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3
La novia de Satanás.
Pese al delirio que es su sinopsis, que no es del todo exacta, la película solo al principio y al final, logra cierto vuelo, claro dentro de lo trash que es, en ningún se puede esperar otro tipo de cosa en una propuesta como esta, lo que si es imperdonable, es lo aburrida que se torna a la mitad, y aunque es corta, se hace larga.
La historia que trata de mezclar 2 temas de moda en esa época, como eran los motociclistas y las sectas satánicas, queda a deber ese gran enfrentamiento entre ambas fuerzas, y prefiere centrarse en el viaje de estos motociclistas por las diferentes carreteras de Estados Unidos, y como se drogaban, bebían, tenían sexo y peleaban, poco más sucede por casi 1 hora, exceptuando un par de asesinatos, luego la película llega al tan esperado clímax y absurdo, pero para mí ya es tarde, y el supuesto enfrentamiento final, hace que la decepción sea absoluta.
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6
La maldición del presupuesto
Paul Lewis tenía una visión: la película de serie B definitiva, la que iba a unir en un crossover imposible terror y bikesploitation. Ambos eran géneros muy populares a finales de los sesenta y principios de los setenta y favoritos de una escena alejada de las alfombras rojas y el glamour de Hollywood: la de los drive-ins y las grind sessions de doble programación.

No eran ingenuo ni un pardillo. Lewis había trabajado como productor nada menos que en "Easy Rider", "Born Losers" y "Hell's Angels on Wheels", tres títulos muy populares (sobre todo el primero) del bikesploitation. En esto entran en escena Paul Lavesque y David Kaufman, ambos salidos de American International Pictures (la compañía para la que trabajaba Roger Corman), quienes le entregan a Lewis justo el guión que estaba buscando. Un apretón de manos y la película ya estaba en producción. El trabajo de Lavesque como ayudante de dirección en las pelis de motoristas “The Savage Seven” y “Naked Angels” le hizo ganar la confianza de Lewis para posicionarse como director.

Con un casting de sólo seis actores profesionales (Stephen Oliver era una cara conocida en el universo cinematográfico motero y Donna Anders venía de protagonizar “Count Yorga, Vampire”) la película echó a rodar hasta que el dinero se agotó. Entonces el personal siguió para terminar como pudo la película a costa de sus propios bolsillos.

Ahí empiezan los problemas. Ahí, la grandiosa visión empequeñece a golpe de (falta de) talonario. Ahí, lo que podría haber sido algo grande, se convierte en una película más. Pero disfrutable para quien la vea sabiendo un poco lo que va a encontrar.
SPOILER: El resto de la crítica puede desvelar partes de la trama.
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