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Críticas de Inaki Lancelot
Críticas ordenadas por:
Silencio
Silencio (2016)
  • 6,3
    11.654
  • Estados Unidos Martin Scorsese
  • Andrew Garfield, Adam Driver, Liam Neeson, Ciarán Hinds, ...
6
UN INQUISIDOR BRILLANTE, UN JUDAS FALAZ
Las casi tres horas de este metraje contienen dos partes diferenciadas. En la primera observamos la llegada en pleno siglo XVII de dos jesuitas infiltrados en un Japón que sofoca los últimos rescoldos del cristianismo en el archipiélago. La recreación de la época es brillante: la humedad persistente, la dificultad de las comunicaciones y el transporte, … así como el sufrimiento de la población y sus condiciones de vida.

Una conclusión a la vista de lo relatado podría ser que la vida del momento era fea de ser experimentada. Y aquellos devotos sentían en lo relacionado con la muerte, apenas un cierto temor al momento del tránsito. Mitad por el mero instinto de supervivencia y mitad por los sufrimientos de los que serían víctimas en caso ser descubiertos.

En la segunda mitad, el objetivo se centra en el proceso inquisitorial soportado por el personaje central. Se incluyen muchas escenas discursivas y de intención trascendente. Frente al inicial, este segmento palidece, pues el ritmo decae excesivamente. Ello permite, sin embargo, que despunte el fantástico sentido del humor del inquisidor japonés, negro en ocasiones y siempre profundamente desapasionado y pragmático. En mi opinión, lo mejor de la película.

Aunque contenido, Scorsese deja detalles de su atracción hacia la violencia escatológica, con picoteo de alguna escena escabrosa que no cuaja en la lógica interna del relato, por la alternancia de comportamiento de sus personajes. Si quería denunciar la brutalidad del opresor, ha quedado a años luz del impacto emocional que causara aquella impresionante «Sorgo rojo», también relacionada con Japón, por cierto.

Parece que el director estadounidense, desea no tomar partido. Lo logra claramente con el “malo”, que es un personaje repleto de matices. Pragmático, irónico, inteligente y, uno quisiera decir tolerante, si no fuera porque sus actos lo niegan.

Respecto a los jesuitas, desde cuyo punto de vista observamos los hechos, refleja tanto su valerosidad y fidelidad a sus creencias, como sus razonables dudas. De hecho, la película incita a la discusión crítica respecto a varios temas. Como la ambivalencia de comportamiento de los padres, tolerantes para perdonar al fiel, inflexibles frente a los principios de otras religiones. Como la afirmación innegociable de que sólo la propia es la religión verdadera. Como la identificación que se hace entre el convencimiento y lo que más bien parece empecinamiento.

Finalmente, el personaje del Judas es, en mi opinión, un auténtico resbalón del guión. Sus apariciones terminan resultando involuntariamente cómicas a fuerza de increíbles, profundizando en la creación de ese personaje que no muere nunca aunque le caiga encima una tonelada y cuyas apariciones repentinas en escena, trufadas a lo largo de la acción, se justifican siempre en el mero azar. No es, no obstante, tan grave como ese ahogado que se suicida tomando la decisión de dejar de respirar.

En definitiva, un film abundante en medios, interesante y con la actuación sobresaliente de Issei Ogata.
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25 de 31 usuarios han encontrado esta crítica útil
Pixi Post y los genios de Navidad
Pixi Post y los genios de Navidad (2016)
  • 4,3
    23
  • España Gorka Sesma
  • Animation
6
CONTRA EL MODELO CULTURAL ÚNICO
Las películas infantiles y de animación, típicamente las procedentes de EEUU, suelen transmitir una serie de valores tremendamente conservadores. De este modo, van incorporando subrepticiamente a los alevines a los modos de pensar de una sociedad muy mejorable.

Siempre es estimulante encontrar un fondo temático menos contaminador. Como el de la realización vasca «Pixipost», que trata de la diversidad cultural frente al modelo único. En este caso referido al mito del personaje navideño que trae regalos para los niños hacia finales de año.

Frente al monopolio de los reyes magos o el importado Santa Claus, las figuras regionales del Olentzero o el Caga Tió, la Befana italiana, el ruso Ded Moroz y su nieta Doncella de la nieves. Frente a la codicia acaparadora, la diversidad y el triunfo del bien.

Su llegada a la cartelera es una oportunidad de disfrute.
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2 de 4 usuarios han encontrado esta crítica útil
Madre sólo hay una
Madre sólo hay una (2016)
  • 5,7
    271
  • Brasil Anna Muylaert
  • Naomi Nero, Daniel Botelho, Daniela Nefussi, Matheus Nachtergaele, ...
8
OBJETIVIDAD NARRATIVA
El robo de recién nacidos ha ocupado recientemente titulares de prensa, destapando unos hechos imposibles de aceptar. Se ha relacionado con la dictadura argentina y con la España de los ochenta. Lo difícil es hacer una película en la que este asunto sea fundamental, sin entrar en culpabilidades ni juicios políticos. Bien, Anna Muylaert lo ha conseguido.

Lo de menos para el argumento es contar quién fue el ladrón y por qué, quiénes apoyaron su fechoría. Aquí se trata de entender el papel de víctimas de todos los implicados. La madre ilegítima (esta sí) que de la noche a la mañana ve su mundo desmontarse, después de haber sacado adelante sola a dos niños. Los niños que se ven arrancados de su madre, sometida a juicio público, para de nuevo sentirse robados cuando ingresan en el hogar de sus padres biológicos. La madre primera que ahora es la nueva madre y mira a su hijo con una condescendencia y un amor antiguo y contenido durante dieciocho años. El padre primero y ahora nuevo que quiere al hijo que tuvo y no reconoce como tal a quien tiene delante.

Haber sido capaz de presentar este cuadro sin juzgar a ninguna de ellos es encomiable y por ello, Anna Muylaert merece reconocimientos como el premio a la mejor directora en la Seminci. Sus dardos van para la frialdad policial, para el injustificado espectáculo periodístico y para la insensibilidad del público.

Uno puede preguntarse qué gana viendo esta película. Es mucho. Además de ver un asunto candente desde dentro, desde donde importa: los sentimientos de los personajes. Además, puede estar seguro de ver un cine personal, diferente, nunca raro y sí profundamente humano.

Una mirada desde Brasil, que incluye una interesantísima ambientación de una juventud que mira a la sexualidad desde una perspectiva muy libre. Un enfoque que tiene puntos en común con otras películas procedentes de América Latina, como «Aquí no ha pasado nada» del chileno Fernández Almendras y como la mexicana «Güeros».

Que también recuerda a la anterior obra de la directora, «Una segunda madre», si bien ha dado dos pasos adelante, en mi opinión, en cuanto a capacidad de síntesis. Y en la habilidad para crear tensión en el espectador e implicarle en las preocupaciones de los personajes, sin favorecer la identificación con uno de ellos sobre los demás.

«Madre solo hay una» es buena y está muy bien interpretada. Naomi Nero obtuvo el reconocimiento a mejor actor en la Seminci y sorprende que no lo obtuviera la actriz Dani Nefusi, haciendo un papel doble de personajes contrastados que borda.

La quinta película de Muylaert crece en el recuerdo. Parece aún mejor cuando se piensa en ella que cuando brotaron aplausos en la sala (poco habitual) sobre el fundido a negro final. Y deja una imagen de despedida muy impactante acerca de la capacidad de empatía entre jóvenes diferentes, maravillosamente flexibles, en oposición a la rigidez adulta.
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3 de 3 usuarios han encontrado esta crítica útil
La reina de España
La reina de España (2016)
  • 4,6
    3.038
  • España Fernando Trueba
  • Penélope Cruz, Antonio Resines, Jorge Sanz, Javier Cámara, ...
7
DIVERSIÓN CORAL
Tiene mucho de nostálgica esta decimosexta obra de Fernando Trueba, en cuyo reparto coral abundan actores conocidísimos y veteranos. Que retoma personajes y argumento de su anterior «La niña de tus ojos» y toma formas de cine clásico, al que homenajea.

Trueba, hermano mayor, hizo comedia madrileña en los primeros ochenta con Óscar Ladoire y Antonio Resines, obteniendo gran éxito de taquilla y alcanzado los 1.2 millones de espectadores con «Ópera prima» y «Sé infiel y no mires con quién». Pero en 1992 todo cambió, cuando «Belle epoque» (1.8 millones de espectadores en España) obtuvo el Oscar a la mejor película de habla no inglesa. Ello le permitió rodar «Two much» en EEUU (2.1 millones de espectadores en España) y regresar a su país en 1998 con «La niña de tus ojos», comedia coral con la que tocó techo de aceptación: 2.5 millones de audiencia.

Entonces, dio un giro realizando obras que obtuvieron una respuesta crítica muy superior a lo que acostumbraba, al mismo tiempo que una disminución del número de espectadores, que nunca superó ya los 300,000.

En este contexto, Fernando regresa a su obra más exitosa. Una comedia entonces basada en plena guerra española, 1938, pero que transcurría en Alemania, siguiendo a una compañía de teatro que representaba un musical andaluz ante mandos nazis.

En «La reina de España» ha pasado el tiempo y los personajes han evolucionado. Regresan a la España de la postguerra, en 1956. La de Cuelgamoros y los controles policiales. Nido de delaciones, donde el cine es un elemento de propaganda y control. La de las coproducciones con los EEUU del senador McCarthy.

Trueba da un aire clásico a la obra y al mismo tiempo cercano al ambiente de sus anteriores «Belle epoque» y «La niña de tus ojos». Y transmite mucha nostalgia ver dieciocho años después las mismas caras, ya menos jóvenes. Sentir el ambiente decadente de la época.

Muestra su mucho aprecio por los oficios del cine: los decorados, el maquillaje (excesivo), el ayudante de dirección, … el mundillo de un rodaje y sus interioridades (ese afamado director sumido en el alcoholismo, los amoríos entre actores). Y juega con el recuerdo, especialmente en el personaje de Penélope Cruz, del aire de aquellas divas italianas que llenaban las pantallas de Hollywood: Cardinale, Loren, Mangano, … Y es justo reconocer que Cruz brilla y refulge. Destaca con sus miradas, su gracejo de acento andaluz y un donaire de gran estrella.

«La reina de España» es una comedia gracias a la actuación de Jorge Sanz y su personaje de español recio, quien protagoniza escenas descacharrantes junto a Cary Elwes. Sin él, tendríamos un melodrama. Con él, el tono se torna hilarante. El reparto realiza una gran actuación. Entre todos destacaría el papel de Santiago Segura, cercano al del payaso triste. En mi recuerdo, su mejor actuación junto a la de «El gran Vázquez».

Si de «La niña de tus ojos» es inolvidable la versión alemana de «La piconera», esta vez el acompañamiento musical no queda tan redondo, pero el tema escogido «Granada», de Lara, vertido ahora al inglés, merece revisión por quienes aún no lo conocen. Anque en este caso la película no tiene el mismo impacto que si uno se lo ha escuchado cantar a su padre las mañanas de domingo. Ese es mi caso y de ahí el aire nostálgico que refiero.

«La niña de tus ojos» es divertida, está bien interpretada y cuenta con medios bien aprovechados. Representa un gran regreso de Trueba a la comedia y la posibilidad de reencontrarse con un plantel de actores capaces y entrañables.
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25 de 48 usuarios han encontrado esta crítica útil
La puerta abierta
La puerta abierta (2016)
  • 6,3
    2.156
  • España Marina Seresesky
  • Carmen Machi, Terele Pávez, Asier Etxeandia, Lucía Balas, ...
7
CONTRA EL VENDAVAL
Es triste “La puerta abierta”. Aunque quiera encontrarse salida positiva y se permita cierto tratamiento de comedia (muy entrelazado con el drama) para un argumento principal ocupado por prostitutas.

Es triste porque muestra personas con pocas oportunidades reales de escapar a un mal destino y se centra en una protagonista que perdió la capacidad de sentir. Porque parecen haberse enfrentado siempre al viento en contra y haber sido vencidos por la corriente. Porque resultan reales y da mucho miedo asomarse a nuestra realidad.

Aunque uno quiera ver lo relatado como lejano de la vida propia, es imposible no sentirse aludido cuando surgen los reproches entre madre e hija. Las dudas sobre si uno es realmente generoso y da todo lo que tiene. Sobre el mal que se hace a sí mismo y al de al lado.

Carmen Machi realiza su mejor actuación en mi recuerdo. Ella que destacó como cómica hiperexpresiva, aborda un papel contenido al extremo. Y sin embargo, transmite sentimientos con una plasticidad hiriente. Los personajes secundarios lo bordan. Es ilustrativo cómo la mayoría supera el mejor papel que yo les recordaba: Asier Etxeandia, Sonia Almarcha, Paco Tous, Mar Saura. Sin menoscabo ninguno de los estupendos Terele Pávez y Emilio Palacios.

Reflexión aparte es cómo una buena película, muy bien interpretada, que gusta al público (por ejemplo el jurado popular del festival de Alcalá lo elige como mejor película), que permanece en salas de Madrid durante más de dos meses, debió esperar a su estreno más de año y medio tras finalizar su rodaje, en febrero de 2015 en Madrid, Rivas y Cullera. Cómo su difusión es muy reducida en comparación a su valor, incluso contando con una actriz de tirón que probablemente recoja, con justicia, el próximo Goya a la mejor actriz.
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4 de 5 usuarios han encontrado esta crítica útil
Yo, Daniel Blake
Yo, Daniel Blake (2016)
  • 7,1
    7.980
  • Reino Unido Ken Loach
  • Dave Johns, Hayley Squires, Briana Shann, Dylan McKiernan, ...
7
CIUDADANO PELIGROSO
Dos años después de que se anunciara la jubilación de Ken Loach, esta ha sido felizmente postergada. El británico trae bajo el brazo su segunda Palma de Oro a la mejor película en el Festival de Cannes, basada en un guión de Paul Laverty, como doce de sus últimos trece films, cosecha de veinte años de trabajo en común. Dos décadas de un punto de vista y una voluntad enfrentados al mensaje único y superficial.

En esta ocasión, su argumento nos sitúa frente a los derechos sociales de una ciudadanía de la que el Estado, autodenominado liberal, se defiende como gato panza arriba. Daniel Blake es un empleado modélico, de los de antes. De aquellos que nunca enfermaron, ni llegaron tarde a su trabajo ni un solo día. Que después de un accidente laboral, quisiera reincorporarse, pero razones médicas lo impiden.

Y allí se acaba la lógica. No la de la obra, sino la del mundo en que vivimos, fielmente retratado. Comienzan los talleres para parados que si no cursa, le supondrán el desahucio. Cursillos que preparan para puestos inexistentes, pero cubren la necesidad del organismo público que así acredita exigir algo al parado a cambio de su prestación.

Presenciamos, también, la fiscalización que sufre el ciudadano, quien ha de demostrar que busca trabajo, aunque el servicio sanitario le conmina a no ejercerlo por el bien de su salud. Información esta que aporta el dúo Laverty – Loach de gran interés antes de caer en la sobreestimación de determinados modelos económicos occidentales. Pues está contada con la veracidad y el brío de quien conoce los hechos en primera persona.

La coprotagonista ilustra las dificultades especialmente intensas para las familias de un solo cónyuge, el vaciado del centro de las ciudades por la especulación inmobiliaria, que aboca a vivir lejos del lugar donde se disponen los servicios comunes, … Es decir, «I Daniel Blake» ahonda en las contradicciones de nuestro sistema, en las víctimas que crea y en la terquedad con que se ceba en estas.

Describe con especial esmero la maquinaria creada en centros de atención kafkianos, con vigilantes bien formados para defender la posición y expulsar al peticionario. Causa a la que contribuyen como pocas los teléfonos de atención a los que uno puede llamar sin que le conteste jamás una voz humana y la utilidad de internet como herramienta para quitarse de en medio a quienes por la razón que sea no les resulte fácil comunicarse a través de un teclado y una pantalla.

Finalmente, la obra conmueve con su viaje a la fila del banco de alimentos y al acercarnos al vacío que sufre el cuidador de un dependiente una vez que este desaparece. Pero, santo y seña del cine de Loach, el que le convierte en un director fundamental, enfatiza la contribución de todos, incluyendo los más concienciados, en la situación descrita y aboga por la solución común.

Este es Loach y su mensaje. La solución no puede ser individual. Pasa por la toma de conciencia del efecto de mis decisiones en el bien común. Hasta la próxima, Ken, Paul.
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7 de 7 usuarios han encontrado esta crítica útil
Zipi y Zape y la isla del capitán
Zipi y Zape y la isla del capitán (2016)
  • 4,9
    1.135
  • España Oskar Santos
  • Teo Planell, Toni Gómez, Elena Anaya, Iria Castellano, ...
7
AVENTURAS BIEN CONTADAS
«Zipi y zape y la isla del capitán» no es una película de niños. Es una buena película, protagonizada por niños y que gusta a los pequeños de la casa.

Pero no sólo a ellos. Porque visualmente es muy atractiva y porque su guión nos sumerge en un relato de aventuras muy emocionante.

Entre las líneas del argumento, va más allá de la rebeldía infantil tratada en «Zipi y Zape y el club de la canica», primera entrega sobre los mellizos más famosos del tebeo español dirigida por Óskar Santos. Pasando ahora a cuestionar los roles paternofiliales, con referencias a la bohemia de Pipi Calzaslargas y a la libertad como modelo educativo.

A la belleza de la imagen y la intensidad de los colores en pantalla, acompaña la Orquesta Sinfónica de Bilbao, con un fondo musical que enaltece el argumento.

Elena Anaya, encantadora, llena la pantalla y transmite la exultación que ha debido de sentir ante su papel. El cual ha bordado. Goizalde Núñez da rienda suelta a su comicidad para entregar una interpretación desatada. Y entre los niños, Iria Castellano (Flequi) revela un desparpajo inherente al mejor actor.

Rodada en Zumaia, Aia, Pasaia, San Sebastián y Budapest, esta segunda entrega de Óskar Santos sobre Zipi y Zape, supera, en mi opinión, el nivel cinematográfico de la primera y es muy buen cine de diversión.
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0 de 1 usuarios han encontrado esta crítica útil
Lejos del mar
Lejos del mar (2015)
  • 4,8
    927
  • España Imanol Uribe
  • Eduard Fernández, Elena Anaya, José Luis García Pérez, Ignacio Mateos, ...
7
RECONCILIACIÓN SHAKESPERIANA
Imanol Uribe retorna en su catorceava película a una historia basada en el País Vasco, cuando se vive un estado duradero de paz, que promete ser definitivo, mientras iniciativas diversas están trabajando por la reconciliación y se han fijado encuentros entre víctimas (en realidad familiares supervivientes) y arrepentidos.

La obra cuenta con dos actuaciones dramáticas brillantes de Elena Anaya y Eduard Fernández, quienes encarnan el dolor de la víctima y a un terrorista que ha cumplido un largo período de cárcel.

No puede ser fácil acudir al homenaje anual que se le tributa a un hombre que fue asesinado. No lo puede ser para la mujer que quedó viuda.. Menos aún si entre los asistentes figura su ejecutor declarado. Pero está sucediendo en la actualidad. Y llama poderosamente la atención cómo es la mujer quien vence la barrera de repulsa general para invitarlo a unirse al grupo. Los relatantes de los hechos recuerdan frases de la conversación que aguijonean en la médula: “Es curioso compartir contigo este trayecto. La última vez que lo recorrí, me dirigía a matar a tu marido”. Terrible escucharlo. Tampoco debe de ser fácil decirlo y reconocerse en estas palabras.

De este espíritu se impregna «Lejos del mar», que toma posición a favor de que quienes no somos víctimas directas nos mantengamos al margen y en contra del mal periodismo. Que será polémica porque el tema es candente. Y porque a pesar del fondo de actualidad, está muy lejos de ser un documento realista. Es una trama de ficción, que incluye elementos propios de esta para atraer la atención del espectador.

Además de los excelentes protagonistas, destaca el absorbente clima dramático, orientado a que entendamos a unos personajes que sufren. Ella, una orfandad llegada de forma harto traumática y una extraña fascinación por otras personas. Él, primero el cumplimiento de una pena que lo aleja de todo apoyo afectivo. Y tras la recuperación de la libertad, la dificultad de retomar el camino, la duda de a qué identidad propia anterior asirse para recomenzar.

Tras ellos, un reparto muy destacado. Con Olivia Delcán, la coprotagonista de «Isla bonita», y Martxelo Rubio, el protagonista de la emblemática «27 horas». Y en el apartado musical, el gran Javier Ruibal, un músico gaditano entre nuestros mejores creadores y poetas.
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5 de 7 usuarios han encontrado esta crítica útil
Secuestro
Secuestro (2016)
  • 5,5
    3.832
  • España Mar Targarona
  • Blanca Portillo, Antonio Dechent, José Coronado, Andrés Herrera, ...
7
NERVIO NARRATIVO
«Secuestro» muestra buen ritmo, magníficas interpretaciones y orientación hacia el gran público al mismo tiempo que una muy buena dirección cinematográfica. Blanca Portillo saca brillo a su papel protagonista y es un placer disponer en escena del grande Antonio Dechent junto a Vicente Romero y José Coronado. Entre el reparto, luce siempre Macarena Gómez y dotan de veracidad Josep María Pou, Ramón Fonstsere, Nausicaa Bonnin y un destacado Andrés Herrera.

«Secuestro» tiene nervio y pulso narrativo. El argumento avanza y gira, para mantenernos absortos en esta trama de acción en la que es fácil identificarse con protagonistas que no son perfectos. Supervivientes turbios con el corazón partido y deudas asfixiantes, exitosas abogadas con cajas fuertes que atesoran secretos más valiosos que sus jornales y almas débiles con muy pocas posibilidades de supervivencia.

Está tan bien tratada la bonita relación entre madre e hijo, como sugerido el ambiente de corrupción en el puerto marítimo. Se integra en el texto la sordera con la misma naturalidad con la que se señala la capacidad del dinero para dar vuelco legal a los resultados judiciales. Aparecen el acoso escolar, los juicios paralelos y los prejuicios que suscita la pobreza, todo como aderezo en el sustrato de un policiaco tenso y bien resuelto, en el que uno sigue la acción principal mientras le va calando el reflejo de la actualidad.

Así que no faltan hipotecas impagadas, terceros matrimonios, colegios privados y ambientes sórdidos de apuestas ilegales donde buscan recuperar la fortuna los menos afortunados. Conformando una realización muy acertada, con un gran guión, que entretiene y describe nuestro entorno, cuestionando los límites de la ética profesional y preocupándose especialmente por mentiras socialmente admitidas como ciertas, como la bondad infantil o como la maldad desesperada de un parado que fuma y anda ya por su tercer casamiento.
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17 de 25 usuarios han encontrado esta crítica útil
Capitán Kóblic
Capitán Kóblic (2016)
  • 5,8
    2.353
  • Argentina Sebastián Borensztein
  • Ricardo Darín, Óscar Martínez, Inma Cuesta
5
PILOTO HERIDO
En el pasado reciente de América Latina existe una época oscura que cuesta aceptar y a la que se va acercando el séptimo arte con cierta frecuencia en los últimos años. Se trata del momento en que las dictaduras del cono sur formaron una entente común, formalizada en los llamados vuelos de la muerte. Un sistema que llevó a cabo ejecuciones de detenidos hechos desaparecer, lanzándolos al mar desde aviones en pleno vuelo.

Si el realizador hubiera dirigido su mirada directamente sobre las víctimas y cómo llegaron al funesto aeroplano, o sobre los agentes que los custodian e inmolan, «Capitán Kóblic» sería cine político y de denuncia. Y probablemente dejaría muy mal cuerpo en el espectador. Como así hace la lectura de los informes publicados por la comisión de la verdad de Argentina. Pero, como señalaba en la introducción, mirar de frente a ciertos personajes choca con ciertos condicionantes insoslayables.

Así que el protagonista del film que nos ocupa no es víctima ni verdugo. Es un piloto aeronáutico de vida desahogada que ve expropiada su profesión en nombre de la gobernanza, dejando de transportar por el mundo a hombres de negocios y turistas y pasando a formar parte de la maquinaria de los vuelos de la muerte.

Como tampoco es digerible para la audiencia un hombre malo, el rol principal con el que se pretende empaticemos, se retira de tan macabras acciones. Quizá quisiera rebelarse pero los mecanismos del mal no dan lugar a ello, como bien sabe transmitir el argentino Sebastián Borensztein en esta su cuarta película. Y es su acierto principal conseguir que el espectador interiorice la presión del mecano sin necesidad de discursos que lo expliciten. Una recreación de ambiente opresivo lleno de ojos vigilantes y delatores del comportamiento que se distinga mínimamente de la mera obediencia en la línea de la también argentina «Infancia clandestina».

Da vida al capitán Kóblic Ricardo Darín, ayudando a entender a través de sus gestos y miradas el descenso de peldaños en la escala social, el empeoramiento de su calidad de vida en los hechos más cotidianos, la condena que le supone su falta de colaboración ciega. Suya es la actuación más destacada del reparto.

Superada la premisa que describo en los primeros minutos de metraje, el film pronto deriva en otros asuntos que recuerdan a momentos clave de películas emblemáticas. Como «El cartero siempre llama dos veces» o como ese final de «Casablanca» en el que, no lo olvidemos, es fundamental la presencia de un aeroplano que libera de una muerte segura.

La temática del deseo apasionado entre dos personas cuya relación es inviable es interesante. Los malos tratos, el incesto y la violencia en el entorno más íntimo como síntoma de una sociedad enferma en la que las armas toman el poder, también. El sentido de culpa del superviviente, el afán por cumplir con el deber sin preguntar como irreflexiva semilla totalitaria, el precio de ser consecuente, la fidelidad al origen, la escasez de oportunidades... Cada uno de ellos es tema suficiente por si solo para construir una excelente película. Pero ninguno ha sido asumido como fundamento único en este film. Y ello es su principal defecto. Su juego de equilibrios por no decantarse y no herir sensibilidades.
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2 de 3 usuarios han encontrado esta crítica útil
El rey tuerto
El rey tuerto (2016)
  • 6,2
    3.065
  • España Marc Crehuet
  • Alain Hernández, Miki Esparbé, Betsy Túrnez, Ruth Llopis, ...
8
LA GRAN COMEDIA DE LA CRISIS
«El rey tuerto» es una comedia fantástica de humor corrosivo que parte de tópicos para llegar más allá y no dejar, en su cuestionamiento, títere con cabeza. Es especialmente difícil conseguir que una comedia sea una gran película. Esta ópera prima de Marc Crehuet lo es.

Siguiendo la estela del éxito de la obra de teatro homónima, en la que dirigió durante 2013 al mismo elenco, el propio autor realiza la adaptación cinematográfica. Y la clave del gran resultado es la superación de la indignación como punto de partida. La premisa de la obra es sencilla. Un manifestante comparte mesa y mantel con el policía antidisturbios que, en el proceso de gestión de masas o de represión violenta – según se mire –, lo dejó tuerto disparándole una pelota de goma.

Nos sitúa en el presente la aparición de entrada de términos eufemísticos como austeridad, recortes presupuestarios, subida de tasas, hipoteca, el tren de Europa… Continúa una presentación de personajes fieles al tópico más extremo. El policía garrulo e insensible al que le duele la cabeza cuando piensa y es un animal sexual. La tonta del bote que quiere ser buena persona, aunque racista y homófoba. La idealista que afirma que otro mundo es posible y que dicho fin justifica su andar como pato sin cabeza para sentirse útil. Y en el centro, protagonizado por Miki Esparbé, el reflexivo pacífico, el representante de una ciudadanía apaleada.

«El rey tuerto» es muy divertida. Gracias a su tempo narrativo, que atrapa la atención, y a los giros de su trama. Gracias también a unas interpretaciones ajustadísimas entre las que destacan la capacidad cómica de Esparbé y la entrega de Alain Hernández a su personaje, al que sabe cómo interpretar para que el público le tome cariño a su pesar.

Es una cinta personal, de humor fino y elaborado. Que identifica la crisis con una gran estafa y proclama contra un mundo dirigido por intereses mafiosos. Que sólo casi identifica a los malos y busca sin encontrar dónde están los buenos. Como tampoco logra respuesta a tantas preguntas sencillas. Porque como la gran comedia que es, divierte, provoca hilaridad incontrolable en varios momentos, y deja un poso inquietante que remueve convicciones asentadas.
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11 de 13 usuarios han encontrado esta crítica útil
El olivo
El olivo (2016)
  • 6,4
    8.131
  • España Icíar Bollaín
  • Anna Castillo, Javier Gutiérrez, Pep Ambròs, Manuel Cucala, ...
8
TIERRA ARREBATADA
Conocí a un industrial español, dueño de una empresa familiar dedicada a la extracción de mineral. En plena explosión de la construcción en España durante el primer lustro de este siglo recibió una oferta de un cliente para que multiplicara su suministro por diez. Mi conocido rehusó el negocio. ¿Rechazaste, le pregunté yo, la posibilidad de ganar en unos tres años lo que ganarás en toda tu vida en el mejor de los casos, si la cosa no se tuerce antes? Respondió: Mi empresa no soy sólo yo. Es lo que espero reciban mis hijos y después los suyos. Me une a mi tierra, la que no deseo esquilmar sino contribuir a su desarrollo. Si vacío el yacimiento en tres años, ¿de qué vivirán los demás, y yo con ellos, después?

No todo el que tuvo oportunidad, lo reflexionó como mi amigo. Los hubo ambiciosos que jugaron con la tierra y el futuro de generaciones ajenas. Que recalificaron terrenos para la completa urbanización de la costa. También gentes de buena intención que no miraron tan lejos y se dejaron llevar.

De un país adolescente, primero confiado, sorprendido y ya indignado, trata el séptimo largo de ficción de Iciar Bollain. De las conexiones afectivas con el propio lugar en el mundo, alimentadas en los paseos por el olivar junto al abuelo, aprendiendo a injertar sobre su raíz de dos mil años de vida. Alimentadas también por la habitación infantil que uno ocupó, y la seguridad de que siempre podrá regresar a observarla.

Con un tono arrebatadamente emotivo, plagado de afectos intensos, como el shock que causa encontrar un ejemplar milenario encarcelado sobre suelo de hormigón y techo de cristal.

Pero el guión de Paul Laverty no se queda aquí, situando en el núcleo de la trama el conflicto generacional entre abnegados padres e hijos que piden a gritos un respiro. A lo que suma el maravilloso personaje de Anna, adolescente que deja de serlo y tiene “mucho lío ahí dentro”. Una protagonista a través de la cual sentimos lo difícil de tener dieciocho años. Aunque también la vitalidad para asumir riesgos si la ocasión lo merece, y caer de pie. Personaje contradictorio, sufrido y encantador, protagonizado por la debutante Anna Castillo, cuya energía y desparpajo recuerda al de Candela Peña en «Hola ¿estás sola?», debut de la directora hace ya veinte años.

«El olivo» ha sido rodado en el Bajo Maestrazgo castellonense y en Dusseldorf, adonde un grupo de quijotes llega clamando justicia. Allí entramos en el tercer punto fundamental del argumento. La ola de simpatía despertada y el apoyo de un movimiento ciudadano en la mejor tradición germana, como recogía la emblemática «Los edukadores», once años atrás. Una serie de escenas frente a entidades financieras entre las que no faltan banderas griegas.

Contiene esta película mucha emoción. También personajes que descubren errores propios y se reconocen imperfectos. Luchadores cándidos, impulsivos, poliédricos … y al final sencillos. Cuyo afán es el de cualquiera. La búsqueda inexperta de una felicidad esquiva. Sin miserias materiales, por favor. Sin hurtos.
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1 de 3 usuarios han encontrado esta crítica útil
La ley del mercado
La ley del mercado (2015)
  • 5,9
    1.392
  • Francia Stéphane Brizé
  • Vincent Lindon, Yves Ory, Karine De Mirbeck, Matthieu Schaller, ...
7
DESPIDO INMINENTE
Impresiona el largo alcance que logra esta obra por la decisión formal de enfocar, paradójicamente, sobre lo pequeño. Una película acerca del clima laboral y su incidencia en nuestras vidas. Que evita las figuras señeras para centrarse en un hombre anodino, en cualquier vecino, convertido en una víctima – verdugo, cuya contemplación causa una honda preocupación. Y la certeza de que uno mismo podría ser el protagonista, la víctima, el verdugo.

Thierry es un parado, que supera los cincuenta años de edad y los veinte meses de inactividad. A través de una serie de escenas que duran exactamente lo necesario, compartimos, en primer lugar, su incertidumbre económica ante la próxima finalización de su prestación. En segundo lugar, la sensación de no ser dueño de la propia vida. De no estar donde uno ha decidido. De vivir inmerso en tiempos muertos, y acechado por el tedio.

Brizé pone el énfasis en los desplantes que el personaje sufre ante la sociedad, que no son pocos. Causas de despido colectivo poco claras, cursos de formación desvirtuados, escasez de posibilidades de contratación futura, drástico descenso de las condiciones laborales en caso de lograr el anhelado nuevo puesto (flexibilidad de horario, sueldo menor, …), trato impertinente de los entrevistadores, regateo cercano a la usura. Consiguiendo transmitir la idea de que las relaciones sociales se están viendo afectadas y contaminadas por un enfoque marcadamente mercantilista, en las antípodas del humanismo.

Hecha la presentación, el realizador expone la dicotomía nuclear del film. No se trata aquí de analizar la codicia del pagador menguante, ni las técnicas de reducción de plantilla y maniobras para aunar voluntades. El film nos señala directamente para cuestionar qué es lícito hacer por una necesaria fuente de ingresos. Y qué capacidad de elección tiene cada uno.

El ambiente de desasosiego del desempleado traspasa la pantalla y el temor al despido invade la platea, siguiendo un tratamiento propio del género del terror psicológico. Símbolo bastante acertado de los tiempos que vivimos. Dicho lo cual, esta película dirigida a todos, porque las convicciones de todos pone en cuestión, es de obligada revisión por aquellos cuyo puesto de trabajo no peligra. Y, por encima de ellos, por los responsables de la gestión laboral. Porque la política de rotación de plantillas tiene incidencia directa sobre la deconstrucción de la sociedad.

No quisiera dejarme de lado un par de escenas paralelas en las que se observa al mismo personaje bailar en dos momentos de su vida. En el primero, no tiene trabajo. En el segundo, sí. La transmisión de inseguridad, debilidad, … o ilusión, esperanza, ánimo… que ambas realizan demuestran la sensibilidad del director y la capacidad interpretativa de Vincent Lindon.

«La ley del mercado» es una gran película, que transciende lo laboral y apunta directamente a cada espectador.
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8 de 8 usuarios han encontrado esta crítica útil
Magallanes
Magallanes (2015)
  • 6,6
    600
  • Perú Salvador del Solar
  • Damián Alcázar, Magaly Solier, Federico Luppi, Christian Meier, ...
8
CERTERA DISECCIÓN DEL HUMANO
Existen en España oportunidades diversas de conocer el cine suramericano más allá de las salas comerciales. En primer lugar, la sección Horizontes Latinos, del Festival de San Sebastián. Como también la Seminci de Valladolid. En Huelva se organiza cada mes de noviembre el Festival de Cine Latinoamericano. Y los premios Goya incluyen un galardón a la mejor película del área.

El último film ganador en el Festival de Huelva es «Magallanes», que también participó en el pasado Festival de San Sebastián y se encuentra entre los nominados a los Premios Goya. Está protagonizado por tres reputadísimos actores (mexicano, peruana y argentino) y será estrenada en España a lo largo de 2016.

La primera película del realizador de Salvador del Solar transcurre en Lima, esa ciudad tan poco recogida para el cine en la que contrasta la riqueza de unos afortunados con la escasez de medios y la mera supervivencia. «Magallanes» no habla de lucha de clases ni cae en maniqueísmos simples de ricos malos, pobres buenos. Pero, a partir de la novela de Alonso Cueto, el escritor más leído junto al excelente Nobel Vargas Llosa, plantea una serie de cuestiones de gran interés.

Revisa el pasado de un país que dio rienda suelta a la violencia en el área de Huanta, departamento de Ayacucho, centro de operaciones de Sendero Luminoso. Centrándose en tres antiguos militares en la zona, nos inquiere acerca de la prescripción de la culpa y de los daños sobre indefensos. Sobre la violencia larvada años después de los hechos, contenida en el sustrato y aún acechante.

Situada en el presente, hunde sus raíces en el conflicto que vivieron los personajes tiempo atrás, cada uno de ellos en una posición protectora, en ciertos casos, y absolutamente vulnerable en otros. Y parece preguntarse por la legitimidad de un presente heredado de una situación injusta. Al tiempo que muestra un punto de vista compasivo hacia quienes ocuparon posición de verdugos.

En el relato destaca la creación de una serie de personajes a los que cuesta querer, pero es imposible no comprender. Incluyendo al más joven, desconocedor del pasado. Un político hacia el que sería fácil dirigir los dardos y que representa, sin embargo, el espíritu de la necesaria reconciliación tras un enfrentamiento.

La fragilidad del rol de Magaly Solier es conmovedora y remueve al espectador en su asiento. La riqueza en la creación de Damián Alcázar,, contradictorio en su generosidad y cortedad de miras, en su codicia ciega y su afán de protección y desagravio, es uno de los puntos más destacables de la obra, un magnífico acierto. El militar al que da vida Federico Luppi nos cuestiona sobre el concepto de culpa y el perdón…

«Magallanes» es una obra que merecen los espectadores que buscan debate, luces y sombras donde reconocer personas reales. Que presenta un pasado duro y un camino difícil hacia la concordia, pero da los pasos exactos para recorrerlo: el reconocimiento de los claroscuros en todo aquel hacia el que se dirija la cámara.
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7 de 8 usuarios han encontrado esta crítica útil
A Esmorga
A Esmorga (2014)
  • 6,7
    2.037
  • España Ignacio Vilar
  • Karra Elejalde, Ledicia Sola, Miguel de Lira, Antonio Durán 'Morris', ...
9
JUEGOS DE LA EDAD TARDÍA
Es una gran alegría seguir descubriendo buenas películas, sorprenderse con directores, actores y técnicos nada famosos y admirar una obra sensacional como «A esmorga».

Vista por cincuenta mil personas en su paso por las salas pero, aún así, poco conocida fuera de su Galicia natal. Felizmente, se lanza ahora una edición en DVD que nos permite degustarla a los que llegamos ahora.

Con un aire a Pascual Duarte, a «El crimen de Cuenca» o a «Tasio», «De parranda» en una traducción aproximada del original gallego, discurre sobre un tempo argumental perfecto, que mide las pausas, los movimientos y los cambios de escenario con maestría.

Arrastra la atención a partir de una puesta en escena impactante, que nos sitúa en la época y en las circunstancias de un personaje con el que no sería fácil empatizar de no ser por el oficio de técnicos y artistas. Alguien cuya escasa voluntad no lo convierte en protagonista sino en la imaginación de un magnífico escritor / guionista. Porque el film es la adaptación de la novela del mismo título, publicada en Argentina durante 1959.

Ayuda a situarse en la Galicia rural en tiempos de Franco escuchar el gallego como lengua única, la presencia de la naturaleza verde y húmeda, los sabañones del personaje central, la lluvia cuantiosa que no sólo se ve y se oye sino casi se huele, la fritada con pimentón, los ajos colgados, el agua del pozo, el vino en barrica y los alambiques de aguardiente y absenta. Un ámbito rural con una gran personalidad, sumamente atractiva.

La ambientación excelente junto a un fondo musical subyugante y bellísimo, que acompaña la acción formando un binomio inseparable, remarcando la poética de los momentos centrales de la trama.

Época de consumo de alcohol, masculina, de amistad y taberna, de sexo agresivo y deseos sublimados. Época violenta que construye muros, ante los que se avistan pocas salidas para los menos sumisos. O comunes. Cantos en grupo que ensalzan el ánimo.

Y tres personajes que, de repente, pasan a comportarse como si no hubiera mañana, dando rienda suelta a los deseos que no conocían, descubriendo temores y rechazos, enfrentándose a sí mismos en una sola dosis bien concentrada.

En ese espejo podemos mirarnos como espectadores y quedar impactados. ¡Qué magníficas actuaciones! ¡Qué fantástica película!
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4 de 5 usuarios han encontrado esta crítica útil
Palmeras en la nieve
Palmeras en la nieve (2015)
  • 6,0
    11.796
  • España Fernando González Molina
  • Mario Casas, Adriana Ugarte, Macarena García, Alain Hernández, ...
5
SUPERPRODUCCIÓN
Tengo la impresión (que por supuesto puede ser errónea) de que la crítica ortodoxa no se permite considerar para bien a los actores televisivos y guapos oficiales, cuando hacen incursión en el cine. Digo actores, porque creo que no es así con las actrices.

Y creo que sin llegar a lo excepcional, Mario Casas ha hecho buenos papeles pero poco reconocidos en «Ismael» y en «Tres metros sobre el cielo». Y muy buen trabajo en «Mi gran noche».

Tampoco recuerdo haber sido consciente hasta ahora de lo magnífico actor que es Emilio Gutiérrez Caba. Aunque sí guardo en mi memoria sus actuaciones en «El cielo abierto» y en «La torre de Suso».

Saco la cuestión a colación porque en «Palmeras en la nieve» hay dos películas de distinto valor según si Emilio Gutiérrez Caba esté presente o no. Su personalidad llena de veracidad la trama y uno se deja llevar por sus palabras y sus gestos. Sin embargo, en su ausencia, se le ven las costuras al artilugio y la atención decae. No digo yo que sean un buen y un mal actor los protagonistas masculinos. Digo que, quizá, representan registros interpretativos opuestos que casan mal y lastran el resultado.

La historia, por otro lado, tiene gran atractivo. Una producción española que cuenta con buen número de actores y cierto despliegue de medios. Que retoma la época colonial en Guinea Ecuatorial y presenta un relato de más de una vida, afín a esta época de exitosas series televisivas sobre el pasado reciente.

Cuenta con Macarena García, que lo hace muy bien en su regreso tras su aclamado debut en «Blancanieves». Y con Adriana Ugarte, seguramente la actriz joven mejor valorada junto a Bárbara Lennie. Tiene elementos de superproducción y el aspecto técnico no desentona. Para disfrutarla, simplemente, no hemos de crear expectativas excesivas. No hay retrato profundo ni grandes dramas. Hay una historia que se sigue con facilidad y un entorno geográfico llamativo.

Me queda la duda de si un metraje más condensado hubiera impulsado un mayor suspense. Pero no quiero acabar así mi artículo. La llegada de esta producción es una gran noticia y le deseo un buen resultado en taquilla.
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55 de 63 usuarios han encontrado esta crítica útil
Un otoño sin Berlín
Un otoño sin Berlín (2015)
  • 5,8
    1.622
  • España Lara Izagirre
  • Irene Escolar, Tamar Novas, Ramón Barea, Paula Soldevila, ...
8
SENSIBILIDAD
Se entromete hasta la médula una sensación de malestar y mal rollo que recorre la corriente subterránea de esta excelente primera película de la jovencísima Lara Izagirre.

Un exordio que contiene miedo a vivir y entrega desinteresada, mientras escarba en los límites del amor.

Que habla de la enfermedad desde el punto de vista del acompañante, de quien se queda. Del silencio que acompaña al luto en quien es dado a la introspección y guardarlo todo dentro.

De la firmeza y la seguridad ya presentes en la infancia. De la convicción que emana un niño contra convicciones sociales.

De embarazos y nuevas vidas y de amigos, cuya presencia ha ayudado tanto.

De huidas y recorridos circulares como el del argumento, que empieza donde acaba, pero en espiral. Porque las personas ya no son las mismas.

De familias mononucleares, por pérdida. Sin que aparezca en pantalla ninguna pareja vigente.

Del martirio del creador atormentado, de la fragilidad del artista. Del mito del principito y el miedo a crecer. De quien sólo asocia sentirse bien con los cuentos de la niñez.

De la incomunicación de hijos con madres o de padres con hijos. De padres recios trabajadores y su dificultad de expresar algo íntimo a los más queridos.

De quien sólo puede comunicarse a través de la escritura. De la creación como único medio de expresión y nexo con los demás.

De determinaciones personales por salir adelante por encima y a pesar de todo. Y de personas incapaces de dar el paso.

Del maravilloso efecto del acaramelamiento con otra persona para sacar lo mejor de uno y superar el dolor.

Siempre presente una maravillosa Irene Escolar, inolvidable. Natural hasta lo inseparable de su personaje. Qué grande.

En un registro interpretativo opuesto, Tamar Novas. Impresionante. También inolvidable.

En la dedicatoria, el recuerdo a Koro Argote. De escenario, la Amorebieta natal de la directora.

Fantástica. Admirable.
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13 de 13 usuarios han encontrado esta crítica útil
La playa de los ahogados
La playa de los ahogados (2015)
  • 5,7
    3.391
  • España Gerardo Herrero
  • Carmelo Gómez, Antonio Garrido, Tamar Novas, Celso Bugallo, ...
5
LA MIRADA DEL DESCUBRIMIENTO
El cine negro es un género fundamental en la historia del séptimo arte, y en las series de televisión, y, sin embargo, la crítica actual eleva el listón para incluir una obra de trama detectivesca entre sus preferencias. Así que el thriller se asocia más a la taquilla que a los festivales, cuando constituyó para muchos la puerta de entrada a la cinefilia. Cuando es imposible para más de una generación olvidar los personajes de Humpfrey Bogart… o aquella gabardina del gran Colombo.

De la España de los últimos veinticinco años, han quedado en mi memoria tres policiales: «Tu nombre envenena mis sueños», «Días contados» y «La voz de su amo». Los dos primeros protagonizados por Carmelo Gómez, quien regresa ahora a un personaje que ya interpretó hace dos décadas. En esta decimoséptima realización de Gerardo Herrero, quien alterna temáticas generacionales con otras de suspense, como la que nos ocupa.

«La playa de los ahogados» es una obra arquetípica del director madrileño: producción e interpretaciones correctas y argumento bien engarzado. Cumple con su objetivo de entretenimiento, pero no ofrece algo reseñable para el recuerdo, que la diferencie de otros filmes anteriores de intriga.

Si acaso, al final del metraje, un esbozo que escapa a la línea general. Un gesto expresado por Celia Freijeiro y magníficamente captado por la cámara. En estos tiempos de pena de telediario, de escándalos de prensa. De contemplar reiteradamente cómo un policía ejerce su potestad sobre un árbol caído, al modo de empujador del metro de Tokio, ayudando al demonio que fue ángel a entrar en el coche policial. Entonces, el objetivo se desvía y presta atención a la pareja del corrupto. La que quizá vivió en una nube de abundancia creyendo ciegamente en la capacidad casi artística de su marido por acumular riquezas. La que choca con la realidad, justo en el momento en que la figura de quien fue héroe se pierde en el andamiaje de la culpa.

Sin duda, aquí hay para una película.
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4 de 4 usuarios han encontrado esta crítica útil
Paulina
Paulina (2015)
  • 6,2
    2.435
  • Argentina Santiago Mitre
  • Dolores Fonzi, Óscar Martínez, Esteban Lamothe, Cristian Salguero, ...
7
NUNCA TRIVIAL
El director argentino Santiago Mitre nos ofrece en su segunda película, «La patota» en su título original, un planteamiento nunca complaciente ni trivial.

Desde un posicionamiento político muy definido, se cuestiona las verdades asumidas y los tics que arrastra la progresía, para decantarse por la libertad individual por encima de cualquier obcecación ideológica.

La obra está protagonizada por Dolores Fonzi y Esteban Lamothe, a quien ya dirigió en su ópera prima «El estudiante», donde escarbaba en el origen de la corrupción política.

Paulina, el personaje principal, pertenece a una familia de buena posición económica y culta, lo que le permite enfocar su formación con seguridad y elegir su futuro profesional. Sorprendentemente, y dolorosamente para su atribulado progenitor, deja una prometedora (en lo económico) carrera judicial para ser maestra rural en Posadas, al norte del país, ya en el límite con Paraguay..

El choque entre su vocación por la enseñanza y el afán de su padre por quitarle tales ideas de la cabeza, constituye un primer cuestionamiento sumamente interesante. Así como la denuncia del elitismo que supura quien se tiene por tolerante e igualitario.

Es entonces cuando la protagonista se desplaza a la provincia de Misiones y comprobamos tanto la capacidad de acogida y la generosidad de unos lugareños como el escaso aprecio por la educación de otros. Combinadas ambas cuestiones con un clima de violencia sobre la mujer que irá ganando presencia hasta conformarse en el tema principal de la película, junto al valor de la maternidad.

Así, mientras se alude a la explotación forestal en la cuenca del Paraná, a la imposibilidad de una justicia plena entre la pobreza, a la vindicación de los Derechos Humanos, de camino hacia el desenlace surgen preguntas como si pueden establecerse grados en el carácter de una víctima, de modo que unas lo sean más que otras.

A la postre, el tema final es la distancia entre la justicia y la legalidad. La necesidad del aparato judicial por nombrar culpables a los que aplicar castigo e incluso cierto mesianismo a la hora de aplicar las leyes.

Mitre ha sabido crear una obra que cuestiona al espectador, que crea controversia y muestra la debilidad del individuo ante los convencionalismos y falsedades asumidas colectivamente. Una cinta que sorprende y emociona. Detalla unos hechos que causan estupor y rebusca en las respuestas personales la salida verdadera.

Controvertida y sorprendente. Estimulante, reflexiva. Sagazmente crítica. Personal. Una película diferente que llega desde Argentina y es vigente en cualquier lugar del mundo.
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3 de 4 usuarios han encontrado esta crítica útil
Francisco, el padre Jorge
Francisco, el padre Jorge (2015)
  • 5,4
    503
  • Argentina Beda Docampo Feijóo
  • Darío Grandinetti, Silvia Abascal, Leticia Brédice, Carlos Hipólito, ...
6
ESPERANZA
La impresión que causa en uno una película depende de una larga serie de factores, muchos de ellos ajenos a la obra. Incluso, el balance en el instante en que acaba la proyección suele modificarse en el recuerdo. De modo que hay filmes que crecen y otros que pierden encanto. Aunque con el tiempo se aprenden herramientas para eliminar subjetividades personales, todo lo anterior exige ser cauto cuando uno escribe su opinión para otras personas. Una de aquellas herramientas es darse un reposo antes de escribir, para así ganar en perspectiva temporal.

Máxima esta que aplica también en el ámbito de los argumentos cinematográficos. La ortodoxia cinéfila muestra gran tirantez cuando se presenta una biografía sobre personas que no estén muy alejadas en el tiempo. Se dice que difícilmente se puede valorar la actuación de alguien que está ejerciendo un cargo con años de mandato aún por delante.

Así que «Francisco», crónica de la vida del actual papa desde la niñez hasta su nombramiento, choca con preceptos artísticos. Lo cual es coherente con el mensaje de la película. Con la presentación de un sumo pontífice, heterodoxo respecto a la línea anterior, que corrige el rumbo mientras evita confrontaciones.

El argentino Beda Docampo pone el énfasis en las ilusiones despertadas por la llegada del primer Santo Padre americano, en lo prometedor de sus primeros pasos y en la esperanza creada en un gran número de personas, sin ocultar la resistencia e incluso arrepentimiento que suscita en otras.

Respecto a la vida del papa Francisco, la película presenta a un hombre sencillo y bueno, marcadamente sensible con los más pobres, que desempeñó una gran labor en puestos de menor jerarquía y es especialmente tolerante con hechos sociales hoy no aceptados por el dogma.

Igualmente, se toma su tiempo de metraje para defender la figura respecto a las acusaciones de su actuación durante el mandato militar en su país. Denuncias que suelen acompañar a los hombres públicos y en las que es muy difícil dirimir la realidad pasada.

La estructura del guión es interesante en su forma de contar los hechos. Evita el relato plano cronológico, pero es absolutamente comprensible. No oculta simpatía por el protagonista, pero está muy lejos de ser una hagiografía irreflexiva. Mientras, de fondo, brilla el encanto sutil de Buenos Aires.

La cinta cuenta con la actuación sensacional de un gran Darío Grandinetti, cuya presencia absorbe la atención del espectador. A su lado, es una gran alegría el retorno de Silvia Abascal, interpretando un papel de enjundia. El de una persona no religiosa que va reconociendo la grandeza en el ser afable y cercano que tiene enfrente. A través de los ojos de ella, de esa no ciega partidaria, surgen el aprecio y el respeto por la figura de quien se sigue reconociendo como el padre Jorge.
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2 de 2 usuarios han encontrado esta crítica útil