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8
"Por Judas Tadeo"
Kitty Foyle (Ginger Rogers), una aplicada empleada de una lujosa perfumería de Nueva York, se ha propuesto casarse con su rendido amante, el doctor Mark (James Craig), sin embargo, desiste debido a la súbita aparición de un antiguo amor, el ricachón Wyn Strafford (Dennis Morgan). Él quiere llevársela a Sudamérica, pero mientras la guapa moza hace las maletas, recuerda su pasado y…

Una película hecha a la medida de Ginger Rogers y que significó el punto más alto de su carrera, llevándose el oscar y el reconocimiento de la Academia de Hollywood por su brillante interpretación. La dirección corre a cargo de Sam Word que realiza un excelente trabajo, con una eficaz estructura en flash-back, por episodios, introduciéndonos una bola de nieve en cada capítulo. Una película muy inteligente, una obra maestra de la sugerencia, del sutil encanto del doble sentido y que contó con un guión, atrevido y lleno de agudezas del gran Dalton Trumbo,
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7 de 7 usuarios han encontrado esta crítica útil
7
Un frío drama de los 40.
Una humilde pero inteligente joven, Kitty Foyle (Ginger Rogers) tiene la mala suerte de enamorarse de Win Strafford (Dennis Morgan), director de una empresa periodística de Filadelfia - en la que ella trabaja como secretaria- y miembro de una acaudalada y orgullosa familia. Aunque llegan a casarse, los fracasos económicos de Win le obligan a refugiarse en su aristocrático universo familiar, que rechaza desde el principio a Kitty por no pertenecer a su mismo mundo. Kitty se separa y va a trabajar a Nueva York, donde encuentra un trabajo con el que dificilmente puede sobrevivir y conoce a un joven médico que también pasa muchas dificultades económicas. Todo el problema que se plantea en la película es la terrible duda que aflige a Kitty: ¿debe esperar a que Win vuelva a sus brazos, o será preferible decidirse por el amor que le profesa el médico? - Como no vamos a contar como termina la historia, digamos simplemente que es un drama típico de los 40, pero un tanto frío, donde solo destaca el vigor interpretativo de Ginger Rogers, muy lejos de parecer una sufrida mujer a quien la vida le castiga por sus errores. Película discretamente entretenida.
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6 de 7 usuarios han encontrado esta crítica útil
8
La difícil lucha entre el corazón y la razón
No es nada fácil para una mujer (y tampoco para un hombre) elegir a la persona con la que decidirá casarse o formalizar la relación de pareja. Hay deseos muy íntimos y hay razones de conveniencia; nos debatimos entre nuestros impulsos y entre el deber ser; entre lo que nosotros queremos y lo que nuestros más cercanos nos dicen que sería lo correcto. ¿Qué hacer entonces?

Creo que, Kitty Foyle, es una chica muy bien puesta en su actitud ante la vida, pues al debatirse entre el amor que le profesan dos hombres de diferentes profesiones y estrato social, se guía primero por lo que le indica su propio carácter. Esto la lleva a no aceptar a hombre alguno por lo que pueda darle en términos materiales, sino por la importancia que le concede, por el respeto que le demuestra, y por el amor que le prodiga.

Wyn, el editor de una revista e hijo de una prominente familia, y Mark el médico, son los dos hombres que, sin rivalizar directamente entre ellos –ni siquiera llegan a conocerse-, comparten el afecto de esa muchacha trabajadora, que primero vivirá una cálida y emotiva experiencia con el joven Wynn… hasta que la clase social, los compromisos familiares, y las apariencias formales irrumpen como un escollo difícil de tramitar. Mark, entre tanto, será el hombre que espera, el médico comprometido, y el enamorado que se cuida muy en serio de no dar un solo paso en falso.

En este sentido, la historia se torna predecible, se someterá a esa suerte de convenciones que solo funcionan en el cine buscando complacer a la gran masa, pero procurará dejar ese sabor amargo en la boca, con el que sentimos que va a primar el deber ser, en contra de los irrefrenables ímpetus del alma.

El firme carácter de Kitty y su afán de superación, la ponen muy adelante de la Cenicienta, con la que -decía su padre-, el príncipe seguramente se aburrirá porque tendrá muy poco de que hablar y muy poco que compartir. En este sentido, la chica de la perfumería, no está para nada en desventaja con el hombre que está más guardado en su corazón. Es pues, del lado de éste y de sus actitudes, que se define el poder ser, o no, de su intensa relación.

Creo que la novela de Christopher Morley (1890-1957), como el filme de Sam Wood, resultan de hondo interés para reflexionar sobre los caminos del amor. La adaptación que ha hecho Dalton Trumbo está colmada de lúcidos matices; la dirección de Sam Wood es de gran pulso técnico y una excelente dirección de actores; y en este sentido, Ginger Rogers luce magnífica, contenida y profundamente expresiva, y creo sin duda, que fue una muy digna rival de Bette Davis, Joan Fontaine y Katharine Hepburn, quienes compitieron para el premio Oscar que a ella se le dio, como reconocimiento además a una carrera en la que ya había brillado en numerosas ocasiones. Junto a ella, necesaria mención a Eduardo Ciannelli por su simpatiquísimo rol como el mesero Giono.

“ESPEJISMO DE AMOR” interesará sobre todo a las mujeres que deseen saber más de sí mismas, pero también es importante que la vean los caballeros que sientan que es necesario saber mucho más de ellas.
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6 de 8 usuarios han encontrado esta crítica útil
6
Valió un Oscar injusto.
El amor de una chica dividida entre dos hombres, los cuales pedirán su mano la misma noche. Ella recordará su historia con ambos. Una comedia melodramática avejentada, meramente eficiente de Wood, bastante aburridilla y de pocos vuelos, que sin ser exactamente un film mediocre sí es del todo olvidable. Lo curioso del caso es que Ginger Rogers ganó un más que discutible Oscar por ella, disputándoselo a memorables interpretaciones de otras actrices en grandes películas. Yo no lo entiendo, pues es la suya una interpretación nada sobresaliente, simplemente normal, como todo lo que ocurre en este espejismo de buena película.
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5 de 6 usuarios han encontrado esta crítica útil
10
ginger rogers y foyle, el verdadero espiritu de una mujer!
Mucho se dice que Ginger Rogers, no merecía ser la ganadora del premio Oscar a mejor actriz de 1940, lo cierto es que si se lo merecía, y su retrato de kitty, así lo demuestra, por las siguientes razones:
1. la película en si es lo que se puede llamar un verdadero “clásico”, pues nos narra la vida de una mujer en una época en la cual se comenzaba ya a sentir el feminismo, lo cual le anota una buena calificación a Sam Wood, y da una razón de porque esta película recibió nominaciones al mejor película y mejor director.
2. la interpretación de Ginger Rogers, es pausada y muy convincente con su personaje de una mujer con espíritu de amor que tiene que debate su amor, entre el trabajo, la sociedad y la felicidad completa, a diferencia de Joan Fontaine, que hizo un buen papel pero muy tímido lo cual le resta puntos.
Espejismo de Amor es un deleite audiovisual, convincente, con un buen ritmo en su guion, y con una excelente Ginger Rogers, que hizo uno de los mejores registros de su carrera.
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4 de 5 usuarios han encontrado esta crítica útil
7
“Los sueños que soñamos”
Buen melodrama de Sam Wood sobre una humilde empleada que debe elegir entre dos hombres, suerte de sombría cenicienta contemporánea -la película hace constantes referencias al cuento- relatado a través de una serie sucesiva de flashbacks enlazados. Romántica y un poco anticuada historia donde lo más interesante hoy en día, a ojos contemporáneos, es el orgulloso camino de la protagonista, su búsqueda de la felicidad tratando de equilibrar sus ideales y sueños de juventud con un sentido de la realidad necesario en el contexto de la América de la depresión de los años 30. Relato sobre las diferencias sociales en Filadelfia, resulta un poco simplista como retrato de la ociosa y acartonada vida de la ciudad norteamericana frente a la libertad de Nueva York –cosas del guion del izquierdista Dalton Trumbo, sin olvidar que el propio Wood era de Filadelfia-. Por otro lado, en su apariencia de melodrama romántico, el guion esconde algunos detalles muy avanzados para la época que pasaron, con dificultades, la censura y que se exponen con aplomo y naturalidad: divorcio, maternidad en soltería, infidelidad, aborto. Por el contrario, falla argumentalmente un poco por la obstinación de la protagonista hacia un merluzo como el pijo Wyn Strafford, lo que no impide una depurada actuación de Ginger Rogers, con un sabroso toque de ironía e irresistible gracejo “working class” que lamentablemente no se vio correspondida por sus compañeros masculinos, un mediocre Dennis Morgan de permanente y petrificada sonrisa como domesticado hijo de la flor y nata de Filadelfia y un soso James Craig como voluntarioso pero inane doctor. Sopesando todos estos elementos al final se consigue destilar una buena película en la bastante interesante carrera del maestro Wood.

“Yo no podía vivir su vida. Él no podía vivir la mía”
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2 de 2 usuarios han encontrado esta crítica útil
8
EL ENCANTO DEL ESPEJISMO
Comedia romántica que se mece en el vaivén dulce de la esperanza pero que también acepta las tarasacadas cuando la línea esquiva del destino se empeña en mostrar su rostro más severo.
El atractivo de G. Rogers proporciona empaque, autoridad moral y ese requiebro lleno de coquetería que enamora a la pantalla y se queda prendido en ella para que el espectador la haga propia.

El espejismo puede aparecer en cualquier lugar y nunca resulta conveniente dejarse seducir por su encanto.
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1 de 1 usuarios han encontrado esta crítica útil
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