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7
Curiosa
Una vez tuve un amigo dibujante cuyo método de trabajo era imaginar un objeto encima del folio en blanco y reseguir los rasgos con el lápiz. El proceso de creación tenía lugar en su mente, el trabajo manual no era más que facilitar al observador la información necesaria para “hacerse entender”. En otras palabras, al dibujar no estaba creando, sino intentando describir con precisión algo que ya existía. Da la sensación de que esto es lo que hace Sebastán Lelio con su película Disobedience, más parecida al retrato de una serie de sucesos reales que una historia inventada. El director resigue los trazos de unos sucesos casi palpables, con un lápiz de punta fina, sensible, cuidadoso. Se limita a abrir las puertas de su historia y a ofrecernos el mejor enfoque para seguir los acontecimientos. La existencia de los personajes va mucho más allá del encuadre desde el que los vemos. Todo lo que se dicen, todas sus acciones, siguen la lógica de una realidad que poco a poco vamos descubriendo. Aceptamos su carácter y comportamiento con la misma naturalidad que lo aceptaríamos en personas reales.

Lelio describe la cotidianidad de una comunidad judía ortodoxa desde una mirada indudablemente crítica, pero desprovista de maniqueísmo y manipulación. Nada resulta caricaturesco ni exagerado. La posición disconforme del director no impide a la familia (a pesar de su carácter hermético y absolutista) resultar interesante. Es tanta la precisión con que está descrita que observarla no puede más que despertar el interés. Todos los personajes actúan siguiendo ciertos parámetros, ninguno trata de complacer los deseos del director. Además, su interacción con los espacios es del todo natural, en gran parte gracias al especial cuidado que Sarah Finlay y Danny Cohen dedican a la dirección de arte y la fotografía. La planificación, por su parte, está ideada con el grado justo de realismo y manierismo para que la narrativa devenga transparente pero estilizada, contundente y a la vez ligera. A su vez, la banda sonora de Matthew Herbet (quien ya colaborara con el director en Gloria, trabajo galardonado por la academia como mejor película de habla no inglesa) logra hacerse evidente sin resultar invasiva, con deliciosas reminiscencias al magnífico trabajo Incantations de Micke Oldfield.

Presto especial atención a todos estos aspectos técnicos porque es francamente sorprendente la homogeneidad con que trabajan, siempre al unísono, describiendo una realidad que parecen conocer hasta el más pequeño detalle. Algo que sin duda contribuye a que las secuencias relativas a la historia de amor lésbico entre Ronit y Esti (Rachel Weisz y Rachel McAdams) se sucedan con la misma naturalidad que se sucederían las de una historia de amor entre personajes heterosexuales (pues, si bien sobra decir que igual de naturales son ambos tipos de amor, todavía hoy es poco frecuente que el cine, la literatura y el arte en general los trate de igual manera). Pero, curiosamente, esta misma historia (como ya dije, brillantemente planteada) parece pertenecer, a ratos, a una película completamente diferente. Como si el cuidado retrato de todo el escenario familiar judío ortodoxo no hubiera tenido en cuenta su irrupción. Pues, a pesar de que nada de lo que se muestra resulta inverosímil ni forzado, ambos relatos encuentran ciertas dificultades en co-existir... hecho que, por otra parte, no desentona para nada con la experiencia vivida por las dos protagonistas de esta fantástica película.
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19 de 23 usuarios han encontrado esta crítica útil
6
Insumisión
Las tres últimas películas que he visto dirigidas por el chileno Sebastián Lelio, tienen dos rasgos destacables en común: por una parte contienen una potente interpretación de su actriz protagonista – en este caso, por parte del apasionado dúo de heroínas – pero al mismo tiempo adolecen de un guión farragoso e inconsistente donde las cosas ocurren porque así lo decide el demiúrgico guionista que mueve los liados hilos, desmintiendo la lógica interna de sus personajes así como del devenir de la trama que en apariencia se nos propone. El resultado final acaba estando, por lo tanto, por debajo de las interesantes expectativas iniciales suscitadas, pero disimulado bajo una carpintería brillante, sugerente y ampulosa, buscando una complicidad que se ve abortada con el desenlace arbitrario que nos lleva a presenciar una conclusión que cuestiona y debilita lo que hemos estado visionando hasta ese momento con engrasada fluidez. O casi.

Estamos ante un relato polifónico donde por una parte se nos presenta la cotidianeidad en una comunidad judía ortodoxa radicada en el Reino Unido, así como los efectos devastadores y contrapuestos que dicha claustrofóbica existencia tiene sobre dos mujeres que contravienen la fidelidad a unas normas sexuales milenarias que obligan al sometimiento y a la anulación de la voluntad personal en favor de una acartonada obediencia a los dictados rabínicos más rancios. Esta misma historia la hemos vista enmarcada en otras culturas y geografías, por ello el cambio radica en el delicado mimo por el detalle y la veracidad en la reconstrucción de una sociedad endogámica, por completo contemporánea pero alejada de la realidad más inmediata, ayuna de compasión y de empatía, cegada por el acatamiento de preceptos y leyes que no han sido revisados en milenios.

Lo novedoso viene dado por la mirada bondadosa con que se envuelve el relato, dejando claro quién cuenta con la simpatía y apoyo del guionista y director – sus desdichadas protagonistas femeninas – y quién debe ser denunciado por anticuado y caduco – es decir, el colectivo cavernoso que retrata. Pero es justamente ese planteamiento maniqueo y mañoso, por muy de acuerdo que el espectador pueda estar con el fondo de la cuestión, lo que debilita y domestica la narración, ya que exige al espectador una toma de postura unívoca y sin fisuras hacia las víctimas, no dejándole ninguna libertad a la hora de enjuiciar lo que se está viendo. Es decir, estamos ante una cinta de tesis, donde se pregona la libertad individual el tiempo que se censura la disensión de dicho mandamiento. ¿Contradictorio, no?

Sin embargo, las espléndidas interpretaciones de Rachel Weisz y Rachel McAdams – muy bien arropadas por Alessandro Nivola – nos hace olvidar las deficiencias del planteamiento y nos sumergen en el torbellino propuesto sin apenas resistencia.
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16 de 21 usuarios han encontrado esta crítica útil
6
Romper las cadenas.
Con esta película queda clara la predilección de Sebastián Lelio por los personajes femeninos fuertes, valientes e independientes, que se rebelan ante un destino infeliz que parece marcado. En esta ocasión se sirve de dos de ellos para firmar un melodrama de aire clásico y desarrollo convencional en el marco de una comunidad religiosa cerrada y opresora. Lo hace sin grandes alardes ni ambiciones autorales, sabedor de la riqueza del texto que tiene entre manos, dejando simplemente que éste fluya para desembocar en las aguas de las historias pasionales y los amores imposibles. Se le nota, a la vez, cierta precaución para no herir sensibilidades en un entorno que le es ajeno. Trata con cuidado a sus personajes, y deja en manos de su eficiente trio protagonista el peso del relato.

Estamos ante una película que habla, básicamente, de la valentía. Personificada en la figura de Esti, capaz de dar un giro radical a una vida de la que no es dueña. Es ella quien provoca la llegada de esa luz que ilumina un presente oscuro. Y se erige así en el eje central de la lucha entre el deseo y el deber. Una lucha de la que solo se sale a través de la desobediencia, esa palabra a la que injustamente se suele dotar de connotaciones negativas, y que en realidad es el primer e imprescindible paso para alcanzar la libertad.

Lo mejor: la coherencia entre forma y fondo.

Lo peor: un final algo desconcertante y algún recurso narrativo prescindible.
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10 de 13 usuarios han encontrado esta crítica útil
7
Nada nuevo, por con toques diferentes
El mensaje más obvio de la película puede no aportar demasiado, pues encontrar a personajes homosexuales luchando contra la opresión impuesta por una convencionalidades y dogmas religiosos es algo recurrente. Sin embargo, a pesar de conformar un relato más que utilizado, la profundidad de creación de los personajes conforma esta película como una apuesta sencilla, impactante y reveladora.

Me ha sorprendido de manera muy grata como el personaje “más atrapado” en la comunidad judía es sin embargo el personaje más activo, pues normalmente cuando se representan a lesbianas en la televisión o el cine en numerosas ocasiones aquella que tiene el obstáculo (ya se familia, trabajo, religión etc) suele ser un personaje excesivamente pasivo, cohibido e incapaz de evolucionar.

Cabe destacar también la parte técnica, sin duda esta película es un buen ejemplo de cómo el cine es capaz de explicarte historias sin palabras, de mirar a la pantalla y observar. De explicarte la personalidad de un personaje en tan solo 5 escenas, sus miedos, sus anhelos.

En definitiva, una apuesta cinematográfica correcta y sorprendente por momentos, a pesar de que el mensaje principal pueda no aportarnos demasiado por el contexto social en el que vivimos (si vives en occidente claro).
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10 de 14 usuarios han encontrado esta crítica útil
9
Rachel vs Rachel en Londres
Sebastián Lelio dirige su sexto largometraje, el primer trabajo de producción no chilena, adaptando la novela homónima escrita en 2006 por la escritora británica Naomi Alderman, y su estreno llega unos meses después del triunfo del anterior trabajo del director chileno al llevarse el premio Óscar en la categoría de película de habla no inglesa por "Una mujer fantástica ( 2017 )". La primera escena tiene lugar en el interior de una sinagoga en donde la cámara se va acercando a los personajes para mostrarnos el derrumbamiento del rabino, para posteriormente mostrarnos un momento en la vida diaria de Ronit, una mujer que vive en Nueva York y recibe una llamada que minutos después conoceremos que tiene conexión con la escena inicial. Un ejemplo del talento del director y de buscar huir de la convencionalidad es que en la escena inicial la cámara se acerca a los personajes y en la final con la cámara fija se va alejando para cerrar el círculo, y que si lo analizas tiene mucho que ver con los cambios del personaje protagonista a lo largo de las dos horas de metraje. 

La película se apoya en unos cuantos pilares, comenzando por el gran trabajo interpretativo de dos magníficas actrices, que comparten el mismo nombre y que están intensas, emotivas y creíbles en cada una de sus apariciones. Rachel Weisz es Ronit Krushka, una mujer que vive en Nueva York y lleva mucho tiempo alejada de su familia, y que tiene que volver a Londres debido a un a situación trágica e intenta recuperar lo perdido durante tantos años de ausencia. La actriz británica sigue demostrando que su presencia, en muchas ocasiones sirve para salvar proyectos de dudosa calidad como "Ágora ( 2009 )" o "360. Juego de destinos ( 2011 )", y en otras nos da una lección interpretativa. La canadiense Rachel McAdams es Esti Kuperman, una amiga de juventud de la protagonista que sigue viviendo en Londres, y que tiene una gran presentación, y a partir de ese momento su personaje, que parece insignificante al principio, va tomando fuerza en todos los aspectos. Ambas están excelentes, de las mejores interpretaciones del año, aunque es difícil elegir entre las grandes actrices que están protagonizando los estrenos de la primera mitad del 2018.  Acompañan a las dos actrices el norteamericano Alessandro Nivola, en el papel de David Kuperman, y su presencia es uno de los aspectos negativos del proyecto, ya que no está a la altura de sus compañeras de reparto, lo que no sucede con Allan Corduner que saca adelante de manera solvente el personaje del tío Moshe en sus breves pero intensas apariciones. Completan el reparto Anton Lesser como Ray Krushka y Cara Morgan en el de Miss Scheinberg.

El guion ha sido escrito por el director en colaboración con Rebecca Lenkiewicz, y es un gran texto ( no puedo opinar de la novela porque no la he leído ) con los giros necesarios y con una gran profundidad dramática, buscando los tiempos adecuados para cada uno de las situaciones intensas y emotivas. Otro de los puntos fuertes del proyecto es la magnífica fotografía del británico Danny Cohen, ganadora de un premio Óscar por su trabajo en "El discurso del rey ( 2010 )". También se juega muy bien con el empleo de la música que suena únicamente en los momentos necesarios, sobre todo en la segunda mitad y así lograr no saturar al espectador. La labor del compositor Matthew Herbert recuerda mucho al realizado en "Una mujer fantástica ( 2017 )", y en ambos casos parece inexistente pero termina siendo fundamental y lo hace incrementando su intensidad en los momentos necesarios. Los principales puntos negativos del proyecto, además del citado anteriormente de la interpretación de Nivola, son una situación que no me convence en el tercio final y que la media hora final no está a la altura del resto del proyecto. En el fondo hay una crítica al machismo existente en la mayoría de religiones, y en este caso a la ortodoxa judía, y a unas tradiciones arcaicas que se deberían de erradicar en los diferentes ámbitos de la sociedad, y esta película refleja de manera certera este comportamiento inapropiado de los rabinos y los miembros de esa comunidades judía. En muchos momentos el proyecto me recordó a "La duda ( 2008 )", aunque los argumentos de ambas sin diferentes, y en la película protagonizada por Meryl Streep la crítica es a la religión Católica. Una película recomendable para los aficionados a las buenas historias dramáticas con grandes interpretaciones y si puede ser mejor hacerlo en versión original.

LO MEJOR: Las interpretaciones de Rachel Weisz y Rachel McAdams. El guion.
LO PEOR: La media hora final pierde la intensidad y el interés de la parte inicial.

Pueden leer esta crítica con imágenes y contenidos adicionales en: http://habladecine.com
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9 de 12 usuarios han encontrado esta crítica útil
8
Del Yo ante la colectividad
Me producía una gran expectación ir a ver a un director chileno reciente oscarizado por su anterior película ‘Una mujer fantástica‘ [2017], realizando psicológico cine anglosajón en torno a una comunidad tradicional judía, sobre un relato basado en la intimista historia que narra la escritora británica Naomi Alderman en su novela homónima, de 2006.

Y la verdad es que Sebastián Lelio, con este su primer trabajo producido por británicos, me ha impresionado muy gratamente con su intimista forma de realizar, dirigir a los actores y alcanzar el alma de sus personajes.

El guión, profundamente dramático, en el que Lelio mete la cuchara con el beneplácito de Rebecca Lenkiewicz y de la propia Naomi Alderman, resulta exquisito, escueto y permisivo, permitiendo que la cámara y los actores que hablen con grandes silencios, esto es, sin la contínua necesidad de expresarse oralmente.

La interpretación, con un protagonismo dual –Rachel Weisz en el papel de Ronit Krushka y Rachel McAdams en el de Esti Kuperman- alcanza un enorme nivel que, ya por sí mismo, justifica la contemplación del gran trabajo realizado.

La buena fotografía de Danny Cohen, también ganador de un Oscar por el ‘El discurso del rey‘ [2010] subraya un cine espiritual, cuasi teatral, gélido, seco, de cámara, invadido de interiores y primeros planos, con un tono obscuro y grisáceo que, por momentos, agobia al espectador.

La banda sonora de Matthew Herbert aparece eficazmente sólo cuando es menester y a tal propósito se suman las composiciones no originales, como esa fantástica ‘Lovesong‘ [1989] de The Cure, que, también con su letra, enmarca de forma sublime la nostalgia por un pasado que jamás volverá.

Se aleja de la excelencia una prescindible secuencia de cama que daña el relato perseguido y que intenta, demagógicamente, aportar un comercial morbo lésbico, tan à la page, que puede disfrazar de instintivo deseo aquello que es una atracción infinitamente más compleja. Nada más lejos de la realidad: toda una lucha entre la defensa grupal y la libertad individual y del amor imposible ante la necesaria estabilidad afectiva, social y familiar. También de la eterna lucha entre las identidades colectivas y la individuales.

Que quede clarp: esta película hubiera sido la misma si el dúo protagonista hubiera sido una pareja heterosexual.

Al respecto, no quiero finalizar sin criticar duramente el cartel distribuido en España, que trata de atraer a la sala un espectador ávido de un erotismo explícito que en el film tiene un papel muy secundario y aparece sólo en la secuencia mencionada. Eso lo ha entendido perfectamente el diseñador del poster cuando ha dado una segunda versión, más acomodada a la realidad y que es la que yo aporto.

Ganen en emoción viendo la versión original

Cine profundo, emotivo, austero, intimista y muy reflexivo [7,5 sobre 10]

El quicio de la mancebía [EQM]
https://elquiciodelamancebia.wordpress.com/2018/06/09/disobedience-r-unido-2018-de-sebastian-lelio
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9 de 12 usuarios han encontrado esta crítica útil
4
Regular
No me ha gustado. Me he llevado una pequeña decepción, esperaba otra cosa. Es un poco aburrida, lenta, no pasa casi nada y lo más importante, no tiene esa carga dramática que se espera de este tipo de películas. Actuaciones buenas del trío protagonista, bien hecha, historia interesante, pero no destaca en nada. No la recomiendo.
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8 de 10 usuarios han encontrado esta crítica útil
7
Whenever I'm alone with you
Aunque es una historia ya vista, es interesante ver cómo la deglute una comunidad tan rígida como la otodoxa judía. A mi parecer faltan diálogos que expliquen algo mejor la historia del pasado, aunque me interrogo más a fondo en la parte de spoilers. Fotografía peculiar que acentúa los contrastes de luz y oscuridad que viven las protagonistas entre su hoguera interior y los dogmas que han controlado sus vidas. Bien podría haber sido en blanco y negro. Me quedo con curiosidad por la novela y por el director, cuyo trabajo no conocía.
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7 de 9 usuarios han encontrado esta crítica útil
9
Ahavá o shalom
Qué estupenda película es Disobedience.
Más allá de lo que podría ser una típica cinta con pareja homosexual enfrentándose a la intolerancia e hipocresía social, Disobedience nos introduce de lleno en el funcionamiento de una cerrada comunidad judía y cómo encaja, o no encaja, la homosexualidad en ella. En ese sentido, recuerda un poco al estilo de I can't think straight, una agradable comedia romántica británica que relataba la historia de amor entre dos chicas de etnia hindú-musulmana y palestina-cristiana respectivamente. En esta película, el chileno Sebastián Lelio (autor el año pasado también de la premiadísima Una mujer fantástica) nos presenta a Ronit y Esti, dos mujeres a las que les está prohibido vivir su amor precisamente por ser mujeres, que son vigiladas continuamente por otros miembros de su comunidad y que se ven obligadas a fingir continuamente (atención a cuando Esti comenta su absurda vida sexual con Dovid, su marido). Es especialmente excelente, a la par que terrible, el retrato del sentimiento de culpa, especialmente el de Esti, una culpa nacida de no ser lo que la sociedad espera (ojo a momentos como cuando Ronit la coge de la mano en Londres o cuando mira a su alrededor para cerciorarse de que nadie las ve en el hotel). Por tanto, debemos alabar la perfección del guión que han escrito Lelio y Rebecca Lenkiewicz, maduro, inteligente, adulto, lleno de sensibilidad y belleza, y además nada manipulador o maniqueo. El personaje de un excelente Alessandro Nivola no es un villano en absoluto, por mucho que sea el obstáculo principal entre las dos protagonistas. Al contrario, es un hombre adorable y bondadoso, cuyo único problema es que su esposa, por motivos obvios, no puede amarle ni ser feliz en la vida que han construido juntos.
Sobre todo, Disobedience es una historia de amor, una muy bella historia de amor. Y lo es no sólo por la excelente construcción de los personajes de Ronit y Esti, sino por las dos monumentales actrices que les dan vida. Rachel Wesiz y Rachel McAdams son dos bestias pardas, eso ya lo sabemos desde hace años, y ambas han llevado carreras modélicas, pero lo que hacen aquí es sencillamente para enmarcar. El desnudo emocional, mucho más que físico, que ofrecen al espectador debería visionarse en todas las escuelas de Arte Dramático del mundo. McAdams, que tiene el personaje más complicado, está especialmente memorable.
En definitiva, un sobresaliente drama sobre lo perra que puede ser la sociedad con dos personas que lo único que hacen es quererse, y la importancia de decidir entre vivir en "paz" o amar como uno quiera. Shalom o ahavá.

Lo mejor: Rachel Weisz y Rachel McAdams, soberbias, sin olvidar a un fantástico Alessandro Nivola, y el maravilloso retrato de la homosexualidad en un ambiente tan cerrado como el ortodoxo judío.
Lo peor: Extiende demasiado el tercio final, quizás. Pero no es nada, en realidad. Id al spoiler.
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5 de 6 usuarios han encontrado esta crítica útil
8
Las leyes de Yahvé
Disobedience

Si no existiera el cine británico habría que inventarlo. Creo haber insistido alguna vez en la fascinación que siento por sus producciones, al punto de que resulta difícil ver una mala película inglesa. Y me atrevería incluso a decir que existe en ellas cierto sello de distinción que marca algunas diferencias. Y con “Disobediencie” me ha sucedido tres cuartas partes de lo mismo aún habiendo sido dirigida, en esta ocasión, por el gran Sebastián Lelio, director de nacionalidad chilena y cuya obra anterior no necesita presentación pues su bien ganado prestigio goza de reconocimiento internacional.
Porque “Disobediencie” es un drama descarnadamente humano, una historia de amor y odio, castigo y perdón, en donde la libertad de elegir de cada individuo supone aquí -si ven la cinta entenderán por qué- la condena de un mandato bíblico. La ley de Yahvé no siempre entiende las razones que llevan a sus siervos a desobedecerla por mucho y que ésta constituya un derecho protegido bajo la ley civil de los hombres. Y requiere de mucho valor enfrentarse a la hermética ortodoxia de tu comunidad para romper unas reglas que han permanecido inalterables durante siglos y bajo la extricta vigilancia del rabino, la familia y el resto de la colectividad.
Y es ahí, en el corazón mismo del barrio judío de Hendon de la ciudad de Londres, donde se desarrolla esta angustiosa historia basada en la novela del mismo nombre y ópera prima de la escritora británica Naomi Alderman, publicada por primera vez en el Reino Unido en el año 2006, traducida posteriormente a diez idiomas y convertida en un fulgurante éxito editorial de ventas.
Y no sería de recibo, mis improbables lectores, finalizar esta reseña, sin destacar el magnífico trabajo de la actriz londinense Rachel Weisz y la canadiense Rachel McAdams -como Ronit y Esti, respectivamente-, en donde ambas, en el esplendor y la gloria de su radiante madurez, componen, junto a Alessandro Nivola -en su papel del rabino Dovid- un soberbio e imbatible trío que dota a esta estupenda película de una asfixiante y conmovedora veracidad.

Emilio Castelló Barreneche
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4 de 4 usuarios han encontrado esta crítica útil
1
Pecadoras de la pradera aburriendo al personal
Con una chirriante música y un somnífero sermón de un rabino, comienza esta soporífera historia de amor prohibido en un entorno religioso, en este caso judío.
Mira que me gustan las dos Rachel como actrices, pero cuando el guion resulta tener el mismo interés que una clase de teoría de dominios matemáticos por la mañana temprano, todo lo demás no importa. Concentra dosis de aburrimiento como la coca cola al azúcar.
Solo llevaba 15 minutos, cuando Weisz conversa con el rabino que se llama casi igual que el elfo doméstico de Harry Potter, y ya estaba deseando que terminara. Pero quise seguir por ver si mejoraba un poco, esperando ver qué se traerían estas dos entre manos.
Hay películas en las que pasan cosas pero tienen parones. Pero esta es un parón en sí misma. Pasa poco, y lo poco que hay no me llama la atención. Es una sucesión casi continua de tiempos muertos.
Ni siquiera el morbo por el "tema" merece la pena. Esto en los tiempos de "Instinto básico" habría estado mejor. Comprendo que no es plan de ver aquí un festival de lengüetazos en sagrados agujeros (como diría Samuel L. Jackson en "Pulp fiction"), pero un poquito más de chicha habría disminuido un poco el tedio de este rollo macabeo (anda, si los macabeos eran judíos, mira tú por donde). En fin, supongo que "La vida de Adele" me dejó demasiado impactado en su día.
Así que entre silencios solitarios, ritos judaicos y lesbianismo "light", el reloj no avanza y el sueño aumenta como si me hubiera tomado un relajante muscular. Da igual que trate de ser un drama romántico, porque no funciona ni como eso ni como nada más.
¡¡Aburridísima!!
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8 de 14 usuarios han encontrado esta crítica útil
7
choque de trenes
Interesante película donde choca el contraste absoluto entra la rigidez de las normas seguidas por los personajes de religión judía ortodoxa y por otro lado, dos mujeres que se aman.
Gran interpretación de Rachel Weisz y Rachel McAdams.
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4 de 6 usuarios han encontrado esta crítica útil
6
Duelo de Rachels en la cumbre
Una interesante visión de las estrictas costumbres de los judíos ortodoxos a través de dos mujeres que quieren ser libres a pesar de todo. Buenas interpretaciones de la Weisz y la McAdams, que siempre aciertan en sus interpretaciones, aunque sí que es cierto que se blanquea un poco el ambiente opresivo de cualquier religión que trata de imponer su criterio sobre la libertad del individuo.
(Bill de Caledonia)
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2 de 2 usuarios han encontrado esta crítica útil
3
Besos prohibidos.
Tras alejarse mucho tiempo de su familia ortodoxa judía de Reino Unido, una mujer liberal acude al entierro de su padre, un rabino de dicha comunidad religiosa. Los desencuentros y reproches no tardarán en aparecer…

El director argentino-chileno Sebastián Lelio, autor de la muy sobrevalorada para mi gusto Una mujer fantástica, muestra de forma fría y sin concesiones a la galería, una triste historia de amor imposible entre dos mujeres (no hay spoiler posible a poco que veas el cartel de la película) que tiene como sufrido tercera pata del triángulo trágico amoroso al hermano de una de ellas, un aspirante a ocupar el puesto de rabino de su difunto padre. La película en sí no me gusta lo más mínimo, me parece aburrida hasta la saciedad y me sorprende que se siga tratando el amor entre seres humanos del mismo sexo como algo novedoso (y morboso) para hacer una película por si misma. Pero por el contrario muchos temas que trata me parecen motivo de debate, de un debate en que habría un claro perdedor, pero como hay que escuchar a todas las partes, un debate al fin y al cabo. La casposa obligación convencional de formar una familia y tener hijos (sin pararse a pensar si ahí radica la verdadera felicidad), hacer caso al qué dirán y salir con miedo a la calle por ello, esa ancestral tradición de que los hombres casados que pertenecen a la comunidad judía ortodoxa no pueden tocar ni rozar a ninguna otra mujer y la obligación (por Ley divina) de tener que mantener relaciones sexuales con su mujer un día a la semana llueva o truene. Todo esto pasa en la película y ahí fuera, desgraciadamente, en lugares en donde la Religión ocupa un lugar tan importante en sus vidas que las personas no son conscientes que no les dejan vivir libremente. Mentes y almas inquietas encerradas en cuerpos programados sin ningún poder de decisión.

Sacapuntas de oro: Los temas tan controvertidos que trata. La buena labor coral de los tres actores protagonistas, sobre todo de una Rachel McAdams que conmueve en cada escena.

Sacapuntas de madera: Una película demasiado académica, sin capacidad de sorpresa. Transcurre lentamente y de forma parsimoniosa, sin alma.

Nota: 3,5 Sacapuntas.
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2 de 2 usuarios han encontrado esta crítica útil
9
HUMANIDAD, EN TODA SU MAGNITUD
La trama gira en torno a un núcleo judío creyente y practicante de su religión. Pero para mí, daría lo mismo si hubieran sido cristianos, musulmanes, hinduístas o budistas.
La cuestión, el verdadero quid, es la falta de humanidad auténtica: los lazos, límites, ofuscaciones, seriedades, barreras, prejuicios (podría seguir hasta mañana, pero ya me entendéis), que muchas veces los humanos creamos y nos regimos por. (Sobre todo los grupos "religiosos").
He aquí que aparece un punto discordante en la historia (símbolo de mayor libertad, vitalidad y frescura) que trastoca todo lo aparentemente intrastocable. (Creo que esta palabra no existe). Y hasta aquí puedo leer....
¡buenísima y enriquecedora! un 9 sobre 10.
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6 de 11 usuarios han encontrado esta crítica útil
8
Fundamentalismo y humanidad
Va de fundamentalismo religioso y amor, pero bien hecha, sin maniqueismos ni tópicos, con un excelente trío protagonista y una historia humana coherente, tierna y dramática, creíble y cuidada hasta en sus más pequeños detalles, y muy bien ambientada. La única pega es que quizá le sobren algo de metraje porque el ritmo decae un poco hacia el final.
Mejor verla en el cine.
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4 de 7 usuarios han encontrado esta crítica útil
6
Dos mujeres fantásticas
El chileno Sebastián Lelio después de la magnífica "Gloria"y de ganar el Oscar el año pasado por "Una mujer Fantástica" rueda por primera vez en inglés "Desobediencia" basada en un guión de Naomi Alderman en la que como sus anterior peliculas las mujeres son las protagonistas absolutas de la historia.

El duelo interpretativo entres las dos Rachel (McAdams y Weisz) con una química estupenda ayudan muchísimo a desarrollar la historia de estos dos papeles tan complejos por estar rodeados en una comunidad judía-ortodoxa con tradiciones bastante estrictas.

Está claro que lo que siempre cuenta Lelio en sus films  es la lucha de la mujer por conseguir la libertad ya sea sexual o de cualquier otro tipo en un mundo un poco hostil, aquí las protagonistas se debaten entre el amor que sienten la una por la otra declarandolo públicamente o seguir en secreto, ya que una de ellas está casada con un futuro rabino de la comunidad.

Un retrato atrevido y audaz pero con un final un poco ambiguo en el que falla un poco el impacto emocional. También el desarrollo del film peca de lento pero creo que te deja un resultado satisfactorio.

Sebastián Lelio se encuentra ahora rodando en Estados Unidos el remake de su película "Gloria" con Julianne Moore de protagonista.
Destino Arrakis.com
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2 de 3 usuarios han encontrado esta crítica útil
5
Un film sobre rebeldía que es tan... aburrido
Lo único remotamente interesante de esta película es la historia de amor prohibida entre las protagonista, lo que en sí el pilar de la historia. El problema es que se desarrolla de forma tediosamente lenta que no nos emociona acerca de lo que se viene sino que nos hace preguntarnos si vale la pena seguir viendo…

No digo que los aspectos religiosos/culturales no sean los adecuados, de hecho son realmente interesantes pero encuentro que el relato en sí se mueve a un ritmo extraño que le quita toda la chispa que le agregan ambas mujeres.

Ni siquiera las escenas subidas de tono salvan la película y eso es decir bastante.

¿Tal vez estaba dirigido a un público diferente?
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1 de 1 usuarios han encontrado esta crítica útil
6
Otro amor prohibido
Si no fuese porque el director y guionista Sebastián Lelio (que se basa en la Novela de Naomi Alderman, por lo que quizás todo lo que suceda sea así) decide llevar la trama por unos derroteros un poco extraños e ilógicos (ese final) según lo que estamos viendo en pantalla, ‘Disobedience’, otra historia sobre un amor prohibido, sería un film imprescindible en nuestras videotecas.

Entre otras razones porque sus dos actrices principales están pletóricas, inmensas. Las dos Rachel, Weisz (Esti, a quien podríamos considerar el rayo de esperanza) y McAdams (el personaje desesperanzado), hacen dos interpretaciones repletas de verosimilitud y complicidad. Me creo el romance desde el primer momento y como intentan esconderlo ante los ojos de otras personas, las de la comunidad judía ortodoxa de Reino Unido (aunque, llegados a cierto punto, la religión hubiera dado lo mismo). También reseñable el trabajo realizado por Alessandro Nivola, tercer vértice del triángulo y punto discordante.

Lelio, sobrio y poco ambicionado, se entretiene describiendo la cotidianidad de la comunidad, buscando despertar el interés del espectador, para irle metiendo en faena y que se dé cuenta de lo que se avecina. Se hace imprescindible la banda sonora de Matthew Herbet para acompañar todo lo que se nos está narrando.

Así pues, el resultado final adolece ciertos aspectos de la trama, dejándola por debajo de las expectativas iniciales. Con todo y con eso es un film más que correcto. Os aconsejaría echar a ‘Disobedience’ un vistazo.

Más en: https://alquimistacinefilo.wordpress.com/
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2 de 4 usuarios han encontrado esta crítica útil
9
Amor Prohibido
Con “Desobediencia”, Sebastian Lelio, después de Ganar el Oscar con “La Mujer Fantástica”, desarrolla su primera experiencia rodando en inglés con un controversial film que narra la historia de amor secreto entre dos mujeres dentro de los muros del estricto mudo judío
Antecedido del enorme éxito después de obtener el Oscar por “La Mujer Fantástica”, el director chileno Sebastián Lelio, dirige su primer film en inglés con “Desobediencia” y lo hace con un excelente trío de protagonistas encabezado por Rachel Weiz(El Jardinero Fiel) que también las oficia como productora del film, Rachel McAdams(Diario de una Pasión) y Alessandro Nivola, que bajo las ordenes del chileno nos entregan una cinta con tintes dramáticos sobre un particular triángulo amoroso ambientado dentro de los estrictos muros del mundo judío en USA.
La muerte abre una ventana que estaba cerrada para Ronit(Weiz), que debe volver a su ciudad natal para el funeral de su padre, un Rabino. En dicho periplo se encontrará don dos ex compañeros de infancia que ahora son esposos. La señora del nuevo líder religioso y amigo de infancia fue su amante en la juventud y la comunidad se siente amenazada con el regreso de Ronit la cual no se siente bien recibida por una comunidad religiosa ortodoxa que prohíbe cualquier contacto físico fuera del matrimonio entre un hombre y una mujer, y las relaciones del mismo sexo son cultivo para el escándalo mayor.
Lelio toma de la novela de 2006 de Naomi Alderman un material para armar un triángulo amoroso muy particular y lo hace desarrollando un puzzle donde destaca la lealtad, el amor y el deber en una comunidad judía muy estricta, que se rehúsa a que trastoquen sus tranquilidad y tradiciones. Acá los misterios del amor van moviéndose entre las líneas donde la aceptación y la discriminación del amor homosexual que está lejos de resolverse aun. Aquí es donde prevalece el oficio y sensibilidad de Lelio en poner siempre a uno de los personajes en el encuadre lo que es notable, funcionan solos y por separado en pantalla pero la invitación es sumergirse en sus mundos interiores y lo logra con creces al verlos siempre en pantalla y con muchos primeros planos.
El film esta muy lejano de entretenimiento de palomitas o de secuelas eternas, es un film honesto, maduro que deja masticando temas contingentes no resueltos en la cultura occidental acerca de la tolerancia, los prejucios y la aceptación. Todas temáticas ya características de la filmografía de Lelio donde las mujeres tienen un protagonismo más que evidente en cada unos de los cuadros que desarrolla y que es este en particular conmueve sin exagerar, con sutileza que requería la obra y por sobre todo respetando el soporte de la religión judía sin caricaturizarla. Hay una escena que podría para algunos resultar incómoda o para otros simplemente encantadora y es un momento donde Ronit enciende una radio en la casa de su padre y comienza a escuchar se "Lovesong" de The Cure. Ella sutilmente se balancea y comienza a cantar la excelente canción junto con Esti(McAdams), es un momento donde ambas se ven arrastradas a un viaje en el tiempo donde sus sentimientos confusos que tienen la una del otra pero que parecen por un momento quedar de lado y eso lo logra la magia de la música que es como el tráiler de tu vida que te transporta.
Para cerrar debo decir que para mi el film entrega potentes reflexiones acerca de la fé de masas, las libertades individuales y se hincha el pecho de orgullo al ver los créditos finales con el nombre de un director chileno que sigue en ascenso.
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