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6
Ha muerto miles de veces
"- En 'El asesinato considerado como una de las bellas artes' el inglés Thomas de Quincey exalta la belleza de los crímenes bien realizados; éste no lo fue y más bien parecería cometido entre nosotros -dije yo.
Y, todos de acuerdo, dimos por cerrado el caso"

Con estas palabras termina el relato Las ilusiones perdidas, escrito en 1983 por Augusto Monterroso y recogido en el volúmen La palabra mágica, publicado ese mismo año. El textito, una cosa genial y de negrísimo humor propio del guatemalteco, se apropiaba de una anécdota real ocurrida en Nueva York durante los difíciles años de la Ley Seca, cuando un cuarteto de individuos asiduos a cierto bar clandestino decidieron aniquilar a un quinto para cobrar el dinero de su seguro (seguro que previamente habían mandado redactar situándose ellos como únicos beneficiarios). La cosa no salió tan bien como era de esperar, aunque para conocer los detalles os remito a la wikipedia, donde viene detallada profusamente la historia de este pobre individuo al que se quería asesinar, de nombre Michael Malloy.

Volviendo a lo principal, que me disperso, todo esto viene a cuento porque también en el seno de producción de Cuentos asombrosos (no sé si propuesto por Spielberg, el guionista James D. Bissell o el director Thomas Carter) se encendió el interés por este suceso tan particular y se decidió utilizarlo para un capítulo de la misma, amoldando, eso sí, la idea original al tono y el espíritu de la serie. Esto implicó atajar (lo justo) por el fantástico y meter algo de moralina, pero no impidió poder disfrutar con algo que ya estaba presente en el citado cuento de Monterroso: un malévolo sentido del humor al que un grupo de estupendos actores sabe sacarle todo el partido. Por ello mismo, uno de los mejores capítulos de la serie.

Lo mejor: la negrura del argumento.
Lo peor: la moralina.
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7 de 7 usuarios han encontrado esta crítica útil
8
Esta al caer
Uno de los cuento que más me entretuvieron, aunque es muy simple, pero la actuación de esos secundarios de lujo como James Cromwell, Geoffrey Lewis o Joe Pantoliano en el intento de cobrar una herencia que nunca llega, para ello tienen que “matar” accidentalmente al borracho de turno, que frecuenta el bar donde estos acuden a saciar sus penas.
Las mil y una forma intentan ¿pero lo consiguen? Para eso tendréis que ver, si no lo visteis ya este corto que entretiene que no es poco.
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