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7
Gran secretaria
Agradable comedia romántica, la cual reúne a cuatro de las leyendas doradas del cine norteamericano: Gable, Harlow, Loy y un muy joven James Stewart. El argumento lo dice todo en su título "Wife vs. secretary" o su par para habla hispana "Entre esposa y secretaria", donde las intrigas y enredos surgen por la estrecha relación de una eficaz y linda secretaria (Harlow) con su exitoso y casado jefe (Gable), sin que entre los dos haya más que una respetuosa relación laboral y de amistad, aunque en un momento de la película, puede que se consienta cierta debilidad por parte de los dos, con una mirada cómplice, a causa de mutuas relaciones sentimentales que estaban atravesando un mal momento por su ya inocultable cercanía. Una encantadora esposa (Loy), que a la fuerza de circunstancias duda de la fidelidad de su marido, poniendo en riesgo su matrimonio; y un novio enamorado (Stewart), que le ocurre lo mismo con su prometida. Puede que el argumento hoy nos parezca previsible. pero jamás pasa de moda y ése es el mérito, ya que por su fecha de realización (1936) es pionera para muchas más que vendrían con los años. Correctas actuaciones para 88 minutos de buen cine. Se deja ver con agrado.
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5 de 5 usuarios han encontrado esta crítica útil
7
“No salgo con una chica. Salgo con un doctor. Sólo que Stanhope da a luz cada 20 minutos”
Basado en un relato de la revista Cosmopolitan sobre una pareja, felizmente casada, en la que el marido –Clark Gable-, editor de una revista de moda, tiene una eficaz y bella secretaria- Jean Harlow- lo que provocará las suspicacias, maledicencias y equívocos a su alrededor y los celos de la confiada esposa –Mirna Loy- víctima de los arraigados prejuicios sociales tanto hacia los hombres como hacia las mujeres. Comedia ligera con toques de melodrama en la que se pasa de una a otra con aparente facilidad y mayor inteligencia, el guion de Norman Krasna y John Lee Mahin consigue extraer petróleo de las situaciones -pese a ser una material argumental un poco de derribo- al tiempo que la dirección de Brown, ligera pero certera en su análisis de los personajes y, sobre todo, el inmenso trabajo de los actores contribuyen con honores a defender esta más que aceptable película. Resulta una delicia asistir al trabajo de estos cuatro monstruos sagrados del cine: un pletórico Clark Gable demostrando sus enormes dotes para la comedia, una elegante Mirna Loy o una maravillosa Jean Harlow, y el breve y un poco intrascendente papel de James Stewart. Me gusta mucho la escena de la pista de patinaje –donde explota el demonio de los celos-, la silenciosa pero expresiva escena de Gable y Harlow en el hotel de la Habana, después de celebrar el éxito del contrato o el magnífico final con Jean Harlow alejándose por el pasillo. Buena película de un director poco valorado o citado –nunca alabaremos suficientemente alguna de sus obras maestras como “Intruder in the dust” (1949)- que cuenta con una muy interesante filmografía.
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2 de 2 usuarios han encontrado esta crítica útil
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