arrow
10
¡¡Esto es cine!!
Los presupuestos millonarios no hacen el cine.
Los efectos especiales no hacen el cine.
Los guiones brillantes no hacen el cine.
Los montajes perfectos no hacen el cine.
La fotografía exquisita no hace el cine.
El cine, el buen cine, tiene que llegar al corazón, tiene que cambiarte después de verlo, tiene que aportarte algo en tu formación como persona (como todo lo que sea arte: literatura, pintura...) Por eso esta cinta, que carece de todas esas cosas que ayudan a mejorar las películas pero que no son suficientes para convertir algo en una obra maestra; se basta de una simple historia, un puñado de tremendas canciones y unos cuantos sentimientos, para destaparse como una película casi única.
Como muestra, destacar que en algunos momentos, la mezcla de música y primeros planos, consigue que el bello de la piel se erice y el corazón lata a toda velocidad...increible!!
[Leer más +]
264 de 304 usuarios han encontrado esta crítica útil
7
Hay veces...
Hay veces que una película te hace recordar episodios de tu vida...
Hay veces que te ves reflejado...
Hay veces que igual la película no es objetivamente muy buena pero te toca una fibra...
Hay veces que te cuesta entrar en una historia pero luego no puedes salir...
Hay veces que tu vida tiene un punto y aparte...
Sí, hay veces que el cine refleja uno de estos aspectos. Pero que una sóla cinta los refleje todos, yo sólo lo he visto... una vez.
[Leer más +]
232 de 281 usuarios han encontrado esta crítica útil
10
"Toma este barco que se hunde y guíalo a buen puerto"
Puede que éste sea el mejor musical que he visto en mis treinta y un años. Y he visto bastantes.
Recuerdo cuando, en las Navidades de finales del año 2002, fui a Madrid para ver expresamente el musical "La bella y la bestia" en el teatro Lope de Vega, que tanto éxito estaba cosechando. Nunca se me olvidará la sensación de maravilla que me invadió durante toda la representación. Fue como volver al misterio de la infancia, a aquellos años dorados en los que yo creía que existía el polvo de hadas y de estrellas que transformaba el mundo en el escenario de un cuento sin fin.
Pues así he vuelto a sentirme viendo "Once".
Ningún otro drama (o comedia) musical ha atrapado mis fibras como si supiera exactamente cuáles tenía que tocar para extasiarme. Como esos músicos que componen y tocan por puro instinto, que sin que nadie les enseñe saben pulsar las cuerdas o las teclas precisas, "Once" va directo a mis cuerdas y mis teclas y obtiene de mi alma una melodía que yo ni siquiera sospeché que estuviese ahí.
"Once" es más que un musical. Es la vida escrita en partituras e interpretada bajo los sones de una guitarra y de un piano y las voces dulces de dos personas repletas de luz. Es el amor que nunca se podrá expresar con palabras y que jamás será tan bello como cuando fluye a través de una canción. Es el desengaño diluido en magia. Es uno de los medios más hermosos de remontarse hasta el cielo, de abarcar el océano y caminar sobre los rayos de la luna.
Mientras yo bebía cada escena y escuchaba con veneración, sentía que el don de la música es un milagro. ¿Quién puede sustraerse a su embrujo? Yo, que no sé tocar una sola nota, quisiera ser capaz de acariciar las teclas de un piano y extraer de ellas sonidos que trasciendan las barreras del mundo. Sonidos con los que tocar la eternidad, aunque no sea más que un sencillo e insignificante ser mortal. Tal y como ellos, los protagonistas de esta historia, lo hacen sin esfuerzo.
Me he enamorado de esas personas consagradas, tocadas por la musa Euterpe. Esas personas corrientes que, en los húmedos días de Dublín, convierten la cotidianeidad en prodigio.
¿Y qué mejor hechizo existe para un amor naciente que una banda sonora de primera mano, de la que los propios enamorados son los artífices? ¿Puede ser suficiente tal hechizo para unir para siempre dos almas lastimadas?
Bellísimo, sublime drama musical cotidiano que nos conduce por las calles de Dublín y las historias sencillas que laten en ellas. Que nos muestra la rutina de unas personas que no han abandonado sus sueños. Que pone divertidas sonrisas en nuestros rostros y nos llena de esperanza.
Y una de las mejores bandas sonoras desde que el cine existe.
[Leer más +]
161 de 206 usuarios han encontrado esta crítica útil
7
Falling Slowly
"Once" es una película difícil de catalogar. Podría decirse que es un musical, pero encajaría mejor dentro del género "drama". Protagonizada por Glen Hansard, líder del grupo irlandés "The Frames", la pianista y también cantante checa Markéta Irglová, y dirigida por el ex-miembro de "The Frames" John Carney, no puede presumir de tener muchos medios a su favor pero cuenta con algo mucho más importante, y es carisma y alma. Es una obra que reflexiona sobre muchos temas y lo hace tan, tan bien, desde un argumento a priori sencillo: la búsqueda del triunfo, a modo de sueño en lugar de para enriquecerse.

Así, se nos muestra la historia de Glen, un canta-autor que se dedica a tocar sus canciones por las calles de Dublin con la intención de sacarse un dinero extra para facilitar su vida y la de su padre. Una preciosa joven, Markèta, hace migas con él a raíz de un encargo -arreglar una aspiradora- y se van haciendo amigos. Ambos tienen una pasión común y es la música, y nos regalarán momentos sencillamente brillantes, como la primera vez que ambos tocan "Falling Slowly" en la tienda de pianos.

El doble sentido de la historia se añade al ver cómo la relación entre ambos personajes se hace más fuerte, pero no desde la sensiblería, sino desde un punto de vista racial y político: Glen es irlandés y Markèta checa, y la vida de ambos difiere totalmente pese al denominador común. La forma de abordar este tema tan escabroso es muy acertada, dando lugar a un final precioso. La búsqueda de ese sueño, la forma de lograrlo y la música como denominador común.

"Once" es una película pequeña, indie al extremo, pero tan bonita y tan llena de vida que es difícil no dejarse llevar por ella. Y la BSO es, como en todo gran musical, brillante. Eso sí, muchas canciones se repiten y se intentan aplicar al contexto de las escenas que van mostrando, por lo que en ese sentido es algo reiterativa. De todas formas, escenas como la previamente mencionada, el final, o el plano secuencia de Markéta caminando por la noche mientras canta son dignas de ver. Recomendada.
[Leer más +]
107 de 116 usuarios han encontrado esta crítica útil
8
¿Me das un trozo de tu corazón?
Hay películas que desprenden sensibilidad desde el primer fotograma. “Once”, es una de ellas. Sin alardes técnicos y sin demasiado bombo, John Carney consigue llevar a cabo un proyecto lleno de momentos inolvidables. Alejándose de lo que se considera un musical al uso, Carney escribe y dirige una historia que sin buscar pretensiones nos arrastra canción tras canción, a la búsqueda de esa cosa –en muchas ocasiones bastante abstracta- que llamamos amor.

Aunque en un principio, Carney pensó en Cillian Murphy para la película, tras la negativa del actor, al proyecto le fue difícil encontrar una financiación. Con poco dinero y muchas ganas, Carney tiró de amigos y ha conseguido un poquito del corazón de cada espectador. Carney sabe como, sin caer en la ñoñería, hacernos felices y salir de sala con la sensación de encontrarnos con un mundo mejor.

Las canciones compuestas por Glen Hansard (solista y guitarrista de The Frames), que van hilando la historia de dos personas: un chico (el propio Glen Hansard) y una chica (Markéta Irglová). Hay química, ternura, y deseo entre estas dos personas. Hay un algo que te clava en pantalla y te hace respirar más fuerte. La música, de una fuerza avasalladora, nos produce algunas de las mejores escenas de la película.

No se corta el director, en tenernos tres minutos de canción en la escena. No se azora en buscar planos sensacionales y en hacernos recordar que en el cine… hay que disfrutar.
[Leer más +]
108 de 122 usuarios han encontrado esta crítica útil
8
Maravillosa
"Once" es una historia sencilla que fluye a través de la música. La BSO compuesta por los dos protagonistas del film, Glen Hansard cantante de The Frames, y Marketa Irglova es simplemente deliciosa.

La música de "Once" es en sí el hilo conductor del film y de la historia, y también funciona como diálogo, ya que nos cuenta las historias de amores rotos de los protagonistas. Hansard es un joven que toca su guitarra en la calle para ganar dinero cuando no ayuda a su padre en la tienda de reparación de aspiradoras y Marketa es una joven checa que vende flores en la calle. Ella se percata de su talento y comienzan a fraguar una relación musical, de amistad y de amor.

El film no esconde su romanticismo pero no es cursi en absoluto, todo lo contrario. Es una hermosa historia de amor del siglo XXI con escenas bellísimas y canciones muy buenas. Pero "Once" tampoco renuncia al humor, no hay más que ver la primera escena con el heroinómano, a Marketa con la aspiradora o la canción del autobús.

Es un film muy recomendable, tan sencillo como hermoso. No se la pierdan y descubrirán una pequeña maravilla y una excelente Banda Sonora Original.
[Leer más +]
65 de 70 usuarios han encontrado esta crítica útil
6
Unidos por la música
"Once" se alza al final como una película avalada por una gran banda sonora, por una manera de afrontar un musical hoy en día distinta, atrevida... aunque carezca de fuerza en el guión. Lo que en un principio está más compensado, repertorio y relación entre los protagonistas se decanta hacia la mitad por el lado de la canción (muy bueno, repito) dejando huérfanos durante largo rato a los espectadores de progresión argumental. Sólo al final volverá a prestar atención Carney al devenir de esta relación musical. Esa es la lástima que se me ocurre tras contemplar el film, que de alguna otra manera más equilibrada se hubieran alcanzado niveles más altos. "Once" en cambio, es un film modesto, correcto, apasionante por momentos (hermoso plano secuencia de Markéta Irglová cantando de noche por la calle), realizado con devoción por la música. Urge hacerse con el soundtrack y recomendar la película a amantes de lo distinto, personas que odien las interrupciones musicales abstenerse. Los demás a disfrutar.
[Leer más +]
71 de 84 usuarios han encontrado esta crítica útil
6
¿Sólo?
En inglés, el cartel de este moderno (y muy correcto) musical indie dice: How often do you find the right person? Once.Y en español dice: ¿Cuantas veces encuentras al amor de tu vida? Once.
País de locos... O el traductor de títulos pilló vacaciones antes de terminar el proyecto o era un tío muy optimista.

Nota: notable bajo.
[Leer más +]
104 de 157 usuarios han encontrado esta crítica útil
10
Y entonces, nuestros ojos se encontraron, y nuestras voces se unieron
Glen Hansard es un cantante y compositor que interpreta sus canciones por las calles de Dublín, cuando no está trabajando en la tienda de su padre. Durante el día, para ganar algún dinero extra, interpreta conocidos temas para los transeúntes, pero por las noches, toca sus propios temas en los que habla de cómo le dejó su novia. Su talento no pasa desapercibido a Marketa Irglova, una inmigrante checa que vende flores en la calle. Ella tampoco ha tenido suerte en el amor y, para sentirse un poco mejor, escribe canciones sobre el tema, pero, a diferencia de Glen, nunca las interpreta en público. Glen y Marketa, acaban de improviso haciendo un dueto en una tienda de música, y será entonces cuando descubran que algo les une...
Detesto aquellos musicales en los que los protagonistas se lanzan a cantar sin ningún motivo. Me crispan los nervios los números musicales "gratuitos", tipo Hollywood/Bollywood. Pero Once me ha reconciliado con la música en el cine. Once no es un musical al uso. No importa que John Carney no sea un virtuoso de la técnica cinematográfica; es más, no importa que muchas escenas parezcan grabadas con vídeo doméstico. John Carney sabe de cine: ha creado magia.
Autenticidad, frescura, honestidad, romanticismo desbocado... Once tiene un aire documental que hace absolutamente creíble la historia de Glen y Marketa, sin pretenciosidad, sin artificios. Un par de miradas, un par de cafés, un par de historias. No hacen falta grandes diálogos, Once es tan poderoso que 3 o 4 minutos de canción te enamoran. El If you want me de Marketa caminando sola por la calle. El Falling slowly en la tienda de pianos. Como me dijo una amiga (gracias por la recomendación), a mí también me gustaría entrar en una tienda y oírlos tocar, quedarte embobada escuchándolos cantar.
Fuera artificios, nada de sentimentalismo barato. La relación previa entre los dos protagonista se nota en la complicidad de sus gestos. Como dijo el propio director, mejor dos cantantes que medio interpretaran que dos actores que medio cantaran. Que sus interpretaciones no sean dignas de Ser o no ser no perjudica en absoluto la película. Todo lo contrario. Si alguna vez me he preguntado si lo que ocurre en las películas puede pasar en la vida real, Once me dice que sí.
Once, ese beso robado que al final no vemos. Hay ocasiones en que un abrazo expresa más que mil besos.Si eres de esos que alguna vez han descubierto alguna lágrima furtiva al oír esa canción especial, de los que se enamoran de una expresión, ve Once, se siente en la piel. Y redescubre el romanticismo.
[Leer más +]
54 de 58 usuarios han encontrado esta crítica útil
8
It's time that you won
Deliciosa y magnífica película con pocos medios pero mucho empeño y sentimiento.
La historia de un músico perdido en el tiempo y en el espacio... un pringao como el mismo se llama, melancólico de un amor que se fue...
La historia de una chica que sacrificó su vida por la de su hija. separada de su marido, vendiendo rosas en la calle para ganarse la vida...
Dos personajes sin nombre, dos historias enlazadas por al música y el sentimiento de soledad... son engranajes para seguir adelante.
Una banda sonora de quitarse el sombrero nos acompaña y nos cuenta lo que los protagonistas callan...
Derrocha corazón por todos los costados... le faltarán medios, pero no le falta calidad, una película de grupos reducidos, pero que sin duda quien se acerque a ella quedará marcado por su buen hacer y por su melodía tan maravillosa.
"Once", una vez, un único amor, una oportunidad, un encuentro inolvidable, una canción tras otra, un notable... una película para ver más de una vez.
[Leer más +]
42 de 46 usuarios han encontrado esta crítica útil
9
Grande, grande...
No es una película perfecta, ni mucho menos, quizá no merezca un 10 por muchos motivos, algunos dirán que se mueve mucho la cámara, otros que hay demasiada música, que los actores no le gustan, que no le gustan las canciones, que no hay una trama de acción, pero cuando salí del cine me dio la sensación que había salido de ver una obra que no olvidaré. Una película con mayúsculas, de las pocas películas que no querrías que acabara nunca. Sales del cine con un sabor agridulce, pero con una sensación de haber visto una pequeña producción que esconde una verdadera joya.

La banda sonora desprende una emotividad y a la vez una fuerza tremendas, las canciones compuestas por Glen Hansard para la propia película son geniales, desde luego es un descubrimiento para mí este músico. Unas canciones sencillas, sin demasiado artificio instrumental, apenas guitarra y piano, con poco más. Unas letras íntimas, con significado, ni siquiera explícitas, maravillosas.

El argumento es tan simple como la búsqueda de esos pequeños que hacen la vida más sencilla y feliz. De como tantas y tantas veces ni siquiera hacemos lo que deseamos, no nos atrevemos a dar ese paso necesario, que no nos arriesgamos a hacer lo que seguramente querríamos hacer por miedo a qué puede pasar si...

Los actores y músicos, dan una credibilidad alucinante para no ser profesionales, desde luego que defienden sus canciones con una sensibilidad y una pasión increíbles. Imposible que actores profesionales lo hubieran hecho mejor, desde luego estoy seguro que la veracidad se hubiera visto perjudicada. Grandes voces, mucha expresividad y una fuerza que desde luego hace que acabes involucrándote y sintiendo como propias las experiencias que viven, y deseando que puedan ser felices.


Lo mejor: el plano secuencia en el que la chica va escuchando el discman mientras se escucha la canción que ha compuesto, es una pasada. Y también la escena en la que por primera vez cantan juntos en la tienda de música, que pone los pelos de punta.

Lo peor: cuando acaba, y la sensación amarga con la que sales del cine.
[Leer más +]
31 de 33 usuarios han encontrado esta crítica útil
6
Ni chicha ni limoná...
Qué queréis que os diga... Sí, la peli es modesta, sin pretensiones. Un prodigio de sensibilidad y un magnífico paradigma de cómo se puede trasladar al cine una historia cotidiana sin recurrir forzosamente al típico formato documental. Así y todo, “Once” no ha conseguido ‘atraparme’ y tan sólo ha logrado transmitirme cierto esbozo de tristeza y melancolía a todas luces insuficientes dadas las enormes expectativas depositadas en uno de los productos indie más loados de los últimos tiempos.

Probablemente resulte inapropiado exigirle nervio o pasión a una historia de tales características, pero lo que está claro es que su incuestionable falta de garra acaba desembocando en un clima general de apatía, de apalanque, que favorece la somnolencia y resulta sumamente descorazonador para todo aquel que espere encontrar en “Once” una historia de amor. Porque ojo al dato: “Once” es esencialmente una historia de afinidad musical, de complicidades, de consuelo mutuo. La pareja protagonista emprende espontáneamente una relación de amistad tan tierna y respetuosa como sosona y timorata, y con tanto tanto tiento el romanticismo se fue a tomar viento. Total, que los rebuscados experimentos de Carney acaban por dar a luz un extraño híbrido entre ¿romance? y musical que no consigue exprimir ni lo uno ni lo otro. Glen, el prota, no canta nada mal pero su estilo llega a resultar -como poco- cansino cuando has escuchado diez o doce temas prácticamente idénticos. Yo diría, incluso, que esos temas, lejos de potenciar el elemento visual, generan una atmósfera mustia y tristona absolutamente improcedente en cualquier musical que se precie.

A favor del irlandés añadir que el cierre de la peli es, afortunadamente, correcto y gratificante. Un buen final siempre es de agradecer y dicha circunstancia es la que me conmina definitivamente a regalarle una estrellita extra a su labor.
[Leer más +]
43 de 58 usuarios han encontrado esta crítica útil
6
Una vez
No te conozco
Pero te quiero
Principalmente por eso
Las palabras caen a través de mí
Y siempre me engañan
Y no puedo reaccionar
Y los juegos nunca cuentan
Más de lo que significan
Acabarán jugando a si mismos.

Toma este bote agujereado y llévalo hacia mi casa
Aún tenemos tiempo
Alza tu voz de esperanza, tienes una elección
Debes hacerlo ahora.

Cayendo lentamente, los ojos que me conocen
Y no puede volver atrás
Atmósferas que me toman y me borran
Y me pintan de negro
Ya has sufrido lo suficiente
Y luchado contra ti misma.
Ya es momento de que ganes.

Toma este bote agujereado y llévalo hacia mi casa
Aún tenemos tiempo
Alza tu voz de esperanza, tienes una elección
Debes hacerlo ahora.

Toma este bote agujereado y llévalo hacia mi casa
Aún tenemos tiempo
Alza tu voz de esperanza, tienes una elección
Debes hacerlo ahora.
Cayendo lentamente, canta tu melodía
Yo la cantaré contigo.

La canción ganó el Oscar. Recompensa para una película independiente rodada en poco más de veinte días y con un presupuesto que no supera a los 150.000 dólares: el filme ha ganado más de veinte millones de dólares en taquilla.

Personajes unidos por una aspiradora que acaban haciendo un dueto en una tienda de instrumentos musicales y entonces salta la chispa.
Filme que justifica la aparición de la música englobada en la historia. Por una letra íntima cantada a oscuras, a un perdido amor y en la soledad de la pérdida aparecen canciones escritas por corazones rotos. Los personajes hablan y se desnudan con las canciones.
¿Un musical sin ser un musical? Posiblemente sea uno de los pocos filmes que no bordan ese pretendido ridículo e inverosimilitud. Aún así la película de John Carney alcanza un punto cursi, tal vez pretendido para amoldar la historia a las situaciones que plantea.
Película viva y revitalizante de improvisación cinematográfica callejera. Merece un visionado. Aunque sólo sea Una vez.
[Leer más +]
30 de 33 usuarios han encontrado esta crítica útil
8
El poder de la música, el poder del amor
La música no tiene fronteras. Habla con el lenguaje de los sentimientos. El mismo lenguaje con el que amamos.
Por eso se llevan tan bien.
Por eso una canción es capaz de hacer que quien la escuche pase de ver a una chica feucha y anodina a mirar a la mujer de la que se esta perdidamente enamorado.
Por eso la música emociona.

Por eso Once enamora.
[Leer más +]
29 de 31 usuarios han encontrado esta crítica útil
7
EL APOYO MUTUO
¿Por qué el espectador queda tan conmovido? Sin duda por la fuerza del carácter puramente bondadoso de los personajes. Ese carácter no es el resultado de un empeño, y no hay por tanto beatería ni moralismo: los personajes son así, sin más.
Que el cantante (Glen Hansard) es buena gente lo demuestran varios ejemplos, y se puede contar el primero, que abre la película y da la pauta: atrapa a la carrera a un pobre diablo que le ha robado la recaudación. En lugar de machacarle o llevarlo a comisaría, acaba dándole los euros y un abrazo. No piensa en la represalia, no se distrae: sólo piensa en sacar adelante su música.
Al aparecer la chica (Markéta Irglová), el cantante no ha grabado todavía una maqueta. Canta en la calle sus canciones de remontada y lucha personal. Ella, una inmigrante del Este que vende flores y limpia casas, capta la música y se presenta con su inglés rudimentario.
Empieza un espontáneo ayudarse mutuamente, un rápido descubrimiento de la afinidad a través de la colaboración musical.
Para meterse en esta película hay que dejar a un lado el sentido analítico y los criterios usuales. No hay un planteamiento estético sofisticado. A ratos parece documental o reportaje: muestra a seres vivos, más allá de su condición de personajes, luchando con nobleza por salir adelante. Hay intensas escenas, como la cena a la luz de velas en la que los comensales cantan por turno baladas irlandesas, que serían difíciles de lograr planificándolas...
El hecho de que Glen Hansard se exprese, y a fondo, como cantante, más que como el actor que no es, hace que por momentos la música ocupe demasiado metraje, aun para un film musical. Además, algunas piezas se reiteran en exceso, se diría que para rellenar la carencia de un guión más articulado. Una poda, en busca de mayor concisión, habría beneficiado.
Pero, incluso con sus defectos e imperfecciones, la propuesta de "Once" trasciende: en una sociedad que fomenta la ciega lucha de todos contra todos por la supervivencia, que empuja a la competición feroz y la zancadilla, la historia de estos corazones maltrechos que se reconocen y ayudan generosamente, sin cálculo de beneficio, lanza un emotivo canto a la posibilidad del apoyo mutuo.
[Leer más +]
23 de 24 usuarios han encontrado esta crítica útil
8
Adorable sencillez
La magia de la vida. La música que todo lo invade. Una historia sencilla, un argumento en forma de verso enamorado de pentagrama. Un videoclip emocionante, pero mucho más. ¿Actores? Sujetos... como nosotros en la butaca, silencio de emoción en la platea. Canciones bellas para una película de gran recuerdo. Guitarra y piano en la maleta, partimos hacia Dublín.
[Leer más +]
22 de 23 usuarios han encontrado esta crítica útil
6
Para mi es un diez, en el día que mis amigos por poco me linchan
Esta película he de reconocer que la he visto ya que la recomendaba el usuario Chago77, me fio bastante de él y además me dije: “Como no me guste le lapido sus 224 críticas”. Esto es lo bueno que tiene el poder valorar las críticas del resto de usuarios, que se puede ser vengativo y malvado.

Para mí personalmente esto es un peliculón, el por qué de la nota ya lo explicaré más abajo. Con una banda sonora excelente se nos cuenta una preciosa historia de desamor y amistad entre un músico callejero y una emigrante que vende flores por la calle para sacar hacia delante a su hijo.

Es normal que el director acierte en los temas musicales, todos excelentes, ya que el mismo es músico, ex compañero del actor principal en el grupo The Frames, hasta aquí todo normal. Lo que ya me parece la leche es que le sepa dar a la historia una cadencia fenomenal, nunca te aburres, y cuando decae sobresale esa voz rasgada de Glen Hansard que te mete de nuevo de lleno el la historia. Hay dos escenas magnificas, la de Marketa cantado por la noche en la calle y la divertida escena del autobús. Lo demás perfecto, una virguería de película. Gracias por recomendarla Chago, no te lapidaré, te has librado por los pelos.

Ahora cuento el por qué del 6 que la pongo con todo el dolor de mi alma. La vi con tres amigos, y por poco me linchan por hacerles ver esta peli. Una de las chicas duro quince minutos exactos visionando la película, con un expresivo ¡No la aguanto! Se levantó de la butaca y se marchó. La otra chica que estaba con nosotros se durmió aproximadamente a los tres cuartos de hora de película, cuando salimos a la calle me pegó una colleja y me dijo:”La última vez que eliges tronco”. Pero lo peor fue mi colega, aficionado al Heavy. Este no paró de protestar en toda la película y de meterse con el actor principal “No sabe actuar y es un gilipollas” me decía continuamente, además se quejaba de la música indie, a la cual odia. Ósea un desastre, tuve que aguantar improperios hasta bien pasada una hora de salir del cine, además de los tres, ¡Que cruz!

Por lo tanto no me atrevo a recomendarla vehementemente, avisar que todas las canciones son de música indie, que los actores no son actores sino músicos, y que se trata de una película de amor y canciones a mi gusto con mucho estilo y fenomenalmente dirigida.
[Leer más +]
54 de 88 usuarios han encontrado esta crítica útil
9
Las ilusiones luchadas
Todavía se me hace un nudo en la garganta, al recordar la memorable escena de la cocina, en que el hijo le pone el casette a su padre... La mirada perdida del anciano; el posterior silencio; el contenido orgullo hacia su hijo a punto de estallar... ¿Cómo resistirme ante esto? Aguantando la respiración durante eternos segundos...
[Leer más +]
18 de 19 usuarios han encontrado esta crítica útil
8
La buena gente
No se a qué es debido, pero viendo Once se te despierta un sentimiento de compasión con cada personaje que en ella aparece. Miras la tele y sólo deseas que a cada uno de ellos le sonría la vida desde ahora en adelante.
Once es una historia básicamente de buenas personas. Ese podría ser el resumen; un capítulo de la vida de gente honesta que viven entusiasmados con lo poquito que tienen. En el caso de ellos la ilusión se llama música. Y se agarran a ella sin importarles que nada de todo lo demás les funcione como debiera.

Destaco la escena en la que la chica se dirige al trabajo caminando mientras le introduce letra a "If you want me" (preciosa melodía, por cierto). Encontré una hermosura desmesurada en todo lo que rodeaba a dicho momento. El caminar de ella, aprovechando cada minuto de su escaso tiempo libre para completar lo que comenzó Glen. Y le pone su empeño, lo disfruta; le ilusiona, se convierte en su válvula de escape. No hay nada más; no existe su vida de penumbras, de pobreza, de fracasos... sólo existe la canción; las ganas de sorprender a su amigo. Toda la escena en una sola toma. Desde que sale de casa hasta que llega a su destino.

Verdaderamente da gusto comprobar lo sencillo que resulta convencer cuando se hacen las cosas bien hechas. Y Once aprovechó con sobresaliente un guión, que así en frío suena a insignificante, pero hay que afrontarlo para darse cuenta de que muy pocas veces se rodará una película que siendo tan simple resulte tan bella al mismo tiempo.
[Leer más +]
18 de 19 usuarios han encontrado esta crítica útil
9
¿Cómo se dice te amo?
Once supone una reinvención terrenal del género musical, de modo que acaba siendo uno de los experimentos cinematográficos más sinceros y emocionantes que hemos visto últimamente. De estructura sencilla y medios limitados, Once cuenta la historia de dos jóvenes en el Dublín de hoy, cuyo talento y ganas de vivir no parecen ser suficiente. De forma casual, una madre soltera que vende rosas y toca el piano ocasionalmente y un joven sin madre que ama la música, se conocen y se unen por su profundo amor por la música y su forma de ver el mundo. Pero la vida no siempre es como la esperamos, y no estamos alerta de que incluso lo mejor nos puede llegar en un momento.
De esta forma, y con esta sólida base, el amor por la música, el cine, y la vida, guían una de las más bellas historias de amor que hemos visto, haciendo que su poderosa banda sonora, un verdadero regalo para los oídos, y la naturalidad de las composiciones, se conviertan en piezas memorables. Los dos actores protagonistas, Glen Hansard, cuya pasión por la música va más allá de la pantalla, y Markéta Irglová, de una luminosidad que inunda la platea, viven ese amor (fuera y dentro de la pantalla, por cierto), que en ningún momento desentona con esas melodías tristes y melancólicas, pero que dan un sentido y una visión a la vida que llena de eso, de vida, muchos momentos de esta pequeña e inolvidable película.
[Leer más +]
18 de 20 usuarios han encontrado esta crítica útil
Ver críticas con texto completo