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7
Volvió para quedarse.
Por mucho que intentaron durante años convencer a Christopher Lee de que se pusiera de nuevo la capa de Drácula, este daba largas una y otra vez, pero al final, en un medio como el cine, donde lo que se dice hoy poco vale para mañana, terminó por claudicar. Es verdad que tardó ocho años, pero una vez que volvió a interpretarlo, ya no pararía ofreciéndonos muchas más, algunas de ellas del todo olvidables, como aquella con Jesús Franco.

Este “Drácula, Príncipe de las tinieblas”, despertó ya en su día bastante expectación y cosechó un apreciable éxito; pero entre nosotros, esta continuación es muy flojita, carente del brío e inteligencia de otras obras de Terence Fisher y donde incluso
Christopher Lee parece no estar nada convencido. No ayuda mucho el guión, ya que una cosa es que el Conde sea parco en palabras y otra muy distinta mudo. Y es que el conjunto de la narración es bastante pobre, previsible e ingenua.

Afortunadamente la Hammer tiene otras virtudes, y es que el sabor de película de serie B que ellos ofrecían es irrepetible. Esos decorados en los estudios de Londres, más a parte, algunas escenas de exteriores rodadas en la mismísima Rumanía le dan un toque especial.

Con el director Terence Fisher hay que tener cierto cuidado, ya que muchas de sus obras más conocidas por el gran público son las más flojas, mientras que otras mucho más inaccesibles como “La novia del Diablo” tienen una calidad mucho más alta.

Disfrutarla con inteligencia y no con fervor es lo más sensato. Ultras ya tenemos muchos en los campos de fútbol.

Nota: 6,1.
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27 de 34 usuarios han encontrado esta crítica útil
8
Un conde más inhumano que nunca
Casi una década después. Fisher retomó la historia del vampiro más famoso de la literatura, para seguir afilando sus colmillos y su sadismo (del Conde por supuesto), porque
Drácula es aquí mucho más visceral que en el film anterior, de tal manera que ni siquiera pronuncia una sóla palabra en todo el metraje. La razón de esta particularidad es que Christopher Lee no estaba demasiado contento con los diálogos que le tocaba pronunciar. Según él eran ridículos y pueriles. Sin duda ello contribuye a que el personaje sea mucho más misterioso e inhumano.
La pelicula no llega a la calidad de la anterior, pero sin duda sigue siendo una muy interesante propuesta de la Hammer. Sólo se echa en falta a Peter Cushing. Especialmente memorable resulta la escena en el lago helado. Sigue habiendo referencias de la Novela aunque cada vez se aleja más de ella. Cuidado con el cuello!
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15 de 18 usuarios han encontrado esta crítica útil
8
Hammer films
La esperada secuela del previo Drácula de Fisher- Lee, a partir de un guión que aprovechaba elementos de la novela original ausentes en la anterior; dos parejas se refugian enconscientemente en el castillo de Drácula, custodiado por un torvo personaje que sólo esperaba una ocasión así para resucitar a su amo.
Un film excelente, de excitante ambigüedad e impecable atmósfera, y la definitiva institucionalización de uno de los grandes mitos del cine de terror. El Drácula encarnado por Christopher Lee.
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14 de 20 usuarios han encontrado esta crítica útil
9
Excelente secuela
Ocho años después de la brillante Drácula (Horror of Dracula, 1958) Terence Fisher dirige el segundo acercamiento de la Hammer al personaje de Bram Stoker en esta continuación superior en muchos aspectos a su antecesora. Si bien en aquélla el conde se introducía en la sociedad victoriana del momento para infundir terror y provocar la destrucción en esta ocasión son dos matrimonios británicos los que irrumpirán en las lejanas tierras de Transilvania, un mundo envuelto en la superstición y alejado de la civilización, tal como queda patente desde los momentos inciales de la película.
La espectacular aparición del conde se hará esperar mientras Fisher dirige con pulso firme la cámara por los pasillos, recovecos y rincones oscuros del castillo, recreándose en las sombras y lugares mal iluminados mientras aumenta la desconfianza de los protagonistas. Drácula, desprovisto del talante aristocrático del que hiciera gala en los minutos iniciales de Horror of Dracula aparece como un ser salvaje y asesino. Es significativo el hecho de que no llegue a pronunciar ni una palabra en todo el film, según el mismo Lee debido a la pobreza del guión si bien otras versiones lo consideran un castigo del guionista debido a su negativa a interpretar al personaje durante los ocho años anteriores. Destacan del mismo modo el enigmático personaje de Klove, el sirviente del Conde ;el padre Sandor (Andrew Keir) y la excelente Barbara Shelley.
Sin duda el resultado es una de las mayores joyas de la hammer y por desgracia la última película del maestro Terence Fisher sobre el conde transilvano.
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12 de 16 usuarios han encontrado esta crítica útil
8
Drácula; Príncipe de las Tinieblas...
Aquí tenemos la continuación a "Drácula" de Fisher. Seguimos con el mismo director así que la calidad está asegurada. Fue difícil plantearse esta secuela, ya que la primera parte de "Dracula" terminó con las cenizas del vampiro esparcidas por el viento en todas direcciones. Pero en fin, se sacó al personaje del mayordomo que vivía con el conde y que buscó las cenizas, y las recogió.
Transcribo aquí un dato de interes de la película leído de una web:
En 1965 Hammer hizo esta historia a partir de un guión no utilizado de finales de los cincuenta titulado The Revenge of Dracula, Jimmy Sangster y Anthony Hinds, bajo el seudónimo conjunto de John Samson, escribieron uno nuevo; del libreto, por orden del Comité de Censura británico, se sustituyeron determinados pasajes, como el de la resurrección del Conde, que originalmente debía tener lugar con la cabeza cercenada del sacrificado (Alan: Charles Tingwell) “presenciando” todo.

Me ha encantado su ambientación, las tomas en las que se nos enseña el castillo de Drácula, las zonas de bosque,etc. Es por tanto una joyita de temática de vampiros con ambientación gótica muy bien dosificada. Tiene también partes de acción bien desarrolladas y incluso algunas de suspense que no relataré para no desvelar demasiado la película. La banda sonora acompaña perfectamente y en otras desaparece sabiamente. Hay varias escenas en las que solo se oye el susurro del viento por los pasillos y habitaciones del castillo pero no se necesita más. Es además una muestra de como sin tener mucha capacidad para hacer efectos especiales, hacer una historia que te hace seguirla de principio a fin sin aburrirte.
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9 de 10 usuarios han encontrado esta crítica útil
9
Drácula resucita
Segunda entrega de Fisher sobre el famoso vampiro. Sin llegar a la maestría de la primera entrega, esta historia sigue atrapando por su interesante guión, magnífica interpretación de todos los actores y la dirección firme y elegante del maestro británico. Quizás se echa algo de menos la presencia carismática de Peter Cushing, pero me sigue pareciendo una película entretenidísima y magníficamente realizada. Siento que a algunos compañeros les gusten más los bodrios recientes, como Van Helsing, Blade o Vampiros de John Carpenter, que sólo tienen buenos efectos especiales, pero que son películas huecas y nada originales.
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10 de 14 usuarios han encontrado esta crítica útil
8
De las mejores de la Hammer
Una pequeña y agradable sorpresa, muy recomendable y magnética.

Quiero decir, pensaba que esta secuela iba a ser claramente inferior a la adaptación de la novela de Stoker con la que arrancó esta productora británica. Sin embargo, es todo al contrario, para que luego digan de las secuelas que nunca fueron buenas. Esta niega ese dicho, ya que engancha y no te suelta hasta que acaba, tiene muy buen ritmo, buenos personajes y llega a cautivar con su ambiente y la terrible resurrección del Conde. Pasa el tiempo, pero tanto la ambientación como el desarrollo o la elegancia hipnótica de las escenas nunca pasan de moda. Además, Christopher Lee como el conde está magnífico, sobre todo en esta ocasión, en la que se atreve a permanecer mudo durante toda la película con un resultado simplemente excelente.

Qué puedo decir, me encanta y me parece de las mejores de la Hammer, por no decir la mejor que hicieron con este personaje.
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5 de 5 usuarios han encontrado esta crítica útil
7
El Mejor Drácula de la Hammer.
Esta es una película de terror británica estrenada en 1966 y dirigida por Terence Fisher.
Es la tercera película de la franquicia de Drácula de la Hammer y la última dirigida por él.
Fue protagonizada por Christopher Lee, Barbara Shelley, Andrew Keir, Suzan Farmer y Francis Matthews.

La historia de esta película es más simple que la de la primera, pero está mucho mejor contada y tiene un mejor ritmo.
Sin llegar a ser demasiado terrorífica, ha mejorado mucho el sentido del suspense, especialmente durante la primera hora de metraje. Algunos planos del interior del castillo de Drácula pueden llegar a ser bastante inquietantes.
El reparto es más que bueno y ejerce su trabajo con mucha profesionalidad.
Christopher Lee volvió a estar fantástico interpretando por segunda vez al conde Drácula. Y lo más interesante es que en esta película no tiene ni una línea de diálogo, y aún así, sus gestos expresan mucho y sigue siendo un monstruo terrible que en ningún momento deja de ser un caballero extremadamente elegante.
Es una lástima que en esta ocasión su rival no sea Peter Cushing, porque era un gran actor y su personaje de Van Helsing hizo más interesantes a las dos películas anteriores.
Así que en esta entrega, el conde debe enfrentarse al padre Sandor, interpretado por Andrew Keir.
Sandor es un sacerdote que disiente de sus compañeros del convento y no soporta a los supersticiosos, pero también es alguien que conoce bastante las artes vampíricas y está preparado para enfrentarse al conde, tal y como hizo el doctor Van Helsing diez años antes.

Algo que me gustó mucho de esta tercera entrega es el hecho de que las mujeres que aparecen en ella son más interesantes que las de la primera película, aunque en mi opinión no más que las de la segunda.
No sólo son más guapas, también tienen una participación mucho más activa en la historia.
Tanto a Barbara Shelley como a Suzan Farmer las veo muy bien en sus respectivos roles de Helen y Diana Kent.
Por último debo mencionar al actor Francis Matthews, a quien podríamos considerar el cooprotagonista de la película.
Al igual que Holmwood se unió a Van Helsing para derrotar a Drácula, esta vez será él quien deba aliarse con el padre Sandor para acabar con el príncipe de las tinieblas.
Como anotación personal quiero decir que Matthews siempre me ha parecido un actor bastante infravalorado y espero que en el futuro se valore más su carrera.

En mi opinión, ésta es la mejor película de Drácula de la Hammer. Si la primera me parece aceptable y la segunda un poco mejor, esta tercera entrega me encanta. Yo creo que Terence Fisher se sintió mucho más libre dirigiendo esta película y su predecesora que con la primera entrega.
Cuando hizo aquella estaba intentando adaptar la novela de Bram Stoker, y para bien o para mal, lo que le salió no fue tanto una adaptación como una reinvención completa de la historia.
En “Príncipe de las tinieblas” solo tomó algunos detalles de la novela. Detalles muy bien escogidos, debo añadir.
Uno de ellos es un personaje llamado Ludwig que se parece bastante a Renfield.


Como película de terror me atrevería a decir que es bastante buena, se acerca más al género que las otras dos. Es posible que a día de hoy no aterrorice a mucha gente, pero sí me atrevo a decir que es mucho mejor que algunas cintas actuales del género, como he comentado anteriormente me parece que es la que mejor lleva a cabo el sentido del suspense. También es la que mejor explica la mitología vampírica. Aunque también cuenta con algún agujero de guión en los últimos minutos, me parece que se pueden pasar por alto perfectamente.

En conclusión, “Drácula, príncipe de las tinieblas” es una magnífica película de terror y un gran clásico de la Hammer al que voy a otorgar una puntuación de 7 sobre 10.

(Ahora que esta película cumple 50 años, me parece adecuado hacerle una crítica para youtube, así que aquí os dejo el enlace al vídeo: https://www.youtube.com/watch?v=U3m1Xj_E0HU&feature=youtu.be)
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5 de 5 usuarios han encontrado esta crítica útil
10
Posiblemente mi favorita de la Hammer!!
Recuerdo haber visto esta película un Sábado por la noche en el mítico programa de la2 "Alucine" donde emitían películas de terror. Recuerdo haberla visto con algo de inquietud puesto que al comenzar un cartel enorme advertía, "no recomendada para menores de 18 años" y a mí que tendría unos 6 ó 7 en ese momento me pareció algo fascinante el hecho de estar desafiando una advertencia como ésa. La película me dejó fascinado, de aquella me pareció muy violenta: recuerdo sobre todo la escena en la que a una vampiresa (Barbara Shelley) le hunden una estaca en el corazón y cómo brotaba la sangre roja intensa de su vientre. Esa escena me dejó atónito y maravillado a la vez, ¡cómo se ven las cosas cuando se es un niño! Debido a estos recuerdos le tengo un especial afecto a esta película y para mí es una de las mejores, no solo de Drácula, sino de las que hizo la Hammer en general. ¿Que tiene aspectos que podría ser mejorables? Sí. ¿Que me hubiese gustado que Christopher Lee hubiese pronunciado alguna palabra durante el film? Pues también. Aunque hay que decir que Christopher Lee está magnífico, resulta mil veces amenazante con tan solo mostrarnos esa mirada y esa figura tan alta moviéndose a ese ritmo tan lento y amenazador y esos ojos enrojecidos, a mí de pequeño me acojonó con creces. Por otro lado, el apartado técnico de la película es sobresaliente, al nivel del "Drácula" de 1958; escenarios, fotografía, decorados, son absolutamente admirables, tienen como digo ese toque "Hammer" tan maravilloso y tan característico. El resto de los actores, pues ni fu ni fa, simplememente cumplen con su cometido de manera acertada y punto sin destacar ninguno sobre otro. En definitiva, la película es muy entretenida, está muy bien hecha (por supuesto hay que tener en cuenta que se rodó en 1965 y los años pasan), no le falta cierta mala leche (de la marca "Hammer") y nos aporta una visión distinta de "Drácula". Hay que reconocer que la Hammer aportó enfoques muy distintos sobre este magno personaje del terror, por lo tanto es un "Drácula" con mucha personalidad, único. Prefiero este film mil veces antes que por ejemplo la tan sobrevalorada versión de Coppola y ya no hablar de la mierda que ha hecho Dario Argento en 2012. Desde luego recomiendo esta película, es diferente y magnífica, Christopher Lee está soberbio y además ofrece variaciones muy originales (y que crearon escuela) sobre el personaje de Bram Stoker. Como ya he dicho para mí de las mejores películas que ha realizado la productora británica, una maravillosa obra de culto y un estandarte del terror gótico de los sesenta. MARAVILLOSA.
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5 de 6 usuarios han encontrado esta crítica útil
8
Honorable continuación.
Continuación con todos los honores y rigurosidad de la Hammer de su mítico "Drácula" de 1958, obra también de Fisher e interpretado por Lee. Aquí se retoma la historia desde el momento en que dos matrimonios acuden al castillo del conde, sirviendo uno de ellos (su sangre) de elemento de regreso del vampiro. Prolongando las virtudes de su predecesora, es un film de horror de magnífica atmósfera y puesta en escena, con momentos especialmente brillantes (el momento de la resurrección de Drácula, la parte en que éste se introduce en el monasterio, su contacto con el agua dulce en la parte final...).
Magníficamente interpretada, supuso además la definitiva institucionalización de Lee como un actor imprescindible en el género en general y en la caracterización del mito en particular. Una película sobria y sólida, muy buen cine de terror.
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3 de 3 usuarios han encontrado esta crítica útil
7
Fisher y Los Castillos
El genio de Fisher, el talento de Fisher, el buen hacer de Fisher...
Que quede claro, a esta peli le pongo un 7 porque es una peli de mi infancia (como muchas de las de Drácula), y porque Christopher Lee se sale en el papel del vampiro (aunque no diga ni mu). Pero tampoco pienso deshacerme en elogios hacia Terence Fisher, porque elogios merece los justos. La historia y la intriga no estan mal, pero esta película, al igual que su antecesora (Dracula, 1958, de Fisher también) tiene una carencia que en mi opinión es fundamental: la ambientación del Castillo. En realidad, casi todas las peliculas de la Hammer pecaron de lo mismo, de una pobre ambientación gótica, pero fue Fisher el especialista en convertir el antro de Drácula en un palacio, más limpio e iluminado que mi propia casa (mi habitación en fin de semana causa más impacto visual).

Fisher no vio, o no quiso ver, que un ser tan oscuro como Drácula jamás habitaría un lugar tan confortable (¿donde ha quedado el castillo gótico en ruinas que describio Stoker...?). Sólo en contadas escenas, las nocturnas, se le da a los pasillos y corredores cierto aire de misterio... pero muy poco. Por otra parte, los exteriores del castillo son pegotes que se añaden a la cinta; los personajes dicen "mirad, el castillo", y nos ponen una imagen bastante cutre que se nota a kilometros que no estan mirando... Ya puestos, diré también que la ambientación interior del monasterio (la exterior directamente no existe) es muy pobre, y da sensación de claustrofobia (debieron contar con 2 o 3 habitaciones para emular todo un monasterio).
En fin, que la ambientación nunca fue el punto fuerte de la Hammer, sino sus personajes. Genial Christopher Lee, el mayordomo Klove y el monje que sustituye a Van Helsing como cazavampiros.
Si eres fan de las peliculas de Drácula, no tienes más narices que verla.
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9 de 16 usuarios han encontrado esta crítica útil
8
SEGUNDAS PARTES PUEDEN SER BUENAS... ¡O INCLUSO MEJORES!
Aun a riesgo de perder el tirón comercial de su predecesora debido a que se estrenó 8 años después, la esperada segunda parte de “Drácula” se convirtió en un gran éxito de crítica y público. No solo está a la altura de la primera en calidad, sino que llega a superar a la primera en algunos aspectos como el desarrollo de personajes o la coherencia y continuidad argumental del guión.

Su realización es excelente en todos los aspectos: guión sencillo pero perfectamente estructurado, ritmo narrativo dinámico en el que nada sobra ni falta gracias a una dirección y montaje brillantes, fotografía sombría y llena de contrastes lumínicos pero colorista al mismo tiempo, lujoso diseño de producción (vestuario correctos, ambientación oscura tanto en los siniestros y amenazadores interiores como en los irreales y neblinosos exteriores… ) y como siempre una banda sonora que es sello inconfundible de la productora Hammer; agobiante, estridente, efectista… perfecta. Interpretaciones correctas, destacando la carismática actuación del fraile Sandor y de Chrístopher Lee como Drácula (no porque su papel requiera de una gran técnica interpretativa, ya que ni siquiera menciona una sola palabra durante todo el metraje, sino por su imponente presencia escénica y su capacidad para reflejar la rigidez y señoría de un aristócrata y a la vez el instinto sanguinario y animal de un vampiro. Se echa de menos al inigualable Peter Cushing como el incansable Van Helsing.

En resumen, una genial película sobre el Conde Drácula, (tal vez la mejor) que los fans de los productos Hammer y en general del terror y de los vampiros, no deben dejar de ver.

LO MEJOR
- Tal vez la mejor película realizada sobre el Conde Drácula.
- Christopher Lee.
- Técnicamente brillante: iluminación contrastada y amenazadora, decorados siniestros y oscuros…

LO PEOR
- Drácula no pronuncia palabra.
- La falta del inigualable Peter Cushing como el incansable Van Helsing.
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2 de 3 usuarios han encontrado esta crítica útil
7
Cine encantado.
Me encuentro entre los que sienten debilidad por las viejas películas de horror de la Hammer. Especialmente por las que dirigió Terence Fisher, un artesano que supo dotarlas de cierto aura especial. Drácula, Príncipe de las tinieblas... enésima reanimación del inicuo Conde que atesora algunas de las mejores bazas de este cine singular; cuatro víctimas propicias que se adentrarán dócilmente en la guarida del depredador; un siniestro cochero/mayordomo; el magnífico e inquietante castillo (que curiosamente a mí se me antoja de lo más acogedor); las voluptuosas féminas; Ludwig (remedo del Renfield original) perturbado servidor del conde; y un particular Van Helsing con hábitos de monje... el belicoso y decidido padre Sandor.

Bermejo cóctel con el rancio aunque exquisito sabor amontillado de la casa Hammer, para paladear a gusto y no sin cierto gesto condescendiente, necesario para digerir esa ingenuidad perversa tan propia de los films de la productora británica. Uno de sus mayores encantos.
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1 de 1 usuarios han encontrado esta crítica útil
7
La erótica del poder
Las películas de Drácula de la Hammer son, de alguna manera, una especie de atentado a la novela de Bram Stoker. Un trastoque de nombres, localizaciones y tramas. Pero es imposible no reconocer la magia de esta película y su precuela. Christopher Lee es un Drácula perverso en lo moral y en lo sexual. Son muy comentadas las escenas en las que envuelve con su capa a sus víctimas y la imagen se tiñe de negro. Las connotaciones sexuales que bañan la película son extraordinarias, y comentaré alguna de ellas en el spoiler.
Terence Fisher crea un aura mágica y terrorífica con sus decorados sobrios y sus bosques espesos. Crea una ensalada de personajes inolvidable donde cada cual tiene su misión en esta historia. Ninguno sobra. Todo esto acompañado del rojo que se echaba tanto de menos en los anteriores acercamientos del cine a la novela. Todo ello constituye una correctísima película de terror y aventuras en esta nueva vuelta de tuerca al mito vampiresco.
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1 de 1 usuarios han encontrado esta crítica útil
6
Secuela típica
Es un guión muy parecido al de la primera película de 1958, la banda sonora calcada y los decorados y fotografía rematadamente similares, salvo que en esta ocasión y para poder resucitar al malvado Conde del Horror, se sacan de la manga a un terrorífico mayordomo al servicio del mal, además de otros servidores del vampiro. Con todo, se ve y entretiene un rato, más a base de suspense que de terror en sí. Segundo clásico imprescindible de la Hammer. Se hecha de menos a Peter Cushing haciendo de Van Helsing, en esta ocasión en su lugar esta un monje veterano y experto en vampiros, aunque es una continuación de la historia de la película original de 1958, justo en el comienzo se nos muestra dicho final. Me ha parecido interesante a secas, Cristopher Lee aún mas seco que en la primera película y en mi opinión menos espectacular y parco en palabras. ¿ Para qué ?.
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1 de 1 usuarios han encontrado esta crítica útil
7
Lee, el príncipe de las Tinieblas
La productora Hammer fue una de las más importantes dentro del mundo del cine. Pese a que los géneros que produjo fueron bastante diversos, desde la comedia hasta el cine bélico, se la conoce especialmente por sus producciones de terror, en las que Terence Fisher es el protagonista indiscutible de ellas. El director, realizó para la compañía británica los productos de mayor renombre, entre los que se incluyen las célebres películas del conde Drácula, encarnadas por el gran intérprete Christopher Lee.

En realidad, el Príncipe de las tinieblas de 1966, puede considerarse como una secuela, aunque realmente tenga alma de Remake. Y es que Terence Fisher ya dirigió ocho años antes la verdadera adaptación de la mítica novela de Bram Stoker (Drácula) que también contaba con Christopher Lee como el actor que encarnaba al mal personificado. Dicha película adaptaba de manera bastante fiel la novela de Bram Stoker, pero debido al éxito que tuvo la película se decidió rodar la especie de continuación que es el príncipe de las tinieblas. Es cierto que años antes se habían rodado películas sobre la mitología del vampiro (Las novias de Drácula), pero Lee no había participado en ninguno de dichos proyectos. Finalmente, termino por aceptar. Ciertamente el actor cumple de manera excelente en su papel, y eso que sus líneas de dialogo son inexistentes en la película, pero es suficiente para que los ojos inyectados en sangre sean suficientes para transmitir el terror.

En el mismo inicio de la película, se nos muestra a modo de resumen lo que sucedió en la película precedente, con lo que se pone al espectador en su sitio. Y después se dispone a una relectura de la obra original que elimina bastantes impurezas para tratar de concentrar el relato y para que de esta manera disponga de más tensión. Parece ser que el conde no ha muerto del todo, sino que espera pacientemente a un grupo de personajes (que acabarán siendo los típicos británicos despistados que andaban de vacaciones por los Cárpatos) para poder resucitar. Así la película cuenta con una serie de personajes que recuerdan de manera bastante cercana a los protagonistas de la primera obra, como los protagonistas que están del lado bueno, como los turistas ingleses, una pareja de dos, mientras que del lado del mal tenemos al ya citado conde Drácula y una gran incorporación que resulta ser su amo de llaves, interpretado por Phillip Latham, un auténtico actor que demuestra ser bastante terrorífico y cumple su papel antes de que el conde inicie su particular función.

El guión se concentra específicamente en los Cárpatos. En una maniobra bastante interesante, el director decide eliminar los entremeses que sucedían en la obra principal, y que pese a literariamente tenían su valor, debido a la técnica narrativa de la novela que contaba con un sistema epistolar muy interesante, en el cine entorpecían un poco el ritmo de la película. En el caso que nos ocupa, la acción no es interrumpida en ningún momento, con lo que la película ofrece un tour de forcé bastante horripilante, desde el momento en que se nos presenta, en la lejanía, el castillo del conde. De tal manera que se simplifica de manera bastante efectiva todo el contenido idiosincrático de la obra original. Es bastante evidente que las deudas con la obra original están a la orden del día, y es bastante fácil ver en el personaje de Andrew Keir una reinterpretación del personaje de Van Helsing en la primera película.
Los tópicos evidentemente cumplen en la película, como la ristra de ajos que está presente en la típica taberna regentada por pueblerinos, así como la actitud de los turistas ingleses, pero son clichés necesarios porque sin ellos la película difícilmente cumpliría con su vertiente clásica. Y es que la película pretende cumplir de manera bastante fidedigna con la corriente Hammer para este tipo de películas, manteniendo un respeto bastante fiel por la obra original. El conde Drácula es el típico conde que uno tiene en mente antes de ver en la película, así como la ambientación donde tiene lugar la acción. El sello Hammer se nota en todo su esplendor, y sin duda es uno de los puntos fuertes de la película, así como de la productora.

Más allá de unas interpretaciones más que correctas, un guión fácil pero sin fisuras y una ambientación estupenda, la película cuenta con algunos detalles que demuestran que la película es de las más listas de su clase. Desde la fotografía tan interesante que muestra la película, con esos tonos naturales tan bien captados al comienzo de la película, hasta el ambiente barroco y recargado de la mansión del conde. Por otra parte, el personaje vampirizado de la turista británica ofrece una versión clásica (y ya vista en anteriores películas, pero que funciona igualmente) de mujer femme fatale pasada en vampiro.
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1 de 1 usuarios han encontrado esta crítica útil
6
La mejor de Drácula de la Hammer
Probablemente ésta sea la mejor de las diferentes versiones que la Hammer produjo sobre Drácula. Hace años me parecía una película muy digna, hoy en día no diría tanto. Se inspira libremente en la novela de Bram Stoker y supera a la primera parte rodada en 1958 sin embargo se trata de una producción bastante tosca y cutre. Christopher Lee tendrá presencia y porte de vampiro con su 1,96 pero está ridículo. No habla, no vuela, no se transforma y resulta muy vulnerable. Se limita a enseñar sus colmillos y a poner los ojos rojos inyectados en sangre. El resto del reparto está compuesto por ilustres desconocidos.

A pesar de tener algunos destellos de calidad me parece un film muy pobre y con poco encanto. La música carga bastante, los efectos especiales son artesanales y muy primitivos pero no dejan de tener su encanto. El final es abrupto y decepcionante y echa por tierra los escasos méritos de la película. El seis se lo doy porque hubo un tiempo en que me gustó bastante.
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1 de 1 usuarios han encontrado esta crítica útil
5
Poco destacable
Bueno... vale... tiene muchos años y miedo yo ya sé que no va a dar. Es quizás, el tipo de películas que como no lo hayas visto en tu infancia, pues no tiene mucha gracia. No es mi caso. Ha sido la primera vez que la he visto y a parte de no dar miedo ni terror, es bastante cómica.

El probrecito Christopher Lee (que aparece en letras grandes como el gran actor de la película), tan sólo sale en 5 escenas y ni tan siquiera pronuncia ni una sóla palabra. Eso sí, es de lo mejor de la película, el resto de actores son un poco penosos.

La ambientación, no da la sensación de gran castillo del conde, si no de una casita de campo. Y habitaciones pequeñas. Justamente la película que vi hace poco "La casa encantada" de 3 años atrás, la casa daba más juego para esta clase de películas.

No la suspendo por ser lo que es, pero bueno....
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1 de 1 usuarios han encontrado esta crítica útil
6
POCO CONVINCENTE
Un argumento consistente se convierte en guión flojo que a duras penas es capaz de recrear esa atmósfera de tensión que se espera cuando Drácula anda por medio.
Nos encontramos ante una película lenta, ingenua, carente de magia y, en todo caso, muy lejos de transmitir el ambiente siniestro por la que se distinguen otras producciones de T. Fisher
En general resulta poco convincente, forzada y de persuasión escasa.
Deslavazada y plagada de clichés.
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3
Flojo Drácula (en el doble sentido)
Un guión más previsible que la música de los caballitos (viajeros incautos, castillo maligno y un Van Helsing monje) y un conde Drácula mas débil que nunca (lo mata el agua común, le espanta el ajo y los crucifijos, muere con la estaca y la luz diurna) me han provocado una decepción mayúscula viendo este filme. El Conde no habla en toda la película, y los diálogos son simplones hasta decir basta. Entiendo que en los 60´s llamara la atención, pero hoy día.... A años-luz del Drácula de Coppola
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3 de 6 usuarios han encontrado esta crítica útil
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