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9
Sexo sin x....por fin.
La intención de la película es clara. Aunque en el titulo esté la palabra amor, antes con mayúsculas está la palabra Kiki, que no es el nombre de un jefe zulú gay ni de una gheisa japonesa amanerada, y además en los créditos, harto elocuentes, se funden en ajustados acoplamientos, en una doble acepción, animales irracionales, incluido el ser humano, en plan pastiche. Se trata de sexo, aunque Paco León le diga amor. Que preguntaría Carver.
Es una película coral sobre algunas de las maneras de disfrutar del sexo que tenemos los seres humanos.
Sin vergüenza, con desparpajo y frescura Paco León nos da una vuelta por esos recovecos tan íntimos y tan de cada uno de nosotros con la naturalidad que algunos hablan de futbol o del tiempo.
Cinco historias que para sorpresa mía no levantan ningún oh! de extrañeza y sí mucha complicidad y mucha risa entre los espectadores. Se respira como una relajación, se oye como un suspiro de alivio entre la concurrencia y venga risas. Igual es que ya era hora de dejarse de ser tan pacatos y encarar el sexo como lo que es, una pura necesidad orgánica.
Estas cinco historias podían haber dado para mucho desmadre y mucho pasarse de lo que es el equilibrio pero el director de manera seria y concienzuda, sin histrionismos y con mucha humanidad, va contándonos mediante unas actuaciones muy centradas que es aquello que sexualmente nos pone.
Y hace algo muy difícil, casi diría que virtuoso, casar las cinco historias con actores diferentes sin perder la armonía y conseguir al final en una epifanía ferial, esperada, que todos casen con todos.
Creo que calificar la peli como una comedia erótico-festiva no le hace justicia. Es más humana que erótica y siendo muy festiva, es más didáctica.
Viendo a Paco León desenvolverse en estas comedias que hasta ahora ha realizado con tanta humanidad y soltura no me extrañaría que en un futuro se ponga serio y nos haga padecer. Su talante jovial no consigue ocultar la veta de tristeza que las anima.
Si esta película no triunfa internacionalmente no será porque artísticamente no lo merezca. Igual es que falta algún otro apoyo. A nosotros llegan películas americanas malísimas y se pasean por nuestras salas más de lo que sería entendible ateniendo a su calidad, algunas no sé ni como consiguen cruzar el charco.
Si tuviera que elegir una escena despiporrante de las muchas que hay no sé si elegiría entre el debate sobre fulbito en “misión de micción” o el “ménage à trois” con el sordomudo. Ahí lo dejo.

Nota: Pensándolo a posteriori, creo que la palabra amor en el título le ha permitido a Paco León obviar el oscuro lado del sexo y así saltarse algunas aficiones especialmente problemáticas, como la necrofilia, que hubiera teñido el film de una sabor agridulce difícilmente digerible, y la pedofilia, que le hubiera traído problemas con la Iglesia. Bien hecho.
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39 de 46 usuarios han encontrado esta crítica útil
7
Curioso, refrescante y divertido relato de amor
Con una dilata experiencia detrás de la cámara Paco León quiere consolidarse como uno de los directores de referencia del cine español, su último trabajo ‘Kiki, el amor se hace’ nos presenta un largometraje sobre cinco historias de amor con curiosas filias sexuales como componente en común. Su original argumento la convierte en una atípica comedia romántica que muchos apreciarán por romper con el estereotipo empalagoso y dulzón tan característico del género.

Atrevida pero contenida, el pulso narrativo transmitido por Paco León funciona y sorprende, aunque se echa en falta más atrevimiento en el desarrollo del guion peca, podría haberse exprimido mucho más el potencial del argumento con algunas dosis extra de acidez. Aun así ‘Kiki, el amor se hace’ es un largometraje bien dirigido, interesante y que se deja ver, puede que no sea redondo pero nada sobra en él.
Fantástico y acertado reparto con Paco León, Álex García, Natalia de Molina, Belén Cuesta, Luis Callejo y Candela Peña entre otros, donde todos y cada uno de ellos cumplen y bien, con un equilibrio entre las diferentes historias, todas ellas funcionan por igual gracias en parte a la experiencia de sus personajes y al gancho de su temática.

‘Kiki, el amor se hace’ es un divertido y curioso entretenimiento, los créditos iniciales pueden anunciar erróneamente un largometraje salido de tono, pero nada más lejos de la realidad, las distintas historias de amor y sus filias sexuales son planteadas con tanta sutileza (puede que demasiada) como gracia. ¿Queréis algo distinto a las típicas películas lacrimógenas del género sin renunciar a su ingrediente principal, el amor? ¿Buscáis un planteamiento que aunque algo tímido presenta un lado muy original sobre la sexualidad? ¿Queréis pasar un rato entretenido en el cine huyendo de las tan presentes superproducciones? Entonces ‘Kiki, el amor se hace’ es tu película, sin grandes pretensiones pero efectiva, dulce y simpática, tierna y curiosa y todo ello aderezado con unas buenas interpretaciones.

Lo mejor: un curioso e interesante argumento representado por un reparto que sabe transmitir el mensaje.

Lo peor: su virtud puede ser su mayor defecto, una pena no haber sacado más jugo al original tema planteado, Paco León tenía aún mucho margen antes de excederse y poder pecar de vulgar.

Más en www.estovacine.blogspot.com.es y www.magazinema.es
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33 de 39 usuarios han encontrado esta crítica útil
4
Una mirada "antigua" sobre las relaciones afectivas, y complaciente con el abuso sexual.
En la forma, actuaciones estupendas (salvo la de Paco León), factura impecable, algunos gags notables. Más allá de eso, un guión lleno de ideas intolerantes e intolerables. La pero de ellas, la historia del marido que droga cada noche a su mujer discapacitada para abusar de ella y violarla. Lo peor de ella, que se presenta como "amor verdadero" ejercer esa repugnante violencia sobre ella, de modo que cuando el marido le confiesa sus delitos nocturnos, ella "vuelve a quererle" y a sentirse atraída por él. Pero aún es peor que nadie critique esto, que ese disparatado tratamiento de una historia de lamentable abuso sexual en la pareja, haya pasado desapercibida en todas las críticas, de profesionales y de aficionados. En qué país estamos? En qué siglo?
Por otra parte, la película ofrece unas relaciones llenas de tópicos y desafortunadamente, de estereotipos de género. Así, en una pareja infértil, la mujer es la responsable; se llama "Tullidos" a las personas con una discapacidad motriz; el hombre de una pareja, se encarga de pedirle a una amiga que ¡se acueste con su mujer! como si ella no fuera competente para solucionar su vida sexual y afectiva; y un largo eccétera que hacen pensar que la tolerancia es un disfraz, que la peli está muy lejos de ser moderna y que, desgraciadamente, queda mucho por hacer en el camino hacia la igualdad entre hombre y mujeres y entre personas.

La descripción de las filias no es real. El poliamor no es una filia; es una tendencia cultural que no tiene nada que ver con la bigamia o la poliandria, sino algo mucho más progresista, como desechar modelos universales (pareja, trío, homo o hetero, etc), y construir cada uno construye a su manera sus relaciones sexuales y afectivas, precisamente, no encajándose en ningún modelo preestablecido.
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63 de 101 usuarios han encontrado esta crítica útil
8
#Elamorsehace
KIKI es fresca y volcánica desde la secuencia de apertura hasta los títulos de crédito. Comienza con una escena que presenta perfectamente el espíritu de la película, entremezclando el sexo con imágenes sugerentes y simbólicas. Puro instinto animal.
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26 de 29 usuarios han encontrado esta crítica útil
6
ENTRETENIDA Y SIMPÁTICA
Paco León, un gran cómico que desarrolla su faceta en dos amplios frentes, como actor y director, tal vez en un futuro, encamine sus pasos hacia la dirección.
KIKI, es una comedia sin pretensiones, que al igual que las CARMINAS, intenta sorprender posando su mirada sobre aspectos que pasan habitualmente desapercibidos, y en sus manos destacan a través del humor.

KIKI me ha gustado, pero mucho más las CARMINAS, la comparación es necesaria, aunque como dice el refrán ODIOSA.

Tienes que verla por dos razones. Es entretenida, que ya no es poco y tenemos que apoyar a Paco León, porque el cine en España tiene que refrescarse, dando paso a nuevos talentos, agotados ya, los Almodovar, Garci...
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28 de 35 usuarios han encontrado esta crítica útil
9
Paco León y su más que notable kiki
Este nuevo film del actor y director Paco León, tras los dos anteriores largometrajes titulados Carmina o revienta (2012) y Carmina y amén (2014), este Kiki ha sido toda una sorpresa para mí. La verdad es que normalmente tengo planificado el calendario de peliculas para ver, pero la que ahora nos ocupa ha surgido de la pura improvisación. El resultado ha sido muy positivo. Me tengo que quitar el sombrero ante el notable trabajo detrás de la cámara, aunque también forme parte del reparto, de Paco León. Una vez terminado su visionado dan ganas de aplaudir. Es una obra coral en la que todos sus personajes, todos sus protagonistas, tienen su base de importancia en la historia. No me quedaría con un único actor, me han gustado todos, cada uno a su manera, están geniales. Ya, desde los primeros minutos de metraje te engancha y no te suelta hasta el final. Tiene ese punto erótico-cachondo que impregna toda la cinta. Paco León como actor es muy bueno, y como director le va a la zaga. Un conjunto de historias que me recuerda a las de Love Actually, cambiando el ambiente navideño por el ambiente subidito de tono.
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18 de 19 usuarios han encontrado esta crítica útil
5
Se deja ver... pero tampoco es nada del otro mundo
Como digo en el título de la critica; se deja ver ... pero tampoco es nada del otro mundo.

Película que parece una secuencia de pequeñas historias/cortometrajes en donde se analizan con cierta gracia las filias mas raras y extrañas que se hayan podido encontrar en el diccionario pero, que supongo que habrá gente que las tiene.
A favor tiene cierto toque trágico y eso ayuda mucho a que la película no se convierta en pastelera o en algo demasiado "ñoño".

En contra, que es demasiado light, todo es demasiado "fácil y simple" el hecho de que las historias que se cuentan no estén a penas inter conectadas hace que se vean como pequeñas piezas de un todo algo extraño.
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Pero con todo se deja ver, porque no es cansina, es mas o menos previsible pero tampoco extraordinariamente obvia, trata el tema del sexo de una manera relativamente natural, y es corta lo que también se agradece. ni busca un analisis profundo ni lo pretende es lo que es y ya basta, te medio ríes, pasas el rato, y listo.
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23 de 30 usuarios han encontrado esta crítica útil
9
El ser humano es sorprendente
Es una de las películas que necesitamos en nuestras vidas para saber que siempre nos espera algo nuevo que nos sorprenderá, que nos hará reflexionar, que nos emocionará y que nos hará reír. Felicidades y enhorabuena por hacerme disfrutar del cine que últimamente pocas películas lo conseguían.
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25 de 35 usuarios han encontrado esta crítica útil
8
Luminosa
Varias historias mezcladas sobre las filias sexuales es el planteamiento de la última película de Paco León y lo vuelve a hacer. Sorprende la frescura y la mezcla de historias que nos ofrece. Unos personajes bien hilarados y momentos divertidos. Un film que te deja buen sabor de boca. León construye las películas como si fueran hijos suyos y eso se nota. Con unos personajes y luminosos. Todas las historias tienen su punto y su momento quizás la única que desentona un poco pero luego es preciosa es la de Alexandra Jiménez. Pero eso no quiere decir que este mal al contrario ella hace bien su trabajo igual que el resto de la película.
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16 de 17 usuarios han encontrado esta crítica útil
3
Absurdamente sobrevalorada.
Asombrosa la puntuación y las buenas críticas que ha cosechado esta peliculilla.
Se trata de una simple comedieta que intenta explotar la comicidad de ciertas parafilias estrambóticas. Esto ya lo hizo hace 40 años Woody Allen en "Todo lo que siempre quiso saber sobre el sexo…" con resultados infinitamente más inteligentes y divertidos.
Aquí apenas hay dos o tres momentos que te arrancan media risa, por aquello de ser indulgentes y dejarse llevar.

En cuanto a disquisiciones sobre técnicas de felación, de nuevo me remito a escenas memorables como la que protagoniza Judy Davis en "Celebrity". En fin, abismal diferencia entre un maestro de la comedia (Allen) y un aficionado (León).

En este caso, la sensación que nos invade, como ya ha apuntado alguien por aquí, es la de estar ante una reedición de Alfredo Landa en Torremolinos. El personaje cateto de Paquito león poniendo caritas de asombro ante las excentricidades sexuales de la parroquia, retratada en un estilo hispano-cutre con la vana esperanza de que el respetable se identifique con la “normalidad” ortodoxa y se burle de los afanes y miserias del elenco de personajes inconexos que pululan por el guión.

Valga decir también que los ejemplos de parafilias escogidos son de lo más rarito que ha podido encontrar el guionista en la wikipedia, con lo que difícilmente podremos encontrar aquí la comicidad catártica de reirnos de nosotros mismos.

El resultado pues, lastimosamente olvidable, una vez transcurrida la hora y media de comedia ligera con bostezo incluido.
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46 de 78 usuarios han encontrado esta crítica útil
3
Kiki, una película de terror
'Kiki, el amor se hace' es en muchos aspectos una película de terror.
En su primer proyecto alejado de la zona de confort que le proporcionaba Carmina ha optado por lo fácil; el sexo. Pero no cualquier sexo, se ha sacado de la manga un montón de parafilias sexuales que de rebuscadas; llegan a ser ridículas y, como decía anteriormente, terroríficas. Lo peor de todo es que había gente que incluso se reía(pocos, la verdad). En la escena en la que un marido arrastra a su mujer drogada golpeándole la cabeza mientras la chica de la limpieza lo observa todo, un escalofrío de terror me recorrió la espalda. A esa escena le quitas la música y la dejas en silencio y ríete tú de Michael Haneke. Haced la prueba y me contáis. Hay más escenas de ese tipo incluyendo un accidente en un parking que maldita sea la gracia que tiene. No obstante, nuevamente musiquita simpática y de nuevo a reírse los afectados por el síndrome de"ocho apellidos vascos"; es decir, reírse de algo sólo porque se supone que debe ser gracioso.
Terror da también ver a Candela Peña en ese inquietante papel. Como siempre está genial; pero de nuevo el terror se apodera de ti si la ves sin música.
Paco, Me está empezando a preocupar tu éxito con Carmina. A ver si la responsable iba a ser ella y no tú...
Ponte las pilas para la próxima.
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25 de 36 usuarios han encontrado esta crítica útil
9
"EL CINE DE PACO LEÓN CÓMO DIRECTOR ES UN GÉNERO EN SÍ MISMO"
"Humor muy inteligente....habrá quien se queda en la superficie y quien realmente sepa, además de reírse a tope, captar lo que realmente se quiere contar...la moraleja que hay que sacar. Me ocurrió con las anteriores y esta vez....magnífica, maravillosa. La banda sonora es digna de tener en cuenta. Me gusta mucho el universo de Paco León".
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16 de 21 usuarios han encontrado esta crítica útil
7
El sabor del higo
La cena de ayer fue muy extraña. Marta, esa medio prima, medio amiga tuya de toda la vida, montó una fiesta en su casa, el motivo del cual no quedó del todo claro. Ningún cumpleaños, ni santo, ni comunión se divisaba en el calendario, y que tú supieras, recientemente tampoco se había producido nada que mereciera ser celebrado. Pero bueno, que tampoco estabas para poner demasiadas preguntas. Disfrutabas de la compañía de Marta y ella con la tuya. Todo lo demás no importaba... ¿o si? Porque cuando te plantaste allí, aquello estaba más desierto que el Sahara... y más húmedo que el Amazonas. Ni rastro de los invitados. Ni estaban ni se les esperaba. Sólo Marta. Y tú. Y Marta... y tú. La temperatura en aquel piso no era normal. El calor era volcánico, y la ropa como que empezaba a sobrar... Y la comida... Aquella comida... Aquella comilona. No faltaba nada, porque el hambre, y la sed, eran insaciables. Para ello, nada mejor que un poco de jugo de sandía, y lechecita, claro está. Y salchichas, y peras, y pirulos tropicales, y almejas, y melones... ¡qué melones! Los estrujaste, y te adueñaste cual poseso de todos los higos que te cabían en la boca. Ella, mientras, atacaba otras frutas de la pasión, y te enseñaba, de paso, todos los usos que se le pueden dar a la morcilla de Burgos.

No os quedasteis embarazados (los dos, sí) de milagro, pues no había protección posible ante la lascivia de aquellas miradas, de aquellas mordeduras, de aquellos lametones. Ríase usté del sexo tántrico... aquello lo superaba todo. ¿Pero qué pasó exactamente? ''Joder, ¿pero mojaste o no?'', te preguntan a ti; ''A ver tía, ¿hubo temita?'', le inquieren a ella. En ambos casos, la respuesta es la misma. Silencio, acompañado, cómo no, de la más tonta de las sonrisitas. Una de esas que dan ganas de borrar con un señor puñetazo que haga saltar, ya puestos, algún que otro piño. Pero oiga, que le quiten a uno/a lo bailao', porque el sexo (o el amor, qué más da) no se comenta... se hace. Y punto. Porque ahí está el placer, y porque en el año 2016 de nuestro Señor, el tema ése nos sigue dando un corte del copón. Lo que pasa en la cama es como lo que pasa en Las Vegas: está de putísima madre (en teoría), pero ahí se queda. Al salir, ni mu del pecado. Por suerte, ahí está la invención más intrusiva de todas (esto es, la cámara) para entrar donde en principio no se debe, para tirar de la manta, para levantar lo que haga falta, par hablar de lo que nos ruboriza... en definitiva, para que al final de la sesión, hayamos aprendido algo sobre aquello que siempre quisimos saber, pero no nos atrevimos a preguntar.

Por suerte, detrás (y delante) del instrumento del voyeur se encuentra Paco León, que con éste su tercer largometraje sigue consagrándose como uno de los talentos más frescos y potentes de nuestra cinematografía. Después del imprescindible díptico de presentación de ''Carmina'', en el que realidad, ficción y familia formaban parte del mismo lazo sanguíneo, el cómico nacido en Sevilla da un paso más en el camino para auto-definirse como lo que cada vez está más claro que es: un -puto- genio de los cojones, y perdón por la vulgaridad, pero hay temas con los que no deberían emplearse palabras no-ofensivas. Consciente de ello, el director, co-guionista y co-protagonista de la cinta deja claro, ya desde la primera escena, que no tiene miedo a dar ese pequeño / gran paso: el que nos lleva de la blancura de la insinuación a la suciedad del polvo. Hemos venido a lo que hemos venido (dígase claro: a follar, ¿no?), y a pesar de que, al fin y al cabo, no nos engañemos, mandan los imperativos del cine no necesariamente comercial, pero sin duda comercializable, es de aplaudir el que no se perciba miedo alguno a la hora de abordar algunos de los mayores tabús impuestos por la misma industria.

Recordemos, sino, la infame 'Cincuenta sombras de Grey', despropósito rematado por la -irrisoria- castidad con la que se trataban temáticas supuestamente tan picantes y, por lo visto, tan insoportablemente incómodas. En este último aspecto es donde Paco León se crece. Tanto él como, claro está, sus genitales, cuya forma cuadriculada se impone en la presentación y posterior desarrollo de los distintos frentes, cada uno en forma de atracción sexual inconfesable. No lo olvidemos, nos movemos entre sábanas, es decir, donde la atracción se convierte muy fácilmente en fobia. Así, palabrotas como Dacrifilia, Elifilia, Somnofilia y Harpaxofilia (exacto, se puede ser guarro y estiloso a la vez, y si no, atentos a la fotografía de Kiko de la Rica) se convierten en la excusa ideal, no sólo para articular la coralidad del texto, sino también para activar las risas en el patio de butacas y obviamente, para poner a prueba los limites del espectador. No en vano, en uno de los pocos aspectos en que 'Kiki, el amor se hace' no es irregular es a la hora de desconcertar, tanto para mal como, sobre todo, para bien. No solo en la manera de bascular entre una historia y la otra, sino a la hora de explorar las posibilidades que éstas ofrecen... sin pensar demasiado, durante el proceso, en unas consecuencias que de ninguna manera pueden detectarse en el caliente de la cama. No hay dudas al respecto, el amor, o lo que sea esto, se hace.
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13 de 15 usuarios han encontrado esta crítica útil
6
¿ Por qué lo llaman sexo cuando quieren decir amor?
Hay un chiste muy viejo que dice algo así como que las mujeres se esperan a que acaben las películas porno para ver si al final el chico y la chica se casan. “Kiki, el amor se hace” no es exactamente una peli porno, pero, al final, el chico y la chica, por así decirlo, se casan. Por mucho que se intente disfrazar de otra cosa, estamos ante una comedia romántica y tampoco es tan fácil romper ciertas reglas así como así. Paco León lo intenta, y desde luego tiene mucho mérito. Pero el resultado, con ser solvente, no es tan fresco, ni tan rompedor ni tan original como se nos pretende vender. Hablar de sexo, a estas alturas, puede parecer incluso trasnochado. Ya no estamos en los tiempos de la movida ni del primer Almodóvar, de quien, por cierto, el film de León recoge no pocos préstamos.

Después de sorprender con sus dos primeras películas como director, improvisando con éxito una especie de actriz en la persona de su progenitora- la cosa cuajó y ahora Carmina hace hasta anuncios en la tele y todo-, León aborda en su tercer trabajo tras la cámara el remake de un film australiano, inédito hasta ahora en España (es de desear que alguien ahora decida estrenarlo, o al menos editarlo en DVD). Dicen que el sevillano ha respetado al máximo el original, empezando por su estructura de “sketchs”, que no son tanto episodios aislados, como tramas paralelas que se cruzan y confluyen en un final único.

La película adolece pues del mal que siempre afecta a los films con los que comparte estructura. Ni todas las historias que se cruzan suscitan el mismo interés, ni hay tiempo material suficiente para desarrollar situaciones y personajes. Y lo cierto es que hay situaciones y personajes que hubieran merecido que se les sacase más jugo (como los de Alexandra Jiménez o Luis Bermejo). Hay otros episodios que, por el contrario, se alargan en exceso, como el de los feriantes, que acaba resultando algo forzado, y que sólo logra salvarse gracias la espontaneidad arrolladora de Candela Peña.

No es fácil hacer una película como ésta, ni siquiera en unos tiempos como los actuales. Como dice uno de los personajes, somos muy modernos para unas cosas, y en cambio para otras… La frontera entre lo correcto e incorrecto políticamente hablando es cada vez más difusa; uno ya no sabe si se pasa por exceso o por defecto. Y esta película peca unas veces por lo uno, y otras veces por lo otro.
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12 de 13 usuarios han encontrado esta crítica útil
5
Por un pico, Paco
Se hace corta y eso es bueno. Pero sabe a poco, y eso ya no pinta tan bien.
Me gusta todo: los estupendos e inspirados actores, las buenas canciones elegidas, la idea general (esa liviandad y humor para hablar, y hacer, sexo). Pero el polvo quedó a la mitad. Se fue a lo fácil*, a la broma más simple y menos elaborada, que es endogámica y no alude a nada más que a sí misma, carente de contexto, reflexión, crítica o parodia, que actúa como juguete limado y blandito, a pesar de sus a priori posibilidades más turbadoras o inquietantes, que opta por la risa sana y sin peligro. Lo cual no es malo, pero tampoco demasiado meritorio (sobre todo cuando al principio apuntaba más alto, a cierta disección amablemente caústica de las relaciones absurdamente sexuales o particularidades rarunas que más o menos todos llevamos dentro por muy perfectos que seamos algunos). O quizás solo sea que una es muy exigente para estas cosas y le gusta quejarse por todo.
Vamos, que se pasa bien y el cachondeíto es saludable y necesario y agradecido. Otra cosa es si le pides peras a este olmo un poco ralo.
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9 de 9 usuarios han encontrado esta crítica útil
2
Copia a la española de la película australiana the little death.
Me parece muy curioso que ningún crítico de cine haga alusión a esto e incluso en alguna crítica hablen de originalidad.
La que verdaderamente es una joya es la versión original australiana, invito a que la veáis

Me he sentido totalmente estafado con esta película, porque se puede hacer un remake de una película de hace 20 ó 30 años, pero no de una película de hace dos años.
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17 de 26 usuarios han encontrado esta crítica útil
1
Caspa, la basura se tira.
Típico producto español de comedieta progre, que tiene cuatro chistes graciosos y el resto son situaciones con personajes esperpénticos y sus típicas gracias en paños menores de carácter sexual y/o escatológico. Y además de paso intentan completar con elementos edulcorantes en plan Hollywood, para que no se diga.

Y luego hay gente que se atreve a criticar a "8 apellidos". La culpa de que la gente eche pestes del cine español no la tienen esas películas. Son las porquerías infumables como este "Kiki" (ya solo el título es para salir corriendo) las que hacen que la gente no vaya a ver cine español,

Si quiero reírme con Paco León (que ya empieza a caer gordo por no ser capaz de salir del registro tipo "Luisma")
me pongo un capítulo de Aída, que tiene algo más de gracia y además es gratis.
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22 de 37 usuarios han encontrado esta crítica útil
7
Movimiento
Una comidia original que no puede quedar categorizada como comedia tampoco, diferente de cualquier otra cosa hecha con anterioridad por Paco León.
No daba un duro por ella pero ha conseguido divertirme, hacerme empatizar con los personajes y emocionarme y cuestionarme cosas.
Crro que moverá cosas a todo el mundo que la vea.

Recomendable para todos, siendo una cosa sencilla como es. Imposible no emocionarse un poquito por lo menos.
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8 de 9 usuarios han encontrado esta crítica útil
6
Cinco kikis
En primer lugar me hago un lío con los topics de historias cruzadas y película de episodios ya que no sé en cual poner esta. La ficha pone historias cruzadas y llevará razón, pero el otro término tampoco creo que desentone, ya que la película cuenta cinco historias, no dependientes unas de otras, unidas por el nexo de las filias sexuales. Vale que hay un momento donde se encuentran, pero que tampoco era necesario, otra cosa es que me encante ese momento que eso es aparte.

Bueno, de las cinco historias me quedo con la de la pareja interpretada por Paco León y Ana Katz a los que la llegada de una amiga de Paco: estupenda Belén Cuesta, hará que les suba la bilirrubina, y la de la pareja compuesta por Natalia de Molina y Alex García, a la que la tía le pone que la atraquen, por lo que el novio se pasa ideando maneras para que su chica se ponga atómica. Son las dos que tienen los momentos más divertidos: La visita al local donde trabaja Belen por parte de Paco y Ana o el atraco en el parking subterraneo a Natalia y Alex son geniales.

Las otras tres historias van un poco más a trompicones, quedándome con la de los feriantes que, aunque está demasiado alargada, escenas como las de la iglesia le eleva la nota. Las otras dos, pese a tener algún momento divertido no acaban de convencerme, siendo la de la chica sorda la más floja, aunque por lo que leí aquí es la preferida de mucha gente. Y no me convence porque es la que menos erótica me parece.

De la película me llama mucho la atención la fotografía que me recuerda a películas eróticas de los 70 tipo Emmanuelle, los créditos del principio que me recuerdan a los de Masters of sex y el lenguaje puramente sexual del principio que se va suavizando a medida que la película avanza. Ah! y lo eróticas que son las frutas.
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7 de 7 usuarios han encontrado esta crítica útil
8
Amor, sexo, libertad y originalidad
Paco León es actor-director en una comedia dramática que sorprende por la originalidad y que huye de la casquería y escatología barata para ofrecernos un producto bastante efectivo. Cuenta con unas interpretaciones muy trabajadas por parte de todos, pero también dentro de un guión bien estructurado en el que las historias cruzadas van desarrollándose y se exponen las curiosas filias y fantasías sexuales de los personajes. Todas ellas son surrealistas y arrancan constantes risas, pero también hay momentos algo más románticos.

En definitiva, se trata el sexo de forma absolutamente carente de prejuicios pero sin tampoco plantarnos delante de nuestra cara miembros viriles o reproductorios femeninos. Lo más importante es qué sienten los personajes, sus dudas, sus obsesiones y, sobre todo, su deseo de amar y hacer amor.

Huele a Goya. Y a varios.
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7 de 7 usuarios han encontrado esta crítica útil
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