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9
Clásico por antonomasia del cine de aventuras español
A partir de una anécdota histórica y real sobre un destacamento español que quedó aislado en Filipinas, Antonio Román rueda una de las mejores películas de acción y aventuras del cine clásico español, a la altura de películas de aventuras coloniales como "La Jungla en Armas" de Henry hathaway, "Gunga Din" de George Stevens, "Kim de la India" o cualquier película de John Ford sobre la Caballería estadounidense.

Es un gran fresco épico, una especie de "El Álamo", en la que los personajes son muy bien trazados dentro de la tradición de este tipo de películas: el oficial aguerrido, el médico, la tropa, alternada con excelentes escenas de acción. Con una canción clásica y uno de los primeros papeles de Tony Leblanc. ¡Ojalá los directores de hoy en día tuviesen el talento de Román para realizar una excelente película épica de aventuras!
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22 de 27 usuarios han encontrado esta crítica útil
10
Pues sí, la pongo un 10, con un par
Por qué? Porque es más entretenida y lógica que la mayoría de las películas que se hacen en este país de subvencionados. Sobre lo de patriotera, sí lo admito, ¿y qué? ¿Acaso las pelis yanquis de la época exaltaban los valores de Japón o los de Alemania? No, exaltaban los suyos y sin ningún rubor, como siguen haciendo actualmente sin complejo alguno en un amplio porcentaje de producciones. No pasa nada. Es cine. Son películas.
La he puesto un 10 porque me entretiene y no me acompleja ser español, como tampoco me acomplejaría de ser francés o marroquí.
La he puesto un diez porque refleja fidelignamente la sociedad de su época, y si no lo hiciera me daría igual. ¿Por qué? Porque es cine y el cine no tiene la obligación de ser fideligno a nada. A mí modo de ver se resume con si me gusta o no me gusta. Y me gusta.
Por último un par de detalles anecdóticos. "Apocalypse now" se rodó en esa zona curiosamente, y a los pobres españolitos que quedaron en Filipinas después de esos famosos últimos, me refiero a los prisioneros de los tagalos, claro está, los rescató la caballería estadounidense, creo recordar que el 7º,( aunque de esta precisión no estoy seguro cien por cien), porque el gobierno español no quiso saber nada de ellos.
P.D. Me gustaría conocer la opinión que tienen los que tanto critican esta película de "La jungla en llamas"
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27 de 42 usuarios han encontrado esta crítica útil
6
Basada en hechos reales
Cuando se ve la pelicula por primera vez, a uno el guión le parece un poco forzado.

Pero es una película basada en hechos reales y varios de los episodios aparentemente fantásticos como el del karibu, o el del huerto, o la derrota americana son históricos. Y aún faltan algunos como la declaración de amigos de la patria a los derrotados, por parte del general rebelde.

Es una pelicula rodada en su tiempo, donde la exaltación del ejercito español es el leifmotiv de la misma.

El título es muy oportuno ya que está rodada justamente cuando no se produce el relevo generacional hispanohablante en filipinas.
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16 de 20 usuarios han encontrado esta crítica útil
9
Como siempre, los soldados defendiendo España y los políticos vendíendola
Buena película en blanco y negro del cine español, donde se describe de manera muy real y verídica cual ha sido la actuación en general de los políticos españoles desde finales del siglo XIX en adelante en política de desprestigiar a España y empequeñecerla dándola, vendiéndola o regalándola a trozos a terceros países.

En esta película de enorme valor histórico por cuanto describe y cuenta, vemos como mientras los soldados españoles defendían el honor de la nación y país España en los lugares más lejanos del mundo, los políticos españoles en la metrópolis se dedicaban a firmar tratados con otras potencias o países donde les regalaban o donaban esos mismos territorios en los cuales los soldados españoles estaban dejándose la vida en su defensa.
Esta es la realidad de lo que ha sucedido en Filipinas, en Ifni, en el Sahara español y que pronto también sucederá en Ceuta, en Melilla y en las Islas Canarias. Porque lo que tenemos en España como políticos son una morralla antipatriótica de mucho cuidado, la cual nada tiene que ver con la que existe en Gran Bretaña, en Francia o donde sea, que cuando cualquier parte de su territorio por minúsculo y lejano que se encuentre es atacado, antes prefieren morir todos en el intento de defender lo suyo que abandonarlo cobardemente, como suelen dictar en España los políticos de la ideología que sean (recuerdese por ej. cuando la invasión marroquí del islote de Perejil, que en seguida surgieron políticos como Llamazares y otros muchos más que empezaron a reprochar al gobierno que defendiera un trozo de España tan insignificante y que no valía nada).

Así son los políticos españoles, en general gente sin honor ni amor por su patria España; mientras ellos viven como marajás, los soldados españoles andan por doquier defendiendo el nombre de España que los políticos envilecen, degradan y asimilan a la cobardía.
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46 de 81 usuarios han encontrado esta crítica útil
7
El sitio de Baler
Sí, es cierto que estamos ante una película de exaltación patriótica, pero eso no le resta ningún mérito en su factura técnica y artística, además de estar bien documentada, se trata de una gran película de aventuras coloniales hecha con dignidad y profesionalidad que no se avergüenza de defender nuestra idiosincrasia, como lo han hecho otras cinematografías con su Historia (Americanos, Británicos, Franceses), porqué existen esos absurdos prejuicios de vilipendiar lo que nos une, hurgando en las heridas de lo que nos separa. Una versión que refleja los hechos históricos y que verdaderamente hace justicia a sus héroes, siendo traicionados y abandonados como casi siempre por nuestra casta política timorata y acomplejada. Film emocionante con excelentes actores, canciones populares, humanismo y virilidad, sin petulancia pero con nostalgia.

El “remake” moderno del tema, film estrenado el pasado año que no he visto, al parecer, arroja una visión muy distinta de la que emitió ayer La 2 de TVE, que ensalzan los titiriteros que ahora manejan la ideología del cine español, y que ha sido objeto de las críticas en redes sociales, porque representa una difamación (soldados desmotivados, jefes despóticos y sacerdotes oscuros) y afrenta a la memoria de nuestros caídos, cuando hay documentos que prueban el sacrificio y la tenacidad, al pretender negar sus valores patrióticos y su amor a España. Porque lo políticamente correcto es ser un "tío progre", analfabeto en asuntos de historia que desprecia la memoria de su país, equiparando el sentimiento español con la ideología totalitaria. Lo que “mola” es despreciar tu cultura, tus tradiciones y tus valores, con la pueril excusa de que eres más moderno y demócrata que nadie.

Corría por entonces el Siglo XIX, el imperio norteamericano se abría paso a codazos, una época aciaga para el ya inexistente imperio español. Y es que, el tiempo feliz en el que en el territorio hispano bajo el reinado de Carlos I de España y V de Alemania donde “no se ponía el sol”, ya hacía años que se había ido por el retrete, asolado por la decadencia de una casta corrupta, asesores de reyes indignos y felones a través de cientos de años y había desaparecido de la memoria colectiva. De aquellas regiones conquistadas y colonizadas por medio mundo, tan sólo quedaban en cartera Cuba, Puerto Rico, Filipinas y Guam. Y andábamos a bofetadas con los lugareños para mantenerlas.

En 1898, y durante casi un año, un pequeño destacamento hispano resistió en una iglesia la embestida del enemigo esperando unos refuerzos que nunca llegaron. Harapientos, enfermos, y débiles por no tener nada que llevarse a la boca. Aunque también valientes y decididos a dar hasta la última gota de sangre por su país. Así fue como un puñado de militares presentes en Baler, isla de Luzón (a 200 kilómetros de Manila) defendieron en 1898 el último territorio español ubicado en Filipinas: una pequeña iglesia en la que esperaron durante casi un año la llegada de unos refuerzos hispanos que nunca llegaron. En los 337 días de resistencia, estos soldados no admitieron nunca la derrota de la metrópoli. Sin embargo, terminaron por abandonar el lugar tras recibir noticias de la retirada definitiva de España de la colonia. Por ello, fueron conocidos en la Historia como “Los últimos de Filipinas”.
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10 de 11 usuarios han encontrado esta crítica útil
7
337 días.
Son los días que duraron el último destacamento en defender nuestra última parte de nuestros territorios de ultramar, 54 soldados contra más de 400 insurrectos tágalos filipinos esperando unos refuerzos que nunca llegaron.

Esta película, se nota el patriotismo, y gran alegría de las tropas españolas, y cómo juntos, aunque seamos de diferentes regiones, nos une el anhelo a nuestro Patria en la lejanía.

Fueron los pobres (no los ricos de pulsera rojigualda y dinero en Suiza) los que no podían pagarse el soborno para el reclutamiento y defendieron con gran tesón y honra el último resquicio de nuestro Imperio.

Como contradicción, apuntar que España fue la primera nación del mundo en luchar contra el imperialismo yankee (y la primera en ayudar a EEUU en su independencia con Carlos III), nos robaron Cuba, Guam y Puerto Rico. En Cuba hoy en día queda la base de Guantánamo, dónde se realizan innumerables torturas, Puerto Rico es una colonia, y Guam nos la quitaron en su viaje de camino a Filipinas. EEUU no cumplió sus promesas, y produjo el genocidio filipino, un millón de muertos (10% de la población), anuló la constitución que proponía el español como lengua oficial, y hasta 1946 no obtuvo Filipinas su independencia, que fue más nominal que real.

Cómo curiosidad, aunque en la película no se muestre para no minar la moral, hubo 6 deserciones, 2 fueron fusilados, 15 muertos por enfermedad (beri-beri, falta de vitamina B) y sólo 2 por balas filipinas.

Al que le haya gustado esta película, recomiendo que vea "Baler", película filipina sobre un romance que tiene el trasfondo de la batalla.
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11 de 14 usuarios han encontrado esta crítica útil
8
Héroes (o no) del 98
Hace poco he visto en el cine "1898.Los últimos de Filipinas" (2016), de Salvador Calvo, y, por comparar, he visto poco después la primera versión, la dirigida por Antonio Román. En la comparación, la película de Calvo sale bastante malparada, en mi humilde opinión; no por revisionista, sino por mala. Ambas versiones traicionan la Historia real, deformándola a su manera, según los guiones y el contexto social e histórico, pero la película de Román es estupenda, y la de Calvo, no. ¿Por qué?

Tal vez, para explicármelo, tenga que partir de la relación entre un film digamos original y su "remake". La película de Calvo es un claro "remake" de la de Román, y al mismo tiempo es un film que trata de contar el sitio de Baler de 1898-1899 de otra manera, de una manera más escéptica, si se quiere. Para mí, el Teniente Saturnino Martín Cerezo que encarna Armando Calvo en la versión de Román es mucho más simpático, y humano, que el mismo personaje interpretado por Luis Tosar en la versión de Calvo; en la primera versión se trata de describir heroísmos, y en la segunda, de demostrar que no se trataba de héroes, sino de cerrazón mental, de estupidez, de una equivocada interpretación de las ordenanzas militares. En la versión de Román se trata de afirmar; en la de Calvo, de negar lo afirmado.

La versión de Antonio Román es estupenda porque todos los elementos puestos en juego en el encuadre -ambientación, escenografía, vestuario, guión, diálogos, interpretación, realización, fotografía, música- son óptimos, se integran perfectamente entre sí, y forman una unidad difícil no ya de superar, sino incluso de imitar. Sin embargo, producida en los años 40 del siglo XX, en el auge de un cine histórico propio del primer franquismo, fue, es, una película víctima de su contexto: como trataba un hecho heroico ocurrido en torno al Desastre del 98, con la pérdida de las últimas colonias españolas, desaparecido su contexto, se convirtió en un film desechable, tan desechable como su mismo contexto. Quién nos iba a decir que, andados los años, y comparada con su reciente "remake", "Los últimos de Filipinas" iba a demostrar, de nuevo, su gran calidad.

Por cierto, no se puede decir que en la versión de Calvo sí aparecen desertores, y en la de Román no: en esta última aparece también un desertor.
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8 de 9 usuarios han encontrado esta crítica útil
7
El sitio de Baler
Me sorprende las críticas negativas de patrioterismo acartonado en una película bélica y encima sobre uno de los hechos más memorables de nuestra historia, impresionante la verdad, pero tiene que haber de todo... acostumbrados a las "americanadas" nos asombramos y exaltamos que una película sea "nacionalista" durante los primeros años de la dictadura franquista ¡tócate!

Y sin embargo la historia que cuenta, y en líneas generales cómo la cuenta, son reales, son unos hechos donde un puñado de campesinos, panaderos y demás, que no pudieron pagar las 2,000 pesetas de hacer el servicio militar en Ultramar, tuvieron que defender la bandera de España en un pueblecito olvidado del distrito del Príncipe en aquella España incierta y convulsa del siglo XIX (aunque tampoco hemos cambiado tanto) frente a los tagalos en primer término, y también frente a los norteamericanos.

Pese a los años transcurridos, una película muy recomendable para conocer lo que sucedió durante aquel asedio de 337 días en la iglesia de Baler, y pese a lo que se diga, bastante alejada de la propaganda de otros filmes como <<Raza>>. Obviamente hay alusiones a la bandera, a España, al honor y a la patria, pero narices, es una película española, de otro cine, donde no todo era por interés subvencionador, y es una película bélica, donde difícilmente puede obviarse la temática y el contexto histórico del filme.

Más vergüenza da cómo se hacen las cosas al referirse a estos hechos como en la serie española "El Ministerio del Tiempo" donde se ridiculiza al teniente Martín Cerezo, y se ensalzan otros valores más 'de la época actual'
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10 de 15 usuarios han encontrado esta crítica útil
5
Los últimos de Filipinas.
Producida en los estertores finales de la segunda guerra mundial, Los Últimos de Filipinas (Los Últimos de Filipinas, 1945) es una clara película propagandística, que pretendía inflamar el sentimiento patriótico en el espectador. Más o menos como sucedía en Raza (Raza, 1941), pues acabada la guerra civil, el cinematógrafo se conviertió en una herramienta básica para propagar las ideas del régimen franquista. Por eso no es de extrañar, que se escoja una de las hazañas más célebres de finales del Siglo XIX.

La película se basa en los hechos reales que tuvieron lugar durante la guerra Hispano-Americana, conocida también popularmente como el desastre de cuba o la guerra del 98. La guerra que supuso con el tratado de París la pérdida definitiva de las últimas colonias españolas (Cuba y Filipinas a la cabeza) no era en general un conflicto a rescatar, sin embargo nos encontramos con los hechos de la defensa de la iglesia de Baler, que representaban para el incipiente franquismo una historia útil. Y es que aún habiendo firmado el tratado de París, unos solados españoles se atrincheraron durante nada más ni nada menos que durante seis meses en la iglesia de Baler, en Filipinas, desconociendo que hacía tiempo ya que estaban en paz.

Que la película está realizada en las postrimerías de la guerra mundial se puede palpar en un elemento muy significativo, y es que los norteamericanos no son definidos como los enemigos de los españoles (a pesar de que en último término la guerra es contra ellos) sino más bien como un aliado cercano (no en vano, en el inicio del filme se nos anuncia la participación del ejército norteamericano en la producción).

La película no tiene un argumento demasiado complejo. Se trata de un filme bélico que nos presenta un asedio convencional, donde los enemigos lanzan continuos ataques, que una y otra vez son repelidos por los españoles. No hay demasiada historia en el guión, que se acerca a las producciones bélicas que ya eran más que habituales en la década de los cuarenta en el cine internacional del momento.

Nacionalismo ante todo. Las situaciones que se proponen en la película son más que arquetípicas. La película introduce una historia de amor (en la que interviene ni más ni menos que Fernando Rey), pero no la resuelve nada bien. Los personajes están construidos como auténticos héroes y lo único que consigue humanizarlos es algún toque cómico que consigue romper la falsa arrogancia con la que se los describe. España, patria, nación…palabras que se repiten ad nauseam. Contraplanos que tienen la intención de ensalzar a ciertos personajes (el cura ante el campanario, así como sus discursos) o diálogos que pretenden poner de relieve la firmeza del capitán, que se mantiene en sus trece pese a las inexistentes posibilidades de sobrevivir.

El sacrificio se incluye como un concepto básico. El guión de hecho se dedica a colocar pruebas constantes a lo largo del metraje, que tienen mucha relación con el desafío y el sacrificio. Nuestros personajes habrán de superar una serie de pruebas o retos, que les irán colocando sus enemigos y que en ocasiones se llevará a la muerte. Son piezas indiscutibles para el reconocimiento final, en el que son coronados como patriotas (fijémonos en la secuencia final, en la que los periódicos nos advierten de que en España se han convertido en auténticas celebridades).


Que los filipinos importan poco para Antonio Román es más que evidente. ¿Cuál es la única figura nativa que el cineasta no pinta como un demonio? Efectivamente, la protagonista que encarna Nani Fernández (para más inri una actriz española). Y el porqué es sencillo de adivinar. Nani Fernández encarna el prototipo de nativo, sumiso ante los soldados españoles y dispuesto a ayudarlos en todo momento. Es la imagen del indígena sometido, que no dista mucho de la del negro de The Birth of a Nation (El Nacimiento de una Nación, 1915) de D.W. Griffith. Es curioso comprobar cómo trata la película al resto de nativos. Y es que en esta ocasión no son más que insectos, que se acercan a los españoles como oleadas de bárbaros, y cuya muerte importa más bien poco ante el desarrollo dramático[1]. La cámara nunca se detiene ante los cadáveres de nativos que se agolpan ante la iglesia cada vez que se frustra un asedio, mientras que si lo hace con cada uno de los protagonista principales.

La Voz en off se muestra como un ejemplo propagandístico mas, y es que no tiene ninguna utilidad real, más allá de subrayar ciertos fundamentos. Es el caso del final, donde nuestro capitán desfila junto a sus soldados mientas abandona la iglesia. La Voz en off nos comenta el futuro de nuestro protagonista y su recepción en la península. Realmente se podría prescindir en todo momento de la Voz en off, pero Román la utiliza como una herramienta que subraya el contenido ideológico, y por eso no es nuca una voz en off neutra, sino que está (per)vertida.

[1] SANTAOLALLA, Isabel, Los “otros”: etnicidad y “raza” en el cine español contemporáneo, Ed. Prensa universitaria de Zaragoza, Zaragoza 2005, p. 56

https://neokunst.wordpress.com/2015/04/06/los-ultimos-de-filipinas-1945/
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8 de 19 usuarios han encontrado esta crítica útil
4
Patrioterismo acartonado.
En su tiempo fue un casi clásico del cine español, cine de "interés nacional", un gran éxito de taquilla y hasta de crítica. Hoy esta odisea de un reducido grupo de aguerridos soldados españoles en Filipinas que aguantan casi un año el asedio filipino y después de haber perdido la colonia sin éstos tener conocimiento oficial de ello, es un espectáculo superficial y en todo caso muy mediocre, patrioterismo acartonado y vehemente sin ton ni son, falto de toda brillantez cinematográfica o atisbo de talento en el inocuo Román y sostenida por un buen grupo de actores.
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15 de 54 usuarios han encontrado esta crítica útil
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