arrow
5
Falta intensidad.
251/19(18/12/16) Decepcionante drama histórico del prometedor Jeff Nichols (guionista y director), que en su afán de no ser maniqueista, de no navegar por terrenos comunes al tema se pasa de frialdad, no es que sea malo, es que viene abalado por muy buenas críticas y me esperaba mucho más del realizador de “Shotgun stories”, “Take shelter” y “Mud”. Ya patinó este mismo año con la extraña y pesarosa “Midnight special”, un drama de ciencia ficción, ahora da un giro radical para abordar un caso real adentrándonos en un terreno muy surcado por él, el de retratar con acidez la América profunda, inspirándose Nichols en el documental de la HBO “The Loving Story” de Nancy Buirski, el director hace un relato intimista embestido de la épica de la lucha contra las injusticias, ahondando en los amores interraciales, pero desde una óptica seca, adusta, sin efectismos ni artificios, la pareja matrimonio Loving, Richard blanco y Mildred negra, lucharon durante diez años para que su matrimonio fuera legal (se casaron en Washington DC) en su estado natal de Virginia (allí las uniones interraciales estaban prohibidas bajo pena de cárcel), llegando su caso al Tribunal Supremo USA en 1967.

Estamos en 1958 en el estado de Virginia (USA), Richard Loving (Joel Edgerton), trabajador blanco de la construcción en el condado de Caroline , se enamora de una mujer negra, Mildred Jeter (Ruth Negga), tras quedar ella embarazada deciden casarse, pero al ser delito el mestizaje y por consiguiente los matrimonio interraciales en el estado viajan a Washington DC para la boda, vuelven a Virginia a vivir con las padres de ella mientras él hace una casa para ellos, pero entre medias la policía irrumpe en su casa para detenerlos mientras duermen, comenzando para los dos una odisea legal. Tendrán importancia en el relato el sheriff Brooks (Marton Csokas), y los abogados Bernie Cohen (Nick Kroll) y Phil Hirschkop (Jon Bass).

La cinta intenta ser un homenaje a las personas que lucharon por cambiar las leyes segregacionistas (racistas) en los Estados Unidos de la década de los 50 y 60, peros u enfoque minimalista le coarta y restringe la dimensión, entiendo Nichols no quiera caer espacios trillados de retratar una sociedad sureña caricaturesca, ku kux klan, amenazas constantes, vejaciones, violencia latente y explícita, pero en este afán se pasa y se hunde en lo aséptico, parece no quiere ofender mucho a esta retrógrada gente, tan esterilizado está todo que no vemos apenas racismo en la gente, más allá de un sheriff hosco, el enemigo es algo tan intangible como las leyes, que hechas por los hombres, aquí parece hayan caído del cielo, pues parece no haya xenófobos, solo lo son las leyes. Nichols intenta que al espectador le llegue la tensión y la zozobra constante en la que viven los Loving, sus sensaciones de temor, pero esto no me llega, la intensidad sentimental me resulta plúmbea. Quedándome un producto políticamente correcto que tengo la impresión no ha querido molestar a nadie, no arriesga, y lo quiere disfrazar el realizador con sobriedad y contención, queda como un ejercicio didáctico de cómo de cómo pequeñas personas pueden cambiar el mundo, pueden mejorarlo. Aminora la importancia del racismo imperante en muchos estados sudistas USA, tanto que no se habla de las protestas de los oprimidos negros, no se menciona a Luther King o su asesinato, o el de Malcolm X, la marcha del millón de personas en Washington, tan íntimo parece todo que parece solo exista este matrimonio contra el mundo, parece que las leyes racistas solo estén contra ellos, es que no hay más matrimoniaos interraciales?

Tanto es así que Nichols juega al despiste con el espectador, mostrando en un primer tramo, una media hora un micromundo en que se mueven los protagonistas en el que no hay rastro alguno de racismo, para aparecer de modo impactante con el forzamiento de la casa para apresar a los Loving, pero es un espejismo, pues entonces el problema de la intolerancia al mesticismo es presentada como algo impersonal, fruto de la etérea burocracia. Tampoco ayuda el modo gélido en que se nos presenta la relación entre el matrimonio, empezando porque no sabemos cómo se han enamorado en una sociedad racista, ya de inicio son pareja y punto, luego ese modo de comportarse es frío, ella expone sentimientos, pero él es un témpano que parece ni sentir ni padecer, dice en cierto momento a un abogado que en el tribunal diga que ama a su esposa, creerlo es un acto de fe, pues en todo el metraje el parece un robot, se anhela transmitir profundidad psicológica pero esta queda laminada en su vacua impostada intensidad de silencios, nos hay complicidad alguna entre ellos, nunca sonríen, solo vemos melancolía, pesadumbre, ni tan siquiera vemos relación alguna con sus hijos, llegan uno tras otro y ya está, no hay profundidad alguna, no hay amigos que les apoyen, no hay secundarios que refuercen a los protagonistas, bueno, los hay, los abogados Bernie Cohen y Phil Hirschkop (Jon Bass), dos humoristas que no se sabe muy bien que pintan, distorsionan la sobriedad adusta del film, imponiendo un humor un tanto chirriante, un error de casting lastimero, queda atomizado en lo que debiera ser el punto culminante del alegato de los susodichos letrados ante el tribunal Supremo USA.

Como ya he dicho no es que sea mala, es que no me llega, no me toca la fibra sensible, queriendo ser sutil Nichols no sabe tomar la medida, un tema como este merecía mayor dimensión dramática y no es te intrínseco intimismo, donde ni tan siquiera son ellos los impulsores de la lucha contra la ley, son los demás los que le empujan, asociaciones pro-derechos civiles a los que ellos apoyan a regañadientes, bueno Richard ni eso. Fuerza y honor!!!
[Leer más +]
38 de 46 usuarios han encontrado esta crítica útil
8
La antítesis de Oprah
¿Existe algo más romántico que alguien esté dispuesto a construirte una casa en el lugar de tus sueños? Para que Richard pudiera hacer realidad la promesa que un buen día le hizo a su prometida tuvieron que pasar diez años. No fue por problemas económicos o por falta de empeño. El pecado que impidió a una pareja cimentar su propio hogar consistió en ser blanco y negra en pleno auge racista de la América profunda, hace poco más de 60 años. El matrimonio, que tuvo que sellarse a las afueras de Virginia, fue detenido y condenado a su regreso. El destino, siempre bromista y cruel, quiso que se apellidaran Loving.

El amor es precisamente el que prevalece en esta historia basada en hechos reales que ha querido transgredir en cierta forma los cauces habituales con los que Hollywood tiende a expiar sus pecados xenófobos. Un año después de la polémica por la ausencia de candidatos negros en los galardones más importantes de la industria, llega una película que parecía diseñada para apaciguar el ruido. Si lo hace, esta vez, es por méritos propios. Porque Loving efectivamente denuncia el pasado histórico que sigue sonrojando a buena parte de los estadounidenses, y que reverbera con fuerza en la era Trump, pero lo hace sin los artilugios a los que nos tienen acostumbrados los filmes contra el racismo.

Escenas de enorme crueldad, acento del victimismo en contrapartida, llantos desgarradores, lágrimas. Parece que sólo hay un camino para concienciar al espectador sobre las miserias de la supremacía blanca, como si subrayando el dolor y la tragedia se limpiaran mejor las conciencias de las nuevas generaciones de norteamericanos. Es el mecanismo favorito de Oprah Winfrey, que desde El color púrpura sigue empeñada en financiar los recursos más básicos de la ficción para mantener bien viva su causa.

Jeff Nichols ha preferido seguir otra senda, la de la contención y la sutileza. Los acontecimientos aberrantes se reflejan pero, más que para una sensacionalista recreación, se presentan como el gran escollo de una historia de amor. Porque aquí el protagonismo es cosa de dos. Los rostros de Richard y Mildred reflejan todo el dolor, todo el miedo, el hastío, la esperanza y, sobre todo, todo el cariño. Un amor puesto a prueba que sobrevive a las peores inclemencias, que resiste al tiempo y la barbarie gracias a una sola determinación, la de permanecer siempre juntos.

En las miradas, en la complicidad de Ruth Negga y Joel Edgerton, recae todo el peso de la película, como si Nichols se hubiera marcado como objetivo darle vida a la icónica fotografía de Life que sirvió para denunciar el caso y cambiar el curso de la historia. Dos amantes, ella dulce y perseverante, él escondido en sí mismo, enamorados, que lo único que perseguían era un hogar. Y un final sin grandilocuencias. Sólo un epílogo con una imagen fija y varias sentencias demoledoras, que afligen el ánimo y apenan el corazón, en especial una sola, la más tierna: “Cuidó de mí”. Emotividad y delicadeza. Una alternativa mucho más eficaz para denunciar y combatir el racismo.
[Leer más +]
30 de 32 usuarios han encontrado esta crítica útil
7
Loving podría ser un simple melodrama, pero está Nichols
En 1950, una pareja que vive al sureste de Estados Unidos decide casarse. El problema es que ella es negra y él es blanco. Es un problema porque en el estado en el que viven es ilegal el matrimonio “interracial”. Por ello se van a otro estado, se casan y cuando vuelven deben enfrentar a la sociedad y a la justicia.

Loving podría ser la típica historia en la que una familia tendrá que enfrentarse a la sociedad racista de entonces, en pleno apogeo de los derechos civiles afroamericanos. Y podría tener los mismos ingredientes de siempre: el Ku Klux Klan, la quema de casas, las marchas, las amenazas, los asesinatos, las autoridades racistas.

Loving podría ser lo de siempre, pero la gran diferencia de Jeff Nichols es contar mucho trasfondo sin que sea explícito, mucha violencia sin que sea explícita. Mientras se cuenta la historia del matrimonio de Richard y Mildred Loving, que son obligados a permanecer fuera de su estado natal si deciden estar juntos, la sociedad racista nunca aparece. No hay ataques, agresiones ni amenazas, solo se percibe la opresión a través de las sensaciones y los estados emocionales. No es una película discursiva, no hay intenso dramatismo, hay una historia natural. Es un milagro que en argumentos tan utilizados se desprenda originalidad y aquí lo borda.

Por eso es importante el trabajo de Joel Edgerton y Ruth Negga. En el guión, el personaje femenino conduce la historia y Negga despliega una agresividad silenciosa. Son sus necesidades y decisiones las que originan los conflictos. Por otro lado, a través de él vemos la dificultad que supone querer proteger a su esposa, algo tan simple en nuestro tiempo, y no poder. La interpretación impávida de Edgerton hace creer que Loving es un inútil, pero en realidad su objetivo es la cuerda floja que sostiene la película: cuidar de su matrimonio.

Para Nichols, la historia de los Loving es tan compleja que la única manera de rodarla es bañarla de simpleza. El director ha encontrado la forma de mantener al cine independiente muy a raya con el formato comercial estadounidense y desprender formatos originales que otorguen algo nuevo a los temas de siempre. Primero la familia (Shotgun Stories), luego la esquizofrenia (Take Shelter), seguido por la adolescencia (Mud) y ahora el racismo. Nichols siempre busca profundizar en los instintos primarios (en Loving la protección y el vínculo con el origen). Y todos estos conceptos flotan visibles en la pantalla, con naturalidad.

Puntos en contra por las licencias narrativas que el personaje de Mildred Loving se da para construir el drama de la película (su historia real es de una mujer más mesurada y sumisa). También se extraña la profundización en los personajes laterales para enriquecer el impacto de los subtemas sociales y políticos. Son todos muy planos y hacen la historia previsible.

Mención especial para Michael Shannon y su personaje. A pesar del poco tiempo en pantalla, es a través suyo que el espectador termina de comprender a los Loving.
[Leer más +]
21 de 24 usuarios han encontrado esta crítica útil
8
Gente corriente
Lo que hoy nos puede parecer evidente no ha sido siempre así. Casi nunca el sentido común o la cordura han guiado el ordenamiento jurídico de los pueblos, más atentos a poner trabas e impedimentos al fluir innato de la vida y de las relaciones humanas. La mayoría de las veces apelando a rancios preceptos religiosos o a arcaicos usos y costumbres instaurados por una élite indiferente u hostil hacia las minorías (del tipo que fueran) y que querían dejar constancia de supuestas reglas naturales que no tenían otro fundamento que velar por una pureza o supremacía ficticia e ilusoria con la que salvaguardar sus privilegios o con la que ¿protegerse? de lo nuevo o dispar.

Esta cinta ofrece mucho más de lo que a primera vista simula. Recurre a un estilo pausado y parsimonioso para relatarnos una pequeña historia de amor particular que, sin embargo, tuvo unos grandes efectos tectónicos en el conjunto de la ciudadanía de su nación. Pero aun tratándose de una película batalladora y reivindicativa, opta por quedarse en el plano doméstico, se centra en el impacto cotidiano que unas leyes racistas e injustas tuvo sobe el normal devenir de un matrimonio interracial. El periplo reflejado abarca de 1958 a 1967, una época convulsa y frenética marcada por la lucha por la igualdad e impregnada por la abnegada labor integradora y de concordia del reverendo Martin Luther King Jr. Pero se aleja del oropel escénico y se contenta con quedarse entre bastidores, en un discreto segundo plano, como los protagonistas.

Reflejar la cotidianeidad de una vida común es tarea harto difícil, sobre todo cuando los contratiempos nacen de la mirada que algunos otros tienen sobre lo que acontece, pero no supone un problema intrínseco en el plácido devenir de una pareja sin otros atributos que su mutua devoción y cariño, la crianza de sus hijos, el trabajo repetitivo y cansado, los amigos y la familia. Y esto es uno de los grandes hallazgos de esta cinta, detenerse en plasmar los hitos corrientes y sin brillo de unas personas anónimas que nada tienen que ofrecer más que su total y tediosa normalidad. Salvo que… a resultas de una legislación trasnochada, por motivos que ni han buscado ni deseado, son el objeto de una injusticia lacerante y cruel que convierte su existencia en un sobresalto perenne.

Cabe destacar sobre todo la labor del dúo protagonista, Joel Edgerton y Ruth Negga, que transforman en memorable una existencia anodina. También el director y guionista Jeff Nichols acierta de pleno en el tono sereno, calmado y sin estridencias de su relato ejemplar. Una joya para amantes del drama íntimo.
[Leer más +]
17 de 19 usuarios han encontrado esta crítica útil
7
El amor se abrirá camino
Después de la mancha en su carrera que supuso la decepcionante "Midnight special· Jeff Nichols, vuelve a lo que mejor sabe. Contarnos un drama sombrío además de volver a trazar un magistral retrato de la América profunda.
De nuevo con un absoluto dominio de la escena, con pocos diálogos, dejando que sean los hechos, los actores y la fotografía, quienes hablen.
Puede parecer que "Loving" tiene poco que aportar al mundo de los amores interraciales y la lucha por legalizarlos en el sur de los EEUU a mediados del siglo pasado, de hecho la cinta es una adaptación del documental de la HBO 'The Loving Story' de Nancy Buirski,  pero entre el buen trabajo del director, el sobresaliente reparto, con un Joel Edgerton dando vida a un hombre sencillo, parco de palabras y a una Ruth Negga cuyo rostro es puro sufrimiento, la película merece la pena. No me sorprendería que les cayera alguna nominación, sino a los Oscar, sí al menos a los Globos de Oro.

Biopic basado en la vida de Richard y Mildred Loving, por cuyo matrimonio tuvieron que exiliarse a Washington DC y ahí iniciaron una batalla legal demandando a su Estado natal. La historia finalizó con la decisión unánime del Tribunal Supremo de declarar inconstitucional la ley que prohibía los matrimonios interraciales

Por último, comentar la aparición, al final de la película, de Michael Shannon, uno de los actores que más me están gustando estos últimos años, dando vida a un excéntrico fotógrafo de la revista Life.
[Leer más +]
12 de 13 usuarios han encontrado esta crítica útil
6
Una película alexitímica
‘Loving’ está basada en un hecho real que supuso un punto de inflexión en la lucha por los derechos raciales en los EEUU de la década de los 60. Un matrimonio que fue arrestado, encarcelado y exiliado debido a su condición interracial, dos seres humanos que lucharon durante más de una década por la libertad del amor que se procesaban mutuamente y el derecho a vivir en su tierra junto a sus seres queridos. Un planteamiento que desprende sentimiento, potencia e incluso épica por todos sus poros, pues poco de ello encontramos en ‘Loving’.

Jeff Nichols (Mud, Midnight Special) presenta un largometraje sobrio, elegante e interesante, pero carente de la fuerza y pasión que cabía esperar de tan relevantes hechos. La película es plana del primer al último minuto, el tono y ritmo que el espectador saborea al inicio de la cinta es exactamente el mismo durante sus dos horas de duración, en ningún momento se pierde en la monotonía pero tampoco consigue despertar ningún sentimiento especial, y eso es un pecado que ‘Loving’ no puede permitirse. Uno de los episodios más oscuros de la historia de EEUU aún presente hoy en día pide a gritos una explosión de sentimientos y sensaciones que te hagan vibrar desde la butaca y eso es algo que Nichols en ningún momento consigue transmitir.

Joel Edgerton y Ruth Negga desempeñan un notable trabajo, pero el guion es un lastre en sus actuaciones que les impide acabar de liberarse para soltar todo el potencial tanto del personaje como de las respectivas actuaciones. ‘Loving’ es una fantástica historia capada por un desarrollo demasiado comedido que la convierte en una película que resulta tan interesante como olvidable.

Lo mejor: Joel Edgerton, Ruth Negga y la historia real.

Lo peor: la falta de sentimiento de tan potente argumento.

Más en Más en www.estovacine.blogspot.com.es y www.magazinema.es
[Leer más +]
12 de 13 usuarios han encontrado esta crítica útil
10
Nuestros errores de hace 50 años se repiten hoy, tristemente
Maravillosa película. Estoy segura de que muchos (o algunos) de los que vean "Loving" serán homófobos que rechacen el matrimonio gay pero se extrañen o se escandalicen de que hasta 1967 (¡1967, casi los años setenta, casi antesdeayer!) el interracial estuviera prohibido en Estados Unidos. Dentro de cincuenta años harán otra película sobre ellos donde igualmente quedarán retratadas sus ignorantes y siniestras ideas y espero que también, dentro de cincuenta años, todo el mundo se extrañe y se escandalice de que hubo épocas en que seres humanos prohibían a otros seres humanos amarse y casarse libremente.
[Leer más +]
15 de 20 usuarios han encontrado esta crítica útil
7
"Amando"
Normalmente, al principio de las películas históricas, suele exponerse un contexto, fechas o datos que fijen el tono de la historia.
En esta hay uno, pero muy especial: un "estoy embarazada" dicho con miedo, que un "eso es fantástico" transforma en un testimonio de amor y aceptación.
No necesitamos saber nada más, no hace falta ningún contexto.

'Loving' no por ello deja de ser histórica, pero se trata de Historia silenciosa.
Un retrato pequeño e íntimo de la vida hace varias décadas, carente de discursos afectados y poses graves, agradecida de poder recrearse en los detalles de lo que está contando.
No vamos a ver una lucha por los Derechos Civiles con mayúsculas, sino la lucha de una pareja por permanecer unida, nada más y nada menos: el mejor y más adecuado homenaje a las vidas de Mildred y Richard Loving.

Al principio, de hecho, y gracias al "contexto poco convencional", la historia se permite jugar al despiste: retrasa todo lo posible la aparición de la intolerancia, de la absurda burocracia, para dejar que la calma y la tranquilidad se instale en la vida de una pareja. Como si no hubiera problemas, como si no tuviera que haberlos, como si fuera la actualidad.
Es por eso que cuando aparece el primer mazazo racista aparece nos impacta mucho más, porque en cierta manera "no sabíamos" qué eso podía pasar. Tampoco lo sabían Richard o Mildred, y es contra su injusticia por lo que se van a rebelar.

Pero, de nuevo, no es algo fácil la salida del orden social, implica más poder mediático del que tienen, más influencia de la que se pueden permitir. El suyo es otro de muchos tristes relatos de la pareja que se queda separada en el calabozo por un sheriff racista.
Callan, aceptan, y siguen adelante, pero duele saber que no podrás tener contacto con la familia que amas por, precisamente, amar.
El ánimo contra la injusticia socava una pareja que ha convertido ese concepto en parte de su día a día y se pregunta "¿por qué más?". Aceptar, callar y seguir adelante a la larga es la opción más dolorosa.

Surge entonces la posibilidad de poner en boca de todos algo que no está bien, y el matrimonio Loving encuentra entonces lo que al parecer estaba buscando.
Pero no acaba de ser exactamente así: todos hablan y dan su apoyo, todos sonríen y aplauden, porque dejan en la trastienda el venenoso cinismo de decir "no lo conseguirán".

Es entonces cuando la historia que se nos cuenta deja clara su importancia.
No viene por enarbolar la bandera de un movimiento constitucional que con el tiempo se conquistará.
Viene por saber que, no importa tanto lo que digas frente a la Corte Suprema de los Estados Unidos, en mayúsculas, sino lo que de verdad sientas en la intimidad.
Algo que Mildred y Richard acaban valorando más que ser entrevistados y fotografiados, más que ser unos símbolos que solo por quererse ya serían.

¿Cómo sobrevive el amor a la injusticia social, al prejuicio general, a la implacable marea mediática impersonal?
La respuesta ya nos la han dado. Está en el título.
[Leer más +]
10 de 11 usuarios han encontrado esta crítica útil
9
De por qué el cine es imprescindible para la vida
Lenguaje ascético para una película notable hecha a puro cine. No hay un solo movimiento de cámara (ni panorámicas, ni travellings), los cortes son abruptos de plano a contra-plano sin fundidos ni preciosismos visuales, no existen "flash backwards" ni comentarios en off, tan solo enorme talento para contar una historia de matrimonio interracial.

Talento apoyado en una magnífica descripción de personajes (no solo los protagonistas, véase cómo se retratan en 4 pinceladas a la madre de él y sus amigos, al padre de ella y sus hermanas, a los policías, a los abogados), en el elenco magnífico con extraordinarios trabajos de Ruth Negga y de Joel Edgerton, y en una música incidental que apenas remarca las escenas dramáticas. Música justa, apropiada y exclusivamente al servicio de un guión que es casi perfecto.

No se recurre a los golpes bajos ni a la brocha gorda habitual en los melodramas de Hollywood. No hay distracciones en sub-tramas, aquí simplemente se retrata lo único que importa: el amor de una pareja. Ni más ni menos. La recomiendo efusivamente.
[Leer más +]
10 de 11 usuarios han encontrado esta crítica útil
3
Las cosas se arreglan solas
Me encantan los dramas, y este prometía: amor impsobile e injusticia racial.
Decepción me llevé, sólo aguanté la mitad de la peli, los personajes inexpresivos, los pequeños dramas que les surgen se arreglan sólos no tienen ni que luchar por solucionarlos, ni siquiera se enfadan, un poco de carácter joder.

Cuando mi vida me parece más triste y dura que la de una película, es que la película está mal.
[Leer más +]
9 de 11 usuarios han encontrado esta crítica útil
8
El amor contra la sinrazón
La historia real del matrimonio entre Richard y Mildred, que dio lugar al caso Loving contra Virginia, es el escenario en el que Jeff Nichols -Mud, Take Shelter- centra su última película: Loving. En su quinto trabajo, el joven director -38 años- vuelve a dar muestras de su clase y saber hacer detrás de las cámaras, ya que desde su potente debut con Shotgun Stories, el cineasta ha ido creciendo en calidad, situándose entre los autores más importantes del panorama actual.

Con Loving, Nichols ataca esa parte reciente de la historia norteamericana que provoca vergüenza propia y ajena, más si cabe por haberse producido en la primera potencia mundial. El segregacionismo, la esclavitud, la discriminación racial y la lucha por los derechos de los negros en EEUU son temas de los que últimamente se han realizando notables películas -Selma, 12 años de esclavitud-. En el caso del director de Arkansas, el merito que tiene es el de atrapar al espectador y meterlo de lleno en la historia sin necesidad de aspavientos y, sobretodo, sin necesidad de caer en la lágrima fácil.

Y es que esto último no es necesario buscarlo, ya que la historia que se nos cuenta es tan inhumana en sí que no necesita de ningún artificio para hacer más notorio el drama. La narración de los hechos, desde el enlace matrimonial hasta la expulsión del lugar en el que la pareja residía, así como las ayudas que recibieron de familiares y abogados pertenecientes al Movimiento por los Derechos Civiles en EEUU son expuestos de manera clara y precisa en la película.

Si Jeff Nichols no defrauda, lo mismo ocurre con el elenco de actores elegidos para la obra, ya que tanto Ruth Negga como Joel Edgerton están perfectos en sus papeles. Ambos, con dos actuaciones contenidas consiguen exteriorizar lo que sufrieron los personajes reales, la angustia, el miedo e impotencia ante la situación que les tocó vivir. Sendos intérpretes consiguieron una nominación a mejor intérprete principal en los pasados Globos de Oro.

oving es una película emocionante, triste y muy emotiva, que consigue revolver en la conciencia de aquel que se sienta frente a la pantalla. Una obra que supone, no solo un retrato de la lucha por los derechos civiles en Estados Unidos sino, sobre todo, un homenaje a Richard y Mildred Loving. Un matrimonio inquebrantable, cuyo amor pudo más que las espantosas e ilógicas leyes que separaban a dos seres humanos por el hecho de pertenecer a razas diferentes. Humanos, pero con distinto color de piel.

Más sobre esta y otras críticas en el blog: argoderse.blogspot.com.es y en la página de facebook: Argoderse
[Leer más +]
7 de 7 usuarios han encontrado esta crítica útil
7
Acusados
El amor. Infinito, inquebrantable; da seguridad, cobijo, esperanza, fuerzas y alegría. Aquí es discreto, callado, hondo. No necesita de gritos ni alaridos, no requiere de excesos y exhibiciones. Es profundo, verdadero, grande como la Tierra.
El miedo. Lo cubre todo. Está a la vuelta de cada esquina. Es traicionero, desgarrador y vicioso. Es cobarde, vil y mentiroso. Es humano, comprensible e inevitable. Aquí (su imposición y administración cruel) se disfraza de justicia y oficialidad. De uniformes y juzgados.
La ley. La que ordena el mundo y dirige la vida. La que parte y reparte. La que manda y calla. Aquí es injusta y absurda. Más tarde es sentido y verdad.
La película cuenta el racismo de manera nueva. Encarna una idea (el mestizaje perseguido) a través de dos personajes y su contexto (el sur americano durante los años cincuenta y los cambios posteriores). Muestra el mecanismo de la barbarie sin grandes sobresaltos, en sus resquicios pegajosos y atroces. Dota la narración de recovecos, descansos y sorpresas. Es sencilla y superficial, pero tan bien hecha y dosificada y sentida y lograda que, pardiez, hasta emociona.
Los personajes principales son dos arquetipos ya casi desaparecidos, arcaicos tal vez. El hombre y la mujer. Los ideales. Claros y distintos cada uno. Él es sobrio, rudo y viril. Ella es femenina, delicada y sutil. Él es fuerte, formal y protector. Ella es frágil, inteligente y sensible. Y se complementan. Y se quieren mucho. Todo.
USA es un país joven que hace nada convivía con el espanto sin apenas disimulos. Tuvieron que llegar los sesenta y la consabida lucha por los derechos civiles para que se cuestionaran atropellos atávicos revestidos de legalidad. Como curiosidad la argumentación judicial que pone a Dios como garante de la separación racial. Ya se sable que el ser superior sirve para todo, justifica cualquier cosa.
Ellos dos lo hacen muy bien. Muy marcados sus caracteres. Y el director relata los hechos con levedad y rotundidad. Es una historia tan ligera y obvia como poderosa y veraz. No es realista. Es real (se sirve de la realidad para elaborar un discurso que la trascienda).
[Leer más +]
6 de 6 usuarios han encontrado esta crítica útil
6
Aburrida, mal interpretada para mi gusto.
<Interesante la historia pero mal interpretada... cuenta el rechazo al matrimonio entre blancos y negros y la lucha para defender el derecho de estar con quien uno quiera....los protagonistas parecen autistas que no sienten ni padecen...son tan planos que no resultan creíbles y aburren. Por lo demás buena fotografía y buen rítmo.
[Leer más +]
6 de 7 usuarios han encontrado esta crítica útil
8
Loving es una película que va sobre personas, sobre sentimientos
Hay que resaltar que si esperáis ver una película sobre conflictos legales, juicios, abogados y litigios, no lo vais a encontrar. Tampoco veréis una película sobre racismo explícito (a excepción de alguna escena puntual). Aunque es cierto que la película trata una temática donde la injusticia, la impotencia y la rabia puede florecer mientras la vemos, y que sería el lado fácil de explotar de la historia, no es lo principal.

Lo que vais a encontrar es básicamente una película que va sobre personas, sobre sentimientos, y que si tuviera que calificar con un par de palabras serían bonita y tierna. Una película que nos muestra como el amor lo puede todo y no está sujeto a leyes injustas.

El director Jeff Nichols ha querido centrarse en como era la vida de los Loving durante esos años, de como eran ellos, en lugar de como fue el proceso, del alcance legal y mediático que tuvo, o de lo que pasaba a su alrededor.

La actuación de Joel Edgerton es sensacional, confirmando lo que habíamos visto en algunas de sus últimas películas, que es un gran actor. Ruth Negga por su parte, hace también una excelente interpretación de Mildred. Ambos actores están increíbles, con una química estupenda que hace que uno empatice con ellos inmediatamente.

Otra cosa que merece ser destacada de la película es su ambientación, tanto los paisajes del rodaje, como los escenarios, la música, el vestuario, etc. son increíbles y están francamente bien logrados. Nos transportan inmediatamente a la Virginia, en particular, y los EEUU, en general, de finales de los '50 y los años '60 de una manera asombrosa. Igual sucede con la caracterización de los personajes, que es tan acertada que no podemos evitar ver incluso un parecido físico entre los actores y las personas reales a las que interpretan.
[Leer más +]
5 de 5 usuarios han encontrado esta crítica útil
7
EL DELITO DE ESTAR CASADOS
Historia basada en hechos reales, ambientada a finales de los años 50, sobre la dura lucha de un matrimonio multirracial para conseguir sus derechos y poder vivir en el estado de VIRGINIA de donde son expulsados simplemente por estar casados.

Excepcional y abundante el año de cine basado en la comunidad afroamericana, en sus luchas y en todo lo que tuvieron que sufrir por sus derechos. Después de que el año pasado fueran ninguneados por la academia, ahora han tenido una prolija representación, con títulos como FENCES, FIGURAS OCULTAS, MOONLIGHT y la propia LOVING. Imagino que esto no hará ninguna gracia al ínclito TRUMP y hará que se revuelvan sus podridas entrañas, esperemos que no tome represalias para años sucesivos.

JEFF NICHOLS es el encargado de estructurar un cuidado guion y realizar una dirección con un resultado interesante, dejando su buen hacer a la hora de contar historias y dar forma a los personajes, todo con un ritmo pausado pero que trascurre rápido, haciendo ameno y sencillo el metraje al espectador. No olvidar tampoco la buena banda sonora que envuelve la historia.

Las interpretaciones son muy meritorias y unidas al hacer del director, forman un conjunto muy interesante. RUTT NEGGA ha conseguido la nominación a la estatuilla por un trabajo pausado y sutil que llega al espectador, en cambio, su compañero JOEL EDGERTON no ha obtenido dicha distinción y en mi humilde opinión también se la merecía, introduciéndose en la piel del tosco y rudo protagonista.

Al visionar estas tristes historias, queda pensar en lo injusto y cruel de muchas situaciones a lo largo de nuestra historia con el marco del racismo como hilo conductor. Solo hay que echar cuentas para darnos cuenta que lo que visionamos no está tan lejos en el tiempo y que por mucho que hemos avanzado, el germen sigue patente en nuestra sociedad y últimamente muy en boga de todo lo que nos rodea. Esperemos que dentro de 50 años hayamos avanzado y aquellos que miren hacia atrás, sientan lo mismo que yo ahora cuando me pongo en los años 60. A ver si se borran de la faz de la tierra todos los defensores del rancio conservadurismo, todos esos que odian a los que no son como ellos y de una vez por todas se abren la multitud de mentes obtusas que siguen oprimiendo a los que consideran distintos a causa de sus miedos y sus prejuicios, pero mucho me temo que la historia siempre es la misma pero cambiando los personajes….
[Leer más +]
5 de 5 usuarios han encontrado esta crítica útil
5
LIBRE.
El problema que le encuentro es su montaje y su excesiva duración. Ajustándose a una hora y media y cortando escenas innecesarias, hubiera ganado un ritmo más dinámico.

Un trabajo cultivado con delicadeza, apoyándose en interpretaciones bien planificadas, sin concesiones al melodrama fácil.
[Leer más +]
5 de 5 usuarios han encontrado esta crítica útil
1
Boring
Loving trata sobre una pareja interracial (él negro albino, ella gitana) en la américa profunda de los años 50. A causa de las leyes racistas su relación es perseguida y son desterrados y encarcelados. El problema es que la película es tan absolutamente aburrida y lenta que los protagonistas parecen autistas. La pasividad de los actores hace que esa injusticia brutal parezca simplemente un problemilla burocrático, no expresan nada, es como si se les hubiera quemado una tortilla, ni eso, ni siquiera se enfadan. El espectador desea que les condenen y les apliquen la pena de muerte rápido para que se acabe la película de una puta vez.
[Leer más +]
5 de 6 usuarios han encontrado esta crítica útil
7
No sin mi cónyuge
Dentro de la vorágine racista que salpicó al sur de Estados Unidos hasta bien entrada la segunda mitad del pasado siglo XX, la prohibición del matrimonio interracial es, hoy en día, uno de los detalles que más sorprenden. Una persona blanca y una negra no podían tener relaciones ni casarse en hasta dieciséis estados del país americano. Esta disposición estaba basada en ciertos preceptos religiosos que supuestamente afirmaban que Dios separó a las personas por sus razas y que mezclarlas contravendría esta característica divina. Para evitar la prohibición, la pareja no podía recurrir a casarse en otro estado que estuviera libre de dicha ley y luego volver a su Estado de origen. Richard y Mildred Loving lo hicieron allá por 1958 en Washington pero, al retornar a Virginia, fueron arrestados y condenados a un año de cárcel que podían salvar mediante el exilio voluntario.

Así comienza la historia real de este matrimonio que se narra en Loving, película dirigida y escrita por Jeff Nichols. El cineasta de Arkansas es uno de los directores más interesantes que han surgido en Norteamérica durante estos últimos años. De la mano de Take Shelter, la extraordinaria Mud y una menos gratificante pero aceptable Midnight Special, Nichols se ha ganado el derecho a que muchos estemos expectantes con su próximo trabajo tras las cámaras. Y, aunque Loving pueda parecer a priori una propuesta con poco encaje dentro de su filmografía, pronto se descubre que la impronta del director permanece intacta.

En Loving, Nichols echa mano de la puesta en escena templada que tan buen resultado le dio en Mud. Con la inestimable ayuda de su director de fotografía habitual, un Adam Stone que vuelve a realizar un fenomenal trabajo, el cineasta construye el relato a partir de un biopic al uso —por fortuna ausente de trilladas técnicas como hacer que toda la cinta sea un gigantesco flash-back— y le da consistencia desde una perspectiva pausada que sin embargo no hace flaquear el ritmo de su obra. Loving señala todos los puntos interesantes que atañen al matrimonio protagonista, sin centrarse demasiado en crear secundarios más allá del abogado Cohen y siempre teniendo en mente el respetar la fidelidad con los hechos que acontecieron en la vida real.

Es curioso el magnetismo que despierta la pareja conformada por Joel Edgerton y Ruth Negga. Dejando de lado las diferencias raciales, su personalidad parece en principio muy opuesta: Richard es un tipo que se conforma con poco más que su incondicional amor por Mildred, mientras que ella posee un espíritu más ambicioso que le lleva a luchar con insistencia por su derecho matrimonial. La actuación de ambos es sublime, pero el Edgerton de cabeza baja —que recuerda al de otros trabajos— queda aquí ensombrecido por una Negga que para un servidor hasta ahora era desconocida y que clava el papel dulce y honesto de su personaje.

En este sentido, un aspecto que hay que valorar en estas películas que representan una confrontación es el de retratar con acierto a los antagonistas. Tanto los agentes de la autoridad como los jueces y el mismo abogado del inicio dejan claro, de una u otra manera, su rechazo al matrimonio de los Loving. Pero no hay palizas gratuitas ni esa clase de exageraciones que, de haber estado el film en manos de otro tipo de cineasta, habríamos visto sin lugar a dudas. Nichols, quizá por el hecho de redactar el guión bajo la base de unos hechos reales o quizá por sus propios principios cinematográficos, decide que es mejor dejar que el drama fluya por otros vericuetos. Sin duda los afroamericanos sufrirían palizas y cosas peores por parte de sus conciudadanos blancos (hoy en día lo seguimos viendo), pero reflejar tales hechos no es el cometido de Loving.

Lo que nos queda, por tanto, es una película que sabe contar con belleza una situación tan dramática como esperanzadora. Así dicho suena muy cursi, pero realmente Loving capta toda la parte buena del amor que siente la pareja protagonista sin entrar en lo empalagoso, por un lado, ni en la brutalidad racista por la otra parte. Un film satisfactorio, lejos de la gran obra que Nichols logró con Mud pero que dignifica con corrección un hecho que, lejos de caer en el olvido, permanece como histórico y clave para el desarrollo legislativo de EEUU.


Álvaro Casanova - @Alvcasanova
Crítica para Cine Maldito
[Leer más +]
4 de 4 usuarios han encontrado esta crítica útil
4
Jeff, me desesperas. Yo confiaba en ti.
Loving es la última película del director Jeff Nichols, que des de Take Shelter (un buen film) no acaba de levantar cabeza.
Tanto Mud como (y sobretodo) Midnight Special son decepciones de un director que prometía mucho, y este film es otra decepción.
Si bien no es mala, como si que lo era deliberadamente Midnight Special, no es buena.
El guión es más bien flojo; de un argumento interesante consiguen sacar una historia más propia de telefilm. A eso se le suma una dirección de estilo clásico, ejecutada sin ningún recurso interesante y con un mensaje sin ninguna fuerza emocional.
Tiene buenas actuaciones, pero poco más que eso son sus méritos.
Aun así hay momentos que funcionan, pero son pocos y pobres.
[Leer más +]
4 de 4 usuarios han encontrado esta crítica útil
9
Loving Nichols
La última obra de Jeff Nichols confirma su posición descollante en el horizonte del nuevo cine norteamericano (Shotgun Stories, Take Shelter, Mud, Midnight Special y ahora Loving).
El drama de una pareja interracial enfrentada a la intolerancia segregacionista del estado de Virginia en pleno siglo XX nos recuerda que la barbarie xenófoba no está lejos -y menos ahora con el sátrapa Donald Trump como soberano Wasp del imperio-.
El argumento se presta a clichés sensibleros y maximalismos panfletarios, peligros que Nichols sortea con la sutileza y sensibilidad medida que atesoran solo los grandes. El guión contenido, sin excesos, y la actuación impresionante de Joel Edgerton Y Ruth Negga (¿es su apellido?) cimentan una obra mayor desbordante de humanidad y serena emoción. Imprescindible.
[Leer más +]
3 de 3 usuarios han encontrado esta crítica útil
Ver críticas con texto completo