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9
Historias sin final.
A pesar de lo que nos desean mostrar en el cine y la televisión, las estadísitcas no mienten: Estados Unidos tiene el peor índice de éxito en la resolución de delitos. El 85% de los robos, el 66% de las violaciones y el 33% de los asesinatos quedan sin encontrar un culpable. Esto es peor si se tiene la desgracia de vivir en un lugar donde la tasa de resolución de delitos es baja. Concretamente, tienes el doble de posibilidades de sufrir un robo, una violación o un asesinato.

Ebbing (Missouri), por tanto, conjuga la tormenta perfecta: un pueblo del Estados Unidos profundo donde una violación con asesinato lleva un año sin ser resuelta. La madre (una colosal Frances McDormand), harta, decide tomar la iniciativa y publicitar a lo grande la incompetencia policial (o lo que ella entiende por incompetencia). Porque el asesinato de su hija tiene que ser resuelto. Debe ser resuelto. Como sea. La búsqueda de la verdadera justicia es capital.

Y aquí empiezan las sorpresas, porque el reparto no es arquetípico. Todo lo contrario. Huye de buenos, malos, lágrimas y procedimientos policiales. Cada cual está dibujado con una profundidad poco frecuente y siempre al servicio de la historia, desde el sheriff (un estupendo Woody Harrelson) hasta el ayudante (un estelar Sam Rockwell). Lo que es más, la evolución que van sufriendo está trazada a la perfección en un ejercicio magnífico de guion y montaje. Nada chirría. Todos son humanos, buenos y malos. Contradictorios. Cada acción y reacción tiene lógica tanto narrativa como cinematográfica. Está todo en su lugar. La banda sonora, magistralmente elegida, ayuda a situarte en la psicología y en la zona, así como la dirección, que logra hacer fluir todo lo que cada uno lleva dentro hasta parecer que eres tú, el espectador, quien está viviendo el propio drama y empiezas a cambiar tus puntos de vista sobre los personajes una vez llegas a conocerlos, como hacen los propios personajes.

Tres anuncios en las afueras, también, es toda una bofetada al estilo de vida estadounidense. No es eso lo que la hace muy buena. Estoy seguro de que el resto de sociedades del mundo son igualmente penosas, aunque sí es cierto que EEUU presume siempre de ser idílico y alguien les tiene que sacar de vez en cuando de su propio autoengaño. No me intreresa este mensaje, aunque fundamente la psicología de la historia. Me importa cómo refleja la búsqueda de la justicia y cómo reaccionamos cuando no la encontramos; es más, cuando sospechamos que nunca podrá llegar.

No os la perdáis.
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249 de 294 usuarios han encontrado esta crítica útil
10
De violencia, gótico sureño, western y "pandillas"
"Three Billboards Outside Ebbing” no sólo resulta fascinante porque retrate a la perfección ese sur profundo, sórdido y salvaje que aún pervive desde Faulkner o el western, sino porque no deja títere con cabeza en ese mapa de personajes prototípicos, todos desquiciados, perdedores y garrulos ya sean policías, amas de casa o dentistas, y porque cierra una trama a la perfección aunque el final parezca abierto.

En una escena magistral, la protagonista (mítica antiheroína desde ya) le explica a un cura por qué formar parte de una “pandilla” te hace también culpable de todos los abusos e injusticias cometidos por otros miembros de esa pandilla, los supieras o no. Si estás con ellos, encubres y callas, entonces los consientes.

En la Zona Spoiler comento mi teoría sobre el crimen que ocupa el tema central del relato, aunque en realidad su resolución no es lo verdaderamente importante sino esa corriente imparable de bajos instintos, venganzas, corrupciones y actos propios de justicia.
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152 de 174 usuarios han encontrado esta crítica útil
9
Tres maneras de morir
Jodidamente inclasificable. Empezando por encontrar un título para esta reseña, tratar de resumir o de hallar un único denominador al conjunto de sugerencias, temas y circunstancias que rodean a esta cinta se vuelve una tarea titánica e insalvable por su riqueza de contenidos, por su variedad de derroteros que abarca, por su complejidad de evocaciones que sugiere, por su amplitud de miras y porque no resulta fácil resumir en pocas palabras la inagotable pluralidad de significados que va tocando a lo largo de su metraje. A primera vista parece una historia de venganza: el afán justiciero de una madre coraje que necesita a toda costa que se honre la memoria de su hija vejada, violada y asesinada. Pero tras esa áspera superficie de revancha y desquite late la culpa, bulle el yerro, quema la omisión y arde la responsabilidad por no haber protegido a lo más querido, ya por siempre perdido, deshonrado y humillado.

No hay buenos ni malos y eso lo complica todo. O, más bien, los supuestos buenos pecan de negligencia, abuso o arbitrariedad, los supuestos malos no son tan malvados como parecen y los culpables ni tan siquiera hacen acto de presencia. El vacío es el verdadero protagonista de la función, la ausencia de nuestros seres queridos, la dificultad de despedirse de lo que nos carcome, la imposibilidad de dejar atrás lo que nos corroe, la injusticia de querer ser justos en un mundo arbitrario y cruel, la imposibilidad de rematar una faena aunque en ello nos vaya la vida, la memoria, el recuerdo, el amor… Si hubiera respuestas sencillas ante problemas complejos todos saldríamos ganando, pero entonces no estaríamos en la realidad, sino en un mundo fabuloso de hadas y duendes, de encantamientos y leyendas que por desgracia nos es ajeno, extraño e inalcanzable.

Gracias a un guión original que roza la perfección (pergeñado por el propio director, Martin McDonagh) y a un reparto pletórico que encarna sin resquicios ni contemplaciones unos papeles ingratos, ambiguos, deleznables, atroces y egoístas, que abraza a tumba abierta la molesta confusión de la vida y de la muerte: El rostro granítico y desolado de Frances McDormand nos revuelve las entrañas y nos da pavor, la vulnerabilidad de Woody Harrelson nos desconsuela y abate, la garrulería primitiva y racista de Sam Rockwell nos impacta hasta alcanzar una inesperada compasión e indulgencia… Si pudiéramos ponerle coto a la vida no tendríamos que deambular por siempre perdidos y desfondados por las afueras, pero entonces no estaríamos asistiendo a la radiografía del desconsuelo y la futilidad.

Merece la pena dejarse abofetear durante este viaje pedregoso: la recompensa será una indeleble amargura, entre lo tragicómico y lo funesto. Un enigmático portento.
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99 de 122 usuarios han encontrado esta crítica útil
8
Todo un peliculon
Sin lugar a dudas para mi la mejor película del Festival de cine de San Sebastián, estaba integrada en la sección Perlas ya que había ganado en Venecia el premio al Mejor Guión y en Toronto el premio del público. Merecidamente en Donosti ganó también el Gran premio del público con pocas películas que le hicieran sombra.

Martin McDonagh director de “Escondidos en Brujas”y “Siete Psicópatas” escribió también el guión pensando siempre en Frances McDormand como la protagonista principal, pero ella tenía serias dudas para interpretarlo ya que se veía con 58 años muy mayor para el papel, fue su marido Joel Coen el que le convenció ya que el guión le parecía maravilloso.

Aparte de Frances, estan Woody Harrelson como el jefe de policía, Sam Rockwell, Peter Dinklage, Abbie Cornish y John Hawkes todos ellos en unos personajes muy bien creados y que ayudan a que la película sea redonda.

Filmada en Carolina del Norte, el director de fotografía es Ben Davis (Kick Ass, Los vengadores, Dr. Strange, Guardianes de la Galaxia) , tiene una partitura como siempre magnífica de Carter Burwell.

Un film negro y triste pero a la vez muy divertido e irónico, algo muy difícil de realizar ya que tiene muchos matices y giros sorprendentes. Una película increíblemente buena y que posiblemente se convierta rápidamente en una película de culto para los amantes del buen cine.
Destino arrakis.com
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93 de 122 usuarios han encontrado esta crítica útil
4
La publicidad hay que pagarla
Nominada a mejor guion, mejor película, mejor montaje, mejor banda sonora, mejor actriz y actor principal y mejor actor secundario, y con una nota media de 7.8 en la web, «Tres anuncios en las afueras» es teóricamente la mejor película que podemos ver a día de hoy en las salas de cine.

No quiero ser malvada y no busco hacer saña, pero ¿no se está sobredimensionando un poco? A caballo entre el western, los Coen y Cormac McCarthy, «Tres anuncios en las afueras» nos narra el conflicto entre una madre que ha perdido a su hija y la presión de todo un pueblo de Missouri ante su particular forma de denunciar la impunidad del crimen. Esto, que a primera vista se podría pensar que es lo importante, en el fondo no lo es, solo la excusa, el macgufin para contarnos lo que de verdad le interesa a Martin McDonagh: un alegato a favor del amor y la solidaridad entre las personas.

Para ello hace un retrato de personajes increíble, vamos, que no se cree, en el que volvemos a encontrarnos con el repetido planteamiento de lo que llamaré «evolución mágica». Es decir, que yo hasta hace cinco minutos he sido una persona violenta, con pocos escrúpulos, una tirada de la vida, y cinco minutos después evoluciono a un héroe lleno de amor y de tolerancia hacia el prójimo. Porque sí. Los personajes ambiguos suelen ser fascinantes, pero la gama de grises tiene que perfilarse con coherencia y sentido, tiene que haber relación entre causas y efectos; es una falacia pensar que un psicópata que no ha demostrado nunca sentimientos va a enamorarse o que un racista convencido abrazará a un negro por arte de birlibirloque. Eso son clichés, una prueba de ese buenismo exasperante en el que no se comprende que el mal, que la ira, que la frustración, que los pensamientos políticamente incorrectos están dentro de nosotros, en unos más y en otros menos, y que para extirparlos de nuestra psique y de nuestra alma se necesita mucho más que una carta o que un discursito, por mucho amor que haya en ello.

Así, «Tres anuncios en las afueras», de la que diría que es más comedia negra que drama, está repleta de esa incoherencia, de situaciones y actitudes inverosímiles que lastran el relato. Además de incluir con toda alevosía un discurso feminista en el que las mujeres válidas son cincuentonas, duras, agresivas, independientes y muy badass, y las no válidas tienen diecinueve años, sirven de huida vital y sexual para el varón y son tan bobas perdidas que se enamoran de un viejo maltratador. Este punto en torno a la violencia me parece interesante. Porque quizás el maltrato depende de la percepción, y es muy posible que Mildred (y el guion) perciba que la violencia es solo una manifestación de las personas independiente del género; solo una reacción humana válida en la que gana el más fuerte, una interacción entre iguales en la que ella misma puede a veces ganar o perder.

Mucha publicidad y poco fundamento.
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168 de 291 usuarios han encontrado esta crítica útil
10
Sí se puede decir más alto y más claro: en un anuncio de la carretera
Es increíble que una película como ésta pueda ser rechazada por comentarios destructivos. La película es excepcional en su montaje, en sus actuaciones, en su dirección, en sus localizaciones, en el tratamiento del guion y en todos los aspectos, la brutalidad que exhibe el inmenso Sam Rockwell es más común de lo que uno piensa y no se ha entendido. Es impepinable que la película se limita a las circunstancias y no puede ir explicando cada secuencia y entretenerse en lo que sería lo cotidiano e insustancial de lo que uno hace o no hace cuando no hace nada, por ejemplo. Es alucinante que alguien se queje de que al sheriff no le pegue la mujer que tiene, seguro que esa persona luego se definirá en sus círculos como persona de mente abierta y libre de prejuicios. Se queda uno nota.

La película es, en todos los aspectos, una bocanada de aire renovado, enclavada en esa América que de profunda no tiene un pelo, es la América de los Coen, de las buddy movie de cachondeo, tan reconocible que te hace sentirte como en casa, mientras te mete en el asunto sin explicaciones y desde el minuto uno en el que ya estás absorto, enganchado. Quién no lo esté no se entiende.

Sam Rockwell está inmenso, es difícil pensar en alguien que pudiera superarle a la hora de meterse en el papel de un poli con tal gama de psicopatías, brutalidad y encima llegar a entenderlo y reconocerlo, que es más difícil todavía. Lo mismo que todos los demás que ya es decir, incluyendo el racimo de barbaridades con las que nos deleita la señora Frances. En fin, no sé qué se puede achacar en contra de la escena en la que Woody tose sin querer cuando es una secuencia acojonante de un realismo tal que hasta tú mismo le disculpas al tío. Bueno, la película es excepcional, con personajes de alta gama incluyendo a Peter Dinklage, inmenso, cómo pasea y representa el peso de todos los que son cómo él, de toda una vida vivida siendo diferente y la protesta terrenal que clama de continuo. Es acojonante, ya nos lo demostró en Vías cruzadas, algo fuera de serie, cada minuto es aprovechable y para reflexionar profundamente. Pienso que hay gente muy enclaustrada en sus ideas, y en vez de aceptar unos hechos expuestos de forma peliculera pero con ganas y eficacia, no lo olvidemos, buscan razones para seguir con sus verdades y les cuesta respetar las que no comulgan con las suyas y te quieren convencer de ideas absurdas muy lejos de la realidad de esta película.
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59 de 89 usuarios han encontrado esta crítica útil
9
¡Tremenda!
Fondo rojo. Y letras negras, enormes. El primero deja claro lo ocurrido: “Violada mientras moría”. El segundo marca el contexto: “¿Aún ninguna detención?”. Y el tercero apunta al principal responsable: “¿Cómo es posible, jefe Willoughby?”. Nada consuela a Mildred Hayes por la tragedia que se llevó a su hija. Pero sí hay algo que la enfurece: ¿por qué demonios la policía se ha rendido? Por eso se gasta sus ahorros en los Tres anuncios en las afueras de Ebbing, Misuri que dan el título a la nueva película de Martin McDonagh. Por lo menos, que todo el pueblo sepa.
¡Tremenda!, El cine nos suele regalar cada cierto tiempo una obra maestra, una joya, una de esas películas que se te quedan en la retina y en el cerebro y que no te puedes sacar durante días y que con el paso de tiempo la valoras mucho, esta es una de las elegidas, esta es una de ellas... ¡Tremenda!

"Tres anuncios en las afueras de Ebbing, Misuri" es, y no necesariamente por este orden: a) el título más absurdo, y llamativo (aunque descriptivo) de la temporada; b) la comedia (o algo parecido) mejor escrita en mucho tiempo; c) la consagración de Frances McDormand como la actriz que de forma más precisa refleja la amargura (o el simple odio) bravo por ella, una actriz que ya nos dejó la boca abierta a todos con "Fargo", y d) la prueba de que Martin McDonagh es capaz de romper nueces con la mente (rigurosamente cierto). De otro modo, sin duda la sorpresa que la competición de Venecia. La película se estrenó en el festival y llegó a ser considerada por la crítica la mejor de las exhibidas en la sección oficial del certamen italiano. Era uno de los títulos que mayores expectación había despertado porque se aventuraba un recital interpretativo por parte de Frances McDormand que aunque no se hizo con la Copa Volpi sí que se perfiló como una seria aspirante a llevarse el Oscar a la mejor actriz. Martin McDonagh sí que se ganó el premio al mejor guión.
El éxito en Venecia fue superado con creces en Toronto en donde se llevó el premio concedido por el público. Y también ha sido presentada en los festivales de Londres y San Sebastián en donde nuevamente se vio recompensada con el galardón otorgado por la audiencia.
Pues bien, en este registro se mueve la cinta del director de "Escondidos en Brujas" y "Siete psicópatas". La idea sobre esta película la tuvo hace dos décadas cuando vio un anuncio valla publicitaria que sacaba los colores a la policía local de un estado del Sur de los Estados Unidos y pensó en la rabia acumulada que debe de tener una persona para tomar esa medida. McDonagh completa con sus dos cintas anteriores una trilogía virtuosa donde asuntos tales como la melancolía, el ridículo, la incompetencia y el más simple patetismo adquieren el tamaño de asuntos existencialmente relevantes. Todo está mal, todo es triste, pero lo peor es que encima hay zanjas. Y te mueres, claro. Eso si antes no decides suicidarte, claro. No es una simple postdata a los hermanos Coen, tampoco se trata de Tarantino, nadie le compararía con Haneke... pero algo hay de todos ellos.

"Tres anuncios en las afueras de Ebbing, Misuri" ¿No les parece el título de una instalación artística, más que de una película? Y el modo en que el cineasta filma esos tres carteles avala esta intuición: tres avisos, tres amenazas en forma de valla publicitaria que aparecen de la noche a la mañana en la carretera que conduce a una ciudad de mala muerte del Medio Oeste americano, en medio de una zona desértica, fantasmal, bañada en una luz irreal. Tres admoniciones que anuncian el espanto: una joven murió asesinada en esa zona y –según su madre, la que ha pagado tan macabra publicidad— el sheriff no hizo nada para averiguar lo sucedido.
"Tres anuncios..." no es una película del todo deprimente es gracias a la destreza alquímica con la que el director Martin McDonagh incorpora al relato generosas dosis de humor que van del sarcasmo más negro al 'slapstick' más tonto, sin impedirnos en el proceso empatizar con todos y cada uno de sus profundamente dañados personajes.

El principal reclamo es Frances McDormand. La actriz como dije antes ya se llevó la estatuilla por su interpretación en "Fargo" de los hermanos Coen y aunque no sea una estrella con el poder de Meryl Streep es lo suficientemente respetada por Hollywood y también por la prensa. El personaje de Mildred Hayes, el primero femenino con gran peso en la carrera como cineasta de McDonagh, fue escrito exclusivamente para la intérprete.
Las actuaciones de reparto también han sido destacadas. Woody Harrelson interpreta al jefe de la policía local enfermo que es adorado por los ciudadanos y al que la protagonista sacará los colores. Harrelson (candidato al Oscar por El escándalo de Larry Flynt y Messengers) ha recibido muy buenas críticas pero es Sam Rockwell quien le ha eclipsado al meterse en la piel de un oficial incompetente a la hora de hacer el papeleo pero implacable con el puño y las armas.

¿De verdad necesitábamos otra película sobre la América profunda, sobre agentes de la ley perezosos e indolentes, sobre poblachos dejados de la mano de dios, sobre violencias desatadas y cotidianidades absurdas? ¿De verdad hacía falta otro Fargo, y lo digo por las comparaciones que se están haciendo entre esta última película de Martin McDonagh y ciertos trabajos de los hermanos Coen? No, claro que no, pero es que "Tres anuncios en las afueras" no es eso, ni mucho menos.
Un reparto estelar –a la protagonista, Frances McDormand, ya le han preguntado si tiene listo el discurso de los Oscar- (se lo merece sin lugar al dudas, el Oscar me refiero, y el Globo de Oro, y cualquier premio que le den por esta película), diálogos brillantes y un cuidado trabajo estético respaldan a McDonagh.
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32 de 51 usuarios han encontrado esta crítica útil
9
La película que más me ha gustado del Festival de Cine de Donostia 2017
Pues sencillamente, la película que más me ha gustado del reciente Festival de Cine Internacional de Donostia-San Sebastián, año 2017.
No, no digo que haya sido la mejor que he visto (que si reflexiono un poco igual llego a la conclusión de que también), sino con la que mejor me lo he pasado, con las que he disfrutado más.
Y es que claramente es una obra mayor, con un portentoso guión del propio realizador, que a la manera de la sublime "Comanchería", nos habla burla burlando de aspectos y hechos socio-político-culturales, propios de la América Profunda de Los Estados Unidos de Norteamérica (EEUU), pero extrapolables a otros contornos y sociedades, donde el racismo, la injusticia, los miedos y recelos constantes entre miembros de una comunidad, afloran por el detonante de una enérgica y valiente mujer, que ha perdido a uno de sus seres queridos y a la que la Justicia ha dejado tirada, al menos según su parecer.
Excelsa Frances McDormand, con una interpretación que seguro le lleva a la nominación a los próximos Óscars, el ritmo constante y los sorprendentes giros argumentales, hacen de este film una obra mayor que resulta apasionante en muchísimos momentos.
A la vez, el acabado técnico es perfecto, con preciosas canciones y banda sonora potente.
Atención al personaje de mi admirado Sam Rockwell, un hallazgo en toda regla.

https://filmsencajatonta.blogspot.com.es
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30 de 49 usuarios han encontrado esta crítica útil
9
Supongo que debemos decidirlo por el camino
Tras ‘Escondidos en Brujas’ y ‘Siete psicópatas’ Martin McDonagh firma su película más redonda con la magnífica ‘Tres anuncios a las afueras’. El mejor guion sin duda del año. Una tragedia con mucho sentido del humor y con un agradable sabor a los Hermanos Coen.

Todo comienza con la imagen de tres vallas publicitarias que poco después se convertirán en el desencadenante de un vendaval de ira, odio y venganza, con terribles consecuencias para todos.

Con un personaje protagonista en busca de justicia, Mildred (sublime Frances McDormand) que cada vez que abre la boca deja una frase antológica.
Y un personaje antagonista, el policía Dixon interpretado de manera magistral por Sam Rockwell, que sufre una auténtica transformación.

2 personajes tan bien escritos y con diálogos tan brillantes, que deberían añadirlos a la asignatura de guion. (“- ¿Cómo va el negocio de torturar negros, Dixon?” “- Se dice “Negocio de Torturar a Personas de Color” ahora.”)

Un GUION con mayúsculas donde todo fluye. Donde temas como el racismo o el machismo surgen a partir de la confrontación de los personajes. Al igual que el humor, que permanece al acecho, para dar luz a los momentos más sombríos y no permitir, en cierta medida, que nos quedemos a oscuras.

“Supongo que debemos decidirlo por el camino” es un buen ejemplo de ello.
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18 de 25 usuarios han encontrado esta crítica útil
9
La ira que todo lo consume.
Ese sentimiento de ira, de odio y deseo de venganza, de que se haga justicia en un mundo injusto y vil. Ese sentimiento poderoso es lo que mueve a Mildred Hayes a comenzar una guerra contra el departamento de policía de Ebbing. ¿La razón?, la muerte de su hija y el amargo sentimiento del no poder hacer nada, siempre se busca alguien a quien poder culpar, la policía por no hacer más de lo que hace, el pueblo por su conducta y a ella misma por no tener palabras de apoyo y comprensión para con su hija. Sí, el personaje de Mildred es tan sumamente complejo que solo una actriz de un talento tan descomunal como Frances McDormand puede bordar, hacer suyo y convertirlo en un referente ya no solo del cine, sino de lo que un personaje femenino debe ser.
Su comportamiento y su fiereza para hacer lo que hace a sabiendas de las repercusiones que conllevará poner esos tres carteles.
La réplica la dan un Woody Harrelson como el sheriff William Willoughby, un buen policía que goza de la simpatía del pueblo, un personaje bueno y afable y para terminar un inconmensurable Sam Rockwell como el agente Dixon, un personaje de lo más desagradable, inculto, por momento estúpido y racista, influenciado por una madre que es el eje de su patética vida. Un personaje que pasa del odio a la lastima con una facilidad pasmosa gracias al buen hacer de Rockwell.

El guión es sencillamente una maravilla. Las situaciones de drama y miseria se reproducen bajo ese manto de humor negro tan hermanos Coen que dota a la película de ese toque especial y que deja al espectador tocado por lo que ve, pero a su vez riendo a carcajadas. Como he dicho, una delicia.

La dirección de Martin McDonagh es una vez más sobresaliente con ese ambiente tan de western y esas fotografía y BSO que ponen la guinda a esta pequeña maravilla.

De lo mejor que se puede ver este año en el cine. Veo muchas y merecidas nominaciones a los premios de la academia.
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20 de 31 usuarios han encontrado esta crítica útil
8
Tres anuncios a las afueras de Ebbing, Misuri- Aldeanos trastocados
A las 12:00 volvimos a las perlas en el Victoria Eugenia: la ganadora del mejor guión en el último Festival de Venecia Tres anuncios a las afueras de Ebbing, Misuri, tercera película del director irlandés Martin Mcdonagh. Mildred Hayes (una gran Frances Mcdormand), seca y solitaria madre divorciada, compra tres pancartas de anuncios abandonadas para recordar con unos incómodos mensajes que recuerden a la policía local que siguen sin investigar la muerte y violación de su hija ni encontrar al culpable, dirigiéndolos expresamente al mayor Willoughby (un excelente Woody Harrelson). Una decisión que no será recibida con buenos ojos en el pueblo, pues este padece un terrible cáncer.
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20 de 32 usuarios han encontrado esta crítica útil
4
Decepcionante.
Reconozco no haber conectado con la película de McDonagah en ningún momento y visto el caluroso entusiasmo con el que ha sido recibida pienso que igual es cosa mía y el problema radica en que, tal vez, no he sido capaz de apreciar todas sus virtudes. Aún así trataré de exponer porque me parece un film mediocre e impostado.

La película me parece que cuenta una historia a todas luces creible pero la manera que tiene de mostrar sus cartas me parece falsa, llena de clichés y tosquedades por culpa, a mí parecer, de un guión que no entiende de matices o tonos grises. Abusa de subrayados y de reiteraciones.

Enumero en spoiler algunas de las incongruencias que me pareció percibir en la cinta. Lo hago en spoiler para no molestar a quien no la haya visto.
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54 de 101 usuarios han encontrado esta crítica útil
2
Rosie la remachadora y compilado de temáticas progres
La fórmula actual para ganar un Oscar:

Iglesia cómplice
Violencia intrafamiliar
Xenofobia
Racismo
Discriminación
Eutanasia
Brutalidad policial
Misoginia
Terrorismo justificado
Militar criminal
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28 de 50 usuarios han encontrado esta crítica útil
2
Me resultó imposible conectar con ella
Debo reconocer que a veces me siento perdido. El cine es para mí una de esas pasiones vitales -un sentido vital en sí mismo-, fuente de aprendizaje y poso de emociones imperecederas. Creo que cada película siempre tiene algo que aportar. Se ríe, se siente, se experimenta agrado o rechazo; toda emoción es bienvenida y necesaria.

Por eso "Tres anuncios en las afueras" me descolocó por completo. No comprendí el humor, los chistes, las situaciones, las conversaciones... nada. No conecté con la protagonista ni con ningún otro personaje. No empaticé con la historia. No sentí lástima por la chica muerta. No fui capaz de hallar lógica alguna a los hechos que sucedían frente a mis ojos. Lo único que me preguntaba es: ¿pero esto qué es?

Creo que he salido del cine sin terminar la película dos o tres veces en mi vida. En esta ocasión tardé una hora en decidirlo. No podía comprender cómo tenía tan buena puntuación, cómo ha sido nominada a tantos premios internacionales. El quid de la cuestión es que el público de la sala se reía con algunas escenas que a mí me parecían un verdadero enigma; no sabía cómo reaccionar ante lo que veía. Es posible que mi sensibilidad no conectase con el ritmo y el tono del filme, y que simplemente sea un problema de percepción personal.
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27 de 48 usuarios han encontrado esta crítica útil
7
3 anuncios por lo menos para un Oscar
Reconozco que la comedia negra es uno de mis “géneros” favoritos en el cine. Autores actuales como Alex de la Iglesia, Los hermanos Coen, Tarantino y en menor medida Woody Allen aparecen entre las películas con dosis mayores de ese tipo de humor, incomprendido por muchos y rechazado por otros tantos.

“3 anuncios por un crimen” es la apuesta para la temporada de premios. La película tiene un montón de aciertos y virtudes, pero también varios fallos. Respecto de lo primero, el casting fue preciso, los tres actores principales (Harrelson, Rockwell y McDorman) están a la altura de un guión que flaquea por varios lados, pero que en ningún momento termina por desmoronarse. Según mi apreciación es lo mejor de la película. Hay un desarrollo de personajes que es paulatino y evidente y que le da coherencia a la historia. Existen algunos flashbacks que le dan fuerza a las motivaciones de los personajes, necesarios (Como en “Manchester frente al mar” por ejemplo) y reveladores de las motivaciones y sentimientos de los personajes, insisto, muy bien interpretados.

El problema de la película es justamente, según yo, la sobre utilización del humor negro. Hay momentos que resulta excesiva, poco creíble, desubicada y mal “encajada”. He ahí la diferencia con los maestros que nombré anteriormente, que dominan ese ámbito como nadie. El drama-comedia es atractivo a mis ojos, pero sin excesos y sin caer en lo burdo, sobre todo cuando se “pretende” construir un drama que a todas luces es brutal.

Y siguiendo en el tema del guión, que sin dudas es el aspecto a criticar, hay personajes tan estereotipados y que van de la mano con lo mismo que decía anteriormente. La película enfatiza y subraya demasiado aspectos en base a los personajes, que terminan siendo caricaturas, y eso al final de cuentas, y en el objetivo que pretende la película, terminan por dañar o mejor dicho, convencer al espectador que lo visto no impacte o provoque.

Respecto del mensaje, que lo dice el personaje más sobrante e imbécil de la película, resulta evidente. El odio, el arrepentimiento, el orgullo y el dolor asoman como sentimientos conductores de la trama y obviamente generan ese tipo de desenlace, que resulta acertado y contundente en lo que se pretende.

“3 anuncios por un crimen” no destaca principalmente por su labor técnica. Su director, que se caracteriza por comedias negras, pero no dramáticas, evidencia defectos, a pesar que ofrece momentos de verdadera maestría frente a la cámara. Hay un plano secuencia que es una delicia. Resumiendo, la película es buena, pero no excelente. Obviamente, en el cine, como en cualquier arte, todo es subjetivo y personal. También es cierto que existen parámetros objetivos para evaluar una obra, y en este caso, según yo, la obra de McDonagh resulta disfrutable, pero no recordable.
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18 de 30 usuarios han encontrado esta crítica útil
9
VIOLADA MIENTRAS MORÍA; TODAVÍA NO HAY DETENCIONES; CÓMO PUEDE SER, JEFE WILLOUGHBY?"
02/02(02/01/18) Brillante tercer largometraje del irlandés Martin McDonagh (producida, escrita y dirigida por él), ha pulido su obra más madura y equilibrada, mordaz dramedia que se te quedará por siempre, comedia negra, o drama sobre el dolor y la ira con mucho humor, todo se mezcla en simbiosis fabulosa, deriva en un fresco punzante de la América profunda, con notorios efluvios a los Coen, en que se puede ver como una especie de tríptico con las recientes del año pasado “Hell or high water” y “Manchester by the sea”, donde se tratan temas similares, una ácida reflexión sobre nuestras ansias de justicia vengativa, una radiografía que deconstruye los mitos de la América rural, la de “rednecks” y “trash White”, muestra personajes en su escaparate típicos del entorno, tallados geosocialmente en un entorno donde reina la “tiranía” (o sea, violencia) policial, el racismo, la homofobia, el machismo, el alcoholismo, y toda intolerancia posible (también a los enanos), pero que al escarbar en ellos el realizador los dota de alma, de debilidades, de virtudes, de capacidad de evolucionar, de sobre todo dimensión humana, haciéndonoslos cercanos en sus tonalidades grises. En su superficie un relato sobre una tragedia que a través de una “madre coraje” se hace un lienzo de con varias capas de análisis, donde la profundidad nos hace calarnos un relato poliédrico. Argumento que hunde sus fauces en los sentimientos de culpa que nos hacen buscar chivos expiatorios a nuestros errores. Desarrollando una cinta que desborda agilidad, con diálogos procaces, frescos, réplicas y contrarréplicas vibrantes, donde los tacos son tsunami, y con un monólogo abrasador de la “heroína” contras la Iglesia Apoteósico.

Film que con gran inteligencia navega entre la crudeza de violaciones, palizas brutales, cáncer, maltrato machista, rostros quemados, con mucha sangre, con racismo, venganzas, y ello entrelazado a un nihilismo humorístico turbador que delinea un micromundo de personajes imperfectos, donde los buenos y malos no existen, es la complejidad y ambigüedad humana la que sobresale, se expresan entre diálogos más afilados que una Katana Hattori Hanzo, y con sus acciones viscerales, las que salen del fondo del corazón (sin filtros), llegando en el desarrollo a emocionar, pero sin caer en sensiblerías, los protagonistas se muestran como personas duras que deben (todos) convivir con el dolor.

Un libreto excelentemente estructurado, sabiendo sorprender, cogiendo estereotipos y sabiendo retorcerlos, al principio creemos que Mildred es una Madre Coraje víctima de un entorno rural amodorrado, pero las cosas conforme avanzan nunca son lo que parecen, el sheriff a priori es un tipo rudo, el ayudante un racista violento redneck, pero nada es lo que parece, no hay blanco o negro, la vida se mueve en grises y hay el realizador es un cirujano consumado proyectando las contradicciones, para ello está fenomenal el uso que hace de la bandera USA como fondo paradójico en algunas secuencias, queriendo enraizarnos en este mundo cerrado tan montañés estadounidense.

Es un retrato de personalidades poliédricas, con sus virtudes y sus enormes aristas: Destaca por supuesto la “heroína” Mildred Hayes, una guerrera, una estoica Madre Coraje, lenguaraz en su obsceno lenguaje, decidida, autosuficiente, una especie de pistolero en el oeste luchando contra el sistema, moviéndose entre lo conmovedor y lo repelente, y siempre hacia adelante, siempre creyendo en sus convicciones, nada le tuerce. Y todo ello encarnándolo con un brío y electricidad majestuoso por Frances McDormand, su mejor actuación en su exitosa filmografía, sublime el modo de modular dolor y causticismo nihilista, con una mirada penetrante, con una oralidad ametralladora, utilizando los insultos cual cowboy en el wild west, mujer dura que deja traslucir grietas de fragilidad(es bello momento en que habla con un ciervo). Le ayuda su imagen sin aparente maquillaje, siempre con un mono de trabajo y un pañuelo en badana en la cabeza, cual uniforme de batalla, emitiendo poderío y seguridad en sí misma, su pose imperturbable es el espejo de su dolor, y ello en una evolución sutil, remarcada en su sonrisa final. Una fuerza desatada de la naturaleza que arrolla la pantalla en el soliloquio (jaque mate) al cura que pretende reprenderla. Supongo que el Oscar de este año tiene ya su nombre (y aún no la han nominado), cuidado miembros de la Academia si no queréis carteles a las puertas de vuestras casas; Como antagonista está el ayudante del sheriff, Jason Dixon, tipo zafio, inculto, odioso, homófobo, racista, violento, un clásico redneck, un perdedor que aún vive con su madre, tipo que en su ignorancia cree defender a su jefe con sus impulsos básicos. Encarnado por un titánico Sam Rockwell, dotando a su rol de patetismo, de ira, de energía constante, de ira, de instintos primarios, moviéndose entre lo jocoso y lo deplorable, el actor (en su mejor actuación hasta la fecha) sabe dosificarlo con rayos de humanidad, con una transformación muy bien llevada, maravillosa interpretación teniendo una fascinante y perturbadora química con McDormand (Mildred “Sigues en el negocio de torturar negros”, la respuesta de Dixon es impresionante “No es políticamente correcto decir eso. Se dice negocio de torturar gente de color”), siendo el culmen esa última charla en el coche (spoiler); El jefe de Policía Willoughby que en principio lo esperas como un facha despótico, nos hace un zasca a exponerlo como un tipo comprensivo, atento, cariñoso con su familia, y que sabe convivir dignamente con un cáncer. Woody Harrelson está notable emitiendo tolerancia, sabiduría, incluso en su tramo final ternura, convirtiéndose con el devenir del relato en la brújula moral de la historia, con narración omnisciente añadida; Del poder en la delineación de personajes habla el modo en que sabe dar a secundarios su minuto de gloria que aprovechan luciéndose (no puedo extenderme por falta el límite de caracteres).
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23 de 41 usuarios han encontrado esta crítica útil
5
Pocas ganas de vivir en Ebbing, Missouri
Esta es una de esas películas que están hechas para cosechar innumerables halagos de la crítica y asociaciones cinematográficas. Pero a mi no me acaba de convencer su exagerada puesta en escena, sus personajes-cliché, estereotipados hasta el infinito y su violencia tan gratuita.

Sin negar que hay momentos interesantes que nos regala una soberbia McDormand, también es cierto que hay giros de guión que no se explican y demasiados momentos injustificablemente desagradables o incómodos.
Los personajes no me enamoran y no consigo crear una corriente de empatía en favor de la protagonista, pese a saber que es un personaje torturado por el dolor y la culpa.

No sé, quizás fui a verla con las expectativas demasiado altas, o quizás que no es la película correcta para ver en un domingo de melancolías invernales...
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11 de 17 usuarios han encontrado esta crítica útil
6
Un hombre bueno es difícil de encontrar
Ciertamente; y no es porque no dijera Miss Flannery. Pero aún más difícil es encontrar una buena película.

No niego los méritos de doña Frances.

Pero me temo que el sr. McDonagh prefiere los golpes de efecto a los golpes de talento. Y como sus golpes tienen gracia y suelen empujar hacia "el lado correcto de la Historia", crítica y público culto aplauden con las orejas.

Pues no es es para tanto, queridos niños.
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10 de 15 usuarios han encontrado esta crítica útil
8
Pueblo chico infierno grande
Apoderándose de la pantalla cada vez que aparece, una extraordinaria actuación de la veterana Frances McDormand es la responsable de un mayúsculo revuelo desarrollado en una pequeña villa del medio oeste norteamericano, en donde todos se conocen y en un lugar en donde aún hoy persisten resabios racistas.

El argumento es muy ingenioso, sólido y perfectamente estructurado en su desarrollo retratando la forma en que una madre herida por la violación y posterior asesinato de una hija publicita —carteles gigantescos mediante— la desidia y la infamia policial reclamando justicia.

El director y guionista McDonagh elabora una descripción y, sobre todo, una evolución creíble en todos los personajes secundarios sin caer en el facilismo de buenos muy buenos y de malos malísimos. Lo interesante es que aborda un hecho dramático en tono casi de comedia, con mucha intriga, acción y utilizando las 2 horas de duración a cabalidad sin que pueda reprocharse metraje innecesario, entreteniendo y sin el mínimo atisbo de aburrimiento.

Como si fuera poco por la mitad de la cinta el guión pega un salto que podría haber resultado en una caída al vacío (amplío en el Spoiler) pero que es un recurso brillante para sostener el relato. Además presenta un final nada maniqueo y, contra la opinión de muchos otros, ni siquiera es un desenlace abierto.

En mi opinión esta es una muy buena película que tiene diálogos brillantes, con excelentes actuaciones y con una banda sonora notable, que merece ser recomendada.
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9 de 13 usuarios han encontrado esta crítica útil
8
Soberbia y devastadora
Que no, que no es una película más sobre la típica madre coraje santurrona que sólo quiere justicia y mucho menos una justicia que sea universal. “Three Billboards Outside Ebbing, Missouri” o su título en España “Tres anuncios en las afueras” Es una película tan inteligente como perversa donde los fuertes cimientos asentados por un prólogo brillante en forma y fondo, son el resultado inminente de un magnífico guión que no permite que la historia se desmorone en ningún momento. El control del lenguaje es absoluto y está utilizado con inteligente precisión, las imágenes escupen verdad y golpean crudas deslizándose lentamente cómo un trozo de carne estampado contra una pared. La cámara marca el ritmo con una belleza que por momentos acaricia y por momentos te zarandea (extraordinario plano secuencia siguiendo a un exacerbado Sam Rockwell) en esta comedia negra, este drama, este original western protagonizado por una mujer, camina en todo momento por un alambre muy fino donde se mantiene todo el tiempo y donde los picos que pega son muy altos pero sus bajadas no son caídas en picado, están medidas con una maestría que de tan perfecta puede resultar algo inquietante.

La evolución constante de los personajes (Soberbios Frances McDormand y Sam Rockwell) y los giros de guión son obra de un delicado orfebre de temáticas violentamente singulares, donde ni los buenos son santos, ni los malos son el diablo, y salvo la aparición de una veinteañera simpática pero simplona, el resto de personajes están compuestos por unas densas capas hábilmente preparadas para poder ir quitándoselas a lo largo de la película hasta que solamente nos queda una tan fina y frágil como un hilo de costura.

Su violencia explícita te incomoda si la miras directamente, pero su constante sátira social y verdad subyacentes te golpean por dentro proporcionándote una reinterpretación subjetiva sobre lo que somos.

“Three Billboards Outside Ebbing, Missouri” es cruel y devastadora, pero es también una de las mejores películas del año.
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9 de 13 usuarios han encontrado esta crítica útil
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