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7
Drama rural emblemático
Film realizado por Vincente Minnelli y escrito por Harriet Frank Jr. e Irving Ravetch ("Norma Rae", 1979), adapta la novela de éxito "Home From The Hill" (1958), de William Humphrey. Se rueda en exteriores de Mississippi y Texas y en los MGM Studios. Es nominado a la Palma de oro (Cannes). Producido por Edmund Grainger y Sol C. Siegel, se estrena el 3-III-1960 (NYC).

La acción tiene lugar en un pequeño pueblo de Texas, en 1958/59. Presenta un drama rural, de pasiones desbordadas, en el que los problemas personales y familiares se ven condicionados por la maledicencia y las tergiversaciones de los convecinos. Construye un retrato detallado y veraz de la sociedad rural americana de la segunda mitad de los años 50 del s. XX. El padre, Wade Hunnicutt (Robert Mitchum) es poderoso, rico, rudo y mujeriego. La madre, Hannah (Eleanor Parker), es sensible, retraída, delicada y frágil. Theron (Geoge Hamilton) es el hijo de ambos, tiene 17 años y vive con ellos. Raphael "Rafe" Copley (George Peppard), de 23 años, es hijo natural de Wade.

El film elabora un relato de sentimientos primarios (rencor, odio, celos, venganza, egoismo), arrebatados y exagerados, que determinan la conducta de los personajes, sus relaciones, desavenencias, fricciones y choques. Junto a estos sentimientos, se revelan como causa de conflictos los prejuicios. Basados en ideas rígidas y simples, en ocasiones se refieren al papel prodominante del padre en el gobierno de la familia, la educación de los hijos y las relaciones con la comunidad. Otras veces se refieren a la diferente asignación de pautas morales de conducta al varón y a la mujer. A aquél se le permite/tolera/elogia quebrar compromisos adquiridos, llevar publicamente una vida licenciosa, desentenderse de los hijos, etc. Otros prejuicios generadores de conflictos son los que identifican los grandes objetivos de la persona humana con la consecución de poder, fuerza, éxito, riqueza, dejando de lado la solidaridad y la tolerancia. A los personajes del film les faltan capacidades de persuación y explicación. Adolecen, además, de falta de habilidades de relación personal y de gestión de los problemas que les afectan. Agrava la situación el escaso aprecio que sienten por la educación, fuente principal de adquisición de conocimientos y habilidades.

La música, de Bronislau Kaper ("Marcado por el odio", 1956), consta de 28 cortes, que combinan composiciones orquestales, ampulosas y solemnes, de tonos dramáticos ("Hunt"), trágicos ("Death") y románticos ("At The Attic"). La fotografía, de Milton Krasner ("Perversidad", 1945), ofrece un cuidado trabajo de cámara, con numerosos planos medios, abundantes tomas exteriroes y frecuentes encuadres elevados. Usa colores matizados y se sirve de escenarios recargados y lujosos, a tono con los gustos del gran público. La narración minuciosa, el buen gusto y la contención de Minnelli enaltecen y dignifican el film, emblemático de los melodramas desbordados de los años 50 y 60.
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19 de 20 usuarios han encontrado esta crítica útil
7
Pues sí que es different Texas. Menos mal que hay sólo una...
Lo primero en llamarme la atención además del título, traducido a saber cómo… ¿dándole al bombo de la lotería de las de plástico en casa? ¿Echando mano de los fascículos del Planeta de Agostini?, fue que el “La casa de la montaña” se había convertido en “Con él llegó el escándalo”. Más me sorprendió la calificación moral de la cinta: “no apta para menores de 18 años”. Será, porque para los tiempos que corren es un cine inocentón aunque del culebrón familiar que se despendola por las correrías y juergas de Mitchum líbreme Dios, no quisiera saber nada.

Otra vez en Texas. Todas las pelis ambientadas en Texas sirven polémica pantagruélica como para cubrir doscientos mil ejemplares de “Jara y Sedal”. En este caso porque la razón de ser del Big State texano, vuelve a ser la caza: caza de indios, de petróleo, chicanos, latinos, demócratas o jabalíes.

Ahí comienza la historia: el hijo apocado y aniñado de Eleanor Parker y de Roble Mitchum se enfrenta no sólo a su padre sino a la caza de sí mismo. Como dice Roble Mitchum: uno debe ir a la caza del hombre hasta descubrir que lo es. Para entendernos: estamos lidiando con un adolescente que de un día para otro tiene que hacerse machote, dejando preñada a una tía, matando a un jabalí de 500 kilos y durmiendo al raso. De dormir al raso le sale barba (no me explico tal acontecimiento).

Ya lo tenemos convertido en un hombretón, sólo 24 horas después de ser un imberbe atontado.

Con todo su empeño y voluntad el hijo trata de satisfacer al padre bravucón, empotrao como un armario. Lo consigue a la caza del jabalí más grande de Texas. Pero es que lo que es grande en Texas es colosal para el resto del mundo. Un coche es una camioneta, una camioneta un camión, un camión un tráiler, un aeropuerto... la NASA!

La proporcionalidad no existe: todo ha de ser desmesurado y si el mamotreto pesa menos de 900 kilos no será ni aceptable. Es el único Estado que conozco de Estados Unidos.

Nota mental: si entras en un bar de Houston y pides una ración de fajitas con guacamole, olvídate de terminar de comértelas hasta pasado mañana (evidentemente no esperé esos dos días después. El caso era huír de allí y de las fajitas que luego se convierten en fajas a ultrapresión). Señor...

A Roble Mitchum le va el papel como anillo al dedo. Eleanor Parker, que está guapísima, carece un poco de eso con lo que siempre jugó: mujer de carácter y poco predispuesta a dejarse vacilar, cuando aquí en cambio, además de recatarse demasiado no se impone sobre el mamotreto de su marido. Sam Sheppard (intérprete sobre el que siempre me he preguntado porqué no despuntó en el cine habiendo participado en cintas míticas como ésta o “Desayuno con diamantes”) trabaja sobre una interpretación más que buena que poco o nada tiene que envidiar a la de Mitchum.

Poco más. El desarrollo del film, se sucede a través de un culebrón familiar en el que queda claro es que, todo es grande en Texas, menos la estrecha moral.
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15 de 17 usuarios han encontrado esta crítica útil
6
Mediocre y largo melodrama.
Vicente Minnelli fue un reputado director con bastantes éxitos de público y critica en su haber y también claro está algún que otro patinazo, más conocido por los musicales y las comedias tuvo también afortunadas incursiones en otros géneros, como por ejemplo el drama. Tampoco huía del melodrama como demuestra en esta desorbitada película, a mí entender sobrevalorada, en la que el exceso es omnipresente de forma casi constante y los golpes de humor, que a veces se agradecen, más bien son escasos.
Con él llegó el escándalo no es desde mi punto de vista uno de sus mejores trabajos, creo que es un resbalón evidente, sí se salva un poco es por la presencia de sus dos principales interpretes, algunas escenas relevantes y algunos pasajes del guión, que no todos, porque la mayoría es simplemente para olvidar. Tiene eso sí el empaque de las obras mayores pero nunca llega a alcanzar esa categoría.
Algunas de las situaciones por excesivas y desgarradas no son en absoluto creíbles y otras que se inician con un buen planteamiento, concluyen de forma torpe, precipitada o mal resueltas. Mitchum y Parker componen unas actuaciones mesuradas y bastante naturales, algo nada fácil en medio de tanta exageración, ello ayuda al resultado, pero con ser bastante, es solo una isla en medio del océano. El resto del reparto, no es que esté mal, concuerda más con el tono general de la cinta.
Minnelli ha dirigido películas mucho mejores, faltaría más, si no lo hubiera hecho, solo formaría parte de la historia del cine por ser el padre de Liza Minnelli.
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14 de 19 usuarios han encontrado esta crítica útil
6
Se deja ver, pero Minelli ha tenido mejores días.
Un poco demasiado larga, tópica, y pasada de moda. Sin embargo, este melodrama sureño sobre los dramas familiares provocados por un cabeza de familia machito y en exceso promiscuo se deja ver con agrado, aunque a mí personalmente me haya impacientado bastante y haya estado lejos de entusiasmarme. Y no sé exactamente por qué. Porque, vamos a ver: el "rollo Tenesse Williams", con esos secretos de familia y esa humedad en el ambiente, late aquí con todas las de la ley. Y la estética y la música son muy parecidas a otros melodramas sureños similares como "La gata sobre el tejado de Zinc" (aunque aquí haya más exteriores, de modo que no resulta tan claustrofóbica). Incluso esa especie de pesadez típica de las superproducciones en cinemascope americanas de los cincuenta y sesenta, con esas puestas en escena tan envaradas (las cámaras pesaban como crías de elefante), en las que los personajes suelen transitar por unos espacios interiores -y a veces exteriores también- recreados minuciosamente en estudio, como si se tratara de escenarios teatrales observados desde la fila 10, esa pesadez, decía, está aquí también inevitablemente presente. Pero, por alguna razón, aunque el talento de Minnelli eleva el previsible tono de la función, le salió bastante mejor "Como un torrente" con Frank Sinatra y Shirley Maclaine, o aquel "biopic" estupendo con Kirk Douglas sobre Vincent VanGogh.
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8 de 8 usuarios han encontrado esta crítica útil
10
La Herencia de la Carne (1960) (10.0)
Maravillosa película, que desde sus inicios denota una maestría excepcional en sus grandes actuaciones, una historia inquietante, porque talvez toca nuestras nuestras fibras más profundas. Con sus giros inesperados, se hace emocionante sin caer en facilismos y por el contrario, tratando con mucha profundidad temas como la infidelidad, las relaciones de padres e hijos, la soberbia y ese futuro incierto, que nos inquieta en la adolescencia. Un guión notable, con grandes y estremecedores diálogos. Una película que nos deja muchas preguntas y respuestas sobre lo difícil de la condición humana. Magistral obra, inolvidable su historia y sus personajes.

"Al hogar llegó el marino,
al hogar llegó del mar
y el cazador llegó...
de la colina al hogar"
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9 de 12 usuarios han encontrado esta crítica útil
9
El mujeriego Wade Hunnicut
Intenso y muy acertado melódrama del gran Minnelli, (El loco del pelo rojo, Los cuatro jinetes del apocalipsis), que ahonda con mucho acierto en las, (muchas veces), complicadas relaciones entre padres e hijos, introduciendo además, espinosas tensiones sentimentales y largos y dolorosos rencores entre sus personajes principales.
Al frente del reparto, el gran Robert Mitchum, (Río sin retorno, La noche del cazador), interpretando a un feudal terrateniente con pocos escrúpulos, junto a la atractiva Eleanor Parker, (Scaramouche, Sonrisas y lágrimas), como su sufrida esposa, y la presencia de los irregulares George Hamilton,(El hombre que amó a Cat Dancing, Amor al primer mordisco), y George Peppard, (Desayuno con diamantes, Operación Crosbow), cuyas interpretaciones son muy notables.
Pese al paso de los años, esta película sigue cautivando a través de su tensa historia.
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8 de 11 usuarios han encontrado esta crítica útil
7
Buena.
Empiezo diciendo que me esperaba más de una película que había leído que era genial, casi una obra maestra.
Para empezar, algunas escenas sobran, simplemente las ponen por alargar metraje que al final se hace tedioso. También digo que otras escenas son muy buenas para su época.(a mí, en particular me gustó la de la caza del ¿jabalí?.)
Las actuciones son decentes. Destaco al genial Robert Mitchum y a George Peppard.

Destaca también la fotografía.
7/10
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8 de 12 usuarios han encontrado esta crítica útil
7
Había mejores mimbres.
Pese a que Minnelli dirigió con tacto y oficio la película, ésta no llega a cotas brillantes, denotándose como un melodrama sureño perdido entre demasiados tópicos, diálogos y minutos. Queda, pues, una obra bien hecha y nunca aburrida pero también un desdibujado melodrama familiar y un desencadenado drama de personajes. Vamos, que había mejores mimbres para obtener un mejor cesto. Por cierto, la traducción al español del título original es literalmente absurda.
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6 de 9 usuarios han encontrado esta crítica útil
6
El de los puros, el que está encantado por que los planes salen bien, y el de el "love" y el "hate" en los nudillos.
Clásico culebrón americano ambientado en el sur.

Americano:
dícese del habitante de Estados Unidos.
Acepción secundaria: habitante del continente americano (Estados Unidos).
A veces, siempre dentro de un contexto, por continente americano se sobreentiende la suma de América, Canadá, Alaska, América Central y América del Sur.

Sur:
dícese de la comarca estadounidense más cercana a Centro América.
Acepción secundaria: uno de los cuatro puntos cardinales colocados sobre el horizonte, ubicado diametralmente opuesto al norte.

Tras fruncir el ceño en la primera escena, abrí la boca para no decir nada.
Tras cerrar la boca, arqueé las cejas y las mantuve así durante los minutos de metraje dedicados al jabalí.
Tras dar descanso a las cejas, se me disparó la comisura labial, y comencé a sonreir.
Me sentí por encima del film. Je, je, je... basura.
Y de pronto, The End.
¡Seré gilipollas!
Sin darme cuenta, la historieta me había capturado.
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15 de 28 usuarios han encontrado esta crítica útil
9
Peliculón
Posiblemente, mi película favorita, en ardua pugna con sólo dos o tres más. Fascinante Minnelli (como siempre) y uno de los más apabullantes papeles de Mitchum. Para verla más de una vez.
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4 de 7 usuarios han encontrado esta crítica útil
4
Este sur tan democrático
"Con él llegó el escándalo" tiene el grave inconveniente de que todas las historias que aparecen son feas. Es más, son indignantes. Por ejemplo, no sé a qué espera Hannah "Montana" (una Eleanor Parker bellísima) para dejar a su marido, Wade, (Robert Mitchum), que en mi casa se ganó el apelativo de "pedazo de cerdo". No, si encima lo quiere. Yo secretamente apostaba por el idilio con Rafe (George Peppard), el otro guapo de la función, al que sólo le saca en la vida real ocho años. Después de los trece de la mujer de Hugh Jackman, ¿quién va a censurarlo? Anda que la otra chica, Libby (Luana Patten). Si es que se delata diciendo que quieren cazar hombres. No, os tenéis que dejar cazar. En definitiva, la película no es que sea mala, no lo es, pero no me gusta nada.

PD. Mientras la estaba viendo pensé que ésta sociedad tan progresista da un poco de asco, sobre todo, por lo bobas que son las mujeres y lo mezquino de estos varones, lo que me hizo pensar en la imagen de Texas, que es donde se ubica "Con el llegó el escándalo". Pues pistoleros, terratenientes, ranchos, rangers, todo con un toque sureño, antaño esclavista, se unión a los confederados, conservador y "machista" un tanto primitivo. De hecho, tenemos en mente la asociación de este estado con G. Bush, del que fue gobernador. O sea, un supuesto feudo derechista. Sin embargo, o sorpresa, desde 1846 hasta ahora, 2014, otros han gobernado unos 38 años y los demócratas, 126. O que los del partido de Obama han mandado cien años seguidos, desde 1879 a 1979.
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3 de 5 usuarios han encontrado esta crítica útil
3
Las escandalosas notas medias de FA.
Un verdadero homenaje al histrionismo y la exageración, eso es lo que es esta película. Robert Mitchum interpreta a un rico terrateniente bastante déspota, machista y bruto que vive con su amargada esposa (Eleanor Parker) y con un hijo bastante tontorronzuelo (George Hamilton) al que no le gustan las aficiones falderas de su descocado papá. Ésa es básicamente la historia. Y a partir de esta pueril trama Minnelli se monta un dramón de tomo y lomo que, para más inri, es traducido al castellano con el desternillante título de "Con él llegó el escándalo". La pregunta es: con quién?

Exceptuando a Robert Mitchum, que hace un importante esfuerzo de contención interpretativa, y de George Peppard, simplemente pasable, el resto del reparto está directamente para el harakiri. Sobre todo el niño, George Hamilton. Unos desplantes, unos aspavientos, unas idas y venidas, unas contorsiones, unas muecas... En fin, hay que verlo para creerlo.

Aparte, la primera hora de película es un auténtico tostón para el que no sea aficionado a la caza. Para darnos a entender que el muchacho admira muchísimo a su padre y quiere que se sienta orgulloso de él, se nos hace un relato tan minucioso de lo que es una jornada de caza que, salvo que uno sea un fanático del tema, aburre hasta a las cabras. Viendo la hipergesticulación de Hamilton lo que extraña de verdad es que no mate a todos los animales del bosque, pero de susto.

En fin, una historia que pretende ser un acercamiento a las relaciones padres-hijos y se queda en un compendio de escenas en las que los excesos interpretativos de los actores invitan más a la risa que a otra cosa.

Para escándalo de verdad, la nota media que consiguen estos "clásicos". Eso sí que es para echarse a llorar.
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10 de 20 usuarios han encontrado esta crítica útil
5
Él
Recuerdo que esta película me entusiasmó cuando la vi hace muchos años. Quizá lo que me pasó, ahora que lo pienso, es que me enamoré de él, de ese vaquero con la camisa siempre sudada y abierta, de cabello rubísimo, ojos azul pastel y sonrisa de ángel. Yo no sabía entonces que su nombre era George Peppard.

Puede que también influyera mi evidente inocencia, la cual hizo que me pareciese una historia escandalosa, increíblemente audaz y llena de un erotismo latente. Bueno, algo de eso hay, pero por encima de todo ello, «Con él llegó el escándalo» es, y esto es un descubrimiento, una historia que no gusta. Es decir, que estas relaciones te producen emociones encontradas entre la indignación y el desagrado: cuernos a granel, bodas de penalti y sin amor, y falta de diálogo entre los personajes, a veces imprescindibles dadas las situaciones; por ejemplo, entre Raf y Theron sobre determinada chica. Por cierto, Raf, ¿no te podías haber arrastrado un poco más ante ella...? Entiéndase la ironía, claro.

Bueno, a lo mejor mi perspectiva se vio alterada, muy en el fondo de mi misma, porque posiblemente quise ser como la señora de la casa: esa dama pelirroja y elegante, tan bella como glacial, tan rotunda y firme, como mujer enamorada que esconde una gran pasión. Eleanor Parker es una delicia, en todos los sentidos. Su pareja es otro grande, un Robert Mitchum poderoso e impactante, a su manera atractivo. La pareja que forman es dramática y, a decir verdad, poco explicada. Ella puede que tomase una decisión muy drástica en su momento, pero lo que está claro es que él no hace nada por reconquistar a su esposa, sino lo contrario, empeorarlo todo.

Vista hoy, «Con él llegó el escándalo» no me entusiasma como en el pasado, pero la peli tiene su gancho. El reparto lo vale.
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3 de 6 usuarios han encontrado esta crítica útil
8
Correcto culebrón
Melodramón algo barroco por lo tremendista, folletinesco y exagerado del argumento, con un aluvión de emociones y sentimientos desatados, que parecen sacados de una novela decimonónica de Clarín, pero que se deja ver con agrado pese a su algo excesivo metraje. Hay escenas que perfectamente podrían haber sido suprimidas o eliminadas sin alterar nada la trama y dándole algo más de agilidad a la misma.

Puede que Minnelli tenga mejores cintas de este estilo, pero esta no deja de ser buena. La ambientación entronca con otras películas de la época, como "El largo y cálido verano", con ese Sur machista, rudo, impregnado de calor, humedad y sudor. Por su argumento también recuerda a obras de Douglas Sirk. Además del buen hacer de Minnelli, a destacar algunas de las actuaciones. A Mitchum el papel le va como un guante, siempre contenido pero dándole ese toque de tipo duro y prepotente. Algo más endeble veo a Parker, y por supuesto al mucho más bisoño Hamilton, pero ninguno de ellos acaba de desentonar y mantienen el tipo. Luana Patten (Libby) da vida a una joven cuyo perfil no queda muy claro con un comportamiento errático, pero que pese a sus errores también demuestra un buen corazón.

Pero sin duda la gran sorpresa para mí es Peppard, que posiblemente realiza su mejor interpretación junto a "Desayuno con diamantes". Su personaje me parece el más interesante y acaba por convertirse en el verdadero protagonista de la cinta. Es un muchacho resuelto, espabilado, pero dotado de una inmensa bondad y rectos valores. Su origen no le convierte en un amargado lleno de odio y rencor. Desarrollo esta parte y otras en la zona spoiler.

Del absurdo título que se le puso en España, sin comentarios.
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10
La emoción de la caza.
Esta excelente película, ni mucho menos de un tema agradable, ni apto para niños, que cuenta con un gran mensaje valorizante, y además, para todo aquel que sea cazador, se sentirá ampliamente identificado durante los 50 primeros minutos del metraje. (Yo soy cazador). El resto de la película es muy buena, pero trata un tema muy desagradable. Por esta razón, no la recomiendo a todo el mundo, pero reitero lo dicho, es una espléndida película.
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3 de 7 usuarios han encontrado esta crítica útil
8
Buen melodrama, aunque no uno de los grandes
Por lo que a mí respecta, esta película tiene tres elementos que destacan, y uno que la convierte en un melodrama menor. Por un lado el reparto es espléndido: Mitchum, Parker y Peppard. La dirección si cabe, es mejor o igual de buena que el reparto, con Vincente Minelli tras las cámaras. El tercer elemento a favor de la cinta, y como he leído en una crítica especializada, es la estética de la película (la fotografía, ambientación), es decir, lo que viene siendo el apartado audiovisual en general, puesto que la calidad del sonido y la banda sonora también son destacables.

Sin embargo, tiene un punto en contra, que le impide ser una grande del género, y esto es la historia, o el argumento, que no es que no sea bueno, pero no es del nivel de otros melodramas como Picnic (por decir una de tantas) o El largo y cálido verano.

Dicho lo mismo pero al revés: el reparto, la dirección y el apartado audiovisual, convierten una historia poco original y más que vista, en una película bastante interesante y entretenida.

Sobre los personajes, comentar que a Robert Mitchum creo que lo eligieron porque su perfil daba el pego para el personaje escabroso que tenía que interpretar en este film. A Eleanor Parker siempre da gusto verla y George Peppard me encanta, no puedo evitarlo. En cuanto al personaje principal, el hermano de Peppard en la película, la verdad es que para mí es lo más flojo de Con él llegó el escándalo. Me aburren los niñitos pijos de las películas, mucho mejor el hermano mayor guaperas, macho dominante y tipo curtido que interpreta Peppard.

De Vincente Minelli, nada que comentar que no se sepa ya, solamente que esta vez, puso su talento al servicio de una historia no tan buena, pero su calidad en la dirección se ve reflejada como no podía ser de otro modo.

En conclusión: una película que, aunque su argumento no sea especialmente bueno u original, lo es lo suficiente como para que junto con su gran reparto, dirección y apartado estético, resulte una cinta bastante entretenida y que permite pasar un buen rato.
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1 de 3 usuarios han encontrado esta crítica útil
10
El peso del apellido
He visto varias veces esta película y todavía me sigue pareciendo una verdadera maravilla. Una película que aguanta el peso de los años de una manera envidiable, y que décadas después sigue haciendo que el espectador se pegue a la pantalla con este drama.
Su director Vincente Minnelli realizó en 1960 un film que narraba una historia familiar donde los secretos y las mentiras eran algo cotidiano. Un drama en el que el patriarca es un hombre rudo al que todos respetan por el miedo que le tienen. Un hombre que es infiel por naturaleza, y que su fama de mujeriego pesa sobre su hijo. Un muchacho criado por su madre (la cual detesta a su marido) y que en la adolescencia quiere ser cada vez más parecido a su padre.
Su historia te atrapa desde el minuto uno y cuenta con escenas realmente memorables que no te dejan moverte del sofá. Momentos llenos de dramatismo que dan ciertos giros a la historia, y que producen que la trama tome otra dimensión mucho más elevada de lo que uno se pudiera imaginar.
Cuatro son los protagonistas de este impresionante film. Robert Mitchum da vida a ese hombre que cuenta con una dureza en su ser que es imposible traspasarla. Eleanor Parker es la mujer que asume la condición de su marido; pero que tiene la suficiente fuerza para aguantar los chismorreos y plantarle cara a su marido. George Hamilton es el hijo de este matrimonio que ha sido educado bajo la falda de su madre, pero que ahora necesita conocer el mundo de los hombres y su lado más oscuro. Por último, George Peppard da vida a un joven que trabaja en la finca de Robert Mitchum, el cual es capaz de dirigir la dureza de su jefe y que cuenta con una gran bondad en su interior.
Todas las actuaciones son realmente brillantes y regalan unos personajes únicos que emocionan con cada vivencia y con cada situación. Momentos duros llenos de un fuerte dramatismo nos introducen en esta familia que cuenta con un pilar central en la imagen del padre; el cual pudre todo lo que le rodea.
En fin, "Con él llegó el escándalo" es una de esa grandes joyas de la época dorada del cine de Hollywood. Un film que cuenta una historia dura que engancha desde el minuto uno; y que ofrece escenas que sorprenden y dejan boquiabiertos. Una película que resiste el paso de los años de una forma heroica, afianzando que es una historia de calidad y que está hecha para que todo el mundo la disfrute.
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