amanece en Edimburgo”, un musical fresco, ligero y divertido, que pretende ser un homenaje a la familia, la amistad y el amor, a base de canciones del grupo escocés The Proclaimers, un grupo que tuvo bastante éxito en los noventa.

Me parece que debe ser complicado hacer una película ensamblando canciones, una detrás de otra, para fomar una historia, rellenando los huecos entre canción y canción con conversaciones normales que llevan a su vez a otra canción. O tal vez no sea tan difícil y me lo parezca a mi, pero el caso es que Dexter Fletcher resuelve bastante bien este problema, y creo que la película queda bastante potable dadas las circunstancias.

La película arranca muy bien, con los amigos en un camión de soldados en Afganistán interpretando “Sky takes the soul”, un inicio impactante con una canción pegadiza que incita a los espectadores a tararear eso de “Could be tomorrow, or could be today…”, para a continuación llevarnos junto con los dos protagonistas de vuelta a Edimburgo. Una ciudad que se nos muestra soleada y pletórica de vida y a la que descubrimos en un nuevo número musical.

Los números musicales son, con diferencia, lo mejor de la película. Lo que pasa es que absolutamente todas las canciones son de los Proclaimers, por lo que si este grupo no te gusta, no te molestes en ir a verla. Y digo que las partes musicales son lo mejor de la película, no sólo por lo bien hechos que están, sino por lo bien encajados que están dentro de la película. Salvo alguno, muy concreto, que sí parece metido con calzador, la mayoría están perfectamente integrados en la historia.

Los actores están todos bastante correctos, desde el siempre impresionante Peter Mullan hasta la guapa Freda Mayor, todos cumplen bastante aceptablemente tanto su parte puramente interpretativa como la musical. Aunque para mi, la verdadera protagonista de la película es la ciudad de Edimburgo, excelentemente fotografiada tanto de día como de noche, y especialmente hermosa en esos planos aéreos absolutamente mágicos que hacen que todos queramos estar allí.

Por el contrario, la parte dramática y moralizante, me parece poco lograda y me interesa más bien poco. A ver, hay tres parejas, las tres entran en crisis. Una porque se descubre una antigua infidelidad, otra porque la chica no se quiere casar (prefiere ver mundo) y la otra porque el chico no promete irse a Inglaterra si su novia tuviera que irse (?). Pues bien, la más imperdonable de las tres es la que más fácilmente perdona, otra no se arregla, y la tercera, que es una chorrada en sí misma, se arregla en la misma estación cuando ya se va a romper del todo. En fin, que la película me parecería una petardada infumable de no ser por los números musicales y por dos o tres escenas con gracia bien interpretadas.

“Amanece en Edimburgo” es una película que se puede disfrutar si vas con el ánimo adecuado y no pides más que pasar un rato entretenido. Es alegre, y hay que tomarla como lo que es, un divertimento sin más pretensiones.

Vale la pena el precio de la entrada, aunque sólo sea por la impagable secuencia en la que el gran Peter Mullan interpreta “Oh Jean” convertido en una especie de aprendiz de Tom Waits y que quedará entre mis escenas favoritas del año.

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2 de 2 usuarios han encontrado esta crítica útil
Días de vinilo
Días de vinilo (2012)
  • 6,1
    1.503
  • Argentina Gabriel Nesci
  • Gastón Pauls, Fernán Mirás, Rafael Spregelburd, Ignacio Toselli, ...
6
Días de vinilo y rosas
La inevitable comparación con “Alta fidelidad” la pierde, ya lo anticipo. Como película sobre la música, indudablemente aquella está mucho más lograda que ésta. Y eso que conmigo ésta jugaba con ventaja. A los pocos segundos de empezar la película ya suena “You’re my best friend”, de Queen (luego vuelve a sonar en los créditos) lo que hace que gane puntos para mí desde el comienzo. Pero honestamente, en lo musical, gana la de Frears. Pero bueno, tampoco va uno al cine para hacer comparaciones, las películas no compiten entre sí, así que me centraré en “Días de vinilo” en sí misma, sin más comparaciones.

A ver, resulta que estos cuatro amigos, cuando son chavales, les llueven vinilos que lanza por la ventana un tipo despechado que se está separando de su pareja. Ahí comienza su pasión por la música. Comenzar de un modo tan inverosímil hace que ya nos preparemos a ver una historia completamente increíble, pero no nos importa, porque desde el principio ha quedado claro que la película no pretende ser creíble ni tiene pretensiones de nada, por lo que vemos con agrado y naturalidad todo lo que pasa, por increíble que sea (que lo es).

Con la música como trasfondo, se cuentan los problemas existenciales y de pareja de cuatro tipos que rondan la cuarentena. Cada uno con su problema. Luciano, inseguro, autocompasivo, celoso, necesitado de amor. Damián, marcado por el abandono de su pareja, incapaz de superarlo y de comprender los motivos por los que le dejó. Facundo, asustado ante su inminente boda, ahora se da cuenta de que casi todas las decisiones de pareja no las tomó él, sino su novia. Marcelo, inmaduro, anclado en los Beatles, incapaz de tener una relación con ninguna mujer porque cree que eso perjudicaría su carrera musical (?). Problemas típicos, lugares comunes, nada nuevo en el cine, ingredientes típicos de las comedias románticas. No obstante, el director (Gabriel Nesci) consigue que no se te haga bola para digerirlo, a pesar de la falta de originalidad del planteamiento, el desarrollo se ve con agrado y por momentos hasta se disfruta.

“Días de vinilo” tiene un buen ritmo narrativo, algo imprescindible para que una película de estas características funcione. Dicho ritmo se mantiene durante todo el metraje, aunque quizá decae un tanto en el tramo final, en el que parece que se fuerza un poco para lograr el esperado “final feliz”. A mi juicio habría quedado mejor sin él, pero ya que toda la película es bastante increíble, el final tenía que serlo también.

Por momentos parece más una comedia norteamericana que argentina, en su concepción y funcionamiento. Afortunadamente, su falta de pretenciosidad y la cercanía con el espectador hace que finalmente no tenga mucho que ver con esos telefilms norteamericanos.

Como digo, uno se siente cercano a la película, pero más por las situaciones que plantea que por los personajes. Y aquí es donde voy a hacer la crítica más fuerte, ya que a mi entender, el punto más bajo de la película es lo poco trabajados que están los personajes. Uno no llega a identificarse con ellos porque están demasiado caricaturizados, demasiado estereotipados, no hay profundidad en los personajes, apenas parecen bocetos de sí mismos. Es una pena, la película habría ganado muchos enteros si se hubiera dotado a los personajes de más “vida”.

El humor domina todo el film. Tanto, que apenas se puede distinguir la amargura que subyace en las situaciones que se plantean. La vida es un continuo devenir de decepciones, problemas, sueños incumplidos, fracasos, pérdidas… afortunadamente tenemos remedios excelentes para paliar estos males: el humor, la amistad, la música…

Me gusta mucho el cameo que hace Leonardo Sbaraglia, interpretándose a sí mismo y riéndose del ego de los actores. Especialmente, su primera aparición es magnífica, de lo mejor de la película. Luego creo que se abusa y en las siguientes apariciones cada vez va teniendo menos gracia.

En fin, una película agradable, para pasar un buen rato. Si eres un melómano como yo disfrutarás aunque sólo sea viendo tantas portadas de discos míticos como aparecen, escuchando canciones y echándote unas risas. Es cierto que le falta originalidad, que le sobra convencionalismo, pero es bienintencionada, sencilla, amable y sobre todo muy entretenida. Además, habla de los Beatles, de Queen… no nos vamos a poner exigentes encima.

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1 de 3 usuarios han encontrado esta crítica útil
10.000 KM
10.000 KM (2014)
  • 6,4
    9.221
  • España Carlos Marques-Marcet
  • Natalia Tena, David Verdaguer
7
Si ella se va...
No me gustó el arranque de la película con la pareja en la cama echando un polvo matutino, lo encontré un tanto innecesario si se trataba de presentarnos a la pareja. Pero resulta que el plano-secuencia se alarga y después siguen un rato hablando en la cama. A continuación él se levanta a ducharse, ella se pone a preparar café y mira el ordenador en el que descubre el email en el que viene la oferta de trabajo. Se ponen a desayunar y ella le cuenta lo del email y lo discuten. Van veinte minutos de película y todo es un único plano-secuencia!! Yo no se si había visto eso alguna vez en el cine, pero desde luego me pareció meritorio, por lo que lo que en un principio me parecía un mal arranque se terminó convirtiendo en uno de los inicios de película que recordaré siempre.

Desde el momento en que aparece la oferta de trabajo y se ponen discutirla, uno prácticamente puede predecir el devenir de los acontecimientos. Sorprendentemente, esto no supone un menoscabo para la película. Lo que en otro tipo de films sería determinante para que no me gustara (¿a quién le gusta lo predecible en el cine?) en esta ocasión no me importa, porque para cuando se produce el desenlace yo ya estoy entregado.

“10.000 km.” supone el debut como director cinematográfico de Carlos Marqués-Marcet, y he de decir que su apuesta me ha gustado y que procuraré no perderme sus próximos trabajos, que estoy seguro de que los habrá. Esta película tiene un tono claustrofóbico, rodada totalmente en interiores, con bajo presupuesto, y en la que se subraya la importancia que tienen en la actualidad las tecnologías a la hora de la comunicación. Sería imposible trasladar esta película a otra época, y probablemente dentro de unos años nos parezca arcaico el modo en que nos relacionábamos a través del ordenador en este año.

Otra particularidad de la película es que está interpretada únicamente por la pareja protagonista. No sale ningún otro actor en la misma. Esto acentúa el tono claustrofóbico de la cinta. El tercer “protagonista” sería internet y sus programas de comunicación: whatsapp, skype, google earth, facebook, etc. están presentes durante toda la película, además de los emails, claro. Por cierto, muy buena la escena en la que él la escribe un email que va corrigiendo continuamente. Muy graciosa.

Ambos intérpretes están bien, aunque, a mi juicio, él mejor que ella. Ella es Natalia Tena, a quienes conocerán los seguidores de “Juego de Tronos”. El es David Verdaguer, actor desconocido para mi, pero que, como digo, destaca por encima de su compañera, a pesar de que debería mejorar bastante la nitidez de su dicción. Pero está convincente y va subiendo el nivel a medida que transcurre la película logrando transmitir esa angustia que siente aquel que siente que se le va la vida, porque ella es su vida, tal como la concibe en esos momentos.

Lo más flojo de la película a mi modo de ver es que no se aprecia bien el progresivo deterioro de la relación. Debería haberse visto de un modo más claro cómo ella se va adaptando a su nuevo entorno y va perdiendo poco a poco el vínculo que la unía a su pareja de Barcelona. Supongo que sin poder mostrar más actores es más difícil ser explícito con estas cosas. Por otra parte, diría que le falta algo de potencial para llegar más al espectador. No es que no llegue, porque a mí me llegó, pero no llega a desgarrar tanto como debería.

El espectador comprende a los dos, y vas siendo consciente de que no hay solución posible. Cuando Sergi decide quemar las naves y lanzarse a un todo o nada la situación se vuelve tensa y la incomodidad que sienten los personajes se traslada fielmente a las butacas. Si el principio de la película es novedoso, el final es ingrato y lacerante. Sales de la película como si te hubieran pegado una bofetada de realidad. ¿Qué pasó con los amores de las películas?

“10.000 km.” trata el tema del amor con una descarnada honestidad. Si vais a verla, conviene que os dejéis en casa la idea del amor rosa que nos han metido desde los cuentos de Cenicienta hasta ahora. Esto es realismo, una exposición del amor tal y como es. Con sus venturas y sus miserias. ¿El amor es egoísmo o altruismo? ¿Queremos de verdad a nuestra pareja por su bien o por el nuestro? ¿Hasta qué punto anteponemos nuestros intereses en la relación de pareja? ¿Hasta qué punto es bueno renunciar a lo que somos con tal de tener contenta a nuestra pareja? ¿Somos capaces de retirarnos si sabemos que estamos perjudicando a la persona que amamos? Hay mil debates posibles planteados en esta película, muchas posibles conversaciones, pero si somos sinceros en el debate, la conversación no será cómoda.

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11 de 14 usuarios han encontrado esta crítica útil
La mirada del hijo (Madre e hijo)
La mirada del hijo (Madre e hijo) (2013)
  • 6,6
    1.827
  • Rumanía Calin Peter Netzer
  • Luminita Gheorghiu, Bogdan Dumitrache, Florin Zamfirescu, Natasa Raab, ...
7
Madre no hay más que una
Cornelia (Luminita Gheorghiu), una mujer de sesenta años perteneciente a la alta sociedad rumana, se siente desgraciada porque su hijo Barbu (Bogdan Dumitrache) de 34 años vive independiente, no llama ni visita a su madre tanto como ella quiere, y encima tiene una novia que no le merece. De repente se produce un accidente de tráfico. Barbu atropella a un niño que muere como consecuencia del golpe. Tiene serio peligro de ser encarcelado por el atropello, pues conducía con exceso de velocidad. Cornelia usará todo su poder y sus contactos para evitar que su hijo vaya a prisión.

Película muy realista, con algunas escenas que parecen rodadas como vídeos caseros, rozando en algunos momentos el estilo de los documentales, pero dotada de una gran tensión dramática. Un film nada amable, que no da respiro ni hace concesiones, y tan áspero y contundente como su protagonista, la mujer que sostiene esta obra.

Dirigida por Calin Peter Netzer, “Madre e hijo” tiene un estilo bastante peculiar. Ciertas escenas de conversaciones inusualmente largas pero a la vez brillantes, en las que la cámara, en lugar de hacer plano / contraplano, como es lo habitual, va enfocando alternativamente a uno y otro contertulio, como si fuera el espectador el que está mirando y manejando la cámara. Todo esto con encuadres nerviosos, que al principio marean un poco, pero que terminan quedando bien.

Esta película es, por encima de todo, el retrato de Cornelia, la madre absorbente, manipuladora y controladora, que se desespera cuando comprueba que su hijo se escapa de su lado, y aprovecha el accidente de coche y el miedo del hijo para lanzar sobre él su manto protector con la esperanza de frenar así su huída y retenerlo a su lado.

Todo ello magníficamente representado por la actriz Luminita Gheorghiu cuya interpretación es sobrecogedora. Desde el principio de la película, cuando se muestra fuerte, poderosa, controlando todo su entorno, emergiendo como la reina absoluta de la película, hasta el final cuando termina por mostrar su lado más sensible, vamos asistiendo a su paulatino desmoronamiento plasmado por la actriz de un modo absolutamente convincente, dejando una actuación espectacular, histórica.

A mucha distancia, tampoco está mal la actuación de Bogdan Dumitrache, el hijo pusilánime de 34 añazos, que se arrastra por la vida con el lastre de una sobreprotección materna que le ha impedido desarrollar una personalidad propia para enfrentarse a las cosas, acostumbrado a que su madre le resuelva todo y le saque de todos los apuros. Es un manojo de miedos fruto de la personalidad posesiva de su progenitora. Ahora lo único que quiere en la vida es liberarse de ella, desatar los nudos que le han impedido avanzar como ser humano, empezar a vivir.

De alguna manera, aunque sin profundizar, la película toca la situación social de Rumanía, y nos muestra las terribles desigualdades que se producen en un país en el que de repente hay unos pocos ricos y muchos pobres. Un país en el que la corrupción está a la orden del día. Pero todo esto mostrado de un modo muy sutil, casi sugerido, por lo que en ningún caso se puede considerar un film de denuncia social, en absoluto.

Me llevé una grata sorpresa con esta película. Es de esas en las que el espectador comprende perfectamente a cada uno de los personajes. Entiende los motivos de todos para actuar del modo en que lo hacen, y comprende sus sentimientos, lo que automáticamente la convierten en una película de alto nivel. A menudo tienes la sensación de estar dentro de la pantalla asistiendo de un modo muy cercano a las conversaciones que se producen, y participando de las emociones de sus personajes, su dolor, sus miedos.

Y el final rebosa talento. Inolvidable, a pesar de amenazar con resultar lacrimógeno, Netzer lo resuelve con una inesperada maestría, con una escena final preciosa, original y poética, que se cierra de un modo brusco, y que hace que salgas del cine impresionado y contento de haber elegido esa película para pasar la tarde y para recordar una buena temporada.

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9 de 10 usuarios han encontrado esta crítica útil
Viva la libertad
Viva la libertad (2013)
  • 6,3
    2.570
  • Italia Roberto Andò
  • Toni Servillo, Valerio Mastandrea, Valeria Bruni Tedeschi, Michela Cescon, ...
6
Toni Servillo por partida doble
El líder del principal partido de la oposición en Italia, Enrico Oliveri, está en horas bajas. Duramente criticado desde fuera y también desde dentro de su partido, se siente apabullado y un día decide desaparecer así sin más, dejando una lacónica nota. Nadie sabe dónde está, ni siquiera su mujer. Ella le sugiere al hombre de confianza de Enrico, que recurra a su hermano gemelo, Giovanni Ernani, un filósofo genial pero recién salido del manicomio. Éste acepta encantado y así reaparece el nuevo Enrico Oliveri, hablando de un modo más poético, lúcido y sorprendente. A la gente le gusta este nuevo proceder del líder de la oposición y las estadísticas electorales dan un vuelco.

Roberto Ando dirige esta irregular película que navega entre la crítica social y política a través del personaje gastado y decadente del líder Enrico Oliveri, y la comedia que aparece cuando entra en acción el personaje de Giovanni Ernani. Ambos personajes interpretados por Toni Servillo, ese actor que nos deslumbró a todos en “La gran belleza”, y que aquí demuestra una vez más su gran talento interpretativo componiendo maravillosamente bien ambos personajes.

Quien, como yo, acuda a ver la película al reclamo de la presencia en ella de Toni Servillo, no saldrá defraudado. Verle actuar por partida doble es todo un lujo para el buen aficionado al cine. También el resto del reparto cumple con creces con su trabajo, especialmente Valerio Mastandrea, que interpreta el papel de Andrea Bottini, el asistente del político, que está absolutamente convincente en su interpretación.

Creo que “Viva la libertà” es una película irregular, con un gran planteamiento y un pobre desarrollo, a pesar del alto nivel interpretativo de los actores. Es divertida, pero en el tema que trata la película, el humor debe ser sutil y siempre ligero. Si caricaturizas demasiado a los personajes y a las situaciones, pierde la credibilidad y todo se viene abajo. Esto sucede en esta película, se supera la línea y deja de tener gracia, y sobre todo deja de ser creíble el entusiasmo que el político impostor genera entre la gente, por caricaturizarlo excesivamente.

El mensaje que manda la película es muy obvio: resulta mucho más atractivo para los electores un político desequilibrado pero sensible a los problemas de la gente que un político preparado, de vieja escuela, anclado en las estrategias del partido, que está mucho más pendiente de lo que ocurre dentro de su partido que a lo que les sucede a los ciudadanos. Los políticos sirven a sus propios intereses, y siempre hay más cercanía entre políticos, aún entre políticos de distintos partidos, que la que hay entre éstos y el pueblo, que sólo interesa para sus intereses electorales.

En mi opinión, la película empieza muy bien, va creciendo, y en la parte final baja el nivel de un modo espectacular. Tiene un gran inicio, nos muestra muy bien cómo se siente el personaje principal y cómo es el mundillo en el que se mueve, logrando captar el interés del espectador. Esto va un poco más allá cuando aparece el personaje del hermano gemelo y sus primeras escaramuzas haciéndose pasar por el político. Para entonces el público está completamente entregado a la película esperando que el desarrollo vaya a más. Hay buenos gags, y la crítica seria convive armoniosamente con la comedia ligera. Lo único que nunca coge fuerza son las historias de amor latentes, ni el intento de nostalgia, ni el motivo de la separación de los dos hermanos, todo eso no está bien expuesto y nunca llega a calar en el espectador lo más mínimo.

En la última media hora, todo se va desmoronando. La crítica a la clase política y a la sociedad deja de ser creíble y el humor se convierte en esperpento. Los acontecimientos se van atropellando, da la sensación de que hay prisa por terminar y la película pierde completamente el pulso narrativo. En cuanto al trasfondo amoroso, lo que antes no convencía ahora directamente sobra. Si no se van a contar bien las cosas, es mejor no contarlas. Un trasfondo amoroso tiene que tener sentido y aportar algo a la película, si no va a ser así, está de más y sólo sirve para empeorar la historia.

“Viva la libertà” podría haber sido un buen drama social. También tenía muchos números para ser una gran comedia. Pero se queda entre dos aguas y deja una sensación de película desaprovechada que da bastante rabia. Había historia, había actores, había materia prima para que el resultado fuera un peliculón. Pero lamentablemente se queda en entretenida y curiosa, sin más.

No obstante, la recomiendo. Se pasa un rato agradable, hay escenas divertidas, y aunque no está tan bien hecha como debería, sí hace pensar en la mierda de clase política en cuyas manos estamos. Y encima ves actuar a Toni Servillo, que ya por sí sólo justifica el precio de la entrada.

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8 de 10 usuarios han encontrado esta crítica útil
Rompenieves (Snowpiercer)
Rompenieves (Snowpiercer) (2013)
  • 6,4
    20.819
  • Corea del Sur Bong Joon-ho
  • Chris Evans, Song Kang-ho, Tilda Swinton, Jamie Bell, ...
4
El tren del disparate
“Snowpiercer” es una película de entretenimiento. Y entretener, entretiene. Y ya. Creo que es lo único bueno que puedo decir de ella, porque por lo demás, me ha decepcionado bastante. Fui a verla porque me pareció interesante la sinopsis, tenía curiosidad por ver cómo se desarrollaba esa historia cuyo planteamiento me parecía todo un reto. Pero como digo, salí muy decepcionado. Todo muy anodino y previsible.

Y es que para hacer una buena película no basta con una buena idea de argumento y mucho dinero para producirla. Se necesita talento para desarrollar esa idea de partida, para convertirla en una obra de calidad. En este caso, el desarrollo hace aguas por todas partes. No es convincente, no es creíble, y a medida que va transcurriendo la historia cada vez lo va siendo menos. De acuerdo que es ciencia-ficción, pero hasta la ciencia-ficción tiene que tener un mínimo de credibilidad para que el espectador pueda meterse en la pantalla.

Los personajes son como sacados de un comic. Con todos los clichés posibles. El héroe de los pobres, que se rebela contra la injusticia. Valiente y generoso. Los poderosos, que tienen un ejército tremendo para defenderles, al mando de un malo malísimo, vil y traidor. El amigo del bueno, que muere, claro. El sicario, el brazo armado del malo, que es frío y despiadado. Vamos, lo nunca visto. Seguro que no adivináis quién gana.

Son personajes sin alma, sin interés alguno para el espectador. Te da igual lo que les pase porque no te los crees. La violencia no impresiona, las escenas sangrientas se hacen monótonas, hay mil cosas que no tienen sentido, el que se supone que es el bueno es un soso que no cae bien, y el final es lamentable. Es que cada vez que lo recuerdo me da vergüenza. Intenta que el final sea emocionante, que nos haga pensar en lo que es el mundo y la condición humana, e intenta decir que aún hay esperanza para el ser humano, que podemos empezar de nuevo. Intenta. Lo que consigue es el esperpento.

Los actores no me convencieron, ninguno de ellos. Tilda Swinton es la menos mala. Como mínimo, su papel lo cumple bien (tampoco daba para mucho). Una de mis debilidades, John Hurt, totalmente desaprovechado. Song Kang Ho, que cuando ví que salía pensé que se animaría la cosa, nada, petardazo. Chris Evans, como de costumbre, ineptitud interpretativa total. Y Ed Harris ya hace mucho tiempo que dejó de decirme nada, es un actor que cada vez que le veo me parece que trabaja peor que en su anterior película.

La parte técnica de la película es la única que no puedo criticar. La verdad es que la fotografía es de una calidad asombrosa, y que los efectos visuales son magníficos. Lo malo es que a mí con eso no me alcanza. Quiero que me cuenten algo que me haga sentir cosas, y con esta película lo único que sentí es que me tomaban por tonto.

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197 de 325 usuarios han encontrado esta crítica útil
Matterhorn
Matterhorn (2013)
  • 6,9
    466
  • Países Bajos (Holanda) Diederik Ebbinge
  • René van 't Hof, Ton Kas, Ko Aerts, Kees Alberts, ...
7
La extraña pareja
La película empieza presentándonos a Fred. Vemos cómo es. Extremadamente pulcro, metódico, religioso, monótono, solitario, aburrido. Llega a su casa, se sienta en su sofá, escucha un disco de Bach (en su casa solamente hay discos de Bach), se prepara la cena, la pone en la mesa y espera a que el reloj marque las seis en punto para empezar a cenar.

De este modo, Diederik Ebbinge, director de la película, hace que entremos en el mundo cotidiano de Fred, el protagonista de “Matterhorn”, su ópera prima. Así nos hace entender cómo para alguien como Fred la llegada de un extraño puede suponer un beneficio, ya que su vida transcurre lánguidamente entre los cantos en misa y la soledad de su casa.

Pero claro, viviendo en un pueblo tan pequeño y religioso, las habladurías son inevitables, y poco a poco la comunidad comienza a hostigar a Fred, ya que no ven bien que acoja a un extraño en su casa y convivan juntos. Pero él está resuelto a mantener esa relación y cuanto más intentan romperla desde fuera, más fuerzas adquiere Fred para salirse del guión establecido que lleva siguiendo toda su vida, y encontrar su propio camino, aunque eso le lleve a enemistarse con todo el pueblo.

A medida que transcurre la película, vamos viendo que la llegada de Theo a la casa de Fred va haciendo que éste se libere de la coraza tras la que ha estado viviendo toda su vida, poco a poco va dejando caer ese disfraz de hombre recto, profundamente calvinista, extremadamente metódico, absolutamente aburrido.

Hay una escena que define por sí sola este devenir al que me refiero. Fred y Theo caminando por la calle en dirección opuesta a la iglesia, mientras el resto de vecinos caminan en la dirección contraria (hacia la iglesia). Ellos visten de color, mientras que los feligreses visten de negro. Ellos van a una fiesta, el rebaño va a misa.

“Matterhorn” es una película pequeña y poco pretenciosa, típicamente europea, totalmente alejada de la estética de las superproducciones norteamericanas. Su fuerza reside en su calidad, en su interior, en cómo indaga en los sentimientos de sus personajes y logra llegar al público sin artificios ni trampas cinematográficas. Es una obra que sabe profundizar en temas universales que van más allá del calvinismo o la religión, como las emociones, los prejuicios sociales o la soledad.

La repetida mirada de Fred a un retrato de una mujer y un niño nos indica que hace tiempo perdió a su mujer y a su hijo, y su actitud cotidiana desvela que no lo ha superado. La presencia de Theo en la casa, en un principio puede parecer que Fred ayuda a Theo, le educa, le atiende, le alimenta y cuida de él, pero poco a poco nos vamos dando cuenta de que es Fred quien más se beneficia de esta relación, puesto que Theo le hace sobreponerse paulatinamente a la pérdida de las dos personas que más quería, sin las cuales la vida para él es un monótono transcurso de días. Theo termina siendo para Fred un elemento terapéutico.

La película tiene ritmo europeo. Es decir, es más bien lenta. Pero en ningún momento aburre. Se inicia bien y logra captar el interés del espectador por la peculiaridad de los personajes y de sus circunstancias. La parte central es algo más plana, y hay fases en las que uno empieza a temer que la película se va a ir vaciando poco a poco, y que va a terminar siendo una patochada sin sustancia. Pero en la parte final, la obra repunta. El director logra rematar con brillantez una película intensa, con un profundo contenido emocional gracias a un final muy logrado, sorprendente, y que deja al espectador con un magnífico sabor de boca.

El descubrimiento de la vida pasada de los dos protagonistas abre paso a unos minutos finales en los que el espectador se entrega por completo a la película. El “This is my life” y la preciosa escena final en el propio Matterhorn tocan la fibra de cualquiera.

Diría que se trata de una película muy humana, de mucha más profundidad de lo que parece. Que está salpicada por unos toques de humor surrealista que personalmente me encantaron, y que está excelentemente dirigida e interpretada. No existen grandes diálogos, hay una gran parquedad tanto en las palabras como en la expresión de las emociones. Sin embargo, lo hacen tan bien que a los que estamos sentados en las butacas nos llegan nítidamente dichas emociones transmitidas por los gestos o las miradas.

Y luego está la música. Siempre Bach. acompañando y completando esta película modesta que encierra tanta grandeza. No obstante, una cierta sensibilidad es imprescindible para apreciarla en lo que vale. Un cierto paladar para degustarla como se merece.

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4 de 4 usuarios han encontrado esta crítica útil
Gangs of Wasseypur. Parte 2
Gangs of Wasseypur. Parte 2 (2012)
  • 6,7
    447
  • India Anurag Kashyap
  • Nawazuddin Siddique, Huma Qureshi, Richa Chadda, Pankaj Tripathy, ...
9
Peliculón sin paliativos
Al igual que sucedió en la primera parte, el inicio de esta segunda entrega es vertiginoso. Arranca con la escena final de la primera parte, para ponernos en situación. A mi no me hizo falta porque ví la primera parte el día anterior. A partir de ahí, una constante descarga de adrenalina audiovisual que hace que te claves a la butaca y te dejes caer hacia abajo por si acaso se escapa un tiro.

Si la primera parte de “Gangs of Wasseypur” es buena, la segunda es gloriosa. Excepcional trabajo de Anurag Kashyap, que no tiene ningún problema en permitir que se le note a la legua que bebe de Scorsese, de Tarantino, de Peckinpah, no solo no se molesta en disimularlo sino que diría que se esfuerza en que se note. Y me parece muy bien. A los fans de esos directores, esta película les sabrá a gloria, como me ha sabido a mi.

No se si la idea inicial de este proyecto era hacer una película con dos partes, o esto surgió después del montaje, al ver que les había quedado una historia de más de cinco horas. Sea como fuere, una vez vistas, creo que ha sido un gran acierto. Condensar toda esta historia en una sola película de dos horas habría sido imposible, resultaría una chapuza impresentable. Y claro, hacer una única película de cinco horas, por muy buena que fuera es inviable. Por tanto, dejarla en dos es perfecta. Porque salen dos peliculones, y, si como yo, las ves seguidas o con poco tiempo de diferencia, lo que se te queda en la mente es una única película, una obra global y maravillosa, pero la has vivido dos veces, con lo que la experiencia es doblemente gratificante.

En esta segunda parte, el protagonista indiscutible es Faizal Khan. Al igual que sucede con Michael Corleone en “El padrino”, Faizal en principio parece el hijo menos interesado en los negocios y las venganzas familiares. Parece pusilánime y pasota. Pero termina haciéndose el jefe de la familia y siendo mucho más temible de lo que nadie se podía imaginar. Al igual que el pequeño de los Corleone, Faizal también tiene que imponer su ley en dos territorios, el interno y el externo. Hacerse respetar con los enemigos de su familia, e imponerse del mismo modo en su propia casa, atajando los brotes de envidia y ambición que inevitablemente surgen dentro de su propia familia.

En este punto, hay que alabar sin reservas la labor de Nawazuddin Siddiqui, el actor que da vida a Faizal con una impecable interpretación. A decir verdad, todos están bien, pero indiscutiblemente su contribución a la grandeza de la película es enorme.

Como pasaba en la primera parte, la película no son sólo tiros y sangre. Kashyap retrata a la sociedad hindú con mimo y precisión, e introduce elementos melodramáticos en la película, historias de amor, canciones, humor, etc. Lo que pasa es que el ritmo trepidante y las escenas de acción pueden con todo. Son tan impactantes las secuencias de vendetta, persecuciones, tiroteos y asesinatos en general, que pueden con todo. Al final, son estas escenas lo que se te queda dentro, por lo que el resto de elementos de la película terminan pesando mucho menos.

En esta segunda parte creo que hay más canciones que en la primera, supongo que el cine hindú sin canciones debe ser algo inadmisible. Pero de todos modos, tampoco son muchas, y se hacen muy llevaderas. Incluso diría que están bien, y desde luego nunca son gratuitas, siempre vienen al caso, cantan en un funeral o en una boda, cosas así. Totalmente asumible.

La maestría con que Kashyap plasma esta historia en la pantalla me ha impresionado. El ritmo perfecto, el trabajo de dirección extraordinario, y la manera en que lidia con las escenas más violentas es espectacular. Es en estas escenas donde Kashyap da el do de pecho. Disparos a quemarropa, decapitaciones, bombas, cuchilladas, pero por encima de todo las secuencias de los tiroteos son sublimes. La grandilocuente escena del asalto a la casa de los Kahn puede ser una de las mejores de este tipo que he visto en mi vida. Su realismo y su dantesco desarrollo quedarán en mi recuerdo formando parte de esas secuencias cinematográficas que forman parte de la historia de cada uno.

Hay escenas que dejan caer gotas de humor, o que a mí por lo menos me hicieron sonreir, como los nombres de los hermanos pequeños de Faizal, el atentado chapuza a Sultán en el mercado de frutas, descarado guiño a “El padrino”, o la conversación en la que ninguno de la familia sabe el porqué del nombre de Definite, ni si es su verdadero nombre o no; y, por encima de todas, la escena de la persecución de uno a otro en sendas motos, y ambas paran a echar gasolina en la misma gasolinera y luego siguen la persecución….

A estas alturas, seguro que todos ya sabéis que la película me ha gustado mucho, pero por si acaso, lo ratifico. Juntando las dos partes son más de cinco horas de cine con mayúsculas. Película ambiciosa, estimulante, inolvidable. Combina brillantemente el estilo y los ritos clásicos de la India con las maneras del cine occidental de toda la vida. Reinventando el cine de gansters, poderosa y exquisita a la vez, “Gangs of Wasseypur” ya es un clásico. Al menos, para mí.

Crítica completa en http://keizzine.wordpress.com/2014/05/04/gangs-of-wasseypur-parte-2/
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9 de 10 usuarios han encontrado esta crítica útil
Gangs of Wasseypur. Parte 1
Gangs of Wasseypur. Parte 1 (2012)
  • 6,2
    615
  • India Anurag Kashyap
  • Manoj Bajpayee, Richa Chadda, Nawazuddin Siddique, Tigmanshu Dhulia, ...
8
Wasseypur, la Sicilia india
El arranque es subyugador y espectacular. Aparece una mujer vestida con un sari cantando y bailando. Algunos nos tememos un numerito típico de Bollywood. A medida que se abre el plano se ve que la mujer en realidad está apareciendo en un televisor, el típico programa nocturno para ver en un salón normal y corriente. Pero el sonido de la canción se interrumpe de forma abrupta por unas ráfagas de tiros que entran desde las ventanas. Estruendo de disparos y cristales rotos. Gente corriendo. Cascotes de yeso, polvo, caos. No es Tarantino, es Anurag Kashiap quien dirige esta película con este inicio tan contundente.

Tras esta escena inicial se disiparon mis temores, que eran básicamente dos: la música hindú y sus bailes. A quienes compartan esta fobia les tranquilizo: hay música, pero está muy bien, para mi sorpresa me agradó bastante todo lo que escuché, y no hay bailes ni coreografías ni cosas así. Amantes de Bollywood: esta no es vuestra película.

La primera escena que ya he mencionado sienta las bases de lo que vamos a ver, es una declaración de intenciones, marca territorio. Espectador, esto es lo que hay, te vamos a tener los huevos agarrados durante dos horas y media. Y claro, no te quieres mover de ahí mientras ves a un señor con una pistola corriendo por la calle de noche dando la siguiente orden: “Disparad a todos!! Disparad a todo!!”.

El lío que desencadena toda la trama se produce en 1941, que es cuando comienzan los desencuentros entre las familias a consecuencia de los asaltos a los trenes. Desde ahí hasta la actualidad son más de sesenta años de broncas, muerte y venganzas protagonizadas por los que iniciaron la guerra, sus hijos, sus nietos…. Precisamente este pasar el testigo del odio de una generación a otra se me antoja lo más difícil a la hora de “pelicular” la historia. Es difícil porque unos personajes se cierran y aparecen otros. Cuando te has familiarizado con uno, desaparece y su lugar lo ocupa su hijo, que ya es un personaje nuevo con quien tienes que partir de cero a la hora de empatizar. Así, se hace complicado que los nuevos personajes mantengan el pulso de los antiguos. No es sencillo ir renovando los personajes sin que se resienta la película. Mantener el interés del espectador que tiene que sustituir en su mente un personaje por otro, cuesta. Y Kashyap lo consigue con bastante solvencia.

Obviamente, la película tiene mucho que ver con las historias de mafia y clanes familiares que hemos visto tantas veces en la pantalla. El honor pagado con sangre. El ansia de venganza que pasa de padres a hijos como una herencia envenenada. El odio a la familia rival adherido al apellido. Si eres un Khan tienes que odiar a los Daku, y viceversa. Es el orgullo de la familia lo que está en juego, y no hay nada más importante que eso. Casi parece que tienen hijos con el único propósito de poder perpetuar el odio a los que mancillaron el honor familiar.

En “Gangs of Wasseypur” se nos muestra una India muy diferente de la que vemos en los folletos turísticos y de la que tenemos todos en la cabeza. No tengo dudas de que Kashyap en esta obra también ha metido el dedo en el ojo a la sociedad de su país donde debe haber altos niveles de corrupción. Por otra parte, es normal. Donde hay pobreza y desigualdades siempre hay corrupción, delincuencia, crímenes. No es casualidad que la Mafia surgiera en el sur de Italia en lugar de en el norte. Lo que pasa es que esta crítica social está hecha con arte, solapada entre la belleza estética de la película y su dureza, y aderezada con un sentido del humor negro muy sutil.

A mí me parece que queda bastante bien este tipo de película con la estética del comic dentro del mundo hindú. Porque la película tiene todos los ingredientes de las películas de gansters al uso: traiciones, tensiones familiares, violencia, negocios turbios, conspiraciones, etc., pero claro, todo esto dentro de la cultura de ese país tan alejado de lo que estamos acostumbrados a ver en Occidente. Por ejemplo, hay un par de escenas en las que el sexo está muy presente pero de un modo muy implícito. En cambio, no se cortan en mostrar escenas en las que la madre o el padre pegan a sus hijos con toda naturalidad. Lo dicho, otra cultura.

La película es larga pero está narrada con un ritmo alto, por lo que no se hace pesada. Además, el hecho de que aparezcan tantos personajes a lo largo de la historia no impide que sigas el desarrollo de la trama con facilidad, nunca te pierdes. Eso es un gran logro por parte del director.

Los actores están bastante bien, todos. Me llamó la atención lo guapas que son las actrices. Supongo que no será esa la media de la mujer hindú. Siguiendo con la belleza, también hay que destacar la fotografía magnífica, que adentra al espectador en Wasseypur y Dhanbad.

“Gangs of Wasseypur”, una película que le dice al mundo que no nos descuidemos en Occidente, que en la India son perfectamente capaces de hacer cine espectacular y de calidad. Necesito ver la segunda parte ya.
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5 de 9 usuarios han encontrado esta crítica útil
El viento se levanta
El viento se levanta (2013)
  • 7,2
    12.571
  • Japón Hayao Miyazaki
  • Animation
7
Miyazaki se nos va volando
Una preciosa música de mandolina y acordeón mientras se ve un niño subiendo por un tejado en el que está aparcado un avión. El niño sube al avión y comienza a volar. Así se inicia “El viento se levanta”, la última película del genial Hayao Miyazaki, posiblemente la figura más importante del cine de animación asiático de la historia. El responsable de obras como “La princesa Mononoke”, “El viaje de Chihiro” o “Mi vecino Totoro” ya ha anunciado que tras esta película se retira de la profesión, lo cual ya es un aliciente para ir a verla puesto que es el film con el que se despide del cine.

La escena inicial es un sueño del niño, el pequeño Jiro, y se trata sólo de la primera de varias escenas oníricas que hay en la película, todas ellas brillantes. Supongo que no es casualidad que la última película de Miyazaki verse sobre una figura importante de la aviación japonesa, ya que el cineasta es un enamorado de los aviones. De hecho, ya hizo una película tratando este tema (“Porco Rosso”) y la pasión por la aviación es algo que se percibe clarísimamente en “El viento se levanta” por el empeño y el cariño con que Miyazaki retrata la vida de Jiro Horikoshi.

Yo, que no soy un fan del cine de animación y por tanto no estoy muy familiarizado con él, me he quedado embelesado con algunas escenas de la película, y sobre todo me ha llamado mucho la atención el milimétrico mimo con el que Miyazaki cuida los más pequeños detalles de cada dibujo. Supongo que no hay otra receta posible para hacerlo tan bien que entregarte en cuerpo y alma a cada pequeño detalle de cada plano que aparece en la pantalla. Es espectacular.

La película es una excelente experiencia sensorial. Se suceden las escenas llenas de una gran hermosura visual, acompañadas perfectamente del sonido adecuado o de una encantadora música. Especialmente me impresionó la escena del terremoto, sin ser un entendido en el cine de animación, me pareció fascinante.

Fundamentalmente, “El viento se levanta” es un melodrama que se balancea entre el amor que siente el protagonista por su trabajo y el que siente por su amada, indagando permanentemente en el tema de la consecución de las metas que todos soñamos con lograr. Exalta la capacidad del ser humano por luchar por aquello que de verdad desea. Es un homenaje a la vida y al amor, pero por encima de todo la película supone un aplauso a los hombres soñadores e idealistas que dedican su vida a intentar hacer realidad aquellas cosas que les estimulan y en las que creen.

Jiro es un soñador empedernido, y esos sueños le dan la fuerza necesaria para sobreponerse a todo. Desde su problema de miopía hasta la ingente cantidad de desgracias por las que pasa en la época que le ha tocado vivir: el terremoto de Kanto, la crisis financiera, la epidemia de tuberculosis, la guerra, la grave enfermedad de su novia, etc., nada le frena, todo lo va superando mediante la imparable fuerza de su corazón soñador.

Creo que la película está bastante bien pero no llega al nivel de “El viaje de Chihiro”, por ejemplo. Además, se diferencia de la mayoría de sus anteriores películas en que ésta es algo más seria, más realista, más para adultos. Su tono es más intimista que las anteriores, menos aparatoso, menos fantástico. Y su ritmo es bastante más pausado que el de la práctica totalidad de sus anteriores films. Desde algún punto de vista, se diría que es una película de animación con las características de un film convencional.

Tanto el título de la película como el alma de la misma, provienen de unos versos de Paul Valery: “El viento se levanta, hay que intentar vivir.”, versos que el protagonista recita en francés cuando conoce a quien sería su novia, y que describen perfectamente el espíritu de esta obra.

Lo peor es que, a mi juicio, le sobran minutos. Creo que la parte central de la historia es un tanto excesiva y que habría sido mejor aligerarla un poco porque hay momentos que se hacen un poco pesados (o se me hicieron a mi). Tampoco me gusta mucho el tratamiento de la historia de amor. Creo que no está muy lograda, no emociona como supongo que debería, y no aporta gran cosa a la historia. Por el contrario, me gustan mucho todas las escenas oníricas, creo que son lo mejor de la película junto con el terremoto.

En definitiva, una buena rúbrica a una brillante carrera. No llega al nivel de excelencia de anteriores trabajos, pero es una película más que digna. Proporciona al espectador una gran experiencia sensorial, es una película muy poética, y es que si algo tiene Miyazaki es talento por arrobas para construir un drama envuelto en una gran belleza.

Crítica y reflexiones adicionales en: http://keizzine.wordpress.com/2014/04/27/el-viento-se-levanta-kaze-tachinu-the-wind-rises/
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7 de 15 usuarios han encontrado esta crítica útil
Joven y bonita
Joven y bonita (2013)
  • 6,4
    9.620
  • Francia François Ozon
  • Marine Vacth, Géraldine Pailhas, Frédéric Pierrot, Charlotte Rampling, ...
7
Pagando, hasta San Pedro canta
Tenía ganas de ver esta película por el magnífico sabor que me dejó la anterior película de François Ozon, titulada “En la casa”. Aunque por otra parte temía que mis expectativas no se cumplieran. Estoy acostumbrado a que cuando me gusta mucho una película, la siguiente que veo del mismo director se me queda un tanto por debajo de lo que esperaba. En este caso, la película no me ha defraudado en absoluto, aunque en comparación con la anterior, se queda un punto por debajo, pero no a mucha distancia. Definitivamente, Ozon ha dejado claro que es un director de referencia en el cine europeo actual.

La película es seductora, como su protagonista, pero esta vez voy a empezar por lo malo, o por lo que menos me ha gustado, y así me lo quito de en medio. No me gustó el final, me pareció demasiado poco creíble, aunque siempre me alegra ver en la pantalla a Charlotte Rampling, creo que la manera en que termina la película Ozon es francamente mejorable, no le sale bien el intento de descolocar al espectador.

La otra cosa que no me gustó es el modo en que nos encontramos con Isabelle convertida en puta. La película está dividida en cuatro capítulos que son las estaciones del año. Empieza en el verano, que es cuando Isabelle cumple 17 años y es una chica aún virgen que está de vacaciones en la playa y tiene un affaire con un chico alemán. Y cuando acaba el verano, empieza el otoño y tenemos a la chica súbitamente convertida en puta de lujo. Me parece un salto demasiado grande, sin explicación alguna. Un agujero negro en la trama que luego intentan aclarar con la historia del hombre que aborda a las chicas a la salida del instituto, pero no termino de verlo bien.

Y ya. Todo lo demás me gustó. La película tiene buen ritmo, es entretenidísima, el sexo está tratado con bastante buen gusto, la música está muy bien, con excelentes canciones de Françoise Hardy subrayando cada estación de la película, con cierta dosis de ternura y con un tono desconcertante que ya tenía “En la casa” que mantiene al espectador permanentemente interesado en lo que ocurre en la pantalla.

“Joven y bonita” es un disparo certero contra la moral convencional. Pone encima de la mesa el tema de la prostitución de menores, aunque no profundiza en él. Seguramente porque la protagonista de la película, pese a ser menor de edad, elije voluntariamente dedicarse a la prostitución, sin que lo necesite y sin que nadie la obligue. Lo hace por propia voluntad, como un modo de satisfacción física, emocional y económica. Hasta qué punto una chica de 17 años es dueña de su propio cuerpo, de su voluntad sobre qué hacer con él, eso es uno de los posibles debates de la película. Ozon no toma partido, simplemente lo muestra.

Isabelle después de descubrir el sexo descubre que se siente deseada y disfruta del poder que eso le otorga. Goza con la emoción de no saber con quien se va a encontrar cuando atraviese la puerta del hotel. Se deleita después al recordar la aventura que ha vivido. La parte menos interesante es en la que se produce la relación, pues no siente nada especial. A ella le encanta el antes y el después. El durante es un simple trámite. Justamente esa parte es la que quieren sus clientes. Y por eso siente que hace bien en cobrar por ello.

Después de su primera experiencia sexual en el playa con el chico alemán, Isabelle se da cuenta de que el sexo no es para tanto. Que los hombres disfrutan muchísimo con ella, pero ella no lo ve como una cosa tan mística. En cambio, disfruta siendo deseada, le da morbo hacerlo hoy con uno y mañana con otro. Y hay muchos hombres dispuestos a pagar muy bien por eso. ¿Por qué no aprovecharlo?

Ella no busca el amor romántico. Los chicos de su edad le aburren. Se siente mucho más madura que ellos. Cuando descubre su poder seductor, se engancha a él. Se da cuenta de que su encanto, belleza y juventud son un arma poderosa, y sencillamente la utiliza, porque le produce mucha más pasión sentir esa sensación que la que le otorga una relación convencional. Hasta el punto de que prostituirse llega a convertirse para ella en una adicción.

Todo esto son conclusiones que uno saca, ya que la película en eso es muy poco explícita. Ozon no nos explica los motivos por los que una chica como Isabelle, guapa, inteligente, joven, sin problemas familiares ni económicos, decide dedicarse a la prostitución. Y si el director no nos da respuestas, su rostro tampoco lo hace.

De mirada cargada de permanente tristeza, Isabelle parece huir continuamente de lo que los demás quieren que sea. Basta que alguien quiera ser su novio para que ella lo rechace. Si su madre quiere que sea de una determinada manera, ella se esfuerza por ser lo contrario. Siempre intenta hacer lo opuesto a lo que se espera de ella. ¿Rebeldía juvenil?

La única parte en que parecen aflorarle los sentimientos es cuando habla con el psiquiatra acerca de su mejor cliente, un viejo que la trata de un modo bastante tierno y al que ella ve de un modo algo distinto que a los demás.

No puedo terminar estas palabras sin ponderar a la gran artífice de todo esto, una actriz desconocida para mí, que se llama Marine Vacth, que encarna con gran maestría a esta Lolita de Ozon. Tremendamente bella y misteriosa, carga con todo el peso interpretativo de la película y sale airosa del intento. Tan preciosa como fría, con una gran ambigüedad, cautiva al espectador completamente. Todo un descubrimiento.

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9 de 11 usuarios han encontrado esta crítica útil
Alabama Monroe
Alabama Monroe (2012)
  • 7,2
    9.303
  • Bélgica Felix Van Groeningen
  • Veerle Baetens, Johan Heldenbergh, Nell Cattrysse, Geert Van Rampelberg, ...
7
La vida, la muerte, el amor y el bluegrass
Película dura y triste. Un auténtico puñetazo en el alma. Mientras la ves se te van quitando las ganas de vivir, pero cuando sales a la calle las recuperas, porque después de lo que has visto pretendes aprovechar cada minuto para tratar de disfrutar.

Dicho esto, aclaro que me ha gustado. Quizá una de las cosas que me ha parecido más interesante es el montaje. La película está compuesta de secuencias que son continuos flashbacks y flashforwards. No es un montaje lineal. Unas veces narra la historia cuando la niña está enferma (con seis años), otras nos cuenta la parte inicial del enamoramiento explosivo de Didier y Elise, y otras nos muestran la parte final, con el deterioro de la relación. Estas tres partes van apareciendo en la pantalla a saltos, pero no queda mal. Al contrario, me ha gustado. No se hace lioso de seguir. Puede parecer que dificulta el visionado esta manera de contar las cosas, y también puede parecer que el hecho de que anticipe las cosas que van a pasar, influye negativamente en el espectador, pero no es así. Al contrario, creo que el espectador sufre menos de este modo, porque se van alternando los momentos felices y esperanzados con el triste devenir de los acontecimientos. No hay factor sorpresa, pero tampoco se echa de menos. El proceso es tan importante como la cristalización de los hechos.

A los pocos minutos de empezar la película, el espectador ya sabe que la niña de seis años tiene cáncer. No se andan con tonterías. Un golpe donde más duele, nada más empezar. En ese momento, uno debe elegir entre irse o quedarse sabiendo que lo que va a ver no va a ser agradable para el corazón, sino todo lo contrario. Yo me quedé. Si me hubiera ido, esta crónica sería muy corta.

Dirigida por el belga Felix Van Groeningen, interpretada en sus principales personajes por Veerle Baetens (Elise) y Johan Heldenbergh (Didier), y rodada en holandés, o el idioma flamenco, “Alabama Monroe” es también una película muy disfrutable si te gusta la música bluegrass. La banda sonora es estupenda, y durante la película asistimos a multitud de episodios musicales en los que el grupo de Didier y Elise interpretan muy buenas canciones. Además, son los propios actores quienes interpretan las canciones. La música es también un elemento edulcorante del drama que narra el film. Y hablando de los actores, mi apreciación es que Veerle Baetens está brillante en su papel de Elise. En cuanto a Johan Heldenbergh, está correcto, pero creo que lejos de su compañera.

Hay una cosa que no me gustó de la película y que hace que le baje un poco la nota. Un discurso político antiamericano, que creo que sobraba. Ya me chirriaba un poco el debate religioso, pero lo del discurso antiamericano está totalmente metido con calzador. La película estaría mucho mejor sin el toque político. Al principio, Didier desvela que adora los Estados Unidos porque “es un lugar donde siempre puedes empezar de nuevo”. Le encanta su música folk y se viste como un vaquero. Pero luego todo cambia, sale Bush en la tele y hay un alegato que, a mi juicio, desluce la película.

Pero esto no empaña lo que la película te hace sentir. Realmente es un drama duro. Recuerda a “Blue Valentine” en esa aparición del crepúsculo del amor, en la presencia insufrible de ese momento en el que uno de los dos necesita soltarse del otro, y éste se aferra a ella como a un clavo ardiendo. Sin darse cuenta de que se está aferrando a alguien que ya no está ahí, que ya no es quien era, como la estrella de la que ves la luz que un día emitió, pero ya no existe más.

En ese sentido, me produjo especial desgarro la escena en la que interpretan “If I needed you”, mientras él canta la canción dedicándosela a ella, mirándola con amor, buscándola continuamente con la mirada, alargando la mano… mientras ella solo mira al frente mientras canta, tratando siempre de esquivarle, de evitarle. Esa escena es puro dolor con música.

“Alabama Monroe” retrata el dolor de la pérdida. La dificultad que supone sobrevivir al amor. Lo duro que es vivir cuando las personas a las que amas desaparecen de tu vida, por el modo que sea. Lo arduo que es vencer al pasado y empezar de nuevo. Lo que cuesta dejar de ser tu, para empezar a ser otra persona. Es más fácil cambiarte el nombre.

Esta película me ha llegado. Y es que, aunque Didier y Elise son personas bastante peculiares, por no decir directamente raros, y desde luego, nada convencionales, sus sentimientos no son peculiares, ni raros, ni singulares, ni poco convencionales. Sus sentimientos son comunes a todo el mundo, y cuesta muy poco identificarse con ellos.

Y ese plano final, inesperado y precioso.
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2 de 3 usuarios han encontrado esta crítica útil
Frances Ha
Frances Ha (2012)
  • 6,9
    8.015
  • Estados Unidos Noah Baumbach
  • Greta Gerwig, Mickey Sumner, Adam Driver, Michael Esper, ...
8
Optimismo en blanco negro
Se trata de una historia sobre perseverancia, la crónica de una luchadora que no se deja vencer por los reveses que va recibiendo. Tiene la fuerza que le da la juventud, la fuerza que le da el tener clara su meta. Cree ciegamente en sí misma, y no existe poder más grande que ese. Es un desastre de mujer, totalmente inmadura, caótica. Se resiste a sentar cabeza, a pasar al siguiente nivel del juego de la vida.

Está en esa etapa en la que sus amigos empiezan a cambiar, a ser menos divertidos, a buscarse parejas estables, a instalarse, a hacerse adultos. Ella no siente lo mismo, no quiere ese tipo de vida, le gusta seguir siendo como es. Esto hace que se sienta cada vez más sola e incomprendida, aunque está decidida a seguir luchando por lo que quiere, por sola que esté. Siempre optimista. Traviesa y tierna, Frances trata de aferrarse a su gran amiga, aunque ésta ya se ha ido de su lado.

“Frances Ha” es una comedia dramática que incita al optimismo. Da buen rollo. Uno sale del cine con la idea de que todo sueño es alcanzable y que hay que perseverar siempre en lo que uno cree, por difícil que sean las cosas. Frances sueña con ser bailarina profesional, pero no tiene talento para ello. Quiere tener una relación personal especial y mágica, pero la gente prefiere a otras personas antes que a ella. Y no se viene abajo con los fracasos. Desde las butacas, todos la apoyamos para que no se rinda.

Uno se imagina perfectamente a Woody Allen con treinta años haciendo esta película, mano a mano con Truffaut en la época actual. Si eso fuera posible, el resultado sería muy parecido a “Frances Ha”. El blanco y negro, el tema que trata, los diálogos, el ritmo narrativo, todo evoca a Allen y a la Nouvelle Vague, trasladado a estos tiempos, por supuesto.

La película no ofrece nada nuevo, pero mantiene interesado al espectador en lo que está viendo a lo largo de todo el metraje. Logra que te involucres, transmite sensaciones, y es muy fácil identificarse con los personajes, porque son muy creíbles y cercanos.

A pesar de que el argumento es un tanto simple, la película profundiza en los temas que trata, aunque a simple vista parezca que lo trata todo con ligereza. Pero no, realmente indaga en asuntos como la soledad, la amistad, el significado del triunfo y el fracaso, y la juventud (ya no tan joven) en estos tiempos.

Y tanto elogio me sorprende hasta a mí, porque la película no es perfecta ni muchísimo menos. Es más, le encuentro bastantes carencias. El guión es imperfecto, el ritmo irregular, la última parte de la película se atropella un poco y creo que no está bien estructurada. Pero todo eso son menudencias para mi, porque a pesar de ello, el resultado final es un film sumamente agradable, una película deliciosa.

Hay que mencionar a Greta Gerwig, que hace un excelente papel, cargando con todo el peso interpretativo de la película (además de colaborar con el guión). Su interpretación rebosa frescura, espontaneidad, y logra transmitir al público todo lo que el papel requiere. Dudo que otra actriz consiguiera hacerlo mejor.

Tampoco puedo dejar de citar las buenas canciones que salen en la película. Eso es un gran aliciente para mí, una manera de redondear una gran tarde de cine. Canciones de T-Rex o Harry Nilsson, y por encima de todas el “Modern love” de David Bowie que me cuesta quedarme quieto en la butaca mientras suena.

Total, una película encantadora. Tan divertida como melancólica. Provoca ternura y rebosa vitalidad. Una cinta que recomiendo a todo el mundo, pero especialmente a aquellas personas nostálgicas y soñadoras, estos la disfrutarán tanto como yo.

Artículo completo y reflexiones adicionales en: http://keizzine.wordpress.com/
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16 de 18 usuarios han encontrado esta crítica útil
Ida
Ida (2013)
  • 6,9
    14.613
  • Polonia Pawel Pawlikowski
  • Agata Kulesza, Agata Trzebuchowska, Joanna Kulig, Dawid Ogrodnik, ...
7
Ida y vuelta
Película dirigida por Pawel Pawlikowski y protagonizada casi exclusivamente por Agata Trzebuchowska (Anna / Ida) y Agata Kulesza (Wanda), rodada en blanco y negro y premiada en varios festivales. He de decir que es mi primer contacto con cualquiera de ellos, ya que ni había visto ninguna película de este director, ni tampoco conocía a las actrices, aunque en el caso de Agata Trzebuchowska es normal puesto que debuta en el cine con este film. Y por una parte me apetece ver más películas suyas porque es muy guapa, pero por otra no tengo ganas de volver a escribir su apellido, que tardo varios minutos en hacerlo.

Mi impresión general de la película es contradictoria. Hay cosas que admiro y otras que me parecen flojas. Es innegable su calidad artística, pero a mí me dejó un tanto frío. Tal vez tenía las expectativa más altas de lo debido, pero el caso es que se me hizo un tanto sosa, no disfruté como debería. Posiblemente por mi culpa, tal vez no estaba en el momento adecuado para una película como ésta.

Me gustó bastante la manera en que se retrata la Polonia de 1960, las imágenes de la ciudad mientras ella va en tranvía, o los pueblos, el estilo de vida, me parecen muy logradas. En cambio, me esperaba una mayor inmersión en el tema histórico, más profundidad en el asunto de los judíos polacos en la época nazi. Se toca de un modo demasiado poco explícito, a mi juicio, tienes que ser un espectador muy puesto en el tema para captar los matices.

Los personajes y Polonia parecen tener muchos puntos en común. Igual que Polonia, las protagonistas del film parecen condenadas al ostracismo, una de ellas recluida en un convento, con un pasado oscuro; la otra amargada por su pasado y sin ninguna esperanza en el futuro. Hasta la cámara parece dejarlas en un segundo plano, ya que a menudo el escenario es más parte central de los encuadres que ellas mismas, arrinconadas en la imagen. Igual que Polonia, ellas buscan su identidad, revisan su pasado, tratan de dar sentido a su existencia.

La realidad que nos muestra la cámara de Pawlikowski es fría en su aspecto formal, como digo da preponderancia a los escenarios sobre los personajes, y nos ofrece un protagonista más: el pasado. El pasado está presente en todo momento, desde la elección del blanco y negro hasta la propia participación del pasado en la historia. Las protagonistas buscan el pasado, y el pasado a su vez las acecha y las ataca como en la canción de Serrat de "Aquellas pequeñas cosas". Tal vez por ello, esos encuadres tan raros, con las protagonistas en un rincón, quizá es la forma que tiene Pawlikowski de dejar sitio en el encuadre al pasado, principal protagonista de la película.

En cuanto a las protagonistas de carne y hueso, bastante bien las dos. Especialmente Agata Kulesza que borda el papel de la tía Wanda, una mujer amargada, con una gran tormenta en su interior, pero fascinante, frágil y misteriosa. Por su parte, Agata Trzebuchowska (al final lo terminaré por aprender a escribir) realiza también un gran trabajo, especialmente si tenemos en cuenta que es nueva en esto, con su rostro inflexible aunque altamente expresivo. Ambas forman una buena pareja interpretativa.

El ritmo es lento. A mi juicio, excesivamente. Es cierto que la trama pide un ritmo pausado, pero me parece que los ochenta minutos escasos que dura no deberían hacerse largos, y sin embargo se hace notar esta premiosidad narrativa. Otro punto en su contra, aunque repito, puede que sea cosa mía.

El retrato de la Polonia de principios de los 60 cobra mayor realismo debido a las condiciones técnicas de la película. Además de estar rodada en blanco y negro, el formato de pantalla es el 4:3, lo que da una mayor sensación de antiguo a lo que ves. No obstante, hay que admirar y alabar el trabajo de fotografía, fantástico, que hace que la atmósfera de aquella época gris te atrape.

No cabe duda que es una película europea con denominación de origen. Tonos grises, encuadres arriesgadísimos, mucha cámara fija, no hay música para subrayar situaciones (hay música, y muy bella, especialmente la de John Coltrane, pero no se usa para resaltar nada, no suena de fondo, sólo si ponen un disco, o están en un bar donde unos músicos tocan), y silencios prolongados. Silencios grises, si es que el sonido tiene color, la ausencia de él tiene que ser gris. Lo que digo, europea por los cuatro costados. Los americanos jamás se atreverían a hacer una película así.

Cuando la búsqueda de Ida y su tía concluye, la única posibilidad es mirar hacia adelante, volver al presente, a las respectivas realidades de cada una de ellas. La tía Wanda, antigua jueza, a lidiar con su madurez, que cada día le amarga más. Por su parte, Ida tiene toda la vida por delante, y la excesivamente temprana responsabilidad de tener que tomar decisiones cruciales acerca del camino por el que transitar en su vida.

Como digo, buena película pero incompleta. Difícil que llegue a ti. Hay que poner mucho de tu parte. Tienes que ir tú hacia ella, en lugar de lo contrario. Recomendada para aquellos que disfrutan de la exquisitez formal, siempre que estén avisados de que se necesitan unos mínimos conocimientos culturales para entender bien el planteamiento de la película y poder digerir adecuadamente lo que nos brinda.

En cualquier caso, interesante, sin duda.

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19 de 27 usuarios han encontrado esta crítica útil
El Gran Hotel Budapest
El Gran Hotel Budapest (2014)
  • 7,3
    65.803
  • Estados Unidos Wes Anderson
  • Ralph Fiennes, Tony Revolori, Saoirse Ronan, Edward Norton, ...
8
Para disfrutar
Es una comedia de Wes Anderson. Que no es lo mismo que una comedia cualquiera. Es una película con sello de autor, que no podría ser de ningún otro. Personalmente, diría que es una comedia de sonrisa más que de risas. Pero es divertida a rabiar. Quizá no sea de carcajadas (para mí no lo es) pero es muy divertida, entretenida, de sonrisa casi perenne.

Estamos ante un espectáculo. Algo que mantiene a los sentidos ocupados durante todo el metraje. Es un espectáculo sensorial, una fiesta de colores, música e imágenes vertiginosas. Como digo, puro espectáculo.

Basada en los libros de Stefan Zweig, se nota en la manera de exponer el escenario en que se desarrolla la película. La Europa de los años 30 tantas veces retratada por Zweig con tanta destreza es el paisaje en el que sitúa Anderson a los personajes de su historia. La Europa de aquella época, tan misteriosa como hermosa, con sus hoteles lujosos, sus delicadas pastelerías, aquellos perfumes franceses, esos trenes de vapor que podían ser asaltados en cualquier momento por la policía alemana…

“El Gran Hotel Budapest” nos retrotrae inevitablemente al cine de animación, a las maquetas, a los decorados rimbombantes. Parece una película de dibujos animados interpretada por personas. Recuerda bastante al cine de Charlot o Buster Keaton, pero esta vez en color. Qué digo en color, el una borrachera de colores. No sabemos como serían aquellas películas de cine mudo si se hubieran hecho con los medios actuales, pero supongo que se parecerían bastante a ésta.

Como en los dibujos animados, aquí también se desdramatizan las situaciones por muy graves que parezcan. La segunda guerra mundial tratada de un modo trivial, desprovista de cualquier atisbo de circunspección. La guerra, la muerte, en esta película se ven con una sonrisa, nada impresiona. Si alguien tira un gatito por la ventana y lo estampa contra el suelo de la calle, no produce ningún mal sentimiento, al contrario, mueve a la risa. Todo lo malo que pasa lo vemos con ojos infantiles, como cuando ves dibujos animados donde todo es reversible. Como en los sueños, donde todo lo malo que pasa se puede solucionar solo con despertarte. Como en los juegos, que por mal que acaben, siempre puedes volver a empezar.

Wes Anderson vuelve a hacer una película con su habitual fórmula. Tiene derecho a hacerlo y además lo hace muy bien. Nos vuelve a introducir en su mundo preciosista, y vuelve a poner los aspectos formales muy por encima del fondo. En su afán por impresionar, se recrea tanto en la estética exterior que pierde de vista la esencia de la narración. Esto hace que la película sea una delicia para los sentidos pero que no alimente el alma. Los personajes carecen de profundidad porque están al servicio de lo principal, que es la parte visual. Esto es habitual en las películas de Anderson, aunque debo decir que en esta ocasión los personajes dejan trascender una cierta ternura, y hay un tono general melancólico en la película respecto a aquella vieja Europa.

Esta profunda sensación de melancolía viene producida en parte por la música. Una vez más, para mi gozo, la música vuelve a correr a cargo de Alexandre Desplat (últimamente siempre está presente en las películas que veo) y su intervención engrandece la película. El elemento musical funciona a la perfección en la película y corrobora mi impresión de que Desplat es un genio en eso de añadir música a las imágenes.

Y si la música es exquisitamente bella, la parte visual no va a la zaga. Los habituales ejercicios estéticos de Wes Anderson se superan más aún si cabe en este film. Deslumbran esos colores del hotel, rojo intensísimo, violetas, rosas. Esas imágenes de los Alpes nevados donde el blanco y los tonos azulados del anochecer componen un cuadro admirable. Y no son sólo los colores, claro, son los fantásticos movimientos de cámara y la excelente utilización del encuadre, es la multitud de cuidadísimos detalles y el ostentoso diseño de producción lo que hace que, todo junto, componga una maravillosa coreografía estética que no está al alcance de cualquiera y que es imposible no admirar.

El reparto es grandioso, aunque también forma parte de la pretenciosidad de Anderson, ya que hay algunos grandes actores que aparecen casi testimonialmente y que apenas sirven para engordar la lista de grandes nombres de intérpretes de la película, como por ejemplo Bill Murray, que apenas aparece durante unos segundos. El resto, junto a los dos protagonistas (Fiennes y Revolori), grandes nombres como F. Murray Abraham, Adrien Brody, Edward Norton, Harvey Keitel (irreconocible), Jude Law, Willem Dafoe o Jeff Goldblum. Como veis, todo en esta película es exceso y derroche.

De todas las películas que he visto de Wes Anderson, me quedo con ésta. Me lo he pasado bien, y, a estas alturas, empiezo a admirar sus virtudes y a soportar sus defectos. Sin duda vuelve a ser excesivamente excéntrico y camina moviéndose peligrosamente entre la genialidad y la patochada, pero, a mi juicio, esta vez gana la parte buena.
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72 de 90 usuarios han encontrado esta crítica útil
Philomena
Philomena (2013)
  • 6,7
    13.493
  • Reino Unido Stephen Frears
  • Judi Dench, Steve Coogan, Sophie Kennedy Clark, Charlie Murphy, ...
6
Madre no hay más que una
Basada en hechos reales, cuenta la historia de Philomena Lee, que tuvo un hijo siendo muy joven en el colegio religioso donde vivía. El niño fue entregado por las monjas en adopción y ella estuvo cincuenta años buscando a aquel niño. Un periodista que ha salido mal parado del periodismo político y quiere escribir un libro, la ayuda a buscarlo.

Es la enésima película que veo de Stephen Frears. No tengo una base de datos donde poder comprobarlo, pero me atrevería a asegurar que Frears está entre los diez directores de los que más películas he visto en mi vida. La primera que recuerdo suya fue “Los timadores” (luego he visto otras anteriores pero yo las vi después, como “Las amistades peligrosas” o “Mi hermosa lavandería”), y la que más me gustó cuando la vi fue “Café irlandés”, más incluso que “Alta fidelidad” que, por temática, tenía todas las papeletas para saltar al número uno.

El hecho de que haya visto muchas de Frears no significa que sea uno de mis directores favoritos. Creo que ha firmado demasiadas películas malas como para tenerle en un pedestal. Su filmografía es muy irregular. Tiene mi respeto pero no mi total admiración.

En esta ocasión le ha salido una buena película, probablemente no será la mejor de su carrera, pero desde luego tiene muchísima más dignidad que bodrios como “La camioneta” o “Tamara Drewe”

“Philomena” era una obra que tenía mucho riesgo de ser tildada de sensiblera, ya que el tema da para buscar la lágrima fácil en el espectador. Yo creo que Frears ha intentado evitar esto. Ha querido tocar la fibra sensible pero alejándose del efectismo lacrimógeno, que tan fácil le habría resultado. Pienso que incluso se le ha ido la mano, y que le ha quedado un tanto fría. A mi personalmente si que me llegó pero yo soy muy fácil para las emociones, así que no sirvo de termómetro.

Para añadirle credibilidad al tema (aunque no era necesario, ya que todos sabemos que se trata de una historia real), Frears utiliza imágenes de video doméstico en varias fases de la película. Esto queda bastante bien porque le añade realismo y además ilustra mucho mejor los numerosos flashbacks que existen en el film. Me pareció una buena manera de poner al espectador en situación y una buena muestra de que este tipo conoce muy bien su oficio.

Lo que no creo que le haya quedado muy acertado es el planteamiento que hace sobre la fe católica, la existencia de Dios, el debate religioso en definitiva. Lo expone en varias ocasiones mediante el diálogo entre los dos protagonista (ella católica como casi todos los irlandeses, él ateo) pero no termina de quedar bien. No provoca reflexiones sobre el tema en el espectador.

Como digo, la película intenta llegar al corazón del público de un modo muy sutil, y para quitar hierro al tremendo drama que el argumento muestra, se recurre al sentido del humor. Este es el principal arma de la película para evitar la lágrima fácil. Y la verdad es que se agradece esa dosis de humor. Un humor casi escondido, muy británico, pero siempre latente y que ayuda a digerir la terrible situación que se nos muestra.

Lo mejor del film, con mucha diferencia, es el trabajo de Judi Dench, que compone un personaje extraordinario y que se convierte en la principal culpable de casi todo lo bueno que sucede en la película. Talento interpretativo en estado puro. Crea un personaje tierno, humilde, y lo dota de una rebosante humanidad que llega nítidamente hasta el alma del espectador, que no puede permanecer indiferente ante lo que desprende ese rostro y las emociones que refleja.

Además, queda muy bien con Steve Coogan. Hacen una buena pareja porque sus personajes son totalmente opuestos y se complementan perfectamente. Por cierto, que yo creo que Coogan hace de sí mismo, tanto en esta película en la que interpreta al escritor y periodista Martin Sixsmith, como en las demás en las que le he visto actuar. Steve Coogan es un personaje en sí mismo y siempre hace de Steve Coogan. Es lo mismo que le pasaba a Bogart o a Agustín González.

Pese a que la película es formalmente muy correcta, a mi juicio le faltan cosas para ser redonda. No tiene “punch”. Es como esos boxeadores que lo hacen todo muy bien pero no pegan muy fuerte, no hacen daño. “Philomena” no le atiza al alma del espectador, no dejan huella sus golpes. Y eso que el tema da para ello. Los niños robados que tan de moda están en España es algo que a todos nos indigna. Una cosa más que tenemos que agradecerle a la Iglesia Católica. Por eso creo que en parte falla ahí, deberíamos haber salido todos del cine con los bolsillos llenos de kleenex usados, y no fue así.

A destacar la parte visual y musical. Muy buena fotografía y algunos planos muy bonitos del paisaje irlandés que tanto me gusta. Y la música, magnífica. Una vez más el gran Alexandre Desplat, que ya me emocionó con su música en “La Venus de las pieles” hace aquí otra excelente demostración. Un regalo para los oídos.

Sin ser memorable, ”Philomena” tiene encanto, resulta muy agradable de ver y hasta diría en por momentos agradeces que no te manipulen emocionalmente. Quizá lo que menos me convenció fue la parte final, un tanto atropellada, como si tuvieran prisa por terminar, creo que el film merecía un final con mejor ritmo, bien explicado, más acorde con el resto de la película.

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4 de 4 usuarios han encontrado esta crítica útil
Gravity
Gravity (2013)
  • 6,9
    85.237
  • Estados Unidos Alfonso Cuarón
  • Sandra Bullock, George Clooney, Ed Harris
8
Película espacial especial
Los astronautas se encuentran a 600 kilómetros de la Tierra. A esa distancia, la temperatura fluctúa entre +125 y -100 grados. No hay nada que transporte el sonido. No hay presión del aire. No hay oxígeno. La vida es imposible. Con estas premisas se inicia “Gravity”, una película especial, diferente, dirigida por Alfonso Cuarón, un mexicano que se dió a conocer (al menos para mi) con “Y tu mamá también”, y que últimamente ya había hecho incursiones en películas sobre ciencia-ficción, género que no me interesa mucho, por lo que no puedo opinar. Pero, sin duda, después de ver “Gravity”, me interesará cualquier cosa que haga.

Esta es una película del espacio, más que ninguna otra que yo haya visto, porque el espacio es un protagonista más de la misma. El espacio, tan oscuro y deslumbrante a la vez, tan bello como siniestro, tan peligroso como fascinante. Yo diría que es el principal protagonista. Los otros protagonistas, los seres humanos que son el centro de la historia, son lo que son y hacen lo que hacen porque están en el espacio. Eso les condiciona completamente. Sobre todo en el caso de la protagonista femenina, que es una mujer desencantada de la vida, sin nadie que la espere en la Tierra, infeliz, y para quien la muerte no es una mala salida, sino más bien una tentación para dejarse llevar. Pero el instinto de supervivencia puede con todo y termina luchando con todas sus fuerzas para sobreponerse a todas las vicisitudes e intentar salir con vida.

“Gravity”, desde el punto de vista puramente narrativo, no es nada del otro mundo. Es más, diría que es bastante mejorable y existen lagunas argumentales muy nítidas. De hecho, todo el argumento es prácticamente lo que he contado en la sinopsis, salvo un par de cosillas que no he querido contar por no reventarla, pero eso es todo, no hay más. Mentira, hay muchísimo más, pero no está en el contenido de la historia, sino en la forma, en las imágenes, en el sonido, en la magia de la pantalla. A nivel puramente estético y de realización, la película es asombrosa, impactante, bella, espectacular. Desde el larguísimo plano secuencia inicial el espectador se queda clavado a la butaca, con los ojos atrapados en la pantalla, totalmente subyugado por las imágenes y el sonido, y ya no puedes moverte hasta que acaba. En mi caso, hasta después de que acaba. Terminaron los créditos, encendieron la luz, y aún estuve como medio minuto sentado sin poder levantarme.

Se trata de una experiencia fascinante, de verdad. Ese uso del plano secuencia, con un ingenioso movimiento de cámara orbitando entre los personajes te permite, no solo implicarte en la historia, sino incluso hacerte sentir como sienten los propios personajes y pensar como ellos. Parece que estás allí, eres uno más. El viejo sueño de traspasar la pantalla se hace realidad. Tu también estás en el espacio, y hasta te sorprendes al rascarte la cara y darte cuenta de que no llevas escafandra.

Pero no se trata solo de una experiencia visual, ni audiovisual, es más que eso. Hay una tensión continua que no te deja respirar, una angustia continua que se entremezcla con el estupor que te provoca la belleza de las imágenes y el asombro de tantos detalles cuidados. Ves un bolígrafo flotando, un tornillo, un muñequito, y sobre todo esa lágrima… esa lágrima que parece que te moje, que te caiga encima.

Pasemos a los actores. George Clooney ya ha demostrado otras veces que es un actor fiable y que gana con los años. Además, el papel le va que ni pintado. Si yo fuera mujer y tuviera que quedarme flotando en el espacio acompañada de alguien, elegiría a George Clooney como compañero de odisea. Pero de quien hay que hablar de verdad es de Sandra Bullock.

Si ya resulta milagroso que una película de astronautas o ciencia ficción me guste mucho, he de decir que hay un milagro aún más grande que ha conseguido esta película, y es que me guste una interpretación de Sandra Bullock. Y no solo me ha gustado, me ha parecido brillante, formidable. Me ha quitado para siempre mis prejuicios respecto a ella. Sin lugar a dudas, Sandra Bullock hace aquí el papel de su vida. Y sorprende (al menos a mi) porque no parece a priori la actriz indicada para este papel, que requiere una gran carga dramática y un excelente estado físico (es sorprendente que a los cincuenta años mantenga el cuerpo en el estado que lo tiene. Si no la vieramos la cara, diríamos que tiene como máximo treinta años), pero oye, se hace con el papel con una solvencia que no me queda otra que sacarme el sombrero ante su trabajo.

Otros dos milagros. Uno: Siempre digo que es imprescindible ver las películas en versión original. Pues bien, en este caso es menos importante. Hay pocos diálogos y no son significativos, así que si teneis que verla doblada, no pasa nada. Y dos: Normalmente soy un enemigo del cine 3D, me parece una mierda tener que estar dos horas con las gafitas de colores, y generalmente la diferencia no compensa la incomodidad de llevarlas. Además, las películas en 3D suelen ser bastante malas y comerciales. Bien, en este caso discrepo de mí mismo y recomiendo ver esta película en 3D. Yo la he visto en 2D y me ha impresionado, así que estoy seguro de que verla en 3D tiene que ser una experiencia increíble. En este caso, vale la pena aguantar las gafitas, os lo aseguro.

Resumo. Película que hay que ver, porque no solo la ves sino que la vives. Efectos visuales y sonoros incomparables. Planos secuencia para levantarse y aplaudir. Tensión desde el minuto uno hasta el final. 3D, por fin, justificado. Una película que es una delicia visual, toda una experiencia. Y esa lágrima en el espacio, pura poesía.

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3 de 5 usuarios han encontrado esta crítica útil
Prisioneros
Prisioneros (2013)
  • 7,6
    52.761
  • Estados Unidos Denis Villeneuve
  • Hugh Jackman, Jake Gyllenhaal, Viola Davis, Maria Bello, ...
7
Tensión y miserias humanas
Dos familias están celebrando el Día de Acción de Gracias (esa fiesta americana que entiendo tan poco, en la que comen pavo) y cuando se quieren dar cuenta, han desaparecido las respectivas hijas pequeñas, de 6 y 7 años. Al poco tiempo, detienen al principal sospechoso, pero no tienen pruebas contra él y le sueltan. El padre de una de las niñas decide ocuparse personalmente del asunto.

Este hombre, Keller Dover (Hugh Jackman), tiene como norma resolver por sí mismo todos los problemas. Es muy religioso y está tratando de inculcar su hijo adolescente la idea de que uno debe saber ser autosuficiente en la vida. La película se desarrolla en un pueblo lluvioso en el norte de los Estados Unidos.

El contrapunto al personaje de Keller Dover lo pone el policía encargado de investigar el caso, el detective Loki (Jake Gyllenhaal), un hombre inteligente, equilibrado, que se esfuerza por hacer bien su trabajo y trata de mantenerse siempre dentro de un cierto código moral, obsesionándose por resolver el caso como sea y llegar a descubrir la verdad. Cada uno a su manera, los dos se toman el asunto como un reto personal, aunque los métodos son diametralmente opuestos.

A mi juicio, lo que más destaca de la película es la atmósfera que se crea. La fotografía es magistral, toda una lección de iluminación consiguiendo dotar al film de esa atmósfera oscura de inquietud y desasosiego. Eso está plenamente logrado, y junto con la música, dotan a la película de ese aire sombrío y turbador, al estilo de “Mystic river”. También están bastante bien los actores protagonistas, tanto Hugh Jackman (no me preguteis por qué, pero por momentos me recordaba a Robert de Niro) como Jake Gyllenhaal, actor del que sigo pensando que tiene pocos registros pero admito que en este trabajo está francamente bien.

“Prisioneros” es un thriller al uso, y utiliza los elementos más característicos del género, a saber: un policía obsesionado con resolver casos, un asesino en serie, unas víctimas inocentes, tener que resolver el caso contrarreloj, y dilemas morales para tratar con el presunto asesino. También usa un ingrediente que suelen tener las mejores películas del género, y es que trata de indagar en el comportamiento humano cuando se le lleva a situaciones extremas. Aquí hay dos padres con dos hijas secuestradas, y sin embargo sus reacciones son totalmente distintas. El film parece preguntarte, ¿con cual de los dos te identificas tu? Porque es obvio que cada persona es distinta, pero por otra parte parece que hay cosas buenas y malas en sí mismas, y por tanto comportamientos que habría que seguir ante determinadas situaciones. ¿Hay que hacer lo correcto o vale la pena infringir la ley para intentar salvar una vida? ¿Se puede uno quedar en casa tranquilamente sabiendo que aquel que tu crees que ha matado a tu hija está en la calle?

El suspense está conseguido y realmente la película se ve con cierta angustia, pero yo creo que es más por la parte técnica de la misma que por la historia en sí. Personalmente, al guión le veo bastantes lagunas, no me convence. Creo que hay varios cabos sueltos, un par de cosas que no tienen sentido, y otro par de cosas gratuitas, que no aportan nada a la historia, cosas que piensas que pasan por algo, y al final no pasan por nada, o sea, que deberían sobrar. O eso, o no me enteré muy bien. Yo creo que sobra algo de metraje, aunque para durar dos horas y media tampoco es de aquellas películas que se te hacen pesadas, no, se ve bien, pero aún así creo que sobra metraje, sobre todo porque hay cosas prescindibles, que están de más.

Para mí, lo más controvertido es el guión. A mí personalmente no me convence, pero entiendo que a mucha gente pueda gustarle. Yo creo que podría haber sido mucho mejor y se queda en algo bastante convencional. Es cierto que hay buenos giros de guión, pero no es para tanto, son más efectistas que efectivos, según mi criterio. La forma supera al fondo. Digamos que es una histora regular muy bien contada. Especialmente el final. No se como decirlo sin desvelar nada… Digamos que es un mal final, pero muy bien hecho. Me da rabia que no se haya optado por un final más arriesgado, no se por qué en el cine americano es casi obligatorio que los finales no sean muy dramáticos, no se atreven, y no entiendo el motivo. Yo me desilusioné un poco con el final, y mi juicio a la película se deja llevar por eso, aunque por otra parte me gustó el modo en que lo resuelve. Lo dicho, a mi modo de ver, es un mal final, pero muy bien resuelto.

En resumen, buena película, densa, sobrecogedora por momentos, para pasar dos horas y media en tensión, para reflexionar sobre las miserias humanas o para debatir qué haríamos nosotros si nos encontráramos en esa situación. Debate baldío, ya que no lo sabremos si no lo vivimos.

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3 de 3 usuarios han encontrado esta crítica útil
Gloria
Gloria (2013)
  • 6,7
    2.983
  • Chile Sebastián Lelio
  • Paulina García, Sergio Hernández, Coca Guazzini, Antonia Santa María, ...
7
Soledad, vejez y tal vez optimismo
“Gloria” es una película chilena que nos muestra a una mujer de unos 60 años, divorciada y con hijos mayores, que vive sola pero no se resigna a la soledad. Se ha propuesto no dejarse vencer por la edad y se dedica a hacer un montón de cosas después del trabajo. Va a clases de yoga, hace risoterapia y cursillos de todo tipo, canta apasionadamente baladas ñoñas en el coche, y por las noches se pone todo lo insinuante posible y acude a discotecas para mayores a la caza de algún hombre que se encuentre en una situación parecida para encontrar el amor o, como mínimo, un revolcón que la haga sentirse joven.

En su lucha, tan heroica como infructuosa, contra el paso del tiempo, Gloria roza el patetismo puesto que se comporta como cuando era una muchacha. Hace ver que está siempre contenta, rie continuamente, se hace la cera, fuma, se emborracha, se acuesta con el primero que pilla. Todo eso hace que el espectador sienta una mezcla de tristeza y vergüenza ajena, porque enternece su batalla contra la vejez pero no puede evitarse cierto sonrojo. Personalmente, verla bailar en la primera discoteca, mirando al tío con esa cara de interesante, a su edad, reconozco que me pareció grotesco e indigno. Y no debería parecérmelo, mea culpa, pero como lo sentí lo digo.

“Gloria” plantea hasta qué punto la edad nos limita. Hasta qué punto una persona que ha pasado los sesenta está en condiciones de vivir el amor como cuando era joven. Hasta qué punto los viejos son capaces de vivir con plenitud. Evidentemente, hay unos límites, principalmente físicos, que no se pueden obviar. La película no se anda con chiquitas y hay varios desnudos integrales y escenas de sexo que, personalmente, me parecen de mal gusto y totalmente innecesarias. Habrá quien piense que no pasa nada, que el cine debe mostrarlo todo, y que no hay nada desagradable en ver a dos viejos follando. Pues vale, habrá a quien no le parezca desagradable, pero a mí me lo parece. Por esa regla de tres, también habría que poner a la gente cagando, porque también eso es real, y sin embargo no se hace, porque es de mal gusto. Insisto, respetando a quien piense lo contrario, yo creo que esas imágenes sobraban.

El personaje de Gloria está perfectamente desarrollado, y me parece, con diferencia, lo mejor de la película. Eso y la interpretación de la protagonista, Paulina García, excelente, componiendo un personaje totalmente creíble y cercano. Uno sale de la película con la sensación de haber conocido a alguien real, como si en vez de salir de ver a Gloria en una pantalla saliéramos de su casa.

Por el contrario, encuentro que a la historia le falta miga. El retrato del personaje está perfectamente logrado pero la historia no es potente, no hay una trama lo suficientemente fuerte como para mantener el interés del espectador más allá de que empatices o no con la protagonista. Por este motivo la película no es redonda. Para que haya una buena historia tienen que pasar cosas, y aquí no pasan demasidadas cosas, y las que pasan no están bien resueltas. Es muy mejorable en este aspecto, según mi criterio.

Una particularidad de la película es que al final no sabes realmente si el mensaje que lanza es optimista o pesimista. Se supone que es optimista, porque Gloria en ningún momento se rinde, y siempre se sobrepone a todos los golpes que va recibiendo. Pero por otra parte, hay que ser consciente de que las cosas son como son. La tragedia está latente en la película en todo momento y en todos los personajes. El vecino de arriba tiene problemas psíquicos, el ex-marido de Gloria tiene problemas con su hija, el novio que se echa Gloria es un pusilánime, tristón que huye de ella a la mínima y es manejado por sus hijas, el hijo de Gloria es otro desgraciado, la hija se ha quedado embarazada y se va a ir a Suecia a vivir con su novio. Y a todo esto, Gloria cada día es un día más vieja, se ha ilusionado con un novio pero éste la defrauda y termina dejándola tirada en pleno fin de semana playero, su soledad cada día es mayor, su hija se va a ir a Suecia, con lo que la soledad crecerá, y para colmo le detectan un glaucoma que amenaza con dejarla ciega en unos años. No parece muy alentador el panorama.

Una cosa que me gustó de “Gloria” es que nuestra percepción sobre la protagonista va cambiando a medida que va transcurriendo el metraje. Al principio, Gloria nos parece una mujer sencillamente patética. Una vieja salidorra (si se me permite la expresión), de estas que asustan. Parece que roza la enfermedad mental, puesto que la aterra la soledad y hace cualquier cosa para evitarla. Sin embargo, poco a poco vamos conociendo una Gloria diferente, con carácter, que prefiere estar sola que mal acompañada, y que simplemente ha decidido vivir con alegría y disfrutar todo lo que pueda. Y el film va moviendose de un modo pendular entre estos dos tipos de Gloria: la que se comporta como una quinceañera teniendo sesenta, y la mujer mayor que simplemente decide divertirse aprovechando su libertad pero sin permitir que otros la manejen.

La película es una mirada hacia una etapa de la vida en la que ya se vislumbra la última estación. Una etapa que resulta frustrante porque queda poco camino por recorrer, y el que queda se recorre en malas condiciones. Pero “Gloria” nos recuerda que la vejez no es la muerte. Es una etapa más, aunque sea peor. Y por lo tanto hay que vivirla, porque el camino aún no ha concluido. Dentro del contexto pesimista sobre el desarrollo de la vida que nos va a conducir inexorablemente a pasar por esa dura etapa de hacernos viejos, se trata de dar un mensaje optimista, un mensaje de esperanza. La vida no acaba hasta que acaba. Y nunca hay que permitir morir en vida. Y el hecho de estar solo o acompañado no ha de tener demasiada incidencia. Somos personas por nosotros mismos, no estamos atados a nadie ni dependemos de nadie.

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8 de 8 usuarios han encontrado esta crítica útil