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9
La hora de la verdad
Hubo un tiempo en que la censura planeaba de forma explícita por las redacciones de medio mundo, bien en forma de rotulador rojo o con llamadas, muy breves, al más alto nivel. Esa práctica, que llevaban a cabo tanto los gobiernos autoritarios como los democráticos, huele a pasado, a etapa ya superada. Inocentes de nosotros, pensamos que el mérito se debe a nuestra madurez social. Sin embargo, si por algo ha desaparecido casi por completo es porque se ha impuesto un modelo de comunicación mucho más amable para el poder, el de la autocensura. Sobre una etapa en la que el periodismo estaba comprometido con la verdad se basa ‘The hour’, una de las series más sorprendentes de la temporada, ‘Made in Britain’ y ‘by BBC’.

En tan sólo seis episodios, la producción nos muestra las entrañas de un nuevo programa informativo en la BBC de los años 50, desde su gestación hasta su sorprendente desaparición. Aaron Sorkin ya intentó enseñarnos los entresijos de la televisión en la fallida ‘Studio 60’ y parece que volverá a intentarlo para la HBO con ‘More as this story develops’. Sin duda, la trastienda de un programa puede resultar mucho más apasionante que el material emitido. Si en aquella época nos sirve para comprobar el grado de integridad de una profesión en declive, en las redacciones de hoy en día nos permitiría averiguar la holgazanería de un periodismo que ya no entiende de investigaciones.

Freddie Lyon es la viva imagen del periodista en extinción. Apasionado de su trabajo, siente especial predilección por los temas más inaccesibles, aquellos que el poder se esfuerza en ocultar. Es un personaje incómodo, sumamente cínico, con una gran capacidad de análisis y de crítica. El actor Ben Whishaw, apenas conocido por su papel protagonista en ‘El perfume’, dibuja así uno de los personajes más carismáticos y entrañables de los últimos tiempos.

La satisfacción más grande de ‘The hour’ la encontramos, sin embargo, en su relación con la productora del programa homónimo, Bel Rowley. Una relación que traspasa la amistad pero que no alcanza el amor, con la misma confianza que une a dos hermanos pero con cierta tensión sexual sin resolver, al menos desde uno de los dos bandos. Una mezcla de admiración, cariño y pequeñas dosis de deseo que emociona por su singularidad, por su inocencia.

‘The hour’ mezcla, por tanto, el ‘thriller’ de espías con las conspiraciones políticas, el drama romántico con el día a día en una redacción de noticias, una historia de época con lectura actual. Todo ello con la elegancia y la sobriedad de las producciones británicas. Una miniserie altamente recomendable, en especial para aquellos escépticos con una profesión, la del periodista, que todavía está a tiempo de recuperar el prestigio perdido.
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14 de 15 usuarios han encontrado esta crítica útil
8
Una novela de seis episodios.
La BBC vuelve a hacer de las suyas. La cadena británica nos presentó en 2011 una nueva mini-serie de seis episodios, un drama histórico con tintes de novela policíaca clásica ambientada en los años 50. Tras la emisión de los primeros capítulos y teniendo en cuenta la gran acogida y el gran nivel del que ha hecho gala la producción, sólo quedaba un camino: convertir la mini-serie en serie. Como ya hiciera anteriormente con ‘Luther’ o ‘Sherlock’, la cadena ha renovado ‘The Hour’ por una segunda temporada y, teniendo en cuenta los ejemplos anteriores, estamos seguros de que no defraudará.
Por méritos propios, la BBC se ha convertido en el gran referente europeo en la producción televisiva de calidad, y deseamos que dure.

Se han hecho comparaciones, más o menos acentuadas, entre ‘The Hour’ y Mad Men’, pero lo cierto es que los dos dramas tienen muy poco en común. Comparten una cuidada ambientación de época, en los 50 y los 60 respectivamente, y casi podríamos decir que aquí acaban las similitudes, ya que el desarrollo de la serie es muy distinto, así como la construcción de los capítulos o la importancia que cobran los hechos históricos (mayor en la británica).

La serie está ambientada en la década de 1950, centrando el foco de atención en la crisis de Suez entre Gran Bretaña y Egipto y en el trato informativo que la cadena pública británica realizó de los hechos. The Hour, un programa informativo de la BBC, intentará cubrir el desarrollo de la crisis de manera objetiva y plural, lo que despertará cierto recelo en el gobierno británico que hará lo posible por censurar las opiniones poco convenientes. Paralelamente, la serie nos mostrará el conflicto amoroso entre Bel, la productora del programa, y el presentador, Hector, con el tercero en discordia, Freddie, en una posición indefinida. Todo estará acompañado de un misterioso asesinato que la policía ha dejado sin resolver, pero del que Freddie sospecha que hay algo más.
Las tres tramas (el informativo, el lío amoroso y la investigación del asesinato) se intercalarán a lo largo de los seis episodios con destreza, lo que pone de relieve un guión tremendamente sólido y bien construido. En ningún caso la trama (o tramas) se convierte en fatigosa y cada capítulo nos ofrece una dosis de cada una de las problemáticas, para acabar resolviendo en dos capítulos finales que resultan intensos y de una calidad excelente.

El reparto también goza de un nivel general elevado, destacando a los tres protagonistas: Romola Garai (Bel), Dominic West (Hector, aunque siempre recordado como Jimmy McNulty) y Ben Wishaw (Freddie), que realizan un gran trabajo.

Por todo, ‘The Hour’ es una de esas series que merece ser vista, por su guión, su ritmo, inteligencia e interpretaciones, aún más sabiendo que vendrán nuevos episodios. El contexto histórico está muy bien tratado, ya que crece y se desarrolla con la serie y la ambientación, el vestuario y la banda sonora son magníficos. Otro éxito de la BBC.
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12 de 13 usuarios han encontrado esta crítica útil
7
En busca de la Verdad
Junio de 1956. En los créditos de “The Hour” se sitúan a sus tres actores principales al mismo nivel aunque la ‘star’ sea Dominic West. Ellos son el triángulo dramático y sentimental bajo la mirada de un thriller sobre espías y conspiraciones. Un doble material narrativo con suficiente potencial para realizar una mirada muy distinta y novedosa para la época que retrata la crisis del Canal de Suez, la retirada de la Unión Soviética de Hungría y, en definitiva, una época de cambios con un recién parido y catódico objeto para retratar la verdad. Y si existió el cine-verdad también la miniserie de la BBC nos habla de una televisión que intenta enfrentar la realidad (a pie de calle) con la censura impuesta y los intereses políticos. Sí, parece que nada ha cambiado desde entonces.

Pero la pasión de lo prohibido y la ocultación de la verdadera identidad y sentimientos se desarrollan en una notable serie compuesta de seis episodios que nos desgrana la información sobre un crimen y suicidio que no es tal. Pero precisamente vemos que la televisión (sobre todo en directo) es una navaja afiladísima que puede ser objeto de censura, manipulación o movimiento social. La búsqueda de la verdad puede ser terrible pero si no hubiera un aspecto sentimental en toda aquello que nos cuenta “The Hour” no entenderíamos el comportamiento de sus personajes ni mucho menos ese sorprendente (y predecible, al mismo tiempo) desenlace.

El inicio del fin de la colonización y de una nueva época de información contrasta con la guerra interna de espías que habita en un mundo de conspiraciones e intereses político-capitalistas. Nada es lo que aparentemente es: ni hombre felizmente casado, ni una perfecta pareja de amigos que forman un equipo perfecto, ni un programa de noticias… Todo podría manifestar la verdad de manera manipulada o incluso afín a una conspiración… Precisamente esa segmentación sobre lo oculto y la inteligencia para desvelarlo nos indica que siempre hay alguien que apaga el interruptor social… Las redes sociales posiblemente han vuelto a encenderlo en la actualidad. ¿Llegará también la censura a ellas y serán politizadas por la televisión informativa que nos presenta “The Hour”? Lo que sí está claro y es una absoluta e indiscutible verdad que si la HBO no existiera, habría que inventar a la BBC. ¿O era al revés?
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8 de 9 usuarios han encontrado esta crítica útil
8
Casting es una palabra inglesa
En medio de la fiebre por los productos estadounidenses, es de justicia destacar el encomiable esfuerzo de la BBC por ofrecernos productos de calidad, con la ventaja añadida de su corta duración. Y The hour, amigos míos, no es el Mad Men británico, y ni falta que le hace. Por compararlas, es cierto que tiene menos glamour (es decir, la recreación histórica busca más el realismo), pero es claramente superior en cuanto al desarrollo de la acción, porque pasan bastantes cosas, y muy bien contadas, en los seis capítulos. En cuanto al reparto, me cuesta recordar uno más redondo que el de The hour: todos y cada uno de los personajes están perfectamente escritos y los actores les dan vida con una naturalidad y un atractivo que dan miedo. Volviendo al guión, la trama mezcla perfectamente hechos históricos (la pugna por el canal de Suez), la época heroica de la televisión y las relaciones personales con una elegancia modélica; he de destacar la relación entrañable de los dos protagonistas, y el trabajo magnífico de Dominique West y the Anton Lesser, que compone el epítome de lo British. En resumen, magnífica miniserie que resume las virtudes de la BBC de antes y ahora y que es una auténtica delicia.

PD: Sobra decir que DEBE SER VISTA EN VERSIÓN ORIGINAL. Estamos hablando de un inglés delicioso, lo que sumando a que la dicción de los actores es PERFECTA lo convierte en la opción a seguir. Cuanto tienen los actores españoles que aprender al respecto, en vez de prácticamente escupir sus lineas.
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7 de 7 usuarios han encontrado esta crítica útil
7
Es la Mad Men británica? Nop, pero atesora fortalezas propias
La verdad me parece un tanto errado comparar está serie con Mad Men. No lo digo porque piense que hay que ningunear a la nueva obra de la BBC, sino porque en concepto, estilo e intensiones me parecen dos series en espectros diferentes.

Hace algunas horas vi el episodio piloto y puedo decir que el entramado que se plantea tiene más que ver con una película de conspiraciones que con un retrato de la época (puesto tan de moda últimamente).

Para mí, la promoción que se le ha dado ha perdido un poco la brújula que debió seguirse. Es decir, está serie tiene fortalezas más allá de su comparación con la serie de AMC. La serie británica se mueve por aguas más cercanas al misterio y a la intriga; y por ello debe ser evaluada desde sus propias virtudes y defectos.

Por último, creo que este es un buen intento de llevar intriga a la televisión, que nadie se engañe no presenciará un parte aguas de la televisión moderna, pero si es un ensayo positivo de una serie muy cuidada, con diálogos interesantes, y con personajes definidos.

Toca esperar el desarrollo de los restantes 5 capítulos, pero de entrada la serie dibuja maneras inteligentes.

P.D. algunos pueden considerar el ritmo un tanto aletargado, pero si consideramos la serie con la cual se le compara, no creo que nadie se sienta defraudado en ese apartado.
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7 de 11 usuarios han encontrado esta crítica útil
7
Tradición televisiva británica.
Bienintencionada miniserie británica, con dos temporadas independientes de seis episodios cada una.

No intenta disimular, ni le hace falta, que anda tras los pasos del éxito mundial de 'Mad Men'. No está centrada en el mismo entorno de trabajo, ni en el mismo país, pero sí en una época similar -unos años antes- que le permite plasmar con elegancia el vigor de los atuendos, el ahogo del humo del tabaco y la constante autorepresión de una sociedad a punto de extinguirse gracias a la irrupción de la televisión. Y es en el mundo laboral de la pública BBC que se centran sus tramas y personajes, retratando de forma cariñosa y pretendidamente fiel una época llena de sospechas, suspicacias y complots por controlar la información.

La serie no posee un gran presupuesto, es sencilla, pero es competente en todos sus aspectos: los actores están en su rol y quieren creerse lo que cuentan, el guión es eficaz y consciente del presupuesto a manejar y la realización -televisiva-, neutra, pero con momentos de gran calidad, como una magnífica escena en la que se juega al escondite en una mansión y una pareja aprovecha para flirtear.

Buena televisión, indudable e inconfundiblemente británica.
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1 de 2 usuarios han encontrado esta crítica útil
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