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Críticas de XiMeT
Críticas ordenadas por:
V de Vendetta
V de Vendetta (2006)
  • 7,5
    127.719
  • Estados Unidos James McTeigue
  • Natalie Portman, Hugo Weaving, Stephen Rea, John Hurt, ...
7
Fuego en Larkhill
Ayer andaba leyendo lo mil veces leído sobre Matrix y los Wachowski y tal. En cierto momento me quedé ensimismado mirando, a la izquierda de la columna, una fotografía del Agente Smith (Hugo Weaving). Algo empezó a rondar mi cabeza, y no quité la vista de la imagen hasta desenredar mis pensamientos. Entonces me vino el qué de la inquietud: me apetecía enormemente volver a ver "V de Vendetta". Pillé la peli y convencí a la chavala para verla... la pobre debe estar hasta los cojones de mí.

No sé si es la cuarta o la quinta vez que la veo. No está mal para ser una película de la que voy proclamando que no me convence. ¡Incluso la tengo en dvd original (Por encontrarla tirada de precio, eso sí)! También hay que tener en cuenta que "V de Vendetta" es uno de mis cómics favoritos, y que con semejante material hay que ser cabezón para no sacar un producto decente. Es por esto que me permito ser malo y tiquismiquis.
Pero voy a hacer un ejercicio de honestidad, con una suerte de terapia de choque no tan dura como la de Evey, espero liberarme de los prejuicios: la película podría haber sido mejor, sí, pero no está nada mal. No sentirse estafado en estos casos es un todo un logro. No sé... sin ser un cómic largo, no es fácil sintetizarlo en dos horas, y la verdad, aunque soy un tipo que se lo flipa con facilidad, la película tiene, entre ilusiones de coincidencias, tramos de desarrollo muy bien conducidos y buenas secuencias, de esas que emocionan, aunque excesivamente peliculeras por momentos. Es cine, me digo. Ah, y buena música.
Cosas que no me gustan... pues bueno, que algunas situaciones y personajes estén excesivamente caricaturados, que la firma de dirección se patente más para mal que para bien, o que la buena intención de sintetizar todo el enramaje argumental posible no deje fluir la película... parece como que tenga prisa, ¿no? ¡Y una carrera de dos horas se hace larga!

A mi novia le moló pero se le hizo un poco larga... también lo gustó mucho Watchmen... a ver si la voy a hacer fangirl de Moore.

Subo su nota a un 7, buena.
Nivel de intoxicación durante el visionado: +5

Sin más, dejo en "spoiler" un monólogo que pasaron por alto en la película: V sincerándose con miss Justice antes de volar Old Bailey. Uno de mis momentos favoritos, el primero de una larga serie de momentos que me ponen la piel de gallina.
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La matanza de Texas
La matanza de Texas (1974)
  • 6,7
    43.319
  • Estados Unidos Tobe Hooper
  • Marilyn Burns, Paul A. Partain, Edwin Neal, Jim Siedow, ...
8
Un día cualquiera en Texas
Acojonante. El crímen más bizarro de la historia de América. "The Texas Chainsaw Masscre" ha sido para mí el típico caso de la película mitificada que ansías ver pero que por unas cosas u otras pasan los años y sigue pendiente. Y ayer por fin pude hincarle el diente tras pillarme la chula edición especial que conmemora su 35 aniversario.
Pasar años con una obsesión es traicionero, entre otras cosas, por aquello de que el deseo contenido suele generar expectativas luego difíciles de hartar. Siempre está presente el miedo al chasco, pero he de reconocer que Tobe Hooper se ha follado mis hinchadas perspectivas.

"La Masacre de Texas" es sobretodo una película de imágenes. Imágenes poderosas, de una fuerza descomunal, aderezadas con colores ocres y música chirriante y gritos, que justifican por sí solas la etiqueta "de culto" que se le cuelga a la cinta. Tal es su vigor que en mi cerebro ya sumamente degradado aún han conseguido grabarse como hierro ardiendo en el trasero de un cochino. Como carne de matadero tejano. Acojona pensar el desollamiento del que son capaces en una mente semi-virgen adolescente.

Esta película fue la consagración definitiva los monstruos sociales en detrimento de los clásicos o fantásticos, lo que acercaba el terror a nuestra propia comunidad, lo dejaba bajo nuestro felpudo, en cualquier sonido que cruzara el aire o tras esta puerta cerrada. La América profunda siempre ha sido morada de leyendas psicóticas, y el cine se ha nutrido de ello. El paradigma de esta vuelta de tuerca al género, para bien o para mal: "The Texas Chainsaw Massacre", cuyo pycho se inspira, como Norman Bates o Hannibal Lecter, en el celebérrimo Ed Gein, y con este perfil se cimenta la historia.

Hay que decir que me costó meterme en la película, y es que ese principio al más puro estilo documental no implica demasiado ni augura un film que dé la talla para con el calibre de su sombra... quizás víctima yo de las mentadas expectativas. Pero supone un efectivo contraste, genial a decir verdad, para la que se nos viene encima en desatarse la locura. Sin los efectismos de la sangre, sugiriendo, obligándonos contra nuestra voluntad a hacer un ejercicio de intuición macabra. Sin más explicaciones que la pura demencia.
Y para más inri la fotografía y la puesta en escena consiguen transmitirte en todo momento el repudio por ese ambiente malsano, desde hacerte padecer el calor sureño o palparte las pituitarias con la suciedad y el olor a sangre y gasolina hasta sentir la asfixia del polvo de tejido muerto.

Con ganas de volverla a ver en una noche más cerrada... aún escucho a Gunnar Hansen chillando como un cerdo.
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2 de 2 usuarios han encontrado esta crítica útil
La novia de Frankenstein
La novia de Frankenstein (1935)
  • 7,2
    11.371
  • Estados Unidos James Whale
  • Boris Karloff, Colin Clive, Valerie Hobson, Elsa Lanchester, ...
9
Dioses y monstruos
Se dice que Mary Shelley siempre quiso dar una amante al monstruo que surgió de su pluma. Así nos la encontramos en un ostentoso palacete, junto a lord Byron y su marido, Percy Shelley, a salvo de una tormenta que rompe el mundo. Son gente refinada con ideas y gustos macabros, y en semejante cuadro empieza Mrs. Shelley a tejer la fábula que daría continuidad a la historia del moderno prometeo.

Éste es el prólogo de una de las secuelas más grandes que ha dado el séptimo arte, y haciendo uso de este genial recurso metanarrativo James Whale nos contextualiza y nos deja a los pies del molino en llamas. Pocas veces se puede tirar de un mismo personaje y de su entorno, o se le puede dar una vuelta de tuerca, y que el producto mantenga la calidad o en este caso, para un servidor, rebase a su genial predecesora. Debe haber algo que ofrecer. Y en este caso no nos encontramos frente una secuela al uso, lo que la engrandece aún más.

Todo en ella es soberbio: el guión, las interpretaciones, la fotografía, el maquillaje, la banda sonora, los efectos especiales, la ambientación... todo orquestado por un Whale en estado de gracia que sólo accedió a hacerse cargo del proyecto si se aceptaban sus condiciones, luego dotó al film de una fuerza y carácter propios e imperecederos. Pionera en condimentar el terror con pinceladas cómicas sin atisbar ni un mínimo de ridículo en parangón con "El Doctor Frankenstein" (de hecho nos encontramos con alguna secuencia que Mel Brooks no necesito parodiar en su jovencito Frankenstein, sólo transportar con respeto a ese sentido homenaje). Una película abierta a múltiples y jugosas lecturas, tocando temas tabú y zafándose como bien pudo de la censura.

El gran hito de la época dorada de Universal. Una cinta maravillosa que animo a que nadie se pierda.

"Siga los pasos de la naturaleza... o los de Dios si cree en los cuentos de hadas".

...

Y mientras escribo esto, casualidades de la vida, leo que Universal tiene en vistas hacer un remake de este clásico. Les pongo una vela negra y que quede en nada... o abro fuego directamente.
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4 de 5 usuarios han encontrado esta crítica útil
Darkman
Darkman (1990)
  • 5,8
    8.824
  • Estados Unidos Sam Raimi
  • Liam Neeson, Frances McDormand, Colin Friels, Larry Drake, ...
7
Un cómic en formato Widescreen
No guardaba demasiado entusiasmo por ver esta cinta pero la verdad es que me ha fascinado. Sam Raimi crea un cómic, lo lleva a la pantalla y funciona perfectamente como película. Un genial ejercicio con aires de Serie B e historieta que conforma su propio universo, capaz de crear franquicia. Y gusta encontrarse en éste trazas del estilo Raimi que tanto me maravilló con las dos primeras entregas de Evil Dead, aunque -y quizás sea cosa mía- se perciba en las formas cierto desgaste que iría apremiándo a lo largo de su filmografía. Otro punto fuerte es que, amén de picar de entre tragedias de distintos mitos del género de terror, Raimi intenta conciliar los rasgos narrativos y la temática de las viejas glorias de los tebeos con las nuevas tendencias trascendalistas surgidas a mediados de los 80 en el universo de los superhéroes. Los efectos especiales van acorde a sus días, ya se sabe, tanto croma incomoda, pero Sam sabe manejarse muy bien con bajos presupuestos, y todo el trabajo de maquillaje y derivados es acertadísimo: Liam Neeson mola mucho con el rostro descompuesto, como también molan los tejidos burbujeantes y salvajadas varias que podemos encontrarnos a lo largo del metraje.

Total, un producto de su época que se hace querer.

Tras ver Darkman me ha entrado el gusanillo de volver a probar con Spiderman. ¿Me equivocaría con Raimi en su día? Ojalá.
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1 de 2 usuarios han encontrado esta crítica útil
La parada de los monstruos
La parada de los monstruos (1932)
  • 8,2
    21.392
  • Estados Unidos Tod Browning
  • Wallace Ford, Leila Hyams, Olga Baclanova, Roscoe Ates, ...
9
Una cinta de terror, a lo diferente
En el celuloide, los escenarios circenses siempre han guardado una estrecha relación con el género de terror, y como tal se nos ha presentado siempre esta película. Pero “Freaks” no es una cinta de terror al uso, que nadie se engañe, “Freaks” es, más bien, una cinta sobre el terror.
El terror, la aprensión por aquello que es diferente, es uno de los mayores males de los que se aqueja el mundo; es capaz de sonsacar la vileza y las miserias del ser humano, de enfrentarnos de las maneras más cochinas y xenófobas a nuestros semejantes. Lo diferente se suele presentar como algo desconocido, y lo que no conocemos nos causa pavor; nos obstinamos en salvaguardar nuestra supuesta integridad e identidad de maneras violentas y mezquinas y ni mucho menos queremos formar parte de ello. Lo marginamos.
“Freaks” nos mete entre los bastidores del mundo circense para presentarnos una alegoría de esto mismo.

La historia del cine contemporáneo está repleta de homenajes a este clásico, pero hay que recordar cómo fue castigado por la crítica y por su propia productora, primero recortando metraje, luego cambiando el final* y finalmente dejándola expuesta a perderse entre los renglones del tiempo hasta bien pasado mediados del siglo XX. Por lo visto la gente prefirió mirar hacia otro lado ante su mensaje; y en su denuncia fue víctima de aquello que querellaba.
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4 de 4 usuarios han encontrado esta crítica útil
El gabinete del doctor Caligari
El gabinete del doctor Caligari (1920)
  • 8,1
    18.393
  • Alemania Robert Wiene
  • Werner Krauss, Conrad Veidt, Friedrich Feher, Lil Dagover, ...
10
Puñalada en el costado
Pensaba escoger un adjetivo, sólo uno, de entre infinitos y elogiosos, para empezar a hablar sobre esta película. Pero la tarea me viene grande. Quizás Increíble abarca la magnitud suficiente para definirla, mas se me antoja demasiado recurrente para calificar una obra única como la que nos ocupa. Había pensado en Soberbia, que llena la boca y tiene, al mismo tiempo, ese deje majestuoso que va como anillo al dedo al film. He barajado también entre diversos vocablos tales como Magia, Seducción o Eternidad, palabras que suelen ir de la mano de los más grandes y trascendentales momentos cinematográficos y que perfectamente harían justicia complementándola; no en vano, “El gabinete del doctor Caligari” es una de las cumbres del Séptimo Arte. Pero nada. Me es imposible decantarme por una sola.
Así que sin más, vista mi incompetencia para la tonta tarea que yo mismo me había encomendado, sólo me nace empezar con un suspiro y la piel de gallina:

Uf…

De esta cinta se podrían abordar muchos aspectos, desde la puesta en escena hasta la historia en sí, y profundizar en cualquiera de ellos nos empujaría al incuestionable honor de rendirnos a sus pies. En las críticas que me preceden se ha hablado mucho y muy bien sobre sus virtudes: los decorados expresionistas, los juegos de sombras, la atmósfera inquietante, los métodos narrativos e incluso el trasfondo político y otras tantas cualidades que empapan su metraje —un servidor añadiría las teatrales actuaciones, supuestamente obsoletas pero tan expresionistas como sus decorados. Todo ello, perfectamente calzado, contribuye en su justa medida a erigirla como obra culmen e impar. Y sobre esto, decía, poco o nada puedo aportar yo.
Pero si hay una cosa en la que me gustaría hacer hincapié, algo que me llama la atención de sobremanera, es su intemporalidad. Los años resbalan sobre fotogramas impermeables a cualquier desgaste. Es algo encomiable. Es fascinante. (…)

Siendo quisquilloso, por pura y sincera veneración, he de decir que el empleo de distintos tintes no acaba de ser de mi agrado. No sé si se usó con una motivación meramente estética o si bien tenía algún fin narrativo o simbólico*. Siendo así no le veo el qué.
Otro punto a rescatar es la música que se le ha adjudicado, parece, oficialmente. Una composición de corte jazzística; un batiburrillo con bajos, guitarras eléctricas e incluso sintes, empeñada en resaltar la acción hasta la saciedad. No convence. Tiene algún buen pasaje y, se dice, conserva trazas de la partitura original, pero no se adapta al clima visual gestado en el filme. Podría pasar como homenaje contemporáneo. Como complemento en todo caso. Pero de ninguna manera convertirse, per se, en la música que por cojones va a escuchar el espectador en el visionado de la versión oficial.

En definitiva, una película que se erige como Única pero que ha trascendido e influenciado de una manera más que notable a todo el cine posterior.

Una jodida obra maestra.
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7 de 11 usuarios han encontrado esta crítica útil
Vinieron de dentro de...
Vinieron de dentro de... (1975)
  • 6,0
    3.584
  • Canadá David Cronenberg
  • Paul Hampton, Joe Silver, Barbara Steele, Lynn Lowry, ...
7
Los zombies tienen hambre de sexo
El hombre aspirando a ser Dios, de nuevo. Una premisa resobada que no aburre: siempre gusta el morbo de ver al ser humano estúpido jodiendo todo. Basta saber jugar bien las cartas para tener un planteamiento prometedor. En este caso, en un intento de crear una alternativa al trasplante de órganos, un par de médicos confinados y aburridos desarrollan unos parásitos útiles, capaces, en principio, de realizar funciones orgánicas vitales. El cuerpo humano sólo tendría que habituarse a ellos, y éstos sobrevivirían gracias a un principio simbiótico. Si todo hubiese salido bien, no tendríamos película.

La cinta empieza con una serie de fotogramas que nos descubren el complejo de apartamentos de lujo Starliner, ubicado en una isla a doce minutos de Montreal pero, aseguran, a miles de kilómetros de su ruido. Lejos de cualquier tensión palpable e intrínseca de la ciudad. La piscina, el campo de golf, las pistas de tenis, los restaurantes, las tiendas, el entorno paradisíaco e incluso su propio gabinete médico; todo lujo de detalles que invitan a la paz más ostentosa.
Una joven pareja se informa en recepción, buscan un lugar hogareño donde pasar el resto de sus vidas halagüeñas. Pero Cronenberg no tarda en romper esa sosegada atmósfera y viciar el ambiente de inquietud en esos mismos tonos níveos y suntuosos que poco a poco se irán tiñendo del color de la sangre. Así nos encontramos de golpe con la violencia en la habitación 1511: un aspirante a Dios está remendando sus errores. Al mismo tiempo podemos ver en otra estancia a un vecino mirándose al espejo y aquejándose del estómago. Algo pasa. El médico, por su parte, comprende que es demasiado tarde, que la ha jodido. Que el juego se les ha ido de las manos. Y si la promiscuidad ha sido el detonante, acojona pensar en la magnitud y alcance de la cagada. Así, el aspirante a Dios se ve desbordado. Y se suicida. Ese morbo que gusta en el celuloide.

(...) Meto algo en spoiler por falta de espacio.

Total, una cinta entretenida donde Cronenberg ya va apuntando maneras que iría puliendo película tras película. Aún así esperaba que el colega hubiese sacado más jugo a esta historia. Si bien la dirección es casi impecable dentro de los márgenes de la Serie B, el guión deja un tanto que desear.
Mención a parte para la babosa parasitaria. Los bichos y engendros pierden a este director, y a mí me encanta. Quién sabe si, quizás intencionadamente, en este caso evoque un miembro viril malsano (la escena de la chica en la bañera refuerza esa imagen, desde luego). Es jodidamente asqueroso, y es su sello. Y es la hostia.

La peli gana con un segundo visionado, estoy seguro.
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8 de 9 usuarios han encontrado esta crítica útil
El borracho
El borracho (1987)
  • 6,5
    2.925
  • Estados Unidos Barbet Schroeder
  • Mickey Rourke, Faye Dunaway, Alice Krige, Jack Nance, ...
6
"Aparecieron los créditos. Y comenzó la película."
"La había visto 3 o 4 veces y me la sabía bastante bien. Ah, era la historia de mi vida. ¿Quién más se la iba a tragar así? Pero en realidad no estaba pensada para que se refiriese a mí. Yo sólo quería mostrar qué vidas tan extrañas y desesperadas viven algunos borrachos, y yo era el borracho que conocía mejor."
Charles Bukowski, Hollywood.

La nostalgia pudo con el genio. Formó parte del engranaje y fue espectador de ese homenaje a sí mismo y a la parada de los monstruos que ocupó gran parte de su vida. Y así, como una burla, casi irónicamente, Bukowski, ese detractor del séptimo arte, se encontró de pronto empachado de morriña y añoranza. De una manera que quizá ni él alcanzaría a entender se vio a sí mismo en Jack Bled... digo, en Mickey Rourke. Volvió a sentir el sabor de los perdedores y se embriagó de algo más que alcohol: de recuerdos. Recuerdos que son más traicioneros que las putas pregonando secretos.
Yo no reconocí a Henry Chinaski en Rourke. No vi ese vagabundo de sangre azul, el poeta de la bilis. No me removieron las palabras aún habiendo sido ametralladas sobre el papel por la máquina de escribir del mismo Bukowski (quién sabe si básicamente como mofa). En todo caso no sentí su pulso sobre ellas. No reconocí los bares. Pero era de obligada visión, y tampoco puedo, ni me viene en gana, ser demasiado objetivo.

Sin más, ¿qué mejor que un poco de su prosa en "Hollywood"? Aquí abajo, en spoiler.
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18 de 18 usuarios han encontrado esta crítica útil
This Is England
This Is England (2006)
  • 7,1
    30.671
  • Reino Unido Shane Meadows
  • Thomas Turgoose, Stephen Graham, Jo Hartley, Andrew Shim, ...
9
Don't look at his face
No esperaba nada de esta película. Sentía curiosidad porque supuestamente retrataba el conflicto entre los skinheads y las corrientes fascistas que poco a poco iban carcomiendo el movimiento, y sólo me animé a verla cuando supe que su director, Shane Meadows, vivió de primera mano dicha cruzada. Puedo asegurar que le di al play con recelo, temía que la película me ofreciera lo peor que puede dar de sí el cine social indepe. Pero nada, bastaron diez minutos para apartar de mi cabeza los prejuicios y unos pocos más para dejar mis sentidos en ella y empezar a emocionarme.

"Mirad, la vida que he tenido puede volver malo a un buen hombre". Algo así rezaba aquella canción de The Smiths. Y esta película habla de ello. El movimiento skinhead, la Inglaterra de Margaret Thatcher, la guerra e incluso el fascismo son sólo un marco, el contexto, la excusa para hablarnos con grandísima emotividad y cura sobre la amistad, sobre el amor, la integración y la violencia contenida; pero sobretodo para hablarnos del miedo y su aterradora extensión: el odio. "This is England" nos recuerda que estamos potencialmente expuestos a nuestro entorno, y que éste perfilará la persona en que nos convertiremos mañana. Nos advierte que en un momento de flaqueza podemos ser tan terriblemente influenciables como un niño de 12 años. Así mismo como su protagonista, Shaun.
¿Original? Pues no, la verdad. Y argumentalmente no deja de ser previsible. Pero aquí lo importante no es tanto la línea argumental, sino cómo nos lo cuentan. La sensibilidad que hay puesta en esta película asombra, la engrandece. La hace especial. O al menos así lo siento. La dirección es sobria, el guión es bueno, el ritmo adecuado, la música cojonuda y la fotografía nos lleva de vuelta a los días del cubo de Rubik. Algunas secuencias te desbordan, se hacen difíciles de olvidar. Mención a parte merecen las actuaciones. Soberbias. De una naturalidad tan palpable que por momentos la televisión, esa intermediaria, parece desaparecer y dejarte de cara a cara con el conflicto. Espectador in situ. Thomas Turgoose y Stephen Graham parten la pana. En la actuación de este último no queda el más mínimo resquicio de Tommy, aquel torpe promotor de boxeo con nombre de bailarín clásico del S.XIX.

En "This is England" vemos a Shaun sentirse parte de algo por fin, lo vemos recuperar la figura paterna y madurar tan rápido como un puño armado de furia tarda en llegar a un rostro descuidado. Todo con una sinceridad aplastante, casi inusitada. Las palabras se funden con la música de Ludovico Einaudi que inunda la escena...

Don't look at his face. Don't look at his face. Don't look at his face.
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2 de 3 usuarios han encontrado esta crítica útil
Jekyll (Miniserie de TV)
Jekyll (Miniserie de TV) (2007)
  • 6,4
    1.163
  • Reino Unido Steven Moffat (Creator), Matt Lipsey, ...
  • James Nesbitt, Gina Bellman, Michelle Ryan, Denis Lawson, ...
7
Y la Dualidad se corrió en el papel y manchó el cuento
Jekyll es una vuelta de tuerca del clásico de Stevenson. No es ni una revisión ni una reinvención, ojo. En cierta manera forma parte del mítico relato del grandérrimo escocés; se podría decir que éste pasa por ser la premisa de la serie. La cosa promete, y más tras el visionado del capítulo piloto, que remonta un inicio titubeante y se acaba erigiendo como un Señor Capítulo. El guión se va hilvanando, como cabía esperar, con la metáfora del conflicto de la dualidad humana -el bien y el mal, el yin y el yang-, amén de jugar y manosear con conceptos nietzscheanos. A este interesante planteamiento cabe sumarle una buena puesta en escena, una brutal fotografía, el ritmo adecuado y un impresionante Nesbitt en el cuerpo de ese auténtico y arrollador personaje que es Hyde: el monstruo, el vacilón, el anti-héroe. Los personajes secundarios sugieren y prometen, y la historia camina firme entre el drama y lo cómico, la violencia y la intriga; intriga que va fluyendo a lo largo del capítulo con amagos que se comprometen a llevarnos por interesantes pesquisas. La duración de la serie (tan sólo seis capítulos tiene la primera temporada), y un capítulo piloto sobrio y firme, nos hace esperar una historia sin medias tintas. Bien atada. Por fin. Sientes ese cosquilleo en el estomago de estar ante algo grande.
Pero es entonces cuando la Dualidad con la que juegan parece escaparse e infectarlo todo. Y así nos la encontramos, como una ironía, en diversos campos de la obra: el personaje de James Nesbitt sosteniendo la serie frente a unos secundarios tan llanos que asombra, sólo sugeridos, inverosímiles, y a los que a veces se les quiere cargar un importancia que no es creíble y que les rebasa; alternancia desconcertante entre momentos gloriosos y otros ridículos; unos pocos capítulos buenos, unos pocos capítulos malos; una historia que por momentos se sugiere brillante y por otros no hay por dónde cogerla; situaciones acojonantes que son pisadas por otras que las suceden; un tempo descontrolado, por momentos adecuado, por momentos lento y aburrido o dinámico y confuso.
Más que altibajos de calidad (que lo son) estos contras parecen fruto de desdoblamientos de personalidad al más puro estilo de Tom Jackman. Habría que estudiar a los responsables.

En términos generales, pues, se queda en eso: una serie muy irregular que en cierta manera peca de aquello que analiza. Como si la Dualidad hubiese jugado una mala pasada a una serie que quiso pasarse de lista con ella. Una broma.
Todo queda en un cuento que gusta leer, pero tiene las letras corridas y las solapas manchadas. Y por supuesto no queda bien en el estante.
Una gran idea, un mal desarrollo. Ella de nuevo.

Y aún así un siete. Quizá me encariñé demasiado con Hyde. Siempre hay un Hyde.
Habrá que esperar la segunda temporada, si la hay.
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18 de 20 usuarios han encontrado esta crítica útil
Ex Drummer
Ex Drummer (2007)
  • 6,6
    1.108
  • Bélgica Koen Mortier
  • Dries Vanhegen, Norman Baert, Sam Louwyck, Gunter Lamoot, ...
5
Loa a lo desagradable
Bizarrada del mismísimo tamaño que el miembro de Dikke Lul. Una patada en la boca que te quita el conocimiento y a duras penas deja entrever tus propios dientes saltando entre sangre, pus y saliva. Esta película es una obsesión de cien minutos; por cada fotograma es un cabezazo contra la pared. La ambición por rebasar, o incluso reinventar, lo políticamente incorrecto, lo transgresor y, sobretodo, lo desagradable. Y entonces llega ese momento: te ríes. Entre escenas de violaciones, paranoias, fobias varias, violencia de género y asesinatos no se te ocurre otra cosa que reírles la gracia. Dios, ¿cómo puedo ser tan miserable y por qué no puedo parar de reír?
No sé en qué momento di por hecho que ya lo tenía todo visto ¡Qué sinopsis tan sugerente!, pensé. Me relajé, me confié y Ex Drummer me pasó por encima. La música de Mogwai jamás me volverá a sonar igual después de mecerse entre cortes de la película. Ex Drummer me ha hecho olvidar los besos que di con "Killing All The Flies", gracias. Me ha hecho olvidar la poesía. Me sabe a demente. La cinta pretende llevar tan al extremo la repugnancia, lo incómodo, lo chocante, lo molesto, lo asqueroso y los sinónimos que me pueda dejar por el camino, que, justo cuando piensas que en su obcecación ciega todo va a quedar en un salto al vacío ridículo, te das cuenta de que a fuerza de empeño lo han conseguido: una auténtica loa a lo desagradable. Un film que te hace bailar y que te va empujando a trompazos entre la agonía más absoluta y la carcajada más escandalosa. Entre espacios de a cuatro fotogramas y cinco palabras. Y una carga de culpabilidad en cada risotada.
Lástima que para un final realmente glorioso uno ya esté tan desquiciado que le sea prácticamente inviable disfrutarlo y, en cierta manera, asimilarlo.

Le pongo un cinco como le podría haber puesto un dos o un ocho. Conmigo no se juega.
Y luego me dicen, "Pero qué coño... no me ha quedado claro, ¿nos la estás recomendando o estás echándole mierda?".
Yo qué sé.
Allá tú.
Sólo una advertencia: no verla con una monumental resaca.
Yo ya me he desecho de ella.
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16 de 22 usuarios han encontrado esta crítica útil
Bola de Dragón: Comienza la Magia
Bola de Dragón: Comienza la Magia (1991)
  • 2,1
    1.973
  • Taiwán Chen Chun-Liang
  • Charles Chen Zi-Qiang, Jeannie Tse, Cheng Tung-Chuen, San Peng, ...
1
Mi historia con esta simpática y valiente aberración
Trato de recordar cuándo llegó este film a estos lares. Imagino que allá por el 92 o 93, en el cenit de aquel genuino y entrañable "boom" de Dragon Ball que azotaba medio país y medio mundo. El caso es que, como muchos de los que por aquí cuentan, cierto día nos encontramos con esta cinta en un lugar privilegiado de nuestro vídeo-club habitual, con un precio que oscilaba entre las dos mil y las tres mil pesetas si mal no recuerdo. No nos lo podíamos creer: una película de Dragon Ball con actores reales. Ni la rubia del cole nos la ponía tan dura. Ni que decir tiene que a tan tierna edad (soy del 83 si no me han mentido) nuestra paga y los cinco duros que nos daba la abuela cada domingo no eran suficientes para hacernos con tal fetiche. Así que entre algunos colegas decidimos, como ya hicieron en una serie de dibujos para conseguir el número 1 del Hombre Radioactivo, juntar nuestro capital para hacernos con esta obra de culto. Por supuesto cada uno de nosotros conspiró por su cuenta para ser dueño y señor absoluto de la cinta. Aunque nunca nadie lo confesó. Por suerte o por desgracia mi madre no accedió a darme la pasta y me tuve que rendir a la custodia compartida. Mangoneamos para llegar a la cifra, durante varias semanas tuvimos que robar los gusanitos en un intento desesperado por ahorrar, y entre tanto alguien nos arrancaba la ilusión adelantándose y comprando el único ejemplar de la película. Nos mordimos los labios y se nos empañaron los ojos. Fueron meses lo que esperamos, que se me antojaron décadas, hasta que llegaron las prometidas copias de alquiler.
Años más tarde nació una televisión local, y no se les ocurrió otra cosa que usar esta película para las emisiones de prueba. Así pues, en el número once del televisor, podíamos ver una vez tras otra esta simpática y valiente aberración. Y vuelta a empezar, y vuelta. Fantástico. Un fantástico y descojonante bucle 24 horas al día. Alguien aseguró que aquel mamón o mamona que se quedó la mítica y única copia que estuvo a la venta quiso amortizarlo. Nadie le explico que dos mil pesetas gastadas en eso nunca se llagan a amortizar, que te pesan para siempre en la conciencia.

Si bien de algo me ha servido esta película es para aventurarme a hacer mi primera crítica por aquí, aunque paradójicamente no haya comentado absolutamente nada de ella en sí. Tampoco creo que haga falta ni sea interesante. Cualquier día, en buena compañía, con birra y otros anestésicos envueltos en papel de fumar, volvemos a tirar 90 minutos de nuestra vida a la basura. Seguro.
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11 de 12 usuarios han encontrado esta crítica útil