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8
Tropical Malady
Romper una lanza a favor de Tropical Malady que, quizás no sea la mejor película del año que algunos han querido encontrar, pero que tampoco merece ser tomada como una cinta aburrida sin sentido ni contenido. No es justo sentenciarla como típica película asiática de ritmo lento, está muy lejos de encajar dentro de ese arquetipo que los occidentales hemos asignado a gran parte del cine asiático. Si bien la ausencia de diálogos es evidentemente, la simbología, la potencia de las imágenes, la dota de una densidad que no debería aburrir, o puede que sí, que todo es subjetivo y más desde el punto de vista europeo. Pero el ritmo no sólo lo marca el mayor o menor número de palabras por minuto, o de cambios de plano; de la misma manera que en una canción no depende de la cantidad de notas por segundo. No se come y digiere igual de rápido un entrecot que unas palomitas, sin que por ello lo primero sea menos nutritivo o placentero (tampoco digo que lo segundo sea peor, me encantan las palomitas).

Centrándonos en la película, el director la divide en dos partes ya no claramente diferenciadas, sino directamente separadas, donde en mi opinión, la búsqueda de nexos pasa por la ingesta previa de sustancias ilegales. Apichatpong demuestra una gran osadía narrativa con esta desestructuración y sus hallazgos formales, situándose en la vanguardia del lenguaje cinematográfico a la altura de grandes nombres del cine actual, como Claire Denis o Hou Hsiao-Hsien.
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47 de 54 usuarios han encontrado esta crítica útil
4
Tu lo que quieres es que me coma el tigre, que me coma el tigre…
No me gustaría dar la razón a esos críticos nublados por el clasicismo, que confunden la novedad, lo moderno, con el acuñado término “modernez”. En embarullar la originalidad con lo vacuo, la evolución con lo aburrido o simplificar la animadversión por lo desconocido con un “no lo entiendo”.

Posiblemente Apichatpong Weerasethakul sea uno de los estandartes orientales en la renovación del cine conduciéndolo a nuevos horizontes. En llevarse premios en reputados festivales a cambio de conseguir la fascinación o el odio más enfermizo a partes iguales. Pero se me plantean varias preguntas: ¿Se puede hacer lo mismo sin aburrir? ¿O junto con la etiqueta de moderno u original hay que incluir soporífero y/o tomadura de pelo? ¿Es arte filmar sin apenas diálogos a un tipo que camina por una selva durante una hora? ¿Es arte colocar una papelera que se encontraba en la calle dentro una galería de arte moderno? ¿Cuándo el morro se transforma en arte? ¿En novedad? ¿En modernez?

Personalmente de “Tropical Malady” sólo me interesan sus novedades, sobre todo estructurales: fragmentar la película en dos mitades sin un aparente desenlace, enfrentar la urbe a la naturaleza, mostrar paralelismos entre ambas historias y exponer los elementos para dejar que el espectador los engarce y medite sobre ellos.
Ya en su anterior e insoportable coñazo, "Blissfully Yours”, Weerasethakul fragmentaba la narración colocando los títulos de crédito a los ¡45 minutos! Esta vez todo parece encajar mejor, pero al igual que sucedía en en su obra anterior queda descompensada la parte informativa con la contemplativa.

La primera parte de “Tropical Malady” resulta interesante, pero es en la segunda, la versión tailandesa-de-cuento-oriental de “Depredador”, donde explotan los resortes cinematográficos. Aunque por desgracia es donde la novedad se transforma en aburrimiento mitigando toda posible fascinación.
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39 de 67 usuarios han encontrado esta crítica útil
4
Una Película. Dos historias. Una Opinión. Dos Semblantes.
Un film formado por dos historias, no se si inconexas, pero así me lo parecieron, en la primera el tema de la homosexualidad, el amor, interesante, bien llevado, con momentos algo dulces, entre un joven aldeano y un soldado, mostrándose abiertamente, sin tapujos aunque con miedos. LA CARA BROTA ALEGRÍA, pero de pronto en la vorágine de la selva se traga esa historia, y aparece la fábula y nos encontramos en la selva, dura, donde un soldado, el mismo que antes, cazador, busca al tigre, el joven aldeano de antes, metamorfoseado por exigencias de la fábula, ¿para cazarlo? Puede ser, pero en su persecución no será todo lo feliz que se espera, y la duda existencialista, la parte espiritual asoma, el ser se transforma, el medio cambia, el verde se vuelve más verde y oscuro, dando paso a las incontable soledad de las noches y días sucesivos sin un sendero marcado, dejándote al final con esa sensación tan conocida muchas veces, LA CARA DE IDOTA.

En fin, será que yo no lo pillo, pero esa es mi opinión, esa mi nota, y si os vale, pues positivo, si no pues negativo, que tampoco me pagan por ello.
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11 de 12 usuarios han encontrado esta crítica útil
4
Interesante pero aburrida
Estamos ante la mejor película de Apichatpong Weerasethakul. "Tropical Malady" es la obra con mayor reconocimiento internacional de este director tailandés, y sin contar con su ópera prima, el extravagante e irregular documental "Mysterious Object at Noon", "Tropical Malady" es su mejor y más completa obra de ficción.

Weerasethakul no hace cine de masas, es más diría que tampoco hace cine para unos pocos, sino que hace unas películas tan personales que son exclusivamente para él. Por muy original que sea su técnica narrativa y por muy exquisito que sea el planteamiento formal del film, no hay motivos para dormir al público película tras película. Además, ni es tan original, y ni mucho menos es exquisito, simplemente es diferente a lo tradicional.

Tal y como hiciera en "Blissfully Yours" la película muestra dos partes claramente diferenciadas. En el anterior film las dos partes tenían un nexo claro de unión, además los títulos de crédito situados en medio del metraje nos avisaban del cambio, pero en "Tropical Malady" es diferente. La primera parte del film se sumerge en una alegre relación amorosa entre un campesino y un soldado, una relación que se muestra con mucha naturalidad y desbordante optimismo.

La segunda parte sigue los pasos del soldado adentrándose en solitario en la selva. Esta parte viene introducida por una historia popular que cuenta que había una vez un poderoso chamán Khmer que podía convertirse en varias criaturas, vagaba por la jungla y gastaba bromas a los aldeanos. El soldado se adentra en la selva para capturar a la criatura que se transformó en un tigre. Esta parte muestra los más personal del cine de Weerasethakul, y nos introduce con criterio y estilo las historias populares tailandesas.

Lo malo de "Tropical Malady" es que lo que hay más allá de esta historia interesante y formalmente novedosa, es una absoluta carencia del sentido del tiempo y una pesada y aburrida filmación. A pesar de ser un film mucho más interesante que sus otras obras, este director siempre consigue dejarme tan frío como dormido.
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12 de 15 usuarios han encontrado esta crítica útil
8
UNA HISTORIA MÁGICA
Sobre todo la segunda parte es extraordinaria. Son dos historias abiertas que cada cinéfilo debe interpretar. Es lo bueno de las películas abiertas uno puede participar en ellas. Yo ligo la primera parte y la segunda. Creo que tiene que ver una con la otra.
Este director muestra una sensibilidad extraordinaria y una gran capacidad para sugerir.
No tiene los vicios hollywodenses: -final feliz forzado, actores estrellas, teatralidad, falta de realismo, etc.
¡A ver si nos llegan más películas de Tailandia!
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10 de 14 usuarios han encontrado esta crítica útil
9
Simbiosis entre la Tailandia occidentalizada y la Tailandia tradicional
Tropical Malady es una de las obras mas representativas del cine de Apichatpong Weerasethakul. Los críticos la podemos inscribir en la última corriente, el llamado "remodernismo". Es decir un regreso a la espiritualidad en el cine, que ésta no se pierda en la forma, nuevas ideas respecto a la narración y a la subjetividad.

Weerasethakul divide su film en dos. La primera parte trata sobre una historia de amor homosexual, donde el afecto esta descompensado y las ideas sobre esa relación son diferentes. La primera parte observaríamos una Tailandia occidentalizada, con gusto por las estrellas de rock y los videojuegos. Donde se conserva la religión y leyendas tailandesas como cultura superficial o supersticiones.

Antes de la segunda parte, hay un punto de inflexión, la entrada en el templo subterráneo. Como en la caverna de Platón hay una separación entre dos mundos.

La segunda parte, es la entrada en el mundo de las leyendas tailandesas y Apichatpong las trata con un respeto admirable. Pero lo que hace a Tropical Malady un buen film, es que Apichatpong no prefiere ninguna parte a otra, con lo que representa ideologicamente cada parte, las ideas occidentales y las leyendas tailandesas, sino que sabe unirlas de tal manera, con unos diálogos esclarecedores, que cada espectador puede quedarse con lo que quiera. Por ejemplo, ess el tigre, el espíritu de un chaman que cambia de forma o en cambio es la representación de los miedos y fantasías de un soldado desesperado.

Muchos puntos en común con su posterior película y ganadora en Cannes, Uncle Boonmee recuerda sus vidas pasadas. Lo más disuasorio de Weerasethakul es la narración lenta, a veces a ritmo real, aunque tiene sus ventajas para sumergirte en la historia sin que parezca ficción al estilo de Tarkovski, Rosales o Tsai Ming-Liang.
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5 de 5 usuarios han encontrado esta crítica útil
8
Triste empiezo y sublime final
Pensaría que más que un largometraje, tenemos dos medio-metrajes, el primero bastante deleznable y el segundo imprescindible. Si bien el conjunto lo considero arbitrariamente de ocho, por dar números digamos que el primero tendría un seis y el segundo un diez. La primer trama es sorprendentemente inconexa, no terminan de aclararse ni en los personajes ni en la historia (o simplemente no entendí nada y su sentido se me escapó), hay tomas graciosas que parecen tomadas al azar y personajes y lugares que aparecen y no se repiten nunca más. Sin embargo, la segunda trama (a pesar de los molestos rótulos tipo cine mudo), hace honor de una muy buena fotografía, unos planos muy bien logrados y una historia entre mítica y existencial que conecta al espectador con lo salvaje y natural que habita en todo ser vivo. Excelentes efectos especiales y ritmo de goce e introspección total. Un deleite visual y anímico.
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5 de 7 usuarios han encontrado esta crítica útil
8
"Todos nosotros somos, por naturaleza, bestias salvajes. Nuestro deber como seres humanos es convertirnos en amaestradores que mantienen a sus animales bajo control, e incluso enseñarles a realizar ta
Ganadora del Prix du Jury en la edición 57 del Festival de Cannes en el año 2004, este film es un trabajo atípico pero que no se entienda esto como algo negativo, estamos ante una obra mágica, artesanal, hecha con mucha pasión y sobre todo, talento.

Claramente Sud pralad se divide en dos partes, una primera cuenta la historia de amor entre un soldado y un campesino, tratado de forma natural y hasta inocente; mientras que la segunda, se desarrolla en la jungla, en torno a una leyenda sobre un chamán que se convierte en varias criaturas.

Estamos ante una obra con muy poco diálogo, especialmente en el segundo tracto, que aprovecha más la fuerza de las imágenes para transmitir su belleza, esa desbordante naturaleza, el apropiamiento que hace Apichatpong de estos recursos es genial, para transmitir todo ese exquisito misticismo.

Sin duda Sud pralad es un film que no es para todos los gustos, aunque yo sentí un desarrollo muy bien manejado de los que vemos en pantalla, podrá resultar pesado para la gran mayoría de público, es un tipo de cine muy diferente, pero muy atractivo, una joyita.
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3 de 3 usuarios han encontrado esta crítica útil
8
Todos somos animales salvajes
Apichatpong Weerasethakul, el director, conoce perfectamente el lenguaje cinematográfico y por ello se permite experimentar con él. Pero no es un meno ejercicio de onanismo, porque es un director que considera al espectador como una persona inteligente, conocedor de los elementos cinematográficos básicos, y por ello, digamos que de alguna forma, intenta interactuar con él. El director le da al espectador los planos, no al azar, si no bien elaborados, para que este se haga su propia composición de la escena y después le permite que hilvane las escenas de manera que en su mente, gracias a lo que ha visto con sus ojos y ha escuchado con sus oídos, se forme su propia historia. En la primera parte las relaciones entre Keng y Tong son muy románticas y cargadas de un leve erotismo que intentan disimular por la sociedad en la que se desarrolla la acción que curiosamente acepta sin problemas las relaciones de amistad, en alto grado, de estos dos muchachos. La fotografía, sin ser espectacular porque el tema no lo requiere, es muy buena, tanto en los exteriores de la selva o la ciudad, como en los interiores, donde el colorido de los elementos, y del vestuario, entran al ojo del espectador acompañando esa relación de los dos protagonistas. La historia de los dos amigos se une a una leyenda sobre un chamán que se convierte en tigre, y esta composición, para mí, lejos de complicar la película, la hace más interesante. Esta segunda parte les permite a los protagonistas pasar de una interpretación amable y en tono de comedia, a otra de intriga y miedo donde los sonidos de la selva se constituyen en la base sonora.
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3 de 4 usuarios han encontrado esta crítica útil
4
Cine para mentes privilegiadas.
Los festivales de cine tienen, entre otras, la virtud de lanzar al mercado internacional a directores de cine que sin ellos no se hubieran dado a conocer nunca más allá de las fronteras de sus, a menudo, lejanos y exóticos países. Uno de los fenómenos más llamativos surgidos en los últimos años es el del director tailandés Apichatpong Weerasethakul (a partir de ahora simplemente AW).
Aunque tiene algunas películas anteriores, no fue hasta la presentación en el Festival de Cannes de 2004 de su película Tropical Malady, cuando gran parte de la crítica internacional lo recibió casi como un genio, mientras que otra parte bostezaba de lo lindo ante el nuevo descubrimiento. Solo dos películas y seis años después, AW ha ganado la Palma de Oro en ese mismo festival.
No seré yo el que descalifique a AW después de haber visto solo una película de este nuevo director festivalero, pero no me queda más remedio que sumarme al club del bostezo frente a la insulsa Tropical Malady.
Voy a suponer que Tropical Malady es una película llena de metáforas, simbolismos y alegorías sobre la vida, la muerte, el destino y muchas cosas más. Mi problema es que yo no pillo ninguna. Yo solo veo una historieta de amor ligera y bastante sosa entre un soldado tailandés y un campesino, rodada de forma bastante pedestre. Los dos chicos son simpáticos y hablan, beben, vuelven a charlar en un bonito paraje, van al karaoke, visitan a la familia del campesino, y se les ve felices. Todo contado de forma como muy etérea, como si en realidad no estuviera sucediendo nada. Y es que en realidad no creo que suceda nada que necesite de una hora para ser contado. Pero llegados a este punto la narración se detiene. Unas misteriosas desapariciones en el campo dan lugar a que el director nos cuente una leyenda. La película que estábamos viendo se acaba y empieza otra en la que un aguerrido soldado se debe enfrentar a un misterioso ser que vive en el bosque y que ataca a los campesinos. Una especie de Depredador con sabor asiático y de bajo presupuesto que estoy seguro que esconde un gran significado y trascendencia pero ante el cual me resulta imposible mantener la atención.
No veo una arriesgada apuesta estilística, no veo maestría formal, ni veo un absoluto dominio de las técnicas de narración como han dicho críticos de renombre. Desgraciadamente solo he visto lo que he contado, y no me parece gran cosa.
Volveré sobre AW en cuanto tenga ocasión para comprobar si mi problema con su cine es definitivo o algo puntual como así me gustaría.
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2 de 2 usuarios han encontrado esta crítica útil
4
Difícil de ver y de entender, si es que algo hay que entender.
Ésta no es una película para todos los públicos. Y tampoco lo es su director. Apichatpong Weerasethakul, desconocido en España por completo, ha conseguido crearse una fama de cineasta intelectual extraordinaria, recaudando muchos premios en muchos y prestigiosos festivales internacionales de cine. Ésta es su película más exitosa hasta la fecha, la cual ganó el Premio del Jurado en el Festival de Cannes de 2004, y, quizá por eso, pienso yo, se han decidido los distribuidores españoles a introducirla en nuestro país. Aunque realmente, que yo sepa, no se estrenó el pasado 22 de septiembre (hace dos días), sino el 7 de abril.
Si algo son los elementos que componen la puesta en escena ese algo son innovadores, nunca vistos. Luego la forma de narrar la historia es también muy original, con dos partes encontradas y diferenciadas. La realización está impregnada de ese toque de fantasía, de ese toque de autor a veces tan cautivador, a veces tan pedante. Puede resultar pretencioso, con demasiadas ínfulas. O épico e inmenso.
Un ensayo, un experimento, eso podría ser. Quizá peque de que el único motor que guía la historia sea el de mostrar, plantear, pero nunca atar cabos, nunca responder; el dejar demasiada interpretación para el espectador. Entonces no profundiza, no explora con demasiado ahínco, únicamente expone; eso rebaja gravemente los sentimientos que pudiera proporcionar la película.
Cuando acabé de ver Visitor Q me dije, "joder, ésta es la película más rara que jamás haya visto". Pues créanme si les digo que ésta, sin ser desagradable como aquella, es aún más rara. Realmente es difícil de ver, porque es lenta y tediosa, hecho no excluyente de que pudiese ser un peliculón (lo de ser lenta); hay directores que llevan a cabo un cine contemplativo (véase Theo Angelopoulus, Béla Tarr) y sin embargo pocas de sus películas no son obras maestras. Lo que hace que esta cinta se hunda en un gris desencanto es su falta de pasión, de tensión y de nervio para narrar la historia. Todo queda deslavazado, incoherente.... supongo que ese era el interés primordial del realizador.
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8 de 15 usuarios han encontrado esta crítica útil
3
Breve comentario vanguardista: dividido (por un espacio) en dos partes
¿Investigaciones formales? Pero si es de lo más convencional. Ah, que es que a media película termina una historia y empieza otra. Bueno, eso es una investigación... o una chorrada, depende. A ver si va a ser que ninguna de las dos historias le daba para más de una hora y dijo, "pues pongo una detrás de otra y ya tengo dos horas". Qué genio.

¿Absoluto dominio de las técnicas de la narración en la segunda mitad? No será de la narración audiovisual, porque hace uso en repetidas ocasiones del recurso más torpe y primitivo que se puede usar en Cine: poner un rótulo para explicar mediante texto lo que pasa. Ejemplo: "El espectro está fascinado con el misterioso sonido del aparato del soldado." Venga, Apichatpong, no me digas que no eres capaz de comunicarnos eso sin necesidad de usar un cartelito.
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2 de 4 usuarios han encontrado esta crítica útil
3
Ayayayai....Apichatpong, Apichatpong!!!
Antes de ver "tropical Malady", miré un poquito por encima las críticas en webs de cine, revistas y demás comentarios,... y llegué a leer cosas como "la mejor película del 2004", "de culto", "una obra maestra",... y en mi opinión, la encuadraría más bien en el genero conocido por todos como "forrete", "cansina", "aburrida", "al borde de la mediocridad"... (ese tópico de ARTE INCOMPREDIDO)
Y no es que no me guste el cine de autor (que me gusta, me pirra) pero aún teniendo en cuenta el tono simbólico, tradicional, intimista y CONTEMPLATIVO (!!!) que acostumbra últimamente el cine oriental..."tropical Malady" es el colmo..., sí, sí, claro que deja cosas sin enlazar, incluso todo diría yo. A ver, está bien que cada uno vaya al cine y después tenga material para reflexionar, sacar sus interpretaciones, hacer la película suya... pero para eso la película tiene que ofrecer algo...

Apichatpong, ni cuenta ni "ná", muestra trocitos de la historia, de forma un tanto anárquica... (pero ahí la verdad es que es original el hombre). Además el guión es un pecado, aburre a las piedras, supongo que pretende ser cotidiano y tal pero pffff enlaza situaciones (sin venir en ningún momento al caso) con frases estúpidas, escenas incoherentes... gilipolleces que, a mi modo de ver, son grabadas al "tun-tun", ala! a ver que sale, y a ver como lo unimos... la verdad, me ha recordado a la forma de enlazar historias de "Edd Wood" jeje...

En general, soporífera, con tramos en los que ansias una frase, una palabrita, ¡algo!,... Agónica me ha resultado la verdad,..., no se como a los "entendidos" de cine les puede parecer tan magnífica...cada día tengo más claro que por muy cinéfilo que me considere, jamás llegaré a ser crítico de cine... así que ahí se metan su amada "Tropical Malady" por dónde les resulte más conveniente.

Os la recomiendo a todos para ir calentando antes de azuzaros con la fusta.
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12 de 25 usuarios han encontrado esta crítica útil
4
La culpa es de los rusos II
“Tropical Malady” está claramente dividida en dos partes. La primera, cuando Apicha, está sentimental y emporrado. Los emporrados, como los borrachos, siempre dicen la verdad. Por ocurrir, aquí no ocurre nada. Apicha coge la cámara y acosa a una pareja de enamorados en sus ratos de intimidad. El director consigue la espontaneidad de sus actores. Argumento escaso, pero porros seguro que había un rato. No hay más que fijarse en algunos larguísimos planos y en un empanamiento de su director (eso ya sabemos que además de los porros, los rusos tienen parte de culpa).

La segunda parte de la historia es mi preferida. Es el cuento del hombre-lobo a lo tailandés, es decir, el hombre-tigre. El Apicha después de los porros y su respectivo trance, debió pasar a cosas de mayores. Me imagino que en la selva hay muchos chamanes y potingues alucinógenos que serían la delicia de las mafias colombianas. Apicha, tío, comparte hombre, comparte.

La última hora (o más, el tiempo ya no importaba cuando se llega a este estado de locura) es una gilipollez de tal envergadura que algunos les da por alucinar junto con el director y encontrar en cada plano (de unos doce minutos cada uno) una señal de la existencia de Dios en la tierra. Claro, con drogas yo también se dar vueltas con la cámara y quedarme quieto cual tigre en celo. O pasearme en bolingas por la jungla pintado a lo polinesio.

La culpa, la culpa de todo esto la tienen los rusos que empiezan a plantarnos imágenes bonitas y esto acaba desvirtuándose en una prueba de ver a quién le aguanta más la batería de la cámara.
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14 de 30 usuarios han encontrado esta crítica útil
3
Aburrida y bastante mala
Que muchos digan que esta fue la mejor película del 2004...
Críticos para mí con cabeza y revistas bastante serias me llevaron a ver esta película de un, dicen, gran maestro. A pesar de que esta película había sido objeto de controversia entre los especializados en esto del séptimo arte, tal como he leído ha ocurrido en el último Festival de Venecia donde se presentó en la sección oficial lo último de este director, esperaba encontrarme una impresionante película, ya que yo soy un gran amante de las rarezas cinematográficas.
Lo que me encontré fueron dos horas de puro aburrimiento y de mediocridad. Hacía años que no me aburría tanto en un cine. La película, dividida en dos partes, es un fluir lento sin absoluto sentido por una historia gay entre un soldado y un civil (no hay nngún vestigio de "Brokeback Mountain" aquí, se lo puedo asegurar. Ojalá) y la segunda es la reconstrucción de una fábula cuya moraleja, si había, yo no descubrí.
"Hacía años que no veía una película tan mala" dijo un espectador con el que coincidí en la sesión. Tenía toda la razón.
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4 de 12 usuarios han encontrado esta crítica útil
4
CINE FLOJO Y CANSINO: NI POR SER UN EXOTISMO VENIDO DE TAILANDIA SE SALVA
Una película como ésta yo se la regalaría a M. Torreiro, para que se la guise, se la coma y se chupe los dedos con ella, todita para él y también si quiere que invite a su desgustación a los miembros del Jurado que la eligieron en su día, en el Festival de Cannes, para otorgarle su particular Premio. ¡Menudo rollazo tailandés!

Pueden estar seguros que la primera parte del filme es respetable, interesante e incluso un buen trabajo (lo reconozco a pesar de que no me gustan las películas de homosexualidad); pero la segunda parte, es INSOPORTABLE, flojísima, hastiante, una película para salirse del cine con toda razón y puede que incluso para cogerle fobia y pocas ganas de volver en mucho tiempo. ¡No está la vida actual como para perder 6 o más euros viendo un cine de tan poca calidad, menos arte y nula emoción!

¡Otro chasco de los que habitualmente uno se lleva sólo porque va a ver un producto exótico venido desde una cinematografía tan extraña como es la de Tailandia! ¡Vamos, cómo esta película sea un ejemplo de los mejores productos que el cine de ese país oriental es capaz de ofrecernos a Occidente, apañados van!

Quienes puedan haber leído esta opinión mía, advertidos quedan: no pierdan tiempo y dinero con una cosa como "Tropical Malady", ante la que a priori uno pica por exótica, pero que luego resulta de enorme pesadez, inaguantable desarrollo y pésima en conquistar los deseos que el público tiene de ir al cine a vivir maravillas.
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