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9
Aprender de la nostalgia
David Trueba es ante todo guionista, es ante todo PALABRA. El guion de 'Casi 40' es sobresaliente. Está tan bien escrita… que no tiene la necesidad de recurrir al flashback cuenda habla del pasado. Conocemos a los personajes por lo que nos cuentan y por lo que vemos. Y con unos diálogos exquisitos.

David Trueba, en realidad todos los Trueba, hace lo que le da la gana, sin importarle las modas que dominan la industria cinematográfica. Y esto al cine le sienta de maravilla.

'Casi 40' es una road movie de historias pequeñas que mira al pasado para aprender de la nostalgia. Con una limpieza y una sencillez en la dirección admirable.

El reencuentro de dos personas que miran con nostalgia un pasado siempre idealizado y donde la memoria es selectiva, para hablarnos del presente.

Reflexiona y critica, entre otras cosas, el concepto que se tiene de éxito y fracaso. Y donde la música juega un papel fundamental. Las canciones hacen avanzar la historia al aparecer donde la palabra no llega.

Trueba vuelve a reunir a Lucia Jiménez y Fernando Ramallo, los protagonistas de su ópera prima 'La buena vida' (1996). Lo hizo por "Un ataque de lealtad". Y LEALTAD es precisamente una de las palabras con las que definir su cine.
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18 de 24 usuarios han encontrado esta crítica útil
3
Casi una película
Propuesta liviana, por no decir inane, de Trueba. Un guión para leer en una columna periodística, o para un monólogo (sin gracia) o, tal vez, para un corto (muy corto).
Discursiva, artificiosa, tan insustancial que ni el relleno de los "recitales" acústicos, logra disimular su liviandad.
Los actores, encorsetados por unos diálogos sentenciosos, impostados, lejos de cualquier naturalidad. (Valga, como apunte de falta de realismo y espontaneidad, la escena en la que la antigua amiga del protagonista, al que no ha visto en los últimos años y con el que viaja en una furgoneta, tarda uno o dos días de convivencia en preguntarle qué le ha pasado en uno de sus dedos, aparatosamente escayolado, y muy visible, desde el primer encuentro.
En fin, crisis de los cuarenta...y nueve de Trueba.
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18 de 24 usuarios han encontrado esta crítica útil
7
Crítica de Casi 40 por Cinemagavia
Casi 40 es la nueva película de David Trueba, un cineasta que siempre veo, por su valentía, por contar historias desde la preocupación y la sencillez. En esta ocasión David Trueba nos trae una road movie empapada de canciones y humor. Un luminoso viaje en furgoneta por la España interior, acompañando a dos viejos amigos (Lucía Jiménez y Fernando Ramallo) que se debaten entre sus deseos, ambiciones y expectativas frustradas.

Los personajes protagonistas de la ópera prima de Trueba, “La Buena Vida“, se encuentran 22 años después. Un viaje con canciones de amor y olor a librería que nos recordará inevitablemente a “Antes del Atardecer” (2004) de Richard Linklater.

Casi 40 habla de esa generación, que para que nos entendemos, es demasiado mayor para ser millenial y demasiado joven para ser babyboomer, apunto de entrar en el ecuador de la vida, en la famosa “crisis de los 40” que en realidad no es una crisis de edad, sino de ideales.

¿Qué voy a escribir yo de lo que te pasa a los 40 si tengo apenas 25 años? Ahí está el truco. No es una película sobre la crisis de una generación, sino sobre la crisis de unos valores tan propios de nosotros desde antes de que el primer homínido viviera 40 años, que llevan a la persona a ir más allá, a hacer lo que realmente sienten, a sobrevivir, en definitiva, al amor por un ideal, a la pasión.

Lucía Jiménez es una cantante que gozó de mejor gloria y fama en su juventud como músico, y que ahora se ve sola, con un hijo, hablando de su ex marido. Un amigo de la infancia, Fernando Ramallo, que se dedica a distribuir productos de belleza ecológicos, hace las veces de su mánager, en una gira por diversas localidades de España donde se encontrarán la nostalgia y el amor perdido, ¿el amor perdido?.

Sí. La película habla de amor, de la perdurabilidad del amor, es decir, de si el amor dura para toda la vida para que nos entendamos, de si merece la pena aferrarse a un ideal romántico, ya sea la música, un sueño, un amor de la infancia o luchar con un futuro mejor. El amor como motor del mundo. Y motor, nunca mejor dicho para una película que transcurre en una gira musical.

La película nos plantea un dilema tan antiguo como el arte mismo, ¿merece la pena actuar desde el amor, incluso sin comprenderlo? Y añado: ¿y sabiendo que tiene fecha de caducidad? Es duro saberlo, pero enamorarte de algo sabiendo que causará dolor cuando termine y sabiendo con rotundidad que terminará es algo con lo que hay que lidiar como ser humano, o como diría Billy Wylder, como “mensch”.

David Trueba, entre la sencillez de su dirección, la profundidad de sus diálogos, los subtextos que florecen, nos afirma que el amor no es para siempre, que al igual que nace, muere, y que nos marca de por vida, pudiendo dirigir nuestra vida sin ni siquiera poder controlarlo. Entonces, ¿por qué enamorarse? ¿por qué creer? Porque sin amor no se movería nada, porque es lo que nos hace humanos, lo que nos da la pasión por hacer lo que hacemos, porque merece la pena aunque sepamos que se perderá, porque aunque muera, el tiempo que ha estado vivo ha dado vida a todo, porque aún merece la pena seguir intentando lo que a los 20 años intentabas, porque aún lo amas y siempre vamos a creer mientras estemos enamorados, que va a durar toda la vida, incluso con Casi 40.

Escrito por Néstor López
https://cinemagavia.es/casi-40-pelicula-critica-trueba/
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12 de 17 usuarios han encontrado esta crítica útil
2
Nada que aportar
Me gusta Ramallo, me gusta Lucía Jimenez,y me gusta David Trueba. Esta película me ha aburrido hasta el infinito y más allá, no aporta absolutamente nada. Diálogos recocinados de tantas series humorísticas que, en su mayor parte no fluyen, puestos con la intención de expresar opiniones con ese toque de obvia intelectualidad que no deja nada al espectador. El tono y la actitud de Ramallo en esta peli me recordaba todo el rato al tono y actitud de humor sosegado de Santiago Segura. De las canciones de la artista venida a menos..., ni hablo.
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9 de 13 usuarios han encontrado esta crítica útil
3
Esto no está bien
Indignado por las buenas críticas que recibe esta película. Claramente hay un cierre de filas entorno a un supuestamente "buen cineasta". Si por lo menos estuviera escrita en verso tendrían alguna gracia los rígidos y torpes diálogos. Pretenciosa y torpe intentando crear una intimidad natural, "fresca". Algunas lineas dan vergüenza ajena. El pautado a través de la música es aburrido. Si tiene algo bueno... sería que un guión tan limitado deja a los actores con el culo al aire, intentando salvarlo. Faltan muchos matices para la sencillez que busca.
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8 de 11 usuarios han encontrado esta crítica útil
3
Linklater ha hecho mucho daño
No era un gran fan de las dos tramas de Linklater (la 2ª es un perfecto sustitutivo de un documental de animales de la 2) pero cuando ves una versión española con dos actores para nada en estado de gracia el sopor se transforma en la nada. Es que casi ni hay esos diálogos pretenciosos que tanto han gustado últimamente al director y que te permitían echarte unas risas. La frescura de su primera película se ha perdido totalmente, en esta y en buena parte de su carrera. Solo se podría destacar la buena realización y casi las canciones que al menos eluden por un rato el magreo soso y vacío de los protagonistas (él está lamentable). Pero tiene nombre, escribe para la empresa más importante y hay muchos amigos en la crítica. Eso explica las valoraciones
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7 de 9 usuarios han encontrado esta crítica útil
5
Parar a tiempo
Seguramente en su concepción fue una buenísima idea. Coger la frescura de una opera prima, tanto para el director como para sus protagonistas, meterla en bodega, dejar que pasen veinte años y… descorchar un gran reserva maduro, fuerte, cargado de personalidad y matices. Y sorprendernos de cómo ha evolucionado ese nuevo y complejo vino.

Conviene tomar “Casi 40” a sorbitos. Primero buscarás una continuación de “La buena vida” y solo encontrarás una historia inane, una gira por provincias en la que resulta imposible encontrar el tono que la defina. Luego buscarás el retrato generacional y te llevarás otro chasco porque los cuarenta, como edad donde empezamos a hacer recuento de expectativas frustradas, dan para mucho más. Tal vez a continuación pienses que Lucía Jiménez y Fernando Ramallo van a levantar por sí solos una historia que, de hecho, reposa sobre ellos. Lucía se muestra sólida y convincente (le sobran varios minutos de concierto), pero Ramallo se va deshinchando hasta un estado recitativo de diálogos en los que no parece tener mucha fe. La química entre ambos aparece a raticos.

Por último, buscarás a David Trueba. Su ironía, su sentido crítico, su capacidad reflexiva y el genio que viene explotando en una carrera literaria cada vez más fructífera. De todo eso hay poco, supongo que por una sobriedad autoimpuesta que no siempre dota a las historias de trascendencia.

Lo que no tienes que buscar en “Casi 40” es cine. Cine donde la cámara palpita, las frases restallan, las miradas gritan. Esto era una buena idea que se fue avinagrando y que no hubo forma de parar a tiempo.
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6 de 7 usuarios han encontrado esta crítica útil
6
NUNCA LA VIDA ES LO QUE HABÍAS ESPERADO...
Viendo "Casi 40" comencé a reflexionar sobre el paso del tiempo, y esa nota de nostalgia que David Trueba ha logrado transmitir con cierta pureza y honestidad.
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Desde hace unos meses me he volcado en la gente de mi entorno. Gente a la que escucho, aunque no considere amiga, simplemente por no estar solo.
Hace mucho, había descubierto que todos adoramos que nos presten atención. Es algo que actualmente no se hace... tiene cierta lógica. Recuperé esa practica por necesidad y penuria; la había desarrollado en mi trabajo hace años y ahora la llevaba a cabo, para conseguir pasar unas horas con alguien, que sintiéndose escuchado, me propondría volver a quedar de nuevo.

Jamás pensé encontrarme como los protagonistas de esta película; intentando recuperar un tiempo que ya ha pasado, y sobre el que han construido un mundo que al final se derrumba y ya no resulta cercano.

Son siempre los momentos de cambio, de duda... aquellos que mueven nuestros fundamentos, esos principios que aparentan inamovibles y se ofrecen tan frágiles como la seguridad que nos deparan.
Película, sencilla y sincera... Siempre acertada.
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5 de 5 usuarios han encontrado esta crítica útil
2
Artificiosa, banal, soporífera y mal dirigida
Sorpenden las unánimes y positivas críticas de los profesionales y entiendo que se deben al puro corporativismo. El tono de las actuaciones es de una mediocridad que asusta y la química entre los dos protagonistas, nula. Los diálogos, llenos de lugares comunes y carentes de ingenio. La planificación, en algunos de los insustanciales diálogos que vertebran la película, sonrojante. Una carencia de talento alarmante a la hora de generar imágenes poderosas o sugerentes y dar ritmo a las secuencias, con canciones de la protagonista que dan pereza al segundo 3 de ser empezadas. Por momentos me ha dado bochorno y no puedo entender las críticas de los profesionales del sector. Rancia, muy rancia.
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5 de 6 usuarios han encontrado esta crítica útil
6
Una sentimental y pequeña historia
Desde que ganó 6 goyas en 2013 con la maravillosa "Vivir es fácil con los ojos cerrados" David Trueba no dirigia una película, sin contar alguna serie de tv como "Un lugar llamado mundo" o"Qué fue de Jorge Sanz", vuelve ahora con un film modesto y reuniendo otra vez a los dos protagonistas de su ópera prima "La buena vida" en 1996.

Un film muy pequeño sin depender del visto bueno de ninguna cadena de televisión, en el que nos cuenta una historia de amor que pudo haber sido y no fue. Los dos protagonistas estuvieron enamorados en la adolescencia pero tuvieron vidas separadas, ella llegó a ser cantante de éxito, pero sacrificó su carrera para tener dos hijos, el siempre ha vivido con el recuerdo de ella y ahora intenta relanzarla como cantante con una gira muy pequeña por librerías y pequeños bares.

Una road movie bastante sentimental que prácticamente la llevan sus dos protagonistas Fernando Ramallo y Lucía Jiménez (que por cierto canta bastante bien) con algún secundario conocido como Vito Sanz o Carolina África. Todo un canto nostálgico a la vida que dejamos atrás  y que no podrá volver.

La película consiguió ganar la Biznaga de Plata, pero dudo de su comercialización en cines, al igual que la que ganó que fue "Las distancias" todavía no cuentan con fecha de estreno. No sería muy descabellado que fueran directamente a alguna plataforma de TV.
Destino Arrakis.com
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9 de 15 usuarios han encontrado esta crítica útil
7
De gira
Parece que desde "Tierra de Campos" Trueba le ha cogido gustillo a ambientar sus historias en torno a la industria musical. Y ahora con bastante más acierto que en la novela, porque esta aparente road movie con aspecto de producto menor se revela como una certera y amarga reflexión sobre lo que implica hacerse mayores y darse cuenta un buen día de que la vida a los 40 años no es como nos la habían vendido (nada nuevo, pero nunca está de más volver sobre ello, sobre todo cuando se hace bien). El viaje físico que los dos protagonistas realizan en una atípica gira de conciertos por librerías de distintas ciudades “de provincias” es una mera excusa para que los personajes de Ramallo y Jiménez hablen y hablen sobre un montón de temas que fluyen entre lo trascendental (el amor, la pérdida, la nostalgia, la maternidad, el éxito y el fracaso…) y lo más inmediato (el mundillo musical, la agonía de las librerías, los baños de los bares, la muerte de los periódicos, el auge de los gimnasios…).

Los actores están bien, destacando Lucía Jiménez, también cuando canta, en la dosis justa para que la película no se convierta en un musical. Fernando Ramallo (escayola incluida) se adapta bien a su papel de misántropo escéptico pero soñador. Ese deliberado “tono menor” del que hablábamos antes, sin estridencias de ningún tipo, ayuda a que la reflexión se sobreponga a la acción: apenas pasa nada en pantalla (salvo los kilómetros a través de la dehesa extremeña) y a la vez pasa de todo. Si a eso le añadimos una duración ideal (87 minutos) el resultado es, sencillamente, una buena película.
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8 de 13 usuarios han encontrado esta crítica útil
5
EL FINAL DE UN TRAYECTO.
Es una película tranquila, de tiempos, de espacios, de miradas, de silencios y de palabras. No es un cine que guste a las nuevas generaciones, ansiosos de espadas, carreras y golpes.

El cine de calidad de poderes ocultos desaparecerá. La mayoría de los más jóvenes desconocen el valor de un gesto, de un susurro, de una película que se desliza hasta empaparte.

Observo en generaciones intermedias, que han regresado y recurren al cine clásico de los años 30, 40, 50... En busca de argumentos "entendibles", interpretaciones cuidadas; en definitiva, historias que cuenten algo que te acerque a una realidad intemporal.

Trueba ha conseguido un trabajo sencillo, sin estridencias; de pérdidas y encuentros que ya no lo son, de tiempos pasados que no vuelven nunca, aunque deseemos rescatarlos. Con un Fernando Ramallo, que cuando se dió a conocer prometía mejor carrera, pero tal vez su físico y la impronta de los guapos oficiales, lo destinó a trabajos en extremo secundarios... Una lástima.
Lucía Jimenez nunca me ha gustado, pero cumple correctamente en su papel de cantante en horas bajas, de vida vacía.

Un 5,5
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3 de 3 usuarios han encontrado esta crítica útil
3
Muy lineal
Un argumento algo escaso, con una finalidad poco clara. No se sabe si pretende retomar viejas historias, dar una nueva oportunidad al reparto o mostrar la versatilidad de la actriz protagonista. Una película con algunos toques de humor que puede dejar igual que como entramos al cine.
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14 de 26 usuarios han encontrado esta crítica útil
6
No te suicides esta noche.
Si el cine a parte de entretener sirve para invitar a la reflexión, estamos ante un claro ejemplo de ello. David Trueba nos sirve una minimalista y nostálgica película, cercana al ejercicio de estilo, que se sirve, intencionadamente o no, de unos personajes que ya habían protagonizado su debut como director veintidós años atrás. Lucía y Tristán, en realidad no son solo aquellos muchachos que desconcertados descubrían “la buena vida”, son muchas cosas más. Son el mismo Trueba, que habla por boca de ellos, más de Tristán, aunque este dice más cosas con la mirada que con sus palabras. Y sobre todo, son nosotros mismos. Aquellos que les descubrimos por primera vez en la gran pantalla, y que trascurridos todos estos años, nos reconocemos en sus sueños aparcados indefinidamente, sus anhelos y sus frustraciones aplastadas por el peso del paso del tiempo.

“Casi 40” esconde en su ligereza un poso de sentencias expresadas con tanta lucidez como naturalidad. Lo hace con la sencillez de una conversación entre viejos amigos. Sin apenas alzar la voz, dispara verdades cargadas de desencanto generacional a la vez que mira al pasado con nostalgia y se muestra crítica con un presente al que, no obstante, sabe que no queda más remedio que adaptarse. Viaja, por medio de una furgoneta, con la esperanza de encontrar algo de aquello que se perdió por el camino. Y acaba con la certeza de que a fin de cuentas el presente solo es el pasado más reciente y que la vida sigue guardando sorpresas a la vuelta de la esquina.

Lo mejor: que, pese a todo, aún existan directores que hacen lo que les da la gana como David Trueba.

Lo peor: el episodio de la periodista.
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6 de 10 usuarios han encontrado esta crítica útil
3
Una pena
Me suele gustar el cine de David Trueba y sobre todo sus novelas. Pero esta película la veo fallida a todas luces.
No me creo la pareja protagonista, por muy buena intención que pone Lucía Jiménez, Fernando Ramallo no está a la altura. Y el ritmo está roto, con secuencias sin música plomizas.
Una pena, después de recordad los buenos momentos de "La buena vida" (1996).
Sólo se salvan algunos diálogos aislados.
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2 de 2 usuarios han encontrado esta crítica útil
10
Esencia de cine puro
Hacía mucho tiempo que no veía una película que me hiciera meterme tanto dentro de ella. Me pasó con Linklater y su saga de Antes del amanecer,atardecer y anochecer y también con Once. Busco ese cine que te remueva, que te haga pensar, reír, vibrar. Ese cine que hace que la película acabe cuando tomas unas cervezas con la persona que te ha acompañado a la sala, meditando sobre algunas escenas recientemente vividas. David Trueba vuelve a dar vida a sus jóvenes protagonistas de La buena Vida. Aunque no lo digan abiertamente, Lucía Jiménez y Fernando Ramallo son aquellos adolescentes de la ópera prima de Trueba que han crecido y se encuentran en un mundo en el que, cerca de los 40,no todo es cómo lo imaginaban. Ambos actores están magníficos, sin sobreactuación, aguantando los diálogos, con una entereza sobresaliente. El guión es fantástico y recomiendo al espectador dejarse llevar desde la primera escena. Ver a Lucía Jiménez cantar es un plus muy destacable. Especialmente la versión de Miedo de Jorge Marazu, pone los pelos de punta. En definitiva un peliculón imprescindible para todo aquel que ame el buen cine.
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4 de 7 usuarios han encontrado esta crítica útil
8
DE BOLOS
Es paradójico que en tiempos donde a los 30 se sigue prácticamente sin salir de la casa de los padres y probablemente ni se ha encontrado un empleo que merezca dicho nombre, David Trueba haga un ejercicio, brillante por otro lado, de nostalgia, quizás más propio de los casi 50 que tiene él.

Sin apenas puesta en escena compone un ejercicio más literario que cinematográfico donde se luce como guionista con unos estupendos diálogos que Lucia Jimenez y Fernando Ramallo hacen suyos si es que no lo son algunos de ellos. Están estupendos, sobre todo Lucia. Ambos vuelven a encontrase como actores 22 años después en una suerte de continuación de "La buena vida" (1996) ópera prima del director.
Estos "bolos" nostálgicos son una road movie por mundos y poblaciones de esta España nuestra donde la vida transcurre a otro ritmo y donde las librerías aún ejercen de oasis cultural en el páramo de la desinformación masiva y abusiva de las redes sociales. Dice Trueba que la clase media musical y general está en vías de extinción si es que no ha desaparecido ya en tiempos del todo o nada. Lucia a trocado su juventud roquera por una acomodada vida familiar con un ex futbolista de prestigio. Tiene dos hijos. Fernando viajó por el mundo y ahora vende cosméticos naturales. Ambos se reencuentran en una mirada a su adolescencia donde cualquier tiempo pasado no fue mejor sino diferente.

El paso del tiempo, el primer amor, un paréntesis para repensarse y tomar impulso hacia el futuro se trufan con buenas canciones de Rosa León y el propio Trueba. Emotiva, por momentos divertida y siempre entrañable, "Casi 40", merecida Biznaga de Plata en el festival de Málaga es un ejercicio de talento con los mimbres justos entre tanta parafernalia hueca que inunda las pantallas, sean estas grandes, pequeñas o medio pensionistas.

cineziete.wordpress.com  
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1 de 1 usuarios han encontrado esta crítica útil
4
Un quiero y no puedo
No sé cómo de conveniente será haber visto la anterior película con los personajes (no es mi caso), pero me ha parecido una peli regularcilla, sin ritmo y sin saber muy bien qué demonios pretende contarte por buena parte del metraje. Es cierto que mejora según avanza, que Lucía Jiménez está muy bien (no así Fernando Ramallo, que no por que su personaje sea un tipo raro tiene que directamente aburrir; les falta química), que los dos secundarios también (gracias a Dios que aparecen para darle un poco de vidilla), y que las canciones son bonitas, pero no es suficiente para sostener la película como para recomendarla sin tapujos.
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9 de 18 usuarios han encontrado esta crítica útil
9
Un resumen de todo lo mejor de David Trueba
Amo a David Trueba. Lo amo desde sus primeros guiones para Martínez-Lázaro, desde que se abrió a "La buena vida" y a "Abierto toda la noche". Amo su adaptación de la mejor novela de los últimos 25 años, "Soldados de Salamina", amo sus documentales y amo su desternillante paso por las series con "Qué fue de Jorge Sanz".
Pero el David Trueba que amo más es el autobiográfico, el que convierte unos amigos, una chica y una carretera secundaria en carne de risas y emociones, de conversaciones banales que se vuelven profundas, de gamberradas que acaban siendo redenciones vitales. Amo hasta la muerte "Cuatro amigos" y "Tierra de campos", amaré hasta la muerte "Casi 40".
Su primera secuencia equivale a la última. Te instala en Madrid, en la normalidad, lejos de la carretera, lejos de las emociones del viaje. Desde ahí, se inicia la vuelta a la vida, el regreso a los 19 hasta darte cuenta de que no eres lo que imaginabas, la decepción que supones para ti mismo, "la guitarra que te recuerda cada mañana lo que ya no haces".
Mano a mano, mirada esquiva a mirada esquiva, risa contenida a risa contenida, Lucía Jiménez y Fernando Ramallo nos regalan algo tan sincero y humano como una conversación en la que nada pasa. En la que pasa todo. Escena a escena, recuperan el fulgor de los ojos sin necesidad de trucos argumentales. Simplemente yendo por la carretera, enfrentándose a la vida, recogiendo sus pasiones, siendo capaces de escuchar a la guitarra hasta retomarla. Hasta convertirla en un prodigio de canciones, en un musical inesperado.
El que nos regala un autor que siempre escribe en minúsculas. Que prefiere la película pequeña a la grande. Que siempre pone su voz, su humor y su vida al servicio de las pequeñas historias, de las pequeñas personas. De él, de mí, de ti.
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4 de 8 usuarios han encontrado esta crítica útil
4
SPANISH LINKLATER
Esta clarísimo el referente que doy en mi titulo para esta continuación casi 20 años después del debut en la realización de DAVID TRUEBA, que fue LA BUENA VIDA.. ¿era realmente necesario?.. y es la trilogía del antes de..
Avanza con un ritmo pausado deliberadamente, unos continuos diálogos que a veces suenan repetitivos y llegan a hastiar, y con unos actores que hacia tiempo que no sabíamos de ellos, y que para mi resultaron en su época de los mas validos, tanto LUCIA JIMENEZ, como sobre todo el para mi inolvidable FERNANDO RAMALLO, por su papel en EL CORAZON DEL GUERRERO.
Pero igual que nos pasa a todos el tiempo corre y se nos notan las heridas de la vida, y esta película trata de invadirnos de esa nostalgia que nos da la consabida etapa en que nos damos cuenta que estamos ya a medio camino de todo, mientras que aquí en el film por medio de esa road movie y la música logra articular un relato interesante pero que no llega a trascender.
Las canciones y la música a mi me resultan poco naturales, algo impostadas y muy artificiosas, es por ello que para nada era necesario esta continuación, ya que en su la película donde conocíamos a estos protagonistas tampoco fue vista por tanta gente ni tuvo la repercusión necesaria para que ahora tanto tiempo después alguien repare en ella ni en ellos.
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