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9
Una joya
Ingrid Bergman, que fue nominada al globo de oro a la mejor actriz de comedia y era una de las favoritas para ser nominada al Oscar en el apartado de mejor actriz principal por el éxito de "Flor de cactus", se vio apeada del grupo de las finalistas en el que finalmente figuraron: Geneviève Bujold, que fue la que se llevó el globo de oro a la mejor actriz dramática, Jean Simmons, Jane Fonda, Liza Minnelli e inesperadamente surgió Maggie Smith. La ganadora fue la única que no acudió a la ceremonia: Maggie Smith. Y “Los mejores años de Miss Brodie” se llevó el único Oscar de sus dos nominaciones (su canción principal fue la otra nominación). Parece mentira que una película tan inteligente y gratificante pasara inadvertida para los miembros de la academia de Hollywood tan propensos a ensalzar producciones británicas. Y para colmo, su productora, la Fox, mal estrenó y distribuyó irregularmente la película en muchos países, como en EEUU, por lo que el gran público casi ni la vio. En España llegó en copias subtituladas y con ¡siete años de retraso! Su director Ronald Neame ya había hecho una película que era casi un borrador previo, un lustro antes, sobre el tema de la pedagogía con la más convencional pero también magnífica “Mujer sin pasado”, donde Deborah Kerr era casi un reflejo en modos y actitud de lo que luego sería Maggie Smith en esta película. Neame, gran director de actores, logra que Maggie Smith se convierta en una presencia inolvidable y haga un trabajo tan sutil como casi perfecto, saliendo airoso en ambos casos de lo que es adaptar con éxito una obra de teatro, que por cierto, Miss Brodie sobre el escenario lo hizo Vanessa Redgrave. Película con alma, ambientada como toda buena producción inglesa, cuidada hasta la desesperación, con unos actores magníficos y que deja un recuerdo tan grato como imborrable. El resto de las puntuaciones que se le otorguen a la película dependerá del mundo interior del votante y de la atención que le haya prestado, como ocurre en cualquier clase de cualquier colegio.
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23 de 24 usuarios han encontrado esta crítica útil
8
Las apariencias engañan y muchos caen en sus trampas
¡Muchos son los lobos que cada día se visten de ovejas! ¡Incontados son los bandidos que con calculadas mañas lucen en los palcos como insignes personajes! ¡Numerosos son los fascistas cuyo discurso aparenta democracia!... Y muchos son los defensores acérrimos de la dignidad y la justicia, que cada día lucen como si fuesen los malos de la película.

Dicen que dormimos ocho horas al día, pero la mayoría de la gente luce dormida las 24 horas. Tragamos entero, le comemos el cuento sin reflexión alguna a los que ostentan títulos, altos cargos o tan solo fama… y luego recogemos decepciones, fracasos y desgracias por nuestra ligereza e ignorancia.

“LOS MEJORES AÑOS DE MISS BRODIE” está basada en la novela “The prime of miss Jean Brodie” de la escocesa Muriel Spark (Muriel Sarah Camberg, 1918-2006) gran amiga de Graham Greene que, por sus servicios al imperio británico, obtuvo insignias y otros tantos reconocimientos.

Pero, todos los imperios son una forma de fascismo por más que se vistan de cultura y democracia, e Inglaterra también entra en este juego. Lo que hace Miss Brodie, en la Escuela femenina Marcia Blaine, es lo particular de cierta gente de alcurnia de estos países (y ya sabremos que, como otros, también su padre tenía un oscuro pasado): talante intelectual, sensibilidad hacia el arte, comportamiento manipulador, liberalidad sexual e ideología fascista.

En aquel curso de 1932, entre sus alumnas, Miss Brodie elige a un grupo especial de seis que son las que moldeará con mayor dedicación, convirtiéndose ella misma en el modelo a seguir y reclamando fidelidad absoluta. Mientras exalta la personalidad de Mussolini y consigue fondos para Franco, seduce a las chicas hablándoles de verdad, bondad y belleza (¡¿Habrase visto?!); se fascina con una de ellas (Jenny) a quien pretende convertir en amante del pintor de la escuela (mecanismo de suplantación); y de paso, conseguirá que su rectora sea vista como el ogro por cuestionar sus procedimientos y cualquier chica que se salga del círculo será la traidora, y tomada como la ruina de su “edificante” proyecto.

El filme de Ronald Neame, original y creativo, se mueve con peligrosa maestría en aquellas ambigüedades, y con Maggie Smith bordando una excelente caracterización que le mereció el premio Oscar, a cuyo personaje se dará los mejores argumentos, haciéndolo tan convincente que muchos se sentirán neciamente seducidos, no obstante los coherentes y plausibles resultados con que un día se deshoja la flor de la señorita Jean Brodie.

No debería olvidarse jamás: La verdad no suele estar en manos de quienes detentan el poder. Con mayor frecuencia, puede hallarse entre aquellos que asumen vivir con humildad y en el anonimato. Sandy, la chica de anteojos, con su pequeña perspicacia quizás emane más luz que aquella influyente dama que tanto presume de tenerla.

Título para Latinoamérica: “LA PRIMAVERA DE UNA SOLTERONA”
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