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Críticas de DavidHitch
Críticas ordenadas por:
The Girl (TV)
The Girl (TV) (2012)
  • 5,9
    1.128
  • Reino Unido Julian Jarrold
  • Toby Jones, Sienna Miller, Imelda Staunton, Penelope Wilton, ...
3
¿A quién va dirigida esta película?
Obviamente esta película no está pensada para el admirador de Mr. Hitch, para quien además de haber disfrutado de sus mejores y más famosas obras haya ido más allá, aunque sea un poco, bien viendo cualquier otra película de su prolífica filmografía, o cualquiera de los de los extras y entrevistas con que acompañan a estas películas en DVD y Bluray, bien leyendo el -imprescindible- libro de Truffaut, o bien sencillamente informándose por su cuenta en Internet.

Y esto es obvio porque de haber pensado en tal publico -donde considero que me encuentro- no se les habría pasado por la cabeza a los de HBO hacer esta película. Maniquea, vacía, superficial, inverosímil desde la primera mirada que le lanza la protagonista a actor que interpreta a Hitchcock.

Desde luego este no es Alfred Hitchcock, el genio del cine, el director que más influencia ha tenido y tiene sobre este arte; ni esta es forma de reflejarlo en pantalla. Lo alucinante es que lo hagan los de HBO, a quienes les suponía cierto amor a este arte.

El tema de la película, por así llamarlo, es el acoso al que Hitchcock sometió a Tippi durante el rodaje de The Birds y Marnie. Lejos queda el propio rodaje de las películas en sí, las relaciones con otros actores, el propio Hitchcock como director, el binomio que formaba con su mujer. De hecho, dirigir películas parece ser que es algo en lo que ocupaba su tiempo entre coqueteo y coqueteo con su rubia actriz.

Es una vergüenza de película; una blasfemia, como señala otra crítica aquí escrita. Una pérdida de tiempo para cualquier aficionado al cine y sobre todo al cine de este genio. No encontrará aquí nada de interés que no pueda encontrar, como ya he señalado, en los propios extras de las películas (making off, entrevistas, etc.), o en el sagrado libro de Truffaut.

Ahora bien, si está interesado en casquería chabacana y de mal gusto, aquí tiene para servirse. Desde luego es triste y pobre la idea de "público" que tienen estos de HBO, justo al contrario que el genio al que tratan de reflejar aquí, aunque sea difícil hacerlo peor que lo hacen.
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La mujer sin piano
La mujer sin piano (2009)
  • 5,2
    1.134
  • España Javier Rebollo
  • Carmen Machi, Jan Budar, Pep Ricart, Nadia de Santiago
7
Veamos
"Los silencios forzados, los comportamientos inexplicados o los escenarios sórdidos parecen obedecer más al capricho del director que a la necesidad de retratar a unos personajes."
- Francisco Marinero: Diario El Mundo

"Rosa (...) es la perfecta materialización del ruido de fondo, molesto e idiota, que nos rodea y mordisquea (...) Sin embargo, es posible que el 90% de los espectadores (...) se aburran soberanamente con una función interminable y absurda."
- Javier Cortijo: Diario ABC

Qué poco hace falta para ser crítico cinematográfico en uno de los principales diarios de tirada nacional en España. ¿Dónde se han educado las miradas de estos dos críticos?

Ya lo dijo Bresson -para quien lo quisiera escuchar, claro- "la televisión es la mejor escuela de desatención que existe". Y lo dijo hace 60 años. Y es que, para poder disfrutar de este arte, del de Bresson, Kurosawa, Hitchcock, Kaurismaki, y del del propio Rebollo, todo empieza por atender. Por permitirse atender a lo que hay en pantalla y a lo que se desprende de ella, a lo que lo acompaña.

El cine no es teatro. Con lo que le sugeriría a Javier Cortijo que cambie en algo sus expectativas al ir al cine, principalmente para poder disfrutar de otra cosa y de otra manera, y también por no engañar a quien le lea buscando una crítica cinematográfica. Pueden que existan premios muy importantes a las mejores representaciones de actores, pero por muy brillante que sea el oscar y muy roja la alfombra, si ustedes quieren atender a una representación necesariamente tendrán que acudir a un teatro, no a un cine. Aquí, sin embargo, se habla y se escribe con imágenes en movimiento y sonidos.

Qué mala prensa tiene la duda, sobre todo porque a uno le deja en la posición de no saberlo todo -cómoda poltrona para algunas mentes vagas y estériles. Le diría a Francisco Marinero, que si quiere explicar algo, empiece él mismo por prestarle atención más que esperar a que le venga dada como quien espera al autobús. Habla de sordidez. No sé si ha estado en Madrid una noche. Caminando, atendiendo. No sé tampoco cuál es su comprensión de sordidez. Afortunadamente, podemos comprobar en su crítica como esta película le removió del asiento. Buen comienzo para quiera/pueda abandonar formas de entender poco válidas para lo que hay que entender.

Y esa costumbre tan española, tan de aquí, de despreciar lo desconocido, lo ajeno, lo diferente, lo que, en un primer momento, nos plantea una distancia a recorrer, a abarcar.

Esta película no es una obra maestra, como las que cuentan en su filmografía algunos de los directores de quien bebe (y yo atino a descubrir) Rebollo para la creación de esta obra. A mi ver, principalmente Kaurismaki y, algo más lejano -necesariamente- el maestro Bresson.

Este es un verdadero ejercicio de cine, de respeto por el lenguaje cinematográfico, de creatividad y buen gusto, de ingenio. Colores vivos y puros. Silencios que se escuchan. Miradas y gestos que se sienten. Ideas que se adivinan. Un plácido discurrir por la noche madrileña, por una noche quizás no tan conocida, como la vida y la mente de Rosa, tan común, tan cercana y a la vez lejana dentro de nuestro discurrir diario. Una digresión dentro de su propia vida, una bocanada de aire fresco, un sacar la cabeza para ver qué más hay. Probablemente aquí, forma y fondo para muchos se solapen.

Una maravilla de película que sin duda merece ser vista.
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Miss Bala
Miss Bala (2011)
  • 5,6
    1.653
  • México Gerardo Naranjo
  • Stephanie Sigman, Noé Hernández, Irene Azuela, James Russo, ...
7
Imparable
Tal como el amor que siente por su hermano pequeño, como las ganas de sentirse reconocida en su belleza, como las ganas de sentirse acompañada. Tal como su honradez, como su físico, como las balas que atraviesan el cristal del coche que conduce. Tal cómo la podredumbre de la policía, como la de los narcos, como la de todo lo que tocan unos u otros.

Imparable.

Así es Laura, la protagonista. Así es la maquinaria donde, de una manera puramente hitchcockiana, inocente, se ve inmersa, atrapada y asediada. Así es la horrible realidad de México que trata de ficcionar esta película de Gerardo Naranjo.

Sonidos desproporcionados, duración excesiva, violencia sin límite, trama enrevesada hasta lo imposible, fotografía deprimente, gente dispuesta a dar su vida por no sé qué, si por poder, por droga, o por pura vocación.

En esta película llego a encontrar por momentos un atisbo de fusión entre fondo y forma. Algo siempre destacable. Algo necesario en este caso. ¿Cómo, si no, mostrar una ficción sobre una de las realidades más crudas del mundo actual? En este caso, creo que se busca y se consigue. El espectador acaba aturdido.

Nacotraficantes mezclados con policías mezclados con organizadoras de certámenes de belleza mezcladas con altos cargos políticos mezclados con narcotraficantes mezclados con una ingenua y adorable joven -Laura, qué sólo aspira a mostrarse en todo su esplendor- mezclada con balas mezcladas con sangre mezcladas con billetes mezclados cristales rotos mezclados con sueños y vidas rotas. Para siempre.

Así de enrevesada, de inaccesible y de dura de digerir es esta película, tal como una inmensa maquinaria invisible e inabarcable que todo lo ensucia y que todo lo arrastra. Imparable.
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1 de 1 usuarios han encontrado esta crítica útil
Luces al atardecer (Las luces del suburbio)
Luces al atardecer (Las luces del suburbio) (2006)
  • 6,7
    2.318
  • Finlandia Aki Kaurismäki
  • Janne Hyytiäinen, Maria Järvenhelmi, Ilkka Koivula, Maria Heiskanen, ...
9
Fragilidad
"Yo sé detectar a los sentimentales; eso es lo que me hace fuerte". Eso, o algo así, es lo que dice el jefe de la banda de mafiosos a sus secuaces en un momento de la película, y ese mismo rasgo -la sensibilidad- se convierte a su vez en clave para poder conectar con Koistinen, el guardia nocturno a través del que asistimos a una historia con todos los ingredientes del cine negro: una sociedad indiferente a tus problemas, una panda de malvados, una rubia que nos llevará a la perdición, un desgraciado, y la combinación perfecta de todo ello para que este último siga una tendencia que se precipitará al vacío.

Dado el ingenio de Kaurismäki, es de considerar que ni una palabra, ni un sonido, ni una imagen, ni ninguna relación entre todo lo anterior es algo casual o vacuo. Todo aporta, pero no por mera yuxtaposición. Esto es algo que he ido entendiendo y sintiendo a la par que he ido discurriendo por su obra. Así, veo sus películas -esta en concreto- como florecientes, líricas, con sutiles pinceladas llenas de intención.

En esta película parece ser minimalista, escueta, austera, fría, pero, paradójicamente, se atreve a mostrar el mayor drama humano, el que más nos ha de conmover: la desconexión del hombre respecto de todo lo que le rodea, incluso de su propio porvenir.

Kaurismäki concluye su trilogía denominada "Finlandia" diez años después de que la iniciara, mostrando cómo el mismo hilo conductor, común a las tres películas, crece en cuanto a su actualidad conforme pasa el tiempo. Ese drama humano de la desconexión de cuanto a uno de rodea bien puede comenzar por perder tu empleo, o por tener uno que no te permita desarrollar otros aspectos de tu vida, o por una gran necesidad de sentir la cercanía de alguien, o por no saber sentirla, o por no saber darla.

Este director resulta excelente para aproximarse a diferentes temáticas sociales, como, en este caso, a la fragilidad de una vida humana aislada, con débiles conexiones con cuanto le rodea, o con cuanto le podría rodear. ¿De qué depende el equilibrio de una vida? ¿Sólo de uno mismo? ¿Cómo de determinantes podemos llegar a ser en el devenir de los acontecimientos que van conformando nuestra vida? Cuestiones de este tipo -entiendo que incómodas para la mayoría de los espectadores- son a las que nos dirige esta película; colofón de una trilogía que bien podría ser considerada un tratado.
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2 de 2 usuarios han encontrado esta crítica útil
Nubes pasajeras
Nubes pasajeras (1996)
  • 7,5
    2.671
  • Finlandia Aki Kaurismäki
  • Matti Onnismaa, Kari Väänänen, Elina Salo, Kati Outinen, ...
9
Bofetón de realidad
Esta película es una muestra de que el espectador de cine ha cambiado o, al menos, de que está en ello. El nivel de dramatismo de esta historia no es menor ni mayor del que nos pudiéramos encontrar en cualquier reconocida obra de cine clásico. Lo diferente aquí son, al menos, dos cosas: 1) el carácter político y social de la historia; 2) el estilo absolutamente ascético y sobrio.

Lo mejor de todo, de esta película, es que no es un fuego de artificio, no es una cana al aire, un petardo de feria mal explorado, no. Es el estilo firme y convencido de este puñetero director finlandés, cuyas películas parecen contener imágenes cargadas de finos bisturís que apuntan al corazón y la conciencia del espectador. Suerte que también sabe ofrecerte un café en su momento, como Lauri a Ilona, o arroparte con la manta. Y es esa capacidad para aceptar esos bisturís, para recibirlos y no asustarse por la sangre, lo que creo que define a ese nuevo espectador.

Es muy difícil hablar tanto y tan bien con tan pocas palabras y con tan poco -aparente- entusiasmo sobre un tema que quizás haya estado tapado por algunos "nubarrones" para haberse hecho ahora tan evidente para -hablo por mí país- los españoles. Qué alegato en favor de la decencia, de la honradez, de la valentía y de todo ello junto.

¿Acaso alguna vez hemos dejado de estar gobernados por interesados a cargo y a sueldo de otros interesados? ¿Acaso alguna vez la codicia no ha habitado y guiado las decisiones políticas o las de sus amigos los altos empresarios, de las que es imposible escapar? ¿Acaso alguna vez el tema del desempleo ha dejado de ser actual? Quizás haya sido un buen nubarrón, de los que dejan bien aturdidos, lo que nos haya hecho pensar lo contrario.

Lo que se puede tener claro que siempre ha sido de reconocer es el buen gusto, la elegancia, la sutileza, la maestría. A través de escasos y sólo necesarios diálogos, de alguna lágrima y de mucha angustia, Aki Kaurismäki nos muestra el devenir por la aventura del desempleo de dos personas -sobre todo una de ellas- ejemplares.
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2 de 3 usuarios han encontrado esta crítica útil
Manolito Gafotas
Manolito Gafotas (1999)
  • 5,1
    12.829
  • España Miguel Albaladejo
  • David Sánchez del Rey, Adriana Ozores, Roberto Álvarez, Antonio Gamero, ...
8
La mejor redacción de la clase
Cuando oigo eso de que no hay buen cine español, que el cine español no vale para nada o que no tiene nada que hacer frente al de otros países, me pregunto si lo que sucede es que no sabemos reconocernos, no sabemos mirarnos a nosotros mismos y encontrarnos tal como somos, con nuestras virtudes y nuestras debilidades.

Esta está algo lejos de encontrarse entre las mejores obras del cine patrio, sin duda, pero por ser relativamente actual y por su temática,cómo otro anodino verano familiar más en Carabanchel acaba convirtiéndose en una increíble aventura para todos sus miembros, creo que es un gran ejemplo de lo poco que nos conocemos como españoles o, mejor dicho, de lo mal que nos reconocemos si es que dejamos de valorar esta película.

Supongo que será difícil que si tu padre tenía un trabajo con despacho y conducía un BMW, tu madre vestía a la moda y olía a caros perfumes, y tú te has educado en un colegio privado y tus compañeros eran hijos de abogados y de médicos, te cueste conectar con la sensibilidad de esta película de caracter -créetelo- hiperrealista, pero para el resto, esto es un retrato de nuestra querida y dulce infancia sin maquillaje corrector alguno.

Para mí, la genialidad de la película está en adoptar el punto de vista de Manolito, un niño rollizo y bondadoso que hace lo que le dicen los adultos, y a veces por eso mismo acaba ganándose una colleja. Esa colleja, considerando la película como una redacción de Manolito de lo que han sido sus vacaciones, adquiere formato de pregunta por parte del espectador, de honda y casi compungida cuestión sobre si lo que acabamos de ver es una comedia o un drama. Lo que sí está claro es que es un canto a la honestidad, a la bondad y a la sencillez, características estas más preciadas que cualquier estatus social que hayamos podido dejar de disfrutar en nuestra infancia.

La considero una de las películas de mi vida, aunque entiendo que haya gente que la pueda aborrecer, tanto a la una como a la otra.

Afortunadamente, el sentido que le damos a la vida y a las cosas que nos suceden en ella depende de nosotros mismos. Esta película es un gran ejemplo de ello.
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3 de 4 usuarios han encontrado esta crítica útil
Bailando con lobos
Bailando con lobos (1990)
  • 7,4
    85.909
  • Estados Unidos Kevin Costner
  • Kevin Costner, Mary McDonnell, Graham Greene, Rodney A. Grant, ...
7
Historia de un cambio de identidad, de un encuentro de sí mismo.
Desde el punto de vista visual, esta película bien podría ser considerara una maravillosa colección de imágenes. Desde el inicio del segundo acto hasta el mismísimo final de la película, continuamente se ofrecen al espectador postales dignas de enmarcar y, dentro de lo que cabe, dentro de que se trata de una historia ambientada en el oeste norteamericano antes de que fuera conquistado por los yankis, donde los paisajes son en su mayoría infinitos prados y campos ligeramente ondulados cuya vegetación es suavemente acariciada por el viento mientras el Sol nos dice "hasta mañana" desde el horizonte, la variedad de estas composiciones pictóricas es amplia, y eso se agradece.

Igualmente, casi desde el inicio del segundo acto, cuando la narración adopta la primera persona y su ritmo se acompasa al de alguien que está descubriendo y viendo como nuevo algo que no tendría por qué ver como tal, poniendo atención en los pequeños detalles y en situaciones cotidianas, es palpable el origen literario de esta historia.

Sinceramente, siento interés por conocer la obra literaria de la que parte esta película y cuyo autor resulta ser guionista de esta última.

Más allá de la historia relativa al amor por el medio ambiente y el medio humano que tienen los indios, frente a la estupidez yanki es todas sus posibles manifestaciones, lo que realmente me interesa de esta historia es la transformación de su protagonista. La progresiva pérdida y, a su vez, progresiva ganancia de la identidad propia y de una nueva, respectivamente. Dejar de ser un teniente del ejército americano para llegar a ser un indio, un sioux. Es realmente impactante ponerse en su piel, y de eso mismo es de lo que, desde mi punto de vista, adolece esta película.

El gran drama -que no sé si será tratado como tal en la novela- es el cambio identitario que sufre este adulto. Una historia llena de matices interesantes, de situaciones que resolver, de miedos y complejidades, que es dejada en segundo plano en favor del conocido esquema "chico conoce a chica".

Este verdadero drama humano, dejar de ser quien eres para ser otro, encontrase a uno mismo en un lugar ajeno, abandonar lo tuyo por algo nuevo, es algo que la película refleja de manera somera, aunque creo que suficiente como para tratarse de una producción norteamericana.

Buena, larga y agradable película.
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3 de 3 usuarios han encontrado esta crítica útil
Melancolía
Melancolía (2011)
  • 6,8
    28.787
  • Dinamarca Lars von Trier
  • Kirsten Dunst, Charlotte Gainsbourg, Kiefer Sutherland, Charlotte Rampling, ...
7
Buñuel lo hace mejor
Recién acabada de ver, es ciertamente difícil no mandar al saco de 'deplorables' la última película de Lars von Trier. Este director no plantea al público un acercamiento dulce y gustoso a sus obras de arte. No permite un camino llano y agradable, ya que incluso el 'tajetapostalismo' de numerosas escenas lo lastra con ese irritante tambaleo de la cámara o con planos claramente desenfocados.

¿Que propone, pues?
Algo difícil, creo yo, donde el disfrute se puede alcanzar mediante un esfuerzo en el que el espectador tiene que añadir algo de sí mismo para su compresión, para convertir lo que aparece en la pantalla en algo con sentido, ya que por sí mismo no lo tiene.

Lars von Trier nos muestra una calamitosa sociedad a través de la celebración del banquete de una boda. Pero el esperpento comienza ya incluso antes del banquete con la limusina por el camino rural. Desde ese momento, ya tenemos pistas para interpretar todo lo que vendrá a continuación.

La novia fuera de contexto, el novio infantil, la ridícula relación entre ambos, el ansia de la hermana, la frustración del marido de ésta, lo arisco de la madre, lo desordenado del padre, la prepotencia del jefe, la idiotez de su sobrino, la candidez de los criados... La idiotez en general de todos los personajes de la película, embarcados en ese teatro exageradamente ostentoso que es la celebración de la boda.

Pero Lars von Trier no se conforma sólo con eso. Quiere incluir también al espectador entre los idiotas, o si no, ¿a qué viene lo del planeta amenazante? Que una película de autor, con premios europeos, sea menos rigurosa científicamente que Armagedon, de Bruce Willis, sólo puede ser algo deliberado.

Con la ignorancia cabalgante a la que nos abocan los medios de comunicación hoy en día, el hecho de elegir el cuerpo celeste equivocado quizás haya pasado desapercibido entre muchos espectadores, quienes se habrán querido conformar con la azulada tarjeta postal donde es presentado. La patada que le pega a la astronomía y a la física parece no remover al espectador de su asiento.

No basta, como ya digo, con los personajes de la película. Lars von Trier -y quizás por esto se recordará esta obra- introduce al público, al espectador, entre ese elenco de evidencias humanas del mal estado de nuestra sociedad.

Por eso, por presentarnos una sátira, en parte buñuelesca, de nuestra sociedad, para la que se sirve del propio público, considero que esta película conocerá mejor reconocimiento dentro de unos años, cuando como sociedad seamos capaz de mirar al pasado -cosa que no podemos hacer con el presente- y comprenderlo y contemplarlo, y comprendernos y contemplarnos, con más detalle y complejidad de lo que podemos hacer hoy.

Con Buñuel, eso no pasa. Él hacía películas satíricas hace 50, 40 o 30 años sobre aquellas sociedades, que hoy en día, y en gran parte no antes, son comprendidas y admiradas. Por la distancia, nada más, me quedo con el maño.
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El camino a Bresson
El camino a Bresson (1984)
  • 6,6
    128
  • Países Bajos (Holanda) Leo De Boer, Jurriën Rood
  • Documentary, Robert Bresson, Louis Malle, Dominique Sanda, ...
8
Quien más habla no tiene por qué ser el que más dice, ni viceversa
Hermético, rígido, huidizo, parco en palabras, austero en cuanto a la expresividad emocional. Así era el genio del cine europeo, y con ello tienen que lidiar los dos valientes estudiantes holandeses de cine, Leo De Boer y Jurriën Rood, para lograr este documental.

Trece obras en cuarenta años, obras que encontraban a la mayoría de su público entre la gente de los círculos cinematográficos, obras, algunas, que lograron que quebraran productoras. Ese podría ser el balance de la carrera Robert Bresson, y, sin duda, lo será para muchos, pero ahí mismo también, por el contrario, encontrarán otros un verdadero alegato en favor del cine como arte. Un alegato que Bresson no se ha encargado de dictar ni de promocionar públicamente más que con la realización de sus propias obras. De ahí la importancia de este documental, así como de los pocos libros que entorno a su figura y obra se han escrito, para llegar a aproximarse a este genio del cine.

El arte cinematográfico, obviamente, se construye a través del lenguaje cinematográfico, y éste tiene sus propias reglas, códigos, normas... y lo mejor de todo, es que los espectadores estamos en pleno proceso de aprendizaje, así como los creadores en pleno proceso de enseñanza, aunque ninguno de los dos lo sepamos.

El teatro filmado, a pesar del tiempo que ha pasado desde que D.W.Griffith sentara las bases del lenguaje cinematográfico, sigue copando pantallas de cine, de televisor y ancho de banda de redes ADSL. Bresson, a su estilo, tal como otros grandes directores que ha dado la historia del cine, aboga por alejase de lo antes mencionado, apuesta por escribir, indagar, manipular e idear todo lo que sea posible a través de ese lenguaje, para crear experiencias propiamente cinematográficas, donde la combinación del vídeo y del sonido ahorre cualquier necesidad de diálogo y de sobreactuación.

IMPRESCINDIBLE, para cualquiera que se haya emocionado con alguna película de Bresson, y que quiera aproximarse a un intento, a su vez, de aproximación al autor.
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