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Los Coen, las bromas y la sobreinterpretación
La broma judía de los Coen tiene esa cualidad mágica que habita en la azotea del cine actual y rasca con los dedos estirados el concepto de maestría, provocando que les perdonemos al instante, como tantas otras veces, las tonterías que asiduamente vienen realizando desde los albores de su carrera. Este Serious Man es el anverso de la moneda que hace tiempo lanzaron al aire los hermanos, y que primero cayó del lado de Barton Fink. Si aquel era un judío altivo que escribía para confirmar su estátus de superhombre que miraba por encima del hombro al vulgo social, este que ahora nos ocupa es un judío reprimido que forma parte de ese vulgo y ni intenta ni desea estar por encima de nadie. Si al primero lo pisaban por querer asomar la cabeza y le dejaban claro que su lugar estaba entre la gente sin talento reconocido, a este le pisan (y retuercen el tacón sobre su cadáver) por ser un pusilánime amante del nonadismo, amparado en la Ley de un Dios judío que está demasiado ocupado no existiendo. En esta ocasión, la cinta, que comienza con un cortometraje que es una píldora del carácter lúdico, enigmático y absurdo de lo que vendrá a continuación, se fundamenta en el humor, la exasperación y la exageración de todos los elementos que la configuran (situaciones, caracteres y actuaciones). Todo esto, que no es más que la definición del cine de los Coen, sublima en el momento en que estos deciden ir un paso más allá y dejar claro que se trata de una obra mayor, una obra de calado. Y la fundamentan en la broma y en la sobreinterpretación, una perfecta simbiosis que puede hacer de nosotros, como espectadores, unos estúpidos pedantes que no sepamos encajar bromas, o unos cachondos sin cerebro que no sepamos leer entre líneas. No hay término medio. Pedes ver un mensaje oculto entre las filas engarzadas de números y letras que doblan el cuadernito del hermano patizambo, o en las muelas yiddish del gentil que acude a la consulta del dentista, así como un lema sagrado en la letra de la canción de los Airplane. Pero no hay nada. Es una broma. Como también parece una broma que los fieles se puedan creer esas palabras vacías de los rabinos sobre aparcamientos y perspectivas. En ellas no hay más encriptación divina de la que pudiera sugerirnos la desorientación de un burro en un garaje. Todos estamos perdidos, y si no hacemos nada más que aceptar las cosas como vienen y achacarlo indefectiblemente a la voluntad de Dios, acabaremos siendo recompensados con un montón de la misma mierda. Suprimir la propia voluntad es la mejor manera de afrontar las calamidades si uno vive en una parcela sin vallar. Por no hacer nada es por lo que se nos castiga, aunque no lo sepamos ni lo podamos entender. Son designios de la Voluntad de Dios y no hay nada que podamos hacer al respecto. ¿O quizá es que no hacer nada es lo más fácil?
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232 de 277 usuarios han encontrado esta crítica útil
8
COSA MÁS RARA
Pero bueno. ¡Esto es el colmo! Ja, ja, ja. Qué cabrones. Sus padres han de estar orgullosos.

Alguno se queja indignado de que ésto es una magna tomadura de pelo. Sí, lo es.

AVISO IMPORTANTE: Posiblemente, esta sea la peli más rara de los Coen. “¿Más rara que el gran Lebowski?” Si.

O pillas la broma, o no la pillas. Incluso, es posible que la broma la entiendas, pero no sea de tu gusto. Si resulta que sí es de tu gusto… ya verás qué gusto.

El prólogo es… inquietante.
El desarrollo… fulminante.
El final…, …, …, ¿cómo es el final?..., …, diré, de nuevo, inquietante.

No voy a mencionar la trama, porque la verdad es que, ¿pa qué?. No importa.

Sí que quisiera mencionar lo maravilloso del casting, con ese señor a la cabeza, que parece el hermano de Harold Lloyd, y un montón de secundarios de perfecta integración en el relato. Me encanta, sobre todo, ese señor oficinista que siempre se asoma al despacho del prota, y la vecina de los ojos inquietantes y sensuales. Pero se podría destacar a cualquiera de los actores que por la película asoman, incluso a los que ni siquiera tienen texto (esa señora que entra en el despacho del jefe de estudios a traer un café… cualquier mujer que ejerciese tal función en 1967, debería de ser exactamente así)

También mencionaré la explosiva expresividad formal de la cámara. Aquí los sueños lo son antes de serlo, los fumaos van muy fumaos (los directores lo estaban, fijo), los feos son muy feos y los judíos muy judíos, los viejos muy viejos, las desgracias el colmo del humor negro… y nada de esto, en realidad, importa un carajo. No busques respuestas…

Perfecta y minuciosa ambientación, que va desde el atrezzo, a la peluquería, incluso al barrio de los protagonistas.

Y, como halago adicional, mencionaré la magnífica banda sonora. Un lujazo. A destacar la música que ameniza la historia del dentista.

Aquí no sale George Clooney, ni se han gastado un euro en promoción. Le han puesto un título soso y perfectamente olvidable. Es una peli de los Coen no apta para todos los públicos. Ellos no buscan a todos los públicos, y asumen que tanto la crítica como el público lo mismo la van a alabar que a poner a parir, y ambas cosas son justas y merecidas. Se lo han ganado a pulso.

No salgo de mi asombro. Hoy en día queda todavía gente capaz de hacer cosas completamente distintas a las existentes. ¡A tomar viento la estructura lógica en la escritura de un guión! ¡Viva la anarquía narrativa!
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144 de 181 usuarios han encontrado esta crítica útil
6
Muchas preguntas, pocas respuestas
Lawrence Gopnik es un profesor adjunto de física en una universidad de medio pelo del Medio Oeste; de un día para otro, su vida empieza a venirse abajo. Gopnik trata de buscar sentido a lo que le está ocurriendo, y para ello acaba recurriendo a varios rabinos, cada uno de los cuales le da una respuesta más desconcertante a sus preguntas.

Una película atípica de los Coen, que parecen haber salido de una crisis existencial.

Lo mejor: el humor de los Coen; ya sea al crear personajes, en las subtramas -especialmente la del coreano- o determinadas escenas como la del Bar Mitzvá. Plantea preguntas interesantes y no ofrece una respuesta clara.

Lo peor: la película tiene claros problemas de ritmo, sin llegar realmente a apasionar o mantener la tensión durante mucho tiempo. El humor judío puede llegar a ser demasiado autorreferencial si uno no conoce mucho su cultura. El inesperado final exasperará a más de uno.
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112 de 147 usuarios han encontrado esta crítica útil
3
Lo raro no siempre es bueno
No pienso dármelas de entendido diciendo "he visto tal peli o tal otra de los Coen". Las he visto todas, pero paso de compararla con cuanquier otra. En vez de eso comentaré lo que a mi criterio es esta película por sí misma, sin el lastre que supone que los Coen hayan hecho anteriormente obras maestras en unos casos y auténticas bazofias en otros.

La película empieza... RARA. Pero uno conoce ya a estos zagales y piensa "veremos a ver de que forma (en mayor o menor medida) influye esto en la película".
Comienza la historia bien, normal, convencional incluso. A esto le sigue un desarrollo... RARO.
La película avanza y se suceden rabinos, vecinos, abogados, judaísmo, matmáticas,etc. todos y cada uno de estos elementos es... RARO.
Cuando miras el reloj por quinta vez esperando que quede poco para terminar y te das cuenta de que esto se acaba y no ha habido ninguna referencia a la secuencia del principio te parece... RARO.
El final... ADIVINALO.

Lo raro no es malo, de hecho los Coen se caracterizan por utilizar a la perfección la rareza, pero hacer las cosas raras por el gusto de que las cosas sean raras... no. La peli, para los Coen y sus adeptos querrá decir muchísimas cosas, pero realmente no dice mucho. No saco nada en claro excepto que el protagonista es simplemente un pobre desgraciao. Bueno, si es lo que querían transmitirme, perfecto, pero con un corto lo hubiera entendido también y me aburro menos.

Que no se me entienda mal, no todo me parece mal, no. El personaje principal es bueno de verdad y algunos secundarios como los dos primeros rabinos o el chino, también. Muy buena música, elegida perfectamente y utilizada aún mejor. Ambientación, vesturario, decorados, etc. perfectos también. Montaje... en su línea.
Entonces, ¿qué falla? Muy fácil: el guión. Está visto y comprobado que el cine en USA es industria y, como con cualquier producto, en ocasiones pagas más por la marca que por el producto en sí. Este es un producto bueno en sus complementos pero desastroso en la materia prima.
Si yo me apellidara Coen... o Spielberg... o Allen... (ojo, no los menciono por ser judíos si no por que ya se les permite todo).
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100 de 133 usuarios han encontrado esta crítica útil
9
Coen Brothers' Meaning Of Life
He decidido modificar mi crítica porque creo que la puedo hacer mejor.

Es la mejor película de los Coen desde No es país para viejos y la que más me gusta a mi desde El hombre que nunca estuvo allí.

Yo me reí continuamente con esta película que tiene una alta carga irónica. Pero puede que yo sea raro y a vosotros no os haga ni puñetera gracia.

Puede que a vosotros no os guste que os recuerden que la religión no da ninguna respuesta, que la vida es absurda y carente de sentido y que la única forma de afrontar los problemas es recibirlos con agrado, dentro de las posibilidades.

Yo-que no me considero especialmente listo por ello-asumí todo esto hace tiempo, por lo que sólo me queda reírme de la desgracia de este pobre hombre y de las absurdas soluciones que le dan sus rabinos.

Es posible que haya detalles de la película que no se capten por tratar sobre la religión judía, pero podría haber estado la católica y todo sería prácticamente igual.

Del mismo modo a mi me tuvieron que explicar algunas cosas de No es país para viejos y, sin embargo, creo haber entendido -al menos de forma intuitiva-lo que los Coen me quieren decir con el final de este filme que está tan claro que es raro y abrupto como que no está puesto "porque sí" o "porque no sabían cómo terminar".

¿Y de qué os extrañais ? Si estos son los mismos tipos que hicieron Barton Fink...

Por último, la peli no tiene un ritmo, digamos, trepidante, pero ¿tanto como para aburrirse? Sinceramente a mi me entretuvo más que Malditos bastardos, que tiene escenas buenas pero también una cantidad enorme de diálogos.

Un tipo serio es una película de personajes, así que aquí sí esperas que haya diálogo.

El casting de desconocidos, fabuloso.

Espero que los Coen sigan por este camino.

Y para aquellos que dicen que es la peor de los Coen...cada uno es libre de tener la opinión que quiera pero , comparad esta película con Quemar después de leer, Crueldad Intolerable o Ladykillers...¿cuál tiene las mejores interpretaciones? ¿Cuál tiene la mejor fotografía?¿ La mejor banda sonora? ¿Los mejores personajes? ¿Mayor número de interpretaciones? ¿Más posibilidad de ganar con los nuevos visionados? Todas estas preguntas tienen una sola respuesta posible: A Serious Man.

Don't you want somebody to love...
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84 de 110 usuarios han encontrado esta crítica útil
4
Hola, somos los Coen e hicimos lo que nos salió de las p...
Hablo desde la perspectiva de un amante del cine de los Coen. Ahora no voy a ponerme a recordar su exitosa filmografia con auténticas maravillas del séptimo arte. Paso. Me voy a limitar única y exclusivamente a tratar esta cinta, independientemente de sus directores.

Vayamos por partes. Un tipo serio es una película aburrida, pero cuando digo aburrida, es para dormirse. Comienza de forma muy interesante, contándonos una historia de antaño, de la cual no pillamos nada, ( lo hicimos así porque nos salió de las pelotas ). Posteriormente nos conduce a la actualidad, a un mundo de judíos, con lo cual reduce el conocimiento de la historia a un grupo de personas en particular, ( lo hicimos así porque nos salió de las pelotas ). Un profesor de matemáticas, padre fiel y correcto, nunca modelo, aguanta carros y carretones a su familia.
Esposa: No tiene ninguna comunicación con él, para colmo le pide el divorcio y le dice que se lo tome con madurez. Le obliga a pagar un funeral. ( No nos cuentan como era la relación antes de este hecho entre ambos, ni en que queda el tema ). Lo hicimos así...
Hija: Una chica antipática que solo pega a su hermano y se preocupa por lavarse el pelo. No tiene sentimientos compartidos con nadie.
Hijo: Chico conflictivo, fumador de maría y más frío que su hermana, cuyo interés por su padre se limita a que le arregle los canales del televisor. Y como yo no entiendo un carajo de estos judíos, pues no se que leches celebraban al chiquillo este. Lo hicimos así...
Hermano: Un tío pirado amante de las matemáticas y del juego, con personalidad infantil y que vive de gorra. ( Otro personaje a medias ). Lo hicimos así...
Amante de su esposa: El no va más, te hago un cuernudo y encima te digo como debes vivir.

Es un popurrí de historias alocadas, sin sentido y lo peor de todo, sin explicaciones finales. El acude a por ayuda y todos los judíos, rabinos, amis o como carajo se llamen, no se la ofrecen, sino le indican que viva la vida y ya se verá el futuro. Y pasan los minutos y seguimos sin entender nada hasta que se acaba la peli.

Yo la veo entre las nominadas este año y alucino, no sé si el mundo está loco, o es que he perdido mi visión del cine actual y necesito hacer una visita a un judío que me indique que debo hacer con mi vida.
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70 de 98 usuarios han encontrado esta crítica útil
8
Un tipo serio: desarticula la fiabilidad de toda certeza
“A Serious man” es la última película de Elthan y Joel Coen. Está envuelta en una gran profundidad frecuente en sus anteriores películas, junto a sus mecanismos y su temática, e incluso, al gran poder de los planos (que nunca recae en un esteticismo comercial). Tal vez sean factores para mostrar la posible pieza más valiosa, la cual pretende comprender el universo en el que giran las mentes de estos dos hermanos al llevar a cabo sus obras.
De la mano de un marcado regreso a sus orígenes, muestran un film de bajo presupuesto que nos cuenta la historia de un profesor de física muy metódico con su vida truncada: su mujer decide dejarle y los problemas empiezan a acumularse.
Tras quemar después de leer, los hermanos Coen escogen un reparto desconocido que protagoniza Larry Gopnik (Michael Stuhlbarg). Este encarna a un judío norteamericano que intenta superar los malos momentos, mostrando un constante devenir en la historia y con una gran carga de ironía. Como puede ser la escena de la pizarra, en la que se muestra la insignificancia de Larry al enseñar el Principio de Incertidumbre de Heisenberg que desarticula la fiabilidad de toda certeza.
Absténganse fans Coenianos a la busca de historias disparatadas o personajes y diálogos pintorescos e irrepetibles a la altura de Barton Fink, El gran Lebowski y similares. “A Serious man” es brillantemente nihilista y comprometida en su contexto social.
Presentado por un personaje inspirado en la figura bíblica de Job, los hermanos Coen emplean parte de su cultura y educación para construir una comedia tan demoledora para el personaje como su fondo sarcástico. Su tono negro se ríe del drama que presenta, pero ambos hermanos saben manejar la frontera entre lo tragicómico y el humor negro haciendo que el film sea siempre ameno y entretenido. Para ello no emplean a ninguno de sus actores habituales y llevan a cabo un reparto que funciona estupendamente.
Muestra un mundo complejo donde la religión (el Judaísmo en concreto) es el tema principal. El film, desde su cortometraje inicial, está plagado de simbología, metáforas y referencias a dicho tema tanto en las imágenes como en los diálogos. Otros asuntos como el destino, la fatalidad, la libertad, la suerte… giran en torno a esta historia que crece en intensidad a medida que pasan los minutos. Es una obra inteligentemente sobria e inconfundiblemente Coeniana. Los momentos de humor son brillantes, marca de la casa. Sin embargo, es muy probable que "A Serious Man" exija un segundo o tercer visionado para disfrutarla, y quizás entenderla, plenamente.
La ambientación y la música, totalmente de finales de los sesenta, es irresistible. Aunque como curiosidad, la película está ambientada en 1970, no en 1967, como he visto escrito tanto en periódicos como en Internet.
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37 de 41 usuarios han encontrado esta crítica útil
3
Un psicoanálisis muy particular
Me han asegurado que él puede solucionar mi problema y aquí estoy. El lugar es solemne, lleno de cuadros de evocaciones a la Torá y el Antiguo Testamento, muebles de anticuario que me retrotraen a otro tiempo, unos manuscritos sobre la mesa con la estrella de David dibujada, y sentado tras ella casi oculto por un candelabro de siete brazos, veo al anciano de pobladas barbas blancas, tez con marcadas arrugas, nariz aguileña y mirada tan sabia como profunda.

- Shalom -me dice tendiendo su mano e indicándome con ella que tome asiento-.

- ¿Perdón?

- Digo que hola.

- ¡Ah! Hola.

- ¿Qué se te ofrece?

- Vengo de ver la última de los hermanos Coen y me ha producido desasosiego.

- ¿Cómo es eso? ¿Acaso no entendiste el mensaje?

- Pues, pues... No sé... Supongo... Pero precisamente por eso es que...

- A ver... ¿Acaso no asociaste ese prólogo cargado de ironía hacia la génesis judaica, con el posterior devenir sarcástico de los personajes y ese final apocalíptico? Como las propias Sagradas Escrituras tratadas con la causticidad de la realidad judía vista con ojos de sátira por los Coen. El pueblo maldito desde sus ancestros, el desarrollo de la vida gafada del protagonista abocado al fracaso, y el fatal destino llamando a la puerta sin remedio.

- Sí, sí... Si todo eso está muy bien y tal...

- ¿Entonces? La cruenta realidad que esconde esa visión cómica y trágica a la vez es lo que te causa desazón...

- No exactamente, rabino. Es que a pesar de todo me pasan dos cosas: me dormí y...

- ¡Te dormiste! -enojado-. Hombre, eso es imperdonable. Ante semejante peliculón, con varios premios de la crítica, consideración internacional, nominaciones a los Oscar... ¡A mejor película incluido! ¿Eres consciente de lo que me cuentas?

- Ya, ya... Si por eso es mi crisis existencial. Además es que... Lo segundo es que yo... yo...

- ¿Tú, qué? -impacientándose mientras mesa sus barbas-.

- Que a mí no me parece para tanto -respiro hondo-. ¡Uf!, ale, ya lo he dicho.

Se palpa la tensión en el ambiente, el aire se puede casi cortar a cuchillo, y tras un silencio que dolía me dice con voz rotunda: "Te vas a leer cien veces las críticas a la película de Jordi Costa, Roberto Piorno, Carlos Boyero, Tonio Alarcón y Antonio Weinrichter, y además las de Carlos Marañón y Nando Salvá las recitas cincuenta veces en voz alta y la copias otras cien."

Aquella sesión con el rabino fue inolvidable. Soy un hombre nuevo tras seguir su consejo. Ahora, cuando me preguntan mis amigos en reuniones cinéfilas puedo decir sin ruborizarme lo intenso que resulta este trabajo de Joel y Ethan Coen, su mezcla entre lo raro y lo excelso, su marca de inigualable factoría. Ahora no me siento espectador de segunda. Soy, por fin, un tipo serio.
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29 de 33 usuarios han encontrado esta crítica útil
7
La bronquitis asmática del Rey Salomón
Son múltiples las perspectivas de la cinta a la hora de disfrutarla. Es una cinta moderadamente “abierta” en su intención (que no mensaje).

O no.

La comunidad judía es especialmente pertinente por ofrecer la posibilidad de bromas y guiños íntimos de los hermanos cineastas, pero también por la concepción que de la “comunidad” se maneja en la cinta. Ya sea por las persecuciones archisabidas, ya sea por su éxodo, la fe judía contiene un sentimiento de pertenencia, un espíritu comunitario. La observancia de la religión y la vida social son elementos conectados.

Además, es conveniente resaltar la concepción panenteísta de algunas corrientes hasidistas (todo es dios… todos somos uno… La actitud del amante de su mujer es una interesante coña en ese sentido).

Estos asuntos están particularmente bien establecidos en la película, y ofrecen una visión curiosa a la hora de asimilar e interpretar la desazonada conducta del protagonista a través de la creencia en el sentido, la finalidad y la certeza (incluso divina o mística) en las manifestaciones físicas. En el judaísmo la relación entre el espíritu y la conducta material-social es, como digo, importante (dicotomía planteada en el prólogo).

Desde estas breves anotaciones podemos suponer el descalabro que plantean los Coen al trazar un Larry Gopnik zarandeado por extraños acontecimientos –breves, sutiles, pero extraños– que trastocan su cotidianidad. Es un tipo serio, buen judío, práctico, útil a la sociedad. Pendiente de su carrera profesional, de una familia, de un vecindario. Controla su ego, los desplantes, observa sus liturgias. Procura razonar. Procura “comprender”.

Para un tipo así la ruptura de la relación causa-efecto no solo es un quebranto de la rutina urbana o familiar, sino una crisis existencial, religiosa y espiritual. La sociedad –en sus manifestaciones más pequeñas, que son las que solemos dar por sentado– se vuelve loca. Las instituciones, los vecinos, un matizado y humorista existencialismo charliekaufmaniano delatan la ausencia de sentido.

¿Dónde queda la utilidad social necesaria para ordenar la presencia de dios en el mundo?

La consulta del médico, las matemáticas en la tiza de una pizarra, el Zohar y los rabinos, la incertidumbre de Heisenberg… Se multiplican las herramientas de la razón y las creencias. ¿Intelecto o espíritu? Pito pito gorgorito.

Como si la ancestral meditación del Rey Salomón a través del respirar, ese balanceo pectoral que unía indudablemente a dios y al hombre en la pronunciación cabalística de letras y conceptos, hubiera dejado paso –siglos después; muchas ciencias y legislaciones después– a la búsqueda infructuosa de asideros a través de la hiperventilación de un grupo de rock psicodélico.

Así se encuentra este hombre limpiándose las gafas. Tratando de recuperar una finalidad o punto de apoyo o certeza con que mover el mundo.

O no.
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28 de 32 usuarios han encontrado esta crítica útil
7
LA INOPIA TRASCENDENTAL
En el universo Coen los personajes suelen ser algo lelos; a veces, bastante lelos. Los hermanos cineastas se burlan de su cortedad y los someten a perrerías variadas, con frecuencia absurdas.

En “Un tipo serio”, los Coen presentan a un profesor de matemáticas algo lelo que todo lo encuentra bien: su mujer, que es como un perro de presa, el amigo traidor con quien ella se la pega, el hermano tarado, los hijos necios, el vecino fascista, los rabinos banales, los alumnos obtusos…, a nada le encuentra objeciones. Se puede enfrascar en la Teoría de la Indeterminación, en la paradoja del gato cuántico de Schrödinger (el que está vivo y muerto a la vez, en sendas posibilidades compatibles), y en las formas matemáticas de la incertidumbre, que parece trasvasarse a la vida cotidiana un día en que todo empieza a torcerse: qué demonios está pasando, y por qué.
Pasa como en el prólogo, el cuento judaico en que no queda claro si el viejo es un fantasma, o no, o ambas cosas: no se sabe ni se puede saber.

La acumulación de contratiempos humillantes y penosas desgracias hace que el profesor extienda a la vida sus dudas metódicas. Su interpelación al poder divino (¿acaso está siendo puesto a prueba como un Job?, ¿hay un lenguaje de signos en la coincidencia de colisiones, en las dentaduras grabadas?, ¿hay mensajes ocultos procedentes de las alturas?) recibe respuestas indescifrables, o ninguna respuesta, o ambas cosas a la vez.
El sentido de lo que ocurre no existe, o existe y no se puede conocer, o ambas cosas a la vez.
Lo que ocurre, ocurre, y ya está. En su insignificancia, el hombre lo interpreta como favorable o desfavorable, pero fuera de ese esquema de supervivencia, nada real representa.
Si el profesor es abandonado por su mujer y lo vive como una desgracia, también le cabe ver que su esposa es un mastín y él puede ahora visitar a la vecina que toma el sol en bolas.

Esta perspectiva de la insignificancia humana, en la que personajes míseros, casi grotescos, viven peripecias ridículas, ya no es adoptada sólo para la risa floja sino que se convierte en categoría. Adquiere alguna profundidad al plantear si el hombre, por lo general lelo según los Coen, no vive en un mundo cuyo creador está ocupado en cosas más importantes.
Lo que no es muy estimulante, pero al menos introduce cierta metafísica en el vacile.
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26 de 31 usuarios han encontrado esta crítica útil
1
No tengo palabras...
Señoras y señores no voy a hacer un comentario pomposo y barroco sobre la calidad artística ni nada por el estilo. No soy un experto ni un crítico de cine, sólo un cinéfilo como tantos otros. Así que voy a ser claro:
Han sido los 100 minutos más perdidos, aburridos y absurdos de los que tengo memoria.
Es una película nada recomendable sobre todo si esperáis una película interesante, entretenida o que os aporte "algo"; es una película vacía.
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30 de 45 usuarios han encontrado esta crítica útil
6
Una vela a Dios y otra al diablo
El principio de indeterminación aplicado a la vida del pusilánime protagonista de la última de los Coen. Jamás se puede obtener una percepción fidedigna de la realidad, aunque sí se puede crear la ilusión de que es posible. Y utilizarla.

Súmale muchas notas semiautobiográficas con bastante más valor para los creadores que para los espectadores y más de una y más de dos escenas que, de ser eliminadas, no supondrían trastorno alguno al resultado final.

Decir que a medida que pasaban los minutos me di cuenta de que jamás volvería a ver esta película.

Y es que los Coen son juguetones y les gusta desmontar tópicos a costa de lo que sea (incluso un final); pero los espectadores tampoco se quedan a la zaga y ya se los conocen, así como sus inclinaciones a la hora de plantar historias en el papel. Así que sorpresas, las justas.

"A serious man" tiene algunos momentos buenos y está magníficamente realizada. Los Coen se recrean en su narración, y se les nota demasiado el relleno: muchas cosas interesantes y ninguna definitoria de una buena historia.
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25 de 35 usuarios han encontrado esta crítica útil
9
Absolutamente genial
Conste que no soy ni mucho menos fan de los Coen, y que incluso me podría autodefinir como detractor; la mayoría de sus películas no las he entendido o no me han hecho ni puñetera gracia. Pero "Un tipo serio" es diferente; me parece una película absolutamente genial.

La he visto ya tres veces y no me importaría verla una cuarta; no entiendo cómo hay gente que puede decir que le ha aburrido, a mi el tiempo me ha pasado siempre volando, no he apreciado ninguna caída del ritmo. Su sentido del humor es muy sutil, pero desternillante, como por ejemplo en el hilarante diálogo telefónico con el hombre de la compañía de discos, o las conversaciones con los coreanos, padre e hijo.

Los personajes secundarios son inolvidables y denotan un gran trabajo de casting; el propio alumno coreano, el vecino cazador, la vecina, el primer rabino o el profesor tímido que siempre le habla desde la puerta.

El montaje es igualmente genial, logradísimo en la secuencia del accidente. Fotografía, música, ambientación... todo encaja. Las escenas soleadas de la zona residencial evocan los cuadros de Edward Hopper, te transmite esa sensación de extrañamiento que te introduce en un universo inquietante, casi onírico.

Aunque parezca una película menor creo que eso es muy engañoso; el film posee una carga potentísima, trata sobre la necesidad que tenemos todos de encontrar respuestas. El protagonista repite insistentemente "Yo no he hecho nada..." y sin embargo sufre un injusto castigo. Eso es algo que le ha pasado a cualquiera: ¿Cuántas veces uno "no ha hecho nada" y aun así te echan de un trabajo o te deja tu pareja? Entonces surgen preguntas que pocas veces tienen respuesta...
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25 de 35 usuarios han encontrado esta crítica útil
1
ADIÓS A LA COMEDIA DE LOS COHEN.
"Un Tipo Serio" se basa en un guión absurdo con un personaje principal que no despierta absolutamente ninguna empatía en el sufrido espectador. De hecho, te pasas la película deseando enterrarle hasta el cuello y patearle la cabeza por imbécil, por pobre de espíritu y por calzonazos.
Ninguna de las situaciones que se describen produce la más mínima sonrisa...todas son ridículamente patéticas y carentes de verosimilitud.
Así como Woody Allen ha sido capaz de caricaturizar la idiosincrasia del pueblo judío-norteamericano con acierto y grandes dosis de sentido del humor, en esta película se presenta a una comunidad de extraterrestres antipáticos que poco (o nada) tienen que ver con la realidad. Incluso situando la historia en los años sesenta (con la mentalidad estadounidense de aquellos tiempos) no hay un solo personaje que resulte creíble.
Después de "O Brother", las comedias de los Cohen han sido una desilusión tras otra. Bien sea por estúpidas como "Crueldad Intolerable" o "Quemar después de leer" o por carentes de originalidad como "Ladykillers".
Para un seguidor de los hermanos Cohen que cuenta entre sus películas favoritas "Fargo", "O Brother" y "Sangre fácil", "Un tipo serio" no sólo resulta decepcionante, sino que produce un cabreo monumental. Un cabreo que va "in crescendo" a lo largo de la proyección y llega a su punto álgido con el
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21 de 27 usuarios han encontrado esta crítica útil
5
¿Pura esencia Coen? ¿En serio?
"A Serious Man", la última de los Coen. Clásica "o la odias o la amas", y en este caso me quedo con lo de odiarla.

He leído ya a más de un crítico diciendo que es pura esencia Coen, pero la verdad es que me parece que no tienen ni puta idea de los que es la esencia Coen: el guión, la profundidad de personajes, el retrato psicológico, la tensión. Y en esta película, cualquiera de estos elementos brilla por su ausencia.

Básicamente, nos cuentan la historia de un desgraciado (sus problemas cotidianos, nada del otro mundo). Conociendo a los Coen, te imaginas que antes o después pasará algo fuera de o común, pero lo único que haces es tragarte una tras otra bromas/tradiciones de judíos y conversaciones de reducido interés. Esperas toda la película que se introduzca algún elemento que haga las cosas más interesantes, pero esperas en vano hasta que te llega un final que parece pensado a toda prisa porque se les acababa el dinero.

El ritmo es desesperante, y los silencios en esta ocasión no te dicen absolutamente nada por lo que te amodorras aún más. Eso demuestra que lo del silencio es una licencia que no te puedes permitir siempre que quieras, por mucha fama que te hayas ganado con ello antes.

Eso sí, vuelve a ser genial el aspecto artístico, sobre todo la fotografía y la escenografía. Por eso acabas con la sensación de haber visto una mierda adornada con brillantes.

Tengo la sensación de que la gente se piensa que cuanto más rara sea la película, más de Coen tiene. Pero Fargo sigue siendo en mi opinión su mejor película, y no creo que tenga nada que no se pueda entender.
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17 de 20 usuarios han encontrado esta crítica útil
6
Risas ante Seriedad
¿Entendemos ‘el gato muerto’ en la caja? ¿Deducimos la paradoja de Schrödinger? Cada decisión posiblemente provoque que se mueva un resorte, un gatillo de una pistola cuántica que no está apuntado directamente a la cabeza. Tal vez estemos muertos y vivos a la vez como ese cortometraje con el que arranca “Un tipo serio” y un fantasma sea confundido con el mismísimo diablo. Maldiciones judías aparte, el arranque del largo se basa en dos tramas paralelas que parecen ser una sola.
Arranca como si fuera un episodio de “Lost” con virguerías temporales que hacen pensar en flashbacks sideways, pero ese periplo cómico-temporal se funde en un autobús amarillo y un giro de cabeza. A partir de ese punto los Coen se centran en la figura paternal pero no contraponen esas desgracias a un destino kármico de un hijo sino que limitan a este último breves chispazos en forma de una trama monetaria y un puñado de marihuana.
Algo que podía funcionar en todo ese universo humano, que nos proponen los hermanos Coen, pero algo falla como si la imperfección se apoderase de un eje que no es tal.

Bienvenidos al mundo judío del woopsy-doopsy (esa no es judía), del Gett, de la Aguna y por supuesto del Mazel tov. “Somebody to love” de Jefferson Airplane abre y cierra un filme que comienza en un lugar microscópico donde se forma un puzzle de pequeñas piezas y microhistorias. Como esa de los tres rabinos y que uno de ellos sea Simon Helberg (Howard Wolowitz de “The Big Bang Theory”) pero otro se marque una historia con destino y dentista.

No es un filme autobiográfico, pese a contener pinceladas del propio pasado de Ethan y Joel. Unos Coen sin estrellas para transmitir mayor realismo y que parecen dar bandazos cinematográficos saliendo muchas veces indemnes. Todo se puede deber al juego de causa-efecto como karma demoledor. La desgracia vista como una comedia que es la vida. Infinitas desdichas que no acaban de cuajar en el contenido cómico.
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15 de 16 usuarios han encontrado esta crítica útil
4
"Un tipo deprimente"
Es imposible mantenerse genial a lo largo de toda una vida de trabajo. Todos los grandes directores tienen resbalones y cada X películas les sale una mala. Aquí tenemos un ejemplo con “Un tipo serio”, que debería haberse llamado “un tipo deprimente”.

Los tormentos que sufre Larry, que no son más que los problemas que podemos tener todos en nuestra vida diaria (divorcios, hijos egoístas, malos rollos en el trabajo, vecinos caraduras, familiares pesados, problemas económicos, etc.) a él le traumatizan e intenta buscar solución visitando a rabinos que, no solo no le consuelan, sino que le hacen entender cada vez menos su situación.

Estupenda caracterización de los personajes (el tipo serio, su mujer, el amante, el estudiante coreano, el vecino matón, etc.), todos con personalidad extrema y facciones exageradas. Estupenda la fotografía y la ambientación, con ese lugar donde vive la familia tan desolador y cuadriculado, y el lugar de trabajo, con esas aulas con pizarras infinitas llenas de fórmulas matemáticas. Con estos ingredientes, aunque parezca mentira, los Coen logran hacer una película aburrida cuanto más avanza la proyección. Con un comienzo no relacionado con la historia y un final incomprensible, yo salí del cine mosqueada.
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28 de 43 usuarios han encontrado esta crítica útil
1
Los hermanos Coen la cagaron
Me parece que soy masoquista, desde que vi QUEMAR DESPUÉS DE LEER, jure que no volvería a ver una peli de estos 2 tipos, y nada más sacar su nueva película voy tan tonto y la veo, sus comienzos fueron muy buenos con todas sus películas, pero fue entrar en el 2000 y empezar a cagarla una y otra vez, hasta que llego Un tipo serio la peor película de toda la década y de la década que viene, película lenta, aburrida, fea, incomprensible y absurda con un principio y un final pateticos.

Nota final: 1.0
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26 de 39 usuarios han encontrado esta crítica útil
9
A serious man
Estaban dando una vuelta. Después de recatadas sonrisas con “Burn after Reading”, los genios han vuelto. Para reírse de todos y de todo lo que les rodea. Para hacer de la superstición un ciclo atemporal con consecuencias, o no, y para darnos ese aliento existencialista a las respuestas de un judío cualquiera que, como buen humano que es, no siente animadversión por más que le lluevan los palos.
El cortometraje inicial nos deja algo descolocados, pues ya estamos haciéndonos preguntas puramente retóricas. La presentación y posterior desarrollo del personaje y de su jodida vida, cuesta abajo y sin frenos, me pareció fabulosa. Los secundarios, como suele ocurrir en la mayoría de su filmografía, destacan por su originalidad, su humor serio y su impecable factura interpretativa. Si pudiera definir la película en pocas palabras, comedia negra con mucha mala leche.
He de rendirme ante “El director bicéfalo”, hacía semanas que no rendía pleitesía a una película, y necesito aclarar que no todas de estos chicos de Minnesota me apasionan de igual manera, esto no es un tratado doctoral sobre el soborno incondicional. Esto es simplemente una reacción alérgica que contagia el ingenio y la risa. Ésta es otra de las razones por las que elijo el cine como arte corrosivamente contraproducente al puro entretenimiento que demanda nuestra sociedad, y toda aquella sociedad que se preste al caso.
Lástima si no pillaste nada tras el metraje.
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18 de 23 usuarios han encontrado esta crítica útil
8
"Recibe con simplicidad todo aquello que te suceda" -Rashi.
Tenemos todas las preguntas, pero no tenemos ninguna respuesta. O casi ninguna.

El prólogo aparece, de repente, sin saber ni siquiera que hace ahí. Nos cuenta una historia y cuando queremos saber como termina, simplemente se levanta de la mesa y se va... es hora de los créditos iniciales.

Larry Gopnik, el protagonista, es un judío un poco desafortunado. Tras cada golpe que recibe lo único que hace es esperar y ver que solución le depara dios. No afronta la vida, simplemente espera. Supongo que si entendiese un poco la religión judía, podría entender muchas de este film.

Y así, de repente, suena el teléfono: Noticias importantes. Es hora de los créditos finales...

"Written, produced and directed by
Joel Coen & Ethan Coen"

La vida no tiene sentido.

Lo único que sabemos, es que los Jefferson Airplane están compuestos por:

Paul Kantner, Marty Balin, Jack Casady, Jack Kassady y Jorma "algo" (Kaukonen).
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17 de 22 usuarios han encontrado esta crítica útil
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