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Críticas de El Despotricador Cinéfilo
Críticas ordenadas por:
Recuerdo de una noche
Recuerdo de una noche (1940)
  • 7,3
    562
  • Estados Unidos Mitchell Leisen
  • Barbara Stanwyck, Fred MacMurray, Beulah Bondi, Elizabeth Patterson, ...
8
Esas obras de Leisen que sí son fruto de mi devoción
Son muchos los que encumbran a Mitchell Leisen como uno de los grandes del cine de la época dorada de Hollywood y que es lamentable que hoy en día su nombre no tenga el renombre, el prestigio y la fama de otros autores de esa época. Yo no soy uno de ellos, de hecho me parece un cineasta sobrevalorado y que tiene muchas películas insulsas y anodinas, pero eso no quita que reconozca sin problema que también dispone de joyas asombrosas en su filmografía como "Si no amaneciera", "Medianoche", "La vida íntima de Julia Norris" y sobre todo esta espléndida obra llamada "Recuerdo de una noche" por una sencilla razón: cada vez se me hace más difícil que una película o una canción me emocione (de hecho últimamente solo lo consiguen algunas canciones de Extremoduro) y por ello lo admiro profundamente cuando un film también produce esa reacción en mí.

Lo primero que me llama la atención es que la mítica química entre MacMurray y Stanwyck en esa Obra Maestra llamada "Perdición" de Wilder no fue fruto de la casualidad, y que ya quedó palpable 4 años antes en esta película. Sinceramente no se puede hacer mejor. Qué interpretaciones, qué soberbia sintonía entre ambos actores y sobre todo, y lo que más admiro, la gran autenticidad en lo que se está contando.

Siempre me ha parecido doña Barbara Stanwyck una actriz prodigiosa en todos los géneros y que brilla en cualquier papel, pues su inmenso talento la hace estar siempre perfecta. De lo que no estaba tan seguro es que Fred MacMurray llegase a estar a su altura interpretativa y que mantuviese el tipo en todas las escenas que comparten (que son muchas y muy intensas). Pues bien, se podría decir que estamos ante una de las más grandes interpretaciones de la carrera de este magnífico actor, a la altura de sus emblemáticos papeles en "Perdición" o en "El apartamento".

Esto en cuanto a las impecables interpretaciones, pero en cuanto a la labor de Leisen como director yo destacaría, una vez más, la autenticidad, sobriedad y realismo de la puesta en escena. Cómo una simple historia de amor puede ser contada con tanta verosimilitud, tanta sencillez, tanto candor y tanta sensibilidad. Se respira el calor humano de los personajes, tanto en la pareja protagonista, como en esa entrañable y dulce familia liderada por una soberbia Beulah Bondi como adorable madre repleta de ternura, comprensión y bondad. Dan ganas de que vuelvan a repetirse los momentos amargos, duros y decepcionantes si con eso consigues ser amparado, arropado y querido por estos personajes. Y que una película consiga esto dice mucho a su favor. Que cale así y que te involucres en la historia, y que solo con la mirada de los personajes ya sepas lo que están pensando solo lo consigue el cine en estado puro, y aquí los hay. Vaya que sí los hay.

Por tanto, seamos justos, pongamos a Leisen donde se merece: un realizar de filmografía muy irregular y mediocre, pero que cuando atinaba (y atinó varios veces) conseguía oro en los fotogramas que filmaba, consiguiendo además que, por enésima vez, me enamore de nuevo ante la gran Barbara Stanwyck.

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4 de 4 usuarios han encontrado esta crítica útil
Perseguido
Perseguido (1947)
  • 7,2
    963
  • Estados Unidos Raoul Walsh
  • Teresa Wright, Robert Mitchum, Judith Anderson, Dean Jagger, ...
8
Rebosa ese halo trágico, arrebatador y malsano que Walsh sabía imprimirle a sus mejores obras
Una de las cosas que más me impresionan y fascinan del cine de Walsh es que, hasta el momento, debo haberme visto al menos medio centenar de películas suyas e insisto, hasta el momento, todavía no he encontrado una mala película suya, ningún despropósito o película fallida como tienen todos los demás grandes Maestros sin excepción. Pero, si encima, tras todo lo visto de repente visiono esta película tan desconocida (no tenía ninguna referencia ni conocimiento de ella) y de bruces sorpresivamente me encuentro ante un espléndido, soberbio e insólito western ya mi asombro toma proporciones extraordinarias.

Pero, por si todo esto fuera poco, este "Perseguido" me deja boquiabierto y anonadado por el tono tan lúgubre, tenebroso, fantasmagórico, angustioso y sobre todo por el constante aliento trágico que desprenden cada una de las escenas y la gran carga psicológica en toda la trama. Elementos tan atípicos e insólitos en una película del oeste. Siempre se ha hablado de que "La diligencia" de Ford es la Obra Maestra que catapultó el género del western a la mayoría de edad y le dio madurez, prestigio y valores a un género hasta entonces de segunda categoría. Pero muy poco se habla de aquellas otras películas que aportaron en el camino mucha más madurez, seriedad y revolución a dicho género. Y este "Perseguido" es un buen ejemplo.

Por una parte una vibrante y emocionante película del oeste de las de toda la vida. Con un Robert Mitchum soberbio bordando un personaje carismático y memorable, rodeado de un grupo de secundarios que aportan brío a la historia. Por otra parte una más que original e inesperada historia psicológica de traumas infantiles y de rebuscadas interpretaciones intelectuales tan poco habituales en este tipo de películas. Por otra parte una excepcional fotografía en blanco y negro, casi poética, digna en algunos momentos de película de terror o de cine negro, aportando a la historia una ambientación y tono ominoso nada parecido a otras obras del oeste. Y por último ese halo trágico, arrebatador y malsano que Walsh sabía imprimirle a sus mejores obras.

A modo de resumen, se podría decir que "Perseguido" les encantará a los amantes de las buenas películas del Oeste, pero eso sería quedarse muy corto porque tiene todos los ingredientes que también hicieron grande a los géneros del melodrama, del cine negro o incluso de terror. Y todo dirigido por Walsh con maestría, como no podía ser menos. ¿Existe pues algo más apetecible para un cinéfilo?

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1 de 2 usuarios han encontrado esta crítica útil
Siete mujeres
Siete mujeres (1966)
  • 7,4
    1.732
  • Estados Unidos John Ford
  • Anne Bancroft, Margaret Leighton, Sue Lyon, Flora Robson, ...
8
Magistral disección de la psicología femenina de manos del Maestro Ford
Mi ingenuidad cinéfila me sorprende más a menudo de lo que yo pensaba, pero vamos, yo encantando con ello, porque cuando ya pensaba que, tras verme cerca de un centenar películas del Maestro Ford, había disfrutado de sus mejores obras descubro inesperadamente que la última (y muy desconocida) película que rodó en su extensa filmografía, "Siete mujeres", es una auténtica joya a reivindicar desde ya.

No sé por qué razón nunca he tenido especial interés por verla, nunca me ha llamado la atención y de hecho de niño el único comentario que escuché (al extremadamente fordiano) Pumares fue lo suficientemente desganado como para aniquilar mi motivación por verla. Pues bien, desde ya ratifico que estamos ante una obra mayúscula fordiana a la altura de otras películas de mayor renombre de ese mismo periodo.

Puede que a muchos, empezando por mí mismo, descoloque e impacte que una película de Ford esté totalmente interpretadas por mujeres (salvo Eddie Albert en un pequeño pero decisivo papel) y que ese entorno esté tan alejado de su particular universo fílmico (siempre tan varonil, misógino, machista, testosterónico, etcétera) pero el resultado no puede ser más sorprendente y notable, así como una bofetada para todos los que creíamos conocer tan a fondo la obra de su genial autor. Ya que estamos ante una obra extremadamente liberal, feminista, transgresora y muy bien contada. Que detalla con destreza, vigor y maestría los peligros y la futilidad del falso puritanismo y la religión, lo miserable que puede llegar a ser el ser humano en sus actos, la violencia soterrada en la condición humana y sobre todo el sentido de la verdadera lealtad, generosidad, bondad y el sacrificio personificados en el personaje de una magistral Anne Bancroft en uno de los mejores papeles de su carrera, tan convincente en un difícil papel del que sale airosa, como si se tratase del mismísimo John Wayne en muchas de las demás obras fordianas. Eso sí, sería muy injusto solo alabar la labor de Bancroft cuando el resto de las actrices están todas a gran altura.

Pero no es esto lo que más me gusta de la película. Ni lo que más me ha sorprendido. Lo que me llama la atención es como muy sutilmente está inundada de múltiples matices muy políticamente incorrectos para la época (y más viniendo de un director tan… digamos… conservador como Ford): Esas indirectas, toques, deseos contenidos y miradas lesbianas entre la madura directora y la sumisa y virginal Sue Lyon, esa visión atroz del hombre en todas sus vertientes (ya sea como salvaje brutal asiático, como calzonazos domado por su dominante mujer, como incompetente de solucionar nada si se compara con las mujeres, …), esa crítica desalmada al falso puritanismo y al mal uso que se hace de la religión por muchos, etcétera.

Resumiendo ¿quién podría haber dicho o imaginado de Ford que acabaría haciendo en su última película uno de las análisis y disecciones de la psicología femenina más memorables e interesantes? La respuesta esta cuestión es la causa de porqué amamos tanto al cine.

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2 de 2 usuarios han encontrado esta crítica útil
Río Conchos
Río Conchos (1964)
  • 6,8
    778
  • Estados Unidos Gordon Douglas
  • Richard Boone, Stuart Whitman, Anthony Franciosa, Jim Brown, ...
9
Al mismo nivel que los ríos de Hawks y Ford
Hace ya muchos años que aprendí a no dejarme llevar por mis prejuicios cinéfilos y a no prejuzgar una película antes de verla, lo cual me ha reportado grandísimas sorpresas y a descubrir auténticas joyas desconocidas para mí.

Sin embargo, a pesar de tener ya todos esos prejuicios superados, persistía aún hoy en día una desgana absoluta por ver "Río Conchos". Supongo que todo viene por mi inmenso amor a esos espléndidos cuatro "ríos" hawksianos: "Río Rojo", "Río de sangre", "Río Lobo" y sobre todo la Obra Maestra "Río Bravo" (una de mis películas favoritas de todos los tiempos), y también por la aportación fordiana al género de los "riós" con la no menos espléndida "Río Grande". Por ello, equivocadamente, pensaba que cualquier otra película similar sería solo una burda imitación de serie B o Z que plagiaban y copiaban descaradamente a los maestros Hawks y Ford sin conseguir jamás igualar el talento de ellos. Es decir, sucedáneos de poco o nulo interés.

Si a eso le añadimos que Gordon Douglas no es un director que destaque por su talento (esas películitas detectivescas que hizo en los años 60 con Frank Sinatra han quedado totalmente desfasadas) e incluso su gran éxito (e incomprensible película de culto) "La humanidad en peligro" vista hoy en día solo puedes esbozar una sonrisa por los artesanales y pobres efectos especiales y por la ingenuidad, banalidad y simpleza del guión.

Por ello, no esperaba gran cosa de este "Río Conchos" pero no tarde mucho en meterme de lleno en la historia y disfrutarla como solo se pueden disfrutar y gozar los mejores western. ¿Por qué? Pues porque no se puede hacer mejor con tan pocos elementos: pocas veces se han visto en un western cuatro personajes tan bien definidos, perfilados y diferenciados entre sí. Los cuatros actores principales están espléndidos en sus respectivos papeles, ¡los cuatro!, como si hubiesen nacido para interpretarlos (sobre todo un impagable Richard Boone en el mejor papel de su carrera, sin duda).

Si la memorable interpretación de los actores no fuese suficiente, tenemos además un guión perfecto, sólido, vibrante, psicológico y efectivo que no decae nunca, que se sale incluso de los habituales cauces del western para adentrarse en una misteriosa trama de "política-ficción" sumamente interesante. Con un guión así ya el interés está captado, pero además la dirección de Douglas es enérgica, visceral e incluso en algunos momentos violenta y hasta políticamente incorrecta (ese racismo contra los Apaches).

Pero, por si todo esto fuese poco, en la recta final de la película introducen el misterioso e inolvidable personaje de Edmond O’Brien (en una interpretación realmente antológica, hay que ver que este actor siempre está bien, haga lo que haga) dando vida al General confederado obsesionado por reiniciar de nuevo la Guerra de Secesión, aunque sea a costa de los Apaches (que muchos les recordará, y con razón, al inolvidable personaje que 15 años después haría Marlon Brando en "Apocalypse now").

Por tanto, a modo de epílogo lo mejor que se puede decir de esta película es que, una vez terminada, sigues tarareando la pegadiza música de Goldsmith y gozando al recordar algunas escenas. Y eso es lo más bonito y especial que se puede decir de una película, y más aún de un género tan visto y manido como el western.

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2 de 3 usuarios han encontrado esta crítica útil
Punto límite
Punto límite (1964)
  • 7,6
    2.109
  • Estados Unidos Sidney Lumet
  • Dan O'Herlihy, Henry Fonda, Walter Matthau, Fritz Weaver, ...
8
El cine para hacer reflexionar también puede ser muy entretenido y fascinante
El quijotesco empeño que tengo hace años de intentar visionar el mayor número posible de películas de todas las décadas ocasiona que vengan rachas nefastas de truños infumables que te hagan incluso aborrecer el cine. Concretamente a mí me estaba pasando con la década de los años 60, a la cual tenía ya verdadero espanto porque todo lo que veía últimamente de esa década era un bodrio o un truño peor que el anterior. Hecho más que sorprendente teniendo en cuenta la inmensa calidad del cine previo y posterior a esa década. Por suerte, a pesar de las miles de películas ya vistas en mi vida, siempre existe una película que te sorprende y compensa, y te hace recobrar la fe en el cine y en que merece la pena seguir disfrutando del cine de todas las décadas. La película que ha obrado dicha reconciliación ha sido: "Punto límite", una espléndida y sobrecogedora película del mejor Sidney Lumet.

El principal mérito que le atribuyo a "Punto límite" es conseguir que empezará a verla con mucha desgana y desinterés, sobre todo por sus flojos primeros 5 minutos (lo peor del film, totalmente prescindibles), y acabar totalmente impactado, entusiasmado y muy excitado por la historia que nos cuenta y cómo la cuenta. Cierto que se trata de un film muy imperfecto, para empezar, como ya he dicho, todo esos primeros minutos presentando a los personajes de Dan O´Herlihy y Walter Matthau son totalmente innecesarios, prescindibles, no aportan nada a lo que viene después. Pero una vez pasado este bache narrativo ya la película es un torrente de adrenalina, expectación, zozobra y tensión bien dosificada. Pocas veces he visto la tensión tan bien dosificada y tan bien dirigida como en esta obra. El pulso firme de Lumet al rodar es impecable, la sobriedad del planteamiento es excelente, las interpretaciones perfectas y convincentes (sobre todo un soberbio Henry Fonda es un difícil papel que todo lo tiene que manifestar con las expresiones y emociones de su rostro).

Otra cuestión es la más que discutible ambigüedad política que pretende transmitir el film y la más que cuestionable ideología tendenciosa que se pueda entrever. A mí eso realmente me da igual. Por supuesto es agradable y estimulante que una película te anime a realizar interesantes debates políticos y a reflexiones profundas sobre la inmensa paranoia e histeria que se desató en los años 60 entre EEUU y URSS, así como el peligro que conlleva la guerra nuclear. Pero a mí como cinéfilo lo que más me llena es la inmensa capacidad de entretener, que el interés no decae en ningún momento (al contrario, se acrecienta minuto a minuto), la atmósfera tensa que sobriamente se mantiene todo el metraje y, sobre todo, las inesperadas sorpresas en un guión perfecto y conciso.

Qué alegría que el cine te siga sorprendiendo, ilusionando y motivando. Sencillamente por eso es el arte más querido por todos.

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1 de 4 usuarios han encontrado esta crítica útil
Los vikingos
Los vikingos (1958)
  • 7,4
    15.462
  • Estados Unidos Richard Fleischer
  • Kirk Douglas, Tony Curtis, Ernest Borgnine, Janet Leigh, ...
9
Admirable que te haga sentir y disfrutar de nuevo como un niño de 5 años
Uno de los primeros acontecimientos cinéfilos que recuerdo con especial cariño eran las sesiones dobles que durante mi infancia programaban algunos cines. De muchas de esas primeras películas no recuerdo ni el título dado que apenas tendría yo unos 4 ó 5 años. Lo que sí tengo presente en mi memoria es que en cuanto empezaban por fin a aparecer los títulos de créditos todos los niños efusiva, alegre y entusiasmadamente nos poníamos a aplaudir con la mayor devoción, como dando las gracias por lo que íbamos a ver, y volcando toda nuestra confianza y gratitud por anticipado, a través de esos aplausos, en la película.

Como ya he dicho apenas recuerdo ninguna de esas películas (la mayoría de ellas serían reposiciones o productos de serie B) pero ya entonces me marcó de forma apabullante "Los vikingos" por la minuciosa descripción de las salvajes, crudas, honorables y viscerales escenas y la plasmación, a modo hollywoodiense, de toda la iconografía vikinga. Disfruté tantísimo con esa película de puro escapismo, diversión y aventura “pulp” que se me incrustó en el subconsciente una de sus míticas escenas: aquella en la que el vehemente Kirk Douglas escala valiente e intrépidamente por un portón levadizo aprovechando como escalera las hachas que deliberadamente han lanzado contra él.

Por tanto, me aterraba volver a ver "Los vikingos" como adulto porque suponía que la decepción iba a ser considerable y que se iba a empañar el entrañable y cariñoso amor infantil que aún conservaba por esta película. Pues bien, gran alegría al comprobar que mi admiración por este film de Richard Fleischer no ha hecho más que aumentar y que podría hasta asegurar que me ha gustado incluso más, y ya es decir, que de niño. Estamos ante una auténtica joya imperecedera del cine repleta de momentos memorables con todos los ingredientes que una buena película debe poseer: mucha acción, aventuras, romances, pasiones, traiciones, honores ultrajados, reencuentros, decepciones, desamores, compromisos, relaciones familiares, etcétera. Y sobre todo lo más importantes: todos los actores absolutamente convincentes en papeles algo lineales y estereotipados pero que, a través de matices y excelentes interpretaciones, los hacen más que creíbles. En especial un soberbio Ernest Borgnine y unos espléndidos Kirk Douglas y Tony Curtis disfrutando como cosacos (o mejor dicho, como vikingos) de sus jugosos papeles. El único pero que se le podría poner a la película es el poco partido que se le saca a Janet Leigh que solo se pasea por ahí para lucir palmito, aunque bueno, también eso aporta mucho encanto.

Y respecto a la emblemática escena de la escalada a través de las hachas podría asegurar que a día de hoy, en pleno año 2013, no existen unos efectos especiales en el cine que puedan fascinar, asombrar y emocionar más que esa memorable escena y en cómo la interpreta el siempre solvente Kirk Douglas. Y, por si fuera poco, todo acompañado por una maravillosa e inolvidable música de Mario Nascimbene que remarca y aporta magnificencia y momentos gloriosos al film. Eso sí que era cine. Una gozada absolutamente recomendable. He vuelto a ser un niño de 5 años. He vuelto a disfrutar como entonces y eso hoy en día es todo un lujazo.

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5 de 6 usuarios han encontrado esta crítica útil
La calle sin nombre
La calle sin nombre (1948)
  • 6,8
    462
  • Estados Unidos William Keighley
  • Mark Stevens, Richard Widmark, Lloyd Nolan, Barbara Lawrence, ...
7
Richard Widmark en estado puro
Que Richard Widmark es una de mis debilidades cinéfilas desde siempre no es ningún secreto. Pues pertenece a esa escasa raza de actores carismáticos que en cada plano que salen se engullen la escena, se la comen enteran y eclipsan al resto de actores con su inmenso talento, atractivo y personalidad cinéfila que trasciende la pantalla y al argumento. Y como se suele decir: si hace de malo pues mejor que mejor.

A la historia del cine negro (bueno, y del cine en general) ha pasado su antológica interpretación en "El beso de la muerte" de Hathaway. Y bien podría considerarse "La calle sin nombre" una especie de continuación de aquella, pues Widmark vuelve a bordar ese arquetipo de personaje neurótico, imprevisible, sádico, visceral, inquietante, ambiguo, cruel y violento que tanto nos gusta a todos los amantes del cine negro, aportando ese toque memorable e indeleble que tanto caracterizaron sus interpretaciones sobre todo en los años 40 y 50.

Sin embargo , a pesar de que "La calle sin nombre" es un film magnífico y muy entretenido, me niego a meterlo en la misma cesta que "El beso de la muerte", pues a mi parecer tiene un lastre que perjudica la narración y del que curiosamente también se resentía otra película que vi hace unos meses y de temática argumental casi idéntica a este film: "La brigada suicida" de Anthony Mann. Este lastre es muy evidente en ambas películas: esa voz en off describiendo en exceso, en tono documental paso a paso, las andanzas y avances del agente del FBI y, sobre todo, esa apología de las virtudes patrióticas y los sacrificios diarios que realizan los agentes por el bien común.

Desde luego, la voz en off es un elemento imprescindible en cualquier film noir y un sello característico de estos tipos de films (por ejemplo la emblemática narración en off de Fred MacMurray en "Perdición", aunque claro, el maestro Wilder sabía usar en sus películas estas narraciones mejor que nadie), pero en estos dos casos el abuso resulta cansino e innecesario. De hecho el descarado remake que Fuller hizo de esta película años después ("La casa de Bambu" con unos estupendos Robert Stack y Robert Ryan) dosifica mejor este tipo de narración y acaba beneficiando al conjunto.

Por tanto, el mejor consejo podría ser quedarnos con la siempre gozosa interpretación de Widmark y pasar benévolamente por alto las demás cuestionables taras que pudiera tener el film.

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11 de 12 usuarios han encontrado esta crítica útil
Nobleza baturra
Nobleza baturra (1935)
  • 5,6
    477
  • España Florián Rey
  • Imperio Argentina, Miguel Ligero, Juan de Orduña, José Calle, ...
7
La historia del cine no las escriben solo las Obras Maestras
Aquellos que piensen que la historia del cine la escriben únicamente las Obras Maestras están muy equivocados. Pues existen películas menores que tienen una importancia capital por lo que representan e incluso existen películas mediocres, como el caso de esta "Nobleza baturra", cuyas virtudes van más allá de lo meramente cinematográfico.

"Nobleza baturra" es muchas más cosas de lo que parece a primera vista. Pues si nos quedamos en una visión superficial no veremos más allá de una típica película folclórica al servicio del talento y la belleza de la simpar Imperio Argentina y el típico melodrama que caracterizaron muchas de estas películas españolas a lo largo de varias décadas. Pero, si hacemos el esfuerzo de profundizar más, nos encontramos ante un documento histórico de la historia de España.

Yo en "Nobleza baturra" veo un documental minucioso y exhaustivo de la España rural de la década de los años 30 del pasado Siglo XX, y mucho más en concreto de la cultura y particular idiosincrasia aragonesa (¿existe otra película en la historia que se repita más veces la palabra “maño” y “maña”?). Por esa parte me encanta la película, ya que es un documento vivo de una parte de nuestra historia. De esta manera podremos disfrutar de la típica película folclórica repleta de emoción, gracia, sencillez, ternura, música y sentimentalismo (rodado todo de forma correcta y convencional por Florián Rey); y por otro lado hacer un repaso y empaparnos de una lección de historia mucho más visual y directa de la que nos puedan enseñar los libros acerca de esa época.

A veces es bueno cuestionarse porque este film de 1934 fue tan tremendo éxito comercial en su día y como caló de hondo en la audiencia, ¿Fue solo por sus discutibles méritos cinematográficos? Lo dudo mucho . Por cierto, si muchos piensan que esta versión es la más popular deberían saber que ya la versión muda de "Nobleza baturra" dirigida por Juan Vilá Villamala en 1925 llegó a convertirse en una de las películas españolas más taquilleras de todos los tiempos. ¿Casualidad?

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8 de 8 usuarios han encontrado esta crítica útil
Remordimiento
Remordimiento (1932)
  • 8,0
    1.361
  • Estados Unidos Ernst Lubitsch
  • Lionel Barrymore, Nancy Carroll, Philips Holmes, Louise Carter, ...
7
Muy deudora de "Sin novedad en el frente"
Creo recordar que fue Pumares en uno de sus míticos programas de radio (allá por finales de los años 80 cuando de niño le escuchaba asidua, respetuosa y apasionadamente) el que dijo que la divertidísima "Tootsie" a mucha gente no le cuadraba que fuese de Sydney Pollack pues Pollack era más bien siempre el drama ("Tal como éramos", "Danzad, danzad malditos", "Memorias de Africa", etc). No es una caso único, claro está, pues por ejemplo tampoco nadie identifica a Coppola como director de musicales y tiene en su haber esas dos rarezas de "Corazonada" y "El valle del arcoíris".

Todo esto ha reflotado en mi memoria cinéfila al visionar este "Remordimientos" del gran Lubitsch. Un solemne drama intenso antibelicista y antimilitarismo muy perturbador, hiriente, sumamente trágico, emocionante, reflexivo y demoledor. Y encontrarnos con una obra suya así es, cómo mínimo, desconcertante pues para la amplía mayoría de los cinéfilos Lubitsch es sinónimo de comedia, de la más pura y genuina comedia clásica norteamericana. Pero sí que hizo dramas (sobre todo en su época muda), y algunos de ellos, como este "Remordimientos", dirigidos con un firme e impecable pulso narrativo que nada tiene que envidiar a otros renombrados directores de la época especializados en el género dramático.

Y, aunque esta obra de Lubitsch es un film interesante y recomendable no me parece una gran película pues es excesivamente deudora del mítico "Sin novedad en el frente" que Lewis Milestone realizó dos años antes. Todas las escenas brillantes y destacable de la película ya están filmadas antes en la inmortal Obra Maestra de Milestone, el mensaje es el mismo, la historia es prácticamente la misma (se podría decir que la película de Lubitsch es la continuación de la otra) e incluso hay escenas y diálogos calcados la una de la otra (como por ejemplo esas reuniones de los ancianos en los bares discutiendo sobre las actitudes que deben tener los soldados, la necesidad del soldado de disculparse con la familia del soldado enemigo al que acaba de abatir, etcétera).

De todos modos son dos películas complementarías entre sí, muy influida la una por la otra, que representan un discurso antimilitar y antibelicista de la misma contundencia que el "Senderos de gloria" de Kubrick. Y, además, para los amantes de esos extraordinarios actores de reparto que inundaron el cine clásico es una nueva oportunidad para deleitarnos del inmenso talento interpretativo del siempre genial Lionel Barrymore.

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1 de 4 usuarios han encontrado esta crítica útil
La verdadera historia de Jesse James
La verdadera historia de Jesse James (1957)
  • 6,6
    727
  • Estados Unidos Nicholas Ray
  • Robert Wagner, Jeffrey Hunter, Hope Lange, Agnes Moorehead, ...
7
En muchos aspectos más atractiva que la versión de Henry King
Ante todo soy un gran fan del western , ya que a mi juicio es el único género que aunque la película sea rematadamente mala no deja de entretenerte y distraerte por muy banal, simplón y lineal que pueda ser el guión. Por ello, de vez en cuando, me dejo caer en la tentación y me doy el gustazo de verme una clásica película del Oeste. ¿Y qué mejor opción que una obra del maestro Nicholas Ray sobre la legendaria vida de Jesse James?

"La verdadera historia de Jesse James" es un western visceral, espléndido, vigoroso, vibrante, excitante y sobre todo conmovedor por lo muy bien definidos que están los personajes y la maravillosa forma, a través de flashback, que Ray nos lo va contando. Explicando y justificando en menos de 90 minutos todos los claroscuros de la mítica personalidad de Jesse James, el magnetismo que siempre ha deprendido su leyenda y, sobre todo, los motivos de humillación que le llevaron a su vida delictiva y sanguinaria como atracador de bancos y ferrocarriles.

Eso sí, lo realmente divertido de visionar esta película de Nicholas Ray es que a pesar de que hace ya muchos años que vi "Tierra de audaces" de Henry King (y la posterior secuela, "La venganza de Frank James" de Fritz Lang) me las estuvo recordando continuamente. Cierto que la historia es exactamente la misma pero podría jurar que hay escenas calcadas la una de la otra, los mismos diálogos e incluso hasta los mismos encuadres y planificaciones. ¿Esto desmerece en algo la película de Ray? Pues claro que no, cierto que es deudora de esas otras películas, pero tienen lo suficientes ingredientes propios para hacerla incluso más atractiva e interesante (para empezar un espléndido cinemascope, unas impecables escenas de acción y una crudeza visceral ausente en los films de King y de Lang).

He leído por ahí que quizás La verdadera historia de Jesse James se resiente por culpa del poco carisma de sus dos actores protagonistas. No puedo estar más en desacuerdo. Cierto que Robert Wagner es un actor mediocre con muchas limitaciones interpretativas pero en este difícil papel de encarnar a un mito como Jesse James sale airoso y lo resuelve de manera digna y creíble. Y en cuanto a Jeffrey Hunter es un actor intocable para mí haga lo que haga, porque un actor que consiguió en "Centauros del desierto" mantener el tipo y estar a la misma altura interpretativa de John Wayne merece todos los elogios y consideraciones. Y si nos ponemos quisquillosos hasta se podría decir que físicamente dan mucho más el pego como hermanos Wagner y Hunter que Tyrone Power y Henry Fonda en los films originales.

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2 de 2 usuarios han encontrado esta crítica útil
Primos
Primos (2011)
  • 6,5
    44.319
  • España Daniel Sánchez Arévalo
  • Quim Gutiérrez, Raúl Arévalo, Adrián Lastra, Inma Cuesta, ...
3
Ver esta película sí que es hacer el primo
¿A una película solo por el hecho de ser española ya debemos valorarla por un baremo, ya sea para mejor o peor, que al resto de películas de otras nacionalidades? Parece que sí, y que tenemos cierta tendencia a encumbrar ciertos bodrios al igual que a denostar films magníficos solo por el mero hecho de ser españoles. Parte de la idiosincrasia de este país, supongo.

"Primos" pertenece sin duda a la primera categoría, y es una pena, porque desde un principio no me sorprendió las excelentes críticas que recibió en general, pues las dos anteriores películas de Daniel Sánchez Arévalo ("Gordos" y sobre todo la espléndida "Azul oscuro casi negro") ya vislumbraban un director más que interesante, por lo que era lógico y normal que este "Primos" también fuese una obra más que estimable.

Y empieza bien, empieza muy bien, esos primeros minutos de un impagable Quim Gutiérrez soltando su monólogo en la iglesia son dignos de almacenarse en una antología de los mejores momentos cómicos del cine español. Pero justo ahí termina los buenos recuerdos que tengo de la película.

Que el resto del guión y de la historia sea intranscendente, superficial, pueril y muy infantil no es lo que más me cabrea, sino lo sumamente previsible que es la película y cómo sabes en todo momento qué va a ocurrir y lo poco que se esfuerza Sánchez Arévalo como guionista por aportar algo mínimamente original o relevante.

Por no hablar de los insustanciales, lineales y muy poco definidos personajes protagonistas (y bueno, también los secundarios). Y mira que unos personajes aunque sean muy lineales, esquemáticos y muy caricaturescos pueden llegar a funcionar muy bien y responder aportando verosimilitud a la trama por muy exageradas e imposibles que sean sus acciones (un ejemplo claro es la exitosa serie de "La que se avecina") pero aquí son tan falsos e irreales que ni funcionan. ¿De qué sirve tener a actores tan sobresalientes y excepcionales como Raúl Arévalo o Antonio de la Torre si sus personajes están tan mal definidos, matizados y desarrollados?

Ay, y pensar que hace unos días pensaba que pena que no estuviesen más trabajados los matices de los todos los personajes de la magnífica "Pequeñas mentiras sin importancia" de Guillaume Canet para así ya ser una obra completamente redonda y magistral. Ahora ya sí que me parece magistral y redonda después de visionar el bodrio de "Primos".

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2 de 3 usuarios han encontrado esta crítica útil
Open Range
Open Range (2003)
  • 6,6
    9.420
  • Estados Unidos Kevin Costner
  • Kevin Costner, Robert Duvall, Annette Bening, Abraham Benrubi, ...
7
Permiso para robar de los maestros si los resultados son tan magníficos como "Open range"
¿Es lícito robar a los maestros? ¿Es indecoroso o amoral, como discípulos, hacer una película robando a los maestros? Si los resultados son tan estupendos, entretenidos y dignos como este "Open range" yo les doy todo mi permiso para hacerlo.

En su día no vi esta película en el cine pues Kevin Costner me había decepcionado mucho como director y actor en los últimos años, tras aquel magnífico debut en la dirección con la espléndida "Bailando con lobos" (1990) no había vuelto a interesarme nada como director y muy ocasionalmente como actor. Pero viendo este "Open range" ahora pienso qué pena que no se prodigue más como director, porque talento tiene y de sobra.

Si somos sinceros este "Open range" no tiene nada novedoso y relevante que no se haya visto ya en multitud de westerns, pero está tan impecablemente narrado, dirigido y planificado que nos olvidamos de que nos ofrece lo de siempre. Cierto que la sombra del Maestro Clint Eastwood es muy alargada y todo lo que Costner nos muestra aquí ya se ha visto en clásicos del amigo Clint como "Infierno de cobardes", "El jinete pálido" y, sobre todo, la emblemática "Sin perdón" (todas las escenas de la lluvia con Costner y Robert Duvall están calcadas de esta magistral película). Tampoco escasean otros homenajes implícitos a clásicos de Howard Hawks ("Rio Bravo"), Fred Zinnemann (todo el tiroteo y duelo final me recordó continuamente a "Solo ante el peligro") y sobre todo contiene cierto aroma del mejor cine de John Ford (aunque claro, ¿qué western no está influenciado del aroma del Maestro Ford? Es algo inevitable).

Por tanto, yo me alegro sinceramente que Costner haya robado descaradamente de los grandes maestros, que se haya dejado influenciar y que haya sido capaz de asimilar correctamente el buen quehacer de esos cineastas porque, gracias a ello, los cinéfilos podemos disfrutar con "Open range" de un auténtico western con momentos memorables, un clímax estupendo, interpretaciones de altura (hacía tiempo que el gran Robert Duvall no brillaba tanto en un film) y un ritmo digno de las mejores películas del Oeste del Hollywood clásico.

¿Algún fallo destacable en la película? Pues uno más que evidente, y es que la egolatría de Costner por querer lucirse como actor acaba perjudicando el ritmo de la película, pues se regala una prescindible e innecesaria historia de amor con Annette Bening que, aparte de poco interesante, nunca llega a ser lo suficientemente relevante para el cómputo global de la historia. Pero en fin, se le perdona porque son muchos más los minutos de genuino western que destila esta película más que recomendable.

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Los hermanos Karamazov
Los hermanos Karamazov (1958)
  • 6,8
    1.162
  • Estados Unidos Richard Brooks
  • Yul Brynner, Claire Bloom, Maria Schell, Lee J. Cobb, ...
7
Disfrutémosla como película y no como imposible adaptación de la novela de Dostoievski
Hasta hace bien poco nunca había visto la popular película "Los hermanos Karamazov" (1958, Richard Brooks), un film que ya desde niño leí en libros de cine críticas muy negativas y poco favorables. Pero como Richard Brooks tiene en su haber un buen puñado de obras magistrales (y alguna que otra Obra Maestra) pues me animé a verla con muy pocas esperanzas de que me gustase. Y vaya por donde, me gustó.

Puede que no sea en absoluto un film redondo y por supuesto dista mucho de estar entre lo mejor de su interesante director, pero es un producto más que digno con un reparto espléndido encabezado por el siempre carismático Yul Brynner y un extraordinario Lee J. Cobb en uno de sus mejores e inolvidables personajes. Es decir, un film entretenido, bien interpretado y de una factura impecable.

El problema de que a mucha gente no le guste es, como siempre, no tener la capacidad de poder separar la película de la novela de Dostoievski en la que está basada. La novela del genial escritor ruso es una de las más altas cotas que se han alcanzado en la literatura universal, una obra de importancia seminal en el mundo de las letras y probablemente la novela preferida de muchísimos millones de lectores de todo el mundo. Los hermanos Kamarazov ha sido referenciada y aclamada desde hace más de un siglo como una incuestionable Obra Maestra universal. Y ciertamente lo es.

En cambio la película de Brooks es un típico producto hollywoodiense de los años 50 (incluyendo el inevitable happy end que por supuesto no está en la novela) y que traiciona en muchísimos aspectos la obra original siendo tremendamente infiel e irrespetuosa, aparte de lo imposible de condensar las miles de página del libro en una película de solo dos horas. Pero yo me cuestiono, ¿es esto realmente algo malo? Por supuesto que a todos nos gustaría que tanto la novela como la película fuesen una Obra Maestra absoluta (como por ejemplo pasa con otro clásico de Brooks: "A sangre fría") pero es que hay ciertos textos que son imposibles de adaptar, no tienen cabida en el arte cinematográfico y "Los hermanos Kamarazov" es un ejemplo perfecto. Sé que es muy difícil para cualquiera separar literatura y cine, y por regla general de este combate sale perdiendo casi siempre el cine (salvo en contadas ocasiones que de obras malas o mediocres han surgido memorables films como por ejemplo "Lo que el viento se llevó" o "El padrino").

Por tanto, si no se va a conseguir nunca adaptar y ser fiel al material original del que se parte entonces ¿por qué no deleitarse simplemente viendo la película como lo que es y no intentar buscarle otras cualidades que jamás tendrá? De nada sirve fustigarse y enojarse haciendo comparaciones entre lo creado en un arte y el otro, porque así no se disfruta nunca. Pero, si se es lo suficientemente inteligente de ver una película convencional con ojos inocentes y desprejuiciados, la gozaremos y no nos sentiremos ultrajados por haberse profanado y desdibujado la obra original del autor.

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6 de 6 usuarios han encontrado esta crítica útil
Los implacables
Los implacables (1955)
  • 7,2
    1.037
  • Estados Unidos Raoul Walsh
  • Clark Gable, Jane Russell, Robert Ryan, Cameron Mitchell, ...
8
El talento, el carisma, la presencia y el magnetismo de una gran estrella
Estrellas ha habido en la historia del cine desde sus orígenes y siempre las habrá, pues incluso hoy en día que todo el mundo hollywoodiense está más desmitificado siguen existiendo grandes estrellas del calibre de Brad Pitt, George Clooney o incluso Tom Cruise (que lleva incombustible instalado en el estrellato desde hace casi 30 años a base de instinto, constancia y talento).

Ahora bien, cualquier cinéfilo en el fondo de su corazón sabe que las verdaderas, esenciales y legítimas estrellas son las del cine clásico donde surgieron auténticas leyendas y mitos cinematográficos que atesoraron, consolidaron y mitificaron la magia del cine y la fascinación que nos cautivaron. Y si de estrellas clásicas hablamos, probablemente Clark Gable es su mayor exponente. ¿Por qué? Pues porque concentra y exhala en su dilatada e inolvidable carrera todo el carisma, talento, magnetismo, personalidad, fuerza, atractivo, simpatía y mitomanía que se le puede pedir a un estrella. Un digno Rey de Hollywood como fue apodado en su época por sus fans.

Por tanto, contar con Gable para "Los implacables" ya es el primer paso para aportar personalidad y enjundia a una película. Añadamos además que tras la cámara está Raoul Walsh, y decir Waslh es como decir John Ford, es decir, cine en estado puro y uno de los más grandes genios cineastas que jamás dará el séptimo arte. Además, para el director no era algo nuevo el argumento de la película, pues si nos fijamos con atención en ciertos momentos es como si fuese un remake de su memorable "La gran jornada" dirigida por sí mismo 25 años antes con otro mito del celuloide: John Wayne. Y si lo completamos con una muy sensual (y muy divertida) Jane Russell ya la receta es perfecta. Un plato perfecto para ser degustado sobre todo por los amantes del western y del cine clásico.

El resultado de "Los implacables" es el esperado pero no por eso deja de sorprender. Primero porque es un film muy compacto con algunas de las escenas de paisajes monumentales en cinemascope más bellas jamás rodadas. Segundo, contiene un impecable y firme pulso narrativo de Walsh para dirigir con su maestría habitual la acción, la aventura, el romance, el drama e incluso algunos afortunados toques de humor. Tercero, la química brutal entre Clark Gable y Jane Russell hace saltar chispas con algunos inteligentes y picantes diálogos con doble sentido. Cuarto, por si fuera poco, un solvente grupo de secundarios donde destacaba el siempre correcto y versátil Robert Ryan que siempre aporta más carisma a un film, como si con el de Gable no fuese ya más que suficiente.

De forma concisa y resumida se podría decir que "Los implacables" es el un western es estado puro, paradigma de los que engrandecieron el género y lo convirtieron en mítico y antológico. Vamos, una gozada, para que nos entendamos.

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14 de 14 usuarios han encontrado esta crítica útil
La boda de mi mejor amiga
La boda de mi mejor amiga (2011)
  • 5,7
    20.345
  • Estados Unidos Paul Feig
  • Kristen Wiig, Maya Rudolph, Rose Byrne, Chris O'Dowd, ...
5
Desconectado del humor de las comedias actuales
Cada vez que, de forma distendida, hablo con algún amigo o conocido sobre la música actual más me doy cuenta de que me he quedado estancado en la música del siglo XX y que no tengo ni la más remota idea del tipo de música que se lleva ahora, así como de los estilos de modas o los cantantes del momento. Es más, si me pongo a repasar esas listas de los más grandes éxitos musicales de los últimos 10 años me horrorizo al comprobar que no conozco ninguna de esas canciones y, que al escucharlas, me parecen rematadamente malas e insoportables. Es decir, insisto, me he quedado totalmente estacando en la música del siglo XX (a pesar de mi todavía gran juventud).

Todo este preámbulo viene porque se podría decir lo mismo del cine del siglo XXI. ¿Estoy insinuando que me he quedado obsoleto y solo valoro el cine antiguo en detrimento del cine actual? En absoluto, de hecho opino que en la última década se han hecho películas espléndidas y maravillosas, e incluso que hasta la calidad media de todas ellas es superior a lo que se hizo en los años 80 y 90 donde abundaron los bodrios y los despropósitos.

Mi desilusión viene por las comedias que se hace actualmente, al tipo de comedia que se realizan y que, por mucho que me esfuerzo, no me hace la menor gracia. Empecé a darme cuenta de ello cuando vi hace unos años la célebre "Resacón en Las Vegas" (uno de los mayores éxitos comerciales de todos los tiempos) que, aparte de algunos divertidos gags merecidamente destacables, me pareció una comedia muy irregular que poco aportaba al género. He visto multitud de comedias, algunas mejores y otras peores, pero no acabo de conectar con el humor actual y mucho menos con el popular humor de la factoría Apatow que intentan imponernos desde hace años. No voy a negar que siempre hay excepciones y que hay comedias relevantes que elevan el nivel, pero son solo una minoría poco destacable.

Ahora bien, no sé porque tenía muy buenas vibraciones con esta "La boda de mi mejor amiga". Presentía que podía ser una gran comedia y prometía mayor calidad de lo habitual. Quizás es que subconscientemente añoraba, por la semejanza del título, que estuviese al nivel de "La boda de mi mejor amigo" (un gran éxito de los años 90 con la mejor Julia Roberts y una comedia espléndida de principio a fin, todo un clásico a reivindicar desde ya).

Y sin embargo, con esta "La boda de mi mejor amiga" me encontré una vez más con la previsible comedia mediocre con los típicos gags escatológicos denigrantes (esta vez protagonizados por chicas, lo cual tampoco es que haya sido muy innovador), las tópicas y muy repetidas situaciones pseudorománticas que rozan la vulgaridad, una originalidad cero y, sobre todo, una incomprensible excesiva duración (con lo bien que se hubiese condensado todo en menos de 90 minutos). Una decepción total, a pesar de que el tráiler, una vez más, nos engañaba aparentando más de lo que realmente era.

En fin, habrá que seguir esperando que algún día la comedia actual, aunque sea para masas, vuelva a beber de las fuentes de los grandes Maestros para ver si así consiguen arrancarnos alguna sonrisa, que falta nos hace.

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La dama de hierro
La dama de hierro (2011)
  • 5,9
    12.917
  • Reino Unido Phyllida Lloyd
  • Meryl Streep, Jim Broadbent, Anthony Head, Richard E. Grant, ...
5
Decepción absoluta, menos mal que por lo menos está Meryl Streep
Mi admiración, fascinación, valoración y aprecio por Meryl Streep no ha dejado de crecer a lo largo de los últimos años (o más bien dicho: a lo largo de las últimas décadas) pues estamos ante una de las actrices más brillantes, dotadas, sublimes, talentosas y soberbias que ha dado el cine en toda su historia, hasta el punto que muchos la consideran la mejor actriz de todos los tiempos, y no seré yo quien lo ponga en duda, pues el abanico de personajes dispares, difíciles, memorables y fascinantes que nos ha brindado Meryl Streep desde siempre se cuentan por docenas.

Aclarado este punto no hay que ni decir que en "La dama de hierro" está tan magnífica e impecable como siempre y ese tercer Oscar que ha ganado era más que merecido. Aquí se acaba todo lo bueno que se puede decir de la película.

Ya en su momento cuando me enteré que Phyllida Lloyd iba a ser la directora (una persona cuyo único supuesto logro fue convertir el divertidísimo, alegre y colorido musical de "Mamma mía" en una película sosa a rabiar a pesar del gran esfuerzo de sus intérpretes) me eché a temblar. El resultado no puede ser más patético. Cierto que cae en los errores de todos los biopic de intentar condesar y abarcar toda una biografía en una sola película, lo cual casi siempre es imposible ("J. Edgar", "El aviador", etcétera) , pero si solo fuese eso su mayor defecto sería perdonable. Lamentablemente éste es solo uno de ellos.

"La dama de hierro" es aburrida (y mira que es difícil hacer aburrida la vida de la carismática Margaret Thatcher, una de las políticas más influyentes e importantes de toda la historia), es insulsa, es ridícula, es sumamente trivial (con lo interesante que hubiese sido un análisis riguroso, detallado y repleto de matices de la figura política y personal de la Thatcher). Pero, sobre todo, es cansina, sumamente cansina.

Cansina es lo que mejor describe esta "Dama de hierro" porque no hace más que regodearse, una y otra vez de forma agotadora, en su relación con el fantasma de su marido fallecido, así como en la debilidad física y mental que sufre el personaje en su vejez. Lo que cualquier buen director hubiera, con solo dos secuencias, mostrado y aclarado, Lloyd machaca de forma constante una y otra vez, sin cesar, abarcando todo el metraje de la película. Qué desperdicio de historia. Qué desperdicio de posible gran película. Qué gran pena de lo que podría haber sido. En fin, nos consolaremos pensando que por lo menos tenemos a Meryl Streep, que sino...

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La chispa de la vida
La chispa de la vida (2011)
  • 5,5
    10.052
  • España Álex de la Iglesia
  • José Mota, Salma Hayek, Blanca Portillo, Juan Luis Galiardo, ...
6
Qué difícil es rodar con la misma sutileza del Maestro Wilder
Si algo siempre ha caracterizado a los grandes directores es la sutileza. Ese don tan maravilloso de la sutileza que utilizada correctamente y dosificándola en pequeñas dosis puede producir efectos maravillosos y aportar infinitos y relevantes matices a una película en cada una de sus escenas. Un Maestro del arte de la sutileza, entre otras muchísimas virtudes, fue mi siempre admiradísimo Billy Wilder que en "El gran carnaval" filmó una de sus Obras Maestras más memorables, con una vigencia hoy en día incuestionable pues se adelantó décadas a lo que acabaría convirtiéndose el periodismo sensacionalista y la televisión basura.

Pues bien, Alex de la Iglesia (el cual tiene en su haber, al menos, una Obra Maestra: "El día de la bestia") de "El gran carnaval" ha copiado solo el argumento, pues del buen hacer y la sutileza wilderiana no ha querido (o no ha podido) aportar nada en esta "La chispa de la vida".

En "La chispa de la vida" todo está rodado digamos a martillazos, con vehemencia, con ferocidad y de una forma descarnadamente directa y vulgar, muy vulgar. Como si se hubiese rodado con muchas prisas y por puro encargo (y no es de extrañar, pues el guión extrañamente no es suyo sino del estadounidense Randy Feldman). Todo está filmado como muy pasado de rosca y de una forma tan exagerada que sinceramente no acabo de comprender el porqué.

Quizás el director ha pensado que debe ser duro, directo, visceral, impactante, asequible y obvio para que todo el mundo capte el mensaje de humanidad que pretende arrojar el film, y vaya que sí lo consigue, pero de una forma tan chabacana que parece urdida por esos miserables programas televisivos a los cuales quiere criticar. Es imperdonable que todo esté tan esquematizado y, algunos personajes, como el de Juanjo Puigcorbe o Fernando Tejero sean tan caricaturescos y paródicos que sea imposible creérselos. En la vida real nunca los buenos son tan buenos y los malos son tan malos, sin fisuras, sin matices, sin sutileza al fin y al cabo. Los trazos del guión están escritos con brochazos y eso resta credibilidad al conjunto final. Ay, es exasperante como se malgasta su talento en un guión que le resulta tan ajeno.

De todos modos, "La chispa de la vida" aunque esté vulgarmente contada debe visionarse para recapacitar acerca de su terrible mensaje sobre la crisis, el paro, las injusticias, la dignidad y, sobre todo, el afán de sensacionalismo desalmado que nos rodea.

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J. Edgar
J. Edgar (2011)
  • 6,1
    25.429
  • Estados Unidos Clint Eastwood
  • Leonardo DiCaprio, Armie Hammer, Naomi Watts, Josh Lucas, ...
7
El buen oficio del Maestro Eastwood no puede hacer nada contra un mal guión
Las grandes expectativas conllevan grandes decepciones la mayoría de las veces. Un ejemplo muy significativo para mí siempre fue "El aviador" (Martin Scorsese, 2004) que me generó muchas expectativas por: un gran director (uno de los más grandes, sin duda), narrar la vida de uno de los personajes absolutamente más fascinantes, interesantes y complejos del siglo XX (Howard Hughes) e interpretada por uno de los mejores actores de su generación (pues Leonardo Dicaprio, ya incluso en la época de "Titanic", tenía un talento desbordante e incuestionable). Sin embargo, El aviador resultó una película simplona, lineal, aburrida, pesada y, sobre todo, insustancial (no profundizando nada en el jugoso personaje de Hugues y en todas las famosas y peculiares excentricidades que hizo).

Por eso al enfrentarme a "J. Edgar" me temí una nueva decepción pues lo que se nos ofrecía era de unas expectativas excepcionales: magistral director (Clint Eastwood hoy en día es posiblemente uno de los más grandes de toda la historia), talentoso actor protagonista (de nuevo Dicaprio) e historia sobre uno de los personajes más ambiguos, complejos e interesantes del siglo XX, casi tanto como Howard Hugues, el polémico y poderoso Edgar J. Hoover que durante 48 años gobernó el FBI con mano de hierro y métodos más que discutibles.

El resultado final es una sensación agridulce, pues aunque es muchísimo mejor y más entretenida que "El aviador" pero, aun así, "J. Edgar" no llega al nivel de calidad de otras obras de Eastwood.

Soy consciente de que es muy difícil, dificilísimo, condensar la asombrosa vida de Hoover en una película de dos horas y pico. Qué daría para una película de 10 horas por lo menos y que es imposible abarcar todo lo que hizo y lo mucho que influyó en la sociedad estadounidense a lo largo de casi 50 años en los que fue incluso más poderoso que todos los Presidentes de ese periodo. Lo que me irrita es como el guión se ha volcado prácticamente en un tema: la homosexualidad de Hoover y lo débil que era emocionalmente por culpa de dicha homosexualidad, dando a entender que era la causa de muchas de sus polémicas acciones. Eso para mí es un error, con solo haberlo esbozado ya sería suficiente, pero la película se recrea en ello, así como en la relación enfermiza con su madre, no dejando tiempo a desarrollar aspectos mucho más interesantes e impactantes en la vida de este personaje singular y seminal de la historia estadounidense.

Una pena sin duda no haber retocado y ampliado más ese guión, porque por lo demás es una película magnífica con un Dicaprio extraordinario y una sutil dirección de Eastwood repleta de matices. Pero claro, sin un buen guión...

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War Horse (Caballo de batalla)
War Horse (Caballo de batalla) (2011)
  • 6,5
    27.308
  • Estados Unidos Steven Spielberg
  • Jeremy Irvine, Emily Watson, Peter Mullan, Niels Arestrup, ...
7
Cine clásico del siglo XX que chirría un poco en el XXI
Debo reconocer que este "Caballo de batalla" me ha quedado desconcertado y que Steven Spielberg (perdón, el Gran Maestro Steven Spielberg, quería decir) ha dirigido una película espléndida que decepcionará mucho a todos aquellos que no sepan (o no puedan) cogerle el tono adecuado.

Aquellos (como yo a priori) esperen al Spielberg más dramático, serio, maduro y hasta cruel de "La lista de Schindler" o "Salvar al soldado Ryan" quedarán muy contrariados, no porque no abunden las escenas terribles de guerra (que las hay y todas, absolutamente todas, están espléndidamente rodadas como no podía ser menos) sino por el tono infantil, inocente, fantasioso y sumamente irreal de cómo está contado. Todo en la película es una fábula. Es un cuento infantil. Es una película para todos los públicos rodada con una ingenuidad e inocencia aplastante que desconcierta. Eso sí, una vez que consigues cogerle el tono a este extraordinario "Caballo de batalla" estamos indiscutiblemente ante una de las más obras más singulares del genio norteamericano.

Quizás el problema de "Caballo de batalla" es que se ha rodado en el siglo XXI y desgraciadamente nuestros ojos adultos están ya muy contaminados por la miseria, maldad y crueldad que hemos visto. Pero si se hubiese estrenado por ejemplo el mismo año que la célebre "Fuego de juventud" (1945, Clarence Brown) -–Una película con la que tiene muchísimos puntos en común y que curiosamente no he visto ninguna crítica que las relacione- estaríamos hablando de un film con el aroma del añorado cine de antaño. Y es que esta obra de Spielberg destila cine clásico (rancio lo llamarían algunos) por los cuatro costados. Es puro cine. Es puro John Ford. Es un clásico desde ya (y el tiempo me acabará dando la razón).

Por supuestos que a todos, y a mí el primero, nos chirría ese tono de fábula inocente y todos esos personajes intencionadamente simples y unidimensionales repletos de bondad, nobleza, entrega, ideales, humanidad, compasión y buenos sentimientos. O incluso nos irrite hasta ese recurso cinematográfico tan arcaico hoy en día como que todos los personajes por toda la Europa de 1914 hablen el mismo idioma y solo se diferencien por el acento de su correspondiente país. Pero, si hacemos el esfuerzo (y mira que cuesta), de ver la película con ojos de un niño complaciente estaremos contemplando una verdadera ración de cine clásico con imágenes indelebles y un espectáculo maravilloso (con, por si fuera poco, una música radiante y bellísima del Maestro Williams) que, quizás, nos hace sentirnos mejores personas, tal y como conseguían muchos de esos otros clásicos de la historia del cine del siglo XX.

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Las damas del bosque de Bolonia
Las damas del bosque de Bolonia (1945)
  • 7,0
    917
  • Francia Robert Bresson
  • Paul Bernard, Maria Casares, Elina Labourdette, Lucienne Bogaert, ...
8
Para aquellos que admiren la Glenn Close de 'Las amistades peligrosas'
Fue Godard el que dijo: "Bresson es al cine francés lo que Mozart a la música alemana o Dostoievski a la literatura rusa". Yo, gran desconocedor de la obra de Bresson, no soy quien para corroborarlo pero después de visionar "Las damas del bosque de Bolonia" sí que puedo afirmar que estamos ante un director muy peculiar con una sensibilidad tan marcada que se deja filtrar en su obra, o por lo menos en el caso de esta película.

Lo primero que llama poderosamente la atención en "La damas del bosque de Bolonia" es lo rabiosamente moderna que es, lo arrebatadoramente perturbadora que es y, sobre todo, lo despiadamente cruel que es prácticamente desde su primer minuto. Se suele decir que Cukor es el gran director de mujeres pero en ese caso creo que pocas veces las mujeres han estado mejor dirigidas, con una interpretaciones tan fascinantes, asombrosas y sobrecogedoras, sobre todo en el impagable personaje de María Casares (excelente actriz coruñesa que gracias a esta película merece estar en los altares de las mejores actrices francesas de todos los tiempos).

La interpretación de Casares como la adinerada, inteligente, sensual y alevosa Hélène es de pura antología, demostrando con mucha sutileza todas las caras que puede tener un personaje tan inolvidable. Su convincente retrato de mujer mala, pérfida, retorcida, vengativa y maquiavélica por motivos triviales y pueriles son de los que ponen los pelos de punta. Es la pura maldad personificada y la crueldad absoluta en la mujer. Todo acompañado con esa inmensa inteligencia y talento para manipular a los personajes que la rodean, sobre todo al pelele de Jean (Paul Bernard) y a la sensible y desgraciada Agnès (Elina Labourdette) para así estallar en ese final arrebatador donde la palabras de “usted, usted, usted” hace que se nos congele el corazón.

Y todo ello me lleva a pensar cuantísimos puntos en común tienen la muy aplaudida interpretación de Glenn Close en la afamada "Las amistades peligrosas" (realizada más de 40 años después de "Las damas del boque de Bolonia") con este personaje de Hélène, pues ambas se mueven por las mismas motivaciones pérfidas, objetivos maquiavélicos, sentido irresponsable, egoísmo y conducta pueril con tal de satisfacer sus infantiles deseos, aunque con ello lastren, dañen y maten sentimentalmente a personas inocentes. Ay, y todavía habrá quien piense que las mujeres por naturaleza no son malas e infames :)

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