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8
El septiembre de mis años
En 1965, Frank Sinatra cumplió cincuenta años y el cambio de cifra debió de resultarle más bien traumático, ya que, coincidiendo con su aniversario, publicó uno de sus discos más oscuros y melancólicos, repleto de canciones que reflexionaban acerca del paso del tiempo, de la vejez, de los instantes idos y ya perdidos, condenados a malvivir en algún rincón de la memoria, a la espera de su inevitable desaparición.

“September of my years” es, por otro lado, un disco absolutamente brillante, que contiene algunas de las piezas más memorables del repertorio de Sinatra, como la bellísima “It was a very good year”, con la que se abría la segunda temporada de “Los Soprano” y cuyo tono otoñal y desesperanzado ofrecía, por otro lado, no pocas pistas acerca del sentido final de una serie que, a medida que pasan los años, se va afianzando en la condición de cima indiscutible de las obras de ficción del último cuarto de siglo.

“El detective”, salvando las lógicas distancias, vendría a representar para el género del cine negro lo mismo que “September of my years” en la discografía de Sinatra o “Los Soprano” en la recreación cinematográfica del universo mafioso: una reformulación actualizada de sus claves estilísticas, releídas de modo respetuoso, pero convenientemente adaptadas a temáticas e inquietudes hasta entonces ignoradas o directamente inexistentes.

El hallazgo del cuerpo mutilado de un rico homosexual abre una película áspera y sórdida como pocas, cuyo personaje central, Joe Leland, entronca, por un lado, con la vieja tradición del servidor de la ley honesto e insobornable, mientras prefigura, por el otro, la imagen del policía expeditivo y alérgico a despachos e imposiciones burocráticas que tanto éxito tendría a lo largo de la década siguiente. Leland, de hecho, es un cruce de caminos: no es todavía el ácrata solitario y amargado de los setenta, pero la épica de la fe en la ley y el orden que movía a sus antecesores se ha difuminado hasta borrarse casi por completo. Estamos en 1968. Leland es culto, es perspicaz, sabe que los tiempos están cambiando, que la policía está a sueldo de los poderosos, sentada sobre cubos de basura que un día u otro acabarán estallando y pondrán al descubierto las miserias y podredumbres de la sociedad.

En el plano formal, la peli es, indudablemente, hija de su tiempo. El planteamiento de Douglas, que estructura la película en dos grandes bloques, atravesados por largos flash-backs y en principio desconectados, aunque en ocasiones resulte confuso o disruptivo, se adecúa a la visión crítica que se ofrece de la sociedad de la época, perturbada por toda clase de conflictos que resulta inútil tratar de ocultar. El punto de convergencia de ambos bloques son los ojos azules de Sinatra, cuyas intensas miradas pasean la fatiga y el hartazgo de quien ha descubierto a qué ha consagrado realmente su vida, nada más entrar en el septiembre de sus años, cuando los días se hacen cortos y quedan cada vez menos por contar.
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20 de 22 usuarios han encontrado esta crítica útil
7
Pensó que había visto un Arco Iris
Cine negro sobre negro panorama, Gordon Douglas con su experta dirección nos lleva por la vida de un detective en una película de trazo difícil de olvidar.
La investigación de un asesinato avanza paso a paso hasta el final, en una única dirección, sin pausa. Hasta arriba. El avance de su vida matrimonial nos lleva a trompicones, con pausas, hasta tocar fondo. Desencanto, amargura, injusticias, mucho indignado y muchas razones para indignarse pero asombra, entusiasma sobre todo, el increíble control, la serenidad contracorriente del personaje interpretado por el efectivo Frank Sinatra.
Auténtica película de un inconformista que terminará dándose de frente con el enemigo común de la sociedad: la corruptela. Rodeado de un ambiente incómodo con personajes ávidos de encajar en algún sitio, el final está claro.
Rotunda. Perfecta construcción de la trama. Con dos alicientes del momento: Lee Remick y Jacqueline Bisset.
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12 de 13 usuarios han encontrado esta crítica útil
8
EL CONFLICTO DE UN HOMBRE HONRADO EN UN MUNDO DE CORRUPTELAS
Quizás no sea preciso calificar a Gordon Douglas como orfebre del cine. La palabra orfebre tiene connotaciones de fina artesanía, algo así como efectuar puntillosas labores de ganchillo, confeccionar trajes de lagarterana o dedicarse al repujado fino. Para tanto no. Pero no se le puede negar su carácter de trabajador incansable y de pianista capaz de tocar todas las teclas con una calidad media muy superior a una gran mayoría de cineastas. Para acortar definiciones podemos calificarlo como “hombre de cine”. Sus Río Conchos, La humanidad en peligro o esta El detective son excepcionales películas de géneros diversos, en las que Douglas obtiene un notable alto por su profesionalidad y buen hacer.

Aunque debo reconocer que habiendo visto previamente la secuela La mujer de cemento, El detective se presentaba a priori con escasas garantías. La mujer de cemento es un pedrusco en todo lo alto y tan solo las carnes al sol de una Raquel Welch en su línea interpretativa “más valen curvas conocidas que neuronas por conocer” daban algo de alegría a la cosa. Pero no. El detective es una película soberbia y además digna hija de un tiempo en que la corrupción policial y las fobias declaradas a la homosexualidad eran corrientes. Gordon Douglas afronta con valentía estos temas e incluso va mas lejos, hincándole el diente de la crítica a la corrupción urbanística, a los métodos policiales y no contento con todo ello, hasta a los conflictos matrimoniales fruto de ese combinado tan letal como son las desatenciones masculinas mezcladas con incontinencias uterinas.

El detective es todo eso y algo más. Combina en proporciones exactas una trama policial absolutamente clara y meridiana, lo cual se agradece, con el conflicto humano de un sargento de policía (Frank Sinatra) presionado por su propia historia, antecedentes familiares y especialmente por unas jefaturas mas preocupadas por evitar críticas que por resolver justamente los casos criminales. Todo ello enmarcado en una trama que pareciendo atada y bien atada vuelve a mostrar sus flecos deshilachados, para la mucha pena y poca gloria de un hombre con principios en una sociedad sin ellos.

El detective es un film con muchas lecturas. Yo tan solo me he aventurado con estas palabras por algunas de ellas. Seguro que ustedes encuentran muchas más. De eso se trata.
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9 de 11 usuarios han encontrado esta crítica útil
6
Sinatra y Detective
Sinatra en un caso de un brutal asesinato a un gay, hijo de un ricachón. Se habla de temas tabúes como la homosexualidad o bisexualidad, de la corrupción. Parece más un filme de los 70 que de los 60 y esos son méritos mayores. Siempre por encima de las posibilidades del entorno para el director de “Río Conchos”.

Una ciudad ‘invertida’ de New York desde esos títulos de créditos, desde la vista del capó de un coche. El otro reflejo de una ciudad antes de la mirada de Travis Bickle en “Taxi Driver” que se basa en la obra homónima de Roderick Thorp, el ‘inspirador’ de “La jungla de cristal”.
Hay un excelente retrato de flashbacks de la vida y unión de la pareja entre otros interesantes detalles. Aquí importa el arribismo y los intereses de una sociedad ya podrida. No hay sermones posibles:
«Yo era un buen policía y vi cosas que me horrorizaron. Creía que estaba por encima de ellos pero que va… ahora quiero marcharme porque hay cosas por las que he de luchar y no puedo luchar si lo hago aquí.»

Esos ojos azules y sus primeros planos y zooms… Nunca un retrato había sido tan pesimista y tan triste… tan negro y tan demoledoramente introspectivo.
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8 de 11 usuarios han encontrado esta crítica útil
8
El buen detective
Hay algo muy particular que valoro muchísimo en una película, el tema principal y más aún cuando es bastante delicado. Situémonos para entender el asunto. 1968, no 2015. No era una época donde encendías la televisión por la mañana, a mediodía o por la noche y te encontrabas con algún programa frikie hablando de cualquier tema medianamente serio cubierto de la típica cortina de humor con el que nos brindan en nuestros queridísimos tiempos.

Gordon Douglas toca un tema tabú de la época, la homosexualidad. En los años 60 se llegaba a ver el asunto hasta con tintes de enfermedad sexual. Y si ya hablamos de salir del armario, apaga la luz y vámonos. El detective es una grandísima historia no solo de investigación, sino de principios morales y honestidad, en especial sobre su protagonista principal, un grandioso Frank Sinatra que cae dentro de su papel donde no le sobra ni le falta un centímetro en su traje de investigador jefe. Un tipo inteligente, cuerdo, profesional a raudales y muy concienzudo con el trabajo que se trae entre manos. Será requerido para un asunto muy peliagudo, el asesinato del hijo homosexual de un hombre de negocios muy conocido y cuya resolución podrá llevar a Joe Leland a un puesto superior.

El desarrollo es muy agradable a la vista del espectador, porque no se andan por las ramas con información y personajes para enrollar el asunto, todo va muy directo, al grano, pero siempre te queda esa duda de que no todo puede ser tan fácil y es ahí en mi opinión donde radica la parte más importante y la que cobra más protagonismo de la película. Puro cine de investigación e intriga. Muy recomendable.
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6 de 7 usuarios han encontrado esta crítica útil
7
Demasiados tenemos la culpa
Hay dos cosas que me han gustado especialmente en esta película: uno, ver a Lee Remick, siempre llena la pantalla en cualquiera de sus actuaciones, y escuchar la voz de Frank Sinatra, por algo le llaman “la voz”. En cuanto al guión, me ha parecido bastante correcto, y creo que el director, Gordon Douglas, ha hecho un gran trabajo. Son muchas estrellas, y muy importantes en Hollywood, para poder dirigirlas y conseguir lo que el director quiere y no lo que cada una de las estrellas pretende imponer con su interpretación. No me refiero solo a los protagonistas principales, aquí los secundarios están a la altura de los principales, la corta pero magnífica interpretación de Tony Musante es un ejemplo. No es exactamente una película cuya temática sea principalmente la homosexualidad, sino más bien la corrupción de los estamentos políticos y en connivencia con los policiales. Gordon Douglas sabe expresar estos problemas con imágenes de una forma correcta y fácil de seguir por el espectador (esto es de agradecer), no en vano llevaba más de 30 años dirigiendo dramas, comedias, westerns, etc. Al introducir el tema de la homosexualidad en una película básicamente policíaca, y sobre todo con un ídolo del mundo femenino, como era Sinatra, Gordon Douglas no se acobarda y consigue dejar el mundo de la homosexualidad limpio y cargar las tintas sobre la hipocresía del resto de la sociedad dirigente.
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4 de 4 usuarios han encontrado esta crítica útil
7
Malos tiempos para un poli honrado
Un film muy moderno para su época ya que trata temas delicados sin pelos en la lengua, tales como, la ninfomanía, la homosexualidad, la corrupción institucional, empieza como un noir de procedimiento policial, con un inspirado Sinatra, que cuando acertaba con el papel demostraba que era un gran actor de carácter. Los flashbacks descolocan un poco, pero ayudan a perfilar al personaje de Sinatra, un hombre duro pero honrado, que en una sociedad que cambia rápidamente se siente un poco fuera de lugar y en un departamento de policía corrupto y oportunista que siempre se arrima a la sombra del poder, lo que se ve claramente en las conversaciones de Sinatra con su superior, el conflicto que tiene dentro entre lo que es justo y lo que puede perjudicar a su departamento de policía, Lee Remick con un personaje interesante, pero su inexpresividad habitual le resta meritos y Jaqueline Bisset pues hace bonito y poco mas.
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4 de 4 usuarios han encontrado esta crítica útil
4
La oveja negra
Pues a mi me ha parecido floja, bastante floja, el tiempo la ha hecho envejecer mal, bastante mal. Para nada recuerda esta película al director de "Río Conchos", "La humanidad en peligro"·, "Chuka" , "Misión en la jungla" o incluso "Emboscada" o "La mujer de cemento".
Que trate temas arriegados y valientes, comprometidos, para el 68 no quiere decir que tenga un buen guión, que sea creible o que las situaciones y diálogos se sostengan de pié. Previsible a ratos, aburrida en otros, con una reiteración de primeros planos de Sinatra sonriendo angelicalmente, sin venir a cuento, que sonroja a cualquiera de sus admiradores, entre los que por cierto, me encuentro.
Los dialogos de la historia de amor son ridículos, y la historia de la pareja increible, podía pasar lo que sucede o que Lee Remick se metiera a monja o cualquier otra cosa, porque personajes, personajes, no hay, y los diálogos que éstos recitan son impostados, "bien pensantes", sí, pero falsos, construidos a veces, al menos eso parece, para meter el supuesto eslogán epatante para las conciencias burguesas de la época. Podían declamar eso o cualquier otra cosa.
El guón va improvisando situaciones, algunas sin fundamento y ridículas. La escena tan alabada de la mirada final de Jacqueline Bisset tan sólo merece ser recordada por eso, porque está Jacqueline Bisset y la mirada, como siempre espectacular, porque el resto de la escena, incluido el plano final con el careto de macho alfa en celo autosuficiente de Sinnatra, evidencia las carencias del guión, y en este caso, como a lo largo de buena parte de la película, las del director.
La visión de la homosexualidad, bastante homófoba, por cierto, no sé si sería muy avanzada para los 70, pero ahora da grima. No vale con decir que también son hijos de Dios, si después sel presentan como se presentan. No creo que este colectivo se sienta muy cómodo, representado o agardecido por los topicazos con que los dibuja la película, que rozan a menudo las pinceladas gruesas de la mejor época de Ozores.
Tengo en mi colección una estimable muestra de peliculas de Gordon Douglas, pero esta, la regalo.
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5 de 7 usuarios han encontrado esta crítica útil
9
Sinatra un cínico anti establishment ?
Gordon Douglas no es John Huston pero cuando dirige llama la atención. Esta película tiene una actuación excelente de Frankie, critica social demoledora, algo no infrecuente en Sinatra, una actuación solida de Remick y no ha envejecido. La situación en que "el viejo de los ojos azules" hace confesar a Musante es tocante lo mismo que la paulatina revelación de su error.
A mi entender cuando a Frankie lo hacían trabajar con un buen director y un buen guión su performance nunca desentona ni desilusiona.
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3 de 5 usuarios han encontrado esta crítica útil
7
La cara oculta de la gran ciudad
Gordon Douglas debe de ser uno de los pocos "artesanos" de la época dorada del cine de Hollywood que no han sido reivindicados ni redimidos de esa condición "artesanal" por la crítica más avezada, pero a pesar de todo tiene en su haber una serie de estupendas películas de muy diversos géneros. En este caso, Douglas, basándose en un "best-seller" de los años 60, se adentra en el cine policíaco, en unos años en los que el "noir" es ya "neo-noir" y los códigos del género se reinventan, se reciclan, o se mantienen casi intactos.

Aunque hoy día este film resulta algo ingenuo, por su regodeo en "temas para adultos" como la brutalidad policial, la homosexualidad masculina o la franqueza en la presentación de las relaciones heterosexuales -véase el personaje interpretado por Lee Remick-, así como por su análisis sobre la corrupción reinante y la connivencia entre políticos y ciertos negocios sucios, al ser temas bastante tratados (salvo el de la homosexualidad) por el cine estadounidense posterior, el resultado se deja ver, en parte por el interesante y competente reparto -si bien Tony Musante está un poco sobreactuado-, en parte por el aceptable guión, y en parte por su estupenda banda sonora.
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8
Buena película un tanto desconocida
Por todos los ingredientes de esta producción de la Fox del año 1968, sospecho que no tuvo que agradar mucho a la censura franquista de aquellos años, de ahí viene mi desconfianza de no ser muy conocida esta película y su doblaje al castellano en 1976. Es un film digno de verse que posee un buen guión, muy bien elaborado y con un reparto excepcional capitaneado por Frank Sinatra en una interpretación austera de un policía en un mundo de corruptelas que a pesar de los años transcurridos desde su producción no nos es extraño pues, el mundo no ha cambiado a día de hoy en el sentido de todo lo que encierra el guión. Que duda cabe que se nota en el estilo de su rodaje y dirección el transcurso de los años, pero no el fondo de la historia. La dirección de Gordón Douglas es muy acertada para toda la envergadura de esta producción, con un fondo musical de Jerry Golsdmisth que da una buena ambientación al film
La fotografía es excelente en formato Scope autentico, con la cual también brilla la belleza de Lee Remick, Jacqueline Bisset y los ojos de Frank Sinatra.
Muy recomendable para todos los amantes del buen cine de aquellos años.
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3
Envejecimiento prematuro
El gran cantante y no tan gran actor Frank Sinatra se echa él solito esta película a la espalda con la gigantesca tarea de salvarla de un guion pobre y una realización manifiestamente mejorable. No lo consigue.

Unos personajes de cartón piedra -ejemplo: el rostro frío de Lee Remick- en una trama simplona (algo atrevida, eso sí, para su época) hacen que el barco haga aguas a los diez minutos de metraje; y a partir de ahí, todo anegado. Podría decirse que la película padece de envejecimiento prematuro.

Como curiosidad histórica, resulta sorprendente - y da mucha grima- contemplar los maniqueos topicazos que la película nos ofrece sobre la homosexualidad.
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