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3
Otro remate fallido
Alex de la Iglesia ha rematado mal otra película. Y ya van... demasiadas. Son demasiadas decepciones con planteamientos brillantes, con una dirección impecable, con un gran sentido visual, con buena dirección de actores, buena producción, buena fotografía... pero mal rematadas. Y la verdad es que empiezo ya a cansarme; hasta ahora consideraba a este director uno de los más interesantes del panorama nacional, capaz de recrear unos mundos muy particulares con una visión del cine-espectáculo que pocos realizadores en España tienen; incluso casi le perdonaba los fallos garrafales de (casi) todas sus películas. Pero esto es que ya pasa de castaño oscuro: bueno está caer en el desmadre, en el desfase, en el delirio... pero por mucho que se tuerzan las cosas, hay que mantener una cierta coherencia. Porque no todo vale, no todos los recursos se pueden (ni se deben) utilizar sencillamente porque "queda bonito". Pensaba que la vuelta de Guerricaechevarría -su guionista habitual- iba a ser más fructífera, pero al final, ha servido de poco, porque Alex de la Iglesia ha seguido haciéndolo: ha rematado muy mal su última película, haciendo que vaya paulatinamente degenerándose hasta llegar a un completo sinsentido.

Sobre el papel, el planteamiento es quizás de los mejores en toda la filmografía de este director vasco: un bar a las nueve de la mañana, con un público variopinto, alguien que entra desesperadamente en el cuarto de baño... y a partir de entonces al primero que sale le pegan un tiro que le vuelan los sesos. Y al segundo igual, de manera que nadie, absolutamente nadie, puede salir de allí... ¿qué ha pasado? Esta premisa que parece sacada entre una reflexión social kafkiana y la innegable referencia Buñuelista a "El Ángel Exterminador" podría haber sido muchísimo mejor aprovechada, pero al final se dedica a incluir una serie de referencias tan particulares (y que tantas veces ha repetido) que llegan a cansar. Las referencias bíblicas, los personajes extremos, sucios, gritones, esperpénticos, la desaforada crítica social... son elementos demasiado vistos en su filmografía, que en particular en esta historia no tendrían por qué tener tanta presencia, sobre todo por el grasiento, sucio y desagradable "tour de force" que realiza el personaje de Jaime Ordóñez, tan en el extremo -un sin techo iluminado que ametralla con frases bíblicas sin venir a cuento cualquier secuencia, o que suelta una carcajada grotesca sin venir a cuento en los momentos de mayor tensión- que llega a cansar.

Otro elemento argumental que también es llevado al extremo y que termina por cansar es la grandilocuencia de determinadas frases con un formato visual que las hace supuestamente trascendentales en el guión: momentos en los que parece que se dice algo importantísimo en el que la cámara se acerca, atrona la banda sonora y en contrapicado (engrandeciendo al personaje) alguien suelta un diálogo lapidario. Vale, una vez está bien. Con un personaje, o incluso con dos (ahí tenemos referencias acertadas en "El Día de la Bestia" o en "La Comunidad"...) pero aquí es algo que pasa cada cinco minutos. Y claro, a la tercera o cuarta vez que sucede, ya no solo es que no tenga gracia, sino que sencillamente no vale para nada. Perdón, si que sirve para algo: para darnos cuenta que el recurso está mal utilizado.

El feísmo con el que a Alex de la Iglesia le gusta impregnar -literalmente- sus películas, a base de embadurnar a sus personajes de grasa, suciedad, sangre, y todo tipo de porquerías a sus personajes, está más presente que nunca y tenemos tiempo sobrado de ver a los protagonistas de la historia embarrarse hasta las trancas. El problema es que enmerdar tan profundamente a los personajes -aparte de argumentalmente...- tampoco es que sirva para mucho, resulta innecesario salvo por mostrar la "naturaleza sucia" de la sociedad. Aunque eso ya queda lo suficientemente claro desde el principio así que ¿por qué insistir de manera tan gruesa sobre lo mismo? Eso por no citar muchas incoherencias argumentales (esto es, sentar las bases de lo que van a hacer los personajes con total probabilidad, y luego saltarse a la torera todos esos "pactos con el espectador") que hacen restarle mucha credibilidad a la historia.

Desde luego, no era un fácil envite meter en un sitio cerrado a diez personajes y observar en plan laboratorio cuál es su evolución ante un acontecimiento por menos que preocupante. Y aún más difícil si se quiere mezclar (como se hace en toda su filmografía) terror, humor, crítica social, y suspense. Está claro que aunque "El Bar" está ejemplarmente dirigida, dominando un lenguaje visual que ya lo quisieran muchos realizadores no ya españoles, sino de cualquier punto del mundo, dista mucho de ser una buena película y a partir de los primeros treinta minutos en los que vemos el planteamiento de la historia (y que por cierto, también vemos en el tráiler) el interés va decayendo paulatinamente, quedándose siempre a medias, aburriendo y lo que es peor, fallando en un desenlace que parece estar puesto sencillamente porque tocaba acabar la película. Otro remate fallido.
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200 de 258 usuarios han encontrado esta crítica útil
6
Los odiosos ocho
Mucho me temo que esta crítica ya la hice. Si Álex se repite con recurrente contumacia, yo solo le imito. A mismas películas parecidos comentarios. Uno tiene un par de ideas, y exagero, que medio trata de disimular y más bien no. Se acaba notando la falta de variedad, la insistencia, el recochineo, la pesadez y escasez de ingenio, para qué hablar más, la total falta de originalidad. Y yo lo confieso. Ahora espero el perdón y la penitencia. Ya me contaréis.
Mientras tanto, a todo aquel que me haya leído en otras ocasiones (esa inmensa mayoría silenciosa, como zombis a punto de arrancar) con suma atención y ahora note el fallo, le pido disculpas, no volverá a pasar, nunca jamás.
Vamos... Lo hemos dicho siempre y a las pruebas no remitimos. Álex, nuestro querido y tan prolífico director de cine ya no tan joven, es un autor, cojonudo, un verdadero hacedor.
¿Por qué? Por dos razones fundamentales: por su innegociable y machacona visión del mundo, la tiene y no la cambia; y por su estilo engolfado, libre, desmañado, ese humor negro y ese carnaval esperpéntico contado con la ingenuidad de un adolescente y el ímpetu de un joven sin cansar.
Y "El bar" lo vuelve a confirmar. Desde todo punto de vista.
- Tesis. "Somos unas ratas. El resto es mentira", dice el profeta tan fibroso, justiciero y charlatán. En esas estamos. Peores que las ratas. Más retorcidos, miserables y ruines. Igual de sucios y mugrientos. Solo hace falta quitarnos la primera capa del barniz de la civilización y las buenas maneras para encontrar, de sopetón, a nuestra verdadera esencia, un egoísmo pulverizador, una estupidez atorrante, una pequeñez galopante. Tratamos de vivir cara al sol (que diría, por ejemplo, el ínclito en su día y ahora más olvidado Sánchez Mazas, a pesar de "Soldados de Salamina") y respirando aire puro, pero nuestro lugar está en el subsuelo, entre la mierda y las cucarachas.
- Estilo. Confirma la máxima de su cine. Su caducidad supersónica, antes de empezar ya se está desintegrando. cayéndose a cachos de incoherencia y falta de sentido. Suelen comenzar bien estos experimentos del Profesor Bacterio, avanzan con garbo y buenas hechuras, pero casi siempre hay un momento, un clic, un chisporroteo o pequeña explosión que provoca la caída de todo el edificio cinematográfico, la voladura destruye la historia y nos quedamos con las cenizas y las ruinas. Si aquí, en este bar madrileño, había un prólogo, tres actos (bar, sótano y alcantarilla, los pasos rituales del inevitable y desolador descenso a los infiernos) y un epílogo, diría que llega bien hasta el segundo tramo, es a partir de ese instante difuso cuando se empiezan a acumular las inconsistencias, insensateces y suma de delirios chapuceros, y ya, pobre espectador, te da todo un poco igual. Hasta llegar al final.
- Resumen: Vivimos en un mundo en el que los poderes públicos (los medios, el estado, las fuerzas de seguridad, los que mandan o dirigen) son el horror. Rodeados de un azar caprichoso y cruel (el virus del demonio en este caso, el que sea), y entre seres humanos abyectos y ridículos. ¿Qué se puede hacer? Luchar, perseverar, mantener cierta pureza, honradez o bondad. Y ya verás.
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100 de 114 usuarios han encontrado esta crítica útil
3
¿hasta cuándo el Día de la Bestia y La Comunidad seguirán compensándolo todo?
Creo que en general os fans de Alex de la Iglesia (o los que en su día lo fuimos) hemos recibido otro duro golpe, y las decepciones se van acumulando. Con cada una de las últimas películas de Alex de la Iglesia, me ha sucedido exactamente lo mismo:

1.Voy al cine ilusionada, pensando, esta vez sí, esta Alex vez va a estar a la altura de su propio listón, estoy segura de que a la cuarta (o quinta, o sexta) va a ser la vencida.
2.Empieza la película, y como siempre, el arranque es magnífico, brillante. Me encanta la manera que tiene de introducir al elenco de personajes: la pija buscando su cita de Tindr, el mendigo místico, el hipster con su Ipad. Me froto las manos pensando en el buen rato que tengo por delante.
3.Arranque de la acción: dos personas mueren cuando intentan salir del bar. Sus cuerpos desaparecen. No se sabe qué pasa. No sale en las noticias. Bien! Me encanta el estilo 10 negritos, estoy segura de que Alex le sacará partido.
4. La acción se va desarrollando, pero cada vez con menos brío. El hispter esconde una mochila sin que se sepa bien por qué. Bueno, le daremos una última oportunidad, estoy segura de que Alex lo enderezará. Terele y Carmen están graciosas, pero no tanto como se espera de ellas.
5. Las escenas empiezan a ser cada vez más grotescas. Dan ganas de asesinar al mendigo, tengo la sensación de que es el personaje más asqueroso que haya sido jamás filmado. Me pregunto si Alex cree que es absolutamente necesario torturar de esta manera al espectador.
6. La acción continua, el caos crece, pero la tensión argumental cae en picado. Se dejan demasiados cabos sueltos, la trama se apoya demasiado en conjeturas. Los razonamientos de los personajes no son nada sólidos. Me da la sensación de que el guionista se esmeró en la primera parte de la película y a partir de ahí se fue a un bar a tomar un café y se le olvidó seguir con el resto.
7. El argumento es cada vez más perezoso, espero un giro de guión que nunca llega, más allá de escenas de peleas completamente innecesarias y bastante desagradables. Deseo con todas mis fuerzas que el mendigo muera lenta y dolorosamente.
8. Me levanto de la butaca y salgo del cine cabreada, Alex de la Iglesia me la ha vuelto a jugar, nos ha vuelvo a decepcionar y ya van demasiadas, demasiadas veces,

En serio

¿hasta cuándo el Día de la Bestia y La Comunidad seguirán compensando los bodrios que está haciendo desde entonces?
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69 de 88 usuarios han encontrado esta crítica útil
7
Un gran paso para Álex de la Iglesia.
En España hay bastante catálogo de directores especializados en el fantástico y de terror, y Álex de la Iglesia destaca por ser precisamente uno que no siempre recurre a estos géneros en todas y cada una de sus películas pero mantiene esos elementos en toda su carrera, El Bar no es una película de terror (desde el punto de vista del espectador, desde los personajes ya sería otra historia) y tampoco de ciencia ficción pues, desgraciadamente, lo que ocurre es totalmente posible en los días que nos tocan. Pero existe esa atmósfera de irrealidad agresiva imperante en su filmografía que hace pensar que este director siempre ha dirigido terror.

Una rutinaria mañana un grupo de extraños y conocidos coinciden en un bar. A los pocos minutos uno de ellos se despide y al salir por la puerta es disparado en la cabeza. Inmediatamente los que quedan dentro se sentirán atrapados y con miedo a salir.

La película es thriller y comedia negra a partes iguales, el espacio es muy reducido, solo hay tres lugares pero un buen trabajo de fotografía y un ritmo correcto (salvo algún bajón) no empañan el resultado final. Un guión mucho más sencillo de lo que podría parecer en un principio se sitúa en un plano secundario pues lo importante son los personajes, todos estereotipos pero la mayoría carismáticos y con un arco argumental interesante a medida que el estrés va aumentando. Noté un cierto homenaje a La Cabina, el inolvidable telefilm de Antonio Mercero, nada sospechoso cuando el director vasco suele homenajear en sus películas a trabajos y cineastas clásicos.

Puede que este no sea su trabajo más celebrado (en el imaginario colectivo queda El día de la bestia) pero si se le nota cierta evolución tras sus últimos trabajos algo menos afortunados. Donde destaca especialmente es en la dirección de actores, se le nota que se ha esforzado más que en otros aspectos consiguiendo que todos los personajes tengan su momento y se comporten de manera lógica dentro de su carácter. Reparto muy coral y conocido para el director en los que, sorprendentemente, sorprenden Mario Casas (Las brujas de Zugarramurdi, Grupo 7) y Secun de la Rosa (Lobos de Arga), dos actores que me parecen muy limitados y que aquí hacen lo que considero su mejor trabajo hasta el momento. Por allí andan la gran Terele Pávez (Balada triste de trompeta, 99.9 La frecuencia del terror), Carmen Machi (Mi gran noche) y Joaquín Climent (La chispa de la vida, Cien años de perdón) buenos interpretes todo y que a veces trabajan con el piloto automático, siempre cumplen en sus respectivos trabajos. Pero el que destaca por encima de todos es Jaime Ordóñez, actor que nunca ha tenido papel protagonista pero que se le reconocen grandes dotes dramáticas y de comedia, en esta, que interpreta a un sin techo hace clase magistral y, prácticamente, lleva el peso de la película aparte de ser el alivio cómico. Casi nada.

No es su mejor película pero para nada es de las peores, si eres fan del director vasco esta película te gustará, si en cambio eres de los no entusiastas de su trabajos esta película no te va a hacer cambiar de opinión. Personalmente la veo como una buena película, muy entretenida y con toques de humor muy acertados, pese a bajones de ritmo y lo que viene siendo habitual en Álex de la Iglesia, un tercer acto que no hace justicia al resto de la película.

http://www.terrorweekend.com/2017/03/el-bar-review.html
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71 de 97 usuarios han encontrado esta crítica útil
3
Álex, ya no más
Intentaré ser conciso.

Iba al cine ya bastante escéptico. Este director no me termina de convencer. Inicios de película cautivadores y dinámicos y desarrollos tediosos.

Pues, en resumen, esta película sigue también ese patrón. Algunas interpretaciones son bastante buenas, otras no tanto, pero suficientes para esta historia.

La fotografía es mejorable, pero cumple su función razonablemente.
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44 de 59 usuarios han encontrado esta crítica útil
6
Impecable en la técnica, desbarra al final por su hipérbole narrativa
En líneas generales, entretenida última película estrenada en las salas comerciales del bueno de Álex de la Iglesia, del que siempre se espera que nos dé algo que otros cineastas más laureados no suelen conseguir.
Aquí demuestra, una vez más, un dominio de la técnica cinematográfica envidiable, con un montaje frenético que le otorga un ritmo endiablado, un dominio de la puesta de escena y momentos espectaculares llenos de tensión, intriga y humor. Lástima que en la parte final desbarre sin remedio... como suele ocurrir en casi todos sus filmes.
Y es que tiene una primera media hora modélica, con la atractiva presentación de los diversos personajes, cada uno para darle de comer aparte.
Luego, la intriga, el suspense, van adueñándose de la historia, para más o menos hacia la mitad hacernos saber en realidad de qué va todo. Y a partir de ahí, el tinglado se desmorona, siendo la causa principal de ello, el desbarajuste, la hipérbole narrativa, la astracanada incluso cuando el fondo, creo, no puede ser más serio.
Y es una pena por cuanto, debido a ello, la cinta se al final se hace laaaaaarga muy larga, casi interminable, para finalizar de una forma incluso decepcionante.
Tanto para tan poco.
Los intérpretes lo hacen bien, pero la pena es que hay algún personaje a quien se le otorga demasiado protagonismo, siendo histriónico, vociferante, exagerado... aunque el actor que lo interpreta es francamente bueno, en realidad, en otros trabajos de Álex suele ser el mejor. Pero aquí el personaje supera, para mal, al intérprete, y por ahí se va parte de lo positivamente conseguido hasta entonces.
Pero bueno, se sigue bien y no aburre, eso es cierto, pero, lo dicho, que al final, nuevamente, la peli no convence y deja un regusto amargo en la memoria pues como siempre sucede con De la Iglesia (salvo en la perfecta "Muertos de risa"), en el papel queda mejor que en imágenes. A ver cuándo una peli de este autor queda redonda, que ya va siendo hora.

http://filmsencajatonta.blogspot.com.es
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19 de 21 usuarios han encontrado esta crítica útil
4
La cuenta, por favor
Suele pasar cuando un director de renombre y con un estilo tan personal que ya se ha convertido en auto-parodia, rueda dos o tres películas terribles, y luego lo salva con una que, en mi opinión,en varios tramos del metraje se puede considerar pasable. De repente, de la Iglesia ha regresado a sus orígenes, ¡su mejor película en años! Normal, si sus anteriores son infames y esta es mala a secas, o regular, según el trozo.

No entiendo ese gusto de Álex por contratar a actores y actrices que siempre interpretan el mismo papel, como Secun de la Rosa, el eterno bonachón que nunca ha roto un plato; Carmen Machi, Aída haga lo que haga; Jaime Ordóñez, buen cómico pero que rechina cuando trata de meterse en un personaje que deba ser tomado en serio, y que en este papel satura hasta desear su muerte; o Terele Pávez, Terele pávez haga lo que haga, y lamento el sacrilegio, pero a veces ser veterana no hace mejor a una actriz. Ah, y agradezco en el alma la ausencia de Manuel Tallafé, otro actor insoportable.

La idea, como se ha dicho muchas veces antes que yo, no es mala, pero se desarrolla con pereza, o con mayor interés por embrear a los personajes y tiznar el decorado que por hacer que la historia fluya.
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17 de 17 usuarios han encontrado esta crítica útil
4
Tapas rancias con virus letales
No se le puede negar a Alex de La Iglesia habernos dejado algunos de los mejores y más disparatados momentos del cine español desde su descacharrante ópera prima “Acción Mutante” con una trepidante BSO de Def con Dos, siguiendo con “El día de la bestia” y “La comunidad” tres auténticos puntales sobre los que se cimientan el resto de su filmografía, bastante más irregular, dicho sea de paso que estas tres grandes películas; “Crimen Ferpecto””Las brujas de Zugarramurdi””Balada triste de trompeta” o “Mi última noche “son también reseñables y aunque todas presentan altibajos, siguen presentando el sello canalla y peculiar del director bilbaíno.

Pero ésta última cinta EL BAR resulta ya repetitiva y no consigue remontar ninguno de los títulos anteriormente citados, todo está forzado y aunque el principio parece prometedor, pronto la historia comienza a parecer un refrito del Bar Reynols de AIDA y sus peculiares personajes con un aliño de REC y bastante de LA COMUNIDAD, donde todos hacen lo que esperamos que hagan y por eso deja de ser ya divertido, porque es previsible y a la vez poco creíble. La facilidad del director para manejar espacios claustrofóbicos y hacer que todo empeore siempre más, sacando lo peor de cada uno de los personajes, sigue estando ahí, pero muy sobreactuada y utilizando de manera excesiva sus habituales propios recursos.
Se nos hizo difícil llegar al final de la película, a la primera media hora estábamos, mi acompañante y yo, esperando algo menos de ruido y un poco más de chicha pero ni el guarrerío extremo de su última media hora consiguió hacernos disfrutar y salimos del cine con una sensación de agotamiento y pena por la ocasión perdida.
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24 de 32 usuarios han encontrado esta crítica útil
8
El Bar es un thriller que saca a la luz la verdadera alma del ser humano en situaciones límite
Álex de la Iglesia nos presenta un thriller que saca a la luz la verdadera alma del ser humano en situaciones límite. Este es el eje principal de la película, la cual comienza con bastantes toques cómicos a través de los diálogos de los personajes, pero que conforme avanza la cinta terminan perdiéndose y dejando una trama llena de oscuridad y seriedad que nos hace plantearnos cuales son nuestros propios límites.

La gran variedad de personajes y personalidades que estos tienen, hace que el público pueda conectar con cualquiera de ellos, dependiendo de las situaciones personales. Todos tenemos una forma de actuar ante el miedo, y cuando nuestra vida está en juego el ser humano es egoísta e intenta mirar únicamente por su propio bien. Sin embargo, hay veces que para sobrevivir hay que echarlo a suertes, y es ahí donde aparecen las desigualdades y los prejuicios hacia las otras personas que creíamos no tener. El bar casi parece unos Juegos del Hambre, una búsqueda de la supervivencia propia frente a gente desconocida que tiene el mismo objetivo que tú.

Está claro que el pánico que cundió el año pasado con el virus del ébola ha influido en la película. Además, no se pasa por alto criticar el papel de los medios de comunicación en casos como este.

Jaime Ordóñez destaca por encima de todos con el papel de Israel. Jaime personifica la locura de la situación, la desesperación, el desprecio e incluso la marginación de su propio personaje. Es el personaje que termina eclipsando a todos los demás y si bien termina desagradando al público por su forma de actuar ante la situación, no deja de ser el personaje mejor creado de todos.

Gran parte de la película transcurre en ese único escenario que es el bar, pero conforme los hechos pasan a peor, el escenario cambia a uno más oscuro y lúgubre que parece que va acorde a la trama. La dirección de Álex destaca con un manejo de la cámara que transmite mucho más de lo que parece. En este caso no es solo un seguimiento de los personajes, sino que los planos también añaden tensión a la escena. Por supuesto, todo esto no podría funcionar si no fuese por el trabajo de sonido y música, el cual también se nota.

Álex de la Iglesia ha destapado la realidad del ser humano y ha mostrado su lado más cruel en una situación de supervivencia. Miedo, temor, desesperación y prejuicios son los encargados de llevar al límite a todos los clientes del bar, quienes solo velarán por sus propios futuros.
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27 de 41 usuarios han encontrado esta crítica útil
1
El cine español bajo mínimos, lamentable
1. No hay guión, es una idea que se explica en una línea, y que es estirada, amasada, alargada hasta unos estratosféricos 95 minutos. Hay escenas sin ningún tipo de interés, muy pesadas, repetitivas (varias en la fase bar, más en la fase sótano y otras tantas en la fase cloacas). Tampoco es un idea fresca y original, es un refrito y pastiche de tres o cuatro géneros, y ninguno de ellos funciona. Creo que lo más trabajado del guión, o donde se nota que ha habido un mínimo de interés en informarse, es en el tema de los inhibidores de frecuencia, cuando uno de los personajes le dice al resto por qué no hay cobertura en el bar.
2. No hay personajes, hay arquetipos, no hay profundidad psicológica, sólo personajes desmadrados que gritan y se enfurecen mucho, unas veces con motivo, otras sin él. Los personajes son tan extravagantes (mención especial para el vagabundo [que directamente es insoportable]), que llegan al terreno de la caricatura (esta vez las interpretaciones de ninguno ayudan a digerir a unos personajes absolutamente planos), por lo que cuando llegan las interactuaciones dramáticas entres dos o tres personajes, lo único que consigue el director es dar vergüenza ajena, que se te ponga la carne de gallina ante el dramatismo tan superficial y vacuo que destilan dichos personajes.
3. No hay crescendo narrativo, no hay tensión, no hay clímax, todo es plano. Mover mucho la cámara, subir mucho la música, filmar a personajes que gritan mucho, y hacer mucho de todo (menos en el guión), no implica que haya un ritmo que crece hasta un clímax de la hostia, eso sí, seguro que para la gente que se queda mirando el dedo mientras le señalan las estrellas, la película es la bomba. Todo avanza a trompicones, ahora éste hace esto, y eso nos da tres minutos más para alargarlo, ahora tal personaje tiene esto, y sacamos otro minutejo más, y así suma y sigue.
4. La estúpida música, que desde la entrada de la chica en el bar, enfatiza, junto con las miradas del resto de los que allí están, en el misterio y la tensión que genera.... el hecho de que una pija entre en un bar de barrio (¿¡¡¡!!!?), enlaza directamente con aquella eminente mierda de título "El Callejón". Otro de los recursos de que dispone el director para intentar parchear un guión imbécil, absurdo, simple, sin chispa, casposo y pueril como él solo.
5. Este punto ya es a título personal... considero que hay una dejadez, una desidia, falta de trabajo, de cultura, de sensibilidad, buen gusto, estudio, esfuerzo, imaginación, etc. en el cine español de los últimos 40 años, que espero que algún día sea objeto de estudio, y se tomen las debidas medidas para subsanarlo. El cine, aparte de ser un arte, es una industria, tiene que haber un equilibrio entre la parte artística y la eminentemente económica. A día de hoy ninguna de las dos es cubierta por el cine español, salvo alguna honrosa excepción.
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17 de 22 usuarios han encontrado esta crítica útil
7
En su línea de siempre
Álex de la Iglesia tiene un estilo personal al igual que Burton, Nolan, Woody Allen, lo que se denomina "cine de autor" y lo odias o lo amas. Abunda la crítica social, el humor negro, personajes grises y situaciones de violencia tan locas que creo agradarían al mismísimo Tarantino. Lo dicho, no apto para todos los gustos. Me he echado unas risas en la primera mitad, luego cambia a algo más serio y siniestro. No me deja insatisfecho, pero sigo siendo de El día de la bestia
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16 de 22 usuarios han encontrado esta crítica útil
3
Nos hemos acostumbrado a sus excesos
Nos hemos acostumbrado a los excesos de Álex de la Iglesia en sus películas, todas en su misma línea eso sí, en la que la escatología campea a sus anchas rozando el asco y existe un flirteo próximo al gore en algunos momentos. Los personajes, como viene siendo habitual, representan lo peor del ser humano, en una cinta repleta de gente fracasada o sin los menores escrúpulos, salvo una (contada) excepción. Por lo demás, tras un comienzo veloz y que en principio promete, la película se va desinflando por lo anterior comentado, hasta acabar un tanto forzada. Algunas risas fáciles, personajes bastante bien interpretados en su exageración ( menos Mario Casas que no cuaja nada). Lejos queda aquel Día de la Bestia...
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10 de 11 usuarios han encontrado esta crítica útil
1
Como perder más de hora y media de tu vida
Empieza bien, tiene su intriga y parece que una buena historia, pero luego se vuelve un "coñazo". Un horror... los últimos 20 minutos los he ido adelantando porque me parecía un auténtico aburrimiento... Malísima. En un corto, habría estado bien, para peli, una basura...al menos para mi... La primera mitad le daría un 5 raspao, la otra mitad un cero, y le quitaría puntos de la primera parte, por la pérdida de tiempo...
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10 de 11 usuarios han encontrado esta crítica útil
7
"El bar" por La Claqueta Metálica
Un hipster, una pija, un camarero, un vagabundo y una ludópata serán los protagonistas de esta amarga lucha por la supervivencia. Todos caricaturas de la sociedad española actual, donde clases sociales y culturales diferentes se encuentran atrapados en una situación extrema. “Cuando la vida está en juego, las clases sociales no importan”. La crítica a los medios de comunicación también es patente, siendo la televisión el enemigo en la sombra.

Una película estructurada y repartida en tres partes, que nos llevan a las zonas más oscuras y siniestras del propio ser humano. Y es que, ¿hasta dónde serías capaz de llegar si tu vida corriese peligro? ¿Actuaríamos como valientes o cobardes? A través de los personajes vemos el instinto de supervivencia florecer. Aquí no hay héroes ni villanos, sólo vivos o muertos.

Si bien la primera parte de ‘El Bar’ es la más original y atractiva, se disfruta de principio a fin, resultando entretenida en todo momento. Vuelve el Alex de la Iglesia más trepidante, con una comedia negra donde las situaciones ridículas e incómodas se entremezclan como marca de la casa.

En un reparto correcto y sobre todo reconocido como Mario Casas, Carmen Machi o Blanca Suárez; destaca Jaime Odoñez haciendo de Israel. El vagabundo loco y borracho es sin duda la estrella del largometraje. Con una caracterización que lo aleja por completo del actor, y una actuación tan complicada como brillante. Con la biblia por diálogos, la cordura como ilusión y un físico sorprendente, Jaime nos obsequia con los mejores momentos de la producción.

‘El Bar’ es una película de contrastes, como sus propios personajes, y un reencuentro con el mejor cine de Alex de la Iglesia. Divertida, alocada, agobiante y con un final acorde al resto de la trama que nos trae una visión pesimista de la sociedad. Una película destinada a los aficionados del director bilbaíno , y por qué no, también para los aficionados a los bares más castizos y tradicionales. Y recordad, la próxima ronda se sirve en el cine.
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21 de 35 usuarios han encontrado esta crítica útil
6
Atrapados
Comedia coral policíaco - terrorífica muy característica del cine de Alex de la Iglesia, en esta ocasión centrada en un grupo de variopintos personajes atrapados en el establecimiento del título. Tiene pues las virtudes habituales de su cine ( ritmo ligero - a veces un poco demasiado -, impecables factura técnica y dirección artística, y la perspicacia habitual del director para el costumbrismo) pero también sus defectos, como es el trazo grueso y la esterotipización - al borde de la caricatura - de sus personajes. Sin embargo, progresivamente De la Iglesia ha ido perfeccionando su estilo y nos ofrece una de sus mejores películas, favorecida además por el concurso del gran Jaime Ordóñez, que ha ido convirtiéndose en uno de sus actores fetiche. El bar resulta en definitiva un entretenimiento atractivo y recomendable.
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9 de 13 usuarios han encontrado esta crítica útil
9
EL BAR DE ALEX DE LA IGLESIA
EL BAR de ALEX DE LA IGLESIA




En la tradición mas española y en consecuencia, la mas internacional, concibe Alex de la Iglesia su última película. Extraordinaria, sorprendente y magistralmente rodada y montada, El BAR es una impactante historia que se inspira en Valle-Inclán cuando usa la violencia como metáfora en los estados de ánimo de los personajes, para describirnos sus emociones o la naturaleza de sus pasiones, Como Buñuel, el cineasta conoce a la temible condición humana, sus personajes sacan sus pulsiones mas primarias en la situación límite que de manera inesperada viven en ese pequeño bar. Sus vidas se ven abocadas a un final incierto y terrorífico alejado de su entorno gris y cotidiano.

EL BAR es una película clásica y barroca que nos estremece, nuestra paz puede ser destruida en un instante, el asesinato terrorista es una realidad diaria en nuestro mundo occidental, y puede ocurrir, como en esta cinta, en plena Gran Vía. La amenaza existe, cualquier loco puede matarnos, o puede hacerlo el sistema para protegerse de un atentado.

La película comienza con un extraordinario plano secuencia y una brillante presentación de los personajes, a continuación comienza el conflicto y el punto de giro del guión, del director y de Jorge Guerricaechevarría, está en el principio del primer acto, a partir de ahí, la intriga se desarrolla con un ritmo trepidante y sin descanso, el guión no decae en ningún momento, ayudado por un prodigioso montaje de Domingo González. El diálogo es rápido e inteligente. Los personajes tienen un carácter psicológico perfectamente diseñado y aunque es un reparto coral, destaca el del mendigo loco y justiciero de una personalidad impresionante (Jaime Ordóñez), una chica guapa y pija (Blanca Suarez) un hipsters (Mario Casas)
una ama de casa ludópata (Carmen Machi) un camarero cobarde (Secun de la Rosa) un expolicía fascista (Joaquin Climent) la autoritaria dueña del bar (Terele Pávez) y un viajante de comercio de ropa interior (Alejandro Awada).

La dirección de actores es tan brillante que los personajes están magnificamente interpretados por todo el reparto, aunque hay que decir que la actuación de Jaime Ordóñez es grandiosa, no recuerdo haber visto nada igual en toda la historia del cine español. Si esta estupenda película fuese norteamericana a este impresionante actor no le podría disputar el Oscar nadie en Hollywood. Su transformación física es sorprendente; como los grandes intérpretes internacionales, ha modificado su cuerpo y su cara hasta límites desconocidos en nuestra cinematografía, con todo, su talento y su trabajo minucioso, tan habitual en todas sus interpretaciones, nos deja boquiabiertos.

El conflicto se desarrolla in crescendo, sin pausa, dejándonos sin aliento hasta el final, rodado con una magnífica técnica y un portentoso realismo. Alex de la Iglesia demuestra su sabiduría cinematográfica encadenando los tres actos de manera soberbia, sin que la película decaiga en ningún momento, adentrándonos en las alcantarillas del alma humana. El director pone todo su inmenso talento al servicio de la historia, porque es un cineasta de raza que sabe que vamos al cine para acceder a un mundo fascinante, para vivir una realidad ficticia que nos sorprenda y nos transporte a otra realidad diferente a la que vivimos cotidianamente. Alex de la Iglesia sabe que el cine es la industria del entretenimiento y no desprecia al público y como es un hombre inteligente no tiene que esforzarse en demostrar que lo es. Esta es una película con un guión profundo y original, una historia donde se cumple la máxima de Aristóteles, aquella que dice: “Solo cuando sabemos qué hace una persona podemos saber qué quiere, qué siente en realidad: solo la acción verifica el carácter”.
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9 de 13 usuarios han encontrado esta crítica útil
5
Ni engancha ni entretiene.
Comedia negra con tintes psicologicos que, para que engañarnos, no hay por donde cogerla. Los actores están muy alejados de sus registros mas brillantes y se mueven como pez fuera del agua. Francamente olvidable y en muchos momentos pesada y sin sentido. Se queda a medio camino en todas sus propuestas ( y algunas no son malas), pero el exceso de metraje y el efecto "deja-vu" constante hacen que baje su interés de forma notable. Avisados quedaís.
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6 de 7 usuarios han encontrado esta crítica útil
6
La madre que nos parió, menuda bizarrada de película
Yo no tenía muchas expectativas con esta película, pintaba que iba a ser una españolada cutrona... y no lo es, pero tampoco sé muy bien qué es.
A mi me gustó mucho ´´Las brujas de Zugarramurdi `` que fue una película bastante extravagante de Álex de la Iglesia, fue una obra muy sorprendente y que usaba para su beneficio una suma de elementos aparentemente aleatorios que encajaban en una divertida, asquerosa y buena historia.

´´El bar`` conserva algunos elementos como la parte asquerosa, usa tópicos y discriminación como armas para acelerar el avance de la trama... y los personajes están innecesariamente atormentados o deprimidos, al menos los que no son unos capullos que no queremos ver sobrevivir a esta historia.

Es interesante ver cómo la naturaleza humana y el instinto pueden sacar lo peor de las personas, incluso sacar un egoísmo tremendo o unas ansias desmedidas. Pero esto se ve anulado cuando tienes algunos personajes que ya son unos locos de mierda o unos psicópatas en potencia antes siquiera de que la trama intente llevarles hasta ese punto.
Y con algo de eso me refiero al mendigo o a Terele, que conducen la trama y guían demasiado el rumbo pero a la vez son personajes que no se sienten alterados por una situación límite (como muchos de los demás sí) sino que ya estaban así de mal de la cabeza desde antes de que ocurriera el suceso traumático y se disparara todo el conflicto.

Aunque la película es interesante, tengo quejas como ver a algunos miembros del reparto muy desperdiciados. Hablo, sobre todo, de cómo han desperdiciado a una Carmen Machi que trata darnos un personaje muy memorable con sus buenas interpretaciones y se esfuerza por hacer lo mejor posible con el pobre y simple guión que la han ofrecido.

No es de las peores películas que hemos hecho en España, pero es una película más que nos encasilla como gente que solo sabe hacer ciertos tipos de cine y que además en la mayoría de tipos de cine que hacemos terminamos usando tópicos para rellenar lo que nos falte del desarrollo de los personajes.
No aburre, puede entretener a la mayor parte de gente que la vea, pero puede no dejar una sensación positiva ni negativa sino de ¿qué acabo de ver exactamente?

Por cierto, la introducción y el epílogo son grandes obras de arte que me han encantado, una pena que lo que hay entre medias no sea tan bueno.
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5 de 5 usuarios han encontrado esta crítica útil
4
No soy capaz de explicar lo que he visto
De Alex de la Iglesia tan sólo he visto "Las Brujas de Zugarramurdi" y "Mi Gran Noche", películas que me dicen que están muy por debajo de "La Comunidad" y "El día de la Bestia".

Me gusta que Alex muestre su sello personal en todo momento, el trepidante ritmo de los acontecimientos y la histrionidad de sus personajes, pero por tercera vez con este director no soy capaz de explicar lo que he visto. Y me ha parecido menos divertida que las dos anteriores que ya he visto...
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9 de 14 usuarios han encontrado esta crítica útil
6
Dos partes bien diferenciadas.
El primer tramo de El Bar consiste en una presentación de personajes y de un in crescendo dentro de un contexto de comedia negra, hay buenos diálogos y una buena introducción de los diferentes caminos que va tomando el guión, hasta aquí estaba metido de lleno y con ganas de saber cual iba a ser el próximo paso en la historia.

La segunda parte (a partir de la bajada que se realiza a las cloacas), se convierte en un thriller de terror, en el que la comedia y buenos diálogos desaparecen, para convertirse en una tediosa persecución en la que un personaje en cuestión hace que la película se venga abajo, ya desde antes se hacía muy pesado con sus citas bíblicas, pero en el último tramo se hace dueño del metraje convirtiendo la parte final en algo muy básico y pesado.

Hubiera sustituido a ese personaje por otro que también puede estar "loco", pero no de esta forma tan cargante, y el guión del final viendo desde donde se venía, esperaba mucho más, alguna sorpresa, algún giro que te terminara de sorprender y cerrar una buena trama, una pena que terminase así, me quedé algo frío a pesar de una buena primera parte.
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5 de 6 usuarios han encontrado esta crítica útil
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