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5
BASTARDO ROMÁNTICO, ENAMORADOR, PÍCARO Y SIMPÁTICO
Si dicen que Albert Finney se aburrió con esta película, no fue el único, yo también me aburrí como espectador; no toda la cinta es aburrida, hasta al menos la mitad es bastante interesante y con encanto, pero a partir de ahí decae como si fuera cuesta abajo. No obstante, mis respetos por este film que en gran medida parece como la premonición de la película "Barry Lyndon" doce años más tarde, hasta incluso en el parecido físico del mismísimo actor principal.

Fue una exageración que esta filmación obtuviese 4 oscar, pues sólo da la talla de película simpática y aceptable, sin embargo sobre gustos a veces ocurren cosas de este tipo.

Fej Delvahe
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21 de 26 usuarios han encontrado esta crítica útil
6
Sátira y crítica
“Tom Jones” mantiene algunos códigos estilísticos, tanto del autor como del Free Cinema en general. La figuración fuerte de los escenarios vuelve a ser una característica repetida y llevada al extremo en este caso, ya que se trata de un film ambientado en una época mucho más antigua y siendo además una comedia que se apoya sobre todo en la sátira. La profundidad y el uso de códigos iconográficos (pobres/ricos, dama/prostituta, caballero/salvaje, bueno/malo) vuelven a verse como algo común del movimiento. También se repiten la perspectiva naturalista, variabilidad de tamaños de plano, variabilidad en angulaciones de la cámara, iluminación neutra y travellings mediante cámara en mano. Coincidente con “La soledad del corredor de fondo”, Richardson vuelve a utilizar el efecto de aceleración y además añade el uso de fotogramas fijos en algunas ocasiones. El uso del sonido y las musicalización son también bastante similares.
www.criticasdecine2010.blogspot.com
De todas maneras, “Tom Jones” es un film algo alejado de lo clásico ya que su escritura, si bien es homogénea a lo largo de la cinta, alterna elecciones neutras y marcadas, donde hay siempre una idea de poner en evidencia la función lingüística, es decir, nos dice todo el tiempo “esto es una película, es una comedia, es una sátira”. Por ejemplo, juega mucho con el espectador mediante la mirada a cámara intencional de los personajes e, inclusive, éstos le hablan literalmente al público en pequeñas escenas, buscando complicidad en el rechazo a las “buenas costumbres”, a la hipocresía y a la tradición que critica -entre otras cosas- el film.

Si bien este libertinaje que propone Tom Jones es un poco contradictorio con el espíritu del Free Cinema, puede verse escondida debajo del humor una crítica a lo tradicional y al “paqueterismo”, que estaría de alguna manera en línea con el movimiento. Explotación feudal, sometimiento de clases dominantes, mujer como objeto sexual, alcohol, riqueza y miseria, casamiento, tradición, etc. son algunos tips que, como vimos en las entradas anteriores, vuelven a aparecer conformando la temática global. Una vez más, Albert Finney (al igual que en “Sábado noche, domingo mañana” es el galán y mujeriego, pero esta vez el film parecería jugar con esto y ya no juzgarlo moralmente. Además, la película presenta inicio, desarrollo y desenlace claros y bien definidos, dejando de lado el minimalismo de los films anteriores.
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6 de 6 usuarios han encontrado esta crítica útil
8
Oscarizada transgresión divertida y lúcida.
Una de las pocas veces que Hollywood oscarizó una película de cine tan transgresor, festivo y frívolo como "Tom Jones" y en verdad que con toda justicia pues se trata de una comedia pícara espléndida de ritmo, gags y narrativa, una sátira desenfadada, lúdica y lúcida de la condición humana, de la vida, el sexo, el amor y demás familia. Narra la historia del apuesto Tom Jones (Finney), un bastardo aristócrata que a lo largo de su vida tendrá un sinfín de aventuras amorosas. Con un espíritu plenamente logrado de orgía festiva, es un clásico y modélico vodevil erótico/pícaro, un ejemplo divertidísimo de filmar un continuo y loco ajetreo desprendiendo naturalidad, estilo y buen gusto dentro de una transgresión implacable.
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7 de 9 usuarios han encontrado esta crítica útil
6
Se ha quedado vieja
o ha envejecido mal, según se mire. Se pueden adivinar los toques Richardson en esa época en la que el cine británico innovaba: actores que miran o se dirigen a la cámara, planos en stop o en avance, como si se hubiera adelantado al vídeo, osadía en algunas escenas -impagable la comida de marisco - , y actores a los que les faltaba mucho que aprender -sólo hay que ver como hace de borracho Albert Finney en esta película y como lo haría muchos años después en Bajo el volcán, aunque el tono predominante es el de la exageración, como exige el guión. Excelentes las actrices secundarias.
Ay, ojalá se hiciera un buen remake, con Ewan MacGregor de Tom Jones-que es calcado al joven Finney-.
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8 de 12 usuarios han encontrado esta crítica útil
8
Un producto de su tiempo.
En 1749 publica Henry Fielding la novela a partir de la cual se ha hecho esta película. Una de las obras de mayor importancia de la Ilustración Inglesa, época de luces que se creía en la cumbre del devenir histórico. Todo había sido ya estudiado, era entonces el momento de recoger, restaurar y catalogar aquellos frutos del tiempo, y disfrutar de la eternidad. Por eso la historia del buen Tom Jones podría incluirse entre las que se contaban de camino a Canterbury, o escapando de la peste que asolaba Florencia.

He disfrutado mucho viendo esta comedia de enredo. Sobre todo los primeros planos en las escenas de acción se le quedan a uno en la retina. Si bien no era en esta época el Amor más que un cortejo formal, una especie de baile con una serie de pasos de baile predeterminados, en ningún momento me han parecido excesivos, aunque sí muy divertidos.

Fue escrita, nos cuenta su autor "para promover la causa de la virtud y exponer algunos de sus más destacados males, tanto públicos como privados, que en la actualidad infectan el país". Y ésta es, según mi opinión, la razón por la cual también Tony Richardson adapta la historia en 1963. Tras una larga postguerra llegan los optimistas años sesenta, y con ellos la clase media, los automóviles y la televisión. Pronto llegaría el mayo francés a criticar la razón pura del consumismo y a establecer las bases de un nuevo futuro.
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5 de 6 usuarios han encontrado esta crítica útil
8
Tom y sus entretenimientos.
Albert Finney hace un extraordinario papel en este film, realizado de forma sorprendente por parte de prominentes británicos del llamado “Free Cinema” inglés, se nota bien a las claras que seguro que todos se lo pasaron extraordinariamente bien haciendo esta divertida comedia de aventuras narrada con frescura, cinismo y gran libertad formal narrativa.

En este divertido clásico se nos habla del guapetón de Tom Jones, abandonado nada más nacer y criado por un rico terrateniente, Tom se divierte alegremente dentro de la encorsetada sociedad inglesa llevando una vida de juergas y escarceos amorosos… hasta que su conducta le lleva a ser enviado lejos de su familia, su casa y de la única mujer a la que ha amado de verdad en su vida. Pero algunas personas nunca aprenden, y muy pronto sus correrías le llevan a juntarse con peligrosos sinvergüenzas a caer en los brazos de varias mujeres y finalmente a la cárcel. Pero ¿podrá el encanto de Tom salvarle… o pondrá la horca final a sus devaneos?

La figura del mujeriego simpático y de burlón encanto tuvo su máximo exponente en la divertida recreación que Albert Finney hizo en Tom Jones, gracias a ella siempre mantendremos en nuestra memoria la imagen del jovencísimo Finney saltando de balcón en balcón huyendo de algún marido celoso sin abandonar esa sonrisa pícara de su rostro. Uno de los grandes éxitos internacionales del cine británico, ganadora de cuatro Oscars en las categorías de Mejor película, Director, Guión adaptado y Música. A partir de una buena novela de Henry Fielding, el realizador Tony Richardson consiguió una excelente reconstrucción histórica, con muchos momentos cómicos. Una película magnífica llena de encanto, una farsa tremendamente divertida.
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4 de 4 usuarios han encontrado esta crítica útil
7
La Inglaterra menos Victoriana
A priori podría parecer que Tom Jones (Tom Jones, 1963) era un paso atrás en la carrera de Tony Richardson. El director británico venía de realizar una de las películas cumbre del Free cinema, con The Loneliness of the long distance Runner (La soledad del corredor de fondo, 1962), una obra que trataba sobre las andanzas de un joven personaje interpretado por Tom Courtenay, y cuyo argumento utiliza Richardson como plataforma para diseccionar temas que hasta el momento resultaban tabúes en el cine británico, como la reacción autoritaria del sistema educacional, el gris porvenir de la joven generación de británicos, y la represión del poder hacía las clases más desfavorecidas.

Por esto, podría parecer que la adaptación de la novela de Henry Fielding (de título homónimo a la película) es una película evasiva, pero la realidad es que Tom Jones tiene poco que ver con las producciones históricas Hollywoodienses. Richardson se sirve de la película para crear una Inglaterra muy alejada de las convenciones puritanas, y donde el tono de frescura y relaciones sexuales resulta muy abierto. A pesar de que los protagonistas de la película, incluyendo nuestro protagonista interpretado por la joven estrella masculina del Free Cinema Albert Finney, forman parte del siglo XVII, lo cierto es que sus problemas y sentimientos son en realidad más propios de la generación coetánea a la de la Inglaterra de los años sesenta.

El argumento es pues una absoluta excusa. Tom Jones es en cierto sentido el canto de cisne del Free cinema. Producida por la compañía habitual y que produjo muchos de los filmes del núcleo duro del grupo (Karel Reisz, Tony Richardson y Lindsay Anderson), la Woodfall film, aparte de contar con uno de los directores de fotografía que también participó en muchas de estas obras, como Walter Lassally. Sin embargo, la resonancia internacional de la película fue muchos más grandes que los filmes anteriores de la Woodfall, y Tom Jones consiguió además arrasar en los Oscars. Significaría por otra parte el fin de un movimiento, con la emigración de muchos de los miembros marchándose a las tierras soñadas de Hollywood, donde exceptuando quizá a John Schlesinger, ninguno volvería a triunfar al mismo nivel que en Gran Bretaña.

No hay una estructura lineal en la película. Tom Jones nos muestra desde el inicio unas peculiaridades formales que acabarán uniéndose al propio contenido del filme. Forma y fondo se unen de manera indisociable en la película. La primera secuencia es significativa, rodada como si fuera un filme mudo (recurriendo a interludios de texto y sin utilizar la voz) nos muestra el nacimiento de nuestro protagonista, un bastardo que sin embargo será acogido por una familia noble.

La máxima de la película se encuentra detrás de las cámaras, en las manos de Tony Richardson. Una gran parte de la frescura viene dada por la puesta en escena del director, que condiciona sobremanera el mensaje de la película. Por ejemplo, está claro que el guión de la película construye un personaje fuera de su tiempo con Tom Jones (siempre riendo, licencioso, sin ningún miedo a sus superiores y a pesar de estar enamorado sin ningún pudor a acostarse con mujeres) más contemporáneo que del siglo XVII, pero también ayuda que Richardson rompa constantemente con la cuarta pared, y que Albert Finney sonría una y otra vez al espectador, sobre todo cuando ha cometido alguna de sus múltiples pillerías. Incluso detalles como los fundidos en cortinilla sirven para que el espectador entienda que no está ante una producción cualquiera.

En este sentido, la película tiene en realidad una influencia de las películas de Richard Lester y del cine Beatle, que podríamos poner por lo menos al mismo nivel que la influencia del Free Cinema. Y es que en Tom Jones, el personaje protagonista podría pasar perfectamente como uno de los Beatles. No es sólo el humor irreverente y lleno de referencias eróticas (o que los momentos dramáticos estén contados en la película), sino también recursos formales que utiliza Richardson y que nos pueden recordar a los de Lester. La pregunta es si estos recursos se los apropia El director de Tom Jones de Richard Lester o eran aquellos años un momento propicio para realizar prácticas y experimentos en el cine.

Por otra parte la película, que está tamizada con una voz en off con la que el guión juega socarronamente en muchas ocasiones, nos presenta un personaje singular, que en gran medida representa las tendencias antimaterialistas, justo en un momento en el que la sociedad estaba contemporánea estaba empezando a fraguarse.

http://neokunst.wordpress.com/2014/07/06/ciclo-tony-richardson-tom-jones-1963/
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3 de 3 usuarios han encontrado esta crítica útil
8
“Amor y escándalo: El mejor complemento del té”
Tremendo susto el que se lleva Squire Allworthy, cuando en su alcoba descubre a un bebé recién nacido, cuya madre no sabe quién sea. Alertada la familia, no tardan un minuto en ponerse de acuerdo: ¡Penny Jones! Y llamada ésta, el niño termina a disposición del señor Allworthy, quien decide adoptarlo y criarlo como hijo suyo con el nombre de Tom Jones. A Tom le tocará criarse junto a Blifil, el bien ponderado sobrino del señor Allworthy, y entre ellos se iniciará una particular rivalidad cuando el interés de ambos se deposite en la misma muchacha: Sophie Western.

Claramente influenciado por el estilo narrativo de Miguel de Cervantes Saavedra, Henry Fielding (1707-1754) fue un novelista y dramaturgo inglés que, entre otras obras, se haría conocer por “Don Quijote de Inglaterra” (1734), “Joseph Andrews” (1742) llevada también al cine por Tony Richardson, y sobre todo “Tom Jones”, publicada en 1748, en las cuales la ironización de costumbres, la sátira contra los detentores del poder y lo picaresco en las relaciones de pareja, tienen un amplio espacio, contado todo con gracia y con un humor muy complaciente.

La versión cinematográfica de “TOM JONES” -con la que Tony Richardson se haría acreedor al premio Oscar por Mejor director y Mejor película, además de haber merecido el de Guión adaptado (a John Osborne) y partitura musical- es una divertida, provocadora y alocada aventura, ambientada en el siglo XVIII, en la que las infidelidades, la rivalidad por el dinero y las apariencias sociales, tienen su inevitable lugar entre la “nobleza” de la vieja Inglaterra.

Vamos a ver, con marcada objetividad, lo que significaba ser entonces lo que se llamaba “un hijo bastardo”; apreciaremos el trato que se le daba a una mujer que quedara embarazada sin haber pasado con su pareja por la bendición del cura; podremos observar el particular sentir de los herederos ante el pariente rico que pareciera a punto de morir y que luego se recupera; veremos a lo que se ven abocados los que juegan limpio, cuando despiertan los celos y la envidia de los que siempre están dispuestos a jugar sucio… y en fin que, “TOM JONES”, luce como un espejo implacable de aquellos en que, a muchas personas, no les resulta grato mirarse.

Estamos ante una muy buena y divertida película; con atinados diálogos; una ambientación intachable; encantadoras actuaciones de Albert Finney, Hugh Griffith y Susannah York, entre otros; y con momentos magníficos como la repartición de la herencia y la sorpresiva recuperación del señor Allworthy o la memorable escena de la frugal comida entre Jones y la coqueta señora Waters (inolvidable y sensualísima Joyce Redman) que ya hacen parte de los grandes momentos del cine.

Y entre otras, esta es una frase muy digna de recordar: “Feliz el hombre que puede gozar plenamente el día de hoy, porque si otro día llegase la adversidad, siempre podrá consolarse recordando lo que ahora ha vivido”.
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3 de 3 usuarios han encontrado esta crítica útil
7
Carne de horca
Deliciosa y fresca adaptación por parte del dramaturgo John Osborne y el cineasta Tony Richardson, de la novela picaresca y aventuras homónima escrita en 1748 por Henry Fielding (1707-1754), uno de los clásicos británicos de este tipo de literatura. Fielding era un confeso admirador de la novela y el estilo del gran Miguel de Cervantes. Osborne y Richardson ya habían trabajado juntos en el teatro y el cine, adaptando el segundo, la obra del primero, “Mirando hacia atrás con ira”, fiel reflejo del “Free Cinema”, un estilo que huía del academicismo y la pomposidad del acartonado y clásico cine británico. Tony Richardson, entre otros, lideró y alimentó este movimiento frente al cine que estaba vigente, el ansia de renovación que les era consustancial, sacudieron los viejos cimientos del cine.

Un film vitalista y divertido que significó la consagración industrial del movimiento cinematográfico, arrasando ese año en los Oscars. Narra las peripecias de un joven bastardo, Tom Jones, adoptado por el señor Allworthy, un apuesto Albert Finney que saltaría al estrellato con su interpretación de un intrépido, licencioso y noble libertino que se enamora de la bella Sophie, que le corresponde, pero las diferencias de clase y los planes que tiene para ella su tía, hacen imposible su amor. Una lúcida sátira sobre la burguesía, la aristocracia y la nobleza del siglo XVIII, una descarnada visión de la naturaleza humana. Una lujosa producción, plena de humor y parodia, rodada en unos esplendidos paisajes de la campiña inglesa.

El film se abre con unas imágenes acompañadas de rótulos en claro homenaje al cine silente, sin intención de ser ceremonioso, todo lo contrario. La música y la fotografía resaltan la excelencia del film, donde no faltan escenas espectaculares como la cacería filmada de forma soberbia, donde los nobles se divertían a caballo y con los perros en pos de una presa. Tampoco faltan los duelos, los soldados, las tabernas, las posadas, las prostitutas, los salteadores de caminos, las calles mugrientas de un Londres con hedor a cloacas y lujosas mansiones donde la gente hipócrita, los rufianes y la mezquindad era moneda de cambio. La modernidad de esta historia reside en el papel destacado que asumen las mujeres, que adoptan una personalidad nada pasiva para las convenciones de la época, ellas suelen ser las más fuertes y atrevidas.

La voz en “off” permanente va punteando las vicisitudes de nuestro protagonista, sus alegrías y desgracias van siendo comentadas con un léxico rico en matices. El “Barry Lyndon” de Kubrick está emparentado en cierta forma con Tom Jones, el film del neoyorquino filmado 12 años más tarde, no obstante, daba una visión más académica suntuosa, perfeccionista y distanciada del periodo, en cambio ésta, es mucho más liviana, alocada y trepidante, siempre buscando la complicidad del espectador.
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3 de 3 usuarios han encontrado esta crítica útil
7
Las picarescas y divertidas vida y hazañas de Tom Jones.
En la Inglaterrra del siglo XVIII tuvo gran éxito y cultivo un nuevo tipo de novela, entre ilustrada y piciresca, con gran influencia de la novela cervantina por el realismo de y la cotidianidad de las acciones y situaciones, la humanidad de los personajes y la capacidad para fusionar los elementos dramáticos con el humor. Y el principal represetante de esta corriente literaria, aparte de otros como Jonathan Swift o Daniel Dafoe, fue Henry Fielding, que escribió novelas llenas de aventura y vida, ridiculizando en cierto modo a la novela folletinesca, como " Joseph Andrews" o " Tom Jones", en las que los portagonistas, a pesar de tener algunas debilidades, se enfrentan a una serie de obstáculos para terminar descubriendo su origen noble y el destino los recompensa.
De forma Tom vivía como un hijo bastardo de un noble inglés dedicado a la caza y a alguna que otra mujercuela, sin hacer demasiado caso a sus estudios ni a sus tutores. Un día llegó Sophie, la hija de un rico hacendado de la comarca y se queda prendada de él, y él de ella. A Tom lo acaban echando de su casa por escándalo y se va por los caminos de Inglaterra con Sophie siguiendo sus pasos. El joven Tom irá ascendiendo en la sociedad hasta que, una vez conocida su vcerdadera procedencia, logre a su dama.
El espíritu picaresco de la obra literaria original queda fielmente plasmado en esta galardonada cinta británica por medio de unos personajes fielmente creados por el elenco en su conjunto, por la recreacíon de sus aventuras, caídas y pequeñas hazañas de Tom y por el vestuario y los ambientes, propios del siglo de las luces. Resulta muy curiosa y entretenida, gracias a sus divertidos enredos y situaciones cómicas, a la música que sirve para acelerar la acción y darles mayor gracia, a su inicio al estilo de las películas mudas, el narrador, y al tratamiento de toda la trama con gran ingenio e interesantes elementos visuales, como el modo en que se pasa de un escena a otra o en como se obvian algunas escenas o se realizan otras para respetar la educación y el decoro "de la época". No demasiado conocida, pero desde luego una buena película.
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3 de 4 usuarios han encontrado esta crítica útil
5
Una de las obras oscarizadas prescindibles
Tom Jones de Tony Richardson, es una comedia de aventuras basada en el siglo XVIII. Dirigida con un ritmo enérgico y con un estilo basado en un humor eficaz tan solo a ratos, es una obra peculiar pero con momentos inapetentes, quedando lejos de ser una digna ganadora de 4 oscars, entre ellos el de mejor película. Realizada de forma infructuosamente cómica, tiene un resultado poco satisfactorio que no cumple con lo que se espera de una película tan premiada.
La fotografía, es alusiva a la época por estar repleta de detalles que son estéticamente decorativos, en una competente labor visual. La música, es rítmica gracias a unos sonidos estimulantes que acompañan la acción y ayudan a exaltar el humor, gracias a unas melodías bellas. Y los planos y movimientos de cámara, completan un original trabajo técnico con gran uso de los travellings, avanti, retroceso, detalles, seguimiento, subjetivos, aéreos y cámara en mano rápidos, que dan dinamismo al film.
Las actuaciones, son decentes pero sin brillo. Con interpretaciones de Albert Finney, Susannah York, Hugh Griffith, David Warner y Edith Evans entre otros, en labores enfocadas a un humor más bien inexistente. Empleando para estos eso sí, unos vestuarios y caracterizaciones sugerentes a la época, con ropas elegantes y cuidadas, al igual que los oportunos decorados que te transportan.
El guion, escrito por John Osborne y basado en la novela de Henry Fielding, es una apuesta que trata lo hilarante pero con unas clases de ocurrencias que no llega al público, estando trabajado pero sin eficiencia ni dar al menos una leve sensación de jocosidad. Y emplea para llevarlo a cabo, una narrativa con voz en off explicativa y directa, que está llevada con un lenguaje clásico que intenta ensalzar el supuesto humor que contiene la cinta.
Para finalizar, la considero una obra que sorprendentemente consiguió 4 oscars entre ellos el de mejor película, la cual técnicamente está bastante conseguida pero carece de una trama con gancho o interés para el público. Por lo que la considero poco recomendable y tan solo destaco la música, planos, movimientos de cámara, vestuarios y caracterizaciones de una cinta carente de sustancia y diversión, además de otros puntos esenciales del más básico cine de comedia.
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2 de 2 usuarios han encontrado esta crítica útil
10
El Moll Flanders masculino
"Tom Jones", esá basada en una novela de Henry Fielding, al estilo de los clásicos literarios del XVIII. Tuvo en taquilla unos resultados magníficos tanto en Gran Bretaña como en otros paises y logró cuatro óscars, correspondientes a la mejor película, mejor director, mejor guión adaptado, y mejor música. Es pués, uno de los grandes títulos de la cinematografía británica, que presenta una excelente combinación de magníficos actores, buenos técnicos y un acertado ritmo narrativo. Por otra parte, la ambientación es excelente y la fotografía de Walter Lassally, recrea a la perfección el colorido de la época. Para algunos críticos. esta película es una especie de James Bond rural, y primitivo, pués el erotísmo presente en las primeras películas del agente 007 también se encuentra en este largometraje, con el que el actor Albert Finney logró una merecida popularidad.
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6 de 11 usuarios han encontrado esta crítica útil
6
Perfecto ejemplo del "free cinema" británico
En la primera mitad del siglo XVIII, un niño inglés es recogido de las calles por una familia de rancio abolengo, que a modo de acto benéfico se encarga de proporcionarle un hogar y todo lo que necesita para acceder a la condición de caballero...

Al cabo de los años el niño, de nombre Tom Jones, crece hasta convertirse en un joven indómito y audaz mucho más preocupado por su fama como conquistador amoroso que por las obligaciones inherentes a su rango social.
Capaz de mantener tres romances a la vez sin que sus amantes se muestren celosas entre sí, lo cual ya de por sí es todo un logro, Jones no consigue sin embargo escapar a las iras de otros caballeros, lo que hace que su vida amorosa no sea más que el preludio de otra serie de aventuras mucho más arriesgadas en las que una y otra vez, siempre alegre y reflexivo, pone en riesgo su supervivencia.

En plena eclosión del "free cinema" inglés, una tendencia surgida entre un grupo de jóvenes cineastas británicos dispuestos a desempolvar el lenguaje estético y la temática del viejo y anquilosado cine de su país dejando a un lado su habitual y ñoña ampulosidad para abrirse a las nuevas tendencias enunciadas por la "nouvelle vague" francesa, Tony Richardson, responsable de "La Soledad del Corredor de Fondo" o "El Animador", dirigió esta brillante adaptación de la divertida y muy transgresora (al menos para la época en que fue escrita) novela homónima de Henry Fielding.
Como si se tratara de un aviso de lo que iba a ocurrir en la sociedad inglesa de los '60, esta película mostraba las andanzas de un hombre enamorado de la acción y de la vida, deslumbrante, amoral, cínico y pese a todo encantador.

Todo un hallazgo hoy un tanto enmohecido por el paso del tiempo, que logró en su día la nada despreciable proeza de alzarse con cuatro Oscar, entre ellos el de Mejor Película y Mejor Director, anticipándose por meses al revolucionario soplo de aire fresco que supuso el primer film protagonizado por los Beatles a las órdenes de Richard Lester, "Qué Noche la de Aquel Día", con la que comparte, si bien desde otros parámetros, un novedoso y estimulante gusto por la innovación visual y un insólito tratamiento del guión.
Memorables Susannah York, Hugh Griffith y Joan Greenwood, pero por encima de todos ellos el siempre estupendo Albert Finney (que, dato curioso, no la disfrutó en absoluto).
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7
Grande Tom Jones y la pasión por vivir
La primera vez que la vi me decepcionó del todo, me parecía inexplicable que ganara cuatro oscars entre ellos el de mejor película. Sin embargo en un segundo visionado con más tiempo e interés me he dado cuenta de que se trata de una gran película. No solo es una entretenida comedia de enredo de época ambientada en la puritana Inglaterra del siglo XVIII, sino toda una crítica a la hipócrita moralidad de la sociedad de entonces. Especialmente a la de los más acaudalados que se supone eran los referentes por su educación y posición.

Albert Finney resulta del todo convincente en este papel y fue nominado al Oscar. También están espléndidos el truhan de Hugh Griffith y la sufrida y encantadora Susannah York. David Warner aparece también en uno de sus primeros papeles en el cine.

La moraleja es que la falsedad de la gente de la época les hace ser una sociedad hipócrita que juzga duramente a los demás sin ver la viga en el ojo propio. Al final queda claro que la mojigatería de sus personajes les hace ser unas personas detestables. Y es precisamente su protagonista, Tom Jones el más íntegro de todos, el más auténtico, el más simpático. Un tipo que víctima de las circunstancias y de su atractivo, se ve envuelto en un sinfín de aventuras amorosas que a punto están de costarle la vida. No se trata de un crápula, simplemente es un enamorado de la vida que demuestra ser mejor tipo de lo que aparenta. Y todo ello está contado con mucho humor, sano erotismo y un guión excelente que también se llevó el oscar merecidamente. El codiciado galardón me imagino que se lo dieron porque estrenó en una época revolucionaria como fueron los intensos sesenta, tal vez si se hubiese estrenado una década antes habría resultado escandalosa y ni tan siquiera habría sido nominada.
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9
El mundo entero ama a Tom Jones
Reza un adagio español: "La esperanza es mala cena...". Y nos quedamos ahí. Pero el humor inglés, el humor de Henry Fielding, autor de la novela, o quizá del guionista de la película, alarga la frase y la hace más optimista y más divertida:"... pero buen desayuno". Esto sólo es posible en una comedia inglesa, y Tom Jones no es una cualquiera, es una de las mejores comedias de la historia. Divertida hasta la saciedad, la interpretación de Albert Finney es excepcional, aunque él afirma que se aburrió como una ostra haciendo la peli. Te recomiendo beber mucha agua, pues te puedes deshidratar de tanto llorar de risa.
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3 de 9 usuarios han encontrado esta crítica útil
9
MOLLY, ¿QUÉ ESTÁS HACIENDO AQUÍ?
Se trata de una de las mejores comedias inglesas de la historia del cine, junto a "Full Monty" y "Los caballeros de la mesa cuadrada". La actuación de Albert Finney, la dirección de Tony Richardson, el decorado y el diseño de vestuario son las mayores bazas de esta película que te hace reir en cada plano, en cada gesto y en cada diálogo. Si quieres ir al cielo, has de verla.
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2 de 7 usuarios han encontrado esta crítica útil
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