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9
Historias sin final.
A pesar de lo que nos desean mostrar en el cine y la televisión, las estadísitcas no mienten: Estados Unidos tiene el peor índice de éxito en la resolución de delitos. El 85% de los robos, el 66% de las violaciones y el 33% de los asesinatos quedan sin encontrar un culpable. Esto es peor si se tiene la desgracia de vivir en un lugar donde la tasa de resolución de delitos es baja. Concretamente, tienes el doble de posibilidades de sufrir un robo, una violación o un asesinato.

Ebbing (Missouri), por tanto, conjuga la tormenta perfecta: un pueblo del Estados Unidos profundo donde una violación con asesinato lleva un año sin ser resuelta. La madre (una colosal Frances McDormand), harta, decide tomar la iniciativa y publicitar a lo grande la incompetencia policial (o lo que ella entiende por incompetencia). Porque el asesinato de su hija tiene que ser resuelto. Debe ser resuelto. Como sea. La búsqueda de la verdadera justicia es capital.

Y aquí empiezan las sorpresas, porque el reparto no es arquetípico. Todo lo contrario. Huye de buenos, malos, lágrimas y procedimientos policiales. Cada cual está dibujado con una profundidad poco frecuente y siempre al servicio de la historia, desde el sheriff (un estupendo Woody Harrelson) hasta el ayudante (un estelar Sam Rockwell). Lo que es más, la evolución que van sufriendo está trazada a la perfección en un ejercicio magnífico de guion y montaje. Nada chirría. Todos son humanos, buenos y malos. Contradictorios. Cada acción y reacción tiene lógica tanto narrativa como cinematográfica. Está todo en su lugar. La banda sonora, magistralmente elegida, ayuda a situarte en la psicología y en la zona, así como la dirección, que logra hacer fluir todo lo que cada uno lleva dentro hasta parecer que eres tú, el espectador, quien está viviendo el propio drama y empiezas a cambiar tus puntos de vista sobre los personajes una vez llegas a conocerlos, como hacen los propios personajes.

Tres anuncios en las afueras, también, es toda una bofetada al estilo de vida estadounidense. No es eso lo que la hace muy buena. Estoy seguro de que el resto de sociedades del mundo son igualmente penosas, aunque sí es cierto que EEUU presume siempre de ser idílico y alguien les tiene que sacar de vez en cuando de su propio autoengaño. No me intreresa este mensaje, aunque fundamente la psicología de la historia. Me importa cómo refleja la búsqueda de la justicia y cómo reaccionamos cuando no la encontramos; es más, cuando sospechamos que nunca podrá llegar.

No os la perdáis.
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60 de 74 usuarios han encontrado esta crítica útil
8
Todo un peliculon
Sin lugar a dudas para mi la mejor película del Festival de cine de San Sebastián, estaba integrada en la sección Perlas ya que había ganado en Venecia el premio al Mejor Guión y en Toronto el premio del público. Merecidamente en Donosti ganó también el Gran premio del público con pocas películas que le hicieran sombra.

Martin McDonagh director de “Escondidos en Brujas”y “Siete Psicópatas” escribió también el guión pensando siempre en Frances McDormand como la protagonista principal, pero ella tenía serias dudas para interpretarlo ya que se veía con 58 años muy mayor para el papel, fue su marido Joel Coen el que le convenció ya que el guión le parecía maravilloso.

Aparte de Frances, estan Woody Harrelson como el jefe de policía, Sam Rockwell, Peter Dinklage, Abbie Cornish y John Hawkes todos ellos en unos personajes muy bien creados y que ayudan a que la película sea redonda.

Filmada en Carolina del Norte, el director de fotografía es Ben Davis (Kick Ass, Los vengadores, Dr. Strange, Guardianes de la Galaxia) , tiene una partitura como siempre magnífica de Carter Burwell.

Un film negro y triste pero a la vez muy divertido e irónico, algo muy difícil de realizar ya que tiene muchos matices y giros sorprendentes. Una película increíblemente buena y que posiblemente se convierta rápidamente en una película de culto para los amantes del buen cine.
Destino arrakis.com
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34 de 41 usuarios han encontrado esta crítica útil
9
Tres maneras de morir
Jodidamente inclasificable. Empezando por encontrar un título para esta reseña, tratar de resumir o de hallar un único denominador al conjunto de sugerencias, temas y circunstancias que rodean a esta cinta se vuelve una tarea titánica e insalvable por su riqueza de contenidos, por su variedad de derroteros que abarca, por su complejidad de evocaciones que sugiere, por su amplitud de miras y porque no resulta fácil resumir en pocas palabras la inagotable pluralidad de significados que va tocando a lo largo de su metraje. A primera vista parece una historia de venganza: el afán justiciero de una madre coraje que necesita a toda costa que se honre la memoria de su hija vejada, violada y asesinada. Pero tras esa áspera superficie de revancha y desquite late la culpa, bulle el yerro, quema la omisión y arde la responsabilidad por no haber protegido a lo más querido, ya por siempre perdido, deshonrado y humillado.

No hay buenos ni malos y eso lo complica todo. O, más bien, los supuestos buenos pecan de negligencia, abuso o arbitrariedad, los supuestos malos no son tan malvados como parecen y los culpables ni tan siquiera hacen acto de presencia. El vacío es el verdadero protagonista de la función, la ausencia de nuestros seres queridos, la dificultad de despedirse de lo que nos carcome, la imposibilidad de dejar atrás lo que nos corroe, la injusticia de querer ser justos en un mundo arbitrario y cruel, la imposibilidad de rematar una faena aunque en ello nos vaya la vida, la memoria, el recuerdo, el amor… Si hubiera respuestas sencillas ante problemas complejos todos saldríamos ganando, pero entonces no estaríamos en la realidad, sino en un mundo fabuloso de hadas y duendes, de encantamientos y leyendas que por desgracia nos es ajeno, extraño e inalcanzable.

Gracias a un guión original que roza la perfección (pergeñado por el propio director, Martin McDonagh) y a un reparto pletórico que encarna sin resquicios ni contemplaciones unos papeles ingratos, ambiguos, deleznables, atroces y egoístas, que abraza a tumba abierta la molesta confusión de la vida y de la muerte: El rostro granítico y desolado de Frances McDormand nos revuelve las entrañas y nos da pavor, la vulnerabilidad de Woody Harrelson nos desconsuela y abate, la garrulería primitiva y racista de Sam Rockwell nos impacta hasta alcanzar una inesperada compasión e indulgencia… Si pudiéramos ponerle coto a la vida no tendríamos que deambular por siempre perdidos y desfondados por las afueras, pero entonces no estaríamos asistiendo a la radiografía del desconsuelo y la futilidad.

Merece la pena dejarse abofetear durante este viaje pedregoso: la recompensa será una indeleble amargura, entre lo tragicómico y lo funesto. Un enigmático portento.
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17 de 25 usuarios han encontrado esta crítica útil
9
Con levantar la mano una vez no alcanza...
...A veces hay que levantar la mano de nuevo, otras hablar en voz alta, luego empiezan los gritos, y por último toda tu rabia está concentrada en ese profesor, que en el examen te puso un uno, porque te copiaste. Cuando en realidad no fue así, te la pasaste estudiando, siempre siendo un buen alumno, y al que admiran es al chico ese, bonito, vago, molesta a los demás y justo el día de la prueba...se copia de vos, y da la casualidad que al profe le cae bien ese vago, que se aprovecha de todos.
Por ahí van los tiros en Tres Anuncios por un Crimen, una mujer pierde a su hija, y tras varios meses sin que la policía resuelva el caso, esta mamá decide tomar acción en el tema, con tres carteles en la ruta los cuáles piden justicia, de una manera un tanto agresiva, como de reproche hacía las fuerzas policiales.
El film de McDonagh es una fusión entre la comedia y el drama, de tal manera que es imposible diferenciarlas, con personajes tan variopintos pero verosímiles, ríen, lloran, se enojan, y pierden el control, básicamente como un humano desde que nace hasta que muere. La película es en síntesis Relatos Salvajes, pero bien hecha, y con una sola historia que concentra al espectador en un ritmo frenético que a algunos los haría llegar hasta el éxtasis.
Si de algo se lo asociaba al director de la película, es por un estilo similar al de Tarantino y los hermanos Coen, y si bien es cierto que en su cortometraje y sus primeros dos largometrajes mantiene una esencia parecida, copiada con acierto o no, depende de quién lo mire; en esta obra se da por sentado que en lo que menos se parece, es a esos directores. No es como los hermanos Coen, porque ellos te dejan tiempo a pensar si lo que presenciaste fue humor negro, o algo grave de lo que no se puede reír, a diferencia de Martin a quien le importa un bledo lo que estés sintiendo en ese momento, mete un chiste en una escena dramática para luego desatarse como un perro rabioso al que no queda otra que correr de él, este hombre no le deja respiro al público, mete demasiada información en un mismo instante, lo suficiente para que la proceses, pero no lo suficiente para que sepas como reaccionar. Y en cuanto a Tarantino...la violencia de los films de Quentin son puro espectáculo, emoción, asombro... ahora Martin, su violencia es una descarga contenida, en el que cada golpe hace presencia, y al impactar, duele y mucho.
Ya para este punto, en el que vamos por la mitad de la película, no sólo nos acostumbramos, sino que nos gusta lo que vemos, cómo si de un voyerista espiando vecinos se tratase.
Al final de la función, salgo de la sala, mis amigos diciendo que les pareció muy buena, los dejó atónitos, o que simplemente la pasaron bien...yo solo puedo decir que Tres Anuncios por un Crimen me hizo acordar a Buscando a Nemo, una de mis primeras veces en el cine desde que recuerde, sentado en la butaca, descubriendo que la magia sí existe y se llama Cine; lo único que lamento, es que a diferencia de Nemo, no creo que tengan juguetitos de Frances McDormand y Sam Rockwell en McDonalds.
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24 de 40 usuarios han encontrado esta crítica útil
9
La película que más me ha gustado del Festival de Cine de Donostia 2017
Pues sencillamente, la película que más me ha gustado del reciente Festival de Cine Internacional de Donostia-San Sebastián, año 2017.
No, no digo que haya sido la mejor que he visto (que si reflexiono un poco igual llego a la conclusión de que también), sino con la que mejor me lo he pasado, con las que he disfrutado más.
Y es que claramente es una obra mayor, con un portentoso guión del propio realizador, que a la manera de la sublime "Comanchería", nos habla burla burlando de aspectos y hechos socio-político-culturales, propios de la América Profunda de Los Estados Unidos de Norteamérica (EEUU), pero extrapolables a otros contornos y sociedades, donde el racismo, la injusticia, los miedos y recelos constantes entre miembros de una comunidad, afloran por el detonante de una enérgica y valiente mujer, que ha perdido a uno de sus seres queridos y a la que la Justicia ha dejado tirada, al menos según su parecer.
Excelsa Frances McDormand, con una interpretación que seguro le lleva a la nominación a los próximos Óscars, el ritmo constante y los sorprendentes giros argumentales, hacen de este film una obra mayor que resulta apasionante en muchísimos momentos.
A la vez, el acabado técnico es perfecto, con preciosas canciones y banda sonora potente.
Atención al personaje de mi admirado Sam Rockwell, un hallazgo en toda regla.

https://filmsencajatonta.blogspot.com.es
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17 de 27 usuarios han encontrado esta crítica útil
8
Tres anuncios a las afueras de Ebbing, Misuri- Aldeanos trastocados
A las 12:00 volvimos a las perlas en el Victoria Eugenia: la ganadora del mejor guión en el último Festival de Venecia Tres anuncios a las afueras de Ebbing, Misuri, tercera película del director irlandés Martin Mcdonagh. Mildred Hayes (una gran Frances Mcdormand), seca y solitaria madre divorciada, compra tres pancartas de anuncios abandonadas para recordar con unos incómodos mensajes que recuerden a la policía local que siguen sin investigar la muerte y violación de su hija ni encontrar al culpable, dirigiéndolos expresamente al mayor Willoughby (un excelente Woody Harrelson). Una decisión que no será recibida con buenos ojos en el pueblo, pues este padece un terrible cáncer.
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10 de 16 usuarios han encontrado esta crítica útil
9
Tramas y subtramas
Muchos sentimientos encontrados aparecerán a lo largo de la película que nos harán recapacitar y mirar dentro de nosotros, sentimientos de rabia y dolor, y también de más cosas como pensar que no estaría mal ver colgar al asesino por el cuello de lo alto de una grúa, idea más justa y apropiada que unos años de cárcel y luego a la calle con las cotizaciones cumplidas y aquí no ha pasado nada. La vida no da segundas oportunidades, a veces no da ni una, ¿por qué esa canalla de gente las tiene que tener? Y esto es una opinión generalizada sobre los violadores y asesinos, no un spoiler, y me imagino pensando eso al personaje principal, madre incomprendida que se niega a dejar las cosas como quedaron.

Desde luego los personajes de Tres anuncios en las afueras se salen de los comportamientos más comunes con sus reacciones, y más para quien se ve todos los capítulos que pilla de Crímenes imperfectos donde nos enseñan que la policía, y casi siempre con la intervención del FBI, trabajan sin descanso en esos casos y jamás los olvidan, haciéndolos incluso personales, y que los familiares, sumisos ante la impotencia, se abandonan en el perpetuo dolor, pero es lógico que dichos personajes aquí escapen de lo normal, evidentemente hay que buscar alicientes para presentar algo así, que cale y nos interese y ahí la película gana en todos los aspectos. La clave es que podemos creer en la historia porque nos sitúa muy bien en el lugar de los hechos, en esa América tan conocida de Sheriffs, bares y largas carreteras que igual da para una película de los Coen que para una buddy movie, se nos presenta como un lugar clásico para esos crueles hechos por lo que el ambiente está conseguido desde el inicio y los 3 carteles no podían estar en mejor sitio; y luego, por supuesto, el trabajo de los actores, una comprensión exacta de todos los papeles por sus intérpretes, y en especial me atrevo a destacar el inmenso trabajo de Sam Rockwell, siempre admirable.

¿Podía haber estado mejor la película? Es posible que sí, no lo sé, alguno dirá que sí, pero lo que es cierto es que la cantidad de premios que ha logrado dice “algo” sobre ella, y eso es porque los encargados de crearla habrán sentido moverse sus tripas de rabia en más de una escena y habrán pensado que el que la vea, es casi seguro, o seguro, que sentirá lo mismo, aunque las subtramas se alejen de los comportamientos sociales y personales cotidianos. Recomendable en todos los aspectos, muy buena película y certera reflexión.
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10 de 16 usuarios han encontrado esta crítica útil
9
¡Tremenda!
Fondo rojo. Y letras negras, enormes. El primero deja claro lo ocurrido: “Violada mientras moría”. El segundo marca el contexto: “¿Aún ninguna detención?”. Y el tercero apunta al principal responsable: “¿Cómo es posible, jefe Willoughby?”. Nada consuela a Mildred Hayes por la tragedia que se llevó a su hija. Pero sí hay algo que la enfurece: ¿por qué demonios la policía se ha rendido? Por eso se gasta sus ahorros en los Tres anuncios en las afueras de Ebbing, Misuri que dan el título a la nueva película de Martin McDonagh. Por lo menos, que todo el pueblo sepa.
¡Tremenda!, El cine nos suele regalar cada cierto tiempo una obra maestra, una joya, una de esas películas que se te quedan en la retina y en el cerebro y que no te puedes sacar durante días y que con el paso de tiempo la valoras mucho, esta es una de las elegidas, esta es una de ellas... ¡Tremenda!

"Tres anuncios en las afueras de Ebbing, Misuri" es, y no necesariamente por este orden: a) el título más absurdo, y llamativo (aunque descriptivo) de la temporada; b) la comedia (o algo parecido) mejor escrita en mucho tiempo; c) la consagración de Frances McDormand como la actriz que de forma más precisa refleja la amargura (o el simple odio) bravo por ella, una actriz que ya nos dejó la boca abierta a todos con "Fargo", y d) la prueba de que Martin McDonagh es capaz de romper nueces con la mente (rigurosamente cierto). De otro modo, sin duda la sorpresa que la competición de Venecia. La película se estrenó en el festival y llegó a ser considerada por la crítica la mejor de las exhibidas en la sección oficial del certamen italiano. Era uno de los títulos que mayores expectación había despertado porque se aventuraba un recital interpretativo por parte de Frances McDormand que aunque no se hizo con la Copa Volpi sí que se perfiló como una seria aspirante a llevarse el Oscar a la mejor actriz. Martin McDonagh sí que se ganó el premio al mejor guión.
El éxito en Venecia fue superado con creces en Toronto en donde se llevó el premio concedido por el público. Y también ha sido presentada en los festivales de Londres y San Sebastián en donde nuevamente se vio recompensada con el galardón otorgado por la audiencia.
Pues bien, en este registro se mueve la cinta del director de "Escondidos en Brujas" y "Siete psicópatas". La idea sobre esta película la tuvo hace dos décadas cuando vio un anuncio valla publicitaria que sacaba los colores a la policía local de un estado del Sur de los Estados Unidos y pensó en la rabia acumulada que debe de tener una persona para tomar esa medida. McDonagh completa con sus dos cintas anteriores una trilogía virtuosa donde asuntos tales como la melancolía, el ridículo, la incompetencia y el más simple patetismo adquieren el tamaño de asuntos existencialmente relevantes. Todo está mal, todo es triste, pero lo peor es que encima hay zanjas. Y te mueres, claro. Eso si antes no decides suicidarte, claro. No es una simple postdata a los hermanos Coen, tampoco se trata de Tarantino, nadie le compararía con Haneke... pero algo hay de todos ellos.

"Tres anuncios en las afueras de Ebbing, Misuri" ¿No les parece el título de una instalación artística, más que de una película? Y el modo en que el cineasta filma esos tres carteles avala esta intuición: tres avisos, tres amenazas en forma de valla publicitaria que aparecen de la noche a la mañana en la carretera que conduce a una ciudad de mala muerte del Medio Oeste americano, en medio de una zona desértica, fantasmal, bañada en una luz irreal. Tres admoniciones que anuncian el espanto: una joven murió asesinada en esa zona y –según su madre, la que ha pagado tan macabra publicidad— el sheriff no hizo nada para averiguar lo sucedido.
"Tres anuncios..." no es una película del todo deprimente es gracias a la destreza alquímica con la que el director Martin McDonagh incorpora al relato generosas dosis de humor que van del sarcasmo más negro al 'slapstick' más tonto, sin impedirnos en el proceso empatizar con todos y cada uno de sus profundamente dañados personajes.

El principal reclamo es Frances McDormand. La actriz como dije antes ya se llevó la estatuilla por su interpretación en "Fargo" de los hermanos Coen y aunque no sea una estrella con el poder de Meryl Streep es lo suficientemente respetada por Hollywood y también por la prensa. El personaje de Mildred Hayes, el primero femenino con gran peso en la carrera como cineasta de McDonagh, fue escrito exclusivamente para la intérprete.
Las actuaciones de reparto también han sido destacadas. Woody Harrelson interpreta al jefe de la policía local enfermo que es adorado por los ciudadanos y al que la protagonista sacará los colores. Harrelson (candidato al Oscar por El escándalo de Larry Flynt y Messengers) ha recibido muy buenas críticas pero es Sam Rockwell quien le ha eclipsado al meterse en la piel de un oficial incompetente a la hora de hacer el papeleo pero implacable con el puño y las armas.

¿De verdad necesitábamos otra película sobre la América profunda, sobre agentes de la ley perezosos e indolentes, sobre poblachos dejados de la mano de dios, sobre violencias desatadas y cotidianidades absurdas? ¿De verdad hacía falta otro Fargo, y lo digo por las comparaciones que se están haciendo entre esta última película de Martin McDonagh y ciertos trabajos de los hermanos Coen? No, claro que no, pero es que "Tres anuncios en las afueras" no es eso, ni mucho menos.
Un reparto estelar –a la protagonista, Frances McDormand, ya le han preguntado si tiene listo el discurso de los Oscar- (se lo merece sin lugar al dudas, el Oscar me refiero, y el Globo de Oro, y cualquier premio que le den por esta película), diálogos brillantes y un cuidado trabajo estético respaldan a McDonagh.
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9 de 14 usuarios han encontrado esta crítica útil
7
Una de los Coen... pero sin los Coen
Difícil de describir, ya que parece una película de los Coen de los 90´s, pero claro, no está dirigida por los Coen, ni tampoco escrita... Entonces es complicado analizarla sin comparar...

Tiene elementos muy notorios de "Fargo" (sobre todo algunos personajes, y el ritmo), de "Miller´s Crossing" (esa música... y esa cámara...), y también de "No Country for Old Men" (más que nada por cierto aire Western, y por la estética un poco realista a la vez que sombría).

Pero el dato más evidente para encontrar la conexión con el "Mundo Coen", es buscando el motor de la historia: un "macguffin", que realmente y aunque parezca que sí... no importa. Ejemplos sobran del otro lado, así que solo mencionaré uno: la alfombra de The Dude. El macguffin de "Tres anuncios en las afueras" es bastante más serio que la alfombra estropeada, pero el recurso es el mismo.

Hay "Humor negro Coen"? Si.

Hay "Momentos Coen"? Si.

Hay "Violencia Coen"? Sí.

Pero volviendo al punto inicial: este film no es de los Coen, por tanto, esta situación le quita méritos a McDonagh, al menos en mi opinión. Es como si el autor hubiera intentado por todos los medios hacer una "Película Coen" (ojo, en muchas ocasiones lo logra).

Por otro lado, hay que destacar que es de ésos films que los Coen ya no hacen, así que cualquiera que tenga nostalgia, puede ver esta obra, y rememorar "viejos tiempos"...

Puntualmente se le pueden hacer críticas como pieza independiente?

Sí, claro que si: a su arranque le falta fuerza, y su final... no es tan convincente como debiera. Y en el medio se le hecha en falta un poco más de honestidad y empatía con algunos personajes. Pero así y todo, es una buena película, casi "muy buena" (aunque está lejos de ser redonda).

Finalmente, confirmo que las actuaciones de Frances McDormand y de Sam Rockwell (especialmente este último), son de Óscar, sin ningún tipo de duda.

PD: el personaje de W.Harrelson, por momentos, me recordó bastante al "Martin" de True Detective.
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4 de 4 usuarios han encontrado esta crítica útil
6
Cómo triunfar en publicidad
He titulado este comentario “Cómo triunfar en publicidad” haciendo referencia a un film británico, prácticamente desconocido en nuestro país, que en 1989 dirigió Bruce Robinson, con el título original de “How to Get Ahead in Advertising”, no ya porque en su trama se toque el tema de la importancia de la publicidad, que no ha sido demasiado explotado en el cine, como también ocurre en el film presente, si no porque también define, sin que tenga que resultar necesariamente peyorativa, la estupenda artimaña publicitaria que “Tres anuncios en las afueras” ha empleado en su promoción y que, dicho sea de paso, empieza a ser habitual en películas de aspecto independiente, pero que en el fondo no lo son tanto. “Tres anuncios en las afueras”, cuyo título original es tanto más original como peculiar (“Three Billboards Outside Ebbing, Missouri”) es una coproducción entre Estados Unidos y Reino Unido, a pesar del “localismo” que pueda resultar eso de Ebbing, Missouri, como reza su título en inglés. Está distribuida por Fox Searchlight, lo cual le da bastante capacidad de cobertura y su modesto presupuesto, sabiamente administrado, ya la ha hecho rentable, y eso que acaba de ser premiada en los Globos de oro y ser nominada para los BAFTA (incluyendo en la categoría de mejor film británico), todo en espera de las futuras nominaciones al “Oscar”, todo un negocio al que le queda camino, aunque supongo de debe estar pululando en las redes, ya que su estreno en España se produjo ayer, día doce, y ya contaba con más de mil quinientos votos y cerca de cuarenta comentarios de usuarios que no todos consiguieron verla en el Festival de San Sebastián, uno de los certámenes por donde fue exhibida.

Adentrándonos en lo que es el film en sí, y sin caer en el “spoiler” como veo que muchos ya han hecho, lo cual le puede restar interés a la hora de verla a quienes aún no lo han hecho, he de decir, lo primero, que me ha parecido una película interesante, con ciertos elementos muy destacables, pero que en conjunto, al menos en mi humilde opinión, no pasa de ser una más, muy cuidada, con ciertas influencias del cine de los hermanos Coen pero no comparable a los títulos más logrados, como por ejemplo “Fargo”, donde su acción también acaecía en la América profunda y también estaba protagonizada por su misma actriz, Frances McDormand, por la que consiguió un justificado “Oscar” a la mejor actriz, hazaña que podría repetir con este film gracias a una estupenda actuación, o al menos así los primeros pronósticos ya lo señalan. Otra cosa es que, en esta ocasión, sea del todo merecido aunque, insistimos, se trate de una notable labor.

Los actores que la secundan están muy bien, como Woody Harrelson o especialmente Sam Rockwell. Pero en su “cásting” hay desaciertos. Si el exmarido de la protagonista se nos presenta liado con una más joven que él, creo que ha sido un error la elección de Abbie Cornish como Anne, la esposa de Willoughby. Alguien de más edad habría sido más creíble. También en la elección de ciertos personajes secundarios, si hubieran estado más liberados del aspecto “friki- jocoso” y se hubiera optado más por una imagen “friki- rústica” más real, sin más, el objetivo de Martin McDonagh habría sido más redondo y menos evidente, pretendiendo en muchas ocasiones una cierta comicidad asegurada.

Su guión, con buenos diálogos aunque con partes más interesantes que otras, con ese afán de pretender sorprender al espectador, da la impresión, de no definirse del todo como thriller, ni como una crítica todo lo ácida que podía haber sido y ni como drama, aunque lo que cuenta es muy serio. Por ello su guión será uno de lo galardones que tendrá asegurado, porque sigue la moda de no cerrar la historia que se nos cuenta, no sé si con la finalidad de pasar a ser serie o hacerle una secuela si se le antoja a los responsables.

Ben Davis a la fotografía hace un buen trabajo, aunque no opta por dar el aire de “western” que muchos pretenden ver en la película. Carter Burwell, que también ha colaborado con los Coen, ha hecho un buen trabajo a la música, aunque haya pasado desapercibido para algunos premios. Nos llama la atención que en un año que ha presentado su notable labor en “Wonderstruck: El museo de las maravillas” o por esta película, le hayan ignorado injustamente.

Desde hace tiempo queda claro, como por ejemplo pasaba en “La rubia fenómeno” de Cukor (1953), la importancia que puede adquirir un anuncio publicitario, aunque sea en una valla y ni siquiera un spot televisivo. En este caso, como hemos dicho, una vez más queda patente, no ya por la historia que se nos cuenta, si no porque su campaña, perfectamente orquestada, que será capaz de arrastrar a muchos espectadores y convertirse en uno de los films más rentables del año, y que en otras circunstancias eso hubiera sido una misión más que imposible, aunque desde luego preferimos que sea esta y no una vulgaridad más de mamporros o héroes de cartón piedra la que haga caja.
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13 de 23 usuarios han encontrado esta crítica útil
9
La ira que todo lo consume.
Ese sentimiento de ira, de odio y deseo de venganza, de que se haga justicia en un mundo injusto y vil. Ese sentimiento poderoso es lo que mueve a Mildred Hayes a comenzar una guerra contra el departamento de policía de Ebbing. ¿La razón?, la muerte de su hija y el amargo sentimiento del no poder hacer nada, siempre se busca alguien a quien poder culpar, la policía por no hacer más de lo que hace, el pueblo por su conducta y a ella misma por no tener palabras de apoyo y comprensión para con su hija. Sí, el personaje de Mildred es tan sumamente complejo que solo una actriz de un talento tan descomunal como Frances McDormand puede bordar, hacer suyo y convertirlo en un referente ya no solo del cine, sino de lo que un personaje femenino debe ser.
Su comportamiento y su fiereza para hacer lo que hace a sabiendas de las repercusiones que conllevará poner esos tres carteles.
La réplica la dan un Woody Harrelson como el sheriff William Willoughby, un buen policía que goza de la simpatía del pueblo, un personaje bueno y afable y para terminar un inconmensurable Sam Rockwell como el agente Dixon, un personaje de lo más desagradable, inculto, por momento estúpido y racista, influenciado por una madre que es el eje de su patética vida. Un personaje que pasa del odio a la lastima con una facilidad pasmosa gracias al buen hacer de Rockwell.

El guión es sencillamente una maravilla. Las situaciones de drama y miseria se reproducen bajo ese manto de humor negro tan hermanos Coen que dota a la película de ese toque especial y que deja al espectador tocado por lo que ve, pero a su vez riendo a carcajadas. Como he dicho, una delicia.

La dirección de Martin McDonagh es una vez más sobresaliente con ese ambiente tan de western y esas fotografía y BSO que ponen la guinda a esta pequeña maravilla.

De lo mejor que se puede ver este año en el cine. Veo muchas y merecidas nominaciones a los premios de la academia.
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6 de 9 usuarios han encontrado esta crítica útil
9
Cóctel Molotov
Una joven ha sido secuestrada, violada y asesinada.
Por desgracia, una historia más habitual de lo que debería ser, y algo de lo que hemos hablado mucho, desgraciadamente, en España últimamente.
Así comienza Tres anuncios en las afueras, una mezcla de comedia negra, drama y thriller policial que escribe y dirige Martin McDonagh, que sigue mejorando tras Siete psicópatas. Esta es sin duda su mejor película hasta la fecha, y la que más aroma a los Coen tiene, y no sólo porque la protagonista sea Frances McDormand. La película tiene ese aire de las cintas de los dos hermanos, con su mezcla de trama criminal, humor negrísimo y un fondo dramático mucho más interesante de lo que pueda parecer a simple vista. También es un puñetazo en la cara de esa América tan perfecta, o de cualquier sociedad avanzada en la que supuestamente existe la armonía y la generosidad. El guión, mediante personajes maravillosamente delineados y desarrollados, denuncia la injusticia en la que habitualmente se ven envueltas las familias de los desaparecidos, abusados o asesinados, abandonados por los gobiernos y enjuiciados por la sociedad en la que viven, tanto o más que los criminales. Además, no esperen ustedes encontrar una estructura típica de planteamiento, nudo y desenlace. No es ese el juego de McDonagh. Van a tener libertad para pensar lo que quieran, sobre los personajes, los hechos y especialmente su sorprendente final.
Y qué decir del reparto. No sé si alguna otra actriz hubiera podido interpretar a Mildred como Frances McDormand. Tiene el físico y la edad perfectos, y aporta la dosis justa de mala baba, dolor, humor, agresividad, desesperación y sarcasmo que necesita una mujer que es una madre coraje, sí, pero de lo más atípica, puesto que en muchos aspectos no es nada admirable, ni como persona ni como madre. Está simple y llanamente enorme, la musa de los Coen. Woody Harrelson disfruta con un personaje que también es muy él (siempre haciendo personajes al límite, antihéroes o directamente criminales o moralmente reprobables), Sam Rockwell sencillamente se come la pantalla en cada escena, como es habitual en él (esperen a ver si no estamos ante el próximo Oscar como Mejor Actor Secundario), Lucas Hedges borda la dualidad de un personaje deprimido por haber perdido a su hermana y exasperado por su madre, Abbie Cornish añade una nueva interpretación soberbia a su galería de diversísimos personajes, Caleb Landry Jones es la revelación absoluta, John Hawkes recupera su versión más chunga de hombre rural que ya exhibió con brillantez en Winter's bone, y Peter Dinklage sigue demostrando que es mucho más que Tyrion Lannister y sobre todo mucho más que un enano haciendo roles fantásticos de enano. Es un ACTOR, en mayúsculas. Un actor con un talento inmenso que no necesita que el guión describa específicamente que su estatura es corta o se hagan referencias a ella.
En definitiva, una de las mejores películas del año, ácida, irónica y aguda como cabía esperar de Martin McDonagh, uno de los mejores dramaturgos recientes, felizmente adoptado por el cine.

Lo mejor: Los actores, todos inmensos, su mezcla de drama y comedia, los personajes... casi todo.
Lo peor: Es un poquito irregular en el ritmo a veces.
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7 de 12 usuarios han encontrado esta crítica útil
8
Mildred encontró a Wayne
Mildred Hayes es la madre coraje, vestida con un mono de trabajo, de América y Martin McDonagh, guionista y director de Three Billboards Outside Ebbing, Missouri, papel hecho por y para Frances McDormand. Con aires del John Wayne de Centauros del Desierto de John Ford, McDormand construye un personaje carismático, agrio y valiente como pocos vistos, sobre todo en el género femenino. No es para menos la gran interpretación de Sam Rockwell, como el agresivo policia racista y lector de cómics a tiempo parcial y su evolución emocional dentro de la historia. La colección de personajes deja su poso.

Comedia negra, aderazada con humor ácido y con envoltorio de drama, narrada con inteligencia y diálogos punzantes, que atraparán sin remedio al público por su ritmo. Sin obviar la exquisita dirección de McDonagh, (ese plano secuencia de la paliza al gerente de los carteles por parte de Dixon, simplemente fantástico). No deja de ser una historia desgarradora, contada en tono de Western moderno por estética y música.

Evoluciona en matices de guión. Aunque el humor ya lo tiene desde los primeros compases, la muerte y el suicidio están representados de forma socarrona, va creciendo con el ritmo de la historia y la evolución de los propios personajes. Es algo que también se percibe en el cine de los Hermanos Coen como Fargo o Nebraska de Alexander Payne, más recientemente.

TRES ANUNCIOS EN LAS AFUERAS es una de las películas del año. Retazos de los Coen en un drama de la América profunda, con tintes de comedia negra, a ratos más divertida de lo que cabría esperar, con aire de Western moderno. Frances McDormand y Sam Rockwell tremendos.
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5 de 8 usuarios han encontrado esta crítica útil
10
De violencia, gótico sureño, western y "pandillas"
"Three Billboards Outside Ebbing” no sólo resulta fascinante porque retrate a la perfección ese sur profundo, sórdido y salvaje que aún pervive desde Faulkner o el western, sino porque no deja títere con cabeza en ese mapa de personajes prototípicos, todos desquiciados, perdedores y garrulos ya sean policías, amas de casa o dentistas, y porque cierra una trama a la perfección aunque el final parezca abierto.

En una escena magistral, la protagonista (mítica antiheroína desde ya) le explica a un cura por qué formar parte de una “pandilla” te hace también culpable de todos los abusos e injusticias cometidos por otros miembros de esa pandilla, los supieras o no. Si estás con ellos, encubres y callas, entonces los consientes.

En la Zona Spoiler comento mi teoría sobre el crimen que ocupa el tema central del relato, aunque en realidad su resolución no es lo verdaderamente importante sino esa corriente imparable de bajos instintos, venganzas, corrupciones y actos propios de justicia.
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4 de 6 usuarios han encontrado esta crítica útil
4
Decepcionante.
Reconozco no haber conectado con la película de McDonagah en ningún momento y visto el caluroso entusiasmo con el que ha sido recibida pienso que igual es cosa mía y el problema radica en que, tal vez, no he sido capaz de apreciar todas sus virtudes. Aún así trataré de exponer porque me parece un film mediocre e impostado.

La película me parece que cuenta una historia a todas luces creible pero la manera que tiene de mostrar sus cartas me parece falsa, llena de clichés y tosquedades por culpa, a mí parecer, de un guión que no entiende de matices o tonos grises. Abusa de subrayados y de reiteraciones.

Enumero en spoiler algunas de las incongruencias que me pareció percibir en la cinta. Lo hago en spoiler para no molestar a quien no la haya visto.
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4 de 6 usuarios han encontrado esta crítica útil
7
Sarcasmo
Según la RAE: burla sangrienta, ironía mordaz y cruel con que se ofende o maltrata a alguien o algo.
La película está muy bien, las interpretaciones de Frances McDormand y sobre todo de ''Dickson'' son memorables, la de Harrelson la mejor que le conozco y no siendo malas otras anteriores. La música se sabe desde el mismo inicio que va ser impecable. Sobre todo el bellísimo no, lo siguiente, Missouri. Del ritmo y el montaje sobra hablar, buenos aunque algo predecibles. La historia y su planteamiento tampoco son malos y el que sea el mismo quien escribe y dirige normalmente ayuda. Bien, pues a pesar de todo lo anterior la película descarrila fácil y a menudo. Es un despropósito yanqui más, aunque bien llevada eso sí. Un cuento cruel que no se sostiene en la realidad, ni siquiera en la de allí. Hay un montonazo de actitudes injustificables e injustificadas y al final los personajes se vuelven irreales y todo parece una ópera bufa.
¿Buena? Sí, pero no para tanto.
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3 de 4 usuarios han encontrado esta crítica útil
5
El triunfo de la impostura
Una de las películas del año para la crítica acarrea tantos problemas que uno sigue con la teoría de que la comunidad de críticos vive en un bonito mundo paralelo al mío.
Este relato, que pretende moverse entre lo grotesco, el humor y el melodrama descaradamente melodramático, construye los personajes sin ninguna solvencia y solo para el autoindulgente tono discursivo. Un guión tramposo y con giros y situaciones para nada creíbles ni siquiera coherentes con el tono "fárguico" de la película.
Un ejemplo más de la sumisión de los críticos a la impostura moralizante.
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18 de 35 usuarios han encontrado esta crítica útil
5
PATADAS EN LOS GENITALES.
Lamentablemente el guión no sostiene la película a lo largo de su metraje. Frances McDormand, borda su papel; eso es algo indiscutible, pero en algunos tramos su conflicto resulta forzado, como si el filón encontrado tuviera que alargarse de manera indefinida, repitiendo el esquema una y otra vez.

Me gustan las personalidades rotundas, como la que aquí se nos muestra, siempre que no caigan en el estereotipo, o se empuje la maquinaria hasta el paroxismo.

Considero que una puntuación cercana al 8, resulta exagerada. Espero que con el paso de las semanas, nos entre a todos un poco de cordura y la situemos donde le corresponde.
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6 de 11 usuarios han encontrado esta crítica útil
8
Pueblo chico infierno grande
Apoderándose de la pantalla cada vez que aparece, una extraordinaria actuación de la veterana Frances McDormand es la responsable de un mayúsculo revuelo desarrollado en una pequeña villa del medio oeste norteamericano, en donde todos se conocen y en un lugar en donde aún hoy persisten resabios racistas.

El argumento es muy ingenioso, sólido y perfectamente estructurado en su desarrollo retratando la forma en que una madre herida por la violación y posterior asesinato de una hija publicita —carteles gigantescos mediante— la desidia y la infamia policial reclamando justicia.

El director y guionista McDonagh elabora una descripción y, sobre todo, una evolución creíble en todos los personajes secundarios sin caer en el facilismo de buenos muy buenos y de malos malísimos. Lo interesante es que aborda un hecho dramático en tono casi de comedia, con mucha intriga, acción y utilizando las 2 horas de duración a cabalidad sin que pueda reprocharse metraje innecesario, entreteniendo y sin el mínimo atisbo de aburrimiento.

Como si fuera poco por la mitad de la cinta el guión pega un salto que podría haber resultado en una caída al vacío (amplío en el Spoiler) pero que es un recurso brillante para sostener el relato. Además presenta un final nada maniqueo y, contra la opinión de muchos otros, ni siquiera es un desenlace abierto.

En mi opinión esta es una muy buena película que tiene diálogos brillantes, con excelentes actuaciones y con una banda sonora notable, que merece ser recomendada.
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3 de 5 usuarios han encontrado esta crítica útil
8
La paradoja McDormand
Lo que el cine une que no lo divida la realidad. Forma parte de su magia. La capacidad de la ficción de convertir en entrañables personajes que odiaríamos si formaran parte de nuestro entorno más cercano. Frances McDormand se ha especializado en encarnarlos. Mujeres fuertes, fastidiosamente punzantes, lo suficientemente asqueadas con la vida como para recordar al resto lo miserables que resultan sus existencias. En pantalla, la adoramos. En el día a día, seguramente formaríamos parte de ese nutrido pueblo que no la comprende, que le da la espalda, que murmura perplejo e incómodo tras cada una de sus salidas de tono. Actriz y personaje son necesarios. Nos reflejan en formato grande cuán hipócrita puede llegar a ser nuestra actitud.

Martin McDonagh realiza un enorme salto cualitativo con Tres anuncios en las afueras. Resulta imposible no rendirse ante una premisa que capta enseguida la atención y que se desarrolla de manera impecable, gracias a un guion en el que hay hueco para todo y en el que nada chirría. Una mezcla arriesgada pero perfectamente hilvanada que logra sus múltiples efectos gracias al trabajo de un casting redondo. McDormand, pero también Woody Harrelson y Sam Rockwell, consiguen lo que parece imposible, hacernos empatizar con tres personajes que en mayor o menor medida nos parecerían deleznables.

Y es que la causa de Mildred Hayes es universal. Cualquiera se identificaría con la lucha de una madre desesperada por encontrar al asesino que violó y quemó a su hija. Pero la fraternidad se desdibuja cuando la afectada no responde al perfil de víctima, cuando saca las uñas y altera el orden establecido, sobre todo el orden en un microcosmos donde el racismo y la justicia por la mano campan a sus anchas. Es en ese instante cuando la víctima se convierte en verdugo, por obra y arte de una sociedad que vive ajena a las realidades incómodas.

Tres anuncios en las afueras reproduce a la perfección ese pequeño universo en el que conviven la venganza, la culpa, los complejos y la intolerancia. Podría contentarse siendo un mero reflejo de esa América profunda mil veces retratada. Pero prefiere ser más honesta con sus personajes y profundizar en sus debilidades para transmutarlas en fortalezas. Podría acomodarse en un estado contemplativo, hurgando en la herida dramática, y en cambio ofrece un arsenal de giros imprevistos que la convierten en toda una experiencia emocional. Podría ser un thriller, un drama intimista o una comedia negra y se convierte en todo eso y mucho más. Género inclasificable para un cine de gran envergadura.
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3 de 5 usuarios han encontrado esta crítica útil
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