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4
Desacreditando Assange para robarle su invento, WikiLeaks
La película muestra unos personajes estereotipados que poco pueden reflejar la verdad de su historia. En cambio, dicen basar-se en el libro del primer colaborador de Assange.

Aunque, en parte, se muestra fiel a las informaciones, no está carente de pretensión, y busca inducir una opinión muy concreta en el espectador sobre el peligro de difundir información a través de Internet. Eso sí, no deja claro qué riesgos hay en no difundirla, lo que hace que la pretenciosa imparcialidad de la película se quede en eso.

En resumen, la película no busca generar un debate ético, sino presentar su propia solución.
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33 de 42 usuarios han encontrado esta crítica útil
5
Benedict Vs. Daniel
La película, narra la historia de la famosa pagina web que ha destapado los mas vergonzosos episodios de la historia reciente del planeta. Utilizando la red global, como fuente de información, donde de manera anónima, se podía denunciar, todo tipo de escándalos, injusticias, abusos, etc.
Lo mejor de la película es sin duda las interpretaciones de ambos, en esta especie de duelo, o pulso que parecen enfrentar sus personajes. Y es que el principio de honestidad, e integridad que se esfuerzan en mantener, choca frontalmente con el dilema moral, que supone cuando sus principios ponen en peligro la vida de terceros. (Que no vamos a discutir, si son, o no, inocentes. Eso creo que cada cual debe sacar sus conclusiones).
Lo peor, la manera de presentar la historia de manera "supuestamente imparcial". Hay que tener en cuanta que esta basada, en la versión de una de las partes. Y es por ello, por lo que te quedas con la sensación de engaño, o de que te están ocultando algo, donde uno es el bueno, buenísimo, y el otro es presentado como un peligroso psicópata. Y por ello fracasa en el resultado final, por que no te la crees.
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17 de 19 usuarios han encontrado esta crítica útil
5
Batiburrillo de información, con sentimientos encontrados
El quinto poder ha provocado una sensación extraña en mí. Por momentos aburre. Por momentos sobrecarga de imágenes y de información. Tan pronto su premisa pretende llegar muy lejos, como acaba la película y te encuentras a medias. Y es que El quinto poder no es una mala película, pero sí una muy irregular.
Apoyada en solventes interpretaciones (destacando a Benedict Cumberbatch y a Daniel Brühl, a mi gusto), la película abarca los orígenes de WikiLeaks y su fundador (interpretado por Cumberbatch). Esto puede dar pie a un retrato potente. Y se se le imprimiese la fuerza y el atractivo que, por ejemplo, el relato de "La red social" del gran David Fincher captó en su momento, podríamos estar ante una entrega interesantísima. Podríamos ponernos en debates de si fue la verdad o no, sobre qué hemos visto, sobre la lucha de poder de cada personaje...

Pero no. La película ralentiza y se pierde en explicaciones y tecnicismos que nos distraen y nos agobian por momentos. Está bien saber las cosas, pero es que en su intento de explicar el funcionamiento de esas tecnologías, Bill Condon (o el guionista) quema por momentos la paciencia del servidor, dañando la película y acabando con cualquier tensión dramática o ápice de entretenimiento del bueno (o del decente).
No obstante, la película tampoco desconecta del todo. Se mantiene en piloto automático hasta su tramo final, donde ya remonta un poco. Sin embargo, nos deja una sensación un tanto agridulce. Como de oportunidad perdida.

La película tenía el potencial, pero falló a medias en su desarrollo y presentación. Se las arregla para no ser mala, pero es una fría decepción.
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17 de 21 usuarios han encontrado esta crítica útil
3
Condon Bill
Me gustan esas películas que empiezan por el final, pero en este caso el film se me ha hecho un poco largo de más.
También creo que han americanizado la película, el propio fundador de Wikileaks ha comunicado su disgusto con el resultado final.
Han caracterizado a Julian Assange de forma que éste parece un loco, un perturbado, e incluso un terrorista; En mi humilde opinión se han sobrepasado con él.
Sabiendo que las fuentes de dicho film son del propio Daniel Schmitt, que se autoproclama co-fundador de Wikileaks, y atenta contra la personalidad de Julian.

La película es floja, pero me gusta la idea, me gusta que hagan una película y quieran dar su punto de vista, pero personalmente opino que no está a la altura de lo que es la obra de Wikileaks
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13 de 13 usuarios han encontrado esta crítica útil
6
Generara dudas
Película problemática la de Bill Condon, porque la verdad que no se que opinar del film en si… por un lado es interesante por el tema que plantea, si todo vale, por sacar la verdad a la luz aunque eso conlleve vidas, y por otro, que después de investigar otras fuentes, no se si es un producto más para desprestigiar a Julian Assanges, y por eso no me queda claro con que quedarme. Genera dudas en cuanto a la veracidad de la historia por el tratamiento que da al personaje principal, ya que al estar basado en la historia contada por Daniel Domscheit-Berg, (Daniel Schmitt en el film), y lo mal que este acabo con Assanges, da que pensar que por lo menos lo contado en la película no hay que tomárselo al pie de la letra.
Después de cotejar diversas fuentes, no hay duda de que el tal Assanges aparte de ser un increíble hacker y ser una persona muy inteligente, es alguien tremendamente valiente… o simplemente un loco por sacar a la luz tantas cosas que podrían enterrarle a el y a sus colaboradores. Creo sinceramente que gente así es necesaria, pero con matices, si decir la verdad conlleva muertes colaterales, creo que es algo que hay que meditar, aunque este tipo de gente es la que para los pies a gobiernos y ejércitos sin escrúpulos… y por eso esta en busca y captura por parte del gobierno de los Estados Unidos, un gobierno que tiene tantos secretos… como filtraciones, porque sino estos no saldrían con la asiduidad que lo hacen en una web como Wikileaks. En fin, tema complejo este y que creo que la película no lo aborda correctamente, ya que a mi juicio, su mensaje es bastante sesgado.
Técnicamente el film no es malo, el guión es bastante bueno, y el montaje es muy acertado. Bill Condon, no decepciona pero esta muy lejos de su mejor trabajo (para mi), “Dioses y monstruos” (1998), aunque supera a las aberraciones de la saga “Crepúsculo” (20011 y 2012), con creces.
Protagoniza el film, un valor en alza como es Benedict Cumberbatch (Star Trek: La oscuridad, 2013), soberbio en el papel de Assanges, y correctos Daniel Bruhl, (Rush, 2013), David Thewlis, (Anonymous, 2011), Carice Van Houten, (Intruders, 2011) y muy especialmente Laura Linney, que repite con el director después de su primer trabajo juntos en el 2004 en “Kinsey”.
Generara controversia esta película, pero se deja ver con interés.
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9 de 9 usuarios han encontrado esta crítica útil
6
La parcial verdad de ‘El quinto poder’
Cuando se anunció la realización de esta película, tenía bastantes esperanzas. ¿Conseguirían mostrar un relato contrastado con ambas partes y que tuviera cierta credibilidad? Tras las declaraciones de Wikileaks y las malas críticas... me temía lo que al final se muestra. Pura manipulación de lo que en verdad ha podido pasar. Porque nunca sabremos la "verdad".
‘El quinto poder’ quiere ser un thriller tenso sobre un tema que aún hoy sigue siendo comentado por la situación vivida por Assange (algo que se recoge durante los últimos minutos de la película), pero que a la hora de la verdad es una visión excesivamente sesgada de un tema que requería esmero, dedicación y contrastar en profundidad todos los datos para no transmitir al público una versión errónea de la historia, pero que ante las dificultades para lograrlo quizá debería haberse esperado más tiempo para tener una perspectiva más amplia.
Se ha preferido el oportunismo y contar con la baza de la brillante actuación de Cumberbatch, pero poco más.
Le doy un 6 porque hasta que empiezan la campaña de desprestigio a Assange todo tenía sentido. Excelente la historia hasta que empiezan las mentiras. Por otro lado estaba claro, Hollywood ha de pasar el "control de calidad" del Gobierno de EEUU en sus películas. Qué asco.
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10 de 13 usuarios han encontrado esta crítica útil
3
El Quinto Poder, que no la quinta marcha.
¿Qué hacer cuando el protagonista real de la recreación cinéfila de una historia que vas a presenciar le pidió antes del rodaje al actor que dará vida a dicha protagonista real que dejase el proyecto? ¿Qué pensar de un guión que está sacado del libro que escribió el enémigo más acérrimo y antes amigo más cercano y necesario del protagonista real de la película? ¿Cómo ponerse ante la insinuación más que palpable de un director que ha ganado un Óscar al mejor guión adaptado de que ésta película puede que sea en un futuro una cinta de culto? Todas y estas preguntas no tienen respuesta, y si la tienen, es necesario (que no recomendable) que vean la película para poner un enriquecer de conocimiento de causa vuestra opinión. Una vez vista, y como dice aquel y nunca mejor dicho esta vez, “ya hablaremos del gobierno”.


Tedioso: Que produce tedio, que aburre. Así es como se puede calificar la películaprimera parte de “El Quinto Poder”. La introducción al film es muy poco original, se presuponía de lejos que sería una evolución de los medios de comunicación a lo largo de la historia, desde las pintadas rupestres en cuevas, los papiros y la imprenta hasta la radio, la televisión y, cómo no, Internet. Una vez superada esta presentación espectador-producto, quizá haya, hasta el cambio que marque la primera y la segunda parte de la cinta, 2 escenas interesantes en todo este fragmento del metraje. Una, cuando Daniel Berg descubre y entiende el potencial desconocido que puede tener WikiLeaks gracias a las explicaciones de Assange y otra cuando…..en el momento de……Mentira. No tiene una segunda escena interesante siquiera. Las defensas antimorriñas se vienen abajo y ante tanta avalancha informática encriptada, archivos y webs de enlace es imposible no cerrar los ojos un par de veces, o 12 pares. Solo el buen feeling que produce el dúo Cumberbatch-Brühl nos hace querer abrir los ojos y no sumergirnos en el profundo sueño que nos rodea en el asiento durante casi 30 minutos.



La segunda parte es efectiva, quiere resultar convincente y si bien es cierto que lo consigue en algunas fases de la parte final, y gracias a que siempre divierte meterte con los yankees, su irregularidad y su calidad como documento histórico la hacen casi quemarse con el fuego de los avernos de este 2013. Solamente la batalla de ideales y principios que cabalgan de principio a fin Assange y Berg genialmente caracterizados (el primero mejor que el segundo, no hay duda) por Cumberbatch y Brühl, es la causante de que la película consiga un poco de nuestra condescendencia y al menos queramos tener el favor para con ella de terminarla sentados y con cara un poco de resignación. Ni siquiera los planos juguetones de Condon en rotación enfocando al mismo sujeto o el plano movido de un lado a otro, como si intentase captar nuestra atención de otra manera siendo consciente de que con la propia película no lo consigue, son capaces de dignificar el productor que el espectador está consumiendo.


Quizá sea por que el realizador es el mismo que ha dirigido las dos últimas películas de la saga juvenil crespuscular, quizá sea porque la propia WikiLeaks se desmarca de la película y desacredita la misma aludiendo a que “nada de lo que en ella aparece se asemeja a la realidad”, quizá sea porque el misticismo que rodea a Julian Assange entre lo contado en la película y lo defendido por él tengan la increíble capacidad de matar el interés que se siente por algo, en este caso la película (como decía Carmine Falcone en “Batman Begins”; “Siempre se teme aquello que no se comprende”. Exacto, pero cuando ya está comprendido, dejar de ser temido para ser primero deseoso de conocer y por último aburrido de escuchar o, mejor dicho, ver.), pero por x o por y, “El Quinto Poder” es una cinta floja, tediosa, muy poco resultadista y que pasa sin pena ni gloria por la retina del espectador. Al menos, tiene una elegante forma de acabar, con un monólogo de minuto y poco de Benedict Cumberbatch, de lo mejorcito de la obra, que apuesten a que es parte de su audición. Lógico que fuese el elegido.
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8 de 9 usuarios han encontrado esta crítica útil
8
La revolución de Julian Assange
"Si quieres la verdad debes buscarla tú mismo. Eso es lo que les da pánico. Tú." Bajo esta premisa, Julian Assange saltó por los aires las reglas del periodismo y a mediados de 2006 lanzó a la red Wikileaks, un portal informativo creado con el fin de poner en jaque a cualquier Gobierno -tirano o democrático- desclasificando información, en su mayoría, sensible.

Aquel acto de osadía, junto a su polémica personalidad, le granjeó muchas enemistades, y no solo gubernamentales. Entre ellas, la de su socio y compañero impulsor de la web, Daniel Domscheit-Berg. La "amistad" de ambos quedó truncada finalmente tras el escándalo de los documentos del Pentágono, papeles que salieron a la luz pública en medios como The Guardian, New York Times y Der-Spiegel, publicándose un año más tarde íntegramente en la web, y que hicieron retumbar los cimientos de la diplomacia mundial.

Daniel consideró aquello una corrupción de la esencia del proyecto, puesto que al no editar la información muchas de las fuentes citadas en los escritos clasificados quedaron al descubierto, poniendo en serio riesgo la vida de los informadores. Con posterioridad a los acontecimientos publicó Inside WikiLeaks: My Time With Julian Assange At The World’s Most Dangerous Website, muy crítico con el modo de trabajar y la persona del australiano.

Basándose en este libro, Dreamworks y el cineasta Bill Condon (saga Crepúsculo, Kinsey, Dreamgirls) han rodado El Quinto Poder, la película que hace un acercamiento a todo el caso Wikileaks y especialmente a la figura del polémico Assange, un personaje que se nos presenta solitario, agresivo, narcisista, prepotente y con tendencia al egocentrismo. Cualidades interpretadas magistralmente por Benedict Cumberbatch (El Topo, Doce años de esclavitud, Expiación).

El actor londinense clava a la perfección el estilo y fisionomía de Assange. En un ejercicio metódico, el inglés se mete en la piel de su personaje imitando los rasgos de la voz y el aspecto físico, cuidando hasta el más mínimo detalle; factores a los que se suma una química especial con Daniel Brühl, (Malditos Bastardos, Good bye Lenin, Feliz Navidad), que da vida al otro protagonista de la historia y autor del díscolo libro. El mismo Assange ha aplaudido la actuación de Cumberbatch, si bien ha tildado de "mala" la película, al considerar que "está basada en un libro engañoso de alguien que quiere vengarse de mí y de mi organización", una crítica que se refleja en una parte importante del filme.

Cierto es que Assange sale bastante mal parado. Probablemente la visión y el acercamiento que se hace a la figura del fundador de Wikileaks sea sesgada y en cierta medida, manipulada. No lo sé. Lo que sí es verdad es que el guión de la película, que al fin y al cabo es eso, ficción basada en hechos reales, es sólido y condensa de forma más que aceptable una historia compleja, con mucho volumen de información y aun sigue en el candelero informativo, hecho que la ha valido el calificativo de oportunista.

Una película que podríamos catalogar de trhiller con grandes dosis de suspense y trazas dramáticas. A pesar de su duración (más de dos horas) está plagada de escenas vertiginosas y veloces movimientos de cámara. Una rapidez que pone de relieve las cualidades de la era tecnológica. Esos continuos saltos de espacio-tiempo y flashback a los que se suman una narración in media res, es un valor añadido a este buen guión pero que al espectador medio puede confundir y hacerle perder el hilo de la trama.

Más detalles sobre esta y otras películas en mi blog: http://argoderse.blogspot.com.es/
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6 de 6 usuarios han encontrado esta crítica útil
5
LA DEL ACUSICA GAFOTAS
El BioGeek es por fin una realidad. Políticos, artistas de variedades y centuriones romanos han pasado de moda; ahora lo que priva son los cerebritos informáticos.
El género se abrió honrosamente con el chico del Facebook y siguió con Steve Jobs. A Bill Gates le hicieron un telefilm gualtrapa; para la superproducción hay que esperar a que casque, Dios quiera que pasen muchos años.
Pero si hay un tipo de éstos que realmente se merecía una buena peli, por su arrolladora personalidad, ese es Julian Assange, y no creo que El quinto poder le haga mucha justicia.

Este señor puede caer mejor o peor, pero nadie como él ha sabido erigir un monumento a la libertad de prensa, que es algo que damos por hecho, pero de lo que solemos carecer. Todo está manipulado y censurado, cada cual cuenta lo que quiere, y tú te lo tienes que creer.

El problema es que esta peli no es otra cosa que la historia de la rabieta del socio de Assange, que escribió un libro contando que el tío es un autista megalómano. Ya, vale. ¿Y tú?, que has montado este pollo porque nadie te hacía casito a ti, tú ¿qué eres?

Lo mejor que tiene esto son sus protas. A Assange lo encarna el insólito Cumberbatch, que compone un retrato antipático y rarito, acorde con la versión de la historia, y Daniel Brühl, que también es estupendo, tiene un papel mucho menos lucido (sin tilde), ya que interpreta al acusica gafotas.

Discrepo de los que opinan que la peli es liosa y aburrida. A mí me parece que está todo claro y bien expuesto. Yo lo que la encuentro es cutre. Poquita cosa. Además, el hacer una peli sobre un cerebrito informático no te obliga a hacer el matrix, con todas esas oficinas virtuales y tantas cifras y cositas raras recorriendo la pantalla. ¿A dónde irán?
El gran acierto de Bill Condon es no tomar partido, no ser maniqueo, contar la historia que la han encargado sin cargar las tintas. Era lo menos que cabría esperar de un señor con un nombre tan profiláctico. Aunque debe ser por eso que en Estados Unidos, donde Assange es un demonio y esperaban impacientes la historia del alemán llorica, pusieron la peli a parir.
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5 de 5 usuarios han encontrado esta crítica útil
5
Decepcionante
Menudo desengaño con “El quinto poder”. Todos esperábamos esta película como agua de mayo. ¿Un thriller sobre Wikileaks con Benedict Cumberbatch haciendo de Julian Assange? ¡Adelante! Esto no puede fallar. Pero vaya si falla… El concepto “thriller” no aguanta y aunque está bien rodado, el guión es pobre y los esfuerzos de los actores son insuficientes para levantar una película apática que acaba aburriendo. ¿Dónde está el error de “El quinto poder”? Es difícil de saber pero el conjunto chirría. Benedict Cumberbatch es un buen actor pero aquí está sobreactuado tanto en para bien como para mal. El guión de Josh Singer no sabe si decidirse por un biopic de Julian Assange o por la historia de Wikileaks y da demasiada importancia al personaje de Daniel Domscheit-Berg desviando la atención del espectador, además el ritmo de la narración es erróneo y está descompensado en términos de interés. Todo thriller debe dar la necesaria información al espectador y después dosificar la acción sin dejar que decaiga. Aquí la información es confusa y la acción está pesimamente dosificada. La dirección es apática, como si a Bill Condon le importase bien poco la historia que está contando. Sobre el papel todo debería funcionar pero no sucede y el milagro del cine acaba convirtiéndose en un telefilme que decepciona más que emociona. ¿Es interesante? No digo que no, porque la historia de Julian Assange y Wikilieaks es de las cosas más interesantes que han sucedido en los últimos años de la era de la información. Pero como película “El quinto poder” es decepcionante.
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3 de 3 usuarios han encontrado esta crítica útil
6
"WikiLeaks para tontos"
Tengo con esta película la misma sensación, que durante la proyección de “Jobs”. Ambas comparten la idea de mostrar de forma muy panorámica, un tema que ya de por sí, es demasiado complejo.
Pero en el caso de la historia del creador de WikiLeaks, había mucha expectación, sobre todo ante la presencia de un actor, como es Benedict Cumberbatch, que película tras película, está creando una gran popularidad.
Lástima que el resultado global no esté a la altura. Él, sin duda, está magnífico, pero el guión hace lo que puede. Reconozco que resulta una empresa complicada, condensar en dos horas, todo un entramado de conspiraciones políticas y económicas.
No voy a entrar en posibles polémicas, de si se distorsiona o no la verdad, ya que todo acto de recrear unos acontecimientos reales, lleva implícita cierta manipulación para resultar más atractivo al público. Y tampoco creo que se haya intentado tergiversar la verdad, en aras de una gran conspiración contra la persona de Assange. Simplemente no profundiza.
Solo pienso que la omisión de los acontecimientos que hicieron que Julian Assange se refugiara en la embajada ecuatoriana, resulta un tanto frustrante.
Aún así, viene a ser como esos libros de informática que se publican “WikiLeaks para tontos”.
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3 de 4 usuarios han encontrado esta crítica útil
5
Ciudadano Assange.
Julian Assange y Wikileaks, son nombres propios de la historia reciente. Ambos forman parte de un proceso de dinamitación del periodismo clásico a través del empleo de Internet como arma arrojadiza contra villanos y malhechores que campan a sus anchas por nuestro mundo; gigantes corporativos y demás escoria pseudopolítica que envenena nuestra sociedad con sus mentiras y acciones. Por ello, el séptimo arte no ha tardado en encontrar filón en la historia de un personaje nacido para encontrar su alter-ego en la gran pantalla y acercar el mito (mitad héroe, mitad antihéroe) al público.

En esa labor, Bill Condon busca su propia estética para reflejar la vida y obra de Assange, que encarna correctamente Benedict Cumberbatch, y que se postula como uno de los actores de moda; y su relación con el ahora disidente de Wikileaks, y en su momento mano derecha de "el gran hombre", Daniel Domscheit-Berg, interpretado por un excelente Daniel Brühl. En esa búsqueda de originalidad formal, el director de "Dioses y monstruos" propone un montaje frenético y arriesgado que en los primeros compases resulta interesante, pero que al final del metraje, pesa en exceso y termina saturando al espectador. La culpa de ese hastío, no es tanto de la repetición formal, como del distanciamiento del autor por lo que esta contando. En la propuesta de Condon, hay recuerdos y aromas que traen a la mente la genial "La red social"; pero donde la película de Fincher contaba con un excelente guión, aquí nos topamos de bruces con una historia que falla en uno de los puntos más importantes de la elaboración de la trama: el desenlace pierde ritmo frente al resto de la obra. Cuando se espera un final acorde al ritmo impuesto en los minutos precedentes, el último tramo de "El quinto poder" se desinfla perdiendo en tensión e intriga. A lo que se une una imparcialidad demasiado clara en su posicionamiento de la narración, algo que paradójicamente choca con uno de los principios que defiende el protagonista de la cinta, lanzando dentro de la obra piedras contra su propio tejado de manera incomprensible.

No se puede recriminar a Condon sus buenas intenciones, pero es una lástima que no consiga llevarlas a buen puerto, porque al final, su última película, termina convirtiéndose en una cinta con más aspiraciones telefílmicas de las que desearía, y desluciendo en la gran pantalla; convirtiéndose en un correcto thriller político que perdura en la memoria menos tiempo del que los hechos en los que se basa merecen.
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2 de 2 usuarios han encontrado esta crítica útil
6
El quinto poder
No sorprende, no asombra, no causa el gran efecto esperado; por tanto, su impacto y sorpresa en el ciudadano es menor de lo deseado -y ese es su mayor daño sobre si misma-. No aporta información nueva que no conozcas sobre cómo salió toda la información a la luz, el proceso que siguió y el impacto, efecto que causó; la única aportación extra es sobre la peculiar personalidad del conocido y famoso protagonista y tampoco puede decirse que sea una posición neutral y objetiva -si es que realmente existe tal punto de vista pues todos estamos dentro del mundo que observamos y no hay forma de analizarlo a distancia, desde fuera y sin implicación alguna!!!-. Por tanto, no es complicada de seguir, no te pierdes en datos o movimientos informáticos que no conoces; es accesible a todo público aunque..., a su vez, es como ver un documental, telediario extra de lo sucedido; una narración apagada y tenue de los acontecimientos. Su visionado no altera tu persona, no remueve mucho tus pensamientos ni provoca una leve discusión moral o ética en tu conciencia. Simplemente, una exposición correcta de los hechos y una exhibición parcial de sus participantes; pero olvídate de la posibilidad de quedar escandalizado por lo descubierto, de alumbrar tu supuesto desconocimiento pues existe una ausencia total de cualquier tipo de sobresalto y emoción. Película de intriga y confabulación, actualidad presente, que no causa tensión alguna, ni nerviosismo improvisto ni la más mínima adrenalina. Correcta en su dirección, correcta en el guión, correctas interpretaciones, correcta en su desarrollo..., de modo que..., adivina?, correcta en la opinión del espectador; ahora, surge una pregunta..., es suficiente?

http://lulupalomitasrojas.blogspot.com.es/
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2 de 2 usuarios han encontrado esta crítica útil
7
Final y veladamente tendenciosa
Enorme presión estatal. La historia de un genio seductor y manipulador (como la mayoría de genios), un guerra contra gigantes usando sus mismas armas: la tecnología no solo sirve para que nos espíen, también puede servir para delatarlos. La narración es apasionante hasta que finalmente gira: el héroe protagonista se torna villano sin que encontremos (al menos yo) un explicación convincente. ¿La seguridad de los USA espías?. ¿Alguien se pregunta por qué Julian esta en busca y captura y Daniel Smitz anda libre dando conferencias, escribiendo novelas y cobrando royalties?.
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1 de 1 usuarios han encontrado esta crítica útil
6
Wikileaks, Assange y sus canas de pega
Bill Condon podríamos decir que es uno de esos directores que todavía no ha conseguido encontrarse a sí mismo dentro de su carrera. Después de ahondar en la psique sexual del hombre con ‘Dioses y monstruos’ y ‘Kinsey’, de ofrecernos un musical con la mismísima Beyoncé en ‘Dreamgirls’ con la que incluso llegó a los Oscar, y de adentrarse en ese farrogoso mundo pseudo-literario de Crepúsculo con dos capítulos finales, ahora nos salta con la historia de estos héroes, para unos, o villanos, para otros, del siglo XXI. Julian Assange saltó a la fama en 2010 con su página WikiLeaks por desvelar en ella documentos relacionados con el Gobierno de los Estados Unidos de América y, más directamente, con la CIA, que contenían algunos secretos bien guardados acerca de las guerras de Afganistán e Irak. ‘El quinto poder’ nos narra este episodio de la vida de Assange, que en la actualidad se encuentra asilado en la Embajada de Ecuador en Londres. Con esta premisa, Condon comienza a construir la historia basándose en el libro escrito por el que fuera compañero de Assange, Daniel Berg (que en la película es interpretado por Daniel Brühl), y de ahí que la película sea más biográfica que didáctica, aunque tiene sus momentos. La figura de Assange, metida en el cuerpo de Benedict Cumberbatch, se presenta como un egomaniaco preocupado por su entorno. Sí, parece una incongruencia de alto nivel, pero esa dualidad la presenta el personaje, al menos en la película, aspecto que queda bien patente gracias a la interpretación de Cumberbatch, un papel complicado del que se puede exprimir mucho jugo, incluyendo las canas de pega.
El principal problema que tiene ‘El quinto poder’ se esconde detrás de sus cámaras. Condon consigue darle a su película un aire dinámico y efectista, pero se nota mucho que se le va la mano. Cuando no tiene nada que contar, sino simplemente explicar al espectador la interminable jerga informática y los juegos de palabras que ello conlleva, pierde el pulso y se le escapa la imagen: planos temblorosos, giros de hasta 720 grados, primeros planos cortados que resultan innecesarios,… todo ello para darle un toque más “moderno”, por llamarlo de alguna manera, a la película. Para mi, como espectador, esos detalles hacen perder fuerza a la historia que, por otro lado, se tercia bastante curiosa y animada, y es que descubrir escabrosos secretos del Pentágono o de cualquier empresa (incluidos los gobiernos nacionales) tiene miga suficiente para atrapar a cautos e incautos. ‘El quinto poder’ llega un momento que deja de ser una historia biográfica para convertirse en una especie de ‘Matrix Revolutions’ de la informática. Se pierde en pantallazos tricolores, datos infinitos y palabras indescifrables que su director nos relata de forma gráfica, para lo que pierde mucho tiempo, demasiado, el suficiente para sacarnos de la película e introducirnos en el mundo de los ceros y los unos cual robot. Nos da todo muy masticado, y no deja que el espectador disfrute de sus personajes. Pero no todo lo hace mal el bueno de Bill, ya que se rodea de un reparto muy nutrido e internacional, aunque eclipsado la mayoría del tiempo por Cumberbatch, y si algo hay que agradecerle son sus minutos iniciales, en los que entremezcla imágenes de la evolución de los medios de comunicación a lo largo de la historia reciente, terminando con una imagen que representa a la perfección la situación globalizada en la que se encuentra ese cuarto poder. Ahora sólo les queda adivinar cuál es ‘El quinto poder’.

Para curiosos y ansiosos de historias de héroes sin capas ni poderes especiales, y también para los ávidos de la libertad de información
Lo mejor: Benedict Cumberbatch en todo su esplendor y unos minutos iniciales dignos del mejor montador
Lo peor: Los temblores de cámara, las canas de pega de Cumberbatch y que no resulta del todo la película que se esperaría de un personaje como Assange
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1 de 1 usuarios han encontrado esta crítica útil
7
Secretos y mentiras
Le ocurre a El quinto poder, de Bill Condon, lo mismo que a La red social hace unos años (salvando las distancias, claro... el film de David Fincher es mucho mejor que este en todo). Tanto da si lo que se cuenta acerca de la fundación, auge y caída de WikiLeaks es mucho, poco o nada verdad. Lo que de verdad interesa y donde la película sale como vencedora es en el retrato de una amistad entre dos hombres muy distintos que se va al traste cuando los objetivos y la manera de conseguirlos se interponen entre ellos.
Durante sus primeros cuarenta minutos, El quinto poder es una película sorprendentemente errática en su montaje y desquiciada y desconcertante en su narración. Se planta Condon en casi la mitad de la función y apenas sabemos quiénes son Julian Assange y Daniel Domscheit Berg, de dónde han salido, por qué hacen lo que hacen y quiénes son los que los rodean. La narración avanza a trompicones, sin interés, con diálogos simples y escenas poco elaboradas.
Afortunadamente, cuando el foco se pone en la relación entre Assange y Berg y los problemas que empiezan a tener mientras WikiLeaks se hace más grande, la película se transforma en un notable drama sobre la destrucción de la amistad cuando se juega con fuego. Escenas como la de la llegada de Assange a la casa de Berg, para disgusto de su esposa, o los numerosos diálogos entre los dos (especialmente el último) son ejemplo del excelente trabajo de guión de Josh Singer y la habilidad de Condon para la dirección de actores. En un reparto que completan los siempre excelentes Carice van Houten, David Thewlis, Stanley Tucci, Laura Linney y Dan Stevens (recién salido de Downton Abbey), hay que destacar inevitablemente y con toda justicia a Benedict Cumberbatch y Daniel Brühl. El protagonista de Sherlock, bailando continuamente con la exageración, compone un Assange muy estrella del rock y a la vez muy comprometido con su labor, dejando ver al hombre detrás del fenómeno mediático. El alemán, por su parte, completa un 2013 para el recuerdo con su recreación de Berg, un hombre dedicado a su trabajo pero con unas líneas morales que no quiere traspasar.
En definitiva, una cinta interesante lastrada por un comienzo francamente malo, pero con dos protagonistas que justifican por sí solos el visionado.

Lo mejor: Cumberbatch, Brühl y las escenas que retratan la relación entre sus personajes.
Lo peor: El comienzo.
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1 de 1 usuarios han encontrado esta crítica útil
5
Película con arranque prometedor pero después decae.
El quinto poder nos muestra a Julian Assange y Daniel Domscheit-Berg como crean WikiLeaks una página web donde te permite denunciar/anunciar de forma anónima secretos de los gobiernos y de las grandes corporaciones.

Película con arranque prometedor pero después de la hora de película transforman el argumento y transforman a Julian Assange en ambicioso como nunca, la película se deja ver gracias a las buenas actuaciones de Benedict Cumberbatch y Daniel Brühl.

http://www.criticandopeliculas.com/2014/01/critica-de-el-quinto-poder-2013.html
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1 de 1 usuarios han encontrado esta crítica útil
5
O de por qué Assange tiene el pelo blanco
Antes de nada, creo que hay que aclarar que esta es una de esas películas que hay que ver sabiendo a lo que se va.
El quinto poder es una película simple, en todos los aspectos. Adapta el libro de uno de los principales colaboradores de la web. Es su punto de vista. Hasta aquí todo bien. Sabemos que la interpretación que recibamos de Assange será una mezcolanza entre la imagen que transmite al público y la que Daniel Berg da en su libro.
Error. La película nos arrastra del desprecio a la adoración de la figura de Assange una y otra vez. Quizás era su intención transmitir estas sensaciones por ser las que el australiano provoca en la vida real. Quizás este tornado de pasiones es descrito en el libro. Puede ser.
Pero creo que lo que consigue es confusión y muy poca coherencia fílmica. Obviamente es plenamente defendible, y más tratando historias como esta, no querer posicionarse y dejar que el público decida. El problema no es que la película sea imparcial, es que se pasa todo su metraje luchando por serlo. Y no lo consigue.
Por otro lado, las actuaciones son más que correctas, rozando la de Benedict Cumberbatch lo paródico (sin ser esto malo). El resto de los elementos (fotografía, montaje, música...) están claramente al servicio de contar una historia, y no están mal aprovechados.
Y en cuanto a la historia en sí, lo más importante del film, no esperéis nada nuevo. Si no sabéis qué es wikipedia, si no conocéis a Bradly Manning, estoy segura de que El quinto poder os proporcionará nueva y emocionante información. Si habéis seguido “el caso” un poco de cerca (sólo un poco) la película os valdrá como recordatorio de todo lo ocurrido.
El lado bueno es que es un film entretenido. Si sus dos horas os resultan o no una pérdida de tiempo es vuestra decisión. Para pasar un domingo lluvioso vale.
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5
Información de dominio público
La impunidad que ofrece el anonimato de la red de redes es el punto inicial que Assange y Domscheit-Berg explotan para dar comienzo al famoso portal Wikileaks, lugar desde el que difundir información sensible es sencillo siempre y cuando la identidad del escritor no sea conocida. Este comienzo de la web que todos conocemos es solo un punto de partida, y la película se basa tanto en la relación de ambos personajes como en la difusión de las noticias.

Ambos personajes son antagónicos y se separan y se juntan a cada momento porque tienen ideas en común, pero no llegan a un acuerdo sobre cómo abordarlas. Este tira y afloja se desarrolla durante todo el metraje haciéndose cada vez más patente según la página web iba cogiendo fuerza. Sin embargo, la personalidad de cada uno está esbozada, y auque quedan claras las ideas que defienden, su composición es bastante básica, dejando a un lado las aristas que se podrían desarrollar.

Sin duda lo más interesante de la película es su trasfondo. A pesar de que lo obvio es quedarse con el primer plano y disfrutar con las discusiones de la pareja protagonista sobre cómo tratar lo que tienen entre manos, Condon sabe sacar a relucir el concepto de periodismo ciudadano, ese en el que cualquier persona con acceso a Internet puede hacer llegar noticias a los demás, y ver hasta dónde llega la ética periodística en esos casos. Es una delgada línea difícil de delimitar, y en "El quinto poder" se exponen su peligro.

Resulta algo caótica en la exposición de los datos o en la narración de los hechos que ocurren a lo largo del guión, hubiera estado bien poner algo de orden en toda esta información, pero como película conceptual es bastante aceptable e incluso debería verse como un ejercicio sobre la ética periodística.
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5
PRIMERAS PLANAS
No hace tanto, 1974, en que el maestro Wilder, nos regaló "Primera plana", donde quedaba de manifiesto, de manera muy divertida por cierto, que el poder y el poder de manipulación de la prensa, de la información era una alternativa al poder político, cuando no un fiel servidor del mismo. La información está en manos, o estaba, antes de la revolución de internet, de un puñado de agencias cuyos propietarios dependen mayoritariamente de unos consejos de dirección plagados de intereses. Vamos que nos cuentan lo que quieren y como quieren en función de quién controle las riendas.
Las nuevas técnologias eran una bomba de relojeria que explotó en Wikileaks y que ya no hay quien lo pare. El equilibrio entre la privacidad y seguridad de las fuentes y la integridad de lo publicado es el filo de la navaja que unos y otros deben asumir, en función de que la verdad salga a la luz.
Como siempre todo depende de en manos de quien este la cosa. Julian Assange parece, según la versión basada en libro de Daniel Berg, un personaje radical, con un fuerte ego y desequilibrios emocionales. Eso no puede desviarnos de que ha desbrozado el camino junto con sus colaboradores para que cualquiera pueda contar lo que pasa. El poder como siempre contraatacará, desinformará y veremos en que acaba la cosa.
Condon, cuyo curriculum "crepuscular" no parecía el más adecuado para incarle el diente a esta historia lo cuenta de forma farragosa y aburrida y el trabajo de Cumberbatch y Brühl, se difumina tanto que cuando al final se les da cancha es demasiado tarde. Dicen que el documental de Alex Gibney sobre el asunto, "We Steal Secrets: The Story of Wikileaks" es más esclarecedor. Ante lo visto habrá que verlo.
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