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7
El cuarto poder.
La nueva película de Luis Estrada llega a las pantallas en un momento sumamente sensible en el país, luego del desafortunado manejo de la información por parte del gobierno federal y las televisoras, en los casos de la desaparición de los normalistas de Ayotzinapa o lo sucedido en Tlatlaya, entre muchos otros casos.

Y es precisamente la televisión la protagonista en esta nueva sátira escrita por el mismo Estrada y Jaime Sanpietro, en la que a manera de repaso de muchos acontecimientos y frases conocidas y referenciadas, Estrada crítica el papel dominador de la televisión en la vida política y social del país.

Ante un exabrupto del Presidente de la República, (Sergio Mayer), la televisora dominante deberá generar una cortina de humo para así desviar la atención hacia otro lado, a la que llaman ‘operación caja china’, por lo que en su noticiero estelar muestran las imágenes de un Gobernador (Damián Alcázar) recibiendo dinero de un narcotraficante, a pesar de ser éste del mismo partido político del Presidente.

Ante el duro golpe a su imagen pública, el Gobernador Vargas decide contratar los servicios de la misma televisora para efectos de revertir su golpeada popularidad, todo con el objetivo de alcanzar la silla presidencial en las siguientes elecciones, total, la televisión ya había puesto al presidente en turno.

Así, la televisión pone al servicio de Vargas a su productor más exitoso (Alfonso Herrera) y a su reportero estrella (Osvaldo Benavides), quienes tendrán que ir corrigiendo al paso cada trastabille de su contratante, además de esquivar los golpeteos mediáticos de su principal opositor (Joaquín Cosío), sin escrúpulos y manipulando cualquier situación a su favor, valiéndose otra vez de su ‘operación caja china’, todo con tal de mantener el control de los hechos y por supuesto, los altos índices de audiencia.

La película de Estrada, al igual que las más recientes realizadas por el controvertido director (La Ley de Herodes, Un Mundo Maravilloso y El Infierno) utiliza los mismos recursos narrativos vistos en sus predecesoras para señalar la infinidad de actos de corrupción, tráfico de drogas, secuestros, violencia etc., que se suceden en los diferentes estratos y niveles políticos y sociales en el país, siempre con un humor negrísimo, pero ahora con la salvedad de la pulcritud de la fotografía a cargo del reconocido fotógrafo español Javier Aguirresarobe, (El sol de membrillo, Hable con ella), casi todo con un look mas parecido a un noticiero televisivo.

En esta ocasión Estrada se jugó a mezclar a actores de sobrada experiencia en cine, y recurrentes en su filmografía., con otros salidos de las telenovelas de Televisa, y salió airoso ante tal reto, ya que sorprende la solidez interpretativa de Herrera y Benavides, así como la acertada elección de Sergio Mayer en la parodia al presidente, aunque en este caso no tanto por sus cualidades interpretativas, caso contrario el de Saúl Lizaso con su desangelado presentador de noticias.

Con secuencias antológicas que causan risa al mismo tiempo que mueven a la reflexión, al caer en cuenta el espectador de lo grave del hecho (real) en el que está basado, la mordaz crítica de Estrada se percibe un tanto más blanda, por decirlo de algún manera, mas cercana a Un Mundo Maravilloso que a La Ley de Herodes, aunque sigue siendo efectiva.

Lo débil de La Dictadura Perfecta no es su discurso, sino la forma, a partir de las salidas narrativas de las que se vale para expresarlo, como ejemplo de lo que no funciona del todo, es la trama del secuestro de las niñas, alargada a la manera de las telenovelas, y con bastantes escenas innecesarias metidas con calzador (los flirteos del reportero con la madre, el romance de ésta con algún novio, etc), en detrimento del ritmo y tono de la película.

A pesar de ello, La Dictadura Perfecta es una película efectiva y valiente, pero que se ve rebasada por lo mismo que denuncia, en un caso más donde la realidad supera con creces a la ficción.
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25 de 25 usuarios han encontrado esta crítica útil
7
Muy extraña película de Estrada.
Desde el título La dictadura perfecta (La verdad sospechosa) y el trailer de la misma película, se vio que venía a romper esquemas, como obviamente ya sabía hacer Luis Estrada en sus clásicas Ley de Herodes o El Infierno pero algo tenía extraño en esta, que después diré en esta opinión. La fui a ver no sin antes haber leído artículos que decían la opinión de los actores acerca de su actuación en la cinta y sus consecuencias que pudo haberles causado, así que fui preparado para ver lo que esta película iba a mostrar.
Desde el comienzo hace parodias y sátiras obviamente acerca de Peña Nieto, pero a la vez de Fox con su famoso “Ya ni los negros”, y lo combina con las redes sociales, así como en el 2012, y aun en estos días. Creo que ahí Estrada uso a el “actor” Sergio Mayer pues en sí , realmente si se parece a Peña Nieto, y para que necesita actuar totalmente imitándolo con solo parecerse; muy buena caracterización de esta parte. Después de esto pues el presidente se quiere limpiar de esto, sus empleados ordenan a la Televisora TV M.X. (no necesitan ni esconder el nombre para saber a quién están imitando) a que saque y explote alguna noticia para limpiar las “idioteces” que el presidente dijo, como ellos ya saben hacer este trabajo pues sacan a luz un video donde se muestra al gobernador Carmelo Vargas recibir dinero de un narcotraficante, así como el caso Bejarano , y todo lo posterior que se va provocando en cadena para en si, limpiar lo que dijo el presidente de la Republica.
Es una película que siento hubiera causado verdaderamente revuelo y polémica (aún mas) si se hubiera estrenado hace dos años, pues leyendo su ficha, se empezó a rodar desde el 2012, me imagino todo lo que hubiera pasado, lo digo porque toma como tema central el caso de la niña Paulette, y con eso hubiera sido un gran ataque para las televisoras que a quien queremos engañar, es solo Televisa, pues Azteca solo se salva en rating con futbol y nada más. Pero también retomando algunas noticias que como había dicho leí antes de ver la película, dice CNN, que Televisa dio primeramente 20 millones de pesos por medio de Eficine 226, pero después , cuando los directivos vieron la película ya completa, estos decidieron quitar este apoyo. No se puede tomar como verdadero este hecho, pero si fue así, entonces Estrada consiguió algo que se felicita, el pegarles con la verdad a los televisos.
¿Qué paso? Espere una película en sí muy crítica y con tono serio y eficaz, pero se pierde, y en mucho, con sus 143 minutos de duración (exageradamente para una película mexicana).
Lo que molesto realmente fue que hayan contratados a actores pagados totalmente por Televisa, obviamente con excepción de Damian Alcázar y Joaquin Cosio (y otros obviamente), que son favoritos de Estrada para trabajar, (por cierto son los mejores actores), también que en entrevistas posteriores los actores hayan declarado que la empresa (Televisa) no los sanciono por participar en esta película (en el caso de Silvia Navarro). Por otra parte Televisa no haya hecho nada para defenderse de este ataque por medio de esta película, entonces ahí va la primera duda: Conociendo a esa televisora y su forma de defenderse de casos en los cuales últimamente han estado involucrados ¿Por qué no despidió o mejor dicho veto a los actores que trabajan para ellos por estar en esta película? ¿Por qué no ha sido censurada? Como se le hizo prácticamente al Infierno, cuando se estrenó; aunque si lo vemos de otra manera Televisa no hizo en si la película, y tomando estos aspectos pues no le convendría censurarla por obvias razones.
Como conclusión pienso que es una buena película pero con altibajos, es demasiado obvia, muestra cosas que uno ya sabía desde hace un par de años, sirve para aquellas personas que apenas están descubriendo el poder masivo que tiene la televisora y de cómo esta coludida totalmente con el poder (partidos políticos y gobiernos locales y municipales) y la forma que esta toma decisiones y crea casos para agrandarlos a su manera.
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9 de 11 usuarios han encontrado esta crítica útil
8
Cuestionar lo incuestionable
Para nadie es un secreto que Luis Estrada es un demagogo muy entusiasta, parte de una realidad mediocre de la sociedad mexicana para ganar un poco de dinero. No tiene nada de malo, es trabajo honrado y no amenaza a nadie para que asista el público a ver su producto.

Con una formula contra el imperialismo, el capitalismo y los poderes facticos, Luis Estrada tiene una formula muy efectiva, básicamente retratando lo que los conspiracioncitas quieren escuchar, una formula a lo Michael Moore.

La dictadura perfecta no es más que una sátira que relata, como ficción, noticias de los últimos tiempos y como los medios de comunicación desvían la atención de lo realmente grave que ocurre dentro de nuestras fronteras.

Podrá gustar o no, pero el experimento social no está en pantalla, quizá lo analizable y que interesa al público incomodo es, como el mexicano es un instrumento que los medios manejan a su antojo, consume lo que yo te digo y opina lo que yo opino, es demoledor el cómo nos reímos a partir de la ignorancia que tiene nuestra sociedad.

La fórmula es clara, no importa que tanto roben los políticos, siempre habrá una noticia que ocupará más tiempo al aire. Y no importa que tanto se mencione en redes sociales, México es el país del no pasa nada.

Luis Estrada retrata lo más podrido de la sociedad y sabe dar en el clavo, ahora, ¿Por qué, aunque sabemos que la sociedad va mal, no hay un cambio?
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10 de 14 usuarios han encontrado esta crítica útil
9
Cómo aparentar ser demócrata en medio de la dictadura (¿o al revés?)
Vi “La dictadura perfecta” (México, 2014) dirigida y coescrita por Luis Estrada con un elenco que ya ha participado en la mayoría de los filmes de este polémico director en torno a cómo funciona el sistema político mexicano (que bien puede extenderse a América Latina). Este filme en concreto refleja como los medios de comunicación y el gobierno mantienen una estrecha relación para manipular a la opinión pública y, de esta manera, garantizar que la corrupción siga haciendo de las suyas. Ahora bien, esta película es la cuarta de una serie de cintas de Estrada sobre la corrupción política, que empezó con “La ley de Herodes” (1999, sobre la corrupción del PRI a mediados del siglo XX), “Un mundo maravilloso” (2006, sobre la manipulación del gobierno en torno a la grave situación del país), “El infierno” (2010, sobre el narcotráfico y cómo atrapó las estructuras de poder) y, finalmente, este filme que ahora comento. Hay que ver todas estas películas para entender el funcionamiento perverso de los sistemas políticos latinoamericanos. El filme, estéticamente, está muy bien logrado. Se nota la madurez del director especialmente en cuanto la fotografía, si se compara con “La ley de Herodes”, sin decir que ésta haya sido mala. El sonido está muy bien y las actuaciones son imponentes. Ahora, antes de pasar a reflexiones políticas en torno al filme, habrá que decir tres cosas sobre esta cinta, desde adentro: a) como bien dice el director al inicio de la cinta, cualquier parecido con la realidad NO es coincidencia. Efectivamente, los aspectos más centrales de la narración están tomados de escándalos reales en la política mexicana. Son decenas los puntos en que la película se conecta con hechos reales del país, lo que tal vez sólo pueda apreciar adecuadamente un mexicano. b) El gobernador ultracorrupto que, gracias a los medios de comunicación (en clara alusión a Televisa), logra el mayor éxito político, es Carmelo Vargas, mientras que el político ultracorrupto de “La ley de Herodes” es Juan Vargas. Ambos roles interpretados por el mismo actor (Damián Alcázar). Creo que el público se imaginó (y es algo que no choca con la trama) que hay un parentesco entre ambos personajes. c) El filme ha sido denostado por la clase política y los medios de comunicación mexicanos, no obstante, quedó como documento fílmico de gran éxito comercial que no deja de cosechar triunfos. Lo que sí me deja inquieto es cómo estas películas que denuncian el quehacer cotidiano son masivamente consumidas pero no provocan, como se esperaría, transformaciones sociales a corto plazo. Parecería que estas películas están en la lógica del consumo: se ve, se dice que reflejan la realidad del país, se continúa todo tal cual. Pasando ya a las temáticas que esta cinta permite para un ciclo de cine foro, debo señalar que son tantas que me limitaré a dos, pero obviamente el espectador sabrá que hay más temas por explotar. El primero tiene que ver con la corrupción y la forma como ésta se ha perfeccionado incluso a costa de la opinión pública que se queja de ella. Es decir, la corrupción logra tales niveles de perfeccionamiento que mucho de lo que creemos la ataca, la termina fortaleciendo, aspecto que analiza Foucault en torno al perfeccionamiento de la perversidad del poder mediante el perfeccionamiento de los dispositivos de control, así como otros trabajos que ya analizaron esta misma situación en torno al derecho anticorrupción. En este sentido encontré una fuerte relación de la película brasilera “Tropa de Élite 2” con este filme que ahora comento. El segundo es que refleja, de una manera contundente, los problemas más serios de nuestra “democracia”, en especial cómo los medios de comunicación terminan por ser más que cómplices en los ejercicios despóticos (y de allí el nombre de la película) del poder político. El cine, hay que decirlo, ha estado muy activo mostrando cómo las democracias están lejos de ser perfectas. Sin embargo, opino yo, aun es una idea que sigue valiendo la pena. Así las cosas, recomiendo ampliamente este filme en especial por sus lecciones políticas que no pueden dejarse pasar por alto. Excelente película. 26-06-2015.
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6 de 6 usuarios han encontrado esta crítica útil
7
Cadena de Hechos en Noticieros Mexicanos
Miércoles 24 de octubre, Cinemex Ticomán 7:00 pm. Si en este país el quehacer cinematográfico como expresión artística es complicada, el producirlo y difundirlo se acentúa cuando se concibe para manifestar el descontento de una nación amagada por el ejecutivo en jefe y sus secuaces dispuestos a silenciar dichas voces en pro de avivar a un pueblo acondicionado y hundido en la ignorancia. En este año el director Luis Estrada vuelve contra viento y marea con una sátira más acerca de la corrupción prevaleciente en el México del siglo XXI, y cómo ésta permea entre los representantes de los medios de comunicación para servirse de ella y sacar cifras multimillonarias de los dineros del erario, todo bajo el respaldo de quienes contratan servicios de lavandería imagen política.

Con un guión que retoma ficciones televisivas creadas como cortina de humo para el desvío de la opinión pública en momentos clave de la política, escritores van hilando una a una y dejar constancia a través de esta comedia corrosiva, nociones de lo que se sospechaba, la implementación de la caja china –tal y como es citada en algunos parlamentos– y visualizar el retorcido pleito por mantenerlos al aire el mayor tiempo posible, sostener el venerado raiting, y hasta de montajes para concluirlos.

Así es que todo mexicano que vea esta cinta, no tendrá dudas de referencia sobre los casos y sus protagonistas, como el del bautizado el Sr. De las Ligas, la niña desaparecida Paulette, el operativo contra la supuesta secuestradora de origen francés, Florence Cassez, o bien la salida de algún lector de noticias de horario estelar que le valió el puesto por no vanagloriar el triunfo del candidato que le da continuidad a esta dictadura perfecta. Sin necesidad de señalamientos directos, por supuesto se hace alusión a las cabezas que les dan forma y voz ante la audiencia, esas que se hacen auto lavado cerebral para considerarse las conciencias de un país con rumbo al despeñadero.

Tal y como puede uno percatarse el director al darle forma a estas ficciones, no nos cuenta absolutamente nada nuevo dando testimonio efectivo de cada infamia y se vuelve una de las pocas obras que así lo expresan, al momento no existe o recuerdo otro título que quite la máscara a la televisión mexicana como lo hace el presente trabajo. Así es como el duopolio (casi tripolio) engalanan implícitamente esta nueva entrega, en el cual algunas de sus figuras se interpretar a políticos, conductores, actores, reporteros, empresarios y narcos.

Inexplicablemente quien se encargó del casting inmiscuye a figurillas en la búsqueda de un espacio en cine que los desconecta de su confort e incorpora a este género, sólo por mencionar algunos nombres podemos ubicar a Alfonso Herrera, Silvia Navarro, Livia Brito y la aparición de Sergio Mayer, este último encargado de personificar en verborrea y apariencia a uno que otro que ha ocupado la silla presidencial y que por supuesto la cagan al hacer evidente su poco sentido común, incultura y preparación. Desde mi punto La dictadura perfecta, se vuelve imperfecta cuando la película recae sobre los dos primeros que aun cuando se encuentran en papeles bastante adhoc, no son sorprendentes.

La cinta es extensa y su final se prolonga aun cuando se ha dicho todo. No tiene ese ingenio con el que cuentan sus dos grandes antecedentes (El infierno y La ley de Herodes) por lo que no se sale de la sala con la sensación de encontrar una cinta redonda, con el 8 perfecto.

Tiene buenos logros innegable.
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6 de 7 usuarios han encontrado esta crítica útil
7
El poder de los medios de comunicación
La dictadura perfecta es una interesante obra, que sorprende por la manera con la que a un tema tan dramático, lo han convertido en una absurda historia cómica, y que así y todo sigue sin alejarse mucho de la realidad.
Es una parodia sobre la política y los medios de comunicación en México, sobre la influencia de los medios en la población, el poder que tienen para ocultar noticias, distraer a la sociedad, influir en sus votos, etc. Refleja lo peligroso y corrupto que puede ser todo cuando los medios más importante están del lado del gobierno de turno.
Una película que vale la pena mirarla, y que sin dudas cualquier sociedad, sea del país que sea, se sentirá en algo, poco o mucho, identificada con la historia. El guión y algunos diálogos son interesante, hay muchos actores de novelas mexicanas pero ninguno está de sobra, la dirección y fotografía son de buen nivel.
Por último resalto la claridad con la que entienden los diálogos , si bien en Latiamerica y España hablamos todos el mismo idioma, muchas veces se dificulta entender los diálogos y no perderse en la historia, por suerte eso aquí no sucede.

@Qcine
www.quierocinehoy.blogspot.com
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5 de 5 usuarios han encontrado esta crítica útil
9
Valentía perfecta
Luis Estrada demuestra que tiene valentía al realizar esta parodia (no tan parodia) de la realidad mexicana y de la mayoría de países que siguen estando en manos de la manipulación de las grandes televisoras. Estos medios gigantescos se arrogan el derecho de decir qué está podrido y qué no. Por muchos años (antes de las redes sociales) han podido crear opinión y distraer la atención de lo verdaderamente importante de acuerdo a sus propios intereses comerciales y particulares.
Si los medios disponen de poder, también lo hacen de dinero a manos llenas, pueden llegar a cobrar favores con sus contactos con la policía, el ejército y la clase política, y es ahí donde el director Estrada demuestra que le sobra coraje para echar a andar un proyecto que hiere susceptibilidades y elude de forma casi directa a figuras intocables que pueden sentirse perjudicadas por su manejo de la ficción.
No hay que ser un erudito para entender el mensaje que la historia le quiere legar al espectador sazonado con coloridos personajes ya más que acostumbrados en la rúbrica del realizador.
En cuanto a las actuaciones sobresale Damián Alcázar, uno de los actores favoritos de Estrada, en su papel de político corrupto malhablado, casi como continuación del Vargas (mismo apellido) de La Ley de Herodes. Tony Dalton apenas cumple como el cínico director de la televisora aunque sigue pecando por su forma de arrastrar las palabras al hablar, lo que hace que a los espectadores no mexicanos se les dificulte entender lo que dice.
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4 de 5 usuarios han encontrado esta crítica útil
6
Interesante cruce de géneros que se disfruta mas de lo que uno espera
Curiosa película mejicana que báscula entre la comedia absurda, la denuncia social y la sátira política (además de flirtear con el drama y la violencia), Está bien estructurada, es entretenida y aunque de factura algo irregular, acaba resultando un buen (y exótico) entretenimiento. Es violenta, es irónica, es divertida (el comienzo y el final son hilarantes) y utilizando todos esos recursos cuenta además una buena historia de denuncia que tiene visos de ser mas real de lo que aparenta (algo que dicen pero no dicen en los títulos iniciales). Ojo, no es "La dictadura perfecta" una película para cualquier tipo de publico, la trama es compleja (incluso a veces excesivamente técnica en su lenguaje), es violenta y la comedia apenas es una excusa para construir un drama social que si te lo tomas en serio puede provocarte una severa depresión respecto a lo que es el ser humano. Es de esas curiosidades que se disfrutan mucho mas si no sabes de que va ni tienes expectativas sobre ella (como me sucedió a mi).

"La dictadura perfecta" es una película que no aspira a demasiado pero puede lograr mucho si encuentra al espectador idóneo. Conmigo sucedió, y eso que reconozco que tiene muchos defectos (sobre todo en el ritmo) pero me ha sorprendido y me ha entretenido. Objetivo cumplido.
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3 de 3 usuarios han encontrado esta crítica útil
5
No pasa de ser una simple crítica.
Luis Estrada pareciera tener la consigna de restregarnos a toda costa la basura en la política mexicana y su relación con los medios, una trama que independientemente de los agujeros es penosamente obvia, las sátiras de eventos reales, de tan básicas son casi didácticas, mejores gags y situaciones hemos visto en episodios de "El privilegio de mandar". Pero lo realmente malo es que con mucho trabajo saca una risa. La cinta deja con más sensación de hastío y saturación de resentimiento social, que de un buen sabor de haber visto una comedia, situación que es lamentable ya que tampoco hay drama; un sinnúmero de situaciones que pudieron haber sido explotadas con drama, tensión o algún tipo de emoción fueron desaprovechadas, narradas de forma deshabrida y simplona, que fue la sensación que predominó mientras la veía. Al final, nada nuevo, no nos han quitado ninguna venda de los ojos y una cinta sin nada original o realmente propositivo, aunque digna de reconocer por su intención crítica, cosa que sí hace falta. Y el aspecto final que es lo que más suelo enfatizar en las producciones mexicanas, es esa falta de nivel en los guiones, pareciera que la premisa es "no los hagamos pensar" y no termino de entender si es por falta de habilidad del guionista o por temor a perder negocio.
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4 de 6 usuarios han encontrado esta crítica útil
9
La dictadura perfecta. "The grand wrong"
Esta película la he visto en el cine y es una película que tengo que decir que es en plan crítica, cómo una dictadura llena de corrupción y engaños, que va entre unos dirigentes, que todos los días le salen a la calle a decir de todo, pero pasan a pesar que les gusta mucho "ir de putas", y otro que es más listo, más comedido, que tiene la policía de su parte, que hace como si fuera el nuevo presidente de México. Tiene los "mass media de su parte" y es el que va a llegar al poder, porque tiene todos los medios de comunicación de su parte.
Todo ello se va hilando a través de un secuestro de dos niñas, que se lleva a cabo por medio del secuaz de la policia, que tiene de parte, el nuevo presidente, que es más jóven y menos corrupto que él que estaba. Tal vez él no lo sepa....
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3 de 4 usuarios han encontrado esta crítica útil
6
La dictadura perfecta
Moral, de término latino, proviene de la palabra "moris", costumbre, conjunto de creencias, valores y normas de una persona, grupo o comunidad social que funciona como una guía para obrar, orienta acerca de qué acciones son correctas y cuáles incorrectas; autonomía de la ley moral, de imperativo categórico, que tiene su origen en la razón, no en la inclinación..., déjate de andar chingando pendejo, "¡la moral es un chingue árbol que da moras!".
"Tú y yo sabemos que la tele todo lo puede" y, ni en "El Padrino" hay tantas muertes, ni en el congreso tanto sarcasmo, ¡ni en el anfiteatro tanta guasa y payasada!; comedia satírica, fábula irónica lanza misiles de sinceridad punzante, reconstruida a partir de similitudes muy verídicas con la realidad mexicana del momento de su realización, diversión acomodada a la extravagancia de su despropósito que pierde el rumbo y los papeles conforme avanza, desmadre surrealista in crescendo que ¡ni els ninots de las fallas, ni el café con leche en plaza Mayor!, que invita a reflexionar sobre la porquería que dirige y comanda el susodicho país, de no tan humor negro ni mordacidad plena como "La ley de Herodes", del mismo director, sino más bien con aires suaves y digestivos de bufonada guasona, excentricidad desproporcionada en formato de telenovela, cachondeo despreciable de vomitivo ultraje para audiencia genérica en horas muertas que busca entretenimiento ocasional con pellizcos de ingenio y sagacidad, perspicacia y juerga argumental que no refrena sus ansias de desquiciados avances y catastróficas uniones de resultado estrambótico para revelar infames verdades sobre la corrupción política y de los medios de comunicación en México.
El presidente de la nación, delante del embajador norteamericano de la administración Obama, y con una sola frase "Nosotros hacemos el trabajo que los negros no quieren hacer", desencadena todo un esperpéntico rosario de acciones, a cual más ridícula y vergonzante, para despistar a la audiencia con programadas noticias ficticias o adornadas en su fabricación televisiva y recuperar la popularidad del inepto político corrupto del momento, la fabricación de la caja china emitida a través de la caja tonta que adormecerá a las masas de reclamar una justicia innecesaria siempre que puedan entretenerse con el drama lagrimero de familia descompuesta, con oportuno secuestro de hijas, infidelidad del cónyuge, deudas de dinero, extorsión amenazante y lo que se nos ocurra para lograr un 25% de share que ni "Cristal" en su mejores tiempos.
Luís estrada, con personajes mexicanos conocidos y con escondido doble sentido en el parecido, habla y exposición del montaje circense con el que decora el teatro de pantalla que llegará al hogar -sólo entendible para mexicanos que capten, al instante, esa virulencia burlona de doble voluntad- ofrece un cuento de tebeo de Jaimito donde caben todas las temeridades, barbaridades y disparates que se intenten adjuntar para recelar de la basura de traje y corbata, cargo y postín que encierran las instituciones de sus compatriotas así como los, siempre a la venta del mejor postor, medios televisivos de la información más falsa y errónea que se pueda crear para beneficio personal y de la cadena.
"En esta historia, todos los nombres son ficticios, los hechos sospechosamente verdaderos, cualquier parecido o semejanza con la realidad no es mera coincidencia", observa el desquicio escénico magníficado, la incredulidad de que pueda tener sombras fidedignas en la realidad y, aunque no vas a reír a carcajadas en este patriótico desastre de mandamases, al cual peor, donde los malos ganan/los buenos al paradón, es cine denuncia con abrigo cómico destartalado y agudo abrazo socarrón de serie de máxima audiencia que no deja de atronar con sus estrafalarios malabarismos revestidos de verdades nunca dichas/conocidas por todos.
Hay cine cuya pasión, fuerza e importancia, salero y gracia de sus chistes y burlas, ocurrencias descaradas sólo son captadas por los habitantes de la región, nación de la que proceden quienes, de antemano, conocen del fondo y contenido a que hacen referencia, para los demás no deja de ser un dicharachero, gracioso, divertido y grotesco mirar "La que se avecina" de tejemanejes políticos y televisivos sobre el poder, la sinvergonzonería y la corrupción.

lulupalomitasrojas.blogspot.com.es
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3 de 4 usuarios han encontrado esta crítica útil
8
Igualito que Argentina
Es la segunda película que veo del director Luis Estrada. Agradezco a Netflix la oportunidad de hacerme llegar este tipo de cine. Viendo la película me pasaron varios pensamientos y sensaciones. Primero pensar ¿Quién financia a este director? .Su cine de denuncia está hecho con un buen presupuesto y con buenos actores, y sus denuncias son muy fuertes y abarcan desde el gobierno, la corporaciones de los medios, a la iglesia y también hacia los Estados Unidos de Norte América. Por todo esto me resulta muy valiente el discurso de Luis Estrada, y por otro lado raro. Lo segundo que se me vino a la mente, es que en esta historia al igual que "Un mundo maravilloso" se tratan temas muy fuertes con guiones y libretos muy vulgares, y hasta chistes demasiado fáciles.
Lo tercero que pensé es ¿si esto último está hecho a propósito, para que la película llegue a más público o bien, al director no se le ocurre hacer un guion y libreto más interesante?.
Conclusión: El lado positivo, es que este cine de denuncia me maravillo, tocando temas que nunca los vi en otro director y abriéndome los ojos de lo que pasa en mi país con la política y los medios. Los “mejicanismos” presentes en el lenguaje son coloridos y divertidos.
El lado negativo es que al igual que en el otro film de Luis Estrada, tiene muchas escenas aburridas y poco interesantes en la que es imposible evitar el bostezo.
Cineposta
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2 de 2 usuarios han encontrado esta crítica útil
6
El gran carnaval.
Ese título que se le puso a una película de Billy Wilder que ni por asomo se titulaba así originalmente la hubiese venido al pelo a ésta, ya que serviría tanto cómo metáfora argumental, como para justificar el gran cambio formal con el que cuenta. Lo que en apariencia es una comedia satírica poco a poco va adquiriendo un tono dramático en el que es difícil atisbar ni siquiera humor negro.
Estoy convencido de que todo lo que se cuenta tiene origen en hechos reales, pero sus autores lo retratan agrupando todos los acontecimientos en un ramillete de personajes y situaciones. Además toda esa acumulación de corruptelas vergonzosas estan tratadas de manera demasiado aleccionadoras y por momentos muy obvias. Culpo de ello a la posible idiosincrasia mexicana, pero en general, además de una excesiva duración, la sensación que me queda es que a pesar de su buena factura y el aceptable entretenimiento que proporcina es una película que no es para nada "sutil" y eso la hace perder posibilidades para convertirse en una obra de culto.
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2 de 2 usuarios han encontrado esta crítica útil
7
La dictadura perfecta.
Al igual que en sus anteriores películas ("La Ley de Herodes", "Un mundo maravilloso", "El infierno"), el director Luis Estrada nos regala su visión el México actual: corrupción rampante y degradación política.

Esta sátira política del 2014 hace uso nuevamente del actor Damián Alcázar como el gobernador Carmelo Vargas, capaz de corromper todo en aras de mantenerse en el poder. Lo triste es que la realidad nacional y esta sátira están divididas por una línea sumamente delgada. Baste ver la participación del actor Tony Dalton haciendo el papel de un magnate de los medios de comunicación, cada vez más chantajistas en la toma de decisiones a nivel nacional. Otro ejemplo muy bueno del poder mediático es el abyecto manejo que se hace entre gobierno y medios del secuestro de unas gemelas: manipulación de las masas.

Quizá también es momento de que Estrada haga películas con una temática diferente. Si bien es entretenida, "La dictadura perfecta" vendría siendo una versión moderna de "La Ley de Herodes". Carmelo Vargas representa la vida política de un gobernador mexicano en el siglo XXI que no se detiene ante nada para lograr la presidencia de la república. No hay ninguna diferencia con aquel alcalde de San Pedro de los Saguaros que, tras corromper y corromperse, en los años 40s llega a ser presidente.
El director es Luis Estrada. La actuación de Damián Alcázar es impecable como siempre.
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2 de 2 usuarios han encontrado esta crítica útil
7
muy correcta y notable película
Buen ritmo, buena dirección y buenas interpretaciones en una película que destaca principalmente por su historia y por la carga de crítica (con mucho humor) que tiene la cinta. Esa carga de crítica hacia la clase política y los medios de comunicación funciona perfectamente y los personajes resultan atractivos al público, ergo todo fluye bien en la película.
La crítica de la cinta aunque es sobre México, se puede extender a más países (España también) y es su tono de comedia o crítica lo que hace que todas las salvajadas que pasan en la cinta nos parezcan normales.

Sin duda, con sus altibajos e imperfecciones, altamente recomendable.
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2 de 2 usuarios han encontrado esta crítica útil
9
Partidocracia, medios prostituidos y que el pueblo siga idiotizado como siempre.
Otra película sagaz y contundente en la que retrata en que los medios de comunicación y los gobiernos de turno tienen esos perversos lazos de amistad y alianza que perdurará hasta que otra causa en la que luchan los separe. Un ejemplo fehaciente es con la dictadura perfecta hecho creado, escrito, producido y dirigido por el cineasta azteca Luis Estrada en la que toca un hecho muy delicado en el que el impopular gobierno de Enrique Peña Nieto y sus antecesores no han podido acabar con el narcotráfico, delincuencia, mafia organizada. etc., y que vive dependiente de los gringos.

Trata en la que un corrupto gobernante local Carmelo Vargas se encuentra en aprietos por sus nexos turbios con narcotraficantes y es donde el emporio televisivo TV MX gracias a su noticiero estelar 24 horas 30 minutos conducido por el Javier Pérez Harris fuera la caja de Pandora para que estallara el escándalo nacional. Obviamente, Vargas lo miró con malos ojos por lo que contacta al emporio TV MX para hacer un acuerdo en donde le lavara su imagen pase lo que pase. Los integrantes del equipo de trabajo de TV MX: el productor Carlos Rojo y el reportero permanente Ricardo Díaz asisten a todos los encuentros citados por el gobernador Vargas para que le presenten reportajes positivos para subirle puntos a sus aspiraciones políticas futuras y una de ellas es ser el presidente de la república federal mexicana.

Varios puntos que me llamaron la atención: en el primer lugar es la desaparición y el secuestro de las gemelas Ana y Elena Garza en la que su distraída nana no se dio cuenta. Es donde el emporio TV MX hace su pesca milagrosa informativa para sacarle la “chiva” y no perder seguimiento a la noticia ofreciéndoles la “ayuda” a sus padres Lucia y Salvador en donde tenían que ser entrevistados exclusivamente por la cadena y deben ser melodramáticos adicionándole llanto y angustia reforzada para darle rating. También hace lo suyo el gobernante Vargas realizando operaciones de búsqueda y rescate interesadamente. El resultado fue un rotundo éxito, pese a que las gemelas Ana y Elena desertaron junto con la cuidandera doña Chole- que fue la cómplice de los secuestradores- y regresaron sanas y salvas; por su parte doña Chole se entregó a las autoridades para su respectiva condena. Posteriormente, la cadena no le gustó el desenlace por lo que lo modificó a su modo con la complacencia del gobernador Vargas y el procurador general Gilberto Ochoa que es de la misma ralea corrupta. Años después, la familia Garza fue invitada en el noticiero para contarle a la audiencia de su horrible momento y su recompensa es que van a ser protagonistas de una novela que va a ser exitosa. Para rematar, la mayoría de la población mexicana estaba enganchada con su hit del momento: Los pobres también aman consolidando la sintonía por partida doble, olvidando lo que de verdad pasó con la noticia cargada de sensacionalismo y amarillismo puro.

La segunda, un diputado férreo opositor Agustín Morales del Partido de la Revolución Democrática denunciaba todas las infamias del gobernante local Vargas pidiéndole su renuncia y aunque tenía las pruebas fehacientes sobre el contubernio entre TV MX y el gobernante Vargas le pidió que lo tuviera en cuenta en el noticiero para sacarle los trapitos al sol con ansiedad e histeria incluida en el que el mismo noticiero había inventado que el diputado opositor fuera acusado de estupro y no podía contener su molestia enervante por lo que fue sacado del noticiero y finalmente asesinado en el hotel donde se hospedaba delante de Carlos y aprovechó en el acto cambiando los elementos y la causa de su deceso.

Y la tercera, es el periodista estrella Javier Pérez Harris que presenta las noticias de manera muy peculiar: la tercera parte, seria; y el resto con una payasada muy diciente que hacia vacilar a la audiencia. El punto crítico es la mofa y el comentario imprudente que le había hecho al presidente de la república anunciando el garrote que debe sufrir el pueblo con el alza de los precios de la canasta familiar aduciendo que no era la señora de la casa, cuya consecuencia fue la interrupción repentina de la transmisión del noticiero y posterior despido. Tiempo después se reorganizó la cadena y el noticiero para hacer proselitismo político a favor del gobernante Carmelo Vargas para luego ser elegido presidente de la república gracias a la maquinaria política y gremial empresarial que lo apoyó, leáse mermelada.

Así las cosas, evaluando la película es muy sobria y ponderada tocando la época actual con buena escogencia del elenco destacando a Alfonso Herrera para darle mayor juego a la película centrado en lo que está y cómo sirvió de caballo de batalla entre el emporio TV MX y el gobernante corrupto Carmelo Vargas para cumplir su fin político aplicando la ley del todo vale. El lenguaje que se utilizó en la película fue entre lo decente y lo vulgar. Sin embargo, no debió ponerle sátira a la película ya que pierde el hilo de la historia y puede confundir al televidente.

Por lo tanto, la dictadura perfecta fue una gran película en que el cuarto poder le da el empujón a los gobiernos de turno para informar lo que les concierne y no a favor del pueblo y como la cadena mediática busca fórmulas para que el pueblo siga embrutecido y no piense cómo está la realidad actual distrayéndonos con hechos absurdos y programas televisivos trillados mientras que los gobernantes roban, matan, hacen leguleyadas y posteriormente nos pasan la factura de cobro que se verán reflejados en los odiosos reajustes inalcanzables del costo de vida e impuestos. Además que es un campanazo de alerta para ver si el pueblo se despierta, hace algo positivo por el país y que no sea indiferente.
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2 de 2 usuarios han encontrado esta crítica útil
5
La caja china
Yo me pregunto si el título de esta película viene del debate televisivo que se encuentra en esta red con fecha 1990 y en el que Mario Vargas LLosa califica al sistema político de Méjico como la "Dictadura Perfecta".

Teniendo en cuenta que al no estar yo versada en la actualidad y la historia política de Méjico se me debe de haber escapado muchos detalles de las parodias de esta cinta pero, a mi modo de ver, es una parodia satírica y no le encuentro rasgos de comedia, le encuentro un fondo muy fuerte parodiado, satirizado pero no cómico.

En su vertiente de crítica a la televisión, principal medio de comunicación que influye a las masas, me resultó muy interesante, sobre todo el tema de la "caja china" y esos contratos millonarios de lavado de cara de imágen. Quizás pecó de excesiva dureza faltándole un factor más humano que sí tiene otras cintas como la peruana "Tinta Roja" , la ecuatoriana "Crónicas (El Monstruo de Babahoyo)" o incluso el cortometraje colombiano "Hoy es un día distinto".

No encuentro sentido a la crítica de las telenovelas, puede que se me escape otro significado, pero si es un modo de "distracción" de masas, lo es igual que pudiera serlo el futbol, es algo de todos los tiempos y lugares. Aunque ese sentido que no encuentro pueda contener alguna relación con la Primera Dama.

La actuación que más me gustó fue de Flavio Medina en su breve aparición como Salvador Garza, el personaje que más me gustó fue el aforado Morales (Joaquin Cosio), sin embargo el personaje pricipal del periodista Carlos (Alfonso Herrera) estuvo muy correcto, convincente pero no aportó un añadido que le hiciera interesante como lo fueron los anteriores actores nombrados. En la parte femenina aparecen algunas actrices brevemente como Silvia Navarro (que a mi me gusta mucho), pero claramene el mundo representado es de hombres.

En resumen es una película fuerte de fondo, valiente pero que me dejó una sensación de pesar. Y desde luego la "televisión" bien lejos de la vida personal de uno ¿o no?
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2 de 3 usuarios han encontrado esta crítica útil
4
Dolorosamente Mexicana
Hay un par de escenas en esta película en que se muestran escenas de una telenovela mexicana llama “Los Pobres también Aman” (parodia sin sutileza de “Los Ricos también Lloran”) en las que la película parece darse palmaditas en la espalda como diciendo: «Que creativa soy, me doy cuenta de que las telenovelas mexicanas son idiotas y vacías». Esto es increíblemente irónico pues la película adolece de las mismas falencias que la telenovela mexicana promedio.

La película tiene la sutileza de un martillo en la cara, los malos son caricaturescos y los buenos son imágenes de la bondad más incorruptible. Son personajes unidimensionales que no se detienen a cuestionar ni por un segundo la moralidad de sus actos, posiblemente porque el guionista no pudo detenerse a pensar en un personaje con una personalidad más compleja que «el tipo malo de los medios que es muy corrupto».

No hay arco en los personajes, nadie aprende nada ni se transforma como individuo. La película se enfoca tanto en transmitir su mensaje de cuan corruptos son los noticieros de la noche que se olvida que tiene que hacer una historia con personajes por los que la audiencia se interese. La verdad es que después de ver la película no soy capaz de recordar el nombre de nadie y no soy capaz de dar una descripción de ninguno de los personajes más allá de “el político que es bueno” o “el periodista que es malo”.

Lo peor de todo es que incluso su supuesto mensaje satírico de los medios (que se devora la calidad de la trama, los personajes y el diálogo) termina quedando chueco. Así NO es como funciona la corrupción en los medios; las grandes agencias de noticias son un compendio de intereses con frecuencia conflictivos en los cuales un par de minutos en pantalla pueden significarlo todo. Es por eso que la manipulación de los medios es con frecuencia sutil, leve, hecha con cuidado para que nadie la note a menos que la esté buscando con atención. Pero esta película parece incapaz de entender el concepto de sutileza, necesita pegarte con corrupción de villano de Disney porque asume que si no lo hace no lo entiendes o, aún peor, sólo entiende a los seres humanos en términos de villanos y héroes de Disney.

En últimas recomiendo a los creadores que la próxima vez que quieran dar un mensaje, mejor escriban un ensayo o hagan un documental. Y que la próxima vez que quieran hacer una película, que utilicen mejores personajes y diálogo que cuando Jesús Antonio de la Santísima Trinidad y Dos Santos descubrió que la empleada del servicio era su verdadera madre.
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2 de 3 usuarios han encontrado esta crítica útil
8
En México hay esperanza (..."Hacemos los trabajos que no quieren ni los negros!" xDDD)
Da un poco de lástima el devenir de México, otrora una nación en vías de desarrollo con buen crecimiento, el primer país de Latinoamérica e hispanohablante donde se celebraron Olimpiadas, dos Mundiales, y que tan simpático resultaba al mundo con el humor de Cantinflas y su cultura de mariachis y chihuahuas (entre otras cosas) se ha convertido en los últimos 10 años en una "narconación" ocupando los infames rankings mundiales en asesinatos, violaciones, secuestros y feminicidios, la mayoría de ellos sin resolver, festejando la violencia hasta convertirse en parte de la cultura.
Como no podía ser menos, reflejo de una sociedad siempre es el cine, y ahí están los morbosos e insufribles filmes de González-Iñarritu y su guionista de cuyo nombre no quiero acordarme, y de otro(s) director(es) que al fin parece(n) retirado(s) y no quiero ni nombrar no vaya a ser que vuelva(n) a aparecer que son producidos y premiados por fondos y festivales europeos y estadounidenses que al igual que pasa con el "consumo norteamericano" del narcotráfico aquí parece que son los que disfrutan con ese cine contemplando la destrucción y miserias del país (al igual que pasó y pasa con África).

Y he aquí que de repente me encuentro con Luis Estrada y sus películas, y no fue con ésta particularmente con la que lo descubrí sino con "El infierno" (que luego me llevaron a ver el resto) que me demuestran que todavía quedan artesanos con huevos que no se dedican a buscar el morbo por el morbo con escenas de sexo o violencias gratuitas sino que escupen a la cara sin censuras ni miramientos y sin perder el sentido del humor y la ironía que caracteriza al pueblo mexicano,
"La dictadura perfecta" sin ser su mejor película y con un metraje quizá extenso nos muestra las miserias de su clase política, la impunidad y manipulación mediática que nos hacen entender porque México está como está, con un reparto muy acertado (el parecido del presidente con la realidad es asombroso) sin olvidarse de nada de lo que está sucediendo (narcotráfico y secuestro incluido).

Lo que me da pena leer es como aún hay gente que critica a Luis Estrada y le llama demagogo, yo creo que es un director muy necesario y que si no hace más películas quizás sea porque resulte incómodo para determinados sectores que prefieren apartarlo... es de agradecer que en un panorama tan desolador como el de México estén sus películas.

Lo mejor: El comienzo de la película con la reunión del presidente y el embajador de USA en México, de ahí sale la frase que he puesto en el título, no digo más...

Lo peor: Que sabiendo todo lo que se sabe las cosas no mejoran (...y no solo en México, en todos los países con políticos corruptos y manipuladores)
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1 de 1 usuarios han encontrado esta crítica útil
5
Un poco excesiva ¿no?
Un planteamiento que empieza con cierta gracia, interesante, porque bajo la sátira deja entrever que esconde mucho de verdad, pero que acaba desbarrando hacia un lugar en medio de la nada y al final se convierte en un producto merengue y nada creíble. La interpretación de Damián Alcázar no es en absoluto convincente, ni un remedo de su magnífica actuación en "El Infierno". Si a eso añadimos que le sobra, al menos, una hora de metraje no es de extrañar que probablemente el paso del tiempo suma a este film en el olvido.
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1 de 2 usuarios han encontrado esta crítica útil
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