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9
Una mañana en la vida del mejor director del mundo
Una mañana de 1963, F. W. Murnau estaba en una sala de proyecciones universitaria para un experimento científico. Su amigo el profesor Vogel le proyectó una escena de la película de Hitchcock “Los Pájaros”, aquella en la que la madre del protagonista descubre al granjero muerto. Al acabar, Murnau se felicitó por haber visto una muestra de cine puramente visual, en el que el casi inexistente sonido no molestaba a las imágenes.

“Ahora vas a verlo como una película muda” –dijo el profesor, y proyectó exactamente la misma escena sin sonido. Cuando volvieron las luces, Murnau permaneció en su asiento, estupefacto. “Es extraordinario”. ¿Qué le parecía “extraordinario”?
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358 de 373 usuarios han encontrado esta crítica útil
10
FL, el vampiro en el salón de la montaña
Cuando la industria del cine estadounidense sostenía que la llegada del cine sonoro únicamente servía para adaptar obras de teatro y realizar musicales M, el vampiro de Düsseldorf fue un bofetón en la cara. En el continente de las ideas, Hitchkock comenzaba a destacar así como Buñuel, Gance o Vigo y por supuesto, Fritz Lang. Para Hollywood un film como aquel no era viable, hasta que lo vieron, claro.

Lang la estructuró en tres partes. La primera se encarga de mostrarnos al asesino y sus consecuencias. En la segunda el espectador asiste a la competencia desatada entre las fuerzas del orden -criticadas por su falta de resultados- y los bajos fondos -hostigados por la policía en su busqueda del asesino- para llegar al mismo fin pero con diferentes métodos. Y en la tercera -la más sobrecogedora- una caza al hombre sin cuartel.

Fritz Lang consiguió con M, el vampiro de Düsseldorf dibujar el perfil de sicópata que más tarde seguirían todos sus colegas con los matices correspondientes a cada caso. En la escena final, Peter Lorre encoge el corazón de cualquier espectador con su monólogo final, consiguiendo un cierto grado de empatía con el público, caso éste muy difícil de conseguir por un actor y solo al alcance de los genios de la interpretación. Un crítico de cine definió el rostro de Lorre en El Halcón Maltés como el más extraño y desasosegante de la Historia del Cine. En M, creo que también se podría decir lo mismo del actor.

Destacar también la actuación del jefe de los bajos fondos así como su atuendo y su aire marcial, ácida crítica de Lang hacia el nazismo que se les venía encima. El único pero que le pongo es un contrapicado de tres segundos en el que se ve al comisario espatarrado en una silla y marcando paquete. Demasiado. Final épico y vanguardista.

La película que jamás aprobarían los de la LIGA ANTI TABACO.

Una delicia visual y sonora que cautiva y emociona a partes iguales. 9.8

"¿Quiénes sois vosotros para juzgarme a mí?"
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303 de 340 usuarios han encontrado esta crítica útil
10
Obra maestra en tres secciones
1) M de Mörder

Canciones, juegos infantiles, escaleras, un globo, silbidos, la sombra recortada en el cartel, el uso del fuera de campo y las elipsis.

Los encuadres. La atmósfera asfixiante del psicópata.
===

2) La caza

Las dos caras de la sociedad. Montaje en paralelo. La policía y el sindicato del crimen. Histeria colectiva. La encerrona. La creación de los espacios. Dos ojos grandes y perlados de sudor.

Cambia el punto de vista; el sustrato moral se tambalea.
===

3) Juicios

La esquizofrenia al desnudo: El monólogo más sobrecogedor de la historia del cine.
Las dos caras de la verdad.
Final semiabierto.
Sucedió lo irremediable.
Sólo queda el dolor.
Quien esté libre de pecado…
===

Nada es sencillo, todo tiene su reverso, lo que empieza como una afilada sinfonía del horror acaba siendo una lección inolvidable de psicopatología, M. Y es que la vida puede ser una terrible enfermedad.
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160 de 182 usuarios han encontrado esta crítica útil
10
El arte de sugerir
Hubo un tiempo en que la sangre y la casquería no era necesaria para mostrar un psicópata.
Hubo un tiempo en que el cine debatía sobre la mente humana.
Hubo un tiempo en que el cine investigaba, debatía y se posicionaba.
Hubo un tiempo en que el fuera de campo se consideraba algo sumamente importante.
Hubo un tiempo en que un psicópata se veía acorralado y pedía clemencia.
Hubo un tiempo en que una película de asesinatos no mostraba asesinatos.
Hubo un tiempo en que unos simples globos sugirieron un asesinato.
Hubo un tiempo en que una melodía silbada puso los pelos de punta.
Hubo un tiempo en que un asesino de niños se hizo vulnerable.
Hubo un tiempo en que un psicópata no utilizaba una sierra mecánica.
Hubo un tiempo en el que el miedo/tensión no se creó a base de sustos.
Hubo un tiempo en el que no se necesitaban efectos de sonido para meter sustos.
Hubo un tiempo en el que hubo películas sobre psicópatas y no había sustos.
Hubo un tiempo en que una película se preguntaba sobre la naturaleza del ser humano y sobre la diferencia entre locura, sadismo, enfermedad...
Hubo un tiempo en que el guión sustentaba una película de este tipo.
Hubo un tiempo en que directores sin recursos como ahora se las ingeniaban para decir lo que querían.
Hubo un tiempo en el que Hostel no valdría nada.
Hubo un tiempo en el que el cine fue cine y aprovechó los recursos que este arte brinda.
Hubo un tiempo en el que el cine era cine y no publicidad vacía.
Hubo un tiempo en el que el cine hizo pensar.
Hubo un tiempo en el que el cine se mojaba y posicionaba.
Hubo un tiempo en el que el cine pasaba de la moralina y hablaba desde el subtexto.
Hubo un tiempo en el que un actor interpretó a un psicópata de forma natural y magistral.
Hubo un tiempo en que lo personal, lo social, lo macabro, lo político...se mostraba en una película con psicópata.
Hoy vivimos en unos tiempos en los que "M" sería inviable, ya que aprovecha demasiado lo que el cine puede dar de sí.
Hoy vivimos en unos tiempos en los que el psicópata es un descerebrado que mata.
Hoy vivimos en unos tiempos en que cualquier director utiliza el recurso del ketchup y machetazos retorcidos.
Hoy vivimos en una época en que las emociones fuertes van al estómago.
Al estómago, no al cerebro.
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158 de 209 usuarios han encontrado esta crítica útil
10
Escalofriante
Hace unos días un amigo de esta página me mandó un mensaje para saludarme y al final de este me hizo una sugerencia. Esta no era otra que ver esta película, a la que tildaba como su favorita. Como coincido bastante con él, en general, no dude ni un minuto, hay que ponerse a ver esta vieja película de ni más ni menos ¡1931!

Además tenía un chollo añadido, si no me gustaba, mi buen amigo me permitía que me vengara, cosa que naturalmente iba a hacer ¡Je,je,je!

Desgraciadamente no va a haber venganza, desde el primer fotograma quedé alucinado, el poderío de las imágenes era tremendo, los actores bestiales, de la fotografía para que hablar, el guión espeluznante, todo magistral, a simple vista, gozada absoluta.

¿Cómo consigue Fritz Lang este efecto tan inmediato? Pues con una introducción bestial. Con toda naturalidad nos narra como una madre está esperando a que venga su hija del cole, con un reloj que va marcando el retraso y proporcionando angustia y desasosiego a la progenitora. Nos muestra como empieza de la tranquilidad absoluta a la preocupación infinita, hasta llegar a los gritos de desesperación temiéndose lo peor, lo que cualquier padre teme, que le haya pasado algo a su pequeña.

En medio nos muestra como el asesino de niños, aún sin cara va engatusando a la niña camino del fatal desenlace.

Bestial inicio que te deja sobrecogido y te mete de lleno en la trama.

Luego se van presentando sin ninguna prisa los personajes de la historia, los ciudadanos que empiezan a sospechar de todo el mundo, incluso de sus amigos, los policías, los personajes del hampa, incómodos ante la continua presión policial por encontrar a tan terrible asesino y finalmente al asesino de niños, quizá las personas más repudiadas por nuestra sociedad.

No hay que perdérsela, sigo en spoiler pues cuento cosas de la película.
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79 de 88 usuarios han encontrado esta crítica útil
9
"M"agnífica obra clásica del séptimo arte
Había ya dirigido el vienés Fritz Lang algunos de sus filmes fundamentales (Doctor Mabuse, Los Nibelungos, Metrópolis) cuando la impresión que le causó la historia de Peter Kurten le impulsó a realizar su primera obra sonora, “M, el vampiro de Düsseldorf”.

La película la estructuró en tres partes. La primera nos presenta al asesino y sus perversos actos. La segunda es un paradójico conflicto entre las fuerzas del orden (criticadas por su ineficacia) y el hampa (delincuentes de los bajos fondos). Y la tercera refleja la desesperación del asesino y su interpretación moral de los hechos.
Ya desde las primeras escenas tanto el ritmo, como la narración, como el montaje son memorables. La estética incursión del sonido para la época, como la habilidad de Lang encuadrando la excelente fotografía en blanco y negro es para enmarcar. En cuanto a los actores, el actor eslovaco Peter Lorre realiza una inmejorable interpretación del asesino, más de un crítico la ha calificado como una de las mejores y más difíciles interpretaciones de la historia del séptimo arte. Secundarios como el jefe de policía, el líder del hampa, o los vagabundos cumplen con creces su papel. El contexto socio-político que refleja la película es una Alemania pre-nazi, con sus claras deficiencias económicas, vista desde el subjetivismo de las diferentes clases sociales.

Para los que conocíamos de antemano la verdadera y repulsiva historia de Peter Kurten, en la que se basa el director, puede que a algunos nos guste más o menos la libre interpretación de la realidad realizada por Fritz Lang en su película. Pero lo que hay que reconocer es que, fue una precursora sobretodo a nivel de interpretación de un perfil psicológico y moral de un asesino en serie. El director consigue mostrarnos el completo retrato del asesino, no como un ente ajeno a la sociedad, sino como un producto más surgido de ella. Por otro lado esta cinta también es considerada como la pionera fundamental del mejor cine negro en su etapa clásica.

“M, el vampiro de Düsseldorf” estuvo cerca de ser prohibida en Alemania por la sutil crítica de Lang hacia el nazismo apunto de despuntar como poder político. Los nazis se pueden ver claramente identificados en los jefes del hampa por sus formas de vestir, la persecución de sus propios intereses, la sospechosa aplicación de la justicia…

Como curiosidad añadir que, el memorable y escalofriante silbido del asesino fue doblado por el propio Lang, dadas las dificultades del protagonista para realizarlo.

"M"agnífica obra que madura con el paso del tiempo sin perder nunca su esencia.
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40 de 42 usuarios han encontrado esta crítica útil
10
M de Morder
Hablar de una película mítica de por sí siempre es difícil. Aquí está el maestro Lang que viene a explicarnos como se filma y se monta una película en el año 31. Y es que probablemente el hecho que más llama la atención a los espectadores que se acercan hoy a esta obra maestra es su total actualidad formal. No sólo se conserva estupendamente sino que parece mentira que sea del año 31. Tanto el ritmo, como la narración, como el montaje de esta película no tienen nada que envidarle a cualquier thriler moderno (moderno en años quiero decir), más bien deberían aprender un poquito. Sus avances en cuanto al sonido son memorables y la habilidad de Lang encuadrando o sacándole todo el jugo posible (junto a Arno-Wagner) de la fotografía en blanco y negro, es para arrodillarse. Especialmente memorables son la gran secuencia de apertura (todo un prodigio de montaje macabro) y la comparación que se establece entre policías y ladrones.

La primera película donde aparece un asesino en serie, y lejos de quedarse en la mera colección morbosa de asesinatos es una profunda reflexión acerca de una sociedad (la alemana) descompuesta por la guerra, la inestabilidad económica , el paro y la delincuencia, que estaba gestando en ese momento lo que el mundo conoció como Nazismo. Sorprendente es la capacidad visionaria de Lang que culminó con la no menos extraordinaria “El testamento del doctor Mabuse”, premonición varios años antes de las fatales consecuencias del Nazismo que le valió a Lang un Billete de “huida de Alemania”.
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42 de 49 usuarios han encontrado esta crítica útil
9
El asesino
Gran clásico de la historia del cine, realizado por Fritz Lang (1890-1976). El guión, de Thea von Harbou y Fritz Lang, se inspira en un artículo periodístico de Egon Jacobson, referido a hechos reales de la vida del criminal Peter Kürten, activo en los años 20 del siglo pasado. Se rueda en Staaken (Spandau, Berlin). Producido por Seymour Nebenzahl para Nero Film AG, se estrena el 11-V-1931 (Berlin).

La acción dramática tiene lugar en Düsseldorf (Alemania) en 1929-30, a lo largo de 8 meses. El film suma crimen, cine negro, policiaco y thriller. Es la primera cinta sonora de Lang, lo que le lleva a abreviar los diálogos y a rodar las imágenes a la manera del cine mudo. La brevedad de los diálogos singulariza a la obra frente a la exagerada extensión del uso de la palabra que caracterizaba a los primeras producciones sonoras. Lang desea evitar las distracciones y el aburrimiento del público. Por otro lado, las técnicas del cine mudo le permiten contar con el potencial de sugerencias, sutilezas e insinuaciones de la narración visual. Con todo, la actitud del realizador se muestra abierta a las innovaciones, tanto temáticas como estilísticas.

El film es una de las primeras obras importantes que tratan un tema propio de cine negro, que analiza el comportamiento de un asesino en serie y que explora el comportamiento de la policía desde una perspectiva moderna: estudio de huellas dactilares y análisis caligráficos, de reciente implantación. Por lo demás, es una obra pionera en el uso de la voz fuera de campo, en situar los asesinatos fuera de pantalla por medio de símbolos inequívocos. Juega con la procedencia de la voz que se oye (narrador o cliente de un bar que lee el periódico en voz alta) e incluso con los puntos de vista: la cámara se mueve por las calles adoptando distintos puntos de vista, alguno tan sorprendente como el de una rata.

Refleja con maestría, economía de medios e imaginación, el terrible ambiente de ansiedad, paranoia, obsesión y desconfianza que se ha apoderado de los ciudadanos. Dibuja una ciudad poseída por la angustia, el descontrol emocional, el miedo y sentimientos demoledores de peligro, inseguridad y vulnerabilidad, que eran los que vivía Alemania en aquellos momentos, poco antes de que Hitler fuera designado canciller de la República de Weimar. Añade referencias al estado de precariedad económica y pobreza del país, mediante escenas breves como la que muestra en el bar, en primer plano, salsas descompuestas, queso podrido, colillas exageradamente apuradas, etc.

Combina con inusual eficacia elementos contrapuestos y contradictorios. Suma en paralelo las sesiones de los gabinetes de crisis de la policía, presididos por un ministro(Stein) y de los jefes del hampa, humor y horror, falsa justicia privada y justicia institucional pública, respeto a la ley y afanes de linchamiento, la existencia de un mundo superior visible y de un mundo subterráneo, etc.
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36 de 38 usuarios han encontrado esta crítica útil
10
Cine a lo grande
Esta es una de las películas más brillantes que he visto. Es sorprendente que en 1931 ya existiera un cine con un trabajo tan profundo de los personajes y un guión tan complejo y redondo. Es sorprendente que haya tanto cine con guiones simplones y personajes unidimensionales (buenos que son muy buenos y malos muy malos), cuando ya desde 1931 se había hecho una obra con personajes tan complejos y una historia tan refinada y sutil. Capaz de decir tanto con tan poco, como una escena con una pelota girando o un globo flotando en el aire; escenas que muestran en pocos segundos tanta información y tanto terror. La antítesis sería ese cine que para asustarte te tiene que mostrar ingentes litros de sangre y monstruos terribles que gritan apareciendo de repente. Fritz Lang por el contrario no ofende a la vista, sino que la cautiva, la hipnotiza con sus múltiples tomas. Una película llena de imágenes poéticas y gran contenido, diálogos trabajados con esmero y llenos de sabiduría y profundidad. Películas como esta no hay muchas en la historia del cine, es increíble que con semejantes antecedentes se sigan produciendo y viendo hasta el cansancio tanto churro holywoodenses... En fin, un filme que ningún cinéfilo se puede perder.
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21 de 24 usuarios han encontrado esta crítica útil
6
LA MARCA DEL ASESINO
Por partes:

- El inicio es magistral. Interesante, inquietante. Las escenas se desarrollan con un ritmo ágil y atractivo. Buen arranque.

- El desarrollo es pesadito. Las secuencias se convierten en largísimas parrafadas, escenas de despacho, en ocasiones Lang compone planos horrorosos (ese plano picado de la entrepierna del comisario que está despatarrado en una silla, es la cosa más fea que recuerdo en el cine clásico), una constante y pueril burla a la policía ("arriba las manos", "pero no ve que estoy trepando por una cuerda, si alzo las manos me caigo"). No sé, me resulta más aburrida que otra cosa.

- El final vuelve al nivel del principio. Pero más que nada por lo interesante del debate. Da lástima, indignación... no sé que da, mal rollo, descubrir que hoy en día estamos exactamente igual que hace casi un siglo. La justicia sigue ciega, e injusta.

Mención especial a las espasmódicas interpretaciones, más cercanas a la patochada que a la interpretación. Lorre tiene la suerte (más bien la desgracia) de contar con esa jeta natural, lo que le sienta bien a su personaje, pero nada más. Su interpretación es igual de pantomimesca que las de los demás.

Hay gente para la cual comentar que ha visto una peli alemana del año 31 le hace el culo más pequeño y los ojos más grandes. Si pasas por el trámite de verla, te suben los megachulis a un nivel inusitado, y tienes que decir que es lo más obra maéstrico que has visto en tu vida. M de mentira. La narración es, por momentos, torpe y la película queda, en conjunto, aburrida (en mi sincera opinión... claro está)
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35 de 53 usuarios han encontrado esta crítica útil
9
La amenaza fantasma
Cuando David Fincher rodó Se7en difícilmente podría imaginar que su película supondría no sólo el rescate de un género que había caído en las catacumbas de la serie z, sino que abriría camino a una serie de thrillers policíacos cada vez más truculentos y anodinos cuya plasmación visual no dejaría de ser un mero ejercicio de imitación y cuya motivación final no sería otra que la puramente recaudatoria. Precisamente el mismo Fincher daría un significativo portazo a lo que había iniciado con Zodiac, una película más interesada en los aspectos propios de la investigación criminal y la influencia psicológica del criminal en la cotidianidad que en mostrar los crímenes propiamente dichos.

El valor de Lang reside en que fue el primero, el gran precursor, no sólo en realizar una película sobre un psicópata, sino en mostrarse interesado en las complejidades de su personalidad y retratarlo, no como un ente ajeno al cuerpo social, sino como un producto más surgido de el.

Ya en su primera secuencia, Lang nos muestra lo que realmente le interesa consiguiendo crear tensión con elementos tan sencillos como el eco de una voz en una escalera vacía o continuas elipsis temporales en forma de reloj de cuco que marca el inevitable destino de la niña raptada. Finalmente concluye con una sucesión de planos cortos donde el simbolismo de un plato vacío, una pelota en un descampado y un globo entre hilos eléctricos son capaces de generar una mayor desazón que una imagen más explícita.

Todo ello sirve como mera introducción al mundo decadente de la Alemania pre-nazi. Un mundo reflejado a través de la paranoia popular ante la invisibilidad del asesino y el fracaso contínuo de la autoridad policial por hallarlo. Aunque ello nos podría remitir hacia un cierto desencanto ante el estado no es menos cierto que no se duda en mostrar los esfuerzos policiales en la identificación y captura del criminal. Así se obvia el discurso clásico narrativo y se pasa a un inteligente uso de la voz en off, mientras se nos muestra visualmente todo el operativo puesto en marcha. Lo interesante es que no se limita a una mera descripción sino que hay insertos que nos remiten a una modernidad que adoptan en la actualidad series como C.S.I.

Tambien se añade una trama paralela que conforma otra de las novedades que rompen el esquema clásico del cine de la época: la búsqueda del asesino por parte de las asociaciones criminales. Algo que evidentemente puede ser sorprendente pero que en absoluto es gratuito, en tanto que establece una relación metafórica con su visión del ascenso del nazismo, ya que los criminales o el sindicato, como ellos mismos se llaman, aparentan poner de relieve el fracaso del estado y como servicio sirven al pueblo en la búsqueda de mayor seguridad, cuando en realidad están sirviendo sus propios intereses delictivos. (sigue en spoiler)
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21 de 26 usuarios han encontrado esta crítica útil
9
Lo de Peter Lorre no tiene nombre
Creo que el cine le debe mucho a Fritz Lang. Forma parte de la historia como pionero, pero las bases que presentó son las mismas con las que los demás edificarían su propia leyenda. Fritz Lang fue uno de los primeros maestros y en concreto "M" es una película cuya recomendación ha permanecido en mi personal lista hasta el día de hoy. Con este título Lang describe sin saberlo, 1931, la maldita década en la que Alemania padecía de todos los males que mal mezclados y con peores nombres propios desembocarían en la peor tragedia en Europa del siglo.

Pero también señala una historia, en tres actos como apuntan muchos usuarios y cuyas partes vienen bien descritas y mejor comentadas en las críticas mejor valoradas de la lista. Muchos en algunas lineas valoran el papel de Peter Lorre, yo lo elevaré desde aquí a la mayor altura posible. Su interpretación final me ha dejado impactadísimo, sus palabras, sus gestos, la convicción con la que vomita su monólogo es escalofriante, me ha dejado peor de lo que creía y me ha hecho subir inevitablemente una nota que para mí se lo debe todo a este hombre. El juicio de los hampones tiene mucho de moralista, tanto se puede opinar sobre lo justo y lo injusto como la enfermedad psicótica del criminal, pero es que cuando Peter Lorre se ve sin escapatoria y confiesa ser un enfermo, en ese momento, hablando en plata, los huevos se me han caído al suelo... Lo que he visto, intentar escapar y gritar, compadecerse, gesticular, llorar, es ahí cuando mis ojos sin pestañear me han indicado que eso, el llanto lamentable del gato cazado, es lo más grande que he visto en mi vida en cuanto a interpretación de un actor.

Mi pequeña crítica quiere ser un homenaje a Peter Lorre, coincideremos todos en que el nombre de Fritz Lang se menciona cincuenta veces más...
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21 de 26 usuarios han encontrado esta crítica útil
10
¿y es de 1931?
Increíble de principio a fin. Acabo de verla y es apuballantamente entretenida. Nunca pensé que una película filmada en 1931 pudiera tener no ya la calidad técnica que tiene (eso se da por hecho, viendo al director) sino una actuación sobresaliente de Peter Lorre y un guión inmejorable. Creía y daba por sentado que el cine anterior 1938 sostenía un aire romántico para los entendidos, que admiraban las diferentes propuestas de hacer cine pero cayendo en tecnicismos y sin llegar al espectáculo, ocio y reflexión que consigue esta obra.

En fin, si este film se rodara este mismo año, estaría entre las 5 mejores seguro pero teniendo la edad que tiene, el mérito es asombroso. Se suele calificar a este tipo de obras de atemporal y tienen razón.
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23 de 32 usuarios han encontrado esta crítica útil
8
La paranoia colectiva
A finales de octubre de 1985, una de mis compañeras de clase y amiga salió a jugar al fútbol a la calle, en los alrededores de su casa, como hacía siempre. No regresó para merendar. La tarde se extinguió en un crepúsculo teñido de inquietud, mientras los padres, ya francamente preocupados, llamaban por teléfono a los familiares y vecinos a cuyas casas la niña solía ir para jugar con sus primos y amigos. Nadie conocía su paradero. No la localizaron en ninguno de los lugares que ella frecuentaba. La inquietud se transformó en terror. La policía fue alertada y comenzó la frenética búsqueda.
Aquellos días la paranoia se deslizó como un sudario de plomo sobre la atmósfera del pueblo. Un día, otro y otro. La policía, la familia, los amigos y montones de voluntarios barrían todos los alrededores infructuosamente.
Pasaron diez días. En el colegio, su pupitre vacío nos pesaba como una losa. Todas las miradas se dirigían hacia aquella triste silla con su mesita, de las que aún parecía emanar el espíritu alegre, dulce e inteligente de nuestra amiga de toda la vida. Aquellos objetos que ella había utilizado permanecían intocados. Un silencio y una tristeza que jamás habíamos conocido se instalaron en los ánimos.
Pero aún nos resistíamos a perder la esperanza.
A los diez días de la desaparición, fue hallada por alguien que nunca habría esperado realizar semejante hallazgo.
Asesinada.
Todo el pueblo se echó a la calle aquel fatídico día de principios de noviembre. La histeria contenida casi se podía palpar. Las lágrimas resbalaban por todos los rostros. Todos llorábamos aquel sábado. Recuerdo con extraña nitidez que, cuando mi madre volvió de la tienda trayendo la horrible noticia, mis hermanos y yo estábamos viendo "El equipo A" en la tele.
El miedo se apoderó de las conciencias. El miedo y la sensación de que en esta vida no existe la palabra "seguridad". ¿Quién podía sentirse seguro después de que en el vecindario se hubiese cometido un crimen? Parecía que el mundo se había vuelto del revés.
El asesino fue identificado con rapidez, y resultó ser un amigo de la familia de la niña, quien había fingido estar tan atribulado como los demás y hasta había ayudado en las labores de búsqueda, para disimular. Pero enseguida se hallaron en el cuerpo de la niña pruebas cuyo análisis de ADN despejó cualquier duda.
La sentencia del asesino lo condenó a diecisiete años de cárcel (una ridiculez. Así funciona la eficiente justicia de este país). Pero eso no es lo mejor. Lo mejor es que lo soltaron cuando sólo llevaba cinco años en prisión. A principios de los noventa, hubo gente del pueblo que lo vio en Huelva. Todo el mundo se horrorizó al saber que aquel asesino de una niña, de una niña que lo había querido y tratado como a un miembro de la familia, estaba libre.
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25 de 37 usuarios han encontrado esta crítica útil
10
Yo no soy pequeño, es que Fritz Lang es grande
Y nos lo demuestra con este clásico, precursor de películas como Seven, La hora de la araña y muvhas más. Y es que con esta película se inventó el ya gastado género de los asesinos en serie que tantas películas han dado de sí. Lo bueno de esta película, me refiero a lo que marca su estilo, es que tras el telón de una historia de asesinatos, niños muertos y todo esto, hay algo cómico, al contrario de Seven, en la que todo era lúgubre y muerto. Estas dos películas tuvieron un estilo que las nuevas películas de asesinos en serie no son más que inspiraciones en la fotografía de Seven y asesinos que dejan algo al lado de sus víctimas. Es algo que piensan que impacta a la gente, pero la verdad es que impacta más un asesino que mata por matar y deja el muerto y ya está, que no que va dejando postalitas de su tía la Bartola cuando hizo top-less en una playa de Desmugañanzo, Cuenca del norte. Porque a veces es la espontaneidad o el hecho de que el asesino mate por hobby lo que hace que la película adquiera por si sola ese tono lúgubre, sin necesidad de tener que oscurecer el escenario. Y eso es algo que en esta película se consigue, que se puede decir que es cómica, pero no que es una película de risa, porque M el vampiro puede ser en ocasiones más oscura y maléfica que Seven, aun teniendo elementos cómicos, y eso es algo que el amigo Fritz hace de maravilla, por no decir dos palabras que forman una palabrota. Mr. Lang aquí juega con nosotros, nos da una lección de que el cine de los años 30 es muy bueno, y lo hace que con toda la profesionalidad que puede, dando como resultado esta joya.
Altamente recomendable. Sobre todo para los amantes del cine de crímenes, para amantes del cine en blanco y negro o para fans de Fritz Lang.
Próxima parada: Metrópolis.
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14 de 15 usuarios han encontrado esta crítica útil
10
Gracias Quim Casas
Libro: Fritz Lang de Quim Casas. Página 122: Lang siempre consideró M su peli favorita.
Página 124 sobre la muerte de Elsie: su madre está inquieta, grita por la ventana su nombre, Lang encuadra el rellano de la escalera vacío, el patio desolado, la pelota que llevaba la niña se ve, el globo que llevaba la niña se queda atrapado en los cables del alumbrado, la voz de su madre se va oyendo cada vez menos, como el aullido de un lobo herido que conoce la tristeza y desolación que espera a su hija. Con tamaña inventiva y convicción creó Lang una de las piedras angulares de su obra. Hasta aquí las palabras de un Quin Casas en estado de gracia. Y mis palabras escasas son que siendo M una obra maestra hay días que no la considero entre las 10 mejores de su director. Lang inventó el cine y eso lo dice Sergio Leone.
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13 de 13 usuarios han encontrado esta crítica útil
4
Mmmmmmm...
Me dije que no haría una crítica de "M", pues no quería seguir perdiendo mi valioso tiempo, pero después de ver las innumerables, infinitas e igualitarias críticas me decidí por empezar diciendo lo siguiente: ¡Vaya peñazo de película!

Mira que yo iba con todas las ganas del mundo, convencido de que me apasionaría... pero qué estafa.
No quiero comentar su técnica perfecta, no advierto sobre su peligroso mensaje panfletario, no discuto que sea avanzada a su época, admiro que los actores no se hayan muerto de cáncer de pulmón... pero lo que quiero constatar, y todavía no he visto por ningún lado, es que esta película es aburridísima. Tal y como está estructurada, la forma en que la policía y "los otros" lo buscan en paralelo (sucediéndose situaciones poco creíbles durante toda la función), la casi ausencia (hasta el final, claro) del personaje principal, las numerosas conversaciones en torno a pistas totalmente arbitrarias y absurdas... un sinfín de ridiculeces que crean tedio casi desde el primer fotograma. Y la cosa no mejora adentrándose en el metraje, hasta concluir con un final preponderante que trata de ser efectivo pero que se desarma por el preocupante mensaje que envía.
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46 de 80 usuarios han encontrado esta crítica útil
6
Un adelantado a su tiempo
No se puede dudar de que Fritz Lang fuera un director de cine innovador, con gran preocupación por la estética cinematográfica, que sus películas hayan influido enormemente en generaciones posteriores de directores, y que su forma de hacer cine se siga estudiando y sea puesto como ejemplo en las escuelas y facultades de cinematografía y de comunicación audiovisual. De hecho, “Metrópolis”, es considerada una obra de arte, y para los que la hemos visto, es una película interesante y una joya visual. “El vampiro de Dusseldorf” es otro claro ejemplo del cine de Lang. Estupendos tecnicismos, sobre todo para la época en que fue hecha y muy cuidadas las luces, el ambiente, los decorados, las distintas secuencias, y por supuesto los planos. Respecto a los aspectos no técnicos de la película, Lang deja claro, a veces subliminalmente, sus opiniones sobre aspectos sociales, políticos y de todo tipo, creando algunos ambientes realmente kafkianos. Para el público que exige que el cine sea sobre todo entretenimiento, la película se hace densa (y no sólo por la nube de humo permanente en el film), lenta y algo cargante. La interpretación de Peter Lorre, con ese aspecto inquietante que le caracteriza es francamente buena.
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30 de 48 usuarios han encontrado esta crítica útil
9
M, el vampiro de Düsseldorf (1931)
Turbador thriller psicológico de Lang, precursor y maestro del cine negro que ayudó a asentar las bases del subgénero de "psyco-killers". El director austriaco, que se caracterizó por mostrar el lado más fatalista y pesimista de la naturaleza humana, tuvo una brillante trayectoria tanto en el cine mudo como en el sonoro.

La ciudad de Düsseldorf, retrato del mundo decadente de la Alemania pre-nazi, sirve de escenario para el estudio de una colectividad conmovida por un caso de criminalidad patológica, donde se expone la tragedia interior de un obseso sexual y, consecuentemente, para realizar una visión crítica de la sociedad.

El escalofriante fragmento de Peer Gynt silbado por el asesino y utilizado como leitmotiv para su identificación, es una técnica novedosa utilizada por Lang al igual que el uso de la voz fuera de campo y de símbolos equívocos para situar los asesinatos fuera de pantalla.

¿Es el psicópata un enfermo o un criminal? Lang, en la mítica secuencia del juicio, deja que sea él mismo quién nos lo cuente, ante un pueblo más pendiente de satisfacer sus ansias de sangre que de profesar justicia. Un hábil manifiesto a favor de los derechos del ser humano a tener un juicio justo.
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12 de 12 usuarios han encontrado esta crítica útil
9
Moderna
Hoy en día a muchos directores se les llena la boca diciendo que hacen cine social a pesar de que muchos tratan temas del pasado con la facilidad que dan los años, lo que deberían hacer es aprender de Fritz Lang, como de muchos otros.
Lang nos trata como a espectadores inteligentes y no cae en el maniqueísmo de buenos y malos, deja que seamos nosotros mismos los que nos posicionemos a un lado o a otro.
Desde el principio la película no da un punto de vista único, no hay un protagonista definido, Peter Lorre sale relativamente poco a lo largo del metraje. Además nos enseña como cómo dar dos lecturas a una misma historia, cosa que sabían hacer como nadie los directores de aquellos años. Esta narrada de forma muy actual, sorprendente para el año, y sobretodo muy visual, pero visual de verdad. Nos muestra gracias al montaje paralelo las acciones de la policía y los criminales. Juega con la elipsis (quizás forzado por la censura) y no cae en el morbo fácil. La fotografía de Arno Wagner, las composiciones claustrofobicas, el uso del sonido con el Leitmotiv del silbido (silbada por el propio Lang), la interpretación de Lorre con esos ojos tristes que dan miedo, el uso del atrezzo (el globo, la navaja, el tabaco), el espacio, los movimientos de cámara, etc… Todo esto en el año 31, y aun así mucha gente le llama a cine antiguo, antiguo es mucho de lo que se hace hoy en día.
En conclusión, no hace falta ir a una escuela a aprender cine, aquí Lang nos lo cuenta todo.
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